{"id":73501,"date":"2024-05-01T20:44:25","date_gmt":"2024-05-02T01:44:25","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=73501"},"modified":"2024-05-01T20:44:28","modified_gmt":"2024-05-02T01:44:28","slug":"auge-agonia-y-demolicion-de-la-era-tinder-los-jovenes-sienten-nostalgia-por-un-tipo-de-amor-que-nunca-han-conocido-papel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/auge-agonia-y-demolicion-de-la-era-tinder-los-jovenes-sienten-nostalgia-por-un-tipo-de-amor-que-nunca-han-conocido-papel\/","title":{"rendered":"Auge, agon\u00eda y demolici\u00f3n de la era Tinder: \u00abLos j\u00f3venes sienten nostalgia por un tipo de amor que nunca han conocido\u00bb | Papel"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-background has-medium-font-size\" style=\"background-color:#f2d279\">Tras arrasar el mercado del amor durante la pandemia, las &#8216;apps&#8217; de citas afrontan una repentina crisis global. Muchos clientes se niegan a pagar servicios premium, los j\u00f3venes a\u00f1oran los romances a la antigua y, tras la revoluci\u00f3n del &#8216;swipe&#8217;, falta innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"910\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/17141452859790-910x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-73502\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/17141452859790-910x1024.jpg 910w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/17141452859790-267x300.jpg 267w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/17141452859790-768x864.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/17141452859790.jpg 1200w\" sizes=\"(max-width: 910px) 100vw, 910px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-medium-font-size\">J<strong><a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/autor\/jorge-benitez.html\">orge Ben\u00edtez<\/a> \/ Texto \/ Carmen Casado \/ Ilustraciones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s Roc\u00edo Jurado y menos Tinder. Eso quieren cada vez m\u00e1s j\u00f3venes. Romanticismo anal\u00f3gico y amores a la antigua frente a<em>&nbsp;superlikes<\/em>&nbsp;enviados por no se sabe qui\u00e9n y&nbsp;<em>matches<\/em>&nbsp;con un pretendiente que incluso puede atreverse a ponerse una foto de la Jurado de perfil.<\/p>\n\n\n\n<p>Si nadie cant\u00f3<em>&nbsp;Se nos rompi\u00f3 el amor&nbsp;<\/em>como ella (lo sentimos,&nbsp;<strong>David Bisbal y Rosal\u00eda<\/strong>), una generaci\u00f3n parece dispuesta a cantar, si nada cambia, una nueva versi\u00f3n de este hit del desamor: se nos rompi\u00f3 Tinder&#8230; de tanto usarlo, de tanto loco abrazo.<\/p>\n\n\n\n<p>La app de citas m\u00e1s famosa del mundo, presente en 190 pa\u00edses y con m\u00e1s de 530 millones de descargas, est\u00e1 amenazada. Lo mismo ocurre con docenas de plataformas similares, como<strong>&nbsp;Bumble o Hinge.<\/strong>&nbsp;Y todo por la inesperada confluencia de tres factores: un cambio social hasta hace poco inimaginable, el estrangulamiento de su financiaci\u00f3n y la falta de innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica de sus productos.<\/p>\n\n\n\n<p>Su situaci\u00f3n, dec\u00edamos, ha sido tan repentina como sorprendente. Tras una d\u00e9cada dorada, cuyo c\u00e9nit fue la pandemia, ahora se enfrentan a una desaparici\u00f3n tan inexorable como los matrimonios de conveniencia y el ajuar de s\u00e1banas bordadas propios del siglo pasado. Sus consumidores, que rondan<strong>&nbsp;una media de edad de 26 a\u00f1os<\/strong>, preguntan hoy si realmente disfrutan con tanto flirteo digital.<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/historias\/2020\/04\/11\/5e8f533e21efa0a2288b4618.html\">&nbsp;Los m\u00e1s j\u00f3venes dan s\u00edntomas de fatiga&nbsp;<\/a>y, adem\u00e1s, se resisten a pagar por los servicios&nbsp;<em>premium<\/em>, su principal fuente de ingresos del negocio, lo que ha provocado un desplome de su cotizaci\u00f3n en Bolsa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abA la Generaci\u00f3n Z le gustar\u00eda ligar a la vieja usanza: es decir, en persona\u00bb, dice&nbsp;<strong>Liesel Sharabi<\/strong>, profesora de Comunicaci\u00f3n e investigadora del romanticismo digital en la Universidad de Arizona. \u00abSienten nostalgia de una experiencia que nunca han vivido, pero que s\u00ed ven constantemente en libros y pel\u00edculas&#8230; De ah\u00ed viene su frustraci\u00f3n con las apps\u00bb.https:\/\/5d4627b40fb29a6e88cc540afc82ea9a.safeframe.googlesyndication.com\/safeframe\/1-0-40\/html\/container.html<\/p>\n\n\n\n<p>Para esta generaci\u00f3n, el famoso&nbsp;<em>swipe<\/em>&nbsp;que hizo grande a Tinder y fue copiado por todas las dem\u00e1s apps &#8211;ese deslizamiento del dedo por el que se aprueban o descartan candidatos&#8211; se ha quedado radicalmente obsoleto. Ahora quieren tener relaciones como las que tuvieron sus padres: ya sea<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/historias\/2023\/06\/22\/649435b9e4d4d80d198b45c5.html\">&nbsp;tarareando<em>&nbsp;Se nos rompi\u00f3 el amor<\/em><\/a>pero sin sufrir como&nbsp;<strong>Ana Karenina,&nbsp;<\/strong>dando un primer beso como el de<em>&nbsp;Mi chica<\/em>&nbsp;o perdiendo la virginidad adolescente a lo<em>&nbsp;American Pie<\/em>. Vamos, como se pueda, pero en persona.PARA SABER M\u00c1S<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2024\/04\/27\/17142346814623.jpg\" alt=\"Encuentro de speed dating en un bar.\" width=\"200\" height=\"133\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>El inesperado retorno del &#8216;speed dating&#8217;.&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/2024\/05\/01\/662be506e4d4d8dc1a8b4593.html\">Las citas rel\u00e1mpago que agonizaban por culpa de Tinder: \u00abAhora vienen los desencantados de las apps\u00bb<\/a><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>REDACCI\u00d3N:&nbsp;JORGE BEN\u00cdTEZ<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/2024\/05\/01\/662be506e4d4d8dc1a8b4593.html\">Las citas rel\u00e1mpago que agonizaban por culpa de Tinder: \u00abAhora vienen los desencantados de las apps\u00bb<\/a><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2022\/09\/09\/16627426352795.jpg\" alt=\"\" width=\"-590\" height=\"-393\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Diez a\u00f1os de Tinder.&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/historias\/2022\/09\/12\/631b5b7c21efa0b1508b45c8.html\">La &#8216;app&#8217; que nos rompi\u00f3 el coraz\u00f3n: \u00abCon un clic tienes un mont\u00f3n de gente a tu alcance y eso engancha\u00bb<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>En la avenida principal de la<strong>\u00a0Ciudad Universitaria de la Complutense,<\/strong>\u00a0un grupo de estudiantes se refugia del sol en un banco. De los cinco s\u00f3lo uno reconoce haber usado una app para ligar. \u00abNo digas mi nombre, \u00bfvale?\u00bb. Le llamaremos Juan.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;\u00bfHas ligado con la app?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;S\u00ed&#8230; Un poco.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;\u00bfHas ligado alguna vez sin usar una aplicaci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;\u00bfEste? Seguro que no-, dice otro ri\u00e9ndose del compa\u00f1ero.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;No soy muy de ligar&#8211;, dice Juan, antes de contraatacar al periodista:\u00bfY t\u00fa?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;Ni con app ni sin app.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEn mi investigaci\u00f3n he entrevistado a un buen n\u00famero de chavales que nunca han tenido una relaci\u00f3n seria que no hubiera surgido de internet\u00bb, apunta Liesel Sharabi. Los protagonistas de una enorme grieta en el negocio digital del amor son m\u00e1s j\u00f3venes incluso que las propias citas online, lo que significa que desconocen experiencias propias del ligue anal\u00f3gico, como redactar una carta rom\u00e1ntica llena de tachones o que te suelten a la cara un&nbsp;<strong>\u00abcontigo no, bicho\u00bb<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus s\u00edntomas de desencanto ya se han manifestado. Hay un hartazgo en el gustar y el fingir de las apps, que en su momento fueron una revoluci\u00f3n y han permitido que mucha gente encontrara pareja o ampliara sus posibilidades para tener relaciones. En una encuesta realizada en Reino Unido, la plataforma Badoo recoge que m\u00e1s de las tres cuartas partes de los solteros<strong>&nbsp;se sienten agotados de interacciones poco gratificantes con sus matches<\/strong>. Otra app, en este caso Hinge, registr\u00f3 el tedio de 6 de cada 10 usuarios en sus citas. La principal causa: falta de conexi\u00f3n con el otro. En otro estudio, el 80% de los usuarios estadounidenses entre 18 y 54 a\u00f1os reconocieron sentir \u00abagotamiento emocional\u00bb cuando tienen una cita de este formato.<\/p>\n\n\n\n<p>A muchos nunca se les ha roto el amor, ni us\u00e1ndolo ni sin usarlo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2024\/04\/26\/17141453064400.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Las propias empresas ya no disimulan que las cosas est\u00e1n cambiando y mucho. El \u00faltimo informe&nbsp;<em>Future of Dating<\/em>&nbsp;de Tinder tiene un t\u00edtulo de por s\u00ed significativo: &#8216;Bienvenido al renacimiento del mundo de las citas, marcado por la autenticidad&#8217;. En \u00e9l la compa\u00f1\u00eda fundada en 2012 revela que el 75% de la Generaci\u00f3n Z, nacida con el cambio de milenio, considera que&nbsp;<strong>\u00abest\u00e1 desafiando las normas que le fueron impuestas<\/strong>&nbsp;sobre las relaciones y las citas\u00bb. Esas \u00abnormas\u00bb, por lo explicado por la profesora Shebib, son las que han aprendido en el mundo digital, su educaci\u00f3n sentimental.<\/p>\n\n\n\n<p>No est\u00e1n contentos. Les cansa tanto postureo y coreograf\u00eda. \u00abEn las apps se repiten todo el rato las poses en las fotos, las descripciones e incluso c\u00f3mo se expresan los gustos\u00bb, dice Loola P\u00e9rez, fil\u00f3sofa y sex\u00f3loga. \u00abEst\u00e1 el que no es capit\u00e1n de barco, pero se hace una foto al tim\u00f3n; la que viaja incluso si no llega a fin de mes para mostrar que es trepidante y tiene un alto nivel de vida; el que hace crossfit, pero hace tres a\u00f1os era surfero y escalador: la que posa como&nbsp;<strong>Elsa Pataky y no escribe ni hola con hache&#8230;\u00bb<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Para bastantes veintea\u00f1eros este lenguaje, que tan bien funcion\u00f3 para la generaci\u00f3n anterior, se ha vuelto mon\u00f3tono y artificial. Los usuarios corrientes, seg\u00fan P\u00e9rez, reniegan del encuentro con perfiles falsos o quienes s\u00f3lo buscan chutes de ego y coleccionar&nbsp;<em>likes<\/em>. \u00abLes frustra mucho cuando se enfrentan con gestos de mala educaci\u00f3n, preguntas inapropiadas y ataques de<em>&nbsp;ghosting,<\/em>&nbsp;palabra que define en ingl\u00e9s el cese de toda comunicaci\u00f3n sin avisar en el argot amatorio\u00bb, dice. \u00abAdem\u00e1s, les incomoda tener la sensaci\u00f3n de estar compitiendo todo el rato\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Magdalena, de 24 a\u00f1os, estudia Derecho y ha visto ese lado oscuro del ligoteo. \u00ab<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/lifestyle\/2019\/09\/14\/5d7bc9a3fc6c830c2a8b4635.html\">Estuve apuntada a Tinder y Bumble&nbsp;<\/a>y me sent\u00ed como buscando una aguja en un pajar\u00bb, cuenta. \u00abTermin\u00e9 sali\u00e9ndome de ambas porque tuve alguna experiencia un poco traum\u00e1tica y me cans\u00e9 de la gente rara que hay por ah\u00ed\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo eran las primeras citas?<\/p>\n\n\n\n<p>-Como acudir a una entrevista: todas iguales.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa falta de espontaneidad hace que se busquen otros caminos. Parece que los algoritmos, cada vez m\u00e1s sofisticados, no solucionan la saturaci\u00f3n ni la proliferaci\u00f3n de perfiles no deseados.&nbsp;<strong>Constri\u00f1en cada vez m\u00e1s las redes amatorias catalogando a los aspirantes en infinidad de grupos y con perfiles m\u00e1s precisos<\/strong>. Desapareci\u00f3 el \u00abchico busca chica para relaci\u00f3n formal\u00bb que antes se le\u00eda en los anuncios clasificados. Ahora uno es mon\u00f3gamo, infiel o poliamoroso igual que puede ser amante de las mascotas, abstemio y miembro de cualquier raza y clase social. Todo eso sin entrar en el jard\u00edn de las docenas de identidades sexuales que cada uno puede adoptar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfD\u00f3nde buscan entonces los m\u00e1s j\u00f3venes desencantados? En otros entornos digitales y, si se atreven, en la calle.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u00abMe sent\u00eda cuando usaba la app como buscando una aguja en un pajar\u00bbMagdalena, ex usuaria de Tinder<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Marta (28) y Paula (20) son enfermeras. La primera tiene novio desde hace a\u00f1os y la segunda es soltera. Nunca, dicen, han utilizado una app para ligar y su c\u00edrculo de amigos tampoco, aunque alguno encontr\u00f3 pareja gracias a ellas en el pasado. \u00abYo busco a gente con la que jugar al p\u00e1del en una app que se llama Playtonic\u00bb, dice Marta. \u00abHe visto que gracias a ellas se hacen amistades con gente que comparte tu afici\u00f3n y tambi\u00e9n alguna pareja ha salido de esos encuentros\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Una aplicaci\u00f3n destinada al ocio deportivo puede convertirse en casamentera. Todo vale para conocer gente nueva. Lo mismo sucede con las redes sociales. Basta echar un vistazo en internet para encontrar&nbsp;<strong>un mont\u00f3n de t\u00e9cnicas de seducci\u00f3n&nbsp;<\/strong>para triunfar en estas plataformas. \u00abVende caros tus<em>&nbsp;likes<\/em>\u00ab, \u00abno le\/la etiquetes en cualquier foto\u00bb o \u00abno subas fotos tuyas todo el rato\u00bb son algunos de los mandamientos de la autoayuda emocional que s<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/historias\/2020\/08\/29\/5f49399d21efa085138b4634.html\">e venden para ligar en Instagram<\/a>. Lo mismo sucede con Snapchat, que incluye t\u00e9cnicas y vocabulario propios para esta red social.<\/p>\n\n\n\n<p>El caso de TikTok es todav\u00eda m\u00e1s fascinante, porque representa no una alternativa a Tinder o Bumble, sino un ataque directo a su propia existencia: la red china est\u00e1 repleta de v\u00eddeos virales en los que sus protagonistas se quejan de lo aburridas que se han vuelto las apps para ligar. Un ejemplo es @alex_ove32, que es como un terremoto locuaz con mucha gracia sobre todo lo odiable en Tinder. A aquellos que se describen en su perfil con frases manidas los cataloga de \u00ab<strong>m\u00e1s aburridos que una pecera de mejillones\u00bb.<\/strong>&nbsp;Y al t\u00edpico usuario que tarda en mandarte una respuesta tres a\u00f1os y te dice &#8216;perdona, se me ha olvidado contestarte&#8217; es calificado como&nbsp;<strong>\u00abun tipo m\u00e1s lento que una carrera de astronautas\u00bb.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLos &#8216;zetas&#8217; no se limitan a una o varias aplicaciones\u00bb, confirma&nbsp;<strong>Katryn Coduto<\/strong>, profesora de la Universidad de Boston y especialista en comunicaci\u00f3n de masas. \u00abEstamos ante una generaci\u00f3n muy interesante que las apps de citas deben analizar muy bien para entender c\u00f3mo va a evolucionar su negocio, porque muchos ya buscan encuentros en persona\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero una cosa son sus preferencias y otra, los hechos. Para muchos expertos hay bastantes j\u00f3venes que siguen atados a estas redes de contactos, aunque no las disfruten por una \u00fanica raz\u00f3n: el miedo al rechazo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abHay un sistema de doble chequeo de control que utilizan muchas aplicaciones, en el que dos usuarios deben deslizar el dedo hacia la derecha para poder iniciar una conversaci\u00f3n, as\u00ed que sabes que alguien est\u00e1 interesado en ti antes de empezar a hablar\u00bb, explica Liesel Sarabi. \u00abEstas herramientas refuerzan a los<strong>&nbsp;reacios a acercarse a desconocidos en p\u00fablico<\/strong>&nbsp;y hacen que cada vez sean m\u00e1s torpes a la hora de iniciar una conversaci\u00f3n. Les da p\u00e1nico interactuar fuera del mundo virtual\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta falta de fogueo es una consecuencia del ocio juvenil de estos tiempos. Seg\u00fan el informe&nbsp;<em>J\u00f3venes, ocio y TIC<\/em>&nbsp;del Centro Reina Sof\u00eda sobre adolescencia y juventud, los espa\u00f1oles de entre 15 y 29 a\u00f1os tienen gustos mucho m\u00e1s caseros que los que tuvieron sus padres y su ocio est\u00e1 claramente vinculado a la tecnolog\u00eda digital, aunque de vez en cuando visiten bares o discotecas. Pasar tantas horas en redes sociales o d\u00e1ndole al videojuego reduce la oportunidad de conocer a gente nueva. Y de ligar, o al menos intentarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>El miedo al fracaso sentimental lo recoge una encuesta de la app de citas Hinge, que apunta a que<strong>&nbsp;la generaci\u00f3n Z lo lleva mucho peor que los millennials.&nbsp;<\/strong>M\u00e1s de la mitad de los consultados reconocieron que ese temor les ha impedido buscar una posible relaci\u00f3n en alg\u00fan momento.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2024\/04\/26\/17141453128544.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Detr\u00e1s de esta frustraci\u00f3n est\u00e1, sin duda, el&nbsp;<em>boom<\/em>&nbsp;de la<strong>&nbsp;industria de la nostalgia<\/strong>, que ha llegado tambi\u00e9n al amor. Su negocio consiste en ofrecer encuentros cara a cara. Desde las citas r\u00e1pidas o&nbsp;<em>speed dating,<\/em>&nbsp;que vuelven a estar de moda, a quienes se ponen un&nbsp;<em>pearl,<\/em>&nbsp;un anillo turquesa que escenifica la solter\u00eda y representa de alguna forma la versi\u00f3n contempor\u00e1nea del lenguaje de abanicos entre damas del siglo XVIII que buscaban marido o amistades peligrosas.<\/p>\n\n\n\n<p>La nostalgia tambi\u00e9n se explota en el mundo virtual: varias apps quieren pescar desencantados de Tinder. El \u00faltimo ejemplo es<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/tecnologia\/2024\/03\/15\/65f2cf4ee9cf4a27418b4593.html\">&nbsp;la espa\u00f1ola&nbsp;<strong>Closer<\/strong><\/a><strong>,<\/strong>&nbsp;con la que puedes mandar una solicitud de contacto a una persona que ves en el cine o en s\u00faper siempre que est\u00e9 en la plataforma. Tu mensaje le llega mediante notificaci\u00f3n cuando est\u00e1 a cierta distancia. Si lo acepta, se puede chatear. Si no, Cupido sigue en el paro. Otro ejemplo es Happn, que vende encontrar \u00aba la persona que te gusta en los lugares que amas\u00bb ubicando a tus posibles candidatos m\u00e1s pr\u00f3ximos geogr\u00e1ficamente y en tiempo real.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta desconfianza generacional coincide con algo inaudito que todav\u00eda genera m\u00e1s desconcierto: el amor asusta&#8230; al dinero. El precio de una acci\u00f3n de Match Group (due\u00f1a de Tinder y de otras 40 marcas de citas) se ha desplomado de 170 a 31 d\u00f3lares desde la pandemia. No es un caso aislado. Su principal competidora, Bumble, empresa matriz que tambi\u00e9n gestiona la marca Badoo,&nbsp;<strong>ha pasado de 75 a poco m\u00e1s de10 d\u00f3lares.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Esta devaluaci\u00f3n tiene consecuencias. En el \u00faltimo a\u00f1o varias empresas han anunciado recortes de plantilla, lo que a su vez dificultar\u00e1 su imprescindible renovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica. Tambi\u00e9n qued\u00f3 patente una crisis en sus liderazgos, como reflej\u00f3 la dimisi\u00f3n de la directora ejecutiva de Bumble,<strong>&nbsp;Whitney Wolfe,<\/strong>&nbsp;quien apost\u00f3 por una plataforma de contactos en la que ellas dieran el primer paso en el contacto, sin buenos resultados.<\/p>\n\n\n\n<p>Las malas noticias no significan que el amor para el mercado no valga dinero. Al contrario: seg\u00fan la consultora inglesa Business of Apps, el<em>&nbsp;dating online<\/em>&nbsp;cuenta con m\u00e1s de 300 millones de usuarios en el mundo y gener\u00f3 en 2022 m\u00e1s de<strong>&nbsp;4.600 millones de euros.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEl sector se enfrenta a las expectativas que gener\u00f3 al principio\u00bb, explica&nbsp;<strong>Joaqu\u00edn Robles, analista de XTB<\/strong>. \u00abHace una d\u00e9cada estas empresas eran muy atractivas, porque eran innovadoras y con un crecimiento de usuarios muy alto. Pero, como ha sucedido con otras tecnol\u00f3gicas, tienen que demostrar su capacidad de monetizaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces viene la gran pregunta que estas compa\u00f1\u00edas llevan esquivando demasiado tiempo y que en su momento afrontaron gigantes como&nbsp;<strong>Google, Amazon o Uber:<\/strong>&nbsp;\u00bfest\u00e1n los usuarios dispuestos a pagar por ellas? Y a\u00fan m\u00e1s importante: \u00bfcu\u00e1nto est\u00e1n dispuestos a dejarse en un mercado cada vez m\u00e1s saturado de suscripciones de todo tipo?<\/p>\n\n\n\n<p>Para este reportaje se han solicitado cifras de suscripciones de pago a los dos grupos m\u00e1s importantes. Tinder al menos respondi\u00f3 a la solicitud, pero no ha querido aportar esta informaci\u00f3n en concreto, mientras que por parte de Bumble no hubo contestaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEl problema es que t\u00fa pagas por un bien o un servicio concreto y eso estas apps no pueden d\u00e1rtelo\u00bb, apunta Robles. \u00abSi contratas, por ejemplo, los servicios de Netflix sabes que vas a tener series, pero<strong>&nbsp;ninguna empresa puede venderte una pareja o una primera cita prometedora\u00bb.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u00abSi contratas Netflix sabes que vas a tener series, pero ninguna empresa puede garantizarte una pareja o una primera cita prometedora\u00bbJoaqu\u00edn Robles, analista financiero<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>No es nueva la presi\u00f3n en el sector tecnol\u00f3gico por lograr beneficios y pelear con sus expectativas. Sus \u00faltimas&nbsp;<em>v\u00edctimas<\/em>&nbsp;han sido las empresas de&nbsp;<em>streaming,<\/em>&nbsp;que han tenido que demostrar su rentabilidad tras a\u00f1os de inversiones descomunales para crear y comprar contenido audiovisual. Muchas han tenido que dar una vuelta a su negocio, con un aumento de precios o la persecuci\u00f3n de cuentas compartidas. Hoy varias plataformas<strong>&nbsp;ofrecen incluso eventos en directo, competiciones deportivas y hasta servicios de apuestas<\/strong>&nbsp;para mejorar sus cuentas de resultados. \u00abEsto lo tendr\u00e1n que hacer tambi\u00e9n las aplicaciones de citas: probar distintas teclas a la espera de que alguna funcione\u00bb, dice Robles.<\/p>\n\n\n\n<p>La dificultad principal es que los intermediarios sentimentales conforman un negocio que promete una cosa, pero que para ganar m\u00e1s dinero necesita que eso no se consiga.&nbsp;<strong>Quieren un cliente soltero o al menos con ganas de aventuras,<\/strong>&nbsp;no un feliz padre de familia casado y mon\u00f3gamo.<\/p>\n\n\n\n<p>Nadie duda de que para Tinder y compa\u00f1\u00eda ser\u00e1n claves tanto su apuesta por la inteligencia artificial generativa como sus pr\u00f3ximas estrategias comerciales. Algunas de estas \u00faltimas muy ambiciosas, como la suscripci\u00f3n de lujo que sac\u00f3 en 2023 Match Group en la que ofrece la opci\u00f3n de contar con un consejero de citas personalizado. Su precio: 467 euros.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan el&nbsp;<em>Financial Times,<\/em>&nbsp;los consumidores de todo el mundo el a\u00f1o pasado se gastaron en servicios &#8216;premium&#8217; unos 4.600 millones de euros. Los planes de negocio de las empresas, que buscan un crecimiento y la revaloraci\u00f3n de sus acciones con subida de precios, tienen que lidiar con el&nbsp;<em>efecto huida<\/em>&nbsp;de sus suscriptores menos entusiastas. El diario brit\u00e1nico estimaba que la base de usuarios en Tinder cay\u00f3 un 6%. El tiempo dir\u00e1 si est\u00e1n acertando con su estrategia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEn la pandemia las he utilizado, pero tengo claro que nunca pagar\u00eda por ellas\u00bb, afirma Laura, estudiante de Magisterio de 19 a\u00f1os. Y puntualiza: \u00abIncluso hacerlo me har\u00eda sentirme inc\u00f3moda\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta negativa a pagar, dice Kathryn Coduto, es cada vez m\u00e1s habitual en j\u00f3venes \u00abbien por convicci\u00f3n o porque no pueden asumir ese gasto\u00bb. En ese sentido, la profesora Liesel Sharabi encuentra su estigma en el orgullo: \u00abNo quieren que la gente sepa que est\u00e1n pagando, ya que temen que su imagen se vea perjudicada.&nbsp;<strong>Les da apuro que parezca que se est\u00e1n esforzando demasiado en ligar\u00bb.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Lo que seguro que es cierto es que el amor da siempre una segunda oportunidad. Para el que lo busca y tambi\u00e9n para el que lo vende, que tiene que adaptarse al cambio de era si quiere sobrevivir. As\u00ed le sucedi\u00f3 a Magdalena, la futura abogada, que reconoce que, tras varios meses de&nbsp;<em>detox&nbsp;<\/em>de apps por los disgustos de su primera experiencia, volvi\u00f3 a Tinder.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando iba a volver a dejarlo, hastiada, tuvo una cita y hubo\u00a0<em>match<\/em>\u00a0en el mundo real. \u00abAhora somos pareja\u00bb, dice contenta.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/historias\/2024\/05\/01\/662bc8dbe4d4d8d83c8b4594.html\">https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/historias\/2024\/05\/01\/662bc8dbe4d4d8d83c8b4594.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tras arrasar el mercado del amor durante la pandemia, las &#8216;apps&#8217; de citas afrontan una repentina crisis global. 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