{"id":56969,"date":"2023-08-16T21:29:00","date_gmt":"2023-08-17T02:29:00","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=56969"},"modified":"2023-08-16T09:35:50","modified_gmt":"2023-08-16T14:35:50","slug":"volver-al-campo-para-repensar-la-ciudad-y-salvar-el-planeta-ideas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/volver-al-campo-para-repensar-la-ciudad-y-salvar-el-planeta-ideas\/","title":{"rendered":"Volver al campo para repensar la ciudad (y salvar el planeta) | Ideas"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"has-background has-medium-font-size wp-block-heading\" style=\"background-color:#3ff647\">La inercia del mundo es irremisiblemente urbana, pero las visiones de los que vuelven a entornos rurales plantean v\u00edas de soluci\u00f3n al colapso de la Tierra<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"769\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/Captura-de-Pantalla-2023-08-16-a-las-8.26.26-1024x769.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-56970\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/Captura-de-Pantalla-2023-08-16-a-las-8.26.26-1024x769.jpg 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/Captura-de-Pantalla-2023-08-16-a-las-8.26.26-300x225.jpg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/Captura-de-Pantalla-2023-08-16-a-las-8.26.26-768x577.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/Captura-de-Pantalla-2023-08-16-a-las-8.26.26-1536x1154.jpg 1536w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/Captura-de-Pantalla-2023-08-16-a-las-8.26.26-2048x1539.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Una peregrina del Camino de Santiago se cruzaba en mayo con un granjero, en Pola de Allande (Asturias). ANA FERNANDEZ (SOPA\/GETTY IMAGES)<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-medium-font-size\"><strong>CARLOS RICO \/ IDEAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hay un campo desierto y mecanizado y ciudades llenas de descontentos. Habitamos un planeta urbano, donde m\u00e1s de la mitad de sus 8.000 millones de personas viven en ciudades.<a href=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2021\/01\/20\/eps\/1611145093_375643.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">&nbsp;El campo, o lo que queda del campo<\/a>, es esa cosa extra\u00f1a e idealizada que aparece en el fondo de escritorio de las pantallas o donde los humanos acuden vestidos de ropa t\u00e9cnica y cuentapasos. Quiz\u00e1 tambi\u00e9n ese lugar vac\u00edo al que regresar buscando un&nbsp;<em>no s\u00e9 qu\u00e9<\/em>&nbsp;que se echa en falta. As\u00ed lo siente nuestra especie, aquejada de una falta de clorofila que va m\u00e1s all\u00e1 de la nostalgia. Sin olvidar el susto reciente de la covid, que oblig\u00f3 a esta sociedad a permanecer en sus casas tan so\u00f1adas y tan hipotecadas. Todo es naturaleza, dice Gary Snyder, el poeta&nbsp;<em>beat<\/em>, porque la naturaleza \u201cno es un sitio que se visita\u201d. La naturaleza es \u201cnuestro hogar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os,&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/masterdeperiodismo\/la-estela-de-la-pandemia\/2020-08-02\/el-exodo-al-reves-de-la-ciudad-al-campo.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">ha habido alg\u00fan destello de migraci\u00f3n hacia \u00e1reas rurales<\/a>. En Espa\u00f1a, entre 2018 y 2021, m\u00e1s de 200.000 personas se registraron como residentes en peque\u00f1os municipios. De los m\u00e1s de 57.000 que lo hicieron en 2021, el 46% ten\u00eda menos de 35 a\u00f1os. En un art\u00edculo en&nbsp;<em>Rural Sociology<\/em>, el dem\u00f3grafo de la Universidad de Nuevo Hampshire Ken Johnson observa que entre abril de 2020 y julio de 2021 la poblaci\u00f3n rural de Estados Unidos creci\u00f3 un 0,13%. Pero estos datos no son la esperanza del regreso a una Arcadia rural, m\u00e1s bien reflejan el goteo de nuevos pobladores con otra idea de naturaleza que sus ancestros. La inercia del mundo es irreversiblemente hacia una cultura urbana. Como indica el Banco Mundial, el 56% de la poblaci\u00f3n mundial \u20144.400 millones de habitantes\u2014 que vive en ciudades aumentar\u00e1 a m\u00e1s del doble para 2050, cuando se estima que siete de cada diez personas sean habitantes urbanos. Los que vuelven al campo lo hacen, quiz\u00e1, por lo mismo que cantaba&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/babelia\/2022-12-31\/franco-battiato-el-pensautor-maestro-de-la-curiosidad.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Battiato<\/a>, porque \u201cse quiere otra vida\u201d (y no bastan tranquilizantes ni terapia). La Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS) ya ha declarado que&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2018\/02\/08\/eps\/1518087676_809484.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">el estr\u00e9s es la epidemia del siglo XXI<\/a>&nbsp;y cada vez m\u00e1s cient\u00edficos aseguran que es el modo de vida de esta civilizaci\u00f3n lo que nos hace enfermar.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Ba\u00f1os de bosque<\/h3>\n\n\n\n<p>El doctor Qing Li, autor del exitoso&nbsp;<em>El poder del bosque. Shinrin-Yoku<\/em>&nbsp;(Roca Editorial), nos recuerda que los humanos tenemos una necesidad profunda de conectar con la naturaleza. Tenemos \u201cbiofilia\u201d, que significa \u201camor por la vida y el mundo vivo\u201d. Desde su despacho en la Universidad de Tokio, este experto contesta a nuestras preguntas subrayando las ideas fuerza que dan sentido a su obra y convencen al m\u00e1s profano de la necesidad de visitar los \u00e1rboles. El doctor Li sostiene que formamos parte del mundo natural y que nuestros ritmos son los de la naturaleza. Algo que parte del mero color del bosque: \u201cEl verde nos tranquiliza a un nivel muy primitivo\u201d. Li ha calculado que la simple contemplaci\u00f3n de patrones fractales naturales reduce el estr\u00e9s hasta en un 60%. \u201cNos sentimos c\u00f3modos en la naturaleza porque es donde hemos vivido la mayor parte de nuestra vida en la Tierra. Estamos gen\u00e9ticamente determinados a amar el mundo natural. Est\u00e1 en nuestro ADN\u201d. Para este inmun\u00f3logo, el mayor experto mundial en medicina forestal, podemos curarnos a trav\u00e9s de la naturaleza: el efecto de los aceites esenciales de los \u00e1rboles, los fitoncidas, \u201cllega a ser m\u00e1s efectivo que los antidepresivos para potenciar el buen humor y asegurar el bienestar emocional en pacientes con trastornos mentales\u201d. Li nos recuerda que&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/elviajero\/2013\/01\/03\/actualidad\/1357228379_907811.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">B<\/a><a href=\"https:\/\/elpais.com\/elviajero\/2013\/01\/03\/actualidad\/1357228379_907811.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">uda encontr\u00f3 la iluminaci\u00f3n bajo un \u00e1rbol&nbsp;<\/a>y propone como terapia los ba\u00f1os de bosque, tan arraigados en la cultura japonesa.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/DMNd636qKxXHf_tbWiNQHy0Cp4I=\/414x0\/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com\/prisa\/C3RJRVTPRZDWHFGXRZZF4P2AE4.jpg\" alt=\"Una mujer abraza un \u00e1rbol cubierto de musgo en Olvera, C\u00e1diz, el 26 de enero de 2021.\"\/><figcaption>Una mujer abraza un \u00e1rbol cubierto de musgo en Olvera, C\u00e1diz, el 26 de enero de 2021.CAVAN (GETTY IMAGES)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Bombas de semillas<\/h3>\n\n\n\n<p>Hoy, el d\u00e9ficit de naturaleza no es solo un asunto de estr\u00e9s ni&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/clima-y-medio-ambiente\/2023-01-05\/pautas-contra-la-ecoansiedad-provocada-por-la-crisis-climatica-centrarse-en-el-aqui-y-el-ahora.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">ecoansiedad<\/a>. Tambi\u00e9n de una nueva conciencia hacia toda la vida vegetal. Esta civilizaci\u00f3n urbana est\u00e1 configurando un clima en el que no podr\u00e1 seguir viviendo. Y muchos de los que vuelven al campo lo hacen desde la militancia naturalista. Para ellos, la vida en el campo es, m\u00e1s que un regreso, un activismo. El escritor Gabi Mart\u00ednez, que ha vuelto a la estepa extreme\u00f1a, cuenta por mail que su llegada al campo lo puso frente a una soledad tan reconfortante que \u201clos d\u00edas volaban\u201d, junto a \u201cpersonas que cuidan sus espacios con enorme cari\u00f1o mientras deben enfrentarse a una nueva especie de se\u00f1ores feudales. Esa nueva especie en la que caben desde los terratenientes y pol\u00edticos corruptos de toda la vida hasta empresarios y propietarios de medios de comunicaci\u00f3n\u201d. Mart\u00ednez busc\u00f3 en lo pr\u00f3ximo para aprender: \u201cMis mejores maestros han sido los ganaderos, pastores, apicultores, agricultores, resineros\u2026\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es que son muchas las escuelas de agricultura para el ne\u00f3fito que emprende el camino de regreso. El japon\u00e9s&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2016\/03\/21\/eps\/1458556232_820775.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Masanobu Fukuoka<\/a>, padre de la agricultura del&nbsp;<em>no hacer<\/em>, mezclaba arcilla y abono para envolver semillas en bombas de tierra comprimida que lanzaba a los campos bald\u00edos. Fukuoka describi\u00f3 en&nbsp;<em>La revoluci\u00f3n de una brizna de paja<\/em>&nbsp;(1978) su tratado ecum\u00e9nico de la llamada agricultura natural. Esta se basa en dejar hacer a la naturaleza y romper con las reglas cl\u00e1sicas que reg\u00edan la agricultura desde su invenci\u00f3n en el Neol\u00edtico hasta sus mejoras tecnol\u00f3gicas de la revoluci\u00f3n verde: no arar, no usar abonos ni fertilizantes, no eliminar malas hierbas, no usar pesticidas ni tampoco podar los \u00e1rboles. Sus ciclos de siembra de arroz, tr\u00e9bol blanco y cereal de invierno demostraron en su granja de Shikoku rendimientos equiparables a los cultivos mecanizados. Sin labrar los suelos de sus campos en 25 a\u00f1os, Fukuoka cosechaba entre 4.900 y 5.800 kilos de arroz por hect\u00e1rea. Esta producci\u00f3n era aproximadamente la misma que se obten\u00eda entonces con el m\u00e9todo qu\u00edmico en su regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras \u00e9l, una legi\u00f3n de bot\u00e1nicos, agricultores e ingenieros agroforestales como Robert Hart, Martin Crawford o la escritora y jardinera&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/babelia\/2021-05-15\/un-jardin-contra-la-muerte.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Pia Pera<\/a>, autora de&nbsp;<em>El huerto de una holgazana<\/em>&nbsp;(Errata Naturae). Fukuoka cruz\u00f3 caminos con la permacultura de Bill Mollison, el australiano que pas\u00f3 de talar bosques a \u201ctrabajar con la tierra y no contra ella\u201d. El enfoque de la permacultura es hoy un mantra casi obligado para cualquier cultivador ecol\u00f3gico, desde los bancales elevados hasta el aprovechamiento de agua en todo su ciclo. Mollison desarroll\u00f3 \u00edntegro el dise\u00f1o de paisajes y sistemas agr\u00edco\u00adlas para promover la biodiversidad como respuesta al impacto destructivo de la agricultura tradicional. Una nueva \u00e9tica del campo que observa las interdependencias y regenera los ecosistemas degradados. Casi como una contestaci\u00f3n a la mecanizaci\u00f3n que llen\u00f3 los campos de tractores y herbicidas, varias de estas escuelas agr\u00edcolas inspiran hoy a nuevos agricultores biol\u00f3gicos.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Y ahora, \u00bfqu\u00e9?<\/h3>\n\n\n\n<p>\u201cCuando dej\u00e9 Madrid y me vine a Extremadura buscaba una vida fuera de los circuitos de mi propia civilizaci\u00f3n\u201d, cuenta por tel\u00e9fono Joaqu\u00edn Ara\u00fajo, el naturalista espa\u00f1ol que lleva casi 50 a\u00f1os en la sierra de Las Villuercas. Este antiguo colaborador de&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/noticias\/felix-rodriguez-de-la-fuente\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">F\u00e9lix Rodr\u00edguez de la Fuente<\/a>&nbsp;quer\u00eda vivir en la \u00faltima naturaleza intocada. Ara\u00fajo destaca la magn\u00edfica lecci\u00f3n de sencillez de la vida en el campo. Y lo explica en t\u00e9rminos civilizatorios: \u201cSi esta crisis ecosocial y clim\u00e1tica tiene alguna salida, es lo que t\u00e9cnicos y economistas llaman decrecimiento y yo llamo austeridad\u201d. La versi\u00f3n castiza de&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/babelia\/2022-02-03\/el-descubrimiento-de-la-naturaleza-de-los-recien-casados-sophia-y-nathaniel-hawthorne.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Thoreau&nbsp;<\/a>se queja de un campo sin campesinos: \u201cHace 80 a\u00f1os desapareci\u00f3 la cultura agraria. Si fu\u00e9ramos rigurosos no llamar\u00edamos agricultores al 90% de la gente que est\u00e1 todav\u00eda en el campo\u201d. Porque, mientras asistimos a nuestro propio colapso, emitido en&nbsp;<em>streaming&nbsp;<\/em>y bailado en TikTok, la naturaleza sigue us\u00e1ndose en favor de la cultura urbana predominante. Las cumbres se rompen para parques e\u00f3licos, se parten bosques y se contaminan r\u00edos y acu\u00edferos para macrogranjas, minas o explotaciones intensivas.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre las principales voces regenerativas, la f\u00edsica y fil\u00f3sofa india&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/eps\/2022-07-23\/vandana-shiva-la-comida-es-demasiado-importante-para-dejarla-en-manos-de-millonarios.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Vandana Shiva<\/a>&nbsp;responde por correo electr\u00f3nico reclamando un activismo global que reencuentre la ciudad con el campo. \u201cEs urgente fomentar un acuerdo entre la ciudad y el campo para superar la explotaci\u00f3n capitalista. Una alianza entre ciudadanos y agricultores implica la venta directa y la difusi\u00f3n de los conocimientos agr\u00edcolas por toda la ciudad\u201d. Shiva propone una especie de \u201ceducaci\u00f3n al suelo\u201d, para derrotar la idea de que construir es un acto de civilizaci\u00f3n, ya que \u201cse trata de un acto de barbarie cuando se ejerce sobre tierras f\u00e9rtiles\u201d. Esta l\u00edder ecofeminista cree que los agricultores han mecanizado pr\u00e1cticas que distan mucho de las de sus antepasados: \u201cHay dos futuros distintos de la alimentaci\u00f3n y la agricultura: uno conduce a la regeneraci\u00f3n de nuestro planeta, nuestros suelos, nuestra biodiversidad, nuestra agua, nuestras econom\u00edas rurales y los medios de vida de los agricultores, nuestra salud, nuestra democracia. El segundo conduce al colapso de los ecosistemas y de los sistemas socioecon\u00f3micos que sustentan las comunidades rurales y la sociedad. Acelerar a\u00fan m\u00e1s por el camino sin salida conducir\u00e1 a una mayor vulnerabilidad ecol\u00f3gica, social, econ\u00f3mica y pol\u00edtica y, finalmente, al colapso\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Shiva es dr\u00e1stica: \u201cSi seguimos por el camino industrial, el caos clim\u00e1tico, la p\u00e9rdida de biodiversidad, la sexta extinci\u00f3n masiva impulsada por venenos y monocultivos industriales acabar\u00e1n con las condiciones para la vida humana. No habr\u00e1 comida, ni gente, en un planeta muerto\u201d. El retorno a un campo vivo estar\u00e1 protagonizado por mujeres: \u201cLas mujeres sab\u00edan que el verdadero valor de los bosques no era la madera de un \u00e1rbol muerto, sino los manantiales y arroyos, el alimento para su ganado y el combustible para sus hogares. Las mujeres declararon que abrazar\u00edan a los \u00e1rboles y que los le\u00f1adores tendr\u00edan que matarlas antes que a los \u00e1rboles\u201d. Y nos recuerda una canci\u00f3n popular de India que cantaban las mujeres: \u201cEstos hermosos robles y rododendros nos dan agua fresca. No cortes estos \u00e1rboles. Tenemos que mantenerlos vivos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Todo est\u00e1 conectado<\/h3>\n\n\n\n<p>Esta nueva conciencia verde a la que se entregan personas an\u00f3nimas, cient\u00edficos y activistas se ramifica por el planeta en un nuevo despertar bajo la sombra del ecocidio clim\u00e1tico. En Brasil, el suizo Ernst G\u00f6tsch ha creado la llamada agricultura sintr\u00f3pica, basada en la concepci\u00f3n de la Tierra como un organismo vivo capaz de restaurar suelos y generar bosques comestibles, siguiendo las tesis de&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2015\/08\/19\/ciencia\/1440001134_537219.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Lynn Margulis<\/a>&nbsp;y&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/noticias\/james-lovelock\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">James Lovelock<\/a>. En los \u00faltimos 40 a\u00f1os ha transformado un enorme territorio yermo en un vergel sin m\u00e1s tecnolog\u00eda que la escucha atenta del paisaje y una fe profunda en la autorregulaci\u00f3n de la naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<p>Son asuntos que etnobot\u00e1nicos como&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/gente\/2023-02-25\/stefano-mancuso-profesor-y-neurobiologo-las-plantas-son-mas-sensibles-que-nosotros-a-todo-lo-que-las-rodea.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Stefano Mancuso<\/a>&nbsp;o el silvicultor alem\u00e1n Peter Wohlleben (autor del superventas&nbsp;<em>La vida secreta de los \u00e1rboles<\/em>) parecen concordar, como si la ciencia fuese certificando la conexi\u00f3n inteligente de la naturaleza que antes anunciaron los druidas, antiguos sacerdotes depositarios de la sabidur\u00eda. \u201cCompr\u00e9 un pedazo de tierra despreciada por la gente de la regi\u00f3n, que llamaban Terra Seca. Me dijeron que no val\u00eda nada\u201d, cuenta G\u00f6tsch por videollamada desde su enorme huerto en la selva, llamado ahora Fazenda Olhos D\u2019\u00c1gua (Hacienda Ojos de Agua). G\u00f6tsch sostiene que cada ser vivo tiene su funci\u00f3n. Que no hay superioridad, sino \u201cuna interdependencia total\u201d. Pero que el ser humano se transform\u00f3 en la especie dominante del planeta por casualidad: \u201cNos perdimos en el camino hace unos 12.000 a\u00f1os, en la \u00faltima \u00e9poca glaciar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Este agricultor y fil\u00f3sofo habla de amor y de cooperaci\u00f3n entre todos los seres vivos: \u201cCuando comienzas a mirar las plantas de forma diferente, sin dividirlas en buenas y malas, sino por su funci\u00f3n dentro del conjunto, todo cambia. No hay plantas invasoras, solo el hombre, que es el verdadero invasor\u201d. En sus tierras no abona, sino que hace lo posible para que las hierbas de las tierras pobres aparezcan para ser sustituidas por tr\u00e9boles y restauren el suelo, donde plantan trigo y alfalfa. Sobre ellos surgen los \u00e1rboles y un paisaje verdecente. G\u00f6tsch no propone volver al campo, cree que esta civilizaci\u00f3n urbana tiene una esperanza: \u201cPensemos en agricultura vertical y horizontal para que la gente produzca sus propios alimentos en las ciudades, que es la verdadera revoluci\u00f3n de la sensibilidad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el mundo cambia de dientes, resuenan las palabras de&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/2004\/12\/11\/babelia\/1102726217_850215.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Chateaubriand<\/a>: \u201cLos bosques preceden a las civilizaciones, los desiertos las siguen\u201d. Una nueva generaci\u00f3n de activistas y amantes de la naturaleza reclaman la necesidad de una \u201cvuelta a casa\u201d. Experiencias que no son nuevos libros de instrucciones civilizatorios, quiz\u00e1 un cambio de mentalidad para una relaci\u00f3n menos extractiva de la tierra. Si el campo mecanizado es una factor\u00eda en plena naturaleza, un reencuentro menos dr\u00e1stico con el planeta que nos alimenta parece la \u00fanica opci\u00f3n de supervivencia. Sin un planeta sano, el resto de los problemas humanos son insignificantes. As\u00ed, la nueva sabidur\u00eda natural bebe de la ciencia, sin dejar de mirar a los saberes ind\u00edgenas y a la m\u00edstica. Cuando la ciencia no llega, debe hacerlo la poes\u00eda. De alg\u00fan modo, comprender la complejidad interconectada del planeta y darle la vuelta a la deriva civilizadora parece estar sobre la mesa. Es decir, sobre la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos Risco es periodista. En 2015, cambi\u00f3 su apartamento de Madrid por una caravana en una finca en la sierra del Guadarrama, a siete kil\u00f3metros de la casa m\u00e1s cercana. Hoy vive en una aldea semiabandonada en Galicia.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/eur01.safelinks.protection.outlook.com\/?url=https%3A%2F%2Fplus.elpais.com%2Fnewsletters%2Flnp%2F1%2F398&amp;data=04%7C01%7Cgdelser%40grupoprisa.com%7C6d927260ec0049f7d85408d92028fd12%7Cc4fd49f3e15a44d882e2c909735d2e45%7C0%7C0%7C637576182693994301%7CUnknown%7CTWFpbGZsb3d8eyJWIjoiMC4wLjAwMDAiLCJQIjoiV2luMzIiLCJBTiI6Ik1haWwiLCJXVCI6Mn0%3D%7C1000&amp;sdata=n19423in%2Fq91jJ7HsGFtYWt%2Fl4NFxQ9h71jgFpN%2BNZk%3D&amp;reserved=0\"><em>Ap\u00fantate aqu\u00ed&nbsp;<\/em><\/a><em>a la newsletter semanal de Ideas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/elpais.com\/ideas\/2023-08-12\/volver-al-campo-para-repensar-la-ciudad-y-salvar-el-planeta.html\">https:\/\/elpais.com\/ideas\/2023-08-12\/volver-al-campo-para-repensar-la-ciudad-y-salvar-el-planeta.html<\/a><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/t.me\/LosPeriodistasLive\">Los Periodistas s\u00edguenos en Telegram<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La inercia del mundo es irremisiblemente urbana, pero las visiones de los que vuelven a entornos rurales plantean v\u00edas de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":56970,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[18164,18165,18163,18166,6877],"class_list":["post-56969","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias","tag-bano-de-bosque","tag-cambiar-de-vida","tag-carlos-rico","tag-desarrollo-rural","tag-medio-ambiente"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56969","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=56969"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56969\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":56974,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56969\/revisions\/56974"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/56970"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=56969"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=56969"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=56969"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}