{"id":63020,"date":"2023-11-15T20:54:24","date_gmt":"2023-11-16T02:54:24","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=63020"},"modified":"2023-11-15T20:52:40","modified_gmt":"2023-11-16T02:52:40","slug":"opinion-filosofia-de-la-historia-inicios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/opinion-filosofia-de-la-historia-inicios\/","title":{"rendered":"Opini\u00f3n | Filosof\u00eda de la historia: inicios"},"content":{"rendered":"\n<p><em>A la memoria de Manuel D\u00edaz Cid,<br>amigo y maestro,<br>por su cumplea\u00f1os.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color\" style=\"font-size:26px\"><strong><em>Por Dr. Fidencio Aguilar V\u00edquez<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Hay&nbsp;<strong>disciplinas&nbsp;<\/strong>que marcan la&nbsp;<strong>formaci\u00f3n vocacional<\/strong>, que inspiran, animan y sugieren los primeros trazos de las intuiciones fundamentales acerca de la realidad que se mira (o que se miraba en esos momentos de aprendizaje). La&nbsp;<strong>Filosof\u00eda de la historia<\/strong>&nbsp;fue para m\u00ed una de ellas. Llegar a ella tuvo ciertos antecedentes, cierto camino andado por otras inquietudes igual de persistentes. En un sentido amplio el tema precedente fue la&nbsp;<strong>interioridad humana<\/strong>, cierto interiorismo que, entonces, confund\u00eda yo con el&nbsp;<strong>idealismo<\/strong>&nbsp;en el&nbsp;<strong>sentido plat\u00f3nico<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>La&nbsp;<strong>idea de una cosa<\/strong>&nbsp;no se agota en \u00e9sta: siempre remite m\u00e1s all\u00e1 de ella, est\u00e1 en otro lugar, en la realidad misma que no es la realidad de este mundo sensible, aparente, contingente. Ese lugar que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de lo sensible, es el&nbsp;<strong>lugar de las esencias<\/strong>, de las ideas, de las substancias. Es un mundo aparte que s\u00f3lo se refleja en este mundo de manera imperfecta. Por el&nbsp;<strong>conocimiento intelectual<\/strong>, los seres humanos, los seres racionales, pueden acceder a ese&nbsp;<strong>mundo verdadero y<\/strong>&nbsp;<strong>real<\/strong>. Cuando conocen realmente una cosa, salen de la caverna del mundo sensible, opaco, oscuro e imperfecto y entran al&nbsp;<strong>\u00e1mbito del saber<\/strong>,&nbsp;<strong>de la ciencia<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta ese momento, que me hab\u00eda sido visible desde la&nbsp;<strong>Introducci\u00f3n a la filosof\u00eda<\/strong>&nbsp;y luego en los cursos de&nbsp;<strong>Historia de la filosof\u00eda<\/strong>, la interioridad que yo intu\u00eda, o, m\u00e1s bien, imaginaba, no ten\u00eda nada de historia, es decir, de&nbsp;<strong>historicidad<\/strong>. Estaba m\u00e1s en el plano de la abstracci\u00f3n. Aun as\u00ed, empero, ten\u00eda una fuerza de atracci\u00f3n impresionante, porque en el plano intelectual significaba elevarse sobre el plano de lo sensible, contingente y ef\u00edmero. Eso comenz\u00f3 a cambiar con el&nbsp;<strong>Seminario sobre San Agust\u00edn<\/strong>&nbsp;\u2014quinto o sexto semestre de la carrera, no lo recuerdo bien\u2014, cuando la interioridad comenz\u00f3 a ser hist\u00f3rica, biogr\u00e1fica.<\/p>\n\n\n\n<p>Para m\u00ed, las\u00a0<strong>corrientes disciplinares<\/strong>\u00a0iban en paralelo, a\u00fan no se encontraban, cada una ten\u00eda lo suyo. El\u00a0<strong>idealismo\u00a0<\/strong>de cu\u00f1o plat\u00f3nico segu\u00eda teniendo su fuerza de atracci\u00f3n; estaba constantemente acotado y \u201csuperado\u201d por el realismo aristot\u00e9lico y su premisa fundamental de la substancia no como algo radicado en otro mundo, sino en la cosa misma, en la realidad que tocamos y palpamos. Pero me gui\u00f1aba el ojo. La\u00a0<strong>interioridad del Hiponense<\/strong>, por su parte, iba encendiendo una peque\u00f1a llama que apenas alumbraba a un alma distra\u00edda.<\/p>\n\n\n\n<p>Las diversas disciplinas de la carrera iban decantando a la mayor\u00eda de los estudiantes y de los&nbsp;<strong>profesores de filosof\u00eda<\/strong>&nbsp;por los senderos de&nbsp;<strong>Arist\u00f3teles a Santo Tom\u00e1s<\/strong>. De la substancia aristot\u00e9lica y sus causas, pasamos al acto de ser tomista y a todo el entramado de la materia y la forma, la potencia y el acto, el accidente y la substancia, la esencia y el&nbsp;<strong>acto de ser<\/strong>. Luego, todo este entramado entresacado de la Metaf\u00edsica a la Epistemolog\u00eda, a la Antropolog\u00eda, la \u00c9tica, la Filosof\u00eda social y la Filosof\u00eda pol\u00edtica.&nbsp;<strong>Ello exig\u00eda un alma atenta<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>La&nbsp;<strong>Filosof\u00eda de la historia<\/strong>, cuando llegamos a ella \u2014mis compa\u00f1eros y yo\u2014, ten\u00edamos en el horizonte, como lo hac\u00edamos con otros objetos de estudio (objetos materiales), estudiarla a la luz de las cuatro&nbsp;<strong>causas aristot\u00e9licas<\/strong>&nbsp;y\/o desde la&nbsp;<strong>perspectiva tomista<\/strong>. El&nbsp;<strong>libro de Garc\u00eda Venturini<\/strong>&nbsp;[1], de alguna manera me confirmaba ciertos prejuicios. La ausencia de conciencia hist\u00f3rica de&nbsp;<strong>Grecia y Roma<\/strong>&nbsp;en el sentido de una valoraci\u00f3n de la historicidad humana se hizo patente en su convicci\u00f3n del eterno retorno y su adhesi\u00f3n a \u00e9l. Con todo y que ah\u00ed surgi\u00f3 la ciencia hist\u00f3rica como un m\u00e9todo de indagaci\u00f3n documental<strong>:&nbsp;<em>istorein<\/em><\/strong>,&nbsp;<strong>indagar<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>La novedad sobre la\u00a0<strong>condici\u00f3n hist\u00f3rica<\/strong>\u00a0del\u00a0<strong>ser humano<\/strong>, la historicidad, alumbr\u00f3 a la conciencia humana, primero con Israel, luego con el cristianismo: no es el hado ni el azar los que conducen el\u00a0<strong>destino humano<\/strong>. Por el contrario, en cada humano, en cada ser libre, dicho destino depende de \u00e9l, de su iniciativa, de su interioridad. Fue este el primer chispazo. Pero me ocurri\u00f3 como cuando se da un chispazo y uno no se percata de que ha prendido la le\u00f1a. Fue cuando llegamos a\u00a0<strong>San Agust\u00edn<\/strong>\u00a0cuando la llama se aviv\u00f3: la verdadera historia, la real, la aut\u00e9ntica, se da en la interioridad humana, en el\u00a0<strong>coraz\u00f3n humano<\/strong>. Ah\u00ed acaece lo real.<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00e9 si ese fue el flamazo o el incendio. Para cuando&nbsp;<strong>Garc\u00eda Venturini<\/strong>&nbsp;analizaba la noci\u00f3n de historia del santo de Hipona: es la batalla entre la ciudad celeste y la ciudad terrena por el coraz\u00f3n humano, y \u00e9ste es el que decide, ya estaba mi mente y en mi coraz\u00f3n conectados la&nbsp;<strong>interioridad con la historia<\/strong>. Lo eterno con lo contingente se mostraban ah\u00ed, indisolubles, en el coraz\u00f3n humano, en la interioridad humana \u2014libre\u2014, finita y a la vez eterna. Con el tiempo, los cr\u00edticos de San Agust\u00edn, no dejaban de mirar en esa tesis un manique\u00edsmo nunca superado. Yo m\u00e1s bien iba descubriendo la&nbsp;<strong>dial\u00e9ctica de la interioridad<\/strong>: somos lo que hacemos.<\/p>\n\n\n\n<p>La&nbsp;<strong>Filosof\u00eda de la historia<\/strong>&nbsp;no se quedaba ah\u00ed. De hecho, m\u00e1s que una Filosof\u00eda de la historia lo que vimos en ese curso fue una&nbsp;<strong>Historiosof\u00eda<\/strong>, un saber acerca de la historia, vista a lo largo de la historia, una&nbsp;<strong>historia de la historia<\/strong>. Desde luego, ya en el nombre mismo de la disciplina encontramos las dificultades para designarla. Pero lo que llam\u00f3 mi atenci\u00f3n en esa disciplina es, en primer lugar, descubrir la&nbsp;<strong>condici\u00f3n hist\u00f3rica del ser humano<\/strong>; luego, en un segundo momento, el devenir donde acaece dicha condici\u00f3n. Y lo mejor, que para comprender nuestro tiempo, es preciso tener una idea de lo que&nbsp;<strong>concebimos por historia<\/strong>: si \u00e9sta tiene una direcci\u00f3n, un sentido, un significado; o si no lo tiene. Y&nbsp;<strong>por qu\u00e9<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa fue la interrogante que me qued\u00f3 y que, todos estos a\u00f1os, sigue siendo acuciante para m\u00ed. No tanto por la historia en general, sino tambi\u00e9n por\u00a0<strong>mi historia personal<\/strong>, mi biograf\u00eda, el sentido y el significado de mi existencia consciente, de\u00a0<strong>mi ser en el mundo<\/strong>, en este mundo. Por esos mismos a\u00f1os mozos, escuch\u00e9 una conferencia de\u00a0<strong>Alberto Caturelli<\/strong>\u00a0sobre la interioridad objetiva. Fue as\u00ed que, luego de San Agust\u00edn respecto al tema, me interes\u00e9 en\u00a0<strong>Michele Federico Sciacca<\/strong>\u00a0y sus tesis sobre la\u00a0<strong>idea del ser<\/strong>\u00a0y la\u00a0<strong>interioridad objetiva<\/strong>, temas que me sirvieron para conocer y comprender ciertos temas sobre la modernidad, o al menos otra de sus versiones: la de la\u00a0<strong>objetividad del sujeto<\/strong>\u00a0y de su\u00a0<strong>subjetividad<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>[1] Jorge Luis Garc\u00eda Venturini,&nbsp;<em>Filosof\u00eda de la historia. Enjuiciamiento y nuevas claves<\/em>, Gredos, Madrid 1972.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A la memoria de Manuel D\u00edaz Cid,amigo y maestro,por su cumplea\u00f1os. 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