{"id":85640,"date":"2024-09-19T09:52:08","date_gmt":"2024-09-19T14:52:08","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=85640"},"modified":"2024-09-19T09:52:10","modified_gmt":"2024-09-19T14:52:10","slug":"los-skinheads-no-son-solo-nazis-el-pais","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/los-skinheads-no-son-solo-nazis-el-pais\/","title":{"rendered":"Los \u2018skinheads\u2019 no son (solo) nazis | El Pa\u00eds"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading has-pale-cyan-blue-background-color has-background\">Esta subcultura est\u00e1 asociada al movimiento neonazi, pero tiene ra\u00edces m\u00e1s profundas, ajenas a los discursos de odio y en torno a la m\u00fasica jamaicana. El historiador Carles Vi\u00f1as investiga su evoluci\u00f3n en el libro \u2018Rapados\u2019<\/h2>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1200\" height=\"793\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/UNGCZGQN3ZHDVICTJGT3OFWCMU.avif\" alt=\"\" class=\"wp-image-85641\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Un grupo de &#8216;skinheads&#8217; fans de la m\u00fasica ska y 2Tone en Bradford, Reino Unido, en 1980.PYMCA\/Avalon\/Getty Images<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-18fad10995a1adf5368922b9cdf4f213\"><strong>SERGIO FANJUL \/ El Pa\u00eds<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u201cBotas y tirantes \/ hostias en el bar \/ cabezas rapadas \/ y gritos de unidad\u201d. Es la letra de una canci\u00f3n de Decibelios, pioneros de&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/noticias\/skinheads\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">la subcultura&nbsp;<em>skinhead<\/em><\/a>&nbsp;en Espa\u00f1a, que apareci\u00f3 en el \u00e1lbum&nbsp;<em>Caldo de pollo<\/em>, publicado en 1984. Una buena s\u00edntesis de lo que significa lo&nbsp;<em>skinhead<\/em>: el cr\u00e1neo rasurado, el atuendo, la m\u00fasica, la afici\u00f3n a los bares, la diversi\u00f3n\u2026 y la violencia callejera.<\/p>\n\n\n\n<p>Este estilo juvenil se estableci\u00f3 en Espa\u00f1a en los a\u00f1os ochenta, cuando las llamadas \u201ctribus urbanas\u201d (t\u00e9rmino repudiado por los acad\u00e9micos) entraron a chorro tras la muerte del dictador, formando una amalgama de punks, g\u00f3ticos,&nbsp;<em>mods<\/em>&nbsp;o&nbsp;<em>rockers<\/em>, en la Movida madrile\u00f1a y otras movidas subsidiarias. Era la libertad. Ah\u00ed, en una segunda fase, emergi\u00f3 lo&nbsp;<em>skin<\/em>&nbsp;como una derivaci\u00f3n de lo punk, muchas veces confundi\u00e9ndose con \u00e9l, sin saberse bien d\u00f3nde acababa lo uno y empezaba lo otro, como se ilustra en los c\u00e9lebres c\u00f3mics&nbsp;<em>Pedro Pico y Pico Vena<\/em>, en los que&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/1999\/04\/12\/andalucia\/923869342_850215.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Carlos Azagra<\/a>&nbsp;narra las aventuras beodas y radicales de dos colegas, uno punk y otro&nbsp;<em>skin<\/em>.M\u00e1s informaci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2024-08-10\/mods-y-rockers-de-batallar-en-los-sesenta-a-intentar-sobrevivir-en-el-siglo-xxi.html#?rel=mas_sumario\">Mods y rockers: de batallar en los sesenta a intentar sobrevivir en el siglo XXI<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Un lustro despu\u00e9s, y sobre todo durante los a\u00f1os noventa, buena parte de los&nbsp;<em>skinheads<\/em>&nbsp;se alinearon con la ultraderecha y&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/noticias\/neonazis\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">formaron bandas neonazis<\/a>&nbsp;que coparon el foco medi\u00e1tico con su violencia racista: se asoci\u00f3 en el imaginario popular, tal vez de forma irremediable, lo&nbsp;<em>skin<\/em>&nbsp;al fascismo. El asesinato de la trabajadora dom\u00e9stica dominicana Lucrecia P\u00e9rez (adem\u00e1s de las incontables palizas y amedrentamientos cotidianos perpetrados por los cabezas rapadas) fue el crimen m\u00e1s sonado de aquel neonazismo. El crimen sucedi\u00f3 acabando 1992,&nbsp;<em>annus mirabilis<\/em>&nbsp;de Espa\u00f1a ante el mundo, y se recoge en la reciente serie documental&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.disneyplus.com\/es-es\/series\/lucrecia-un-crimen-de-odio\/aTrd8CrOwgXm\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>Lucrecia: un crimen de odio<\/em><\/a>(Disney+), de David Cabrera y Garbi\u00f1e Armentia. Pero los&nbsp;<em>skinheads&nbsp;<\/em>no son solo nazis.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLo&nbsp;<em>skinhead<\/em>&nbsp;aparece en Gran Breta\u00f1a en torno a 1969, una fecha que se toma como fundacional, en el caldo de cultivo de la clase obrera blanca y los j\u00f3venes de origen antillano. Es un estilo multirracial en el que dos universos se conjugan y empiezan a intercambiar experiencias\u201d, dice el historiador Carles Vi\u00f1as, lo que ilustra unos or\u00edgenes alejados del racismo y la xenofobia que cal\u00f3 posteriormente en el movimiento. Los&nbsp;<em>skins<\/em>, que ven\u00edan de una vertiente de la subcultura&nbsp;<em>mod<\/em>&nbsp;llamada&nbsp;<em>hard mod,<\/em>&nbsp;luc\u00edan botas Dr. Martens, pantalones remangados y tirantes, chupas bomber o Harrington, camisetas Lonsdale o polos Fred Perry, lo que destilaba cierta elegancia agresiva. Ahora casi todo el atuendo se puede encontrar en El Corte Ingl\u00e9s, pero cuando lleg\u00f3 el estilo a Espa\u00f1a hab\u00eda que curr\u00e1rselo para completar el conjunto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl trasfondo artesanal se fue desvirtuando, y la est\u00e9tica ha sido absorbida por el sistema, que tiene gran capacidad para asimilar lo transgresor y ofrecerlo en el mercado, acabando con su sentido subversivo\u201d, apunta Vi\u00f1as. Su m\u00fasica era jamaicana: el&nbsp;<em>reggae<\/em>, el&nbsp;<em>ska<\/em>, el&nbsp;<em>rocksteady,<\/em>&nbsp;como el cat\u00e1logo de&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2018\/08\/15\/actualidad\/1534360860_004661.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">la discogr\u00e1fica Trojan Records<\/a>, ic\u00f3nica para el movimiento, unos estilos inopinadamente alegres, c\u00e1lidos y mel\u00f3dicos para aquellos tipos tan rudos de nublado barrio obrero. M\u00e1s adelante, a finales de los setenta, se asociar\u00eda a un subestilo del punk llamado Oi!, ya m\u00e1s macarra, donde despuntaron bandas como&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/babelia\/2020-12-02\/cuando-el-punk-britanico-se-rebelo-contra-la-ultraderecha-y-eric-clapton.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sham 69<\/a>, Cock Sparrer, The 4 Skins o Cockney Rejects. Sus letras trataban sobre los problemas de la clase trabajadora, la camarader\u00eda, los abusos policiales y la juerga al grito de \u201c\u00a1oi, oi, oi!\u201d. La violencia siempre estuvo presente, \u201crelacionada la territorialidad, la defensa del territorio ante las bandas rivales, de otros estilos juveniles (odiaban, sobre todo, a los&nbsp;<em>hippies<\/em>, a los que eran diametralmente opuestos) y tambi\u00e9n ligada a cierta idea de masculinidad\u201d, explica el autor.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"1960\" height=\"1294\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/4YBTPUJLBNFTTC4NGE7I6HQOQU.avif\" alt=\"\" class=\"wp-image-85643\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Un grupo de &#8216;skinheads&#8217; en Picadilly, Londres, seguidores del partido ultraderechista National Front, en una imagen sin fecha.Dario Mitidieri (Getty)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Vi\u00f1as, profesor de la Universidad de Barcelona se ha dedicado a estudiar el movimiento desde su especialidad: su \u00faltimo libro, de reciente aparici\u00f3n, es&nbsp;<a href=\"https:\/\/versolibros.com\/products\/rapados\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>Rapados<\/em>&nbsp;<\/a>(Verso Libros, con pr\u00f3logo de Kiko Amat y ep\u00edlogo de Fermin Muguruza), donde explora la llegada y el desarrollo de la subcultura por estas latitudes; aunque en el anterior,&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.bellaterra.coop\/es\/libros\/skinheads\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>Skinheads. Historia global de un estilo<\/em><\/a>&nbsp;(Bellaterra, 2022), estudiaba las ra\u00edces del movimiento y su repercusi\u00f3n desde una perspectiva internacional. Su trabajo se enmarca en la l\u00ednea de estudio de las subculturas que inici\u00f3 el soci\u00f3logo&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/sociedad\/2014\/03\/09\/actualidad\/1394321323_069352.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Stuart Hall<\/a>&nbsp;y el c\u00e9lebre Centre for Contemporary Cultural Studies, de Richard Hoggart, en la Universidad de Birmingham en los a\u00f1os sesenta. V\u00e9ase el volumen&nbsp;<a href=\"https:\/\/traficantes.net\/libros\/rituales-de-resistencia\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>Rituales de resistencia: subculturas juveniles en la Gran Breta\u00f1a de postguerra<\/em><\/a>, coordinado por Hall y Tony Jefferson y publicado en Espa\u00f1a por Traficantes de Sue\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Los&nbsp;<em>skinheads<\/em>&nbsp;fascistas<\/h3>\n\n\n\n<p>\u201cEl inicio de las relaciones de los&nbsp;<em>skinheads&nbsp;<\/em>con la ultraderecha se dan en Gran Breta\u00f1a entre finales de los setenta y principios de los ochenta, cuando son atra\u00eddos por el British Movement y el National Front [de car\u00e1cter fascista y neonazi]. Tambi\u00e9n es una forma de transgresi\u00f3n juvenil: los padres y los abuelos hab\u00edan luchado contra los nazis en la II Guerra Mundial\u201d, explica Vi\u00f1as. Curiosamente, los punks tambi\u00e9n hab\u00eda usado la simbolog\u00eda nazi (como las esv\u00e1sticas de Sid Vicious, de los Sex Pistols), aunque de una manera banal y meramente provocadora (exceptuando aquellos nazi-punks contra los que gritaba Jello Biafra en una canci\u00f3n de los Dead Kennedys).<\/p>\n\n\n\n<p>El cabeza rapada nazi, con su potente est\u00e9tica y sus dilemas sociopol\u00edticos, ha sido seminal para el s\u00e9ptimo arte, desde&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2017\/03\/10\/television\/1489170312_477717.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>American History X<\/em><\/a>&nbsp;(Tony Caye, 1998), con la imagen indeleble de Edward Norton rapado y con una esv\u00e1stica tatuada en el pecho, ic\u00f3nica del cine contempor\u00e1neo, o&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/2008\/01\/04\/cine\/1199401205_850215.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>This is England<\/em><\/a>&nbsp;(Shane Meadows, 2006), hasta&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.filmin.es\/pelicula\/guerrera-sangre-y-honor\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>Guerrera (Sangre y honor)<\/em><\/a>&nbsp;(David Wnendt, 2011), pasando por la espa\u00f1ola&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/2011\/09\/06\/cultura\/1315260006_850215.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>Alacr\u00e1n enamorado<\/em><\/a>&nbsp;(Santiago Zannou, 2013, sobre una novela de Carlos Bardem), entre muchas otras.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"1960\" height=\"1130\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/XBCNNR5TXBDMBP7DY74NWAMBRE.avif\" alt=\"\" class=\"wp-image-85642\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">&#8216;Skinheads&#8217; antifascistas en una manifestaci\u00f3n contraria al National Front brit\u00e1nico, partido de la ultraderecha, en West Bromwich, Reino Unido, el 28 de abril de 1979.Virginia Turbett (Redferns\/ Getty)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Esa relaci\u00f3n con el reverso tenebroso se exporta finalmente a Espa\u00f1a, donde los cabezas rapadas, adem\u00e1s de recalar en las hinchadas futboleras (Ultras Sur, Frente Atl\u00e9tico, Boixos Nois), forman organizaciones como&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/1989\/12\/11\/espana\/629334005_850215.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Bases Aut\u00f3nomas<\/a>, de un curioso car\u00e1cter anarcofascista, que en publicaciones como&nbsp;<em>La Peste Negra, Cirrosis<\/em>&nbsp;o&nbsp;<em>\u00a1A por ellos!<\/em>&nbsp;lo mismo mostraban simbolog\u00eda nazi que celebraban al anarquista&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/noticias\/buenaventura-durruti\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Buenaventura Durruti<\/a>. Los j\u00f3venes de izquierdas eran catalogados como&nbsp;<em>guarros<\/em>, a los que hab\u00eda que dar caza, y algunos miembros de la organizaci\u00f3n acabaron implicados en asesinatos de enemigos pol\u00edticos o personas sin hogar.<\/p>\n\n\n\n<p>Como reacci\u00f3n a esta deriva, existieron grupos de&nbsp;<em>skinheads&nbsp;<\/em>de izquierdas, como SHARP (<a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/2007\/11\/13\/madrid\/1194956659_850215.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Skinheads Against Racial Prejudice<\/a>; traducido como Skinheads contra los prejuicios raciales) o RASH (Red and Anarchist Skinheads; Skinheads rojos y anarquistas). Desde estos sectores se apodaba a los nazis como&nbsp;<em>boneheads<\/em>, algo as\u00ed como&nbsp;<em>cabezas huecas<\/em>. Un tercer grupo vio en el apoliticismo una forma de reivindicar las esencias: los conciertos, los bares, los colegas, la diversi\u00f3n. \u201cLos&nbsp;<em>skinheads<\/em>&nbsp;brit\u00e1nicos originales, por ser de extracci\u00f3n obrera, probablemente votasen al laborismo&#8230; si es que votaban. Pero la pol\u00edtica era algo secundario\u201d, dice el ensayista.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Las \u2018desdiabolizaci\u00f3n\u2019 de la ultraderecha<\/h3>\n\n\n\n<p>El movimiento&nbsp;<em>skinhead<\/em>&nbsp;neonazi de los noventa no consigui\u00f3 construir una alternativa pol\u00edtica seria, y fue visto como lo que era: un fen\u00f3meno delincuencial. \u201cLa formaci\u00f3n pol\u00edtica era muy escasa, no hab\u00eda una voluntad de disciplina y los objetivos eran otros: reproducir lemas antiinmigraci\u00f3n, lucir emblemas, s\u00edmbolos y poco m\u00e1s\u201d, dice el historiador. Ahora vivimos otro auge ultraderechista, pero las cosas han cambiado: los j\u00f3venes de ultraderecha ya no parecen participar de una subcultura definida.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/elpais.com\/espana\/madrid\/2024-07-30\/chavales-fachas-creciente-estereotipo-de-la-juventud.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Su est\u00e9tica pasa, por lo general, desapercibida<\/a>: ya no se ven tantos cr\u00e1neos rasurados y chaquetas&nbsp;<em>bomber<\/em>. Si en Francia se describe la normalizaci\u00f3n de la extrema derecha como \u201cdesdiabolizaci\u00f3n\u201d, la ultraderecha juvenil se ha \u201cdesdiabolizado\u201d (ya la creaci\u00f3n del partido Democracia Nacional, en 1995, trataba de conseguir una imagen m\u00e1s respetable, siguiendo el camino de Le Pen en Francia o Fini en Italia) y ha abandonado el aspecto agresivo y estigmatizante de lo&nbsp;<em>skinhead<\/em>, mientras que pol\u00edticos de ultraderecha ocupan, de traje y corbata, esca\u00f1os en el Congreso de los Diputados. \u201cEs un fen\u00f3meno de basculaci\u00f3n\u201d, concluye Vi\u00f1as, \u201ccuando la ultraderecha no tiene representaci\u00f3n institucional, consigue visibilidad en la calle. Cuando la tiene, no le interesa tanto esa beligerancia callejera\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2024-09-18\/los-skinheads-no-son-solo-nazis.html\">https:\/\/elpais.com\/cultura\/2024-09-18\/los-skinheads-no-son-solo-nazis.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta subcultura est\u00e1 asociada al movimiento neonazi, pero tiene ra\u00edces m\u00e1s profundas, ajenas a los discursos de odio y en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":85641,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[30346,30347,30345,30344],"class_list":["post-85640","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias","tag-carles-vinas","tag-libro-rapados","tag-movimiento-neonazi","tag-subcultura-skinhead"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/85640","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=85640"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/85640\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":85644,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/85640\/revisions\/85644"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/85641"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=85640"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=85640"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=85640"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}