{"id":72255,"date":"2024-04-12T08:48:06","date_gmt":"2024-04-12T13:48:06","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=72255"},"modified":"2024-04-12T08:48:08","modified_gmt":"2024-04-12T13:48:08","slug":"las-revoluciones-matronas-y-sepultureras-de-varias-generaciones-abc","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/las-revoluciones-matronas-y-sepultureras-de-varias-generaciones-abc\/","title":{"rendered":"Las revoluciones: matronas y sepultureras de varias generaciones | ABC"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"has-vivid-cyan-blue-background-color has-background has-medium-font-size wp-block-heading\">La rusa y la cubana son ejemplos paradigm\u00e1ticos de aquella &#8216;barbarie con rostro humano&#8217;, que dec\u00eda Bernard-Henri L\u00e9vy. Tanto una como otra mostraron su mayor grandeza en la creaci\u00f3n de sus contrarrevolucionarios<\/h2>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"705\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Captura-de-Pantalla-2024-04-12-a-las-7.42.15-1024x705.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-72256\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Captura-de-Pantalla-2024-04-12-a-las-7.42.15-1024x705.jpg 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Captura-de-Pantalla-2024-04-12-a-las-7.42.15-300x207.jpg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Captura-de-Pantalla-2024-04-12-a-las-7.42.15-768x529.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Captura-de-Pantalla-2024-04-12-a-las-7.42.15.jpg 1522w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Desde 1958, la Revoluci\u00f3n Cubana mantiene el poder en la isla.\u00a0ABC<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-medium-font-size\"><strong><a href=\"https:\/\/www.abc.es\/autor\/karina-sainz-borgo-4539\/\">KARINA SAINZ BORGO<\/a> \/ ABC<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Jorge Ferrer<\/strong>&nbsp;naci\u00f3 en 1967, el a\u00f1o en que el poeta&nbsp;<strong>Heberto Padilla<\/strong>&nbsp;fue acusado de subversi\u00f3n contra el gobierno de Cuba. Criado en una familia de la \u00e9lite intelectual, Ferrer vivi\u00f3 en Mosc\u00fa durante casi una d\u00e9cada. All\u00ed se form\u00f3. Tambi\u00e9n vivi\u00f3 la Perestroika y la ca\u00edda del<a href=\"https:\/\/www.abc.es\/historia\/muro-berlin\/\">&nbsp;Muro de Berl\u00edn.<\/a>&nbsp;Embriagado de aquel perfume, al regresar a Cuba cre\u00f3 el colectivo Paideia con la idea de sacar la cultura fuera de los r\u00edgidos moldes oficiales. El resultado fue un exilio que dura hasta hoy. As\u00ed lo cuenta en las p\u00e1ginas de&nbsp;<strong>&#8216;Entre Rusia y Cuba. Contra la memoria y el olvido&#8217;,<\/strong>&nbsp;un libro publicado por el sello Ladera Norte.<\/p>\n\n\n\n<p>Escrito con una prosa aguda y desgarrada, &#8216;Entre Rusia y Cuba&#8217; relata la vida de tres generaciones de una misma familia: la de Jorge Ferrer. Comienza con el abuelo polic\u00eda en tiempos de Batista y acaba con el nieto en el exilio barcelon\u00e9s. En sus p\u00e1ginas se despliegan las relaciones entre el poder y el desarraigo; el mito de la revoluci\u00f3n y su inestable carga de esperanza y destrucci\u00f3n. Procura un acercamiento al alma rusa y una ir\u00f3nica meditaci\u00f3n sobre Cuba, tambi\u00e9n sobre los fantasmas del pasado y los expulsados de la historia. Toda revoluci\u00f3n es la antigua rueda que, siglo tras siglo, aplasta a quienes la ven girar.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Parto en un funeral<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLas revoluciones operan sobre el tiempo: abolen uno e inauguran otro. Son un parto en un funeral, la matrona y el sepulturero\u00bb. Tanto la revoluci\u00f3n rusa como la cubana dejaron a mucha gente fuera. La expulsaron y machacaron. En las p\u00e1ginas de este libro, Ferrer divide a los sujetos de una revoluci\u00f3n entre los \u00abbyvshie\u00bb, la \u00abgente del tiempo pasado\u00bb, y que el autor identifica en su abuelo; los \u00abapparatchik\u00bb, como se llama a funcionarios y miembros de poder revolucionario, en los que se ubica el retrato de su padre; y el \u00abpioner\u00bb, un \u00abpionero\u00bb, que es como llaman en los reg\u00edmenes comunistas a los ni\u00f1os que ven el futuro, que en caso de Ferrer fueron los cascotes de la Perestroika.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abComo mi abuelo Federico, el polic\u00eda de&nbsp;<strong>Fulgencio Batista<\/strong>&nbsp;que acabar\u00e1 sirviendo mesas en Manhattan. Gente que no cabe en el tama\u00f1ito de la utop\u00eda. Se cree que las utop\u00edas son grandes, hasta que se conoce bien una utop\u00eda encarnada: son min\u00fasculas y por lo mismo son excluyentes y estrechas. Pero tambi\u00e9n son capaces de detener el tiempo: aquel Mosc\u00fa en los a\u00f1os de Brezhnev o La Habana, ese otro nombre de Pompeya\u00bb. As\u00ed lo narra Ferrer en las p\u00e1ginas de este libro. \u00abMi abuelo Federico, como cientos de miles de cubanos, fue reducido por la revoluci\u00f3n a la condici\u00f3n de byvshi: por pret\u00e9rito y por preterido\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Las revoluciones son tra\u00eddas por la ilusi\u00f3n y traen ilusi\u00f3n, explica Ferrer, pero acaban por destruir cuanto encuentra a su paso. \u00abLa rusa y la cubana son ejemplos paradigm\u00e1ticos de aquella &#8216;barbarie con rostro humano&#8217;, que dec\u00eda&nbsp;<strong>Bernard-Henri L\u00e9vy<\/strong>. Tanto una como otra mostraron su mayor grandeza en la creaci\u00f3n de sus&nbsp;<strong>contrarevolucionarios<\/strong>. Por el martirio terrible de los contrarrevolucionarios sovi\u00e9ticos y cubanos: Pasternak y Lezama Lima, Marina Tsvet\u00e9ieva y Lydia Cabrera. Entre todo el olvidable ej\u00e9rcito de los revolucionarios, los bur\u00f3cratas, los entusiastas, los contrarrevolucionarios son el mejor destilado de ambas revoluciones, su \u00fanica garant\u00eda de perdurar en la memoria\u00bb. Memorias de un destrozo, inmensas m\u00e1quinas picadoras de generaciones.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Descolgados<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Llegar al mundo con la Revoluci\u00f3n a cuestas no es lo mismo que habitarlo con ella ya en marcha. Desearla o hacerla puede ser a\u00fan peor que padecerla. As\u00ed lo detalla Ferrer en la conversaci\u00f3n sobre el tema. \u00abNo hice revoluci\u00f3n alguna. Nac\u00ed en medio de una. Lo m\u00edo era zafarme: quitarme las botas con las que nac\u00ed puestas. Es la generaci\u00f3n de mi padre, el aparatchik de la segunda parte del libro, la que hizo la revoluci\u00f3n. El byvshie (mi abuelo) y el pioner (yo) est\u00e1bamos descolgados por delante y por detr\u00e1s de la Revoluci\u00f3n: por eso acabamos reunidos en el exilio. Sea de una forma u otra, antes o despu\u00e9s, la enfermedad es la misma: la incapacidad para administrar la memoria y el olvido. En este libro, trato de hacer las paces con esa incapacidad\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En su esencia, toda revoluci\u00f3n tritura y despedaza, as\u00ed lo interpreta&nbsp;<strong>Ernesto Hern\u00e1ndez Busto<\/strong>, escritor y traductor cubano residente en Barcelona, quien, como Ferrer, experiment\u00f3 la URSS como liberaci\u00f3n. \u00abNosotros nacimos a mediados-finales de los 60, se supon\u00eda que ser\u00edamos el &#8216;hombre nuevo&#8217;, la generaci\u00f3n crecida dentro del modelo revolucionario, enviada a estudiar a los pa\u00edses socialistas. En realidad, nos toc\u00f3 coincidir con la perestroika y con un momento de gran efervescencia y renovaci\u00f3n ideol\u00f3gica\u00bb. Vivir en Mosc\u00fa entre 1986 y 1988, recuerda&nbsp;<strong>Hern\u00e1ndez Busto<\/strong>, era asistir a un desfile de revelaciones: desde el cine de Elen K\u00edimov o Abuladze hasta todo el movimiento literario. \u00abPor haber coincidido con la glasnost fue que supimos de lo que hab\u00eda pasado antes, cuando la Revoluci\u00f3n rusa, de la misma manera que la generaci\u00f3n cubana del 50 supo de lo terrible del stalinismo cuando el breve deshielo de Jrushov\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Atavismo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El libro de Jorge Ferrer comienza con la imagen de los tanques rusos camino de Kiev el 24 de febrero de 2022. \u00abEst\u00e1bamos asistiendo al cierre de un ciclo hist\u00f3rico que puede estar definiendo el curso de la historia europea, y la del mundo occidental en general, de una manera que a\u00fan no alcanzamos a calcular\u00bb, escribe Ferrer. El inicio de la guerra del Kremlin contra Ucrania cerr\u00f3 el ciclo de paz y esperanza de libertad inaugurado por la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn, un evento que marca la inmensa ocasi\u00f3n perdida que supuso.<\/p>\n\n\n\n<p>En m\u00e1s de un siglo de revoluci\u00f3n, queda muy claro que ning\u00fan intelectual es inocente de su infortunio. Hacer la revoluci\u00f3n es la forma m\u00e1s entusiasta de cavar su propia tumba. Le ocurri\u00f3 al&nbsp;<strong>poeta Mandelstam<\/strong>, que acab\u00f3 en los Urales por referirse a Stalin como \u00abmonta\u00f1\u00e9s del Kremlin\u00bb. Tambi\u00e9n a Maiakovski. En un comienzo estuvieron a favor de la Revoluci\u00f3n, de su potencial, pero muy pronto se los llev\u00f3 por delante. \u00abMuchos intelectuales creyeron que la Revoluci\u00f3n les iba a abrir las puertas, pero, al final, acab\u00f3 con ellos. Con el arte y con la vida de los artistas y escritores que creyeron en ella. Sin embargo, de alguna manera, ellos fueron c\u00f3mplices de ese mecanismo que acab\u00f3 por destruirlos\u00bb. Esa l\u00f3gica que se\u00f1ala Ernesto Hern\u00e1ndez Busto, aparece descrita con una claridad demoledora en el libro de&nbsp;<strong>Jorge Ferrer<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>La revoluci\u00f3n cubana replica lo ocurrido con la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, cuando muchos de los intelectuales como el escritor&nbsp;<strong>Guillermo Cabrera Infante<\/strong>, que atacaron al antiguo r\u00e9gimen, acabaron engullidos por un monstruo de cuya creaci\u00f3n fueron part\u00edcipes. \u00abLos intelectuales aqu\u00ed no son simples v\u00edctimas inocentes del todo, pero es un proceso muy complejo, dif\u00edcil de explicar bien. Sobre todo porque en la Modernidad se le ped\u00eda al artista y al escritor que trascendiera los l\u00edmites del modelo tradicional. Recuerda que la palabra intelectual aparece justamente con el caso Dreyfus, cuando los escritores se involucran en pol\u00edtica, en temas mayores por as\u00ed decirlo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La excepci\u00f3n cubana<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Lo que comenz\u00f3 Jos\u00e9 Mart\u00ed en 1898 lo retom\u00f3&nbsp;<strong>Fidel Castro<\/strong>&nbsp;en la d\u00e9cada de los cincuenta. Erigido como concepto, el revolucionario o tal cosa como la revoluci\u00f3n se convirti\u00f3 en espejismo para los intelectuales europeos y latinoamericanos. La Habana se convirti\u00f3 en meca cultural de los a\u00f1os sesenta sufre su gran cisma con el&nbsp;<strong>caso Padilla<\/strong>, cuando Mario Vargas Llosa y&nbsp;<strong>Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez<\/strong>&nbsp;se distancian no s\u00f3lo por la oposici\u00f3n del peruano al r\u00e9gimen de Castro, sino por la concepci\u00f3n diametralmente distinta de lo que cada uno pensaba que deb\u00eda ser Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n\n\n\n<p>La er\u00f3tica del evolucionario fue desmantelada por autores como Octavio Paz , Mario Vargas Llosa o Carlos Rangel . Sin embargo, obr\u00f3 una ilusi\u00f3n en la intelectualidad rom\u00e1ntica: Hizo creer que la utop\u00eda era posible y que Am\u00e9rica Latina era el freno al imperialismo y el capitalismo. Para ellos pudo ser inspirador, festivo incluso, pero para Am\u00e9rica Latina supuso una categor\u00eda de excepcionalidad que Jorge Ferrer trabaja en su ensayo sobre la relaci\u00f3n entre Rusia y Cuba, en especial por la naturaleza por lo menos curiosa de una alianza entre dos potencias geogr\u00e1ficamente tan separadas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEl mito de la excepcionalidad ha alimentado la historia de la sensibilidad cubana desde la etapa colonial, cuando Cuba se consideraba una colonia espa\u00f1ola singular, hasta la Revoluci\u00f3n, cuando puso al mundo al borde de una hecatombe nuclear. La idea de ser excepcionales. y por lo tanto, mejores, es un f\u00e1rmaco como cualquier otro que los pueblos toman contra la depresi\u00f3n o el insomnio. Cuba, siempre tan amante del exceso, ha muerto de sobredosis\u00bb. Jorge Ferrer explica un ciclo que no acaba. En su excepcionalidad, la Revoluci\u00f3n sigue triturando a quienes se oponen a ella.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u00abEn las revoluciones la muerte se vuelve absorbente\u00bb<\/h3>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.abc.es\/cultura\/sergio-ramirez-esperan-novela-politica-puedo-mutilarme-20240117193629-nt.html\">Sergio Ram\u00edrez<\/a>&nbsp;abandon\u00f3 por un tiempo su carrera literaria para incorporarse a la revoluci\u00f3n sandinista que derroc\u00f3 a la dictadura de Anastasio Somoza. Apoy\u00f3 al&nbsp;<strong>Frente Sandinista de Liberaci\u00f3n Nacional (FSLN)<\/strong>&nbsp;y form\u00f3 parte de la Junta de Gobierno de Reconstrucci\u00f3n Nacional. En 1984 fue elegido vicepresidente de Nicaragua como compa\u00f1ero de f\u00f3rmula de Daniel Ortega, con quien al poco tiempo se mostr\u00f3 cr\u00edtico hasta alejarse definitivamente de aquel proyecto pol\u00edtico e ideol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n<p>No pudo explicarlo mejor en &#8216;Adi\u00f3s muchachos&#8217;, su memoria personal de una lucha pol\u00edtica fallida. \u00abAl menos en el caso nicarag\u00fcense, la Revoluci\u00f3n tiene un pensamiento improvisado. M\u00e1s que en textos cient\u00edficos del marxismo, se bas\u00f3 en manuales. Los conceptos fueron simplificando. Eso te hace cometer errores tr\u00e1gicos. Por ejemplo, el concepto de burgu\u00e9s. Comenzaron llamando as\u00ed a los grandes ricos y burgu\u00e9s acab\u00f3 siendo aquel que ten\u00eda algo. Ese sentido emocional de justicia es lo que se va imponiendo contra toda regla de la l\u00f3gica\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abCuba nos influy\u00f3, tambi\u00e9n muy emocionalmente. Apenas han pasado veinte a\u00f1os de la Revoluci\u00f3n Cubana cuando se da en Nicaragua. Todav\u00eda no se han consolidado las grandes decepciones. En ese momento, el caso Padilla est\u00e1 restringido a los intelectuales. Todav\u00eda la revoluci\u00f3n cubana se percibe como heroica. En Nicaragua estuvo muy presente la muerte del Che Guevara. La muerte se vuelve absorbente. Que si &#8216;Patria o muerte&#8217; y ese tipo de cosas. No es la vida la que importa, sino el sacrificio, el h\u00e9roe muerto en las ceremonias, siempre hay sillas vac\u00edas como una mitificaci\u00f3n del dirigente ca\u00eddo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Con respecto al peso de Rusia en la Revoluci\u00f3n Sandinista, explica Ram\u00edrez: \u00abRusia se opon\u00eda a la revoluci\u00f3n armada de Nicaragua. Cuando le plante\u00e9 al jefe del Partido comunista de Costa Rica, Manuel Mora, en 1977 c\u00f3mo est\u00e1bamos preparando al insurrecci\u00f3n, me escuch\u00f3 con atenci\u00f3n. Luego me dijo: les deseo mucha suerte en esta aventura. Para un marxista tradicional pro sovi\u00e9tico, nosotros emprend\u00edamos una aventura peque\u00f1oburguesa\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.abc.es\/cultura\/cultural\/revoluciones-matronas-sepultureras-varias-generaciones-20240411222339-nt.html##vtm_funnel=exito-login-gis&amp;vtm_tipoProceso=gis&amp;vtm_procesoFinalizado=si&amp;vtm_proceso=login-gis&amp;vtm_tipoRegistroLogin=login-gis\">https:\/\/www.abc.es\/cultura\/cultural\/revoluciones-matronas-sepultureras-varias-generaciones-20240411222339-nt.html##vtm_funnel=exito-login-gis&amp;vtm_tipoProceso=gis&amp;vtm_procesoFinalizado=si&amp;vtm_proceso=login-gis&amp;vtm_tipoRegistroLogin=login-gis<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La rusa y la cubana son ejemplos paradigm\u00e1ticos de aquella &#8216;barbarie con rostro humano&#8217;, que dec\u00eda Bernard-Henri L\u00e9vy. 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