{"id":85989,"date":"2024-09-22T09:21:23","date_gmt":"2024-09-22T14:21:23","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=85989"},"modified":"2024-09-22T09:21:26","modified_gmt":"2024-09-22T14:21:26","slug":"40-anos-de-amadeus-duelo-de-actores-ld","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/40-anos-de-amadeus-duelo-de-actores-ld\/","title":{"rendered":"40 a\u00f1os de \u00abAmadeus\u00bb, duelo de actores | LD"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-blush-light-purple-gradient-background has-background has-medium-font-size\"><strong>Como los grandes vinos, hoy se nos aparece en todo su esplendor y complejidad: thriller criminal en clave musical de resonancias demon\u00edacas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"954\" height=\"679\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/amdeus-1984-1-2.jpeg.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-85990\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/amdeus-1984-1-2.jpeg.webp 954w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/amdeus-1984-1-2.jpeg-300x214.webp 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/amdeus-1984-1-2.jpeg-768x547.webp 768w\" sizes=\"(max-width: 954px) 100vw, 954px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Imagen de la pel\u00edcula. Los \u00faltimos momentos de Mozart |\u00a0Cordon Press<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-995af563ba65f1ff117ded931a5bf8ff\"><strong>SANTIAGO NAVAJAS \/ Libertad Digital<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>He vuelto a ver&nbsp;<em>Amadeus<\/em>&nbsp;de&nbsp;<strong>Milos Forman<\/strong>&nbsp;para ilustrar mis clases sobre Est\u00e9tica con algunas secuencias de pel\u00edculas que muestran diversos aspectos de la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica art\u00edstica. Adem\u00e1s de la de Forman, otras pel\u00edculas que usar\u00e9 con una clave sobre arte y est\u00e9tica son&nbsp;<strong><em>Andrey Rublev<\/em><\/strong>,&nbsp;<strong><em>El \u00faltimo concierto<\/em><\/strong>,&nbsp;<em><strong>El club de los poetas<\/strong>&nbsp;<strong>muertos<\/strong><\/em>,&nbsp;<strong><em>El manantial<\/em><\/strong>&nbsp;y&nbsp;<em><strong>Fahrenheit 451<\/strong>&nbsp;<\/em>(Truffaut) y&nbsp;<strong><em>Alien Covenant<\/em><\/strong>. En 1984&nbsp;<strong><em>Amadeus<\/em>&nbsp;<\/strong>fue elevada a los altares en los Oscar, ocho estatuillas, pero muchos mel\u00f3manos arrugaron la nariz y bastantes cr\u00edticos la miraron por encima del hombro. Cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s, no creo que casi nadie le ponga un pero, al contrario. Como los grandes vinos, hoy se nos aparece en todo su esplendor y complejidad: thriller criminal en clave musical de resonancias demon\u00edacas en la superficie, \u00a1brillante superficie, vive Sat\u00e1n!<\/p>\n\n\n\n<p>Tras el envejecimiento en barrica de roble americano, podemos percibir mejor que en su estreno esta viril, compleja y llena de aristas historia de amistad entre dos hombres cimentada en la admiraci\u00f3n y el respeto. Adem\u00e1s, Forman tuvo el talento de convertir a una leyenda,\u00a0<strong>Mozart<\/strong>, en una persona corriente pero sin vulgarizarlo. Por otro lado, transform\u00f3 a una figura relativamente olvidada,\u00a0<strong>Salieri<\/strong>, en un compositor envuelto de un aura de color m\u00edtico. Tom Hulce como Mozart, capaz de cambiar en mil\u00e9simas de segundo del registro fr\u00edvolo de juerguista empedernido<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de la semilla de una sospecha en la ficci\u00f3n que hab\u00eda plantado&nbsp;<strong>Pushkin<\/strong>, desarrollado Doctorow y hecho florecer&nbsp;<strong>Peter Shaffer<\/strong>, Milo\u0161 Forman conserv\u00f3 el enfrentamiento soterrado entre sus Mozart y Salieri para trazar un monumental fresco del Sacro Imperio Romano Germ\u00e1nico durante el siglo XVIII, en el que Mozart ejerce de rebelde con causa de la autonom\u00eda del arte frente a los que pretenden convertir la m\u00fasica en una sierva de fines sociales rebaj\u00e1ndola, en el mejor de los casos, a un entretenimiento decorativo. Salieri nunca llega a entender que su subordinaci\u00f3n musical respecto a Mozart no depende de Dios o, como dir\u00edan hoy los que han sustituido el determinismo teol\u00f3gico por el biol\u00f3gico, los genes, sino de su cobarde sumisi\u00f3n a la norma social y los poderosos pol\u00edticos. Tampoco lo supieron ver los cr\u00edticos cegatos del d\u00eda del estreno, que no supieron ver la gran interpretaci\u00f3n de&nbsp;<strong>Tom Hulce<\/strong>&nbsp;como Mozart, capaz de cambiar en mil\u00e9simas de segundo del registro fr\u00edvolo de juerguista empedernido al campe\u00f3n de la supremac\u00eda art\u00edstica que desafiaba a reyes y cardenales. Si Wagner posteriormente acompa\u00f1\u00f3 a reyes como un igual fue porque Mozart se atrevi\u00f3 a mantener la mirada de los poderosos all\u00ed donde Antonio Salieri (<strong>Murray Abraham<\/strong>) bajaba la suya a las alfombras palaciegas. Mozart fue el Rimbaud de las salas de conciertos all\u00e1 donde Salieri se qued\u00f3 en eficiente m\u00fasico de corte.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Mozart, cancelado<\/h3>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a href=\"https:\/\/s.libertaddigital.com\/2024\/09\/20\/milos-forman-y-holce-2.jpeg\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/s.libertaddigital.com\/2024\/09\/20\/milos-forman-y-holce-2.jpeg\" alt=\"milos-forman-y-holce-2.jpeg\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Tom Hulce y Milos Forman durante el rodaje<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Lo de Hulce tiene especial m\u00e9rito porque a Forman trataron de imponerle gal\u00e1cticos de la interpretaci\u00f3n o del pop,&nbsp;<strong>de Al Pacino a David Bowie<\/strong>, por lo que finalmente ninguna de las grandes productoras hollywoodenses se quiso hacer cargo del proyecto. Pero el polaco Forman no hab\u00eda escapado de las directrices comunistas estatales para acabar claudicando ante los imperativos capitalistas de mercado. La interpretaci\u00f3n heter\u00f3clita de Hulce casa a la perfecci\u00f3n con la incomprensi\u00f3n y cancelaci\u00f3n a la que se enfrenta Mozart: la de Salieri, la del cardenal, la del rey, la del p\u00fablico de su \u00e9poca\u2026 la de los mel\u00f3manos puritanos y adocenados cr\u00edticos de cine de nuestra \u00e9poca. Adorado hoy por la gerontocracia de los festivales de m\u00fasica, la pedanter\u00eda de las revistas especializadas y las encopetadas orquestas, Mozart fue en el siglo XVIII una especie de Sid Vicious que hubiese azotado a todo lo anterior con el l\u00e1tigo de su batuta heterodoxa, gamberra y escandalosa para las almas bellas y los esp\u00edritus fosilizados.\u00bfQu\u00e9 importa m\u00e1s el reconocimiento de la mayor\u00eda inculta o el de la minor\u00eda competente?<\/p>\n\n\n\n<p>Usualmente, las pel\u00edculas se adjudican a productoras, Disney o Paramount, o a sus directores, Hitchcock o Godard. Por supuesto, son obras colectivas y, desde este punto de vista, de multipropiedad, si me permiten el t\u00e9rmino inmobiliario. Pero tambi\u00e9n es cierto que incluso en lo colectivo hay diferencias jer\u00e1rquicas entre las piezas. No es lo mismo la reina que el pe\u00f3n en el ajedrez. Pero hay pel\u00edculas que finalmente destacan en cuanto a su construcci\u00f3n org\u00e1nica por los actores que devienen actores. Es el caso de grandes como Spencer Tracy, Cary Grant, Isabelle Huppert, Pepe Isbert, Jean Gabin y Jos\u00e9 Luis L\u00f3pez V\u00e1zquez. Eran actores que se adue\u00f1aban de las pel\u00edculas ideadas y realizadas por otros hasta el punto de que no podemos imaginar a otro int\u00e9rprete en su papel. As\u00ed&nbsp;<strong>Marlon Brando<\/strong>&nbsp;encarnando a Vito Corleone, Paco Rabal con Nazar\u00edn, Vivien Leigh con Escarlata O\u2019Hara o Burt Lancaster transmutado en el pr\u00edncipe de Salina. Es el caso, a 40 a\u00f1os de su estreno, de Murray Abraham y Tom Hulce fusion\u00e1ndose en los roles respectivos de Antonio Salieri y Wolfgang Mozart en&nbsp;<em>Amadeus<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u00bfFiel a la historia?<\/h3>\n\n\n\n<p>Plantearse hasta qu\u00e9 punto es fiel una pel\u00edcula de ficci\u00f3n a la historia en la que se basa es absurdo. La ficci\u00f3n no mantiene el mismo contrato de veracidad que el documental. A la ficci\u00f3n cabe exigirle verosimilitud a partir de unas premisas imaginativas, mientras que el documental est\u00e1 comprometido a las normas de la verdad entendida como correspondencia. \u00bfEs veros\u00edmil que los vampiros tengan colmillos del tama\u00f1o de tigres sable para morder yugulares? Pues claro. Ahora bien, la verdad es que los vampiros son la transmutaci\u00f3n m\u00edtica de una enfermedad real, muy real, la protoporfirina eritropoy\u00e9tica. Si el conde Dr\u00e1cula realmente existi\u00f3, su pasi\u00f3n por matar no vendr\u00eda dado por ser un milagroso muerto viviente sino un vulgar asesino en serie con tendencias s\u00e1dicas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a href=\"https:\/\/s.libertaddigital.com\/2024\/09\/20\/amadeus-1984-2.jpeg\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/s.libertaddigital.com\/2024\/09\/20\/amadeus-1984-2.jpeg\" alt=\"amadeus-1984-2.jpeg\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Imagen de la pel\u00edcula<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>La plegaria del ni\u00f1o Salieri como ruego a Dios fue la de convertirse en un gran compositor, alguien de renombre universal y eterno. A cambio se compromet\u00eda a entregarle su vida como si fuera un sacerdote. Un sacerdote cuyo templo ser\u00edan las salas de concierto del mundo entero. Pero\u00a0<strong>Dios traicion\u00f3 a Salieri<\/strong>. Al menos en su patol\u00f3gica imaginaci\u00f3n. Y la figura de su traici\u00f3n era el genio descomunal de Mozart cuyo nombre, Amadeo, significa el que ama a Dios. Frente a Amadeus, Salieri se convirti\u00f3 en\u00a0<strong>Asmodeo, un demonio sirviente de Satan\u00e1s<\/strong>: el que odia a Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>La pel\u00edcula se transforma as\u00ed no en una investigaci\u00f3n psicol\u00f3gica sobre la envidia sino en una epopeya filos\u00f3fica sobre la cuesti\u00f3n de los talentos innatos en relaci\u00f3n con la meritocracia y el abismo del resentimiento vital. Tambi\u00e9n del reconocimiento social y moral entre personas como categor\u00eda antropol\u00f3gica. Del mismo modo que Garc\u00eda M\u00e1rquez dec\u00eda que escrib\u00eda para que lo quisieran, Salieri y Mozart, tan lejanos, tan cercanos,&nbsp;<strong>componen para ser aclamados como los m\u00e1s grandes<\/strong>. Pero, \u00bfqu\u00e9 importa m\u00e1s el reconocimiento de la mayor\u00eda inculta o el de la minor\u00eda competente?Mozart y Salieri, hermanados en el dolor, la envidia, la incomprensi\u00f3n, la duda, la admiraci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>La pel\u00edcula se basa en una doble paradoja. Mozart cree que Salieri lo odia y Salieri piensa que Mozart lo desprecia. Sin embargo, bajo las apariencias, Salieri no puede dejar de amar y admirar el talento descomunal del prodigio de Salzburgo y Mozart respeta y reconoce la rigurosa maestr\u00eda del m\u00fasico italiano. A pesar de la apariencia vulgar y fr\u00edvola de Wolfgang, Antonio es el \u00fanico que es capaz de percibir la profundidad de su talento y la seriedad con la que dirige y compone.<\/p>\n\n\n\n<p>La pel\u00edcula es un&nbsp;<strong>retrato fidedigno del ascenso de la burgues\u00eda<\/strong>, representada en ambos compositores, frente a la aristocracia y el clero, instituciones a las que todav\u00eda sirven pero que se est\u00e1n desintegrando desde dentro. Amadeus ama sobre todo la m\u00fasica, lo que significa que defiende su autonom\u00eda est\u00e9tica frente al utilitarismo del Estado y las censuras pol\u00edticas y religiosas. Mozart defiende la \u00f3pera en alem\u00e1n, enfrenta las prohibiciones art\u00edsticas del emperador y&nbsp;<strong>lleva al escenario la ideolog\u00eda mas\u00f3nica relacionada con los nuevos tiempos revolucionarios<\/strong>. Como dije, cabe sospechar que el histrionismo bufonesco de Mozart no es sino una m\u00e1scara tras la que se esconde un esp\u00edritu rebelde que anticipa a Beethoven y a Wagner en ambas orillas del espectro pol\u00edtico-musical.<\/p>\n\n\n\n<p>Amadeus es tambi\u00e9n un manifiesto a favor de la posibilidad de la perfecci\u00f3n, de la m\u00e1s absoluta belleza. En este mundo compuesto de materia la perfecci\u00f3n es imposible salvo en el \u00e1mbito de la m\u00fasica. Cuando Salieri lee las partituras originales de Mozart, sin apenas una correcci\u00f3n, se da cuenta de que es como si limitase a escribir al dictado del mism\u00edsimo Dios.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u00abQuitas una nota y empeora sensiblemente; cambias una frase y la estructura se desploma.\u00bb<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La gran historia de amistad a pesar del odio<\/h3>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a href=\"https:\/\/s.libertaddigital.com\/2024\/09\/20\/sally-field-y-f-murray-abraham-1984.jpeg\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/s.libertaddigital.com\/2024\/09\/20\/sally-field-y-f-murray-abraham-1984.jpeg\" alt=\"sally-field-y-f-murray-abraham-1984.jpeg\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Sally Field y F. Murray Abraham con sus Oscar por \u00abEn un lugar del coraz\u00f3n\u00bb y \u00abAmadeus\u00bb (1984)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Como apunt\u00e9, aunque los necios todav\u00eda andan dando la tabarra sobre la \u00abtraici\u00f3n\u00bb a Mozart y Salieri, lo que permanece y destaca es la gran historia de amistad a pesar del odio. Una parad\u00f3jica relaci\u00f3n de amor infernal y varonil basada en la admiraci\u00f3n y la genialidad. Se podr\u00eda dar un curso entero sobre Arte y Est\u00e9tica con secuencias de&nbsp;<em>Amadeus<\/em>. Sobre todo, cuando Mozart le dicta a Salieri el&nbsp;<em>R\u00e9quiem<\/em>, con el maestro italiano haciendo de amanuense del genio austr\u00edaco. Contemplamos la t\u00e9cnica, que se puede aprender, pero, sobre todo, el Esp\u00edritu, innato. Los culturetas se quejan de que da\u00f1\u00f3 tanto la reputaci\u00f3n de Salieri como la imagen de Mozart. Como si los que no distinguen una pel\u00edcula de ficci\u00f3n de un documental fuesen habituales de&nbsp;<strong>Bayreuth<\/strong>. Con el tiempo la interpretaci\u00f3n de Hulce se ha puesto al nivel de Abraham. Salieri no odia a Mozart, al rev\u00e9s, sino que detesta a Dios. Cuando un Salieri que ha intentado suicidarse, el pecado m\u00e1s vil por imperdonable en la concepci\u00f3n cristiana, susurra \u00aba partir de ahora somos enemigos, t\u00fa y yo\u00bb no se refiere a Mozart, sino a Dios por haber elegido al infantil e inconsciente Mozart en lugar del soberbio e interesado Salieri. El austr\u00edaco no lo adivina, pero se ha convertido en la v\u00edctima de la&nbsp;<strong>imaginaci\u00f3n sat\u00e1nica de un psic\u00f3pata teol\u00f3gico<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Hulce interpreta magn\u00edficamente desde el histrionismo como Abraham lo hace desde la contenci\u00f3n. Las risitas hist\u00e9ricas de Wolfgang se contraponen a la seriedad mortal de Mozart cuando dirige y compone. Como si fuera la versi\u00f3n musical del doctor Jekyll y mr. Hyde. El golferas Wolfgang y el genio Mozart. Entre Wolfgang y Mozart, el misterio y el milagro de Amadeo, el que ama a Dios, pero, sobre todo, el amado de Dios. Pocas pel\u00edculas como esta son capaces de dar cuenta del proceso de creaci\u00f3n art\u00edstica sin caer en la banalizaci\u00f3n ni la infantilizaci\u00f3n, a bote pronto se me ocurren&nbsp;<em>Andrey Rublev<\/em>&nbsp;de Tarkovski y&nbsp;<em>El manantial&nbsp;<\/em>de King Vidor. Forman jam\u00e1s cae en la vulgaridad de creer que el p\u00fablico es tonto, as\u00ed que desprecia ol\u00edmpicamente ese dogma de la edici\u00f3n norteamericana que dicta que un libro de ciencia no debe tener f\u00f3rmulas y una pel\u00edcula sobre m\u00fasica jam\u00e1s debe mencionarse nada que huela a solfeo.<\/p>\n\n\n\n<p>Se dice que cuando Dios quiere escuchar m\u00fasica convoca a su Presencia a&nbsp;<strong>Johann Sebastian Bach<\/strong>, pero que cuando quiso componer \u00e9l mismo lo hizo usando como voz a Wolfgang Amadeus Mozart. Desde entonces, Dios est\u00e1 en silencio. Lo que nos queda es el espacio de la creaci\u00f3n art\u00edstica compartido por Mozart y Salieri, hermanados en el dolor, la envidia, la incomprensi\u00f3n, la duda, la admiraci\u00f3n, en fin, humanos, demasiado humanos. No parece muy probable que volvamos a escuchar, en estos tiempos de mercantilismo y repetici\u00f3n, su Voz como en&nbsp;<em>Amadeus<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.libertaddigital.com\/cultura\/cine\/2024-09-21\/santiago-navajas-40-anos-de-amadeus-duelo-de-actores-7164995\/\">https:\/\/www.libertaddigital.com\/cultura\/cine\/2024-09-21\/santiago-navajas-40-anos-de-amadeus-duelo-de-actores-7164995\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como los grandes vinos, hoy se nos aparece en todo su esplendor y complejidad: thriller criminal en clave musical de 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