{"id":8036,"date":"2021-05-16T13:45:32","date_gmt":"2021-05-16T18:45:32","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=8036"},"modified":"2021-05-16T11:51:08","modified_gmt":"2021-05-16T16:51:08","slug":"en-casa-del-gran-hermano-stalin-en-estas-peliculas-no-se-violo-a-nadie-ni-se-le-forzo-a-hacer-nada-el-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/en-casa-del-gran-hermano-stalin-en-estas-peliculas-no-se-violo-a-nadie-ni-se-le-forzo-a-hacer-nada-el-mundo\/","title":{"rendered":"En casa del Gran Hermano Stalin: \u00abEn estas pel\u00edculas no se viol\u00f3 a nadie ni se le forz\u00f3 a hacer nada\u00bb | El Mundo"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"font-size:18px\"><em>&#8216;DAU&#8217; se alza como el retrato brutal de la URSS desde una experiencia cinematogr\u00e1fica \u00fanica. Filmin exhibe dos de las 14 pel\u00edculas que completan un proyecto de 10 a\u00f1os y 700 horas de metraje<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"681\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Captura-de-Pantalla-2021-05-16-a-las-11.42.52-1024x681.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8037\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Captura-de-Pantalla-2021-05-16-a-las-11.42.52-1024x681.jpg 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Captura-de-Pantalla-2021-05-16-a-las-11.42.52-300x199.jpg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Captura-de-Pantalla-2021-05-16-a-las-11.42.52-768x511.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Captura-de-Pantalla-2021-05-16-a-las-11.42.52-1536x1021.jpg 1536w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Captura-de-Pantalla-2021-05-16-a-las-11.42.52.jpg 1976w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Una imagen del edificio donde se rod\u00f3 el proyecto DAU.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-medium-font-size\">LUIS MART\u00cdNEZ \/ Madrid \/ EL MUNDO<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abNada de lo que pensamos al principio, est\u00e1 ahora en la pantalla&#8230; Pero \u00e9sa era la idea, que todo se confundiera, que no hubiera plan\u00bb.&nbsp;<strong>Ilya Khrzhanovskiy<\/strong>&nbsp;respond\u00eda sol\u00edcito a la prensa en el Festival de Berl\u00edn de 2020 y cada una de sus declaraciones m\u00e1s parec\u00eda profec\u00edas. O s\u00f3lo locura. Hablaba de su proyecto&nbsp;<em>DAU<\/em>&nbsp;del que el certamen acababa de mostrar apenas dos fragmentos:&nbsp;<em>DAU. Natasha,&nbsp;<\/em>de dos horas y media de duraci\u00f3n, y&nbsp;<em>DAU. Degeneration<\/em>, que se prolonga hasta alcanzar la longitud de casi una jornada laboral est\u00e1ndar. Las dos, que ahora se pueden ver en Filmin (la segunda de ellas troceada en forma de serie), son s\u00f3lo un fragmento del gran d\u00edptico sobre la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica formado por&nbsp;<strong>14 pel\u00edculas<\/strong>&nbsp;(faltan 12 por estrenar en Espa\u00f1a que ya se pueden ver con subt\u00edtulos en ingl\u00e9s en la&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.dau.com\/en\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">web dau.com)&nbsp;<\/a>y seis series extra\u00eddas de las m\u00e1s de 700 horas filmadas en celuloide entre 2009 y 2011 en r\u00e9gimen de encierro.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante tres a\u00f1os, t\u00e9cnicos, creadores y actores (que en verdad no eran tales salvo excepciones) vivieron en una especie de&nbsp;<strong>Gran Hermano estalinista,<\/strong>&nbsp;show de Truman consciente, experimento sociol\u00f3gico inconsciente, estado de trance a un paso de&nbsp;<em>Apocalypse now<\/em>&nbsp;o par\u00e1frasis de lo que Charlie Kaufman imaginara en&nbsp;<em>Synecdoche<\/em>, New York, donde un director teatral sue\u00f1a con la posibilidad de reproducir entera la ciudad de Nueva York en un escenario, incluido el propio teatro en el que se reproduce entera la ciudad de Nueva York&#8230; La leyenda se encarg\u00f3 del resto. Que si se formaron familias durante el rodaje, que si las escenas de sexo a fuer de reales acabaron en violaci\u00f3n, que si la locura lo presidi\u00f3 todo, que si se trataba de reproducir exactamente la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica en un imposible salto temporal&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abTodo eso que se dice es mentira, pero podr\u00eda ser verdad\u00bb, comenta el director neg\u00e1ndose quiz\u00e1 a que la realidad estropee un bonito mito. \u00abNunca quisimos imaginar nada de lo que pudiera resultar. Y lo que ha surgido nos confirma hasta qu\u00e9 punto&nbsp;<strong>la realidad se niega a ser definida, retratada, apresada&#8230;<\/strong>&nbsp;La mayor\u00eda de los int\u00e9rpretes no son actores profesionales porque quer\u00edamos incorporar su propia vida real a la ficci\u00f3n que era todo. Pero de la misma manera que la frontera entre la realidad y lo incomprensiblemente irreal est\u00e1 desdibujada en la f\u00edsica cu\u00e1ntica, as\u00ed nos plateamos el trabajo\u00bb, insiste en un calculado juego en equilibrio empe\u00f1ado en mantener el misterio. \u00abEn cualquier caso, ya desde un punto de vista estrictamente morboso,&nbsp;<strong>ni se viol\u00f3 a nadie ni se forz\u00f3 a nadie<\/strong>&nbsp;a hacer algo que no quisiera\u00bb, zanja puntual Khrzhanovskiy.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2021\/05\/14\/16210104973500.jpg\" alt=\"Un momento del proyecto DAU.\"\/><figcaption>Un momento del proyecto DAU.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><em>DAU&nbsp;<\/em>quiere ser a la vez una experiencia cinematogr\u00e1fica, antropol\u00f3gica, cient\u00edfica, performativa, literaria, arquitect\u00f3nica, espiritual y, por encima de cualquier consideraci\u00f3n, real. Llamarlo pluridisciplinar no hace justicia. Tambi\u00e9n aspira a ser todo lo que el espectador est\u00e9 dispuesto a imaginar o simplemente soportar. Sobre el papel, se trata de contar nada m\u00e1s que la vida del cient\u00edfico<strong>&nbsp;Lev Landau, ganador del Premio Nobel en 1962<\/strong>&nbsp;e interpretado por el director greco-ruso Theodoros Kourentzis. Y hacerlo en el extra\u00f1o y desproporcionado lugar de trabajo que fue su instituto de investigaci\u00f3n en Mosc\u00fa. Se abarca un arco temporal que va desde 1938 hasta 1968. El proyecto original gestado en 2006 hablaba de una pel\u00edcula con un presupuesto de poco menos de tres millones de euros. Pero pronto todo adquiri\u00f3 el tama\u00f1o de lo desproporcionado.<\/p>\n\n\n\n<p>En 2009, el equipo entero se traslad\u00f3 al decorado construido en Jarkov, Ucrania, que en realidad no era tal. El enorme edificio reproduc\u00eda el edificio original con una fidelidad tan oper\u00edstica como surreal. Todo era cierto y, a la vez, completamente falso. La instalaci\u00f3n recreaba hasta el m\u00e1s m\u00ednimo detalle del centro en el que trabaj\u00f3 el verdadero Lev Landau. \u00abEl Instituto exist\u00eda dentro de un universo espacial y temporal paralelo\u00bb, explica el director. Los actores, que tampoco lo eran, y los t\u00e9cnicos, que s\u00ed, fueron invitados a vestirse, comportarse y hablar como si fueran los que en verdad lo que no eran. Y as\u00ed durante 24 horas al d\u00eda los siete d\u00edas de la semana.&nbsp;<strong>Hasta se imprimi\u00f3 la moneda de curso legal en el pasado y \u00e9se era el \u00fanico dinero permitido durante lo que dur\u00f3 el rodaje.<\/strong>&nbsp;Se cuenta que alguien col\u00f3 dinero que conservaba en su casa de entonces y se vivi\u00f3 incluso un momento de inflaci\u00f3n no deseada. Khrzhanovsky no lo desmiente. \u00abConviene aclarar que no se rob\u00f3 ninguna imagen. No hab\u00eda c\u00e1maras ocultas. Lo que se rod\u00f3 se hizo con una c\u00e1mara, un operador y con el esquema tradicional de un rodaje. La existencia en el instituto es parte de la experiencia \u00fanicamente\u00bb, dice&nbsp;<strong>Jekaterina Oertel,<\/strong>&nbsp;que codirige Natasha, en un intento de explicaci\u00f3n que alguien podr\u00eda decir que se queda en eso: en intento.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2021\/05\/14\/16210104962070.jpg\" alt=\"Un momento del proyecto DAU.\"\/><figcaption>Un momento del proyecto DAU.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>\u00bfY qu\u00e9 pas\u00f3 para que una pel\u00edcula independiente se convirtiera en un mastodonte al que cuesta ponerle una cifra? De repente, en alg\u00fan momento apareci\u00f3 un patrocinador rico: el importador ruso de frutas y empresario tecnol\u00f3gico&nbsp;<strong>Serguei Adoniev.<\/strong>&nbsp;Y DAU en un suspiro se transform\u00f3 en \u00abla pel\u00edcula que se comi\u00f3 a s\u00ed misma\u00bb, seg\u00fan uno de los titulares m\u00e1s o menos ocurrentes de la \u00e9poca. Las cifras parecen dejar poco espacio a las dudas: 392.000 audiciones, 40.000 disfraces, un escenario de 12.000 metros cuadrados, 10.000 extras,&nbsp;<strong>400 papeles principales,<\/strong>&nbsp;8.000 horas grabadas de di\u00e1logos, 37 millones de palabras transcritas, 500.000 fotograf\u00edas de escenarios&#8230; 700 horas de pel\u00edcula.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abQuise hablar del presente, y para hacer eso vi claro que ten\u00eda que salir del presente. Mis opciones eran la fantas\u00eda, el cuento de hadas o revivir un pasado que conozco muy bien\u00bb, comenta el director nacido en 1975 e hijo del tambi\u00e9n cineasta Andrey Khrzhanovsky. Y sigue: \u00abTodos los que crecimos en la URSS tenemos, lo aceptemos o no, un trauma que se refleja en una percepci\u00f3n del mundo completamente diferente. Es como si vivi\u00e9ramos suspendidos por el recuerdo de una pa\u00eds que ya no existe. Es m\u00e1gico.&nbsp;<strong>La gente naci\u00f3 en ciudades que ya no existen como Leningrado\u00bb.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las pel\u00edculas se editaron en Londres a lo largo de casi ocho a\u00f1os. La informaci\u00f3n fue apareciendo por goteo y siempre entre las brumas de un secretismo propio de la Stasi, o de la KGB para ser precisos. En 2019, un espect\u00e1culo interactivo o proactivo, como se quiera, en Par\u00eds exhib\u00eda en el Pompidou y dos teatros aleda\u00f1os todo el material. El espectador, que no compraba entradas sino que obten\u00edas visas, era invitado a recorrer la \u00abexperiencia\u00bb en bruto, sin subt\u00edtulos y con un traductor monocorde susurrando al o\u00eddo por un auricular cada una de las l\u00edneas de gui\u00f3n.&nbsp;<strong>\u00abNo sab\u00edamos muy bien lo que est\u00e1bamos haciendo al principio.<\/strong>&nbsp;Sent\u00edamos que si cont\u00e1bamos nuestro proyecto nos limit\u00e1bamos. Es el proceso lo que quer\u00edamos mantener virgen\u00bb, aclara Oertel casi pidiendo disculpas por el mutismo hasta la fecha y, ya puestos, por el propio circo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2021\/05\/14\/16210104981143.jpg\" alt=\"Un momento del proyecto DAU.\"\/><figcaption>Un momento del proyecto DAU.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>El resultado, sea como sea, abruma. Subyuga incluso. Entre&nbsp;<strong>Pasolini, Fassbinder, Jodorowski y Lars Von Trier,<\/strong>&nbsp;el resultado est\u00e1 ah\u00ed para irritar, para difuminar contornos, para la duda y la furia. Las dos pel\u00edculas exhibidas hasta ahora corresponden a dos momentos distintos. Algunos de los personajes pasan de una a otra.&nbsp;<em>DAU. Natasha<\/em>&nbsp;se localiza en la cantina del complejo en 1958 y desde all\u00ed retrata un abismo que habla esencialmente de corrupci\u00f3n. Entre borracheras, interrogatorios y experimentos avanza un relato que es y s\u00f3lo puede ser pesadilla. La c\u00e1mara se mueve en un continuo casi f\u00edsico. Siempre pegada a los cuerpos de los personajes, siempre en medio, siempre inc\u00f3moda y siempre reconocible.&nbsp;<em>DAU Degeneration<\/em>&nbsp;ser\u00eda la pen\u00faltima de las entregas, la que hace la n\u00famero 13. El profesor (al que esta vez no da vida Kourentzis) aparece casi en estado de coma por culpa de un derrame (en la vida real qued\u00f3 incapacitado en un accidente automovil\u00edstico). Asiste de lejos a un Estado claudicante y ya definitivamente esperp\u00e9ntico. Cuando no s\u00f3lo brutal. Ambientada en 1968, el a\u00f1o de la muerte de Dau y de la Primavera de Praga, y una d\u00e9cada despu\u00e9s de lo narrado en la cinta anterior, vemos c\u00f3mo la asistente de la camarera Natasha ha ascendido a administradora y el despiadado interrogador es ahora director del instituto.<\/p>\n\n\n\n<p>Para disciplinar a los j\u00f3venes estudiantes que parecen haber perdido la gracia del estalinismo, el director encarga a unos j\u00f3venes neonazis (adem\u00e1s de&nbsp;<strong>racistas, xen\u00f3fobos y hom\u00f3fobos<\/strong>) la necesaria labor de disciplinamiento. Decir simplemente que los actores que dan vida a estos \u00faltimos son en verdad conocidos nacionalistas rusos que a fecha de hoy presumen ante las c\u00e1maras del telediario de racistas, xen\u00f3fobos y hom\u00f3fobos. Y de por medio, el incesto de la mujer del cient\u00edfico con su hijo como promesa de un futuro imposible. Y de por medio, la gr\u00e1fica matanza de un cerdo que a saber qu\u00e9 representa. Y de por medio, m\u00e1s experimentos con chimpanc\u00e9s. Y hasta con beb\u00e9s.&nbsp;<strong>Es porno gonzo y es parodia cruel<\/strong>&nbsp;con la misma oscuridad que reflexi\u00f3n violenta.<\/p>\n\n\n\n<p>Un hilo evidente cose el experimento psicol\u00f3gico fallido que fue la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica con el&nbsp;<strong>nacionalismo de nuevo cu\u00f1o.<\/strong>&nbsp;\u00bfEs Putin el directo heredero de aquello? \u00abUna pregunta as\u00ed merece una respuesta algo elaborada porque cualquier respuesta corta ser\u00eda mentir. La respuesta, en cualquier caso, est\u00e1 en la pel\u00edcula. Pero s\u00ed, obviamente,&nbsp;<strong>hay una relaci\u00f3n forzosa entre los que pas\u00f3 en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y lo que pasa ahora en Rusia.<\/strong>&nbsp;El presente es el pasado\u00bb, responde y concluye Khrzhanovskiy.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2021\/05\/14\/16210104926695.jpg\" alt=\"Un momento del proyecto DAU.\"\/><figcaption>Un momento del proyecto DAU.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: https:\/\/www.elmundo.es\/cultura\/cine\/2021\/05\/14\/609e9f59fc6c83867e8b4575.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8216;DAU&#8217; se alza como el retrato brutal de la URSS desde una experiencia cinematogr\u00e1fica \u00fanica. 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