{"id":80858,"date":"2024-07-26T09:54:32","date_gmt":"2024-07-26T14:54:32","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=80858"},"modified":"2024-07-26T09:54:34","modified_gmt":"2024-07-26T14:54:34","slug":"bucarofagia-la-dieta-milagro-del-siglo-xvii-en-la-que-las-mujeres-comian-arcilla-el-comidista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/bucarofagia-la-dieta-milagro-del-siglo-xvii-en-la-que-las-mujeres-comian-arcilla-el-comidista\/","title":{"rendered":"Bucarofagia: la dieta milagro del siglo XVII en la que las mujeres com\u00edan arcilla | El Comidista"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"has-white-color has-text-color has-background has-medium-font-size wp-block-heading\" style=\"background-color:#997615\">Las damas de la alta sociedad espa\u00f1ola tomaban una especie de barro rojizo para tener la piel m\u00e1s p\u00e1lida, adelgazar o no quedarse embarazadas, con resultados desastrosos para su salud<\/h2>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1000\" height=\"794\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/dieta.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-80859\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/dieta.jpg 1000w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/dieta-300x238.jpg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/dieta-768x610.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption>La menina d\u00e1ndole el bucarito a la infanta Margarita en Las Meninas de Vel\u00e1zquez VEL\u00c1ZQUEZ\/WIKIPEDIA<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-medium-font-size\"><strong>RA\u00daL NOVOA \/ El Comidista<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCuando ten\u00eda 12 a\u00f1os, en 1609, poco m\u00e1s o menos, envidioso el diablo, me inclin\u00f3 a comer b\u00facaro [arcilla rojiza], como los hab\u00eda visto comer en casa de la Marquesa de la Laguna. Como era tan poco, me parec\u00eda que no ofend\u00eda a Dios. Estas tentaciones causan tedio con el mismo Dios y a m\u00ed me generan amor y acercamiento\u201d. Este testimonio es rescatado por el podcast&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.podiumpodcast.com\/podcasts\/las-hijas-de-felipe-podium-os\/\">Hijas de Felipe&nbsp;<\/a>de la autobiograf\u00eda de&nbsp;<a href=\"https:\/\/dialnet.unirioja.es\/servlet\/articulo?codigo=7380682\">Estefan\u00eda de la Encarnaci\u00f3n<\/a>, una monja pintora de Madrid en el siglo XVII.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella, como muchas otras monjas y mujeres de la \u00e9lite de la \u00e9poca, consum\u00edan piezas de&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/politica\/2019\/03\/04\/diario_de_espana\/1551715618_960315.html\">b\u00facaro<\/a>; unos fragmentos de arcilla roja muy fina y porosa. A esta ingesta de barro se le llama bucarofagia y con ella buscaban palidecer su piel, cortar hemorragias, efectos anticonceptivos y, como Estefan\u00eda, hasta efectos narc\u00f3ticos y alucin\u00f3genos para entrar en estados m\u00edsticos al m\u00e1s puro estilo del \u00e9xtasis de Santa Teresa.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Una costumbre de \u00e9poca<\/h4>\n\n\n\n<p>\u201cNi\u00f1a de color quebrado, o tienes amor o comes barro\u201d, recoge el escritor Lope de Vega en&nbsp;<em>El acero de Madrid&nbsp;<\/em>(1608). Estaba en lo cierto: las damas de la alta sociedad espa\u00f1ola del siglo XVII com\u00edan arcilla para lograr ese tono p\u00e1lido, en s\u00edntesis con el canon de belleza de la \u00e9poca. Si bien ya usaban polvos y pomadas para blanquear la piel, con esta ingesta iban un paso m\u00e1s all\u00e1: como el barro acaba cubriendo el intestino, les imped\u00eda absorber nutrientes, grasas y prote\u00ednas, por lo que lo usaban tambi\u00e9n para adelgazar. Meterle arcilla al est\u00f3mago causa un fen\u00f3meno que se llama opilaci\u00f3n y los fragmentos de cer\u00e1mica obstruyen el intestino e impiden la absorci\u00f3n de hierro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEsto causaba anemia y palidec\u00eda la piel\u201d, explica Sandra Lozano, doctora en arqueolog\u00eda que actualmente gestiona proyectos de investigaci\u00f3n en el departamento de humanidades de la Universitat Pompeu i Fabra y una de las creadoras del podcast&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.ivoox.com\/podcast-gastromovidas_sq_f11814625_1.html\">Gastromovidas<\/a>, donde tambi\u00e9n tienen un programa dedicado a la bucarofagia. \u201cLa ingesta de arcilla explica por qu\u00e9 las jovencitas luc\u00edan p\u00e1lidas y mortecinas por haber estado comiendo trocitos de barro, un&nbsp;<em>snack&nbsp;<\/em>que puede parecernos extra\u00f1\u00edsimo pero que en el siglo XVII consideraban una \u2018linda golosina\u2019, adem\u00e1s de un peculiar suplemento para el cuidado de la piel\u201d, responde Carmen Urbita, de Hijas de Felipe al preguntarle c\u00f3mo conoci\u00f3 estas historias y tambi\u00e9n recomiendan una obra m\u00e1s actual;&nbsp;<a href=\"https:\/\/books.google.es\/books\/about\/El_vicio_del_barro.html?id=W4AwmAEACAAJ&amp;redir_esc=y\"><em>El vicio del barro<\/em>&nbsp;<\/a>(Ediciones El Viso, 2009).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/v2\/D3QP3NKKGZDH3MVTT2TSZTVNWQ.jpg?auth=107eae696d820635984c59d6968cc09a2e14410b5e52f6a001228acc489e56fb&amp;width=414\" alt=\"B\u00facaros en detalles de cuadros pintados por Zurbar\u00e1n y Espinosa (arriba), y de Van der Hamen y Pedro de Camprob\u00edn\"\/><figcaption>B\u00facaros en detalles de cuadros pintados por Zurbar\u00e1n y Espinosa (arriba), y de Van der Hamen y Pedro de Camprob\u00ednWIKIPEDIA<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>La capacidad principal del b\u00facaro es la de perfumar el agua y conservarla fresca, como un botijo a trav\u00e9s de la arcilla. Solo para el agua, no para el vino. Para&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.cultura.gob.es\/actualidad\/2023\/05\/230510-andres-gutierrez-director-museo-america.html\">Andr\u00e9s Guti\u00e9rrez<\/a>, investigador de la Am\u00e9rica prehisp\u00e1nica y director del&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.cultura.gob.es\/museodeamerica\/portada.html\">Museo de Am\u00e9rica en Madrid<\/a>&nbsp;destaca que no se sabe de qu\u00e9 forma se com\u00eda el barro exactamente. \u201cLa cer\u00e1mica no se puede comer, al estar cocida es imposible de masticar. Parece ser que tiene que haber b\u00facaros sin cocer, peque\u00f1itos, para poder ingerirlos. Lo que se ha conservado est\u00e1 casi todo cocido, lo m\u00e1s probable es que no fuese exactamente lo que se com\u00eda\u201d, explica en una llamada telef\u00f3nica.<\/p>\n\n\n\n<p>El investigador confirma que s\u00ed se produc\u00eda el proceso de la opilaci\u00f3n. \u201cLo explica la condesa francesa,&nbsp;<a href=\"https:\/\/cadenaser.com\/programa\/2020\/07\/19\/con_las_botas_puestas\/1595138410_938534.html\">Catherine D\u2019Aulnoy<\/a>, que viajaba en el siglo XVII y dec\u00eda que a las espa\u00f1olas les quedaba la piel color membrillo (amarillizo) y no tan blanquecino: la ingesta tambi\u00e9n reduc\u00eda la menstruaci\u00f3n, y por eso se pensaba que eran anticonceptivos\u201d. \u201cHay mucho de moda en todo esto\u201d, evidencia, ya que era muy habitual tener colecciones de b\u00facaros en las clases altas como elemento decorativo y no tanto para conservar el agua. Esta&nbsp;<em>madame<\/em>&nbsp;narra la extra\u00f1a costumbre gastron\u00f3mica, argumenta Ana Garriga, de Hijas de Felipe; \u201cpara despu\u00e9s dejar claro su rechazo: \u2018He querido probar ese alimento tan estimado y tan poco estimable: [pero] antes comer\u00eda&nbsp;<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Asper%C3%B3n\">asper\u00f3n<\/a>\u2019\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">El ejemplo m\u00e1s popular<\/h4>\n\n\n\n<p>Si hay una obra hist\u00f3rica y famosa en la historia del arte espa\u00f1ol es&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2024-05-18\/40-anos-de-la-restauracion-de-las-meninas-una-limpieza-marcada-por-la-polemica-que-devolvio-la-luz-al-cuadro.html\">Las Meninas&nbsp;<\/a>de Vel\u00e1zquez: el cuadro est\u00e1 en pr\u00e1cticamente todo el imaginario colectivo de la sociedad hispana. Lo que muchos probablemente no sepan, es lo que le da una de las meninas a la infanta Margarita de Austria, hija de Felipe IV. Precisamente, le da una pieza de b\u00facaro. \u201cSe sabe que padec\u00eda el s\u00edndrome de Albright, un tipo de pubertad precoz y tomaba esto para evitar el sangrado menstrual\u201d, explica Lozano a El Comidista. Los doctores de la \u00e9poca le atribu\u00edan propiedades anticonceptivas porque el consumo continuado de barro pod\u00eda originar una obstrucci\u00f3n intestinal, lo que daba lugar a una disminuci\u00f3n, incluso desaparici\u00f3n, del flujo menstrual.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cProbablemente le diesen arcilla a la infanta Margarita para reducir su sangrado\u201d, plantea Lozano. Sin embargo, Andr\u00e9s Guti\u00e9rrez tiene otra opini\u00f3n: \u201cEl vaso formado con b\u00facaros se sabe que est\u00e1 pintado por encima. Hay una investigaci\u00f3n de Manuela Mena que hipotetiza sobre un simbolismo de la herencia al trono en aquel momento, que cambi\u00f3 de la infanta a Carlos II\u201d.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/v2\/UXRREW5MQRCWTELG45JFWX4NN4.jpg?auth=aea1db18d82aab4373f2b19183a320a530750efb96bbb701d75620304371b316&amp;width=414\" alt=\"velaske yo soi guapa?\"\/><figcaption>velaske yo soi guapa?JUAN BAUTISTA MART\u00cdNEZ DEL MAZO \/ PICRYL<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>La bucarofagia no solo est\u00e1 presente en las obras de Vel\u00e1zquez o Lope de Vega. \u201cTambi\u00e9n hablan de esta pr\u00e1ctica en obras de Quevedo, Calder\u00f3n e incluso en&nbsp;<em>El Quijote<\/em>&nbsp;de Cervantes. Y hay otras fuentes documentales que lo atestiguan\u201d, defiende Sandra Lozano. De hecho, la pr\u00e1ctica de comer barro o arcilla es bastante antigua y se conoce como geofagia. \u201cEn Ecuador est\u00e1 documentado en la \u00e9poca prehisp\u00e1nica, tomaban pellizcos de tierra envueltos en hojas\u201d, destaca Guti\u00e9rrez. \u201cPero la modalidad de comer trozos de peque\u00f1as cer\u00e1micas alcanza su m\u00e1xima expresi\u00f3n entre la nobleza espa\u00f1ola de los siglos XVI y XVII\u201d, apostilla Lozano.<\/p>\n\n\n\n<p>La obsesi\u00f3n iba m\u00e1s all\u00e1. \u201cEl prior de la orden de San Jer\u00f3nimo contaba en 1569 que muchos confesores tuvieron que prohibir los vasitos de barro en el confesionario, porque al parecer despu\u00e9s de beber el contenido, las se\u00f1oras se los com\u00edan\u201d, relata Carmen Urbita. \u201cOtras veces, los confesores usaban este peque\u00f1o vicio tan extendido entre sus feligresas como asidero para enmendarlas, y les impon\u00edan como castigo por sus pecadillos pasar un d\u00eda entero sin comerlos\u201d, a\u00f1ade.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">\u00bfC\u00f3mo se com\u00eda ese barro?<\/h4>\n\n\n\n<p>Un elemento que es a\u00fan una inc\u00f3gnita es la forma en la que com\u00edan los b\u00facaros. Las investigadoras de los p\u00f3dcasts creen que lo tomaban durante el d\u00eda, de manera informal. \u201cCasi como si fueran un&nbsp;<em>snack<\/em>\u201d, defiende Carmen Urbita. \u201cLas coc\u00edan con especias para que recogiesen aromas y supiesen algo mejor\u201d, secunda Sandra Lozano. En contraposici\u00f3n, Guti\u00e9rrez duda de que masticasen los b\u00facaros como un tentempi\u00e9 y apuesta m\u00e1s porque los chupasen o lo usasen para cocinar: \u201cHay otra posibilidad y es que moliesen los b\u00facaros en forma de arena y que eso lo echasen en recetas. Creo que podr\u00eda ser sin cocer\u201d. Guti\u00e9rrez, a su vez, cree tambi\u00e9n que las damas de clase alta chupaban la arcilla como un caramelo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, por lo menos, \u00bfestaba rico ese barro? \u201cLos b\u00facaros se hac\u00edan con arcillas rojas ricas en hierro, no creo que supieran nada bien para nuestro paladar\u201d, contesta la arque\u00f3loga Lozano. \u201cAl no saber exactamente qu\u00e9 com\u00edan, es dif\u00edcil saber sus propiedades o su sabor. Si estaba tan extendido no creo que fuese tan tan malo\u201d, contin\u00faa en este sentido Guti\u00e9rrez. Aunque se daba en otros pa\u00edses, fue una costumbre muy arraigada en la monarqu\u00eda hispana, portuguesas y entre las \u00e9lites criollas de las colonias americanas y en Italia, defienden las fuentes consultadas. \u201cTambi\u00e9n hay colecciones en Austria y Alemania, pero no hay esos registros de ingesta\u201d, determina Guti\u00e9rrez. Al ser una pr\u00e1ctica de clase alta, en ese momento Madrid empezaba a coger el poder y centralismo que tiene hoy en d\u00eda como ciudad. \u201cEra una moda urbana femenina espectacular\u201d, valoran Garriga y Urbita. \u00bfQu\u00e9 pasa con las clases bajas? \u201cEs muy probable que tambi\u00e9n consumiesen, pero no se sabe tanto porque no hay tanta documentaci\u00f3n. Si que se ve en las alacenas de algunas casas populares esos b\u00facaros para el consumo del agua, alguien de clase baja ten\u00eda uno o dos b\u00facaros\u201d, explica Guti\u00e9rrez.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/v2\/425ICPL37ZA4NNIFMADODFREGU.jpg?auth=30e966ba101565b6d027ea12052d92b404b8afe31c7cff0d863b1cd1f4a5499f&amp;width=414\" alt=\"Trozo de b\u00facaro hallado en 2008 en los restos de un barco mercante espa\u00f1ol del siglo XVIII hundido en el R\u00edo de la Plata.\"\/><figcaption>Trozo de b\u00facaro hallado en 2008 en los restos de un barco mercante espa\u00f1ol del siglo XVIII hundido en el R\u00edo de la Plata.WIKIPEDIA<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Pero, \u00bfc\u00f3mo de peligroso es comer arcilla? Pues bastante. \u201cHay much\u00edsimos riesgos. La opilaci\u00f3n implica una oclusi\u00f3n intestinal y la perforaci\u00f3n del colon. En algunos documentos se describe que algunas mujeres aficionadas a comer b\u00facaros ten\u00edan el vientre duro, lo que seguramente se deb\u00eda a la reacci\u00f3n de los m\u00fasculos del abdomen ante un intestino perforado que ser\u00eda intratable y llevar\u00eda a la muerte. Otro efecto es el de la ictericia grave, por el fallo hep\u00e1tico\u201d, detalla Lozano. Pese a que los doctores y sacerdotes de la \u00e9poca lo viesen con buenos ojos para que lo consumiesen las ni\u00f1as, pod\u00eda provocar serios envenenamientos e incluso la muerte. \u201cNo lo prob\u00e9is en casa en ning\u00fan caso\u201d, deja claro Garriga.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Una caracter\u00edstica patriarcal<\/h4>\n\n\n\n<p>Las mujeres han sufrido durante toda la historia la presi\u00f3n social para conformarse a los ideales de belleza m\u00e1s aceptados. Desde las sociedades m\u00e1s modernas, han sido siempre los hombres quienes dominaban estas ideas. \u201cEl canon de la \u00e9poca las quer\u00eda muy p\u00e1lidas y muy delgadas. Consumir b\u00facaros no solo era una forma de adherirse a estos est\u00e1ndares, sino tambi\u00e9n una muestra de estatus y sumisi\u00f3n a las expectativas sociales de la \u00e9poca\u201d, apunta Lozano.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto tiene un claro punto de vista patriarcal que refleja esa subordinaci\u00f3n que ejercen los hombres hacia las mujeres. \u201cLa bucarofagia es un claro ejemplo de c\u00f3mo el patriarcado utiliza el control del cuerpo femenino como una herramienta de subyugaci\u00f3n. Las mujeres, al sentir la presi\u00f3n de cumplir con ciertos ideales, se someten a pr\u00e1cticas que pueden poner en riesgo su salud y bienestar, perpetuando as\u00ed su dependencia de un sistema que valora m\u00e1s la apariencia que la autonom\u00eda individual\u201d, argumenta la arque\u00f3loga. \u201cLa colecci\u00f3n de b\u00facaros es algo femenino en general, pero los hombres tambi\u00e9n pose\u00edan. Aunque no hay registros de ingesta\u201d, diferencia en este punto Guti\u00e9rrez. \u201cEs un consumo femenino. Tiene que ver con el patriarcado, igual que los tacones o el maquillaje. Esas alteraciones del cuerpo para contentar a los hombres s\u00ed tienen que ver con ello\u201d, opina al preguntarle.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta opini\u00f3n no es tan compartida por Carmen Urbita, de Hijas de Felipe, que ve en la bucarfagia ciertos atisbos de independencia femenina. \u201cComer barro era una ocasi\u00f3n para charlar en el estrado con las amigas, quiz\u00e1 hasta para embriagarse un poquito con ellas. Sus efectos est\u00e9ticos, adem\u00e1s, ten\u00edan un resultado muy ansiado por ellas, pero detestado por los hombres. Juan de Zabaleta, por ejemplo, dec\u00eda que \u201cparece que andan buscando con qu\u00e9 hacerse feas\u201d. Com\u00edan barro para palidecer y gustar a las amigas, no para satisfacer la mirada masculina\u201d, argumenta.<\/p>\n\n\n\n<p>En su opini\u00f3n, muchas opiladas buscaban, con la excusa de la anemia, escaquearse de la vigilancia masculina: \u201cAlgunas madrile\u00f1as consegu\u00edan permiso para acercarse hasta la fuente del Acero en la Casa de Campo. En teor\u00eda, acud\u00edan all\u00ed con sus b\u00facaros para beber las aguas ricas en hierro de la fuente. En realidad, como la protagonista de\u00a0<em>El acero de Madrid<\/em>\u00a0(1608) de Lope, muchas fing\u00edan sentirse enfermas y an\u00e9micas y aprovechaban sencillamente para conseguir un poquito de respiro de la clausura dom\u00e9stica\u201d, explica. Barro emancipador u opresor, su ingesta no est\u00e1 recomendada, pero aunque hoy lo veamos como una idiotez, hay que evitar el moralismo: \u201cEs un h\u00e1bito hist\u00f3rico, as\u00ed que si hubi\u00e9ramos sido unas coquetonas en el siglo XVII, quiz\u00e1s nos hubiera vuelto locas\u201d, destaca Ana Garriga.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/elpais.com\/gastronomia\/el-comidista\/2024-07-25\/bucarofagia-la-dieta-milagro-del-siglo-xvii-en-la-que-las-mujeres-comian-arcilla.html\">https:\/\/elpais.com\/gastronomia\/el-comidista\/2024-07-25\/bucarofagia-la-dieta-milagro-del-siglo-xvii-en-la-que-las-mujeres-comian-arcilla.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las damas de la alta sociedad espa\u00f1ola tomaban una especie de barro rojizo para tener la piel m\u00e1s p\u00e1lida, adelgazar 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