{"id":67126,"date":"2024-01-25T13:53:09","date_gmt":"2024-01-25T19:53:09","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=67126"},"modified":"2024-01-25T13:53:11","modified_gmt":"2024-01-25T19:53:11","slug":"comiendo-con-reyes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/comiendo-con-reyes\/","title":{"rendered":"Comiendo con Reyes"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-medium-font-size\">#ElRinconDeZalacain | <em>\u201cSab\u00eda mirar muy bien, \u00a1qu\u00e9 bien miraba!, y lo que bien ve\u00eda, muy bien, \u00a1muy bien! Contaba\u2026\u201d Taibo I sobre Alfonso Reyes<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe title=\"#ElRinconDeZalacain | Comiendo con Reyes Enero 25 2024\" width=\"500\" height=\"281\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/55qSmcM5fDs?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Comiendo con Reyes<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color\" style=\"font-size:26px\"><strong><em>Por Jes\u00fas Manuel Hern\u00e1ndez*<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Un com\u00fan denominador se present\u00f3 en la vida de Zalaca\u00edn desde sus primeras incursiones a la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica, quiz\u00e1 por aquello de <strong>\u201cel mundo es un pa\u00f1uelo\u201d<\/strong>, amigos comunes, costumbres y gustos similares, le fueron llevando a esos c\u00edrculos donde comer pasaba de una pr\u00e1ctica alimenticia a un concepto cultural y muchas veces elevado a escenarios gastron\u00f3micos de alta envergadura.<\/p>\n\n\n\n<p>Una pregunta se repet\u00eda sobre la reedici\u00f3n de <strong>\u201cMemorias de cocina y bodega\u201d<\/strong>, cuya aparici\u00f3n fue en 1953 y cuya huella, seg\u00fan parec\u00eda, hab\u00eda quedado m\u00e1s marcada entre los espa\u00f1oles. Quiz\u00e1 las aportaciones gastron\u00f3micas de Alfonso Reyes, el mexicano m\u00e1s espa\u00f1ol, diplom\u00e1tico, llamado <strong><em>\u201cel regiomontano universal\u201d<\/em><\/strong> fundador de El Colegio de M\u00e9xico, destac\u00f3 como acad\u00e9mico, fil\u00f3sofo, escritor, pero sin duda alguna por su calidad epic\u00farea, eran altamente apreciadas.<\/p>\n\n\n\n<p>La consulta de sus textos no solo resultaba amena, educativa, tambi\u00e9n era provocadora, despertaba el inter\u00e9s por profundizar, por conocer m\u00e1s sobre los or\u00edgenes de alimentos y costumbres.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue uno de los primeros escritores del siglo XX en acercar los grandes y exclusivos espacios de comida en las capitales europeas a la lectura iberoamericana.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cMinuta\u201d<\/strong> y <strong>\u201cMemorias de cocina y bodega\u201d<\/strong> se convirtieron en dos piezas literarias de colecci\u00f3n, y por supuesto ambas figuraban en la biblioteca de Zalaca\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero otra obra, hac\u00eda referencia a las aportaciones de Reyes con la colaboraci\u00f3n de cuatro excelente plumas, con comunes denominadores, nacidos en Espa\u00f1a, radicados en M\u00e9xico, amantes de la cocina y admiradores de Alfonso Reyes; se hab\u00edan puesto de acuerdo para cumplir el deseo del ensayista espa\u00f1ol <strong>Luis Rius Azcoitia<\/strong>, tambi\u00e9n radicado en M\u00e9xico y quien se hab\u00eda propuesto presentar una edici\u00f3n de homenaje a Reyes bajo una premisa, <strong>darle continuidad pese a su ausencia<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed surgi\u00f3 <strong>\u201cComiendo con Reyes\u201d Homenaje a Alfonso Reyes<\/strong>, escrita por <strong>Luis Cepeda<\/strong>, periodista y gourmet, el antrop\u00f3logo <strong>Santiago Genov\u00e9s<\/strong>, el escritor y gastr\u00f3nomo <strong>Paco Ignacio Taibo I<\/strong> y el no menos talentoso escritor y tambi\u00e9n gastr\u00f3nomo <strong>Luis Marcet<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Una cita les uni\u00f3 para homenajear a Alfonso Reyes, y dice as\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cAlfonso Reyes encarna el mito de Proteo, ya agua, ya viento, ya jabal\u00ed, ya tierras labradas en las que no se pone el sol; por eso m\u00faltiples escritores se albergan bajo este nombre que tanto en su vida como en su obra literaria se re\u00fanen para crear un prototipo: el goce entrega a la palabra escrita, por ella y para ella\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La obra adem\u00e1s est\u00e1 iluminada con aportaciones de <strong>Guillermo Ceniceros<\/strong>, alumno de Siqueiros.<\/p>\n\n\n\n<p>Zalaca\u00edn disfrut\u00f3 mucho volver a releer algunos de los p\u00e1rrafos de \u201cComiendo con Reyes\u201d, por ejemplo las l\u00edneas de Luis Cepeda a quien a\u00f1os despu\u00e9s el aventurero conocer\u00eda personalmente en Madrid, y quien destacaba el inter\u00e9s de Alfonso Reyes por el <strong>Puerto de Santa Mar\u00eda<\/strong> donde el mexicano termin\u00f3 por afinar su paladar en el tema de los vinagres, pues su gusto estaba del lado de los vinagres de <strong>sidra normanda de Saint Emilion<\/strong>, pero en tierras andaluzas descubri\u00f3 el vinagre de <strong>Pedro Xim\u00e9nez<\/strong> <strong>\u201cescaso, pero esquisito\u201d escribir\u00eda Reyes\u2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A Reyes le gustaba el foie, siendo embajador en Europa acostumbraba comerlo acompa\u00f1ado de unas gotas de <strong>\u201cYquem\u201d.<\/strong> Vaya lujos pensaba el aventurero.<\/p>\n\n\n\n<p>Un p\u00e1rrafo de Luis Cepeda contaba <strong>la historia de unas cocineras<\/strong>: <em>\u201cY es que hasta en los m\u00e1s humildes alimentos hay enigmas y materia de reflexi\u00f3n. Tuve sucesivamente tres cocineras, que me dieron, en su candor, una alta lecci\u00f3n filos\u00f3fica. La primera, mientras fre\u00eda un huevo, solia rezar una Avemar\u00eda: era teol\u00f3gica; la segunda cre\u00eda en la relaci\u00f3n del fuego y las manillas del reloj, pero todav\u00eda con mezcla de fetichismo, porque, aunque contaba los minutos, estaba convencida de que el reloj interven\u00eda directamente en el fen\u00f3meno: era metaf\u00edsica; la tercera parec\u00eda decir \u2018F\u00edsica, gu\u00e1rdame de la metaf\u00edsica\u2019, y no se fiaba ni del Avemar\u00eda ni del reloj, sino que era experimental, propiamente cient\u00edfica, y consultaba el aspecto mismo del huevo y lo retiraba a tiempo de la lumbre. Pero lo mejor es que las tres Gracias, cada una seg\u00fan su ley, preparaban igualmente bien los huevos fritos, geometr\u00eda plana de la cocina\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El siguiente cap\u00edtulo lo escribi\u00f3 <strong>Santiago Genov\u00e9s<\/strong>, quien con su \u00f3ptica antropol\u00f3gica recomienda <strong>\u201cIntroducci\u00f3n: antes de sentarnos a la mesa\u201d<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cEstamos y empezamos desde muy lejos: en el Centro para Investigaciones sobre Monos de Jap\u00f3n, hoy famosa instituci\u00f3n en el mundo entero. Sistem\u00e1ticamente, y durante bastante tiempo, un estudioso echa papas sobre la arena, al borde del mar, para que se alimenten los monos de la colonia que all\u00ed vive, los monos las comen con todo y la arena que se les adhiere. As\u00ed va sucediendo, hasta que a una monita joven se le ocurre acercarse a la orilla con una papa en la mano, y meterla al agua. Desaparece la arena, y la monita se come la papa limpia. Unos d\u00edas despu\u00e9s, primero los monos y las monas m\u00e1s j\u00f3venes, luego toda la colonia, hacen otro tanto. Este momento de la evoluci\u00f3n cultural, este breve paseo con una papa en la mano, de nuestros parientes m\u00e1s cercanos, los dem\u00e1s primates, es tan trascendente, tan esencial, como el descubrimiento del fuego, del arado, la agricultura, la rueda, el papel, la p\u00f3lvora, la m\u00e1quina de vapor, la energ\u00eda el\u00e9ctrica, el motor a explosi\u00f3n, el tel\u00e9fono, la energ\u00eda nuclear, la penicilina, la doble h\u00e9lice, etc\u00e9tera\u2026\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Vaya sesuda recomendaci\u00f3n de don Santiago quien alguna vez pas\u00f3 tres meses con 11 personas en el Atl\u00e1ntico para poner a prueba sus teor\u00edas sobre la violencia y la conducta humana.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Paco Ignacio Taibo I<\/strong> se fue a la poes\u00eda de Alfonso Reyes y comienza su colaboraci\u00f3n con un t\u00edtulo, <strong>\u201cLos versos del buen beber\u201d<\/strong> y describe al sabio as\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEste que aqu\u00ed no veis, se llam\u00f3 Alfonso.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEn sus \u00faltimos a\u00f1os no ten\u00eda una amable cabeza de pera invertida y una calva que no era pronunciada, sino m\u00e1s bien gritada, porque recorr\u00eda toda la zona exterior de su cerebro.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cA falta de pelo en la cabeza, usaba una curiosa barba de candado y un bigote blanco y crespo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cEra un ser amoroso que hubiera aparecido, sin desdoro, entre hojas de acanto y uvas doradas, dentro de un bosquecillo griego.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cSab\u00eda mirar muy bien, \u00a1qu\u00e9 bien miraba!, y lo que bien ve\u00eda, muy bien, \u00a1muy bien! Contaba\u2026\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Taibo I cita <strong>\u201cLa se\u00f1al funesta\u201d<\/strong> de Reyes escrita a los 61 a\u00f1os:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cSi te dicen que voy envejeciendo<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Porque me da fatiga la lectura<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>O me cansa la pluma, o tengo hartura<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>De las filosof\u00edas que no entiendo;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Si otro juzga que cobro el dividendo<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Del tesoro invertido, y asegura<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Que vivo de mi proia sinecura<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Y s\u00f3lo de mis h\u00e1bitos dependo,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>C\u00edtalos a la nueva primavera<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Que ha de traer reto\u00f1os, de manera<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Que a los frutos de ayer pongan olvido;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Pero si sabes que cerr\u00e9 los ojos<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Al desaf\u00edo de unos labios rojos,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Entonces dame por perdido\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El mismo Taibo I arma el <strong>\u201cBanquete de Reyes\u201d<\/strong> y promete ofrecerlo alg\u00fan d\u00eda a los lectores\u201d, a ciencia cierta Zalaca\u00edn nunca supo si se hab\u00eda organizado alg\u00fan fest\u00edn con estos platillos, peo sin duda, se propondr\u00eda hacerlo \u00e9l mismo muy pronto.<\/p>\n\n\n\n<p>El banquete consist\u00eda en: Almendras tostas y chorizo de Cantimpalo, toda una entrada cl\u00e1sica de los bares y tabernas espa\u00f1olas, sobre todo andaluzas; Salpic\u00f3n de centollas y langosta sumadas a unas ostras gallegas en su concha; despu\u00e9s un P\u00e1mpano empapelado al estido de Veracruz; Guisado de <strong>palomos torcaces al estilo de Etchalar<\/strong>, -Zalaca\u00edn alguna vez las prob\u00f3 en Navarra, se trata de palomos cazados con una red y cocinados con manzanas reinetas; despu\u00e9s aparece el <strong>Mole Poblano con pechuga de pavo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El banquete se complementa con Ensalada y verduras, dulces mexicanos, <strong>quesos franceses, champa\u00f1a, puro y copa\u2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Taibo se\u00f1ala su aversi\u00f3n al h\u00e1bito de fumar, pero trat\u00e1ndose de Alfonso Reyes estar\u00eda dispuesto a sacar un habano y regal\u00e1rselo en agradecimiento a una poes\u00eda de <strong>Mallarm\u00e9<\/strong> traducida por Reyes:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cToda el alma resumida<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Cuando lenta la consumo<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>entra cada rueda de humo<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>en otra rueda abolida.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El cigarro dice luego<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Por poco que arda a conciencia.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>La ceniza es decadencia<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>del claro beso de fuego.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Tal el coro de leyendas<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Hasta tu labio aletea\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Y finalmente el querido Luis Marcet adjudicaba a Alfonso Reyes el descubrimiento de la <strong>\u201ccocina de mercado\u201d<\/strong> y la \u201cnouvelle cuisine\u201d o la <strong>\u201ccocina de los aromas\u201d<\/strong> pues don Alfonso hab\u00eda citado en sus obras la clasificaci\u00f3n de <strong>Curnonsky<\/strong> sobre los tipos de cocinas, a saber:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c1\u00ba. La Alta Cocina, la refinada y suprema; la m\u00e1s expuesta, por desgracia, a las falsificaciones y desv\u00edos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c2\u00ba. La Cocina Burguesa, la honrada y fundamental, la inimitable, la cocina en profundidad y no en superficie\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Marcet se\u00f1ala <em>\u201cSer\u00eda, para nosotros, la cocina burguesa de las capitales, con mezcla sana y variopinta entre la cocina mexicana, criolla y la aportada por la gran inmigraci\u00f3n europea -especialmente espa\u00f1ola- en los \u00faltimos 70 a\u00f1os\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Y contin\u00faa con la clasificaci\u00f3n de Reyes:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c3\u00ba. La Cocina Regional, gloria sin sombra que ilumina el territorio franc\u00e9s\u201d. Pero Marcet cambia la cita de <em>\u201cfranc\u00e9s\u201d<\/em> por <strong>\u201cmexicano y estar\u00eda ciento por ciento de acuerdo\u201d escribi\u00f3 el due\u00f1o de El Mes\u00f3n del Cid.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u201c4\u00ba. La Cocina Improvisada o Labriega, que se hace con cuanto haya a la mano, en el corral propio, en la hortaliza, en los gallineros vecinos, preferida de muchos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Gran aportaci\u00f3n de estos cuatro escritores, tres ya fallecidos, sobre la vida, obra y gustillos de don Alfonso Reyes quien por cierto se confes\u00f3 \u201cganado a la escuela de un solo plato, siquiera con discreto acompa\u00f1amiento de principios y postres\u201d, pero esa, esa ser\u00e1 otra historia.<\/p>\n\n\n\n<p>*Autor de \u201cOr\u00edgenes de la Cocina Poblana\u201d, Ed. Planeta<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"mailto:elrincondezalacain@gmail.com\">elrincondezalacain@gmail.com<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>#ElRinconDeZalacain | \u201cSab\u00eda mirar muy bien, \u00a1qu\u00e9 bien miraba!, y lo que bien ve\u00eda, muy bien, \u00a1muy bien! 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