{"id":57039,"date":"2023-08-17T09:06:51","date_gmt":"2023-08-17T14:06:51","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=57039"},"modified":"2023-08-17T09:07:09","modified_gmt":"2023-08-17T14:07:09","slug":"opinion-la-ciudad-de-dios-y-la-ciudad-del-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/opinion-la-ciudad-de-dios-y-la-ciudad-del-mundo\/","title":{"rendered":"Opini\u00f3n | La ciudad de Dios y la ciudad del mundo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Fecerunt itaque civitates duas amores duo;<br>terrenam scilicet amor sui usque ad contemptum Dei,<br>Caelestem vero amor Dei usque ad contemptum sui.\u201d<br>[As\u00ed pues, dos amores hicieron dos ciudades;<br>la terrena, es claro, el amor a s\u00ed hasta el desprecio de Dios,<br>la celeste, en verdad, el amor de Dios hasta el desprecio de s\u00ed.]<\/em><br><strong>Agust\u00edn,\u00a0<em>La ciudad de Dios<\/em>, XIV, 28.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color\" style=\"font-size:26px\"><strong><em>Por Dr. Fidencio Aguilar V\u00edquez<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No es f\u00e1cil hacer una&nbsp;<strong>lectura teol\u00f3gica<\/strong>&nbsp;sobre los&nbsp;<strong>acontecimientos hist\u00f3ricos<\/strong>&nbsp;de nuestro tiempo; tampoco lo es entablar una lectura filos\u00f3fica sobre la historia y sobre lo que acaece actualmente en el globo, en la regi\u00f3n y en nuestro pa\u00eds. Sin embargo, para una&nbsp;<strong>conciencia<\/strong><strong>&nbsp;cristiana<\/strong>&nbsp;es ineludible, inevitable y hasta necesario hacer tal lectura. El&nbsp;<strong>cristiano vive en el mundo<\/strong>&nbsp;y colabora en su&nbsp;<strong>construcci\u00f3n<\/strong>. No s\u00f3lo eso, con la mirada en el cielo \u2014 ya que su destino no concluye con su muerte\u2014, se gana el reino celeste en esta vida.<\/p>\n\n\n\n<p>El cristiano vive en el mundo, en la historia, en las situaciones concretas de esta existencia. Tiene por tanto un juicio, una valoraci\u00f3n, una perspectiva, una actitud, una determinaci\u00f3n y una tarea,&nbsp;<strong>una misi\u00f3n<\/strong>. No s\u00f3lo una visi\u00f3n sobre la historia o el mundo en general, sino sobre&nbsp;<strong>temas especiales<\/strong>, la pol\u00edtica, la sociedad, el trabajo, la educaci\u00f3n, la familia, sobre s\u00ed mismo, sobre la naturaleza, etc\u00e9tera.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de lo anterior, es pertinente destacar el&nbsp;<strong>proceso de secularizaci\u00f3n<\/strong>&nbsp;que, sobre todo en la edad moderna, ha venido acentu\u00e1ndose y prevaleciendo. Un proceso, hasta cierto punto de vista, natural, conveniente y necesario. No se trata, es cierto, solamente de una&nbsp;<strong>des-religiosidad<\/strong>, sino de una&nbsp;<strong>saludable conciencia<\/strong>&nbsp;de estar en este mundo y de que algo estamos llamados a ser y a hacer en \u00e9l, sin agotarse en \u00e9l, en suma, sin darle el coraz\u00f3n, el alma, la conciencia, que s\u00f3lo pertenece a Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa es la&nbsp;<strong>tensi\u00f3n<\/strong>&nbsp;de la&nbsp;<strong>conciencia cristiana<\/strong>, ya se\u00f1alada por el mismo Jes\u00fas:&nbsp;<em>\u201cAl C\u00e9sar lo que es del C\u00e9sar y a Dios lo que es de Dios.\u201d<\/em>&nbsp;(Mt 22, 21). El&nbsp;<strong>cristiano<\/strong>&nbsp;est\u00e1 viviendo en esa&nbsp;<strong>doble pista de su existencia<\/strong>: por un lado, es&nbsp;<strong>ciudadano del mundo<\/strong>, de un Estado, con sus derechos y deberes; por otro lado, es ciudadano de&nbsp;<strong>otra ciudad<\/strong>. En t\u00e9rminos de Agust\u00edn, el fiel cristiano es&nbsp;<strong>ciudadano de la ciudad de Dios<\/strong>. Hay, por tanto, un v\u00ednculo y una separaci\u00f3n de esas pistas, una tensi\u00f3n: vive en el mundo sin ser del mundo, pero se gana en \u00e9ste el cielo.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, tambi\u00e9n puede perderse;&nbsp;<em>\u201c\u00bfde qu\u00e9 le sirve ganar el mundo si pierde su alma?\u201d,<\/em>&nbsp;ha dicho el maestro (Mt 16, 26). Como escribe&nbsp;<strong>Agust\u00edn<\/strong>:&nbsp;<em>\u201cdos amores hicieron dos ciudades\u201d.&nbsp;<\/em>Y ahora entramos en materia. No pretendo agotar el tema agustiniano. Mi inter\u00e9s es mostrar que una lectura desde la&nbsp;<strong>conciencia cristiana<\/strong>&nbsp;es posible y necesaria en las circunstancias presentes para tener una apertura al&nbsp;<em>ordo amoris<\/em>&nbsp;(orden del amor) y prevenirnos de la&nbsp;<em>concupiscentia<\/em>&nbsp;(los amores desordenados). El tema m\u00e1s que&nbsp;<strong>moral<\/strong>&nbsp;es de&nbsp;<strong>car\u00e1cter antropol\u00f3gico<\/strong>. Apunta a lo humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los puntos centrales de esa antropolog\u00eda est\u00e1 en el inicio del&nbsp;<strong>libro XIX de la&nbsp;<em>Ciudad de Dios<\/em><\/strong>; tiene que ver con la&nbsp;<strong>aspiraci\u00f3n a la felicidad<\/strong>&nbsp;de los seres humanos. Agust\u00edn, antes de abordar los fines de las dos ciudades (la paz completa y la felicidad absoluta de la ciudad celeste y la muerte definitiva y el castigo de la terrena), plantea el tema de los&nbsp;<strong>supremos bienes y males.&nbsp;<\/strong>Lo har\u00e1 desde el punto de vista de la revelaci\u00f3n y desde la filosof\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Plantea, en primer lugar, los&nbsp;<strong>argumentos de los mortales<\/strong>&nbsp;\u2014dice\u2014, en medio de la infelicidad de esta vida y, sin embargo, en sus profundas aspiraciones de la realizaci\u00f3n de su&nbsp;<strong>propia felicidad<\/strong>. Este primer punto es relevante porque se\u00f1ala un hecho humano fundamental: Somos mortales, esta vida no nos da la felicidad que buscamos y, por ello mismo, seguimos empe\u00f1ados en aquello que nos pueda dar de forma completa lo que anhelamos en la&nbsp;<strong>profundidad del coraz\u00f3n<\/strong>. \u00bfQu\u00e9 es eso que buscamos? El infinito que, ahora, es un misterio.<\/p>\n\n\n\n<p>Agust\u00edn, en este punto, hace una&nbsp;<strong>mezcla de filosof\u00eda y de<\/strong>&nbsp;<strong>teolog\u00eda<\/strong>&nbsp;(<em>Ciudad de Dios<\/em>, XIX, 1). Toma para ello&nbsp;<em>La filosof\u00eda<\/em>&nbsp;de&nbsp;<strong>Marco Varr\u00f3n<\/strong>&nbsp;y emite un primer juicio sobre los argumentos de los fil\u00f3sofos: sus tesis son quimeras; en cambio la esperanza que Dios nos ofrece da cumplimiento, ya desde ahora, en el tiempo, a la verdadera felicidad que \u00c9l proporciona. Son&nbsp;<strong>dos planos distintos<\/strong>, uno natural y otro sobrenatural. Pero no los distingue para contraponerlos, sino para ordenar uno al otro (<em>ordo amoris<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p>Curioso y alentador es lo que se\u00f1ala en seguida: se apoya en la&nbsp;<strong>autoridad divina<\/strong>&nbsp;(la Escritura) y los argumentos racionales, pensando en los no-creyentes. Habla por tanto a los&nbsp;<strong>cristianos y a los no-cristianos<\/strong>. No hay que olvidar que, antes de convertirse al cristianismo, Agust\u00edn fue una persona formada en las disciplinas de su tiempo, particularmente la que estaba en boga: la ret\u00f3rica. Adem\u00e1s, tuvo los recursos human\u00edsticos a los que pod\u00eda aspirar una persona culta.<\/p>\n\n\n\n<p>Los fil\u00f3sofos han entrado en discusi\u00f3n de distintas maneras y de forma amplia en el tema de cu\u00e1l es la&nbsp;<strong>fuente de la felicidad<\/strong>, es decir, el \u00faltimo, soberano y supremo bien, aquel por el cual se desean todos los dem\u00e1s bienes y \u00e9l por s\u00ed mismo. De igual modo, se trata de se\u00f1alar cu\u00e1l es el&nbsp;<strong>\u00faltimo y supremo mal<\/strong>, aquel por el cual deben evitarse los dem\u00e1s males y \u00e9l por s\u00ed mismo. El&nbsp;<strong>bien supremo<\/strong>&nbsp;\u2014as\u00ed lo describe\u2014 no se refiere a algo que se consume hasta desaparecer, sino que se perfecciona hasta su plenitud. El&nbsp;<strong>mal supremo<\/strong>, por el contrario, no es algo por lo que desaparece, sino aquello por lo que consuma su da\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Quienes buscan la sabidur\u00eda de este mundo han trabajado mucho en descubrir el&nbsp;<strong>sumo bien<\/strong>&nbsp;y el&nbsp;<strong>sumo mal<\/strong>; unos los ponen en el&nbsp;<strong>\u00e1mbito del esp\u00edritu<\/strong>, otros en el&nbsp;<strong>\u00e1mbito del cuerpo<\/strong>&nbsp;y otros m\u00e1s en ambos. De este modo, citando a Varr\u00f3n, se puede llegar a 288 posibles sentencias o tesis sobre los bienes y males, ya sea en el \u00e1mbito del esp\u00edritu, ya sea en el del cuerpo, o, bien, en ambos (1).<\/p>\n\n\n\n<p>En un contexto m\u00e1s amplio, este primer punto abre el horizonte del soberano bien al que aspira todo ser humano, bien como fin \u00faltimo,&nbsp;<strong>bien verdadero<\/strong>. En la filosof\u00eda antigua, esa b\u00fasqueda dio pauta para empe\u00f1arse en la felicidad a partir de las solas fuerzas humanas. Brot\u00f3 entonces un pensamiento hasta cierto punto de vista antropoc\u00e9ntrico, basado en la sola naturaleza humana. En ese contexto el<strong>&nbsp;cristianismo<\/strong>&nbsp;apareci\u00f3 como un&nbsp;<strong>nuevo planteamiento antropol\u00f3gico<\/strong>: el ser humano puede participar de la vida eterna, por tanto, ser ciudadano de la ciudad celeste. Lo hace por la fe \u2014obra de Dios\u2014, que es gracia y don. A partir de ah\u00ed, el cristianismo se separa de la Antig\u00fcedad, y \u00e9sta de aqu\u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Todav\u00eda m\u00e1s, el fin \u00faltimo, el bien supremo, es Dios mismo. Aqu\u00ed radica el&nbsp;<em>\u201camor Dei usque contemptum sui.\u201d&nbsp;<\/em>Al propio tiempo eso significa una paz completa y definitiva. La poseemos ahora en forma de esperanza. Pero en su momento ser\u00e1 actual y plena. Mientras tanto, el cristiano est\u00e1 llamado a colaborar en la construcci\u00f3n de una&nbsp;<strong>paz terrenal<\/strong>, donde pueda vivir su fe de forma libre, humana, con dignidad, en compa\u00f1\u00eda de sus hermanos, en asamblea con ellos (en&nbsp;<em>eclessia<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9, adem\u00e1s, tiene que colaborar el cristiano con la construcci\u00f3n de la&nbsp;<strong>ciudad terrena<\/strong>, con la&nbsp;<em>polis<\/em>, con el Estado? \u00bfPor qu\u00e9 debe empe\u00f1arse tambi\u00e9n en la construcci\u00f3n de la&nbsp;<strong>paz terrena<\/strong>? Porque la tarea de la&nbsp;<em>polis<\/em>&nbsp;tiene que ver con la&nbsp;<strong>limitaci\u00f3n del poder<\/strong>&nbsp;de los malvados. Aunque sea imperfecta la paz que procura la ciudad \u2014paz no duradera ni eterna\u2014, es necesaria para la convivencia, para la existencia hist\u00f3rica de los seres humanos. El&nbsp;<strong>estado de derecho<\/strong>&nbsp;no es perfecto ni dar\u00e1 la&nbsp;<strong>justicia completa<\/strong>&nbsp;\u2014acaso quiz\u00e1 tampoco la verdadera justicia\u2014, pero permite que haya la suficiente para una convivencia pac\u00edfica donde no s\u00f3lo el poder de los malvados, sino el poder en s\u00ed mismo, tenga l\u00edmites.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, llegados este punto, \u00bfc\u00f3mo puede hacer una&nbsp;<strong>lectura&nbsp;<\/strong>el cristiano de la&nbsp;<strong>situaci\u00f3n contempor\u00e1nea<\/strong>&nbsp;de nuestro tiempo en el globo, en Am\u00e9rica Latina, en M\u00e9xico? \u00bfC\u00f3mo puede visualizar \u2014si ello es posible\u2014 la&nbsp;<strong>ciudad de Dios<\/strong>? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la ciudad de Dios, qui\u00e9n la encarna y hace visible? \u00bfLa Iglesia? \u00bfEl pueblo de Dios? Pero, \u00bfno son lo mismo acaso? Y si fuera la&nbsp;<strong>Iglesia<\/strong>, \u00bfentonces el estado encarna a la ciudad terrena? \u00bfExiste realmente esa contraposici\u00f3n de ciudades reflejadas en la Iglesia por un lado y el estado por el otro?<\/p>\n\n\n\n<p>Parece que no debe entenderse la&nbsp;<strong>Iglesia como la ciudad de Dios<\/strong>&nbsp;y el&nbsp;<strong>Estado como la ciudad del mundo&nbsp;<\/strong>(no desde una disyuntiva o dicotom\u00eda). Ya se ha dicho que Agust\u00edn plantea que se ha de colaborar con la paz terrena del Estado (de otra manera no podr\u00eda hacerse esto). Y no s\u00f3lo Agust\u00edn, tambi\u00e9n los propios ap\u00f3stoles, Pedro y Pablo, se\u00f1alaron la necesaria colaboraci\u00f3n con los&nbsp;<strong>leg\u00edtimos gobernantes<\/strong>. El mismo Jes\u00fas se\u00f1al\u00f3 que debemos \u201cdar al C\u00e9sar lo que es del C\u00e9sar\u201d. Por ello no se puede identificar llanamente al&nbsp;<strong>Estado&nbsp;<\/strong>con la ciudad terrena o ciudad del mundo (<em>civitas mundi<\/em>, incluso a veces&nbsp;<em>civitas diaboli<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco puede establecerse una disyuntiva entre lo natural y lo sobrenatural, como si fueran antag\u00f3nicas y contradictorias, como si un \u00e1mbito fuera la ciudad del mundo y el otro la ciudad de Dios. Una buena lectura de la&nbsp;<em>Ciudad de Dios<\/em>&nbsp;del Hiponense tendr\u00eda que considerar lo que el santo mismo consider\u00f3: lo natural tiene su valor en s\u00ed mismo porque ha sido creado por Dios, es bueno por su origen. La&nbsp;<strong>ciudad del mundo<\/strong>&nbsp;no es&nbsp;<strong>buena en su origen<\/strong>, la fund\u00f3 un amor que despreci\u00f3 a Dios desde el inicio (la soberbia). El fundador de la ciudad del mundo por eso es el diablo. Lo natural no lo cre\u00f3 ese ser, que tambi\u00e9n fue creado.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo natural fue pervertido por el pecado es cierto (esta es una noci\u00f3n teol\u00f3gica que a lo largo de la&nbsp;<em>Ciudad de Dios<\/em>&nbsp;maneja Agust\u00edn), pero por la redenci\u00f3n de Cristo fue redimido (lo natural y todo lo creado, especialmente los humanos). Cristo fund\u00f3 desde la eternidad la ciudad de Dios. Si lo natural (incluido el ser humano) se abre a lo sobrenatural, entonces se incorpora a la ciudad de Dios, \u2014al reino de Dios, como lo describe Jes\u00fas\u2014; pero si no se abre y se cierra en s\u00ed mismo (incluido el ser humano), entonces se incorpora a la ciudad terrena y fenece con ella. Porque&nbsp;<strong>el fin de la ciudad<\/strong>&nbsp;<strong>de Dios es la eternidad<\/strong>&nbsp;y el fin de la ciudad terrena es la muerte, la segunda muerte, la muerte definitiva. Eso lo plantea Agust\u00edn en el libro XX, motivo de otra reflexi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Una buena lecci\u00f3n de todo lo anterior es que, pese a su bondad natural, el Estado no puede&nbsp;<strong>satisfacer las necesidades<\/strong>&nbsp;m\u00e1s hondas del&nbsp;<strong>coraz\u00f3n humano<\/strong>, ni la justicia ni la paz completas. Tampoco puede ofrecer la felicidad plena. Quienes desde el Estado as\u00ed predican y as\u00ed lo proponen no hacen sino&nbsp;<strong>enga\u00f1ar<\/strong>. El Estado puede ofrecer, en la medida de lo posible, el derecho, la justicia limitada, la paz limitada \u2014como ya se ha se\u00f1alado\u2014.<\/p>\n\n\n\n<p>Los&nbsp;<strong>cristianos&nbsp;<\/strong>estamos llamados a<strong>&nbsp;colaborar<\/strong>&nbsp;en ello. Es nuestra responsabilidad en este mundo. Podemos hacerlo de&nbsp;<strong>forma diversa<\/strong>, en partidos pol\u00edticos, en organismos de la sociedad civil, en medios de comunicaci\u00f3n, en la escuela, en la familia. Hemos de buscar siempre la&nbsp;<strong>paz<\/strong>, la&nbsp;<strong>concordia<\/strong>&nbsp;y la&nbsp;<strong>fraternidad<\/strong>&nbsp;(El esp\u00edritu de discordia y de divisi\u00f3n no es cristiano). Podemos hacerlo creando&nbsp;<strong>bienes p\u00fablicos&nbsp;<\/strong>para las generaciones actuales y para las futuras. Entonces vislumbraremos la ciudad de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencia<\/strong><br>Agust\u00edn,\u00a0<em>La ciudad de Dios (2\u00ba)<\/em>, XIX, I, 1,\u00a0<em>Obras completas de san Agust\u00edn<\/em>, T. XVII, Biblioteca de Autores Cristianos, 4ta. Ed., Madrid, 1988, pp. 541-543.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fecerunt itaque civitates duas amores duo;terrenam scilicet amor sui usque ad contemptum Dei,Caelestem vero amor Dei usque ad contemptum sui.\u201d[As\u00ed [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":57040,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[8,22],"tags":[18183,3958,18181,7061],"class_list":["post-57039","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias","category-opinion-invitada","tag-ciudad-de-dios","tag-filosofia","tag-san-agustin","tag-teologia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/57039","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=57039"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/57039\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":57042,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/57039\/revisions\/57042"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/57040"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=57039"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=57039"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=57039"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}