{"id":7551,"date":"2021-05-03T07:17:38","date_gmt":"2021-05-03T12:17:38","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=7551"},"modified":"2021-05-03T07:17:40","modified_gmt":"2021-05-03T12:17:40","slug":"la-seduccion-totalitaria-por-que-las-democracias-agonizan-en-la-sociedad-de-los-algoritmos-el-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/la-seduccion-totalitaria-por-que-las-democracias-agonizan-en-la-sociedad-de-los-algoritmos-el-mundo\/","title":{"rendered":"La seducci\u00f3n totalitaria: por qu\u00e9 las democracias agonizan en la sociedad de los algoritmos | El Mundo"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"font-size:18px\"><em>La historiadora y premio Pulitzer aborda en su nuevo ensayo la tentaci\u00f3n totalitaria del siglo XXI. En este adelanto de &#8216;El ocaso de la democracia&#8217; (Ed. Debate) sostiene que la verdadera causa de la polarizaci\u00f3n es la irrupci\u00f3n de nuevas tecnolog\u00edas<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"986\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Captura-de-Pantalla-2021-05-03-a-las-7.14.06-1024x986.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7554\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Captura-de-Pantalla-2021-05-03-a-las-7.14.06-1024x986.jpg 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Captura-de-Pantalla-2021-05-03-a-las-7.14.06-300x289.jpg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Captura-de-Pantalla-2021-05-03-a-las-7.14.06-768x740.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Captura-de-Pantalla-2021-05-03-a-las-7.14.06-1536x1479.jpg 1536w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Captura-de-Pantalla-2021-05-03-a-las-7.14.06.jpg 2002w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-medium-font-size\">ANNE APPLEABAUM \/ EL MUNDO<\/p>\n\n\n\n<p>El cambio pol\u00edtico ha constituido durante mucho tiempo un tema de gran inter\u00e9s para acad\u00e9micos e intelectuales. Existe una vasta bibliograf\u00eda sobre las revoluciones, as\u00ed como un subg\u00e9nero de f\u00f3rmulas dise\u00f1adas para predecirlas. La mayor\u00eda de esas investigaciones se centran en criterios econ\u00f3micos mensurables y cuantificables, como el grado de desigualdad o el nivel de vida. Muchas intentan predecir el grado de dolor econ\u00f3mico, cu\u00e1nta hambruna, cu\u00e1nta pobreza producir\u00e1 una reacci\u00f3n, forzar\u00e1 a la&nbsp;gente a salir a la calle, la persuadir\u00e1 de la necesidad de asumir riesgos.<\/p>\n\n\n\n<p>En una fecha muy reciente, esta cuesti\u00f3n se ha vuelto<strong>&nbsp;m\u00e1s dif\u00edcil de responder<\/strong>. En el mundo occidental, la inmensa mayor\u00eda de la gente no muere de hambre. Tiene casa y comida. Tiene una educaci\u00f3n b\u00e1sica. Si la describimos como \u00abpobre\u00bb o \u00abdesfavorecida\u00bb, a veces es solo porque carece de cosas con las que los seres humanos ni siquiera pod\u00edan so\u00f1ar hace solo un siglo, como el aire acondicionado o el wifi. En este nuevo mundo, puede que los grandes cambios ideol\u00f3gicos no vengan causados por la escasez de pan, sino por nuevos tipos de perturbaciones. Puede que esas nuevas revoluciones ni siquiera se parezcan en nada a las viejas. En un mundo donde la mayor parte del debate pol\u00edtico tiene lugar<strong>&nbsp;en internet o en televisi\u00f3n<\/strong>, no hace falta salir a la calle y esgrimir una pancarta para afirmar nuestra lealtad. Para manifestar un cambio brusco de afiliaci\u00f3n pol\u00edtica, lo \u00fanico que tenemos que hacer es cambiar de canal, visitar un sitio web distinto por las ma\u00f1anas o empezar a seguir a un grupo diferente de personas en las redes sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los muchos aspectos intrigantes de la investigaci\u00f3n de la polit\u00f3loga&nbsp;<strong>Karen Stenner<\/strong>&nbsp;sobre las predisposiciones autoritarias es que nos da una pista acerca de c\u00f3mo y por qu\u00e9 podr\u00edan producirse revoluciones pol\u00edticas en este mundo nuevo y distinto del siglo XXI. A trav\u00e9s de una videoconferencia llena de interrupciones entre Australia y Polonia, Stenner me record\u00f3 que la&nbsp;<strong>\u00abpredisposici\u00f3n autoritaria\u00bb<\/strong>&nbsp;que ella ha identificado no tiene que ver exactamente con mostrar una mentalidad estrecha. M\u00e1s bien es cuesti\u00f3n de mostrar una mentalidad simplista: con frecuencia, las personas se sienten atra\u00eddas por las ideas autoritarias porque les molesta la complejidad.<strong>&nbsp;Les disgusta la divisi\u00f3n;<\/strong>&nbsp;prefieren la unidad. Y, por lo tanto, una repentina avalancha de diversidad -diversidad de opiniones, diversidad de experiencias&#8230;- les enfada. Entonces buscan soluciones en un nuevo lenguaje pol\u00edtico que las haga sentir m\u00e1s seguras y protegidas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY qu\u00e9 factores son los que, en el mundo moderno, podr\u00edan provocar que las personas reaccionen contra la complejidad? Algunos son evidentes.<strong>&nbsp;Un gran cambio demogr\u00e1fico<\/strong>&nbsp;&#8211;la llegada de inmigrantes o for\u00e1neos&#8211; es una forma de complejidad que tradicionalmente ha inflamado ese impulso autoritario y todav\u00eda sigue haci\u00e9ndolo [&#8230;] Pero la relaci\u00f3n entre los inmigrantes reales y los movimientos pol\u00edticos antiinmigraci\u00f3n no siempre resulta tan directa [&#8230;] Cuando la gente afirma estar irritada por la&nbsp;<strong>cuesti\u00f3n de la \u00abinmigraci\u00f3n\u00bb<\/strong>, no siempre est\u00e1 hablando de algo que haya vivido y experimentado; est\u00e1 hablando de algo imaginario, de algo que teme.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo mismo ocurre con la&nbsp;<strong>desigualdad y la reducci\u00f3n de los salarios<\/strong>, otro motivo de ansiedad, ira y divisi\u00f3n. La econom\u00eda por s\u00ed sola no puede explicar por qu\u00e9 entre 2015 y 2018 distintos pa\u00edses que atravesaban diferentes ciclos econ\u00f3micos, con historias pol\u00edticas diversas y distintas estructuras de clases &#8211;no solo EEUU y diversos pa\u00edses europeos, sino tambi\u00e9n India, Filipinas o Brasil&#8211;, desarrollaron de manera simult\u00e1nea una forma similar de \u00abpol\u00edtica airada\u00bb. La \u00abeconom\u00eda\u00bb o la \u00abdesigualdad \u00bb no explican por qu\u00e9 en ese preciso momento todos se enfadaron tanto. En un libro titulado<em>&nbsp;La tentaci\u00f3n totalitaria<\/em>, el fil\u00f3sofo franc\u00e9s&nbsp;<strong>Jean-Fran\u00e7ois Revel<\/strong>&nbsp;escrib\u00eda que \u00absin duda alguna, el capitalismo tiene graves problemas. A finales de 1973, su ficha m\u00e9dica parec\u00eda m\u00e1s bien una necrol\u00f3gica\u00bb. Este diagn\u00f3stico, realizado hace 40 a\u00f1os, parece perfectamente aplicable al presente. Sin embargo, el impacto de los fallos del capitalismo se hizo sentir de un modo u otro en 2016, no en 1976.<\/p>\n\n\n\n<p>Eso no significa que en la crisis actual la inmigraci\u00f3n y el sufrimiento econ\u00f3mico sean irrelevantes: es obvio que constituyen motivos reales de ira, angustia, incomodidad y divisi\u00f3n. Pero son insuficientes para explicar de forma exhaustiva el cambio pol\u00edtico, para explicar&nbsp;<strong>el surgimiento de tipos completamente nuevos de actores pol\u00edticos.<\/strong>&nbsp;En este momento est\u00e1 ocurriendo algo m\u00e1s; algo que est\u00e1 afectando a democracias muy diversas, con econom\u00edas y demograf\u00edas muy distintas, y en todo el planeta.<\/p>\n\n\n\n<p>Junto con el resurgimiento de la nostalgia, la decepci\u00f3n con respecto a la meritocracia y el atractivo de las<strong>&nbsp;teor\u00edas conspiranoicas<\/strong>, es posible que una parte de la respuesta resida en la naturaleza pol\u00e9mica e irascible del propio discurso moderno: las formas en que actualmente entendemos la pol\u00edtica, pensamos en ella, leemos sobre ella y o\u00edmos hablar de ella. Sabemos desde hace tiempo que en las sociedades cerradas el advenimiento de la democracia, con sus voces discordantes y sus opiniones divergentes, puede resultar \u00abcomplejo y aterrador\u00bb &#8211;en palabras de Stenner&#8211; para quienes no est\u00e1n acostumbrados a la disensi\u00f3n p\u00fablica. El ruido de los debates, el constante rumor del desacuerdo, pueden irritar a aquellas personas que prefieren vivir en una sociedad unida por un solo relato. [&#8230;]<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Antes aun en las democracias m\u00e1s estridentes el campo de batalla estaba relativamente bien definido<strong><\/strong><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>En las sociedades m\u00e1s abiertas de Occidente hemos llegado a sentirnos orgullosos de nuestra tolerancia ante las opiniones divergentes. Pero durante gran parte de nuestra historia reciente el alcance real de esas opiniones era limitado. Desde 1945, los debates m\u00e1s importantes generalmente han sido los que<strong>&nbsp;se han dado entre el centroderecha y el centroizquierda.<\/strong>&nbsp;Como resultado, la gama de posibles resultados ha sido limitada, especialmente en democracias como las escandinavas, que ten\u00edan una mayor tendencia al consenso. Pero aun en las democracias m\u00e1s estridentes el campo de batalla estaba relativamente bien definido. En EEUU las restricciones de la Guerra Fr\u00eda crearon un consenso bipartidista en materia de pol\u00edtica exterior, mientras que en muchos pa\u00edses europeos el compromiso con la Uni\u00f3n Europea era un hecho que se daba por sentado. Sobre todo el predominio de las emisoras de televisi\u00f3n de \u00e1mbito nacional &#8211;como la BBC en Gran Breta\u00f1a o las tres cadenas de Estados Unidos&#8211; y los peri\u00f3dicos de amplia difusi\u00f3n que depend\u00edan de los ingresos publicitarios implicaban que en la mayor\u00eda de los pa\u00edses occidentales, y durante la mayor parte del tiempo, hab\u00eda un \u00fanico debate nacional. Hab\u00eda opiniones divergentes, pero al menos la mayor\u00eda de las personas debat\u00eda dentro de unos par\u00e1metros acordados.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ese mundo se ha desvanecido.<\/strong>&nbsp;Hoy estamos viviendo una r\u00e1pida transformaci\u00f3n en la forma como la gente transmite y recibe informaci\u00f3n pol\u00edtica; exactamente el mismo tipo de revoluci\u00f3n de la comunicaci\u00f3n que tan profundas consecuencias pol\u00edticas ha tenido en el pasado. En el siglo XV, la invenci\u00f3n de la imprenta trajo consigo todo tipo de cosas maravillosas: alfabetizaci\u00f3n masiva, difusi\u00f3n fiable del conocimiento, el final del monopolio de la informaci\u00f3n que ejerc\u00eda la Iglesia cat\u00f3lica&#8230; Pero esas mismas cosas tambi\u00e9n contribuyeron a crear nuevas divisiones,<strong>&nbsp;a generar polarizaci\u00f3n y cambio pol\u00edtico<\/strong>. La nueva tecnolog\u00eda posibilit\u00f3 que la gente corriente leyera la Biblia, un cambio que a su vez contribuy\u00f3 a inspirar la Reforma protestante y, como consecuencia, muchas d\u00e9cadas de sangrientas guerras religiosas. Se ahorcaron m\u00e1rtires, se saquearon iglesias y aldeas, en una furiosa vor\u00e1gine justiciera que solo remitir\u00eda con la Ilustraci\u00f3n y la aceptaci\u00f3n generalizada de la tolerancia religiosa.<\/p>\n\n\n\n<p>El final del conflicto religioso marc\u00f3 el comienzo de otro tipo de conflictos, esta vez entre ideolog\u00edas laicas y grupos nacionales. Algunos de ellos tambi\u00e9n se intensificaron despu\u00e9s de que se produjera otro cambio en la naturaleza de la comunicaci\u00f3n: la invenci\u00f3n de la radio y el fin del monopolio de la palabra impresa. Hitler y Stalin se contaron entre los primeros l\u00edderes pol\u00edticos que comprendieron cu\u00e1n poderoso pod\u00eda llegar a ser el nuevo medio. En un primer momento, a los gobiernos democr\u00e1ticos<strong>&nbsp;les cost\u00f3 encontrar formas de contrarrestar el lenguaje de los demagogos<\/strong>&nbsp;que ahora llegaba a la gente en su propio hogar. Previendo hasta qu\u00e9 punto la radiodifusi\u00f3n pod\u00eda generar divisi\u00f3n entre la ciudadan\u00eda, en 1922 Reino Unido cre\u00f3 la BBC, dise\u00f1ada desde el principio expl\u00edcitamente para llegar a todos los rincones del pa\u00eds, no solo con el fin de \u00abinformar, educar y entretener\u00bb, sino tambi\u00e9n para aglutinar a la gente, no en torno a un \u00fanico conjunto de opiniones, sino a una \u00fanica conversaci\u00f3n de \u00e1mbito nacional que posibilitara el debate democr\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p>En EEUU se buscaron respuestas distintas: all\u00ed los periodistas aceptaron un marco regulador, leyes contra la difamaci\u00f3n y reglamentos que regulaban las licencias de radio y televisi\u00f3n, mientras el presidente&nbsp;<strong>Franklin D. Roosevelt<\/strong>&nbsp;creaba sus c\u00e9lebres \u00abcharlas informales\u00bb radiadas, una forma de comunicaci\u00f3n que se adaptaba mejor al nuevo medio.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2020\/04\/10\/15865530200222.jpg\" alt=\"Anne Applebaum\"\/><figcaption>Anne Applebaum<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Pero la actual revoluci\u00f3n de las comunicaciones ha sido mucho m\u00e1s veloz que todo lo que conoc\u00edamos desde el siglo XV, incluso m\u00e1s que todo lo que experimentamos en el siglo XX. Tras la invenci\u00f3n de la imprenta tuvieron que transcurrir varios siglos para que la inmensa mayor\u00eda de los europeos supieran leer y escribir, y cuando se invent\u00f3 la radio los peri\u00f3dicos no desaparecieron. En cambio,&nbsp;<strong>la r\u00e1pida transferencia de buena parte de los ingresos publicitarios a empresas digitales ha mermado<\/strong>&nbsp;gravemente en tan solo una d\u00e9cada la capacidad de recopilar y difundir informaci\u00f3n tanto de los peri\u00f3dicos como de las emisoras tradicionales. Muchos de ellos, aunque no todos, han dejado de dar noticias por completo; y muchos, aunque no todos, a la larga dejar\u00e1n de existir.<\/p>\n\n\n\n<p>El modelo de negocio m\u00e1s com\u00fan, basado en la publicidad dirigida a la ciudadan\u00eda en general, implicaba que estos medios se ve\u00edan obligados a servir tambi\u00e9n al inter\u00e9s p\u00fablico general y forzados a mantener cuando menos un compromiso te\u00f3rico con la objetividad. Pod\u00edan ser parciales, insulsos y aburridos, pero dejaban las teor\u00edas conspiranoicas m\u00e1s descabelladas fuera del debate. Ten\u00edan ciertas obligaciones para con los tribunales y los reguladores.&nbsp;<strong>Sus periodistas se adaptaban a ciertos c\u00f3digos \u00e9ticos tanto expl\u00edcitos como impl\u00edcitos.<\/strong>&nbsp;Pero, sobre todo, los peri\u00f3dicos y las emisoras de aquella \u00e9poca creaban la posibilidad de una \u00fanica conversaci\u00f3n nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>En muchas democracias avanzadas hoy no existe un debate com\u00fan, mucho menos un relato com\u00fan. La gente siempre ha tenido opiniones distintas, pero ahora parte de datos f\u00e1cticos distintos. Al mismo tiempo, en un \u00e1mbito informativo exento de autoridades reguladoras &#8211;pol\u00edticas, culturales o morales&#8211; y carente de fuentes fiables, no hay una manera f\u00e1cil de distinguir entre las teor\u00edas conspiranoicas y las historias reales. Hoy se propagan relatos falsos, tendenciosos y a menudo deliberadamente enga\u00f1osos que forman aut\u00e9nticos incendios digitales fuera de control, aluviones de falsedades que se extienden con demasiada rapidez para ser objeto de una m\u00ednima verificaci\u00f3n factual. Y aunque dicha verificaci\u00f3n llegue a realizarse, para entonces ya no importa: parte de la opini\u00f3n p\u00fablica nunca visita los sitios web dedicados a la verificaci\u00f3n de datos, y si lo hace, tampoco cree lo que dicen. La campa\u00f1a&nbsp;<em>Vote Leave<\/em>&nbsp;de Dominic Cummings<strong>&nbsp;a favor del Brexit demostr\u00f3 que era posible mentir<\/strong>&nbsp;repetidamente y salirse con la suya.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Los algoritmos tambi\u00e9n radicalizan a quienes los usan<strong><\/strong><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>El problema no es una mera cuesti\u00f3n de historias falsas, datos incorrectos o incluso campa\u00f1as electorales y asesores de comunicaci\u00f3n pol\u00edtica que juegan sucio: los propios algoritmos de las redes sociales fomentan las falsas percepciones del mundo. La gente clica solo en las noticias que le apetece conocer, y luego Facebook, YouTube y Google les muestran a\u00fan m\u00e1s de cualesquiera que sean sus preferencias previas, ya se trate de una determinada marca de jab\u00f3n o de una determinada forma de pol\u00edtica. Los algoritmos tambi\u00e9n radicalizan a quienes los usan. Si alguien clica en canales antiinmigraci\u00f3n de YouTube leg\u00edtimos, por ejemplo, estos pueden llevarle r\u00e1pidamente, con solo unos pocos clics m\u00e1s, a sitios que fomentan el supremacismo blanco y luego a sitios que alientan la xenofobia violenta. Adem\u00e1s, dado que se han dise\u00f1ado para maximizar el tiempo que uno permanece en l\u00ednea,&nbsp;<strong>los algoritmos tambi\u00e9n favorecen las emociones, especialmente la ira y el miedo.<\/strong>&nbsp;Y puesto que estos sitios son adictivos, afectan a las personas de formas inesperadas. La ira se convierte en un h\u00e1bito. La disensi\u00f3n pasa a ser normal. Aunque en general las redes sociales todav\u00eda no constituyen la principal fuente de informaci\u00f3n para el conjunto de la poblaci\u00f3n, ya est\u00e1n contribuyendo a configurar el modo en que los pol\u00edticos y los periodistas interpretan y describen el mundo. La polarizaci\u00f3n ha pasado del mundo digital al real.<\/p>\n\n\n\n<p>El resultado es un \u00abhiperpartidismo\u00bb que incrementa la desconfianza con respecto a la pol\u00edtica \u00abnormal\u00bb, los pol\u00edticos del&nbsp;<em>establishment<\/em>, los ridiculizados \u00abexpertos\u00bb y las instituciones \u00abconvencionales\u00bb, incluidos los tribunales, la polic\u00eda y la administraci\u00f3n p\u00fablica, lo cual no resulta nada extra\u00f1o, pues en la medida en que aumenta la polarizaci\u00f3n, invariablemente se retrata a los empleados del Estado como si hubieran \u00abca\u00eddo v\u00edctimas\u00bb de sus oponentes. No es casual que tanto el partido Ley y Justicia en Polonia como los partidarios del Brexit en Gran Breta\u00f1a y la Administraci\u00f3n Trump en Estados Unidos hayan lanzado&nbsp;<strong>ataques verbales contra funcionarios y diplom\u00e1ticos de carrera<\/strong>; como tampoco lo es que hoy los jueces y tribunales sean objeto de cr\u00edtica, escrutinio e ira tambi\u00e9n en muchos otros lugares. En un mundo polarizado no puede haber neutralidad porque tampoco puede haber instituciones apol\u00edticas o no partidistas.<\/p>\n\n\n\n<p>El medio del debate tambi\u00e9n ha cambiado su naturaleza. A nuestros tel\u00e9fonos u ordenadores llega un constante flujo de anuncios de secadores de pelo, noticias sobre estrellas del pop, historias sobre el mercado de bonos, notas de nuestros amigos y memes de extrema derecha, cada uno de ellos aparentemente con el mismo peso e importancia. Si en el pasado la mayor\u00eda de las conversaciones sobre pol\u00edtica ten\u00edan lugar en una c\u00e1mara legislativa, las columnas de un peri\u00f3dico, un estudio de televisi\u00f3n o un bar, hoy suelen producirse en l\u00ednea,&nbsp;<strong>en una realidad virtual donde lectores y escritores se sienten distantes unos de otros&nbsp;<\/strong>y de los problemas a los que aluden; donde todos pueden ser an\u00f3nimos y nadie tiene que responsabilizarse de lo que dice.<\/p>\n\n\n\n<p>Reddit, Twitter y Facebook se han convertido en&nbsp;<strong>el medio perfecto para la iron\u00eda, la parodia y los memes c\u00ednicos<\/strong>: la gente los abre para navegar por la pantalla y pasar un buen rato. No es de extra\u00f1ar que de repente haya toda una pl\u00e9tora de candidatos pol\u00edticos \u00abir\u00f3nicos\u00bb, \u00abpar\u00f3dicos\u00bb y \u00abchistosos\u00bb que ganan las elecciones en pa\u00edses tan dispares como Islandia, Italia y Serbia. Algunos son inofensivos; otros no. Actualmente toda una generaci\u00f3n de j\u00f3venes trata las elecciones como&nbsp;<strong>una oportunidad para mostrar su desd\u00e9n<\/strong>&nbsp;por la democracia votando por personas que ni siquiera fingen tener opiniones pol\u00edticas.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>A instituciones multinacionales como la OTAN y la UE les resulta muy dif\u00edcil tomar decisiones<strong><\/strong><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Eso no significa que podamos o debamos volver a un pasado anal\u00f3gico: el mundo de los viejos medios de comunicaci\u00f3n ten\u00eda muchas cosas malas y el de los nuevos tiene muchas buenas: por ejemplo, movimientos pol\u00edticos, foros en l\u00ednea y nuevas ideas que no existir\u00edan sin \u00e9l. Pero todos esos cambios &#8211;desde la fragmentaci\u00f3n de la esfera p\u00fablica hasta la ausencia de un terreno central, desde el auge del partidismo hasta la disminuci\u00f3n de la influencia de las instituciones neutrales respetadas&#8211; parecen molestar especialmente a aquellas personas que tienen problemas con la complejidad y las voces discordantes. Aunque no estuvi\u00e9ramos atravesando un periodo de r\u00e1pidos cambios demogr\u00e1ficos, aunque la econom\u00eda no estuviera en crisis, aunque no hubiera una crisis sanitaria, lo cierto es que la escisi\u00f3n del centroderecha y el centroizquierda,<strong>&nbsp;el incremento de movimientos separatistas en algunos pa\u00edses<\/strong>, el aumento de la ret\u00f3rica airada y la proliferaci\u00f3n de voces extremistas y racistas que durante medio siglo hab\u00edan quedado marginadas seguir\u00edan persuadiendo a una parte del electorado a votar por quienes prometen un orden nuevo y &#8211;valga la redundancia&#8211; m\u00e1s ordenado.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay numerosos ejemplos recientes de c\u00f3mo funciona esto. La destrucci\u00f3n del bipartidismo en el Congreso estadounidense en la d\u00e9cada de 1990; el advenimiento de un partido de mentalidad conspiranoica como Ley y Justicia al centro de la pol\u00edtica polaca en 2005; el voto favorable al Brexit en 2016: todos esos momentos de polarizaci\u00f3n radicalizaron a una parte de la poblaci\u00f3n de sus respectivos pa\u00edses. En palabras de Stenner:&nbsp;<strong>\u00abCuanto m\u00e1s entran en conflicto los mensajes entre s\u00ed, m\u00e1s airadas se sienten estas personas\u00bb<\/strong>. La novelista polaca Olga Tokarczuk expres\u00f3 la misma idea en el discurso que pronunci\u00f3 al recibir el Premio Nobel en 2019: \u00abEn lugar de escuchar la armon\u00eda del mundo, hemos escuchado una cacofon\u00eda de sonidos, un insoportable ruido est\u00e1tico entre el que intentamos, desesperados, captar alguna melod\u00eda m\u00e1s suave, incluso el m\u00e1s d\u00e9bil latido\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Las modernas instituciones democr\u00e1ticas, construidas para una era con tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n muy distintas de las actuales, apenas brindan consuelo a aquellos a quienes irrita la disonancia. Votar, hacer campa\u00f1a, formar coaliciones&#8230;<strong>&nbsp;todo eso parece obsoleto en un mundo donde hay otras cosas que suceden muy r\u00e1pido<\/strong>. Podemos presionar la pantalla del m\u00f3vil y comprar un par de zapatos, pero en cambio en Suecia pueden ser necesarios varios meses para formar una coalici\u00f3n de gobierno. Podemos descargar una pel\u00edcula con un simple movimiento de mu\u00f1eca, pero se necesitan a\u00f1os para debatir un problema en el Parlamento canadiense. Esto es mucho peor a nivel internacional: a las instituciones multinacionales como la Uni\u00f3n Europea o la OTAN les resulta extremadamente dif\u00edcil tomar decisiones o hacer grandes cambios con rapidez. Como cabr\u00eda esperar, la gente teme los cambios que implica la tecnolog\u00eda, y tambi\u00e9n &#8211;y no sin raz\u00f3n&#8211; teme que sus l\u00edderes pol\u00edticos no puedan lidiar con ellos.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>El debate moderno inspira el deseo de silenciar al resto por la fuerza<strong><\/strong><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>El irritante y disonante sonido de la pol\u00edtica moderna; la ira que rezuman los informativos de televisi\u00f3n; el incre\u00edble ritmo de las redes sociales; los titulares que se contradicen entre s\u00ed cuando pasamos de uno a otro; la contrastante torpeza y lentitud de la burocracia y los tribunales:&nbsp;<strong>todo eso ha desconcertado a aquella parte de la poblaci\u00f3n que prefiere la unidad<\/strong>&nbsp;y la homogeneidad. La propia democracia siempre ha sido ruidosa y estridente en s\u00ed misma, pero cuando se siguen sus reglas, a la larga acaba creando consenso. No ocurre as\u00ed con el debate moderno, que en algunas personas inspira, por el contrario, el deseo de silenciar al resto por la fuerza.<\/p>\n\n\n\n<p>Este nuevo mundo de informaci\u00f3n tambi\u00e9n proporciona un in\u00e9dito conjunto de herramientas y t\u00e1cticas que la nueva generaci\u00f3n de activistas puede utilizar para llegar a las personas que desean un lenguaje sencillo, s\u00edmbolos potentes e identidades bien definidas. Hoy en d\u00eda no es necesario formar un movimiento callejero para atraer a las personas con predisposici\u00f3n autoritaria. Se puede construir uno en un edificio de oficinas, sentado ante un ordenador. Se pueden probar diversos mensajes y calibrar las respuestas. Se pueden configurar campa\u00f1as publicitarias dirigidas a sectores concretos de la opini\u00f3n p\u00fablica. Se pueden crear grupos de seguidores en WhatsApp o Telegram.&nbsp;<strong>Se pueden elegir aquellos temas del pasado que mejor se ajustan al presente<\/strong>&nbsp;y adaptarlos a un p\u00fablico determinado. Se pueden inventar memes, crear v\u00eddeos y evocar esl\u00f3ganes dise\u00f1ados para apelar justamente al miedo y la ira causados por esta masiva oleada de cacofon\u00eda internacional. Incluso uno mismo puede generar la cacofon\u00eda y crear el caos, sabiendo muy bien que habr\u00e1 gente a la que eso le asustar\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2021\/04\/30\/16197928157847.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><em><strong>El ocaso de la democracia: la seducci\u00f3n del autoritarismo<\/strong><\/em>\u00a0(Ed. Debate), de Anne Applebaum, se publica en Espa\u00f1a el 6 de mayo.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/historias\/2021\/05\/02\/608a9d01fdddffc82d8b461f.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La historiadora y premio Pulitzer aborda en su nuevo ensayo la tentaci\u00f3n totalitaria del siglo XXI. 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