{"id":64584,"date":"2023-12-12T08:50:37","date_gmt":"2023-12-12T14:50:37","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=64584"},"modified":"2023-12-12T08:50:39","modified_gmt":"2023-12-12T14:50:39","slug":"opinion-aqui-se-cuenta-nican-mopohua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/opinion-aqui-se-cuenta-nican-mopohua\/","title":{"rendered":"Opini\u00f3n | \u00abAqu\u00ed se cuenta\u2026\u00bb (\u00abNican mopohua\u2026\u00bb)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color\" style=\"font-size:26px\"><strong><em>Por Dr. Fidencio Aguilar V\u00edquez<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>A todas las personas que llevan el nombre Guadalupe,<br>con todo afecto.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abAqu\u00ed se cuenta\u2026\u00bb (\u00abNican mopohua\u2026\u00bb) son las palabras iniciales del documento donde se narran las&nbsp;<strong>apariciones&nbsp;<\/strong>de la&nbsp;<strong>Virgen de Guadalupe a Juan Diego<\/strong>, a su&nbsp;<strong>t\u00edo Juan Bernardino<\/strong>, y la plasmaci\u00f3n de su imagen en el ayate de aqu\u00e9l, mostrada al&nbsp;<strong>obispo Juan de Zum\u00e1rraga<\/strong>&nbsp;en 1531. Es la historia de la&nbsp;<strong>pedagog\u00eda guadalupana<\/strong>&nbsp;para abrir los corazones al amor de Dios. La misma comienza por el o\u00eddo. Juan Diego en ese s\u00e1bado 9 de diciembre de aquel a\u00f1o escucha una m\u00fasica especial, al grado que se pregunta si acaso no est\u00e1 so\u00f1ando (1).<\/p>\n\n\n\n<p>En seguida, cesado el canto, escucha una voz que le llama por su nombre. Sube al cerro de donde viene la voz. Va sin turbaci\u00f3n alguna, alegre, muy contento. Mira entonces a la doncella y es testigo de su&nbsp;<strong>\u201cperfecta grandeza<\/strong>\u201d: vestida de sol, el risco mismo parece destellar rayos, ella misma resplandece, la tierra donde se posa parece relumbrar y&nbsp;<em>\u201clos mezquites y nopales y dem\u00e1s hierbecillas (\u2026) parec\u00edan como esmeraldas\u201d.<\/em>&nbsp;Ante tal maravilla,&nbsp;<strong>\u00e9l se postra<\/strong>. La<strong>&nbsp;doncella<\/strong>, luego de nombrarlo, le pregunta a d\u00f3nde se dirige (2).<\/p>\n\n\n\n<p>La&nbsp;<strong>Virgen<\/strong>&nbsp;irrumpe en la vida ordinaria de&nbsp;<strong>Juan Diego<\/strong>, como en la vida de cada quien. Es verdad que, como un acontecimiento in\u00e9dito, con una dulzura exquisita, nos llama por nuestro nombre, nos pregunta a d\u00f3nde vamos. Luego de responder Juan Diego que va a la&nbsp;<strong>iglesia&nbsp;<\/strong>a seguir las cosas que le dan los sacerdotes, la doncella muestra qui\u00e9n es y su voluntad:&nbsp;<em>\u201cYo soy la perfecta&nbsp;<strong>Virgen Santa Mar\u00eda<\/strong>, Madre del verdadero Dios por quien se vive, (\u2026) mucho deseo que aqu\u00ed me levanten mi casita sagrada<\/em>\u201d (3).<\/p>\n\n\n\n<p>Ese mismo s\u00e1bado Juan Diego regresa a donde la Virgen y le da cuenta lo que pas\u00f3 con el obispo. Le pide que mande a otra&nbsp;<strong>persona m\u00e1s importante<\/strong>, m\u00e1s reconocida, a cumplir esa misi\u00f3n;&nbsp;<em>\u201csoy mecapal, soy parihuela, soy cola, soy ala\u201d<\/em>&nbsp;(5). \u00bfNo nos sentimos as\u00ed muchas veces, luego de intentar seguir las inspiraciones de la Virgen en alguna tarea que tenga que ver con que nos muestre a su Hijo? Ante la falta de eficacia o de \u00e9xito en lo que se nos ha encomendado, \u00bfno desistimos de la misi\u00f3n y&nbsp;<strong>pedimos a la Virgen<\/strong>&nbsp;que lo hagan otros m\u00e1s capaces, m\u00e1s preparados,&nbsp;<strong>m\u00e1s virtuosos<\/strong>?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Claro que la Virgen tiene otros mensajeros que pueden llevar su palabra y sus mandatos! \u201cPero es muy necesario que t\u00fa personalmente vayas\u201d, le responde la&nbsp;<strong>Guadalupana<\/strong>&nbsp;(6). Es lo que, nuevamente, a cada uno de nosotros \u2014sus fieles hijos\u2014, nos lo vuelve a repetir.&nbsp;<strong>Juan Diego promete<\/strong>&nbsp;regresar con el obispo al d\u00eda siguiente, Domingo 10 de diciembre. Ello ocurre despu\u00e9s de la misa matutina.&nbsp;<strong>Juan de Zum\u00e1rraga<\/strong>&nbsp;escucha de nuevo y esta vez le&nbsp;<strong>pide una se\u00f1al<\/strong>&nbsp;(7). Vuelve a ver a la Virgen, la pone al tanto y \u00e9sta le pide que regrese al d\u00eda siguiente.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed se aprecia c\u00f3mo Juan Diego, de veras preocupado por su t\u00edo, desea no encontrarse con la Virgen. Primero quiere resolver sus asuntos, incluso muy urgentes y apremiantes, muy justos y loables. Los&nbsp;<strong>problemas<\/strong>, las&nbsp;<strong>angustias<\/strong>, la&nbsp;<strong>enfermedad<\/strong>&nbsp;en este caso, lo hacen dejar en segundo plano la voluntad de la Virgen. \u00bfNo somos nosotros, los hijos de la Guadalupana, muchas veces as\u00ed? \u00bfNo estamos absorbidos por nuestros problemas y penas que nos olvidamos de acudir adonde la Virgen, incluso debido a asuntos&nbsp;<strong>apremiantes y urgentes<\/strong>?<\/p>\n\n\n\n<p>Pese a ello, como a Juan Diego, la&nbsp;<strong>Virgen nos sale al encuentro<\/strong>&nbsp;y nuevamente nos pregunta: \u201c\u00bfA d\u00f3nde te diriges?\u201d Juan Diego le cuenta sobre su t\u00edo y sobre la urgencia que tiene; le promete regresar al d\u00eda siguiente para llevar la se\u00f1al al obispo. Pero ella, conoci\u00e9ndolo todo, vuelve a tomar en sus manos su \u00e1nimo y su coraz\u00f3n:&nbsp;<em>\u201cNo se perturbe tu rostro, tu coraz\u00f3n; no temas esta enfermedad ni ninguna otra enfermedad ni cosa punzante, aflictiva.\u201d<\/em>&nbsp;(9) Esto mismo, dentro de la&nbsp;<strong>pedagog\u00eda de Guadalupe<\/strong>, nos lo dice una y otra vez. Hoy y siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan Diego, entonces, va a ver al obispo. Despu\u00e9s de una larga espera, el prelado lo recibe. Juan Diego le narra todo, muestra la se\u00f1al, abre su t\u00fanica, las&nbsp;<strong>rosas y flores<\/strong>&nbsp;caen y aparece plasmada en la tilma del mensajero la imagen de Santa Mar\u00eda de Guadalupe (11). El&nbsp;<strong>obispo llora<\/strong>, luego toma la tilma y la pone en su oratorio. M\u00e1s tarde manda a Juan Diego, le indique d\u00f3nde quer\u00eda la Virgen su templo (12). Luego, concede permiso a Juan Diego de ir por su&nbsp;<strong>t\u00edo Juan Bernardino,<\/strong>&nbsp;y escucha entonces el testimonio de ambos (13). As\u00ed lo quiso la Virgen.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiso ella, la&nbsp;<strong>Reina del Cielo<\/strong>, que todos vinieran a ver su imagen, de manufactura divina, pues ninguna mano humana la hab\u00eda trazado (14), a presentarle sus plegarias. Por todo ello, en estos d\u00edas de diciembre, sus hijos, esa inmensidad de mexicanos y mexicanas, de infantes, adolescentes, j\u00f3venes, adultos, hombres y mujeres, ricos y pobres, obreros, campesinos, profesionistas, empresarios, todos, vienen a&nbsp;<strong>verla a su casita<\/strong>&nbsp;para abrirle su coraz\u00f3n y entregarle su ser. As\u00ed somos sus hijos e hijas de M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella, como en 1531, volver\u00e1 a reunir a los que est\u00e1n separados, divididos, enemistados.\u00a0<em>\u201c\u00bfQu\u00e9 podr\u00e1 separarnos del amor de esta Madre bondadosa y de su hijo \u2014el verdadero Dios por quien se vive? \u00bfLa tribulaci\u00f3n?, \u00bfla angustia?, \u00bfla persecuci\u00f3n?, \u00bfel hambre?, \u00bfla desnudez?, \u00bflos peligros?, \u00bfla espada? (\u2026) En todo esto salimos m\u00e1s que vencedores gracias a aquel que nos am\u00f3.\u201d<\/em>\u00a0(Rm 8, 35, 37). S\u00f3lo necesitamos\u00a0<strong>mirar al Tepeyac.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias<\/strong><br>1 Antonio Valeriano,\u00a0<em>Nican mopohua<\/em>, trad. del n\u00e1huatl al castellano Mario Rojas S\u00e1nchez, M\u00e9xico 1978, n. 9.<br>2\u00a0<em>Ib<\/em>., n. 13, 21, 23.<br>3\u00a0<em>Ib<\/em>., n. 26.<br>4\u00a0<em>Ib<\/em>., nn. 27-32.<br>5\u00a0<em>Ib<\/em>., n. 55.<br>6\u00a0<em>Ib<\/em>., n. 59.<br>7\u00a0<em>Ib<\/em>., n. 79.<br>8\u00a0<em>Ib<\/em>., n. 102.<br>9\u00a0<em>Ib<\/em>., n. 118.<br>10\u00a0<em>Ib<\/em>., n. 119.<br>11\u00a0<em>Ib<\/em>., nn. 143-183.<br>12\u00a0<em>Ib<\/em>., n. 192.<br>13\u00a0<em>Ib<\/em>., nn. 209-210.<br>14\u00a0<em>Ib<\/em>., nn. 214-218.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Dr. Fidencio Aguilar V\u00edquez A todas las personas que llevan el nombre Guadalupe,con todo afecto. \u00abAqu\u00ed se cuenta\u2026\u00bb (\u00abNican 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