{"id":71650,"date":"2024-04-01T18:45:23","date_gmt":"2024-04-02T00:45:23","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=71650"},"modified":"2024-04-01T18:45:25","modified_gmt":"2024-04-02T00:45:25","slug":"el-ultimo-descendiente-de-los-medici-tras-la-pista-del-legendario-diamante-perdido-por-su-familia-no-hay-que-descartar-que-aparezca-en-una-casa-de-subastas-la-lectura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/el-ultimo-descendiente-de-los-medici-tras-la-pista-del-legendario-diamante-perdido-por-su-familia-no-hay-que-descartar-que-aparezca-en-una-casa-de-subastas-la-lectura\/","title":{"rendered":"El \u00faltimo descendiente de los M\u00e9dici, tras la pista del legendario diamante perdido por su familia: \u00abNo hay que descartar que aparezca en una casa de subastas\u00bb | La Lectura"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-background has-medium-font-size\" style=\"background-color:#f7c94b\">El escritor Lorenzo de M\u00e9dici sigue el rastro de la famosa joya en su libro &#8216;El Fiorentino&#8217;. Hace un siglo, el &#8216;New York Times&#8217; estim\u00f3 el valor de la pieza. Hoy costar\u00eda 300 millones<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"871\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/17111220470954-871x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-71651\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/17111220470954-871x1024.jpg 871w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/17111220470954-255x300.jpg 255w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/17111220470954-768x902.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/17111220470954.jpg 1200w\" sizes=\"(max-width: 871px) 100vw, 871px\" \/><figcaption>Mar\u00eda Magdalena de Austria (1589-1631), gran duquesa de Toscana, luce el diamante en su tiara en este retrato de Justus Sustermans. FLINT CULTURAL CENTER<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-medium-font-size\"><strong>Benjam\u00edn G. Rosado \/ La Lectura<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Una noche de finales de 1742, Ana Mar\u00eda Luisa de M\u00e9dici, hija de los grandes duques de la Toscana, escuch\u00f3 desde su habitaci\u00f3n del Palacio Pitti un cortejo de carrozas. A sus 75 a\u00f1os, la \u00faltima representante de la gran saga florentina no hab\u00eda dejado&nbsp;descendencia, pero hac\u00eda tiempo que se sab\u00eda enferma y lo hab\u00eda dejado todo atado en un voluminoso testamento.&nbsp;<strong>A trav\u00e9s de este Pacto de Familia<\/strong>, firmado por el Duque de Lorena,&nbsp;<strong>eligi\u00f3 al Estado toscano como heredero universal<\/strong>&nbsp;de las colecciones de arte que los M\u00e9dici hab\u00edan acumulado durante tres siglos. Sin embargo, el Imperio austriaco estaba en guerra y requer\u00eda parte de su ingente patrimonio para financiar las campa\u00f1as. De ah\u00ed el alboroto para cargar los voluminosos cuadros, las esculturas, los muebles, los tapices y las alfombras, adem\u00e1s de otros bienes de tama\u00f1o m\u00e1s discreto, como&nbsp;<strong>un cofre de hierro con el famoso diamante&nbsp;<\/strong><em><strong>Fiorentino<\/strong><\/em><strong>, el segundo m\u00e1s grande del mundo<\/strong>. \u00ab\u00a1Habsburgos,&nbsp;<em>morti di fame<\/em>!\u00bb, maldijo la princesa palatina desde su balc\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante d\u00e9cadas, la imponente gema amarilla, deposita- da en la C\u00e1mara del Tesoro de Viena, fungi\u00f3 como s\u00edmbolo de poder en coronas, ropajes y joyas talladas de los Habsburgo hasta que, en 1919, Carlos I de Austria se la llev\u00f3 consigo a su exilio suizo con vistas al Lago de Ginebra.&nbsp;<strong>\u00abAll\u00ed, en unas circunstancias extra\u00f1\u00edsimas, el \u00faltimo emperador del Imperio austroh\u00fangaro declar\u00f3 ante la polic\u00eda el robo del diamante\u00bb<\/strong>, cuenta el escritor Lorenzo de M\u00e9dici (Mil\u00e1n, 1951), que ha dedicado su \u00faltima novela,&nbsp;<em>El Fiorentino<\/em>&nbsp;(La Esfera de los Libros), a resolver los muchos interrogantes que rodean la historia del sensacional brillante de 137 quilates. \u00abCarlos acus\u00f3 a su secretario privado, pero lo m\u00e1s probable es que lo vendiera \u00e9l mismo a alg\u00fan joyero importante, como Chaumet o Van Cleef &amp; Arpels, para sufragar las operaciones diplom\u00e1ticas con Hungr\u00eda, adonde viaj\u00f3 con&nbsp;<strong>un falso pasaporte espa\u00f1ol<\/strong>&nbsp;en un intento desesperado por restaurar la monarqu\u00eda y recuperar el trono\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2024\/03\/22\/17111220416472.jpg\" alt=\"Grabado del diamante realizado por Andrea da Verrazzano para una publicaci\u00f3n en 1740.\"\/><figcaption>Grabado del diamante realizado por Andrea da Verrazzano para una publicaci\u00f3n en 1740.BIBLIOTECA NAZIONALE CENTRALE DI FIRENZE<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>De acuerdo con esta hip\u00f3tesis, el diamante (cuyo paradero a\u00fan se desconoce) se dividi\u00f3 en varias tallas que acabaron desperdigadas por Europa y Sudam\u00e9rica.&nbsp;<strong>\u00abSe dice que, hace no mucho tiempo, alguien reconoci\u00f3 una de estas piezas en una exposici\u00f3n privada de Tiffany&#8217;s en Nueva York\u00bb<\/strong>, prosigue el autor y arist\u00f3crata italiano. En 1922, cuando el asunto fue pasto de los titulares de prensa, el&nbsp;<em>New York Times<\/em>&nbsp;estim\u00f3 el valor de la joya en 25 millones de francos suizos, el equivalente (ajustada la inflaci\u00f3n acumulada) a unos&nbsp;<strong>300 millones de euros<\/strong>, siempre que a\u00fan se conservase \u00edntegra. \u00abAunque es improbable que apareciera hoy, no hay que descartar la posibilidad de que, alg\u00fan d\u00eda, se anuncie en el cat\u00e1logo de una casa de subastas\u00bb. Algo as\u00ed sucede en el libro. \u00abEn paralelo a la historia real de Ana Mar\u00eda Luisa, la acci\u00f3n transcurre en el presente a trav\u00e9s de una profesora estadounidense, Ann Carrington, que viaja a Lisboa para pujar por&nbsp;<strong>un libro del siglo XVIII<\/strong>&nbsp;dedicado al&nbsp;<em>Fiorentino<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre sus p\u00e1ginas, esta ficticia experta de documentos antiguos de la Universidad de Brown descubre unos extra\u00f1os n\u00fameros, un mensaje cifrado que la conducir\u00e1 hasta la c\u00e1mara secreta de la villa Cerreto Guidi, una de las muchas propiedades de los M\u00e9dici en Florencia. \u00abEn la trama interviene&nbsp;<strong>una sociedad secreta, los Palleschi, que sigue defendiendo los intereses de la gran familia ducal<\/strong>&nbsp;a la que yo mismo pertenezco\u00bb, dice este descendiente de la rama m\u00e1s antigua de los M\u00e9dici, en la que encontramos banqueros, papas, pol\u00edticos, artistas, fil\u00f3sofos, mecenas, comerciantes, miembros de la realeza, cient\u00edficos y al menos un m\u00e9dico (a\u00fan desconocido pero responsable, desde hace casi diez siglos, de la ra\u00edz del apellido) que dieron esplendor a una de las&nbsp;<strong>familias m\u00e1s poderosas e influyentes del Renacimiento italiano<\/strong>. Primero a trav\u00e9s de la marca Lorenzo de&#8217; Medici (que concede licencias para productos de lujo) y ahora por medio de la literatura, este economista de formaci\u00f3n sigue luchando para que sus ancestros no caigan en el olvido.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2024\/03\/22\/17111220433469.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">EL FIORENTINO<\/h2>\n\n\n\n<p>Lorenzo de M\u00e9dici. La Esfera de los Libros. 392 p\u00e1ginas. 23,90 \u20ac. Lo puede comprar&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.amazon.es\/El-Fiorentino-diamante-perdido-HISTORICA\/dp\/8413847923\/ref=sr_1_2?dib=eyJ2IjoiMSJ9.WunV89fYyuDBdRRDV1TdrP6ljCHNEdTU1fSTBqLX1zMWxd8cMQqJvcMD9rKRDyK8ILosup3FOveuNn90wBtteZ-8WneVABOH3IbNcsQUX36snl21UZdKdO88ilMZodFyCja-N9oVCrDWqS2TlyvxVUzwGTGh3x-r9R3Aiz28TqbD3zhosLK4TcHXdlmW7ehls1z80WqbEpntu-aaq5AQg7ErZjSAW3sEUHaaamJQ7kA.nD5YY--IgAHUVU3bXOsHDAchDZBaRDKVy6DYZQ37tpg&amp;dib_tag=se&amp;qid=1711123355&amp;refinements=p_27%3ALorenzo+de%27+Medici&amp;s=books&amp;sr=1-2\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">aqu\u00ed<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Le ocurri\u00f3 a Ana Mar\u00eda Luisa, de quien pocos se acordaban hasta que en 2007 se la homenaje\u00f3 con\u00a0<strong>una discreta escultura de m\u00e1rmol blanco<\/strong>\u00a0que se puede visitar en el jard\u00edn trasero de la Bas\u00edlica de San Lorenzo de Florencia. \u00abSu acto de generosidad con el pueblo italiano, su valent\u00eda frente los intentos de saqueo y su enorme compromiso con el patrimonio cultural de los M\u00e9dici convirti\u00f3 la capital de la Toscana, y m\u00e1s concretamente los alrededores de la Galer\u00eda de los Uffizi, en uno de los destinos m\u00e1s frecuentados por los\u00a0<strong>primeros\u00a0<\/strong><em><strong>mochileros<\/strong><\/em><strong>\u00a0europeos del Grand Tour<\/strong>\u00bb, comenta el escritor, que hace siete a\u00f1os vendi\u00f3 su casa de Sitges para instalarse en la\u00a0<em>freguesia<\/em>\u00a0portuguesa de Azeit\u00e3o, donde es toda una celebridad. \u00abAqu\u00ed me dedico a mis dos grandes pasiones:<strong>\u00a0la literatura hist\u00f3rica y la novela negra<\/strong>\u00bb. Ambos g\u00e9neros se hibridan a ritmo de\u00a0<em>thriller\u00a0<\/em>en\u00a0<em>El Fiorentino<\/em>. \u00abLos protagonistas de esta historia viajan por media Europa durante una carrera de siglos en la que no todos son quienes dicen ser ni persiguen los mismos objetivos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/la-lectura\/2024\/04\/01\/65fda85fe85ecef7448b4599.html\">https:\/\/www.elmundo.es\/la-lectura\/2024\/04\/01\/65fda85fe85ecef7448b4599.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El escritor Lorenzo de M\u00e9dici sigue el rastro de la famosa joya en su libro &#8216;El Fiorentino&#8217;. 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