{"id":78195,"date":"2024-06-29T10:50:56","date_gmt":"2024-06-29T15:50:56","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=78195"},"modified":"2024-06-29T10:50:58","modified_gmt":"2024-06-29T15:50:58","slug":"la-parresia-griega-el-arte-de-decir-la-verdad-con-franqueza-ethic","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/la-parresia-griega-el-arte-de-decir-la-verdad-con-franqueza-ethic\/","title":{"rendered":"La parres\u00eda griega: El arte de decir la verdad con franqueza | ethic"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"has-background wp-block-heading\" style=\"background-color:#47f3d5\">En la Grecia Antigua, el \u00abhablar franco\u00bb era conocido como parres\u00eda. Sin embargo, decir la verdad no siempre es bien recibido y, como explicaba Foucault, incluso puede resultar arriesgado para quien busca comunicarse con franqueza.<\/h2>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignleft size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/IMG_5927-1024x435.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-78181\" width=\"154\" height=\"64\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/IMG_5927-1024x435.jpeg 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/IMG_5927-300x127.jpeg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/IMG_5927-768x326.jpeg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/IMG_5927.jpeg 1152w\" sizes=\"(max-width: 154px) 100vw, 154px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>\u200e<a href=\"https:\/\/whatsapp.com\/channel\/0029VaeRnMa77qVakJPLMI09\">Sigue el canal de Los Periodistas en WhatsApp <\/a><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"614\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/parresia-griega-1024x614.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-78196\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/parresia-griega-1024x614.jpg 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/parresia-griega-300x180.jpg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/parresia-griega-768x461.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/parresia-griega.jpg 1500w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h6 class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-heading\"><a href=\"https:\/\/ethic.es\/articulistas\/inaki-dominguez\">I\u00f1aki Dom\u00ednguez<\/a> \/ <a href=\"https:\/\/twitter.com\/Inakidoming81\">@Inakidoming81<\/a> \/ ethic<\/h6>\n\n\n\n<p>Foucault habla de la parres\u00eda en su \u00faltimo curso para el Coll\u00e8ge de France, que imparti\u00f3 poco antes de morir de sida. En la Grecia Antigua,&nbsp;<strong>el \u00abhablar franco\u00bb era conocido como&nbsp;<em>parrhes\u00eda,<\/em>&nbsp;y<em>&nbsp;<\/em>aquel que dec\u00eda la verdad era denominado parresiasta<\/strong>&nbsp;(<em>parrhesiast\u00e9s<\/em>). El estudio pormenorizado de este fen\u00f3meno es verdaderamente iluminador, particularmente en los tiempos que corren, en los que la censura y la cultura de la&nbsp;<a href=\"https:\/\/ethic.es\/2023\/08\/entrevista-carmen-domingo-cancelado\/\">cancelaci\u00f3n<\/a>&nbsp;cuentan con un nuevo protagonismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Escuchemos lo que Michel Foucault tiene que decir sobre la parres\u00eda: \u00abEs etimol\u00f3gicamente la actividad consistente en decirlo todo:\u00a0<em>pan rhema<\/em>.\u00a0El\u00a0<em>parrhesiast\u00e9s<\/em>\u00a0es el que dice todo\u2026 Dem\u00f3stenes dice: es necesario hablar con parres\u00eda, sin retroceder ante nada\u00bb. Pero hay que decir que, tanto en la Antig\u00fcedad griega como en la actualidad, la\u00a0<em>parrhes\u00eda\u00a0<\/em>es siempre considerada como algo peligroso para quien la ejerce, pues \u00abno solo arriesga la relaci\u00f3n establecida entre quien habla y la persona a quien se dirige la verdad, sino que, en \u00faltima instancia, hace peligrar la existencia misma del que habla, al menos\u00a0<strong>si su interlocutor tiene alg\u00fan poder sobre \u00e9l y no puede tolerar la verdad que se le dice<\/strong>. Arist\u00f3teles indica muy bien este lazo entre la\u00a0<em>parrhes\u00eda\u00a0<\/em>y el coraje cuando, en\u00a0<em>La \u00e9tica a Nic\u00f3maco<\/em>, vincula lo que llama\u00a0<em>megalopsykh\u00eda\u00a0<\/em>(magnanimidad) a la pr\u00e1ctica de aquella\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El parresiasta es, en efecto, \u00abquien corre el riesgo de poner en cuesti\u00f3n su relaci\u00f3n con el otro\u00bb, contin\u00faa Foucault. \u00abEl decir veraz del parresiasta incurre en los riesgos de la hostilidad, la guerra, el odio y la muerte\u00bb.&nbsp;Por su parte, Gregorio Nacianceno, arzobispo cristiano del siglo IV d. C, habla del parresiasta cristiano como de un&nbsp;<em>m\u00e1rtyron aletheias<\/em>&nbsp;o&nbsp;<strong>m\u00e1rtir de la verdad<\/strong>. Por todas estas razones, pocas personas est\u00e1n dispuestas a ser veraces. De hecho, es la mentira, y el ajustarse al discurso de lo establecido, a los meandros de la ideolog\u00eda, lo que habr\u00eda de beneficiar socialmente a las personas (o, al menos, as\u00ed lo estiman algunos). La libertad de expresi\u00f3n, en este caso, se ver\u00eda vulnerada, puesto que expresar la opini\u00f3n y el pensamiento propios ser\u00eda un acto de parres\u00eda, algo peligroso.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p><strong><em>Arist\u00f3teles indicaba en \u2018La \u00e9tica a Nic\u00f3maco\u2019 el lazo que existe entre la parres\u00eda y el coraje<\/em><\/strong><\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>En el caso de los antiguos griegos, la parres\u00eda no solo puede darse a la hora de comunicarse con otros (al menos, cuando se es parresiasta), sino al comunicarse cada cual consigo mismo. La salud en la Antigua Grecia consist\u00eda (y consiste) en&nbsp;<strong>ser franco con uno mismo,&nbsp;<\/strong>saber el lugar que cada cual ocupa en el mundo. Un ejemplo paradigm\u00e1tico de esto ser\u00edan las reuniones de Alcoh\u00f3licos An\u00f3nimos donde uno ha de decir su nombre y admitir que es alcoh\u00f3lico. Hoy, en cambio, asistimos a una casi total carencia de&nbsp;<em>parrhes\u00eda<\/em>, tambi\u00e9n con respecto a uno mismo. No es raro en la actualidad que el individuo quiera imponer una representaci\u00f3n de s\u00ed mismo disociada de la realidad objetiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, en la Antigua Grecia, la \u00ab<strong><em>parrhes\u00eda&nbsp;<\/em>era un derecho que hab\u00eda que conservar a cualquier precio<\/strong>, un derecho que [se] deb\u00eda ejercerse en toda la medida de lo posible, una de las formas de manifestaci\u00f3n de la existencia libre del ciudadano libre\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Foucault, en el siglo VI a. C se da una crisis de la parres\u00eda, al generar esta una gran desconfianza (al igual que ocurrir\u00eda a d\u00eda de hoy). Frente a lo que cabr\u00eda imaginar&nbsp;<em>a priori<\/em>, Foucault llega a la conclusi\u00f3n de que<strong>&nbsp;la&nbsp;<a href=\"https:\/\/ethic.es\/2024\/04\/la-democracia-entre-la-esperanza-y-la-incertidumbre\/\">democracia<\/a>&nbsp;no es propicia para la proliferaci\u00f3n de la&nbsp;<em>parrhes\u00eda<\/em><\/strong>: \u00abLa democracia [\u2026] no es el lugar donde la&nbsp;<em>parrhes\u00eda<\/em>&nbsp;vaya a ejercerse como un privilegio y un deber. Es el lugar donde la&nbsp;<em>parrhes\u00eda<\/em>&nbsp;se ejercer\u00e1 como la libertad de cada uno y de todos para decir cualquier cosa, es decir lo que le plazca\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Pensemos en la democraticaci\u00f3n radical de la opini\u00f3n que suponen plataformas como X (antes Twitter) u otras redes del mundo digital. Habitamos, como en el siglo VI a. C ateniense, una \u00ablibertad parresi\u00e1stica, entendida como autorizaci\u00f3n dada a todos sin distinci\u00f3n para hablar\u00bb. Dentro de este h\u00e1bitat democr\u00e1tico, \u00bfqui\u00e9nes ser\u00e1n escuchados? \u00abLos que agradan\u00bb, responde Foucault, \u00ablos que dicen lo que el pueblo quiere, los que adulan. Y los otros, al contrario,&nbsp;<strong>los que dicen o procuran decir lo que es cierto y est\u00e1 bien, y no lo que agrada, no ser\u00e1n escuchados<\/strong>. Peor, suscitar\u00e1n reacciones negativas, irritar\u00e1n, inflamar\u00e1n la ira. Y su discurso veraz los expondr\u00e1 a la venganza y el castigo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En palabras del orador, educador y pol\u00edtico griego Is\u00f3crates: \u00abSiempre&nbsp;<strong>acostumbrasteis expulsar de la tribuna a todos los oradores que no hablaban conforme a vuestros deseos<\/strong>\u00bb. \u00abS\u00e9\u00bb, concluye Is\u00f3crates, \u00abque es peligroso oponerse a las opiniones de ustedes, puesto que, si bien estamos en una democracia, no hay&nbsp;<em>parrhes\u00eda<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Vivimos hoy, quiz\u00e1s, una situaci\u00f3n semejante a la se\u00f1alada por Is\u00f3crates. La idea de&nbsp;<em>parrhes\u00eda&nbsp;<\/em>se manifiesta<em>&nbsp;<\/em>disociada, pues: \u00abPor un lado, aparece como la libertad peligrosa, otorgada a todo el mundo sin distinci\u00f3n alguna, de decir cualquier cosa. Y por otro est\u00e1 la buena&nbsp;<em>parrhes\u00eda<\/em>,&nbsp;<strong>la&nbsp;<em>parrhes\u00eda&nbsp;<\/em>valerosa<\/strong>&nbsp;(la del hombre que dice generosamente la verdad, y aun la verdad que disgusta), que es peligrosa para el individuo que la usa y para la cual no hay lugar en la democracia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En la actualidad, el acoso en redes sociales a personas relevantes, sin duda, existe, y es provocado, a menudo, cuando estas expresan ideas u opiniones verdaderas (o, al menos, estimadas como verdaderas por ellas). En la actualidad todos pueden hablar y cuentan con plataformas para que sus palabras sean escuchadas, pero, en el seno de ese ruido ensordecedor, generalmente, la verdad brilla por su ausencia. Y cuando esta asoma la cabeza en boca de personas concretas, es precisamente esa masa de lengua desatada la que se apresura a agredir con la intenci\u00f3n de ocultar y sofocar toda forma de lo que Foucault entendi\u00f3 como la \u00abverdadera parres\u00eda\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/ethic.es\/2024\/06\/la-parresia-griega-el-arte-de-decir-la-verdad-con-franqueza\/\">https:\/\/ethic.es\/2024\/06\/la-parresia-griega-el-arte-de-decir-la-verdad-con-franqueza\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la Grecia Antigua, el \u00abhablar franco\u00bb era conocido como parres\u00eda. 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