{"id":6538,"date":"2021-04-04T11:13:39","date_gmt":"2021-04-04T16:13:39","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=6538"},"modified":"2021-04-04T11:13:40","modified_gmt":"2021-04-04T16:13:40","slug":"200-anos-de-baudelaire-el-autentico-inventor-de-la-vida-moderna-el-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/200-anos-de-baudelaire-el-autentico-inventor-de-la-vida-moderna-el-mundo\/","title":{"rendered":"200 a\u00f1os de Baudelaire, el aut\u00e9ntico inventor de la vida moderna | El Mundo"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"font-size:18px\"><em>En 1821 naci\u00f3 el autor de &#8216;Los para\u00edsos artificiales&#8217;, que explor\u00f3 las drogas, el deterioro moral y el sexo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"948\" height=\"680\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Captura-de-Pantalla-2021-04-04-a-las-11.11.34.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6539\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Captura-de-Pantalla-2021-04-04-a-las-11.11.34.jpg 948w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Captura-de-Pantalla-2021-04-04-a-las-11.11.34-300x215.jpg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Captura-de-Pantalla-2021-04-04-a-las-11.11.34-768x551.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 948px) 100vw, 948px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-medium-font-size\">JAVIER BL\u00c1NQUEZ \/ EL MUNDO<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La existencia de las drogas en la literatura es antigua<\/strong>&nbsp;y puede rastrearse hasta en la &#8216;Odisea&#8217;, donde Homero cuenta que Helena, regresando de Troya, descubri\u00f3 la nepenta, aquella especie de ansiol\u00edtico de los tiempos heroicos. Pero, salvando precedentes anecd\u00f3ticos -Daniel Defoe, por ejemplo, sab\u00eda del opio, y describi\u00f3 a Robinson Crusoe en posesi\u00f3n de unos gramos de esa sustancia-, cuando las letras se vuelven verdaderamente &#8216;yonquis&#8217; es con el giro anti-rom\u00e1ntico del siglo XIX.<\/p>\n\n\n\n<p>El a\u00f1o clave ser\u00eda&nbsp;<strong>1821, que es cuando Thomas de Quincey<\/strong>&nbsp;public\u00f3 sus &#8216;Confesiones de un comedor de opio&#8217; y tambi\u00e9n cuando naci\u00f3&nbsp;<strong>Charles Baudelaire<\/strong>, el autor que mayor influencia recibi\u00f3, d\u00e9cadas despu\u00e9s, de aquella elocuente descripci\u00f3n del dulce cuelgue y la terrible abstinencia causados por el abuso del l\u00e1udano.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace dos siglos, pues, la vida y el arte emprendieron el camino de no retorno que, de manera acertad\u00edsima,&nbsp;<strong>F\u00e9lix de Az\u00faa sintetiz\u00f3 en el concepto de la vida moderna<\/strong>, una cosa que invent\u00f3 Baudelaire y que hoy es en realidad modernez, pero que en su d\u00eda fue una ruptura radical en la forma de vivir, crear y aspirar a la eternidad, y que s\u00f3lo pudo darse en las grandes ciudades industriales.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">EL NO ALMA DE LOS VEGETALES<\/h2>\n\n\n\n<p>Antes de Baudelaire, la gloria se conquistaba por elevaci\u00f3n: en la guerra o aspirando a fundirse con Dios, glorificando el potencial del hombre y sus virtudes; todo estaba empa\u00f1ado de una moral virtuosa. Pero&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/loc\/famosos\/2021\/03\/06\/6040d91ffc6c83d41d8b46cd.html\">el poeta del Par\u00eds tumultuoso<\/a>&nbsp;decidi\u00f3 mirar abajo (\u00abla animalidad es la alegr\u00eda del descenso\u00bb, dej\u00f3 escrito), y descubri\u00f3 un espacio sin explorar en las miserias del alma, las pulsiones del cuerpo, la suciedad f\u00edsica y de pensamiento,&nbsp;<strong>y de ah\u00ed su rebeld\u00eda contra todas las autoridades -la divina, la del Estado, la familiar y la militar<\/strong>-, sus escarceos con prostitutas y sus experimentos con drogas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Le llamaron sat\u00e1nico, pues escrib\u00eda por igual de vampiros y adictos -que son la misma cosa-,<\/strong>&nbsp;y rechaz\u00f3 el ideal rom\u00e1ntico de buscar la plenitud en la naturaleza. El triunfo de Baudelaire ante la eternidad no fue absoluto, porque no ha evitado el auge del &#8216;wellness&#8217;, la filosof\u00eda &#8216;new age&#8217; y la meditaci\u00f3n en parajes nemorosos, pero al menos s\u00ed levant\u00f3 una barricada de contenci\u00f3n contra el futuro &#8216;hippismo&#8217; cuando rechaz\u00f3, en 1855, participar en un libro colectivo de poes\u00edas que planeaba celebrar el bosque de Fontainebleau: \u00abLo siento, pero soy incapaz de enternecerme ante los vegetales [&#8230;]. Nunca creer\u00e9 que el alma de Dios habite en las plantas, y aunque all\u00ed habitara, me importar\u00eda m\u00e1s bien poco\u00bb. Baudelaire consideraba la naturaleza como un conjunto de \u00abhortalizas sacralizadas\u00bb, y prefer\u00eda hablar con los gatos, frecuentar los burdeles y embriagarse con el vino.<\/p>\n\n\n\n<p>El peque\u00f1o Baudelaire fue un joven d\u00edscolo. Su padre falleci\u00f3 en 1827, cuando ten\u00eda seis a\u00f1os, y le dej\u00f3 un enorme vac\u00edo de autoridad paterna. De hecho, su madre se volvi\u00f3 a casar un a\u00f1o despu\u00e9s con un militar, Jacques Aupick, a quien Baudelaire odiaba. Cuando particip\u00f3 en la revoluci\u00f3n burguesa de 1848, lo m\u00e1s que hizo fue<strong>&nbsp;instigar a la masa a que fusilara -sin \u00e9xito- a su padrastro, que en agradecimiento le dej\u00f3 sin herencia<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Casi toda su biograf\u00eda contestona se puede explicar a partir de esa animadversi\u00f3n: la expulsi\u00f3n de varios colegios, sus flirteos escolares con la homosexualidad, hasta el punto de que su familia se lo quiso quitar de encima, a\u00fan adolescente,&nbsp;<strong>embarc\u00e1ndole en un paquebote con destino a Calcuta<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Baudelaire consigui\u00f3 regresar a Par\u00eds tras pisar el Caribe, y lo hizo convertido en mayor de edad y poseedor de una renta de&nbsp;<strong>75.000 francos que comenz\u00f3 a derrochar&nbsp;<\/strong>tan pronto como pis\u00f3 los ambientes s\u00f3rdidos que tanto le atra\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces proyect\u00f3 su imagen atildada, extravagante y distintiva de la masa sucia: desarroll\u00f3 la incipiente moda del dandi, y de ah\u00ed vino no s\u00f3lo una literatura reactiva contra el realismo, sino sobre todo el desarrollo de la idea del &#8216;spleen&#8217;, ese tedio insoportable del urbanita para el que toda novedad nunca es suficiente. El hast\u00edo llega porque el hambre de modernidad va m\u00e1s r\u00e1pido que la modernidad misma, y&nbsp;<strong>de ah\u00ed la exploraci\u00f3n de las drogas, el deterioro moral y el sexo<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">S\u00cdFILIS<\/h2>\n\n\n\n<p>De lo primero extrajo su pertenencia al Club de los Hashischins -un fumadero privado donde consum\u00eda porros y opio en compa\u00f1\u00eda de&nbsp;<strong>G\u00e9rard de Nerval y The\u00f3phile Gautier<\/strong>&#8211; y la redacci\u00f3n de &#8216;Los para\u00edsos artificiales&#8217;, inspirado por De Quincey; de lo segundo obtuvo inspiraci\u00f3n para Las flores del mal, y de lo tercero una s\u00edfilis que nunca cur\u00f3, y que supuestamente le transmiti\u00f3 su amante mulata Jeanne Duval.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de 1861, cumplidos los 40, Baudelaire ya estaba para el desguace: adem\u00e1s del mal ven\u00e9reo, padeci\u00f3 todo tipo de golpes econ\u00f3micos, morales -el juicio contra &#8216;Las flores del mal&#8217; por su contenido inmoral- y f\u00edsicos, incluido&nbsp;<strong>un ictus y, casi al final de su vida, la hemiplej\u00eda que le paraliz\u00f3 medio cuerpo<\/strong>. Tal como vivi\u00f3, muri\u00f3, explorando las simas del dolor, la degradaci\u00f3n y eso que Lou Reed -ep\u00edgono tard\u00edo- llam\u00f3 \u00abel lado salvaje de la vida\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de Baudelaire se puede explicar buena parte del presente occidental:\u00a0<strong>el escapismo, la atracci\u00f3n por lo s\u00f3rdido, el tedio absoluto en un mar de abundancia<\/strong>, la rebeld\u00eda juvenil, el rock y el reguet\u00f3n, el arte contempor\u00e1neo, el nihilismo, el culto a las estrellas y el anarco-capitalismo; del empacho de series a los &#8216;after hours&#8217;, pasando por el aislamiento individualista. Hace dos siglos cambi\u00f3 el mundo para siempre por su culpa, y cuando nos dimos cuenta, ya era demasiado tarde. Y lo peor es que nos gusta.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: https:\/\/www.elmundo.es\/loc\/celebrities\/2021\/04\/04\/6066e50efc6c83d9528b4689.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 1821 naci\u00f3 el autor de &#8216;Los para\u00edsos artificiales&#8217;, que explor\u00f3 las drogas, el deterioro moral y el sexo. 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