{"id":73086,"date":"2024-04-25T10:53:00","date_gmt":"2024-04-25T15:53:00","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=73086"},"modified":"2024-04-25T09:58:18","modified_gmt":"2024-04-25T14:58:18","slug":"opinion-lectura-como-camino-y-ejercicio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/opinion-lectura-como-camino-y-ejercicio\/","title":{"rendered":"Opini\u00f3n | Lectura como camino y ejercicio"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color\" style=\"font-size:26px\"><strong><em>Por Dr. Fidencio Aguilar V\u00edquez<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Estimados amigos y amigas, en esta ocasi\u00f3n hablaremos de\u00a0<strong>libros y lecturas<\/strong>, concretamente de la lectura como\u00a0<strong>camino y ejercicio del alma<\/strong>, de la mente y de la inteligencia. As\u00ed como nos preocupamos, sobre todo en este tiempo, de la salud, del ejercicio y la belleza del cuerpo, no est\u00e1 de m\u00e1s que tambi\u00e9n nos ocupemos de la salud, del ejercicio y la belleza del alma, concretamente de la\u00a0<strong>inteligencia<\/strong>. Como dice\u00a0<strong>Ortega y Gasset<\/strong>, as\u00ed como los cuerpos tienen dimensiones, tambi\u00e9n las tienen las almas, las mentes y las inteligencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Son tres nociones distintas, pero estrechamente vinculadas. El&nbsp;<strong>alma humana<\/strong>&nbsp;es un principio vital que sostiene toda la unidad de la existencia personal manifestada tambi\u00e9n en el cuerpo humano; forma con \u00e9ste la s\u00edntesis de la&nbsp;<strong>persona humana concreta<\/strong>. Hablamos de ella tambi\u00e9n como el esp\u00edritu humano que trasciende las dimensiones espacio-temporales. La&nbsp;<strong>mente<\/strong>&nbsp;tiene m\u00e1s una connotaci\u00f3n ps\u00edquica y emocional en virtud de lo cual percibimos la realidad circundante y nos la representamos interiormente. La&nbsp;<strong>inteligencia<\/strong>, espec\u00edficamente, es la luz que nos permite comprender la verdad de las cosas, de los dem\u00e1s y de nosotros mismos. Es una facultad con la que percibimos el sentido \u00faltimo de todo. Luego la voluntad y los apetitos nos mover\u00e1n a querer y desear lo que la inteligencia nos presenta como verdadero.<\/p>\n\n\n\n<p>Los<strong>&nbsp;libros&nbsp;<\/strong>\u2014m\u00e1s que el abstracto \u00ablibro\u00bb\u2014 forman un bagaje cultural de gran val\u00eda para la&nbsp;<strong>formaci\u00f3n humana<\/strong>&nbsp;y la&nbsp;<strong>educaci\u00f3n<\/strong>&nbsp;permanente de los seres humanos en lo personal y de las sociedades y \u00e9pocas en lo general. Si no fuera por La Il\u00edada, La Odisea, la Biblia, los himnos v\u00e9dicos, la Eneida, la Suma teol\u00f3gica, la Divina Comedia, el Quijote, Romeo y Julieta, hasta los libros del siglo XX y lo que va del XXI, especialmente aquellos que nos marcaron profundamente al grado que en ellos nos reflejamos como en un<strong>&nbsp;espejo<\/strong>&nbsp;para mirarnos a&nbsp;<strong>nosotros mismos<\/strong>; si no fuera por ellos, digo, no tendr\u00edamos idea de lo que somos ni del mundo en el que vivimos.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed como alimentamos el cuerpo y lo ejercitamos, as\u00ed deber\u00edamos de&nbsp;<strong>alimentar el alma<\/strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>ejercitarla<\/strong>. Los libros nos ayudan en ello. Desde luego, hay todo tipo de libros y, en general, creo que ninguno es malo, pero hay libros sustanciosos, nutritivos y, adem\u00e1s, sabrosos. De hecho, \u00ab<strong>sabor<\/strong>\u00bb es la palabra antecedente de \u00ab<strong>saber<\/strong>\u00bb. Los sabores, su apreciaci\u00f3n, era la manifestaci\u00f3n de si un alimento era saludable o no para una comunidad. Los m\u00e1s ancianos eran los que probaban las yerbas, frutos o alimentos para \u00absaber\u00bb si eran ben\u00e9ficos o no.<\/p>\n\n\n\n<p>Eran, en suma, los\u00a0<strong>sabios del pueblo<\/strong>, precisamente porque \u00absab\u00edan\u00bb la pertinencia o no del alimento en cuesti\u00f3n. Con el tiempo ese \u00absaber\u00bb tuvo una connotaci\u00f3n m\u00e1s amplia: no s\u00f3lo se trataba de la vida org\u00e1nica, sino sobre todo de la vida del alma, espec\u00edficamente de la vida intelectual. Naci\u00f3 as\u00ed la inclinaci\u00f3n al \u00absaber\u00bb, a la<strong>\u00a0sabidur\u00eda<\/strong>, que ten\u00eda una connotaci\u00f3n que iba m\u00e1s all\u00e1 de los meros conocimientos \u00fatiles o t\u00e9cnicos. Se trataba del conocimiento general del sentido de la\u00a0<strong>existencia humana<\/strong>\u00a0<strong>y del mundo<\/strong>\u00a0que le rodea, visi\u00f3n unitaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando le preguntaron a&nbsp;<strong>Pit\u00e1goras<\/strong>&nbsp;sobre a qu\u00e9 se dedicaba, \u00e9ste no se declar\u00f3 sabio, sino amante de la sabidur\u00eda, inclinado al saber, propenso a mirar los conocimientos y los dem\u00e1s saberes a la luz de su unidad \u00faltima, m\u00e1s radical, m\u00e1s profunda. As\u00ed naci\u00f3 el t\u00e9rmino \u00ab<strong>fil\u00f3sofo<\/strong>\u00bb, amante de la sabidur\u00eda, buscador de ese saber \u00faltimo de las cosas. Los<strong>&nbsp;libros<\/strong>&nbsp;nos permiten acercarnos, inclinarnos, disponernos a esa sabidur\u00eda como unidad \u00faltima, fundamento m\u00e1s radical, principio universal o causa fundamental del mundo y de nosotros mismos. Claro que no todos se pueden dedicar a la filosof\u00eda de manera profesional, pero hay una semilla latente en cada persona que nos inclina a conocer y saber esas cosas que, en el fondo, nos ayudan tanto a vivir como a encontrar el&nbsp;<strong>sentido de nuestra existencia<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Como pueden ver, hoy quiero mostrarles este espacio donde puedo leer de filosof\u00eda, literatura, poes\u00eda, pol\u00edtica y otras cosas. Es un espacio privilegiado, sin duda alguna. Aunque como dice&nbsp;<strong>Jean Guitton<\/strong>, cuando no hay libros, no tenemos otros recursos m\u00e1s que la atenta&nbsp;<strong>observaci\u00f3n&nbsp;<\/strong>y la&nbsp;<strong>memoria<\/strong>. Tambi\u00e9n es verdad, como dicen algunos, que s\u00f3lo tenemos dos o tres libros fundamentales para poderlos llevar con nosotros mismos. Como quiera que sea, los libros se vuelven, m\u00e1s all\u00e1 de unos espejos, una suerte de amigos que nos hablan.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde luego, no estoy haciendo a los libros unas personas, pero las\u00a0<strong>im\u00e1genes<\/strong>,\u00a0<strong>ideas\u00a0<\/strong>o\u00a0<strong>argumentos<\/strong>\u00a0que nos proponen apelan a nuestra inteligencia, a nuestra imaginaci\u00f3n, a nuestra sensibilidad y nos\u00a0<strong>interpelan<\/strong>. Los libros, adem\u00e1s, fueron escritos por personas que pensaron, imaginaron o sintieron. Algunos elementos de su pensamiento y sensibilidad, de su esp\u00edritu, dig\u00e1moslo as\u00ed, quedaron en sus obras como una carga gen\u00e9tica. Por otro lado, es cierto que hay algunas obras que, con el paso del tiempo, superan a sus autores.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiero mostrarles&nbsp;<strong>tres libros<\/strong>&nbsp;que tienen relevancia m\u00e1s all\u00e1 del tiempo, ya sea porque marcan una \u00e9poca, ya sea porque la juzgan con gran tino, o porque nos tocan en lo m\u00e1s hondo de nuestra sensibilidad. No son los \u00fanicos, desde luego, y cada quien puede tener sus preferidos, pero \u00e9stos tienen una huella especial que nos ayudan a situarnos en nuestro tiempo, en nuestro mundo y en nuestro propio interior. Sus autores tambi\u00e9n son peculiares:&nbsp;<strong>Miguel de Cervantes<\/strong>,&nbsp;<strong>Albert Camus<\/strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Octavio Paz<\/strong>, creadores universales.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed est\u00e1&nbsp;<strong><em>Don Quijote de la Mancha<\/em><\/strong>, un libro de aventuras de un personaje&nbsp;<em>sui generis<\/em>: serio, profundo y bastante loco, con una voluntad tan grande como el mundo que quiere combatir. Su escudero es un personaje pragm\u00e1tico, pero burdo y soez. Encontramos en este libro todos los refranes que hemos escuchado a lo largo de la vida. Como cuando llega&nbsp;<strong>don Quijote a su casa<\/strong>&nbsp;tras su primera salida, molido por los golpes que le han propinado;&nbsp;<em>\u201csi me dec\u00eda a m\u00ed bien mi coraz\u00f3n del pie que cojeaba mi se\u00f1or\u201d<\/em>&nbsp;(1), dice la due\u00f1a que sale a recibirlo.<\/p>\n\n\n\n<p>O cuando, en la casa de los duques, que arman todo un teatro para seguirle el juego al\u00a0<em>Caballero de la triste figura<\/em>, Merl\u00edn manda unos azotes a Sancho por no haber entregado la carta de aqu\u00e9l a Dulcinea. El escudero trat\u00e1ndose de zafar del castigo invoca dos refranes:\u00a0<em>\u201cA Dios rogando y con el mazo dando\u201d,<\/em>\u00a0o \u201cm\u00e1s vale un\u00a0<em>toma<\/em>\u00a0que dos\u00a0<em>te dar\u00e9<\/em>\u201d.(2)\u00a0<strong>Sabidur\u00eda popular<\/strong>, se suele decir. Pero m\u00e1s all\u00e1 de ello, es un libro que marca un hito, porque cambia enteramente la concepci\u00f3n de la vida: \u00e9sta deja de ser peregrinaje para volverse aventura. Esta visi\u00f3n que inaugura\u00a0<strong>Cervantes\u00a0<\/strong>a inicios del siglo XVII prevalece incluso hasta nuestros d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>El otro libro es&nbsp;<strong><em>El hombre rebelde<\/em><\/strong>, de Camus; en \u00e9l se cuestiona el llanto de los ni\u00f1os y la muerte de los inocentes. La modernidad reclama a Dios esa injusticia, lo juzga y lo condena, y con \u00c9l a sus representantes: el rey, el orden establecido, su autoridad. El&nbsp;<strong>hombre moderno<\/strong>&nbsp;destruy\u00f3 el cielo y quiso construir la tierra, se olvid\u00f3 del otro mundo y eligi\u00f3 a este, el del m\u00e1s ac\u00e1, el de la historia y la eficacia. La revoluci\u00f3n fue su m\u00e1xima expresi\u00f3n. Pero todo ello no trajo la justicia. La&nbsp;<strong>tesis de Chigalev<\/strong>&nbsp;prevaleci\u00f3:&nbsp;<em>\u201cHabiendo partido de la libertad ilimitada, llego al despotismo ilimitado\u201d.&nbsp;<\/em>(3)<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata tambi\u00e9n de la&nbsp;<strong>visi\u00f3n moderna<\/strong>, pero ya en su crisis y paradoja. Si el para\u00edso no est\u00e1 en el cielo, tampoco se encuentra en la tierra. No hay significado de la existencia, sino absurdo. Pero hay que enfrentarlo con aplomo y dignidad.&nbsp;<em>\u201cLa contradicci\u00f3n es \u00e9sta: el hombre rechaza al mundo tal como es, sin aceptar abandonarlo. En realidad, los hombres se aferran al mundo y en su inmensa mayor\u00eda no desean dejarlo. Lejos de querer siempre olvidarlo, sufren, por el contrario, porque no lo poseen bastante, extra\u00f1os ciudadanos del mundo, desterrados en su propia patria.\u201d&nbsp;<\/em>(4)<\/p>\n\n\n\n<p>El tercer libro es de\u00a0<strong>Octavio Paz<\/strong>, de su obra po\u00e9tica; aqu\u00ed hay un poema que presenta a la poes\u00eda como una salida de la\u00a0<strong>condici\u00f3n humana<\/strong>. Mejor dicho, como la condici\u00f3n humana misma en su m\u00e1s excelsa connotaci\u00f3n. El\u00a0<strong>poema<\/strong>\u00a0se llama:<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>DECIR: HACER<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>I<br>Entre lo que veo y digo,<br>entre lo que digo y callo,<br>entre lo que callo y sue\u00f1o,<br>entre lo que sue\u00f1o y olvido,<br>la poes\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se desliza<br>entre el s\u00ed y el no:<br>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;dice<br>lo que callo,<br>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;calla<br>lo que digo,<br>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;sue\u00f1a<br>lo que olvido.<br>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;No es un decir:<\/p>\n\n\n\n<p>es un hacer.<br>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;Es un hacer<br>que es un decir.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La poes\u00eda<br>se dice y se oye:<br>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;es real.<br>Y apenas digo:<br><em>es real<\/em>,<br>se disipa.<br>\u00bfAs\u00ed es m\u00e1s real?<\/p>\n\n\n\n<p>II<br>Idea palpable,<br>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;palabra<br>impalpable:<br>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;la poes\u00eda<br>va y viene<br>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;entre lo que es<br>y lo que no es.<br>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;Teje reflejos<br>y los desteje.<br>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;La poes\u00eda<br>siembra ojos en la p\u00e1gina,<br>siembra palabras en los ojos.<br>Los ojos hablan,<br>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;las palabras miran,<br>las miradas piensan.<br>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;O\u00edr<br>los pensamientos,<br>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;ver<br>lo que decimos,<br>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;tocar<br>el cuerpo de la idea.<br>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Los ojos<br>se cierran,<br>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;las palabras se abren. (5)https:\/\/18b65eaf577b5d58b60addf338ffae49.safeframe.googlesyndication.com\/safeframe\/1-0-40\/html\/container.html<\/p>\n\n\n\n<p>Vean ustedes, amigas y amigos, lo que&nbsp;<strong>nos muestran los libros<\/strong>, nos reflejan lo que somos, mejor dicho,&nbsp;<strong>qui\u00e9nes somos<\/strong>, nos nutren el esp\u00edritu, nos hacen ver el mundo y el horizonte que se abre m\u00e1s all\u00e1 del mundo. Nos hacen ver lo que a veces no podemos mirar m\u00e1s que saliendo de la pura percepci\u00f3n de nuestros sentidos. Hacen incluso que lo que vemos y tocamos lo hagamos propio en&nbsp;<strong>nuestro interior<\/strong>. Y desde ah\u00ed, volviendo a mirar al mundo, con esa conciencia, nuestra percepci\u00f3n se vuelva experiencia.&nbsp;<strong>Experiencia de la vida<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>(1) M. de Cervantes,\u00a0<em>Don Quijote de la Mancha<\/em>, Edici\u00f3n del IV Centenario, Real Academia Espa\u00f1ola\/ Asociaci\u00f3n de Academias de la Lengua Espa\u00f1ola, Espa\u00f1a\/M\u00e9xico 2004, p. 59.<br>(2)<em>\u00a0Ib<\/em>., p. 827.<br>(3) A. Camus,\u00a0<em>El hombre rebelde<\/em>, Alianza Losada, M\u00e9xico 1989, p. 199.<br>(4)<em>\u00a0Ib<\/em>., p. 291.<br>(5) O. Paz,\u00a0<em>Obra po\u00e9tica II (1969-1998)<\/em>,\u00a0<em>Obras completas<\/em>, C\u00edrculo de lectores\/ Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, Barcelona 2003\/ M\u00e9xico 2004, pp. 98-99.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.e-consulta.com\/opinion\/2024-04-25\/lectura-como-camino-y-ejercicio\">https:\/\/www.e-consulta.com\/opinion\/2024-04-25\/lectura-como-camino-y-ejercicio<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Dr. Fidencio Aguilar V\u00edquez Estimados amigos y amigas, en esta ocasi\u00f3n hablaremos de\u00a0libros y lecturas, concretamente de la lectura 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