{"id":68396,"date":"2024-02-14T06:55:52","date_gmt":"2024-02-14T12:55:52","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=68396"},"modified":"2024-02-14T06:55:54","modified_gmt":"2024-02-14T12:55:54","slug":"opinion-el-amor-el-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/opinion-el-amor-el-amor\/","title":{"rendered":"Opini\u00f3n | El amor, el amor"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>\u201cCuando amamos,<br>nuestra conciencia vive sin reservas en el amor.\u201d<br>J. Ortega y Gasset, Sobre el concepto de sensaci\u00f3n,<br>Obras completas, I (Taurus), 625<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color\" style=\"font-size:26px\"><strong><em>Por Dr. Fidencio Aguilar V\u00edquez<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Hay diversos tipos de amor: amor a s\u00ed mismo, amor a los dem\u00e1s, amor a la naturaleza y al medio ambiente, amor al Ser supremo. De ah\u00ed se derivan otros: amor intelectual, amor a la verdad, a la sabidur\u00eda, amor er\u00f3tico, amor filial, paternal, amistoso, a la patria, al terru\u00f1o, a lo humano, adoraci\u00f3n a Dios. Estos tipos de amor pasan por un proceso que tiene que ver con todos los elementos que nos constituyen y nos manifiestan: Inteligencia, voluntad, afectos, instintos, pasiones. Tambi\u00e9n se traducen, si es aut\u00e9ntico amor, en acciones y gestos.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta ocasi\u00f3n me referir\u00e9 al amor er\u00f3tico, de pareja. Lo har\u00e9 desde dos perspectivas: la de Octavio Paz y la de Paul Ricoeur. El primero sostiene la tesis de que el amor es el deseo de&nbsp;<em>otredad<\/em>: el amor a s\u00ed mismo nos atrae hacia el yo, una suerte de otro que encontramos en nosotros mismos; el amor a los dem\u00e1s es la&nbsp;<em>otredad<\/em>&nbsp;del t\u00fa, especialmente el de la mujer; y el amor al Otro con may\u00fascula. El segundo se\u00f1ala la trilog\u00eda: sexualidad, erotismo y cari\u00f1o. La fuerza de Eros conecta a ambos, pero tambi\u00e9n puede aplastarlos, como veremos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los dos se refieren, de diversa manera, al amor humano entre un hombre y una mujer, o si se prefiere, a las figuras de lo masculino y de lo femenino. No voy a hacer un tratado de un tema que, si bien los seres humanos anhelamos, deseamos y buscamos afanosamente, es de suyo complejo y dif\u00edcil de alcanzarlo, realizarlo y\/o sostenerlo. Los fracasos en nuestro tiempo suelen ser m\u00e1s frecuentes de lo que percibimos a simple vista. S\u00f3lo trato de tomar algunos puntos de los pensadores se\u00f1alados para orientar mi reflexi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Octavio Paz tambi\u00e9n sostiene la trilog\u00eda de la sexualidad, el erotismo y el amor. En el universo, se\u00f1ala, respecto a la materia, la vida viene a ser min\u00fascula; todav\u00eda menor es la vida sexuada, aquella que requiere de los gametos masculino y femenino para reproducirse. Porque el fin de tal vida es la reproducci\u00f3n. Pero el erotismo es distinto, dice el poeta; su fin no es ya la reproducci\u00f3n, sino la met\u00e1fora, la ceremonia. El amor ser\u00eda la mejor forma de comunicaci\u00f3n, el di\u00e1logo, mejor dicho, la comuni\u00f3n de dos. De sus cuerpos y de sus almas.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay un paralelismo, para el nobel mexicano, entre la poes\u00eda y el erotismo. Una y otro parten de su materia prima, el lenguaje y la sexualidad, pero van m\u00e1s all\u00e1: su fin ya no es ni la comunicaci\u00f3n ni la reproducci\u00f3n. Ambos parten de los sentidos. La poes\u00eda testimonia la realidad sensible para mostrar otra cosa; muestra im\u00e1genes sensibles, palpables, audibles, y al mismo tiempo en los poemas vemos otra cosa con los ojos del esp\u00edritu. El testimonio po\u00e9tico revela otro mundo dentro de este, \u201cel mundo otro que es este.\u201d (1).<\/p>\n\n\n\n<p>Los sentidos son servidores de la imaginaci\u00f3n, tanto en la poes\u00eda como en el erotismo. Ya no es mero lenguaje ni mera sexualidad. Una suspende el fin de la comunicaci\u00f3n, otro suspende la procreaci\u00f3n. Una introduce el metro y el ritmo, otro el placer. La poes\u00eda erotiza el lenguaje. El erotismo poetiza la sexualidad. En ambos casos los sentidos suscitan la imaginaci\u00f3n. El lenguaje es no s\u00f3lo el de todos los d\u00edas, sino tambi\u00e9n otro: es la otra voz, m\u00e1s all\u00e1 de los sentidos. Brotan configuraciones imaginarias, fantasmas.<\/p>\n\n\n\n<p>En el erotismo la persona amada est\u00e1 ah\u00ed: su nombre, su rostro, su cuerpo. En el momento m\u00e1s intenso, empero, su realidad se dispersa en sensaciones que se disipan. La pregunta que parece brotar es: \u00bfQui\u00e9n eres t\u00fa? En suma, el erotismo es po\u00e9tica corporal; la poes\u00eda es er\u00f3tica verbal. En el primero la sexualidad es transfigurada en met\u00e1fora, en la segunda el lenguaje se torna ritmo, metro y, tambi\u00e9n, met\u00e1fora. En ambos se da la fusi\u00f3n entre ver (por los sentidos) y creer (en las figuraciones) (2). Por ello, la sexualidad es siempre la misma, el erotismo, en cambio, es diverso, invenci\u00f3n constante, variaci\u00f3n permanente (3).<\/p>\n\n\n\n<p>En los dos primeros \u00e1mbitos, sexualidad y erotismo, en general, coincide Paul Ricoeur. Pero \u00e9ste a\u00f1ade un punto relevante: el erotismo puede impedir el amor, el cari\u00f1o, la ternura (4). Puede volverse una t\u00e9cnica, incluso un arte (el de la seducci\u00f3n), y no tanto la comuni\u00f3n entre dos personas. El erotismo puede matar al amor. Como para Paz, tambi\u00e9n para Ricoeur la sexualidad humana es una maravilla, pero igualmente un enigma. El sexo, dice el fil\u00f3sofo, es inestable, errante y puede ser aberrante. La misma sexualidad puede perder su sentido.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el erotismo, seg\u00fan Ricoeur, el ser humano sale de cierta condici\u00f3n natural. La falta de coincidencia entre el hombre y la mujer en el \u00e1mbito natural, se ve corregida de alg\u00fan modo con el erotismo. En este sentido Eros humaniza la sexualidad, pero, \u00bfc\u00f3mo controlar a esta fuerza desatada? \u201cel matrimonio quiere proteger la duraci\u00f3n y la intimidad del v\u00ednculo sexual y hacerlo humano, pero es tambi\u00e9n en gran parte el que arruina su duraci\u00f3n y su intimidad.\u201d(5) Padecemos mucho esto en nuestro tiempo. Las terapias se ponen de moda.<\/p>\n\n\n\n<p>Volvamos al punto del erotismo; \u00e9ste humaniza la sexualidad y la saca de su \u00e1mbito meramente natural, reproductivo. Coloca al placer como su fin o, mejor dicho, como su arte, y se convierte en juego: el de la coincidencia. El amor (de pareja) supone y exige el erotismo, pero al mismo tiempo \u00e9ste es la serpiente que guarda en s\u00ed. Primero porque el erotismo tan cargado de nuestro tiempo ha cosificado la sexualidad, la ha vuelto incluso insignificante (6). El nombre y el rostro del otro caen en el anonimato. Con ello el sexo, empero, se desata.<\/p>\n\n\n\n<p>Los hombres y mujeres de nuestro tiempo frecuentemente se fastidian y se rebelan contra el trabajo y contra la pol\u00edtica. Buscan el ocio y lo privado con ah\u00ednco. Es ah\u00ed donde el erotismo emerge como la serpiente, r\u00e1pida y sorpresivamente. Pero suele expresar esa decepci\u00f3n de la vida, del sinsentido de los humanos. No s\u00f3lo puede volver insignificante a la sexualidad, sino que tambi\u00e9n puede despojarla de su posibilidad de volverse amor. Hay que decirlo, tambi\u00e9n el amor hace a un lado el fin de la sexualidad: busca la comuni\u00f3n con el otro (7).<\/p>\n\n\n\n<p>El erotismo, no obstante, puede abrir la v\u00eda del amor, del cari\u00f1o, de la comuni\u00f3n. Se ha mencionado la cara oscura, pero tiene tambi\u00e9n otro sendero. Cuando dos se abrazan, m\u00e1s all\u00e1 de una \u00e9tica o de una t\u00e9cnica, puede surgir el s\u00edmbolo como signo, algo m\u00edtico que no s\u00f3lo los conecte con el cosmos, sino con lo sagrado. Cuando dos se abrazan hay deseo, desde luego, pero hay algo m\u00e1s. Hay conexi\u00f3n con la vida, porque \u00e9sta fluye en ese deseo. Mas se muestra algo que est\u00e1 por encima de la vida. Ese es el car\u00e1cter sagrado de amor, el don de s\u00ed mismo. Termino con un breve poema:<\/p>\n\n\n\n<p><em>La chispa de tu mirada,<br>como el habla de la poes\u00eda,<br>a mi alma sedienta incendia,<br>imagen del bosque en llamarada.<br>FAV<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Referencias<br>(1) O. Paz,\u00a0<em>La llama doble. Amor y erotismo<\/em>, Seix Barral, Planeta mexicana, M\u00e9xico 2014, p. 9<br>(2) Ib., pp. 10-11<br>(3) Ib., p. 15.<br>(4) P. Ricoeur,\u00a0<em>Historia y verdad<\/em>, Encuentro, Madrid 1990, pp. 174-184. Particularmente el apartado: \u201cSexualidad. La maravilla, la inestabilidad, el enigma\u201d.<br>(5) Ib., p. 178.<br>(6) Ib., p. 180.<br>(7) Ib., p. 182.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cCuando amamos,nuestra conciencia vive sin reservas en el amor.\u201dJ. 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