{"id":56826,"date":"2023-08-14T13:33:38","date_gmt":"2023-08-14T18:33:38","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=56826"},"modified":"2023-08-14T13:36:22","modified_gmt":"2023-08-14T18:36:22","slug":"cuando-ruge-la-tormenta-maquiavelo-siempre-vuelve-a-escena-el-pais","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/cuando-ruge-la-tormenta-maquiavelo-siempre-vuelve-a-escena-el-pais\/","title":{"rendered":"Cuando ruge la tormenta, Maquiavelo siempre vuelve a escena | El Pa\u00eds"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"has-medium-font-size wp-block-heading\">Dos nuevos libros sobre el autor de \u2018El pr\u00edncipe\u2019 exploran la parte m\u00e1s humana de un pensador vilipendiado, que sigue dando salidas a laberintos pol\u00edticos<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"728\" height=\"908\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/Captura-de-Pantalla-2023-08-14-a-las-12.23.50.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-56827\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/Captura-de-Pantalla-2023-08-14-a-las-12.23.50.jpg 728w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/Captura-de-Pantalla-2023-08-14-a-las-12.23.50-241x300.jpg 241w\" sizes=\"(max-width: 728px) 100vw, 728px\" \/><figcaption>Retrato de Maquiavelo&#8217;, del pintor Santi di Tito, que est\u00e1 en el Palazzo Vecchio de Florencia.ELECTA \/ LEEMAGE<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-medium-font-size\"><strong>PACO CERD\u00c1 \/ EL PA\u00cdS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Dice el historiador&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2017\/09\/14\/actualidad\/1505383568_542712.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Patrick Boucheron<\/a>&nbsp;que el nombre de Maquiavelo solo emerge cuando ruge la tormenta. Ahora a\u00falla en Espa\u00f1a la tempestad en forma de pactos inveros\u00edmiles, de bloqueos pol\u00edticos, de toneladas de resistencia. Y Maquiavelo regresa. Vuelve el padre de&nbsp;<em>El pr\u00edncipe<\/em>&nbsp;con dos libros que escarban en la trastienda vital de este&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/1999\/05\/24\/internacional\/927496807_850215.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sun Tzu<\/a>&nbsp;de la pol\u00edtica. El primero \u2014<a href=\"https:\/\/delzorzal.com\/libro\/un-verano-con-maquiavelo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>Un verano con Maquiavelo<\/em>&nbsp;(Libros del Zorzal)<\/a>\u2014 lo firma el propio Boucheron, profesor de Historia de los Poderes en el Coll\u00e8ge de France. Sus p\u00e1ginas humanizan uno de los nombres m\u00e1s vilipendiados de la historia. Y lo hacen desde el mismo comienzo, con un viaje a esa Florencia del Quattrocento donde los pr\u00edncipes se pavonean con sus riquezas y la vanidad del poder luce fina como la seda y, a la vez, es p\u00e9trea como el m\u00e1rmol que trabaja Miguel \u00c1ngel en sus umbrosos palacios. El segundo es la reedici\u00f3n en espa\u00f1ol y catal\u00e1n de la novela&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.navonaed.com\/libro\/hoy-como-ayer_147778\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>Hoy como ayer<\/em><\/a>(Navona Editorial), escrita por Somerset Maugham en 1946.<\/p>\n\n\n\n<p>En esa Florencia dominada por los M\u00e9dici nace, en 1469, Nicol\u00e1s. El relato de Boucheron, sint\u00e9tico y humano, permite seguir a aquel ni\u00f1o crecido en la casa de los Machiavelli, una familia modesta que va tirando de las rentas de su tierra. All\u00ed no hay dinero para universidades ni para clases de griego. El humanismo lo tendr\u00e1 que aprender por su cuenta. Mirando. Observando. Leyendo y copiando. Al principio, al poeta Lucrecio. Maquiavelo tambi\u00e9n se fija a su alrededor. Por ejemplo, en aquel predicador que somete a las masas y hace temblar a los gobiernos con sus soflamas apocal\u00edpticas. Se llama Savonarola y sobre \u00e9l va la primera carta conservada de Maquiavelo. En ella \u2014cuando censura que Savonarola \u201cmaquilla sus mentiras\u201d\u2014 apunta a su gran tema: la costumbre pol\u00edtica de ocultar lo que se piensa y su obsesi\u00f3n por \u201crasgar el velo de las apariencias, pues detr\u00e1s de \u00e9l se encuentran las cosas que act\u00faan\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-cyan-bluish-gray-background-color has-background\">M\u00c1S INFORMACI\u00d3N <a href=\"https:\/\/elpais.com\/internacional\/2017\/10\/20\/actualidad\/1508498280_625709.html#?rel=mas_sumario\">Para arreglar todo esto hay que leer a Maquiavelo<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Eso lo aprende Maquiavelo en su primer puesto pol\u00edtico, al que llega con 29 a\u00f1os. Todo es nuevo para \u00e9l, todo refulge a su alrededor como secretario de la segunda canciller\u00eda. Un puesto discreto, influyente, estrat\u00e9gico. Desde all\u00ed escribe cartas a todos los aliados del Estado florentino. All\u00ed entrena la pituitaria para captar, antes de que sea demasiado tarde, qu\u00e9 siente, qu\u00e9 dice y qu\u00e9 trama el pueblo. Justo eso les pide por carta a los 10 magistrados que deciden la estrategia militar de la Rep\u00fablica de Florencia: \u201cSalgan ahora de sus casas y observen a quienes los rodean\u201d. \u00c9l mismo sale. Llega a Francia, a la todopoderosa y absolut\u00edsima corte de Luis XII, y all\u00ed siente la humillaci\u00f3n que es capaz de infligir una superpotencia. Par\u00eds es mucho m\u00e1s que seda y m\u00e1rmol. All\u00ed siente el verdadero alcance del poder cuando no hay contrafuertes que lo aten\u00faen. Y eso mismo es lo que sufrir\u00e1 Maquiavelo en sus carnes.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/iJnZKuozGe-z3NhnAaTOK9jllos=\/414x0\/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com\/prisa\/4GSKFJSWVNDXLCE6KNVHNYIV5E.jpg\" alt=\"Portada del libro 'Un verano con Maquiavelo', de Patrick Boucheron (Libros del Zorzal).\"\/><figcaption>Portada del libro &#8216;Un verano con Maquiavelo&#8217;, de Patrick Boucheron (Libros del Zorzal).<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Como va narrando Boucheron en esta vida de novela de apenas 150 p\u00e1ginas, alguien sit\u00faa a Maquiavelo entre los c\u00f3mplices de un golpe de Estado en Florencia. Lo apartan del cargo, lo torturan y encarcelan, y cuando van a ejecutarlo, se salva. Sale con vida y se marcha al exilio, al campo. Es 1513 y su vida ya es muy distinta. Se levanta con el sol, camina hasta los bosques, departe con los le\u00f1adores, los ve discutir, re\u00f1ir, pelearse, igual que al carnicero, al molinero y a los caleros. Disputas y m\u00e1s disputas cotidianas. Y de todo eso aprende. Observa \u2014esa actitud lo distingue\u2014 para profundizar en las pasiones humanas. Observa fuera y lee a los cl\u00e1sicos. Y as\u00ed, desde ese retiro alejado de las cuitas de Estado, tres siglos antes que Thoreau en Walden, escribe&nbsp;<em>El pr\u00edncipe<\/em>. O mejor dicho:&nbsp;<em>De principatibus<\/em>. Porque as\u00ed se titulaba su obra original:&nbsp;<em>De los principados<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>La obra que ha pasado a la historia \u2014m\u00e1s citada que le\u00edda, con m\u00e1s citas ap\u00f3crifas que reales\u2014 no es un espejo de pr\u00edncipes para educar al gobernante ideal, sino \u201cun inventario de las diferentes maneras de gobernar seg\u00fan lo que marca nuestra experiencia\u201d, sintetiza Boucheron. El autor florentino pone el acento no tanto en c\u00f3mo se conquista un Estado, sino en el arte supremo de la pol\u00edtica de cualquier tiempo: c\u00f3mo se conserva el poder. Para ello, su consejo es temible. Hoy suena pol\u00edticamente incorrecto; tambi\u00e9n suena vergonzosamente vigente. \u201cEs necesario \u2014escribe Maquiavelo\u2014 que todo pr\u00edncipe que desee mantenerse aprenda a poder no ser bueno y a usar o no usar esa capacidad, seg\u00fan la necesidad\u201d. Boucheron subraya el matiz: \u201cNada de crueldades in\u00fatiles, nada de violencia descontrolada: saber dosificar la propia fuerza, es decir, aprender a poder no ser bueno\u201d.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/pG6WTeARwT9l_941pbpMu7hWFVw=\/414x0\/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com\/prisa\/VSJKFSWFNVHTPATWEYCSAJ4G2A.jpg\" alt=\"El historiador y escritor Patrick Boucheron en un programa de televisi\u00f3n, en marzo de 2018.\"\/><figcaption>El historiador y escritor Patrick Boucheron en un programa de televisi\u00f3n, en marzo de 2018.ERIC FOUGERE (CORBIS \/ GETTY IMAGES)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Esa&nbsp;<em>virtud<\/em>&nbsp;persigue el primer mandamiento de todo gobernante: organizar el conflicto, orquestar el&nbsp;<em>dissensus<\/em>, armonizar las diferencias; ah\u00ed est\u00e1 la esencia de la pol\u00edtica. Y es ah\u00ed donde Maquiavelo introduce el recurso a la violencia. O mejor: la amenaza t\u00e1cita de la violencia. Porque la violencia engendra odios y preludia ca\u00eddas. Por eso, recomienda, es mejor amenazar con ella antes que utilizarla.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay otra lecci\u00f3n chocante que ofrece Maquiavelo: los hombres son, por naturaleza, ingratos. \u201cMientras les hacemos bien, se nos entregan por completo, nos ofrecen su riqueza, sus bienes, su vida y sus hijos, siempre y cuando la miseria se mantenga alejada. Pero cuando la miseria se nos acerca, los dem\u00e1s se apartan\u201d, escribe el florentino medio milenio antes de este tormentoso momento pol\u00edtico que vive ahora Espa\u00f1a y que el tiempo borrar\u00e1. Y a\u00f1ade una reflexi\u00f3n de esas que lo encaraman a la c\u00faspide del pensamiento pol\u00edtico: \u201cEl pr\u00edncipe que desee evitar las conspiraciones deber\u00e1 temer m\u00e1s a aquellos a los que ha beneficiado mucho que a aquellos a los que ha ofendido mucho\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El libro era una bomba, y los jesuitas lo entendieron bien. En 1559 lo incluyeron en el \u00edndice de libros prohibidos por la Iglesia. Era pecado mortal. Nada de leerlo, menos a\u00fan citarlo. La obra cay\u00f3 en desgracia. El autor, m\u00e1s. A su nombre se le a\u00f1adi\u00f3 un sufijo y un significado sombr\u00edo: \u201cMaquiavelismo\u201d, actitud de todo gobernante sin escr\u00fapulos. Boucheron defiende a aquel Nicol\u00e1s que siempre lament\u00f3 no haber podido estudiar m\u00e1s. Lo reivindica por dos razones. Primera, porque el maquiavelismo dej\u00f3 de ser la doctrina de Maquiavelo para representar aquella que sus adversarios malintencionados le atribu\u00edan. Y segunda, porque si a Maquiavelo se lo detesta con tantas ganas \u2014afirma el historiador\u2014 es \u201cporque tiene la impertinencia de revelar nuestros secretos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Ser neutral, una \u201clocura\u201d<\/h3>\n\n\n\n<p>Si&nbsp;<em>El pr\u00edncipe<\/em>&nbsp;fue escrito por Maquiavelo inspir\u00e1ndose en C\u00e9sar Borja, noble y pol\u00edtico italiano, William Somerset Maugham \u2014uno de los autores m\u00e1s le\u00eddos y prol\u00edficos del siglo pasado\u2014 narra en la novela&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.navonaed.com\/libro\/hoy-como-ayer_147778\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>Hoy como ayer<\/em>&nbsp;<\/a>el chispazo original. Los tres meses de la vida de Maquiavelo en que visit\u00f3 a C\u00e9sar Borja como enviado florentino en una Italia en llamas.<\/p>\n\n\n\n<p>En la p\u00e1gina 192, en una de tantas conversaciones recreadas entre Maquiavelo y C\u00e9sar Borja, William Somerset Maugham escenifica un di\u00e1logo. Una diatriba de C\u00e9sar contra la neutralidad (l\u00e9ase hoy, por ejemplo, contra la abstenci\u00f3n o la equidistancia). Ante el conflicto, dice el hijo del papa Borja, hay que tomar siempre partido. \u00bfPor qu\u00e9?, le pregunta Maquiavelo. Y he ah\u00ed la lecci\u00f3n: \u201cEl que antes hab\u00eda sido aliado vuestro considerar\u00e1 que est\u00e1is obligados a compartir su suerte debido al v\u00ednculo establecido, y, si no acud\u00eds en su ayuda, entonces os guardar\u00e1 rencor\u201d. La parte contraria, a\u00f1ade C\u00e9sar, \u201cos despreciar\u00e1 acus\u00e1ndoos de debilidad y falta de coraje\u201d. La neutralidad, insiste, entra\u00f1a muchos m\u00e1s riesgos que la guerra. Si ganan los tuyos, explica el Valentinus, contraer\u00e1n contigo una deuda de gratitud. Si pierden los tuyos, ganar\u00e1s valor a ojos de tu aliado: la dificultad forja lazos indestructibles, y el d\u00eda en que la rueda de la fortuna gire, t\u00fa estar\u00e1s en el lado del vencedor. Por eso, remacha, \u201cla neutralidad es siempre una locura\u201d. Filosof\u00eda pol\u00edtica para tiempos tempestuosos.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2023-08-14\/cuando-ruge-la-tormenta-maquiavelo-siempre-vuelve-a-escena.html\">https:\/\/elpais.com\/cultura\/2023-08-14\/cuando-ruge-la-tormenta-maquiavelo-siempre-vuelve-a-escena.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dos nuevos libros sobre el autor de \u2018El pr\u00edncipe\u2019 exploran la parte m\u00e1s humana de un pensador vilipendiado, que sigue 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