{"id":81593,"date":"2024-08-03T10:32:00","date_gmt":"2024-08-03T15:32:00","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=81593"},"modified":"2024-08-03T10:32:03","modified_gmt":"2024-08-03T15:32:03","slug":"las-contradicciones-de-conrad-entre-la-critica-al-imperialismo-y-la-sombra-del-racismo-el-cultural","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/las-contradicciones-de-conrad-entre-la-critica-al-imperialismo-y-la-sombra-del-racismo-el-cultural\/","title":{"rendered":"Las contradicciones de Conrad: entre la cr\u00edtica al imperialismo y la sombra del racismo | El Cultural"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"has-background wp-block-heading\" style=\"background-color:#f3dc74\">&#8216;La guardia del alba&#8217; analiza la evoluci\u00f3n literaria del autor, siendo cada uno de sus libros un ajuste de cuentas con la conquista occidental y la globalizaci\u00f3n.<\/h2>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/874423329_248155208_1706x960-1024x576.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-81594\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/874423329_248155208_1706x960-1024x576.jpeg 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/874423329_248155208_1706x960-300x169.jpeg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/874423329_248155208_1706x960-768x432.jpeg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/874423329_248155208_1706x960-1536x864.jpeg 1536w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/874423329_248155208_1706x960.jpeg 1706w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Dise\u00f1o de Rub\u00e9n Vique<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-medium-font-size\"><strong>Ngugi wa Thiong\u2019O \/ El Cultural<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_1\">Dej\u00e9 de leer a&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elespanol.com\/el-cultural\/letras\/20240715\/joseph-conrad-anos-sin-lobo-mar-denuncio-colonizacion-saco-colores-occidente\/869663498_0.html\">Joseph Conrad<\/a>&nbsp;en 1967. Tambi\u00e9n fue el a\u00f1o en que publiqu\u00e9&nbsp;<em>Un grano de trigo<\/em>, mi tercera novela, que escrib\u00ed poco despu\u00e9s de leer&nbsp;<em>Bajo la mirada de Occidente<\/em>&nbsp;de Conrad. No pod\u00eda poner palabras a lo que me repugnaba, porque, a pesar del malestar, su influencia en mi obra era inconfundible y duradera.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/s1.elespanol.com\/2024\/07\/30\/actualidad\/874423326_248155148_1706x2590.jpg\" alt=\"\" width=\"-543\" height=\"-824\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">La guardia del alba<\/h4>\n\n\n\n<p>Maya Jasanoff<\/p>\n\n\n\n<p>Traducci\u00f3n de Mar\u00eda Serrano y Francesc Pedrosa. Debate, 2024. 432 p\u00e1ginas. 23,90 \u20ac<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_2\"><em>Un grano de trigo<\/em>\u00a0supuso para m\u00ed un cambio radical: de las tramas lineales y los puntos de vista \u00fanicos de mis dos primeras novelas pas\u00e9 a las voces narrativas m\u00faltiples y a los diversos espacios temporales y geogr\u00e1ficos de mis obras posteriores.\u00a0<strong>La diferencia de estilo fue la consecuencia de mi encuentro con Conrad.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_3\">La majestuosidad y musicalidad de sus frases bien estructuradas me hab\u00edan emocionado tanto cuando era un joven escritor que pod\u00eda curarme un ataque de bloqueo simplemente escuchando los primeros compases de la Quinta Sinfon\u00eda de Beethoven o leyendo las primeras p\u00e1ginas de&nbsp;<em>Nostromo<\/em>&nbsp;de Conrad. Al instante recuperaba mi magia.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_4\">No soy el \u00fanico al que le pasa lo mismo. En&nbsp;<em>Cien a\u00f1os de soledad<\/em>, de&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elespanol.com\/el-cultural\/letras\/20221021\/gabriel-garcia-marquez-anos-nobel-literatura-esperado\/712179116_0.html\">Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez,<\/a>&nbsp;el derrotero de la historia y las dictaduras que salpican el paisaje social de la novela me record\u00f3 mucho a&nbsp;<em>Nostromo<\/em>, la compleja epopeya de Conrad sobre una rep\u00fablica sudamericana imaginaria. El t\u00edtulo de Garc\u00eda M\u00e1rquez parece incluso hacer un gui\u00f1o al tomo hist\u00f3rico ficticio contenido en la novela de Conrad,&nbsp;<strong>\u201cCincuenta a\u00f1os de desgobierno\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_5\">En su fascinante libro&nbsp;<em>La guardia del alba<\/em>, la catedr\u00e1tica de Harvard Maya Jasanoff (Boston, 1974) ofrece informaci\u00f3n detallada sobre la evoluci\u00f3n de los libros de Conrad, explicando c\u00f3mo&nbsp;<strong>cada uno de ellos era una especie de ajuste de cuentas con la conquista occidental y el avance de la globalizaci\u00f3n.<\/strong>&nbsp;Por ejemplo, nos enteramos de que&nbsp;<em>Nostromo<\/em>&nbsp;fue escrito mientras Conrad indagaba en las fuentes orales y escritas sobre la \u201cliberaci\u00f3n\u201d de Latinoam\u00e9rica, que a menudo terminaba en una dictadura respaldada por Occidente.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_6\">Mientras escrib\u00eda, recib\u00eda noticias de la crisis del Canal de Panam\u00e1, un episodio de manipulaci\u00f3n pol\u00edtica y militar en el que Estados Unidos emerg\u00eda como una nueva y astuta potencia imperial. En otras palabras,&nbsp;<strong>Conrad y Garc\u00eda M\u00e1rquez beb\u00edan del mismo pozo de la historia poscolonial latinoamericana.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p><strong><em>Conrad escribi\u00f3 sobre los efectos del colonialismo sin ambientar nunca sus novelas en posesiones brit\u00e1nicas<\/em><\/strong><\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_7\">Del mismo modo, Conrad y Chinua Achebe tambi\u00e9n est\u00e1n conectados. Y, sin embargo, Achebe lider\u00f3 la carga contra Conrad. En 1975, el novelista nigeriano pronunci\u00f3 una conferencia titulada \u201cUna imagen de \u00c1frica: el racismo en&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elespanol.com\/el-cultural\/blogs\/entreclasicos\/20240220\/apocalypse-now-viaje-corazon-tinieblas\/834036599_12.html\"><em>El coraz\u00f3n de las tinieblas<\/em>&nbsp;<\/a>de Joseph Conrad\u201d, que luego se public\u00f3 como ensayo.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_8\">Achebe se bas\u00f3 en las ideas del innovador cr\u00edtico literario Es\u2019kia Mphahlele, que&nbsp;<strong>acusaba a europeos como Conrad de describir a los africanos como sujetos pasivos de la historia<\/strong>, en lugar de como art\u00edfices de la misma. Achebe fue a\u00fan m\u00e1s lejos, calificando a Conrad de&nbsp;<strong>\u201cmaldito racista\u201d.<\/strong>&nbsp;Esta perspectiva cr\u00edtica se ha convertido en un acompa\u00f1ante inevitable de cualquier debate sobre la obra del escritor. La propia Jasanoff la utiliza para enmarcar su b\u00fasqueda de una visi\u00f3n m\u00e1s compleja de Conrad.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_9\">El ensayo de Achebe me ayud\u00f3 a explicar lo que me hab\u00eda parecido repelente en la obra de Conrad y por qu\u00e9 hab\u00eda dejado de leerlo. En las novelas ambientadas en los confines del imperio europeo, los personajes nativos siempre parec\u00edan fundirse con su entorno, una reminiscencia de la imagen hegeliana de \u00c1frica como tierra de ni\u00f1ez a\u00fan envuelta en el oscuro manto de la noche.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_9\"><a href=\"https:\/\/www.elespanol.com\/el-cultural\/letras\/20240715\/joseph-conrad-anos-sin-lobo-mar-denuncio-colonizacion-saco-colores-occidente\/869663498_0.html\">[Joseph Conrad: 100 a\u00f1os sin el lobo de mar que denunci\u00f3 la colonizaci\u00f3n y sac\u00f3 los colores a Occidente]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_10\">Acept\u00e9 todo lo que Achebe dec\u00eda sobre los prejuicios de Conrad. Y, sin embargo, no pod\u00eda adoptar del todo la opini\u00f3n abrumadoramente negativa de Achebe sobre&nbsp;<em>El coraz\u00f3n de las tinieblas<\/em>&nbsp;o sobre Conrad en general.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_11\">De alg\u00fan modo, el ensayo no lograba explicar lo que en otro tiempo me hab\u00eda atra\u00eddo:&nbsp;<strong>la capacidad de Conrad para captar la hipocres\u00eda de la \u201cmisi\u00f3n civilizadora<\/strong>\u201d y los intereses materiales que impulsaban los imperios capitalistas, aplastando el esp\u00edritu humano. Jasanoff no perdona a Conrad su ceguera, pero s\u00ed intenta presentar su perspectiva del mundo cambiante y convulso que recorri\u00f3, una perspectiva que sigue teniendo gran relevancia hoy en d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_12\">En<em>\u00a0El coraz\u00f3n de las tinieblas<\/em>, el doble literario de Conrad, Charles Marlow, habla del imperialismo como una forma de robo acompa\u00f1ado de violencia y asesinato con agravantes a gran escala. Las empresas coloniales se dedican sobre todo a arrebatar la tierra \u00aba quienes tienen una tez diferente o narices un poco m\u00e1s chatas que las nuestras\u00bb. Esto capta, en una frase, las ra\u00edces racistas del capitalismo en la esclavitud y la conquista.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_12\"><a href=\"https:\/\/www.elespanol.com\/el-cultural\/blogs\/entreclasicos\/20240220\/apocalypse-now-viaje-corazon-tinieblas\/834036599_12.html\">[&#8216;Apocalypse Now&#8217;: viaje al coraz\u00f3n de las tinieblas]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_13\">Conrad tambi\u00e9n<strong>&nbsp;anticip\u00f3 la capacidad de un sistema capitalista para desmantelar sociedades,<\/strong>&nbsp;un argumento que ilustr\u00f3 a trav\u00e9s de su descripci\u00f3n de Holroyd, el c\u00ednico magnate estadounidense de la plata y el acero en Nostromo. Jasanoff hace un excelente trabajo tirando de todos estos hilos.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_14\">Sospecho que Achebe pas\u00f3 por alto esta faceta de Conrad porque no se detuvo a considerar el car\u00e1cter diab\u00f3lico de Kurtz, el brillante agente ferroviario convertido en rebelde al que Marlow debe encontrar.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_15\">En&nbsp;<em>El coraz\u00f3n de las tinieblas<\/em>, la imagen final de Kurtz, el hombre de la luz y la raz\u00f3n, es la de \u00e9l rodeado de cabezas humanas, lo que&nbsp;<strong>capta el horror del imperialismo<\/strong>&nbsp;y la vacuidad de la filosof\u00eda ilustrada con la que se envolvi\u00f3 el colonialismo. Es una escena que recuerda la comparaci\u00f3n de Marx del progreso burgu\u00e9s con el \u00eddolo pagano que beb\u00eda n\u00e9ctar, pero solo de los cr\u00e1neos de los asesinados.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Su arte&nbsp;<strong>fue capaz de captar las contradicciones dentro de los imperios y la resistencia a ellos<\/strong><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_16\">El Congo estaba sembrado de 10 millones de cr\u00e1neos, obra de buscadores de caucho y marfil civilizados para satisfacer la codicia del rey Leopoldo de B\u00e9lgica.<br>El Conrad que fue capaz de imaginar a Kurtz de este modo queda a menudo oscurecido por Marlow, el alter ego literario de Conrad.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_17\">En<em>&nbsp;La guardia del alba,<\/em>&nbsp;Jasanoff va tras la m\u00e1scara y, como Stanley en busca de Livingstone, o Marlow en busca de Kurtz, se propone encontrar al esquivo Conrad rastreando las huellas f\u00edsicas, hist\u00f3ricas, biogr\u00e1ficas y literarias del escritor.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_18\">Nacido J\u00f3zef Teodor Konrad Korzeniowski en 1857, en una Polonia entonces bajo el yugo de la Rusia zarista y de padres entregados a la lucha por la independencia, se convierte m\u00e1s tarde en un viajero de los oc\u00e9anos vagabundo, para acabar siendo Joseph Conrad, ciudadano angl\u00f3fono del m\u00e1s global de los imperios capitalistas europeos de la \u00e9poca. Jasanoff devuelve a Conrad a todos estos contextos, comprendiendo el impacto que tuvieron en sus novelas.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_18\"><a href=\"https:\/\/www.elespanol.com\/el-cultural\/blogs\/entreclasicos\/20230808\/duelo-joseph-conrad-religion-espada\/785041490_12.html\">[El duelo&#8217;: Joseph Conrad y la religi\u00f3n de la espada]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_19\">Por el camino, se convierte en una detective que reconstruye los incidentes grandes y peque\u00f1os que dieron forma a cl\u00e1sicos como Lord Jim,<em>&nbsp;El coraz\u00f3n de las tinieblas, Bajo la mirada de Occidente<\/em>&nbsp;y<em>&nbsp;Nostromo.<\/em>&nbsp;Nos ayuda a entender la decisi\u00f3n aparentemente contradictoria de Conrad de escribir sobre los efectos del imperio, pero<strong>&nbsp;sin ambientar nunca sus novelas en ninguna de las posesiones coloniales de su patria adoptiva,<\/strong>&nbsp;Gran Breta\u00f1a, dejando que sus intrigas se desarrollaran principalmente en colonias holandesas, belgas y espa\u00f1olas.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_20\">Y, sin embargo, sigue siendo uno de los nuestros, un hermano literario de Achebe. Como nos recuerda Jasanoff, Conrad y su familia fueron v\u00edctimas del imperio ruso. Achebe y los suyos fueron v\u00edctimas de un imperio occidental. Ambos escritores abrazaron el ingl\u00e9s; Achebe habla de \u00e9l como de un don que piensa utilizar.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_21\">Jasanoff describe un incidente en el que Conrad, tras entregar el manuscrito de<em>\u00a0Bajo la mirada de Occidente,<\/em>\u00a0se vino abajo y estuvo delirando en polaco durante semanas. No fue el manuscrito lo que desencaden\u00f3 este desplome, sino m\u00e1s bien una acalorada discusi\u00f3n con su agente en la que, como Conrad le record\u00f3 m\u00e1s tarde: \u201cMe dijiste que \u2018yo no hablaba ingl\u00e9s\u2019 contigo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_21\"><a href=\"https:\/\/www.elespanol.com\/el-cultural\/blogs\/entreclasicos\/20170518\/joseph-conrad-corazon-tinieblas\/217098291_12.html\">[Joseph Conrad en el coraz\u00f3n de las tinieblas (I)]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_22\">Puede que este Conrad viera el imperialismo a trav\u00e9s de los ojos tanto de un nacionalista polaco desarraigado como de un miembro agradecido del Imperio Brit\u00e1nico. Su arte, que \u00e9l defin\u00eda como la capacidad de hacer que los lectores oyeran, sintieran y vieran,&nbsp;<strong>fue capaz de captar las contradicciones dentro de los imperios y la resistencia a ellos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_23\">Este es el Conrad que cobra vida en el magistral estudio de Jasanoff.&nbsp;<em>La guardia del alba<\/em>&nbsp;se convertir\u00e1 en un compa\u00f1ero creativo para todos los estudiosos de su obra. Me ha hecho desear restablecer los v\u00ednculos con el Conrad cuyas frases escritas me inspiraban anta\u00f1o la misma alegr\u00eda que una frase musical.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a9\u00a0<em>The New York Times Book Review<\/em>. Traducci\u00f3n:\u00a0<em>News Clips<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.elespanol.com\/el-cultural\/letras\/20240803\/contradicciones-conrad-critica-imperialismo-sombra-racismo\/874412986_0.html\">https:\/\/www.elespanol.com\/el-cultural\/letras\/20240803\/contradicciones-conrad-critica-imperialismo-sombra-racismo\/874412986_0.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8216;La guardia del alba&#8217; analiza la evoluci\u00f3n literaria del autor, siendo cada uno de sus libros un ajuste de cuentas 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