{"id":70434,"date":"2024-03-12T11:25:31","date_gmt":"2024-03-12T17:25:31","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=70434"},"modified":"2024-03-12T11:25:54","modified_gmt":"2024-03-12T17:25:54","slug":"requiem-de-mozart-un-misterio-irresoluble-muerte-y-ascenso-a-la-eternidad-de-un-genio-el-espanol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/requiem-de-mozart-un-misterio-irresoluble-muerte-y-ascenso-a-la-eternidad-de-un-genio-el-espanol\/","title":{"rendered":"&#8216;R\u00e9quiem&#8217; de Mozart, un misterio irresoluble: muerte y ascenso a la eternidad de un genio | El Cultural"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"has-background has-medium-font-size wp-block-heading\" style=\"background-color:#f6b78a\">El music\u00f3logo Miguel \u00c1ngel Mar\u00edn pone al d\u00eda el enigma de la autor\u00eda de la c\u00e9lebre partitura y rastrea su temprana difusi\u00f3n por Espa\u00f1a en una documentada investigaci\u00f3n.<\/h2>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/838926307_240613345_1706x960-1024x576.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-70435\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/838926307_240613345_1706x960-1024x576.webp 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/838926307_240613345_1706x960-300x169.webp 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/838926307_240613345_1706x960-768x432.webp 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/838926307_240613345_1706x960-1536x864.webp 1536w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/838926307_240613345_1706x960.webp 1706w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Tom Hulce, como Mozart, y F. Murray Abraham, en la piel de Salieri, en la escena de &#8216;Amadeus&#8217; en que el primero, moribundo, dicta el &#8216;R\u00e9quiem&#8217;<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-medium-font-size\"><strong><a href=\"https:\/\/www.elespanol.com\/autor\/alberto-ojeda\/\">Alberto Ojeda\u00a0<\/a>\/ El Cultural<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_1\">En diciembre de 2019,&nbsp;<strong>Miguel \u00c1ngel Mar\u00edn<\/strong>&nbsp;(\u00dabeda, 1972) entr\u00f3 en contacto con una versi\u00f3n desconocida del&nbsp;<strong><em>R\u00e9quiem<\/em>&nbsp;de&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elespanol.com\/el-cultural\/escenarios\/20220407\/mozart-condicion-humana-canal\/662934038_0.html\">Mozart<\/a><\/strong>&nbsp;custodiada en la catedral de Pamplona. Se la pas\u00f3 la Universidad de Navarra, que hab\u00eda impulsado una colecci\u00f3n de partituras vinculadas al terru\u00f1o y quer\u00eda que el director de la programaci\u00f3n musical de la Fundaci\u00f3n Juan March firmase el estudio introductorio. Con su aplicaci\u00f3n caracter\u00edstica, rasgo con el que confecciona el jugoso men\u00fa concert\u00edstico de la citada instituci\u00f3n cada temporada, Mar\u00edn se faj\u00f3 con el documento. Pero la investigaci\u00f3n le desbord\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_2\">Al bucear en el caso pamplon\u00e9s, empezaron a salirle al paso otras versiones &#8216;espa\u00f1olas&#8217; del&nbsp;<em>R\u00e9quiem<\/em>&nbsp;que evidenciaban&nbsp;<strong>la velocidad con la que se propag\u00f3 por Espa\u00f1a en el siglo XIX<\/strong>, muy superior a la de otros pa\u00edses en teor\u00eda mejor conectados a la actualidad musical europea, como Inglaterra. Vislumbr\u00f3 entonces el libro que acaba de publicar con Acantilado,&nbsp;<strong><em>El &#8216;R\u00e9quiem&#8217; de Mozart<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_3\">Una historia cultural que documenta, iglesia a iglesia, catedral a catedral, los hitos de esa expansi\u00f3n ib\u00e9rica. \u00abEs verdad que a Londres lleg\u00f3 pronto. En 1801, una d\u00e9cada despu\u00e9s de la muerte de Mozart, se hace la primera interpretaci\u00f3n en el Covent Garden. Pero es curioso que, luego, se puede comprobar que&nbsp;<strong>en localidades espa\u00f1olas peque\u00f1as como Cervera o Mondo\u00f1edo se estren\u00f3 antes que en, por ejemplo, Oxford, Birmingham\u2026<\/strong>\u00ab, apunta Mar\u00edn a El Cultural mientras degusta un caf\u00e9 en una luminosa sala de la Juan March.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_4\"><a href=\"https:\/\/www.elespanol.com\/el-cultural\/escenarios\/20220407\/mozart-condicion-humana-canal\/662934038_0.html\"><em>[Mozart, la condici\u00f3n humana en canal]<\/em><\/a><\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_5\">\u00abQue el&nbsp;<em>R\u00e9quiem<\/em>&nbsp;se expandiera por Espa\u00f1a tan r\u00e1pido no es sorprendente por la popularidad de Mozart, amplificada con su muerte, y porque era pintiparado para un pa\u00eds cat\u00f3lico donde el oficio de difuntos, al contrario que en latitudes protestantes, era una pr\u00e1ctica muy arraigada. Lo curioso es que no solo grandes y medianas ciudades lo recibieran antes que otros centros musicales europeos, sino tambi\u00e9n pueblos de tama\u00f1o menor\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_6\">La partitura hab\u00eda sonado por vez primera en una misa por el alma del compositor en la iglesia vienesa de San Miguel, el 10 de diciembre de 1791, solo cinco d\u00edas despu\u00e9s de su muerte.&nbsp;<strong>Se cre\u00eda que esta interpretaci\u00f3n era una fantas\u00eda, parte de esa leyenda rom\u00e1ntica<\/strong>&nbsp;que incluye detalles noveleros como la envidia insana de su colega&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elespanol.com\/el-cultural\/escenarios\/musica\/20170421\/mozart-salieri-cara-nuevo\/210229955_0.html\"><strong>Antonio Salieri<\/strong><\/a>&nbsp;y un envenenamiento. \u00abSolo un d\u00eda despu\u00e9s de su muerte, en Berl\u00edn ya se public\u00f3 una necrol\u00f3gica que se hac\u00eda eco de esta sospecha\u00bb, dice Mar\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>\u00abUn d\u00eda despu\u00e9s de su muerte, ya se hablaba de envenenamiento\u00bb. Miguel \u00e1ngel Mar\u00edn<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_7\">\u00abLa confirmaci\u00f3n de que son\u00f3 en esa misa es reciente, de hace unos 20 o 30 a\u00f1os, porque&nbsp;<strong>por una raz\u00f3n extra\u00f1a Mozart no fue enterrado en la parroquia que le correspond\u00eda<\/strong>&nbsp;sino en otra diferente, por lo que la b\u00fasqueda de su huella no estaba bien encaminada hasta que, por casualidad, un tipo que estaba haciendo una tesis sobre la de San Miguel lo descubri\u00f3. Se interpretaron exactamente los dos movimientos que dej\u00f3 casi concluidos, el Introito y el Kyrie\u00bb, aclara Mar\u00edn, profesor tambi\u00e9n de la Universidad de la Rioja, entidad que ha respaldado sus pesquisas mozartianas.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_8\">\u00abEsta aparici\u00f3n demuestra que hay tener que mucho cuidado con las afirmaciones categ\u00f3ricas cuando hablamos del R\u00e9quiem: lo que es mito o realidad va cambiando de posici\u00f3n seg\u00fan avanzan las investigaciones\u00bb, a\u00f1ade.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_9\">El hito m\u00e1s eficaz en fijar en el imaginario colectivo el relato romanticoide es la famosa pel\u00edcula de&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elespanol.com\/el-cultural\/cine\/20180416\/milos-forman-cine-defensa-individuo\/300221632_0.html\"><strong>Milos Forman<\/strong><\/a>,&nbsp;<strong><em>Amadeus<\/em><\/strong>, de 1984. El guion de&nbsp;<strong>Peter Schaffer<\/strong>&nbsp;acaba con Salieri, devorado por los celos, a los pies de la cama de un Mozart moribundo, apremiando al genio para que le dicte el final del&nbsp;<em>R\u00e9quiem<\/em>. Tenerle en vela toda la noche, tarareando notas que Salieri plasma en el papel con avidez homicida, apuntilla el autor de&nbsp;<em>La flauta m\u00e1gica<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_10\">\u00abQuiz\u00e1 esto sea lo m\u00e1s grosero de toda la pel\u00edcula.&nbsp;<strong>Salieri era un autor respetad\u00edsimo, de notable \u00e9xito, muy influyente y poderoso. La envidia, si hab\u00eda, era m\u00e1s bien en direcci\u00f3n opuesta<\/strong>. Mozart se arrimaba a \u00e9l para alcanzar una posici\u00f3n m\u00e1s estable en Viena. Hay que entender que aunque alcanz\u00f3 prestigio en vida no ten\u00eda un reconocimiento absoluto ni una solidez econ\u00f3mica. El&nbsp;<em>R\u00e9quiem<\/em>&nbsp;lo acepta precisamente para postularse como maestro de capilla imperial\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_11\"><a href=\"https:\/\/www.elespanol.com\/el-cultural\/escenarios\/musica\/20170421\/mozart-salieri-cara-nuevo\/210229955_0.html\"><em>[Mozart y Salieri, cara a cara de nuevo]<\/em><\/a><\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_12\">A Mar\u00edn no le contrar\u00eda esta aproximaci\u00f3n cinematogr\u00e1fica a Mozart, que al fin y al cabo ofrece una proyecci\u00f3n masiva a la m\u00fasica cl\u00e1sica. Aparte, en descargo de Forman, alega que este \u00abse limit\u00f3 a recoger toda la leyenda que se arm\u00f3 en el siglo XIX\u00bb. Su retrato de la relaci\u00f3n entre los dos compositores<br>coet\u00e1neos es, por ejemplo, \u00abexactamente igual que la que&nbsp;<strong>Rimski-K\u00f3rsakov<\/strong>&nbsp;recogi\u00f3 a finales del XIX en su \u00f3pera&nbsp;<strong><em>Mozart y Salieri<\/em><\/strong>, compuesta a partir de un drama en verso de&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elespanol.com\/el-cultural\/letras\/poesia\/20050630\/pushkin-poemas\/19998673_0.html\"><strong>Pushkin<\/strong><\/a>&nbsp;de 1830&#8243;.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_13\">Durante ese siglo se manufactur\u00f3 un aluvi\u00f3n de noticias, cuadros y biograf\u00edas que envolvieron el peculiar proceso de gestaci\u00f3n del&nbsp;<em>R\u00e9quiem<\/em>&nbsp;en un aura en la que las fronteras entre la invenci\u00f3n y el dato objetivo se entrelazaron confusamente.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_14\">El car\u00e1cter inconcluso, en concreto, dispar\u00f3 un acalorado debate musicol\u00f3gico. \u00abNo tiene ni tendr\u00e1 fin. Es imposible: porque cada generaci\u00f3n propondr\u00e1 su manera de terminarlo\u00bb, apunta Mar\u00edn, que tambi\u00e9n espera con ansiedad el pronunciamiento de la inteligencia artificial. De momento, no le consta que haya habido iniciativa alguna con \u00e1nimo de completarlo con esta nueva herramienta, como s\u00ed ha sucedido con la&nbsp;<strong><em>Sinfon\u00eda n\u00ba 8<\/em><\/strong>&nbsp;de&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elespanol.com\/el-cultural\/letras\/ensayo\/20190419\/viaje-invierno-schubert-anatomia-obsesion\/392211685_0.html\"><strong>Schubert<\/strong><\/a>,<strong><em>&nbsp;La incabada<\/em><\/strong>. No tardar\u00e1 en darse.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_15\">La impronta inequ\u00edvoca de Mozart se va diluyendo a medida que se avanza en los catorce movimientos que conforman la pieza. Los tres \u00faltimos (Sanctus, Benedictus y Agnus Dei), de hecho, son los que&nbsp;<strong>Franz Xaver S\u00fcsmayr<\/strong>, su disc\u00edpulo, escribi\u00f3 a instancias de&nbsp;<strong>Costanze, esposa de Mozart<\/strong>, que necesitaba cobrar el encargo del conde de Walsegg. \u00abAstutamente, en el \u00faltimo repiti\u00f3 los materiales del&nbsp;<em>Requiem<\/em>&nbsp;<em>aeternam<\/em>. Termin\u00f3 as\u00ed la obra igual que la empez\u00f3 Mozart\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>En Espa\u00f1a, Fernando VII lo emple\u00f3 para reforzar su r\u00e9gimen. Y en las guerras carlistas, ambos bandos<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_16\">Lo hizo a lo largo de 1792. Catorce a\u00f1os despu\u00e9s, en 1806,&nbsp;<strong>en la Iglesia del Oratorio de Felipe Neri de Sevilla se produjo una de las primeras interpretaciones documentadas en Espa\u00f1a<\/strong>, donde el&nbsp;<em>R\u00e9quiem<\/em>&nbsp;calz\u00f3 a la perfecci\u00f3n.&nbsp;<strong>Fernando VII<\/strong>&nbsp;lo emple\u00f3 para proyectar, en 1814, cierto poder\u00edo de su r\u00e9gimen reci\u00e9n reinstaurado tras el par\u00e9ntesis napole\u00f3nico. Los ca\u00eddos por la patria en la lucha contra el franc\u00e9s tambi\u00e9n fueron honrados con la partitura mozartiana.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_17\">Durante las guerras carlistas, a su vez, ambos bandos tiraron de ella para darle pompa y circunstancia a las exequias de sus m\u00e1rtires. Fue, pues, enarbolado a diestro y siniestro por toda nuestra geograf\u00eda, dejando un rastro que Mar\u00edn ha seguido con una minuciosidad de sabueso.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Un meteoro en el horizonte<\/h3>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_18\">Aunque el&nbsp;<em>R\u00e9quiem<\/em>&nbsp;fue poco a poco tambi\u00e9n apart\u00e1ndose de su finalidad lit\u00fargica original, entrando en las salas de conciertos y teatros para ser disfrutado sin un difunto mediante. \u00abEs una evoluci\u00f3n coherente porque, exagerando un poco,&nbsp;<strong>lo que hizo Mozart fue trasladar al templo recursos oper\u00edsticos<\/strong>. La&nbsp;<em>Secuencia<\/em>, que es el n\u00facleo que m\u00e1s hace vibrar, es un ejemplo extraordinario de narraci\u00f3n dram\u00e1tica, casi pict\u00f3rica\u00bb, afirma Mar\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_19\">El&nbsp;<em>R\u00e9quiem<\/em>&nbsp;fue, en fin, un colof\u00f3n que elev\u00f3 a Mozart a los cielos de la posteridad tras&nbsp;<strong>una carrera jalonada de hitos de genialidad y talento casi divino<\/strong>. El compositor y lexic\u00f3grafo&nbsp;<strong>Ernst Ludwig Gerber<\/strong>, en 1813, sintetiz\u00f3 con punter\u00eda la aceleraci\u00f3n que supuso para la histora de la m\u00fasica: \u00abMozart fue un meteoro sobre el horizonte para cuya aparici\u00f3n no est\u00e1bamos preparados: todav\u00eda escal\u00e1bamos las monta\u00f1as que nos imped\u00edan avanzar cuando \u00e9l salt\u00f3 sobre ellas con un paso de gigante, dej\u00e1ndonos atr\u00e1s, para mostranos desde la lejan\u00eda la perfecci\u00f3n a la que aspir\u00e1bamos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Otros r\u00e9quiems<\/h3>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/s1.elespanol.com\/2024\/03\/10\/actualidad\/838926310_240613468_1706x960.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Berlioz.&nbsp;<\/strong>Dec\u00eda el m\u00fasico galo que si tuviera que salvar de un incendio una sola de sus obras \u00e9sta ser\u00eda su&nbsp;<em>R\u00e9quiem<\/em>, estrenado el 5 de diciembre de 1837 en la capilla de los Inv\u00e1lidos de Par\u00eds. En contra de lo que habitualmente se cree, este&nbsp;<em>R\u00e9quiem<\/em>&nbsp;no es una obra tonante, espectacular, atronadora. Al contrario, es&nbsp;<strong>una composici\u00f3n generalmente discreta, incluso intimista<\/strong>, en la que el matiz piano se afirma mayoritariamente pese a la existencia epis\u00f3dica de efectos de potencia abrumadora.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/s1.elespanol.com\/2024\/03\/10\/actualidad\/838926311_240613534_1706x960.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Brahms.<\/strong>&nbsp;Su&nbsp;<em>R\u00e9quiem<\/em>&nbsp;es una partitura di\u00e1fana, de claros planteamientos contrapunt\u00edsticos, de&nbsp;<strong>honda espiritualidad<\/strong>. La efusi\u00f3n \u00edntima emana de los pentagramas, de tan delicado trazado, lo que no excluye en absoluto el vigor. Una prueba para la sensibilidad y dotes constructivas de un director. Su quinto n\u00famero es un entra\u00f1able recuerdo de la madre muerta en el que la soprano solista ha de realizar una delicad\u00edsima evocaci\u00f3n. La obra fue estrenada en su versi\u00f3n integral el 18 de febrero de 1869 en Leipzig.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/s1.elespanol.com\/2024\/03\/10\/actualidad\/838926313_240613571_1706x960.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Verdi.<\/strong>&nbsp;Es una hasta cierto punto ingenua visi\u00f3n que se debate \u201centre una combusti\u00f3n miguelangelesca y una aristocr\u00e1tica respiraci\u00f3n a flor de labios\u201d (<strong>Gustavo Marchesi<\/strong>). Tiene una fuerza directa y una grandeza indiscutibles albergadas en su bien estudiada construcci\u00f3n y en su sensual y hermosa l\u00ednea mel\u00f3dica, tan profundamente verdiana, tan oper\u00edstica, tan identificada con la sem\u00e1ntica del texto latino cantado. Naci\u00f3 en 1874 a partir del Liberame Domine escrito a\u00f1os atr\u00e1s en memoria de Rossini.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/s1.elespanol.com\/2024\/03\/10\/actualidad\/838926314_240613608_1706x960.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Faur\u00e9.<\/strong>\u00a0Estamos dentro de la estela dejada por Brahms.\u00a0<strong>No hay tremendismo<\/strong>, como s\u00ed lo hab\u00eda en las misas de difuntos de Berlioz o Verdi, incluso, pasajeramente, en la de Mozart, sino lirismo consolador. La partitura es de una efusi\u00f3n maravillosa, pese a que, a veces, nos recuerde algo el sentimentalismo de Gounod. La muerte solamente hace su aparici\u00f3n en el Ofertorio cuando el coro entona una s\u00faplica en canon a cuatro voces. Se interpret\u00f3 por primera vez en la Iglesia de la Madeleine de Par\u00eds en 1888.\u00a0<strong>ARTURO REVERTER<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.elespanol.com\/el-cultural\/escenarios\/musica\/20240312\/requiem-mozart-misterio-irresoluble-muerte-ascenso-eternidad-genio\/838916175_0.html\">https:\/\/www.elespanol.com\/el-cultural\/escenarios\/musica\/20240312\/requiem-mozart-misterio-irresoluble-muerte-ascenso-eternidad-genio\/838916175_0.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El music\u00f3logo Miguel \u00c1ngel Mar\u00edn pone al d\u00eda el enigma de la autor\u00eda de la c\u00e9lebre partitura y rastrea su 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