{"id":89092,"date":"2024-10-31T06:07:14","date_gmt":"2024-10-31T12:07:14","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=89092"},"modified":"2024-10-31T06:07:16","modified_gmt":"2024-10-31T12:07:16","slug":"opinion-vulnerabilidad-y-hospitalidad-experiencias-personales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/opinion-vulnerabilidad-y-hospitalidad-experiencias-personales\/","title":{"rendered":"Opini\u00f3n | Vulnerabilidad y hospitalidad: experiencias personales"},"content":{"rendered":"\n<p><a href=\"https:\/\/www.e-consulta.com\/autores\/Fidencio%20Aguilar%20V%C3%ADquez\"><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-172655893b3764efcb8e5767d77f7eef\" style=\"font-size:26px\"><strong><em>Por Fidencio Aguilar V\u00edquez<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>III<\/strong><br>M\u00e1s all\u00e1 de la&nbsp;<strong>vulnerabilidad&nbsp;<\/strong>como condici\u00f3n de la&nbsp;<strong>existencia humana<\/strong>&nbsp;y m\u00e1s all\u00e1 de su proyecci\u00f3n hist\u00f3rica, hay una que tiene que ver con la&nbsp;<strong>experiencia personal<\/strong>. A nivel personal a lo largo de nuestra vida hemos experimentado episodios de vulnerabilidad, no s\u00f3lo los ya mencionados en art\u00edculos anteriores, sino otros que salen de esos rangos generales y\/o masivos. Concretamente me referir\u00e9 a la&nbsp;<strong>experiencia<\/strong>&nbsp;de la enfermedad y\/o del sufrimiento a causa de hechos radicales que tiene que ver, por ejemplo, con la muerte de una persona querida, o con enfermedades permanentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata, como puede apreciarse, de\u00a0<strong>experiencias\u00a0<\/strong>que suscitan unas preguntas de fondo, o en el fondo de nuestro ser: \u00bfPor qu\u00e9 me ocurre a m\u00ed? \u00bfPor qu\u00e9 yo? El\u00a0<strong>tema de la enfermedad,<\/strong>\u00a0ciertamente, ocurre en cualquier etapa de la vida, como una condici\u00f3n natural de habituaci\u00f3n para el desarrollo y el crecimiento, pero cuando la misma se torna una situaci\u00f3n cr\u00f3nica, desconocida o, en el extremo, terminal \u2014a cualquier edad o circunstancia\u2014, las preguntas antedichas emergen una y otra vez. Una enfermedad de este tipo nos lleva a esas\u00a0<strong>preguntas<\/strong>, m\u00e1xime si es \u201cde por vida\u201d o irreversible.<\/p>\n\n\n\n<p>En ambos casos, la&nbsp;<strong>vulnerabilidad<\/strong>&nbsp;apela a la&nbsp;<strong>mirada del otro<\/strong>. La necesidad manifiesta en la situaci\u00f3n de enfermedad o de orfandad, en efecto, abre la voz misma del afectado para ser escuchada por el pr\u00f3jimo. Al propio tiempo, el afectado se presenta como&nbsp;<strong>pr\u00f3jimo de quien escucha<\/strong>&nbsp;y, con tal escucha, tiende la mano. La tradici\u00f3n b\u00edblica es rica en im\u00e1genes sobre el&nbsp;<strong>pr\u00f3jimo<\/strong>&nbsp;como el cercano a quien se puede y debe ayudar. La par\u00e1bola del&nbsp;<em>Buen samaritano<\/em>&nbsp;es bastante elocuente al respecto.<\/p>\n\n\n\n<p>Volvamos al tema de la<strong>&nbsp;enfermedad<\/strong>. Dos cosas yo querr\u00eda comentar; una de ellas me impact\u00f3 desde muy joven. Le\u00ed un libro que narra la historia de un muchacho que ten\u00eda una novia. Ambos estaban muy enamorados. Entonces ocurri\u00f3 que \u00e9l descubre que tiene lepra. No recuerdo toda la trama, pero abordaba el&nbsp;<strong>tema del amor<\/strong>: por amor el chico&nbsp;<strong>decide irse<\/strong>&nbsp;sin decirle a la novia el motivo, para evitarle un mayor sufrimiento. Para m\u00ed el solo planteamiento del tema era ya una tragedia humana. \u00bfQu\u00e9 har\u00eda yo?, me preguntaba.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda cosa que querr\u00eda comentar es que hay&nbsp;<strong>enfermedades que cambian la vida<\/strong>, no s\u00f3lo que afectan la vida (como toda enfermedad), sino que le hacen dar giros inesperados o insospechados. En tales casos, la&nbsp;<strong>vulnerabilidad<\/strong>&nbsp;no se mantiene latente \u2014como en todo&nbsp;<strong>ser humano<\/strong>\u2014, sino que se hace patente, elocuente y manifiesta. Se&nbsp;<strong>dejan de hacer cosas<\/strong>, actividades o acciones porque ya no se pueden llevar a cabo. A m\u00ed me pas\u00f3 con una desmielinizaci\u00f3n que padezco en un nervio entre la 4\u00aa y 5\u00aa lumbares. No puedo ya trotar. Y no podr\u00e9 ya. Para una persona que desde los doce o trece a\u00f1os de edad estaba acostumbrada a hacerlo, hasta hace poco m\u00e1s de dos o tres a\u00f1os, es algo que&nbsp;<strong>cambia la vida<\/strong>&nbsp;y su ritmo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta sesi\u00f3n no es una terapia psicol\u00f3gica, pero querr\u00eda dar testimonio de algunos eventos que me llevaron a estar en la&nbsp;<strong>vulnerabilidad de enfermedades complejas<\/strong>&nbsp;cuyo diagn\u00f3stico ha sido:&nbsp;<em>\u201cTratamiento de por vida\u201d.<\/em>&nbsp;Antes de ello, quisiera se\u00f1alar que yo hab\u00eda sido una persona muy sana en general, casi no me enfermaba y muy rara vez acud\u00eda a ver al m\u00e9dico por alguna raz\u00f3n. Adem\u00e1s, como he se\u00f1alado antes, hac\u00eda&nbsp;<strong>buena dosis de ejercicio<\/strong>. No de dos horas diarias, pero s\u00ed, al menos, de cuarenta minutos todos los d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>El s\u00e1bado 16 de junio de 2018, despu\u00e9s de comer,&nbsp;<strong>me dirig\u00ed al peque\u00f1o estudio<\/strong>&nbsp;que tengo en la casa en la parte superior. Tan s\u00f3lo hab\u00eda subido un par de escalones, cuando repentinamente sent\u00ed un mareo inusual, la respiraci\u00f3n se me agit\u00f3 y sent\u00ed que me&nbsp;<strong>faltaba aire<\/strong>; no s\u00f3lo eso, mi visi\u00f3n se oscureci\u00f3. Sal\u00ed de prisa de la casa, a la cochera para respirar mejor. Por un momento, cre\u00ed no s\u00f3lo que perder\u00eda el conocimiento, sino&nbsp;<strong>incluso la vida<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>No hice sino solamente encomendarme<em>: \u201cSe\u00f1or, que pase lo que quieras, pero no me dejes. Ma\u00f1ana es el D\u00eda del Padre\u201d<\/em>, mientras pensaba en mis hijos. Luego de&nbsp;<strong>recuperar el aliento<\/strong>, quise ir al estudio. Dos escalones antes de llegar, nuevamente se repitieron los s\u00edntomas. Alcanc\u00e9 a gritar:&nbsp;<em>\u201cMe siento mal\u201d,<\/em>&nbsp;y sal\u00ed de prisa a la peque\u00f1a terraza. Me tend\u00ed en el suelo y esper\u00e9 otra vez. Mi esposa acudi\u00f3 en mi ayuda. Para no alargar la historia, esa tarde fui hospitalizado y dos d\u00edas despu\u00e9s sometido a un cateterismo. Subjetivamente, mi experiencia fue algo similar a&nbsp;<strong>mirar la muerte de cerca<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego de esos eventos, por un tiempo, algunas semanas, tuve que usar tanque de ox\u00edgeno, consumir anticoagulantes y, por alguna raz\u00f3n, el tobillo izquierdo comenz\u00f3 a hincharse. La cardi\u00f3loga me recomend\u00f3 acudir a una angi\u00f3loga y a un endocrin\u00f3logo. Luego de algunos estudios, la primera me diagnostic\u00f3&nbsp;<strong>circulaci\u00f3n deficiente<\/strong>&nbsp;en la pierna izquierda (deb\u00eda tomar anticoagulantes m\u00e1s potentes) y el segundo me descubri\u00f3&nbsp;<strong>hipotiroidismo<\/strong>. Incluso me dijo que eso pudo ser la causa de los infartos.<\/p>\n\n\n\n<p>Al a\u00f1o siguiente, 2019, tuve una&nbsp;<strong>trombosis&nbsp;<\/strong>en la pierna izquierda. Objetivamente estaba taponado todo el muslo, de la cadera a la rodilla. El peligro era may\u00fasculo. La recuperaci\u00f3n fue larga. Los anticoagulantes, ahora s\u00ed, deb\u00eda consumirlos de por vida. Adem\u00e1s, mi&nbsp;<strong>pulm\u00f3n izquierdo<\/strong>&nbsp;tuvo una afectaci\u00f3n de alv\u00e9olos de entre 5 y 10% por ciento de su funcionalidad. La vida sigui\u00f3 y en 2022, me fue detectada la&nbsp;<strong>enfermedad de Crohn<\/strong>. Por ello, dej\u00e9 de consumir los anticoagulantes por varias semanas, pero eso mismo me gener\u00f3 otra trombosis, ahora en la otra pierna. Fue una conjunci\u00f3n terrible.<\/p>\n\n\n\n<p>No pretendo hacer una catarsis, sino hablar en primera persona. M\u00e1s all\u00e1 de la enfermedad est\u00e1 el&nbsp;<strong>sufrimiento humano<\/strong>, que, como dice&nbsp;<strong>san Juan Pablo II<\/strong>, es m\u00e1s amplio que aqu\u00e9lla (1). El sufrimiento se extiende al \u00e1mbito moral \u2014e incluso espiritual\u2014. Y ah\u00ed, nuevamente, nos encontramos en situaciones de&nbsp;<strong>vulnerabilidad<\/strong>. Duele el cuerpo (sufrimiento f\u00edsico) y duele el alma (sufrimiento moral). Duele el alma tambi\u00e9n cuando sufren los dem\u00e1s. Entonces, m\u00e1s all\u00e1 de la enfermedad, se encuentra esta&nbsp;<strong>nueva dimensi\u00f3n<\/strong>&nbsp;del&nbsp;<strong>sufrimiento y del dolor<\/strong>. \u00bfTiene esto sentido?<\/p>\n\n\n\n<p>La&nbsp;<strong>tradici\u00f3n b\u00edblica<\/strong>&nbsp;tiene algunas y variadas formas de describir el sufrimiento. En&nbsp;<em>Salvifici doloris<\/em>,&nbsp;<strong>Juan Pablo II<\/strong>&nbsp;escribe:&nbsp;<em>\u201cDe los libros del Antiguo Testamento mencionaremos s\u00f3lo algunos ejemplos de situaciones que llevan el signo del sufrimiento, ante todo moral: el peligro de muerte, la muerte de los propios hijos, y especialmente la muerte del hijo primog\u00e9nito y \u00fanico. Tambi\u00e9n la falta de prole, la nostalgia de la patria, la persecuci\u00f3n y hostilidad del ambiente, el escarnio y la irrisi\u00f3n hacia quien sufre, la soledad y el abandono. Y otros m\u00e1s, como el remordimiento de conciencia, la dificultad en comprender por qu\u00e9 los malos prosperan y los justos sufren, la infidelidad e ingratitud por parte de amigos y vecinos, las desventuras de la propia naci\u00f3n.\u201d<\/em>&nbsp;(2).<\/p>\n\n\n\n<p>Dada la unidad entre el&nbsp;<strong>cuerpo y el alma<\/strong>, los sufrimientos de cu\u00f1o moral suelen manifestarse som\u00e1ticamente. Como he se\u00f1alado en los art\u00edculos anteriores,&nbsp;<strong>la historia humana<\/strong>&nbsp;tambi\u00e9n muestra no s\u00f3lo la&nbsp;<strong>fragilidad humana<\/strong>, sino el sufrimiento aunado a ella. Aunado al sufrimiento est\u00e1 la noci\u00f3n de \u201cmal\u201d, puesto que se sufren los&nbsp;<strong>males advenientes<\/strong>&nbsp;<strong>o adyacentes<\/strong>. El mal, aunque no es tema de este art\u00edculo, puede distinguirse en el mal que se padece y el mal que se hace, cuyas consecuencias tambi\u00e9n padecemos.<\/p>\n\n\n\n<p>La&nbsp;<strong>vulnerabilidad<\/strong>&nbsp;es, por tanto, una&nbsp;<strong>condici\u00f3n humana<\/strong>&nbsp;que, cuando nos toca personalmente, nos lleva no s\u00f3lo a levantar el rostro para mirar a los dem\u00e1s en busca de su&nbsp;<strong>auxilio<\/strong>, sino tambi\u00e9n a extender la mano cuando vemos el rostro sufriente de los dem\u00e1s. En ese sentido, al mirar el rostro sufriente, como el&nbsp;<em>Buen samaritano<\/em>, nos conmovemos para&nbsp;<strong>\u201ccurar las heridas del otro<\/strong>\u201d. La hospitalidad es esa pulsi\u00f3n de alma que reconoce la&nbsp;<strong>dignidad&nbsp;<\/strong>del otro y la acoge. Yo he experimentado esa mirada de tantas personas benevolentes desde mi infancia hasta la vida adulta actual. No podr\u00e9 pagar lo que ellas han hecho por m\u00ed. Me han mostrado la otra cara de la moneda. Si bien la vida me ha herido, como a todos, como a muchos, tambi\u00e9n se me ha mostrado como un hospital que me ha&nbsp;<strong>curado las heridas<\/strong>. \u00a1Muchas gracias a todas esas personas!<\/p>\n\n\n\n<p>He visto en todas ellas el rostro y la mano de Dios. He sentido al Buen samaritano que me cura las heridas. He entendido la hospitalidad en ese circuito de la vida. Yo espero, en alg\u00fan momento, seguir ese ejemplo y ser como el Samaritano: detenerme, mirar al otro y curar sus heridas, como otros lo han hecho conmigo. Mi<strong>&nbsp;familia<\/strong>, mis&nbsp;<strong>amigos<\/strong>, p<strong>ersonas a quienes no conoc\u00eda<\/strong>&nbsp;tambi\u00e9n han sido generosas conmigo. La vida, si bien me ha mostrado esa vulnerabilidad de la que he hablado, tambi\u00e9n me ha mostrado la&nbsp;<strong>mano extendida<\/strong>&nbsp;que ayuda, cura y acompa\u00f1a en momentos aciagos y dolorosos. Vulnerabilidad, s\u00ed; pero tambi\u00e9n y sobre todo&nbsp;<strong>hospitalidad<\/strong>,&nbsp;<strong>humanidad<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Notas<\/strong><br>1 Juan Pablo II,&nbsp;<em>Salvifici doloris<\/em>, n. 5.<br>2 Ib., n. 6.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Fidencio Aguilar V\u00edquez IIIM\u00e1s all\u00e1 de la&nbsp;vulnerabilidad&nbsp;como condici\u00f3n de la&nbsp;existencia humana&nbsp;y m\u00e1s all\u00e1 de su proyecci\u00f3n hist\u00f3rica, hay una [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":71831,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[8,22],"tags":[32141,3958,32143,32142],"class_list":["post-89092","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias","category-opinion-invitada","tag-curar-las-heridas-del-otro","tag-filosofia","tag-la-enfermedad","tag-vulnerabilidad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89092","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=89092"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89092\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":89093,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89092\/revisions\/89093"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/71831"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=89092"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=89092"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=89092"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}