{"id":60625,"date":"2023-10-11T07:14:25","date_gmt":"2023-10-11T12:14:25","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=60625"},"modified":"2023-10-11T07:14:27","modified_gmt":"2023-10-11T12:14:27","slug":"el-lado-mas-oscuro-del-consumismo-digital-los-videos-de-gatitos-muestran-la-terrible-inutilidad-de-nuestras-actividades-en-la-red-papel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/el-lado-mas-oscuro-del-consumismo-digital-los-videos-de-gatitos-muestran-la-terrible-inutilidad-de-nuestras-actividades-en-la-red-papel\/","title":{"rendered":"El lado m\u00e1s oscuro del consumismo digital: \u00abLos v\u00eddeos de gatitos muestran la terrible inutilidad de nuestras actividades en la red\u00bb | Papel"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-background has-medium-font-size\" style=\"background-color:#49baf4\">Tras cada desaf\u00edo viral o cada &#8216;like&#8217; de Instagram existe una tecnoestructura que la mayor\u00eda desconocemos y que ahora desvela la novela gr\u00e1fica &#8216;La oscura huella digital&#8217;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-style-default\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"910\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/16969510019336-910x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-60626\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/16969510019336-910x1024.jpg 910w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/16969510019336-267x300.jpg 267w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/16969510019336-768x864.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/16969510019336.jpg 990w\" sizes=\"(max-width: 910px) 100vw, 910px\" \/><figcaption><strong>VI\u00d1ETAS DE PHILIPPE SQUARZONI<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-medium-font-size\"><strong>ISRAEL ZABALLA \/ PAPEL<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>De la paleta de colores disponible en cualquier programa de dibujo,&nbsp;<strong>Philippe Squarzoni<\/strong>&nbsp;(Ard\u00e8che, Francia, 1971) sab\u00eda que solo el negro funcionar\u00eda para representar la parte m\u00e1s sombr\u00eda de nuestro mundo tecnol\u00f3gico. Es el color de las profundidades submarinas donde se extienden miles de kil\u00f3metros de cables de fibra; tambi\u00e9n es el color de las galer\u00edas mineras donde se extraen metales para las bater\u00edas de los m\u00f3viles con mano de obra infantil; y, por supuesto, es el color con que imagina el futuro de un planeta al que nuestra adicci\u00f3n a las pantallas provoca graves heridas medioambientales.<\/p>\n\n\n\n<p>La posibilidad de este apocal\u00edptico fundido a negro vertebra, desde la primera a la \u00faltima vi\u00f1eta,&nbsp;<a href=\"https:\/\/amzn.to\/45qn9jG\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em><strong>La oscura huella digital<\/strong><\/em><\/a>&nbsp;(Errata Naturae): una monumental novela gr\u00e1fica con elementos autobiogr\u00e1ficos a la que Squarzoni ha dedicado un gran esfuerzo documental y creativo. \u00abHabr\u00e9 invertido en hacerla un a\u00f1o y medio, entre las fases de investigaci\u00f3n, escritura y dibujo\u00bb, cuenta el autor por correo electr\u00f3nico sobre su obra, que ahora se publica en Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>En sus m\u00e1s de 250 p\u00e1ginas no aparecen superh\u00e9roes al estilo Batman o Superman, pero s\u00ed villanos como&nbsp;<strong>Facebook, Google, Amazon o Apple<\/strong>. El artista franc\u00e9s acusa a estos gigantes de ser unos verdaderos genios del ocultismo. \u00abHan organizado muy concienzudamente la invisibilidad de su huella medioambiental\u00bb, denuncia. \u00abEste comportamiento est\u00e1 en el coraz\u00f3n mismo de su forma de presentarse al mundo:&nbsp;<strong>venden que lo digital es inmaterial y, por tanto, fundamentalmente&nbsp;<\/strong><em><strong>verde<\/strong><\/em>. Por supuesto, se trata de un truco de ilusionismo, porque la sociedad digital tiene detr\u00e1s la mayor tecnoestructura industrial del mundo. Pero esta materialidad est\u00e1 oculta y se sigue infravalorando su cada vez mayor huella ecol\u00f3gica\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la elocuencia de la tinta convertida en im\u00e1genes de denuncia, Squarzoni traza en su c\u00f3mic el verdadero rostro del coloso al que alimentamos con correos electr\u00f3nicos basura, postureos de todo tipo o peligrosas noticias\u00a0<em>fake<\/em>. Sus ilustraciones funcionan como un aparato de rayos X que disecciona la nube digital desde dentro. Resulta que en su interior no hay algod\u00f3n de az\u00facar, sino chips fabricados con minerales\u00a0<em>high tech<\/em>\u00a0extra\u00eddos con maquinaria pesada, enormes granjas de servidores inform\u00e1ticos y toneladas de chatarra tecnol\u00f3gica que se vierten bajo la alfombra del tercer mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-cyan-bluish-gray-background-color has-background\">PARA SABER M\u00c1S<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2023\/09\/15\/16947693476085.jpg\" alt=\"\" width=\"-560\" height=\"-373\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Douglas Rushkoff.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/historias\/2023\/09\/17\/650423c9e4d4d8f52e8b4579.html\">Un profeta digital contra los tecnobillonarios de Silicon Valley: \u00abSe ven como dioses y a nosotros como insectos\u00bb<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2023\/06\/08\/16862439355620.jpg\" alt=\"\" width=\"224\" height=\"149\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>As\u00ed muri\u00f3 el mito de los gur\u00fas tecnol\u00f3gicos.&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/lideres\/2023\/06\/12\/648204d8fc6c83b6108b45df.html\">\u00abSu gran legado ser\u00e1 la erosi\u00f3n de la democracia\u00bb<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><em>La oscura huella digital<\/em>&nbsp;funciona como un rompecabezas: cada vi\u00f1eta es una pieza y, una a una, el autor va ensamblando la reflexi\u00f3n que desea provocar. Su h\u00e1bil mano de artista entremezcla el populismo de&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/e\/do\/donald-trump.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Donald Trump<\/a>, el cayuco lleno de migrantes a la deriva en el Mediterr\u00e1neo, las selvas con palmeras arrasadas por ciclones y, entre dibujo y dibujo, el chisporroteo de emojis sonrientes ponen en evidencia la insustancial naturaleza del consumo digital. En su momento m\u00e1s expresivo, una mujer aparece imantada a la pantalla de su m\u00f3vil&#8230; mientras atiende sus necesidades biol\u00f3gicas sentada en un retrete.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero si oscura resulta la realidad representada por las ilustraciones, a\u00fan m\u00e1s preocupante resulta el efecto de la monta\u00f1a de cifras que Squarzoni desmenuza y espolvorea sobre las p\u00e1ginas del c\u00f3mic. Los n\u00fameros complementan a las palabras en los bocadillos de las vi\u00f1etas y revelan lo que a menudo se nos escapa sobre la factura energ\u00e9tica que hacemos pagar al planeta por nuestros h\u00e1bitos digitales.<\/p>\n\n\n\n<p>Como que en 2020 hab\u00eda&nbsp;<strong>unos 30.000 millones de objetos conectados a internet cuyo consumo el\u00e9ctrico representa del 10 al 13% del total<\/strong>&nbsp;y entre el 3 y el 4% de las emisiones de efecto invernadero, el doble que el sector a\u00e9reo&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Como que existen m\u00e1s de tres millones de centros de datos en el mundo y que solo uno de ellos, el m\u00e1s grande de Google, es capaz de consumir tanta energ\u00eda como una ciudad de 200.000 habitantes&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>O como que un solo ordenador de tama\u00f1o medio requiere para su fabricaci\u00f3n&nbsp;<strong>22 kilos de productos qu\u00edmicos, 240 kilos de combustible y 7,5 toneladas de agua<\/strong>&#8230;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2023\/10\/10\/16969510192886.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>-\u00bfCree que los dispositivos deber\u00edan incorporar alg\u00fan tipo de mensaje sobre su huella clim\u00e1tica como las advertencias sanitarias de las cajetillas de tabaco?<\/p>\n\n\n\n<p>-Ser\u00eda una muy buena idea que funcionar\u00eda contra la ret\u00f3rica de la desmaterializaci\u00f3n de la sociedad. Es algo parecido a lo que he intentado hacer en esta novela gr\u00e1fica: mostrar constantemente la realidad f\u00edsica de este universo. No lo que vemos en las pantallas, sino las propias m\u00e1quinas con que se producen esos contenidos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQui\u00e9n es el responsable del frenes\u00ed digital que se lleva buena parte de los recursos del planeta? Squarzoni no solo se\u00f1ala con el dedo a las megaplataformas tecnol\u00f3gicas: tambi\u00e9n se mira en el espejo para explorar sus propias contradicciones. No reh\u00faye dibujarse a s\u00ed mismo utilizando el ordenador para trabajar o sentado en el sof\u00e1 junto a su hija,&nbsp;<em>Pistachito<\/em>, mientras echan una partida a videojuegos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abTodos tenemos una parte de responsabilidad\u00bb, admite. \u00abM\u00e1s que nada porque la mayor\u00eda de estas plataformas son, en cierto modo,&nbsp;<em>t\u00faneles vac\u00edos<\/em>. Somos nosotros los que colgamos videos en YouTube y fotos en Instagram o los que hacemos pedidos en Amazon. Somos los que alimentamos a la bestia. Una vez que metes el pie es muy dif\u00edcil salir porque es adictivo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-cyan-bluish-gray-background-color has-background has-medium-font-size\"><strong><em>Somos nosotros los que colgamos videos en YouTube y fotos en Instagram o los que hacemos pedidos en Amazon<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Dif\u00edcil&#8230; pero no imposible. La posible soluci\u00f3n que esboza Squarzoni pasa por cambiar nuestros h\u00e1bitos de consumo, por dejar de comprar compulsivamente, por hacernos digitalmente sobrios: \u00ab<strong>No me gusta la idea de retroceder, pero s\u00ed creo que tenemos que echar el freno<\/strong>. Desarrollar una perspectiva cr\u00edtica sobre nuestras pr\u00e1cticas, dejar de pensar que este mundo es inmaterial y que nuestras actividades no tienen ning\u00fan impacto. Y a partir de ah\u00ed poner las cosas en orden, desde un punto de vista individual y tambi\u00e9n como sociedad\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEn Francia un adulto de 18 a\u00f1os ha tenido ya una media de cinco m\u00f3viles\u00bb, indica en una vi\u00f1eta que representa las famosas presentaciones de Steve Jobs para lanzar un nuevo producto de Apple. \u00ab<strong>El 30% de los franceses cambia de m\u00f3vil aunque el antiguo funcione<\/strong>. Lo hacen cada dos a\u00f1os de media, aunque la vida \u00fatil del terminal alcance entre siete y ocho a\u00f1os\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l mismo intenta salirse de esa vor\u00e1gine y ha renunciado a comprarse un&nbsp;<em>smartphone<\/em>, aunque nuevamente se quita m\u00e9ritos. \u00abSoy como todo el mundo: si tuviera uno me convertir\u00eda en un adicto y lo consultar\u00eda todo el tiempo sin ning\u00fan motivo importante, as\u00ed que prefiero vivir sin \u00e9l\u00bb, reconoce el ilustrador. \u00abAl final, me aplico a m\u00ed mismo las supuestas directrices de los desarrolladores de Silicon Valley, que desinstalan de sus m\u00f3viles las aplicaciones que ellos mismos crean y env\u00edan a sus hijos a colegios donde la tecnolog\u00eda digital est\u00e1 prohibida&#8230; Conocen la otra cara de la moneda digital y son sorprendente buenos a la hora de ponerse l\u00edmites\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2023\/10\/10\/16969560497907.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Cree que, al margen de la resistencia personal que cada uno ofrezca, las soluciones deber\u00edan venir de unos poderes p\u00fablicos a los que exige liderazgo: \u00abNecesitamos decisiones de orden pol\u00edtico para liberar a la gente del dilema de tener que arbitrar constantemente entre sus convicciones y sus pr\u00e1cticas\u00bb. Pero el problema, redoble de tambores, son&#8230; los pol\u00edticos: \u00abHay que lidiar con gente como&nbsp;<strong>Emmanuel Macron<\/strong>, un lobista empresarial sin cultura cient\u00edfica y sin una conciencia pol\u00edtica que le haga preocuparse por el bien com\u00fan. De modo que no puede esperarse demasiado\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Su trabajo, mientras tanto, intenta sacar a la sociedad de su anestesia y concienciarnos del da\u00f1o que causamos a golpe de clics de rat\u00f3n y pulsaciones t\u00e1ctiles. Como cuando nos afea con estampas caricaturescas la parte m\u00e1s rid\u00edcula del uso que damos a internet y las redes sociales, la de los tontorrones contenidos sobre mascotas con los que entramos en bucle.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLos videos de gatitos son muy elocuentes porque muestran la terrible inutilidad de muchas de nuestras actividades digitales&#8230;\u00bb, afirma. \u00abVivimos inundados de informaci\u00f3n, una parte de la cual es realmente significativa, pero la otra absolutamente anecd\u00f3tica y&nbsp;<strong>este diluvio acaba creando una especie de p\u00e9rdida del significado colectivo<\/strong>. Mi labor se dirige a recuperar ese sentido, cuestionar nuestras representaciones&#8230; Al final, de alguna manera, es un proyecto de subversi\u00f3n pol\u00edtica\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Las p\u00e1ginas finales del libro son como su admirado cine mudo de Chaplin, ya no hay m\u00e1s palabras ni datos: solo dibujos. Aparecen escenas cotidianas de una gran ciudad, con la gente paseando, de compras o andando en bicicleta. Entre la multitud, un padre y su hija, Squarzoni y&nbsp;<em>Pistachito<\/em>. Pasean en silencio. Ella, metida en su mundo, mira al frente. \u00c9l, pensativo, posa sus ojos en ella&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abDe alguna manera es un final abierto\u00bb, admite. \u00abTeniendo en cuenta el tema del volumen, \u00bfde qu\u00e9 otra manera podr\u00eda terminar? En lo referente al calentamiento global, seguimos a mitad de camino. Nuestras emisiones no bajan, el cambio clim\u00e1tico se hace cada d\u00eda m\u00e1s presente y tenemos que hacer un cambio de rumbo radical. En cuanto a mi hija, y el planeta en el que va a vivir, las cosas est\u00e1n por escribirse&#8230; Ella tendr\u00e1 que encontrar su lugar en ese mundo e inventar su propio camino\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00faltimo encuadre muestra los pies de padre e hija avanzando hacia un lugar indeterminado. Sus pasos no dejan en el suelo ninguna sucia huella. Por un instante, la oscuridad desaparece. El dibujante no ha elegido el negro para la p\u00e1gina final. Nos deja el futuro en blanco para que reflexionemos: todo est\u00e1 por escribirse&#8230; o dibujarse.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><\/h2>\n\n\n\n<p><em><strong>La oscura huella digital<\/strong>,<\/em>\u00a0de Philippe Squarzoni, est\u00e1 ya a la venta (Errata Naturae).\u00a0<a href=\"https:\/\/amzn.to\/3LUfGmk\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><strong>Puede comprarlo aqu\u00ed<\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/futuro\/2023\/10\/10\/65256af1e4d4d80a138b4585.html\">https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/futuro\/2023\/10\/10\/65256af1e4d4d80a138b4585.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tras cada desaf\u00edo viral o cada &#8216;like&#8217; de Instagram existe una tecnoestructura que la mayor\u00eda desconocemos y que ahora desvela 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