{"id":75679,"date":"2024-05-31T11:37:17","date_gmt":"2024-05-31T16:37:17","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=75679"},"modified":"2024-05-31T11:37:19","modified_gmt":"2024-05-31T16:37:19","slug":"lo-de-taylor-swift-en-madrid-no-ha-sido-un-concierto-ha-sido-una-misa-yo-dona","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/lo-de-taylor-swift-en-madrid-no-ha-sido-un-concierto-ha-sido-una-misa-yo-dona\/","title":{"rendered":"Lo de Taylor Swift en Madrid no ha sido un concierto, ha sido una misa | Yo Dona"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-background has-medium-font-size\" style=\"background-color:#48d4f8\">Asistimos al primero de los dos conciertos de\u00a0<strong>Taylor Swift<\/strong>\u00a0en Madrid para constatar que m\u00e1s all\u00e1 de la calidad musical y del espect\u00e1culo, lo verdaderamente significativo es el p\u00fablico, multicultural, multigeneracional y absolutamente enloquecido. \u00bfQu\u00e9 les da?<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"682\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/17170216554568-1024x682.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-75680\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/17170216554568-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/17170216554568-300x200.jpg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/17170216554568-768x512.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/17170216554568.jpg 1220w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Taylor Swift durante su primer concierto en el estadio Santiago Bernabeu de Madrid. <strong>GETTY IMAGES<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-medium-font-size\"><strong>SILVIA NIETO \/ YO DONA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Muy pocos hombres, tal vez ning\u00fan cr\u00edtico musical, podr\u00e1n entender esto (ya s\u00e9 que lo anterior suena fatal, qu\u00e9 se le va a hacer), pero por una vez voy a dejarme guiar, qu\u00e9 digo, arrastrar, por las emociones a la hora de escribir sobre un concierto (llevo haciendo cr\u00edtica musical desde 1987, cuando era jefa de la secci\u00f3n de Cultura de la revista &#8216;Sur Expr\u00e9s&#8217; de Borja Casani, aunque no sea mi faceta m\u00e1s conocida): Taylor Swift es un aut\u00e9ntico genio. Y lo que ofrece en concierto, una ceremonia, una misa, una fiesta de chicas. Eso s\u00ed, una donde todos sois bienvenidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso creo que hacer una cr\u00edtica convencional del&nbsp;<strong>concierto de Taylor Swift en Madrid<\/strong>&nbsp;es como haberse enterado de la misa la media. Si te has quedado s\u00f3lo con lo que pasaba en el (espectacular) escenario es que no te has enterado de nada. Como misa que era -porque lo era, con toda su liturgia, sus mensajes clave, sus bendiciones- lo que ocurr\u00eda en el altar era el cincuenta por ciento de lo que ocurr\u00eda. En las gradas se desarrollaba el resto. Y era todo un espect\u00e1culo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">No me sab\u00eda ni una, \u00bfy qu\u00e9?<\/h2>\n\n\n\n<p>Yo, confieso, iba al&nbsp;<strong>concierto de Taylor Swift&nbsp;<\/strong>guiada por un inter\u00e9s m\u00e1s sociol\u00f3gico que musical. De hecho, admito, s\u00f3lo tengo un tema suyo en mi biblioteca del m\u00f3vil: &#8216;Champagne problems&#8217;, de 2020. Por supuesto, sobra decir que cuando lo toc\u00f3 durante el concierto, de m\u00e1s de tres horas de duraci\u00f3n, yo hab\u00eda ido al ba\u00f1o, ley de Murphy. Por lo dem\u00e1s, me hab\u00eda plantado en el concierto como quien dice a cuerpo gentil, sin haber hecho los deberes, sin saberme los temas. Mal.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, \u00bfsab\u00e9is qu\u00e9? Llor\u00e9. Media docena de veces he tenido que mirar hacia otro lado para contener las l\u00e1grimas durante el concierto. Y no exactamente porque las canciones de Taylor Swift o su forma de abordarlas me emocionaran. No. Lo que me ha emocionado ha sido el p\u00fablico. La ni\u00f1a de nueve a\u00f1os pelirroja que ten\u00eda justo detr\u00e1s y que cantaba a todo pulm\u00f3n, con actitud dram\u00e1tica, cada uno de los temas, con concentraci\u00f3n de ajedrecista. O las dos adolescentes, a mi izquierda, que se desga\u00f1itaban en cada canci\u00f3n y todas las celebraban con saltos, aplausos y contorsiones. Las 65.000 personas, en fin, que cantaban todos y cada uno de los temas del repertorio con una afinaci\u00f3n extraordinaria y que lograban que la voz de Swift quedase en segundo plano casi todas las veces. Te pon\u00eda el vello de punta ese todos a una, claro. Porque lo que ah\u00ed hab\u00eda era comuni\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2024\/05\/30\/17170216753489.jpg\" alt=\"Taylor Swift en Madrid.\"\/><figcaption>Taylor Swift en Madrid.<strong>GETTY IMAGES<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La lentejuela necesaria<\/h2>\n\n\n\n<p>A lo largo de muchos a\u00f1os de vida y por tanto de conciertos he visto a decenas de artistas, a Madonna, y a Prince, a Metallica, a Underworld, a Depeche Mode, a Moderat, a los Pet Shop Boys, yo qu\u00e9 s\u00e9, a Queens of The Stone Age, a Royal Blood, a los Damned, a George Michael&#8230; pero nunca hab\u00eda visto esto. Esa comuni\u00f3n, que se expresa cantando, pero tambi\u00e9n en la ropa de las miles de fans asistentes al concierto. Interesante: pese a la densidad, alt\u00edsima, de minifaldas, bustiers, tops y vestidos ce\u00f1idos de lentejuelas, y las toneladas de purpurina sobre cejas, p\u00e1rpados y mejillas, una evidencia dominaba toda la escena: aqu\u00ed nadie ven\u00eda a a ligar, a gustarle a otros; aqu\u00ed se ven\u00eda a ser parte de algo, a reafirmarse en una militancia; a gustarse a una misma.<\/p>\n\n\n\n<p>La propia Taylor Swift, con su eterno flequillo que es pura imagen de la inocencia, despliega sobre el escenario una forma de estar que la aleja a\u00f1os luz de otras divas como Beyonc\u00e9 o Rihanna&#8230; Swift nunca trata de resultar er\u00f3tica, ni siquiera cuando se pasea por el escenario con un bodi de lentejuelas y una liga en la pierna izquierda. La liga (valga la redundancia) donde ella juega es otra. Por eso las ni\u00f1as y adolescentes la adoran. Porque resuelve el paso de ni\u00f1a a mujer sin conflictos. Porque evita la tantas veces conflictiva mirada masculina. \u00bfC\u00f3mo no va a ser un h\u00e9roe para las chicas?<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2024\/05\/30\/17170256538772.jpg\" alt=\"Taylor Swift en el Santiago Bernabeu el 29 de mayo de 2024.\"\/><figcaption>Taylor Swift en el Santiago Bernabeu el 29 de mayo de 2024.<strong>GETTY IMAGES<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>M\u00e1s en YoDona<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/album\/yodona\/moda\/2024\/05\/31\/66582c35fdddff544b8b456f.html\">Brooke Shields: as\u00ed ha cambiado el estilo de la ni\u00f1a que conquist\u00f3 al mundo en &#8216;El lago azul&#8217;<\/a><a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/album\/yodona\/moda\/2024\/05\/30\/6656f4c0fc6c8376408b45bf_16.html\">Taylor Swift: la incre\u00edble evoluci\u00f3n de la ni\u00f1a del &#8216;country&#8217; a la mujer de Alta Costura<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Cuesta poco darse cuenta de que esto no va de m\u00fasica, de que aqu\u00ed la m\u00fasica es veh\u00edculo. Si Taylor Swift hiciese reguet\u00f3n sus fans seguir\u00edan am\u00e1ndola con locura. Porque lo que ella representa es un modelo, un espejo en el que mirarse (y reconocerse).<\/p>\n\n\n\n<p>En los cuentos cl\u00e1sicos, como los que recopilaron los hermanos Grimm a lo largo del siglo XIX, nada es caprichoso. Si el pr\u00edncipe de la\u00a0<strong>Bella Durmiente<\/strong>\u00a0tiene que atravesar un bosque de espinos para acceder al palacio donde duerme la princesa, de lo que est\u00e1 hablando la tradici\u00f3n, simb\u00f3licamente, es de un\u00a0<strong>rito de paso<\/strong>\u00a0de la edad infantil a la edad adulta, que siempre es un aut\u00e9ntico sufrimiento (como saben bien los adolescentes, pero tambi\u00e9n sus padres).\u00a0<strong>Taylor Swift,\u00a0<\/strong>m\u00e1s all\u00e1 de que\u00a0<strong>cante, toque el piano y la guitarra\u00a0<\/strong>y sea supersimp\u00e1tica sobre el escenario, cumple para las generaciones m\u00e1s j\u00f3venes un papel que se inscribe sin problemas en esa tradici\u00f3n. Representa a la chica &#8216;normal&#8217; que se hace mujer (bosques oscuros incluidos en la escenograf\u00eda, dif\u00edcil creer que sea casual ese vestido vaporoso azul que recuerda al que llevar\u00eda Blancanieves o Aurora) sin entregarse a otra autoridad que no sea la de s\u00ed misma, y ense\u00f1a a las dem\u00e1s c\u00f3mo hacerlo. En el concierto, su misa, Taylor Swift oficia la ceremonia como una sacerdotisa, y como buena intermediaria entre la diosa y sus fieles, se entrega. Y las ni\u00f1as, las chicas, dicen, gritan, rugen am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/yodona\/actualidad\/2024\/05\/30\/6655ff83e9cf4a396a8b45c8.html\">https:\/\/www.elmundo.es\/yodona\/actualidad\/2024\/05\/30\/6655ff83e9cf4a396a8b45c8.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Asistimos al primero de los dos conciertos de\u00a0Taylor Swift\u00a0en Madrid para constatar que m\u00e1s all\u00e1 de la calidad musical y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":75680,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[25637,25636,18413],"class_list":["post-75679","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias","tag-espectaculo-significativo","tag-publico-enloquecido","tag-taylor-swift"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75679","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=75679"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75679\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":75681,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75679\/revisions\/75681"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/75680"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=75679"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=75679"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=75679"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}