{"id":57577,"date":"2023-08-24T22:05:45","date_gmt":"2023-08-25T03:05:45","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=57577"},"modified":"2023-08-24T22:05:47","modified_gmt":"2023-08-25T03:05:47","slug":"opinion-nada-humano-nos-es-ajeno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/opinion-nada-humano-nos-es-ajeno\/","title":{"rendered":"Opini\u00f3n | Nada humano nos es ajeno"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-medium-font-size\">La raz\u00f3n no s\u00f3lo nos ayuda a darnos cuenta de las cosas y a pensar, sino, sobre todo a decidir<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>A la memoria de mi pap\u00e1,<br>don Filiberto Aguilar R\u00edos,<br>en memoria de su cumplea\u00f1os.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>\u201cHomo sum: humani nihil a me alienum puto.\u201d<br>[\u201cHombre soy: considero que nada humano me es ajeno.\u201d]<br>Terencio (185-159 a. C.), El atormentador de s\u00ed mismo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color\" style=\"font-size:26px\"><strong><em>Por Dr. Fidencio Aguilar V\u00edquez<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Esas&nbsp;<strong>palabras que pone Terencio<\/strong>&nbsp;en boca de&nbsp;<em>Cremes<\/em>&nbsp;nos muestran el contexto de la comedia del autor romano y, al mismo tiempo, un&nbsp;<strong>destello antropol\u00f3gico<\/strong>&nbsp;que toca nuestros d\u00edas.&nbsp;<em>Cremes<\/em>&nbsp;le hace una observaci\u00f3n a&nbsp;<em>Menedemo<\/em>&nbsp;que cualquiera puede hacer a su vecino:&nbsp;<strong>Eres ya mayor<\/strong>&nbsp;y todo el d\u00eda, todos los d\u00edas,&nbsp;<strong>te veo trabajar<\/strong>&nbsp;antes de que me vaya y despu\u00e9s de que regrese a mi casa; \u201cfinalmente no descansas ni ves por ti\u201d, le dice el primero a su vecino.&nbsp;<em>Menedemo<\/em>&nbsp;le contesta as\u00ed: \u201c\u00bfacaso tu trabajo te deja tanto tiempo desocupado para&nbsp;<strong>preocuparte de cosas ajenas<\/strong>&nbsp;que no te conciernen?\u201d (1). Algo as\u00ed como: No seas chismoso.<\/p>\n\n\n\n<p>La respuesta tiene dos partes. La primera es que&nbsp;<strong>nada de lo que los dem\u00e1s hacen<\/strong>&nbsp;\u2014o dejan de hacer\u2014&nbsp;<strong>nos es ajeno<\/strong>. La segunda, poco conocida de la comedia, es que&nbsp;<em>Cremes<\/em>&nbsp;se\u00f1ala que advierte los hechos y se\u00f1ala: \u00bfEs correcto que te pregunte o no? O que te desistas (y contestes).&nbsp;<em>Menedemo<\/em>&nbsp;responde a su vecino que haga lo que le sea conveniente. La comedia sigue su curso y su historia (de amor y de enredo) y&nbsp;<em>Menedemo<\/em>, ante la insistencia de su vecino,&nbsp;<strong>decide contarle<\/strong>&nbsp;lo que atormenta su \u00e1nimo y su coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La&nbsp;<strong>cita de Terencio<\/strong>&nbsp;es para situarnos dentro de lo humano, puesto que&nbsp;<strong>nada de lo humano nos es ajeno<\/strong>. Ya en textos anteriores hab\u00eda yo se\u00f1alado algunos rasgos de la condici\u00f3n humana vistos por&nbsp;<strong>Octavio Paz<\/strong>&nbsp;desde la poes\u00eda y por&nbsp;<strong>San Agust\u00edn<\/strong>&nbsp;desde la filosof\u00eda. Del Hiponense \u2014espero volver en un siguiente texto sobre su obra\u2014; retomo el tema de los fil\u00f3sofos que, en medio de la infelicidad de esta vida, sin embargo, buscan la&nbsp;<strong>felicidad en los bienes supremos<\/strong>. Porque en verdad, nuestra condici\u00f3n humana nos hace buscar la felicidad en la diversidad de bienes, tanto del cuerpo como del esp\u00edritu, o de ambos.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta vida, empero, no nos puede brindar lo que buscamos; de ah\u00ed ese desesperado buscar lo que somos, o bien, ese desesperado&nbsp;<strong>no querer ser lo que somos<\/strong>, como bien ha escrito&nbsp;<strong>Helmut Thielicke<\/strong>&nbsp;(2). O como&nbsp;<strong>Albert Camus&nbsp;<\/strong>ha hecho decir a&nbsp;<em>Cal\u00edgula<\/em>: \u201cLas cosas tal como son, no me parecen satisfactorias.\u201d Y a\u00f1ade m\u00e1s adelante: \u201cPor eso necesito la luna o la dicha, o la inmortalidad, algo descabellado quiz\u00e1, pero que no sea de este mundo.\u201d (3).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Gi\u00f6rgy Luk\u00e1cs<\/strong>&nbsp;ha dicho que hay una relaci\u00f3n entre la idea de la vida y el ser esencial del hombre (4). Cuando hay una adecuaci\u00f3n de la vida con ese ser esencial se llama tragedia; cuando hay una escisi\u00f3n entre ambos se llama novela. En efecto, si examinamos&nbsp;<strong>nuestras vidas<\/strong>&nbsp;\u2014nuestras biograf\u00edas\u2014, parecen&nbsp;<strong>novelas o tragedias<\/strong>. Uno puede apreciar en la H\u00e9lade un gran acercamiento al alma humana, pero&nbsp;<strong>Luk\u00e1cs&nbsp;<\/strong>escribe:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNo existe a\u00fan una interioridad, pues tampoco existe un exterior, una&nbsp;<strong>\u2018otredad\u2019 del alma<\/strong>. El alma sale en busca de aventuras; vive a trav\u00e9s de ellas, pero no conoce el verdadero tormento de buscar y el verdadero peligro de encontrar; un esp\u00edritu as\u00ed nunca se detiene, no sabe que puede perderse, no piensa en la necesidad de buscarse. Estos son los tiempos de la \u00e9pica.\u201d (5). No hay a\u00fan&nbsp;<strong>conciencia de la libertad<\/strong>, sino solamente conciencia del&nbsp;<strong>sino<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>En t\u00e9rminos no tanto del deseo cuanto del pensamiento,&nbsp;<strong>Ren\u00e9 Descartes<\/strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>John Locke<\/strong>&nbsp;han se\u00f1alado lo estrictamente humano en la&nbsp;<strong>capacidad de pensar.<\/strong>&nbsp;Han visto un estrecho v\u00ednculo entre el sujeto y el objeto en el acto mismo del pensar; uno, fund\u00e1ndolo todo en la capacidad de pensar del sujeto; el otro, en el acto que se llama pensar: el hombre es tal en cuanto es racional (6). No debemos descartar este \u00e1mbito racional en cuanto a que,&nbsp;<strong>gracias a la raz\u00f3n<\/strong>, los seres humanos descubrimos lo que somos y qui\u00e9nes somos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los humanos no nos definimos s\u00f3lo por nuestras<strong>&nbsp;necesidades<\/strong>&nbsp;y por&nbsp;<strong>nuestros deseos.<\/strong>&nbsp;Partir y terminar s\u00f3lo por el deseo innato de bienestar hasta cierto punto es desnaturalizar nuestra&nbsp;<strong>condici\u00f3n humana<\/strong>&nbsp;y nuestro&nbsp;<strong>ser humano<\/strong>, es aislarnos, disecarnos en alguna de nuestras caracter\u00edsticas. La raz\u00f3n no s\u00f3lo nos ayuda a darnos cuenta de las cosas y a pensar, sino, sobre todo a decidir, a&nbsp;<strong>juzgar lo bueno y lo malo<\/strong>, lo noble y lo bajo, lo humano y lo inhumano. Los grandes errores de los fil\u00f3sofos suelen estar marcados por una reducci\u00f3n de la diversidad de \u00e1mbitos de nuestro ser, a uno solo de ellos que pretende ser el fundamental.<\/p>\n\n\n\n<p>Escritores como&nbsp;<strong>Dostoievski y Kierkegaard<\/strong>&nbsp;han ahondado en la&nbsp;<strong>condici\u00f3n humana<\/strong>. Sus planteamientos presentan grandes combates interiores en el coraz\u00f3n humano: \u201cCada uno es un momento, una pulsaci\u00f3n de la tr\u00e1gica lucha interior del hombre que combate entre la aspiraci\u00f3n a los m\u00e1s altos niveles del esp\u00edritu y el mal que le rechaza hacia los abismos profundos. \u00bfQu\u00e9 es lo que se opone a que el&nbsp;<strong>hombre se libre<\/strong>&nbsp;de la atracci\u00f3n del abismo cada vez que trata de desplegarse y de elevarse? Para&nbsp;<strong>Kierkegaard<\/strong>&nbsp;se opone la filosof\u00eda sistem\u00e1tica de la milagrosa raz\u00f3n que todo lo resuelve y todo lo arregla; para&nbsp;<strong>Dostoievsk<\/strong>i, la sociedad, con su orden constituido, con sus tradiciones y costumbres, instituciones y jerarqu\u00edas, con la inviolabilidad de las reglas de la moral com\u00fan, que condena inexorablemente al que no se adapta a ella y le separa de la vida.\u201d (7).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfHemos de rechazar la raz\u00f3n y la vida social?<\/strong>&nbsp;No, sin duda. Pero hemos de advertir por qu\u00e9 y c\u00f3mo ambas pueden disecar la vida humana y su sentido. La&nbsp;<strong>pel\u00edcula&nbsp;<em>Oppenheimer<\/em><\/strong>&nbsp;es bastante ilustradora de esto. Nos muestra el estrecho v\u00ednculo entre el&nbsp;<strong>saber y la decisi\u00f3n<\/strong>&nbsp;\u2014sobre todo de cu\u00f1o pol\u00edtico\u2014. El saber, uno de los \u00e1mbitos de la realidad y de la verdad, refleja ciertamente el camino de la raz\u00f3n. Genera realidad; mejor dicho, llena a la realidad de una nueva dimensi\u00f3n de cosas reales: nuestra<strong>&nbsp;cotidianeidad<\/strong>&nbsp;est\u00e1 llena de&nbsp;<strong>ciencia y de tecnolog\u00eda<\/strong>. La pel\u00edcula muestra c\u00f3mo se dio el conocimiento para hacer la bomba at\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p>Llega, empero, un momento del saber en el que deja de ser tal, para&nbsp;<strong>transformarse en decisi\u00f3n<\/strong>&nbsp;y, por tanto, tener una&nbsp;<strong>connotaci\u00f3n moral<\/strong>. Esa decisi\u00f3n incluye tanto a los cient\u00edficos, Oppenheimer en primer lugar, como a los pol\u00edticos, el presidente Truman en especial. Pero tambi\u00e9n abarca a toda la cadena de decisiones y acciones que cerraron el circuito en el que ese artefacto dej\u00f3 en ruinas a las ciudades de Hiroshima y Nagasaki.<\/p>\n\n\n\n<p>Es verdad que no es lo mismo el&nbsp;<strong>saber que la decisi\u00f3n<\/strong>. Uno, se\u00f1ala la posibilidad; la otra, la hace factible. Pero ambos est\u00e1n estrechamente vinculados, sobre todo con la desembocadura final: Con ese saber, con esas posibilidades, \u00bfqu\u00e9 vamos a hacer? \u00bfQui\u00e9n va a decidir? En el fondo, se trata del&nbsp;<strong>poder<\/strong>, que es lo que enlaza al&nbsp;<strong>saber y a la decisi\u00f3n<\/strong>. En la pel\u00edcula \u2014y en la historia real tambi\u00e9n\u2014, Oppenheimer parece que se arrepiente de la acci\u00f3n. Los pol\u00edticos \u2014y Truman en particular\u2014 parece que no.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 quiero se\u00f1alar con todo esto, con esta larga excursi\u00f3n? Primero, el&nbsp;<strong>tema de lo humano<\/strong>, que no nos es \u2014ni puede serlo\u2014 ajeno. Segundo, el problema de que este mundo,&nbsp;<strong>esta realidad hist\u00f3rica<\/strong>&nbsp;que vivimos, por mucho que busquemos, no nos da lo que anhela nuestro ser. Tercero, que, pese a ello,&nbsp;<strong>buscamos la felicidad<\/strong>, la plenitud, el infinito. De ah\u00ed los varios autores que he citado. Cuarto, que en todo ello se encuentra el&nbsp;<strong>tema \u00e9tico-moral<\/strong>. Y la raz\u00f3n \u2014vinculada a la realidad, la verdad y el bien\u2014 alumbra tanto al saber como a la decisi\u00f3n. Las im\u00e1genes de la pel\u00edcula&nbsp;<em>Oppenheimer<\/em>&nbsp;nos hacen eco de lo anterior.<\/p>\n\n\n\n<p>Si a la luz de lo anterior miramos algunos rubros de la&nbsp;<strong>situaci\u00f3n pol\u00edtica<\/strong>&nbsp;de nuestro pa\u00eds y de las&nbsp;<strong>decisiones pol\u00edticas<\/strong>, no podemos quedar sino asombrados de la envergadura de las mismas. Que el presidente de la rep\u00fablica sea&nbsp;<strong>indolente<\/strong>&nbsp;frente al padecimiento de muchos a causa de la violencia, del dolor de sus familias por ello mismo, nos habla de decisiones que no est\u00e1n a margen de la \u00e9tica, y por tanto que son&nbsp;<strong>morales o inmorales<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Nada de lo humano \u2014sobre todo el dolor y la tragedia\u2014 nos es ajeno. Que unos padres y\/o unas madres no encuentren a sus hijos o hijas \u2014o que no encuentren medicamentos para su salud\u2014 no hace sino apelar a nuestra&nbsp;<strong>condici\u00f3n de humanos<\/strong>, y a la sociedad que conformamos. Los pol\u00edticos \u2014y m\u00e1s los que ostentan la primera magistratura\u2014 suelen ser sordos, o hacerse los sordos. Pero la&nbsp;<strong>sociedad s\u00ed puede escuchar<\/strong>&nbsp;y hacerse&nbsp;<strong>eco de esas voces dolientes<\/strong>, organizarse, estructurarse, exigir que quienes tengan la responsabilidad de buscar a los desaparecidos, de llevar a la justicia a los delincuentes y de sentenciarlos, lo hagan. Y si no, de cambiarlos pac\u00edficamente, con las&nbsp;<strong>reglas de la democracia<\/strong>&nbsp;vigente y bajo el&nbsp;<strong>estado de derecho<\/strong>&nbsp;que nos hemos dado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias:<\/strong><br>(1) Plubio Terencio Africano,&nbsp;<em>El atormentador de s\u00ed mismo<\/em>, en&nbsp;<em>Comedias<\/em>, Tomo I, UNAM (Bibliotheca Scriptorum Graecorum et Romanorum Mexicana), M\u00e9xico 1975, p. 126.<br>(2) Helmut Thielicke,&nbsp;<em>Esencia del hombre. Ensayo de antropolog\u00eda cristiana<\/em>, Herder, Barcelona 1985, pp. 51ss. y 63ss.<br>(3) Albert Camus,&nbsp;<em>El malentendido\/Cal\u00edgula<\/em>, Losada, Buenos Aires 2004, p. 106.<br>(4) Gy\u00f6rgy Luk\u00e1cs,&nbsp;<em>Teor\u00eda de la novela. Un ensayo hist\u00f3rico-filos\u00f3fico sobre las formas de la gran literatura \u00e9pica<\/em>, Godot, Buenos Aires 2010, pp. 31ss. y 49ss.<br>(5)&nbsp;<em>Ib<\/em>., p. 22.<br>(6) Tom\u00e1s Melendo,&nbsp;<em>J. Locke: Ensayo sobre el entendimiento humano<\/em>, EMESA, Madrid 1978, p. 78.<br>(7) Michele Federico Sciacca,&nbsp;<em>La filosof\u00eda hoy<\/em>, Vol. I, Miracle, Barcelona, 1961, p. 54.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La raz\u00f3n no s\u00f3lo nos ayuda a darnos cuenta de las cosas y a pensar, sino, sobre todo a decidir [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":57578,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[8,22],"tags":[18400,18398,3958,18399,5660,18395,18181,18396],"class_list":["post-57577","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias","category-opinion-invitada","tag-albert-camus","tag-cremes","tag-filosofia","tag-menedemo","tag-octavio-paz","tag-oppenheimer","tag-san-agustin","tag-terencio"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/57577","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=57577"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/57577\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":57579,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/57577\/revisions\/57579"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/57578"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=57577"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=57577"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=57577"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}