{"id":56118,"date":"2023-08-05T13:31:33","date_gmt":"2023-08-05T18:31:33","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=56118"},"modified":"2023-08-05T13:31:35","modified_gmt":"2023-08-05T18:31:35","slug":"el-camarote-15-218-ii-cuando-mi-viaje-a-bordo-del-seashore-se-convirtio-en-un-capitulo-de-vacaciones-en-el-mar-papel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/el-camarote-15-218-ii-cuando-mi-viaje-a-bordo-del-seashore-se-convirtio-en-un-capitulo-de-vacaciones-en-el-mar-papel\/","title":{"rendered":"EL CAMAROTE 15.218 (II)\u00a0| Cuando mi viaje a bordo del Seashore se convirti\u00f3 en un cap\u00edtulo de &#8216;Vacaciones en el mar&#8217; | Papel"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-pale-cyan-blue-background-color has-background has-medium-font-size\">Nuestro reportero prosigue sus vacaciones en el crucero, donde la higiene es obsesiva: no hay una sola colilla a la vista y un comando repinta el casco cuando toca tierra. Otra cosa es el sal\u00f3n de juego&#8230;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-style-default\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"910\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/16908136386955-910x1024.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-56119\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/16908136386955-910x1024.webp 910w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/16908136386955-267x300.webp 267w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/16908136386955-768x864.webp 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/16908136386955.webp 990w\" sizes=\"(max-width: 910px) 100vw, 910px\" \/><figcaption><strong>FOTOGRAF\u00cdAS DE SANTIAGO SAIZU<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-medium-font-size\"><strong>JORGE BEN\u00cdTEZ \/ PAPEL<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Mi v\u00e1ter ten\u00eda la potencia succionadora de un Ferrari. Mi balc\u00f3n se refrescaba cada madrugada con un manguerazo que nunca supe desde d\u00f3nde era lanzado. Las tazas del desayuno ard\u00edan por los latigazos de fuerza del lavavajillas. El indonesio Ary ordenaba mi camarote con un rigor que habr\u00eda provocado la admiraci\u00f3n del almirante William H. McRaven, autor del superventas<em>&nbsp;Hazte la cama<\/em>. Los camareros sacaban brillo a las barras y repon\u00edan su inventario. Los corredores de cartas colocaban con mimo las fichas de cualquier jugador desordenado para evitar malentendidos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Quien ha madrugado en un crucero ha podido comprobar que el barco nunca duerme.&nbsp;<\/strong>La prueba la hice desde la cubierta donde se permit\u00eda fumar, justo antes del desayuno: ceniceros limpios, ausencia de colillas furtivas en las esquinas y el frotado con jab\u00f3n de las mamparas de las duchas.<\/p>\n\n\n\n<p>El suelo formado por listones era fregoteado con unas mopas que borraban las huellas y las marcas de vaso de la \u00faltima fiesta. Las redes que horas antes hab\u00edan acordonado las piscinas para evitar la tentaci\u00f3n de un ba\u00f1o nocturno y poliamoroso eran retiradas.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el barco permanec\u00eda atracado en el muelle, un comando de hombres carbonizados por el sol pintaban con p\u00e9rtigas cualquier rastro de \u00f3xido provocado por el salitre.<\/p>\n\n\n\n<p>La obsesi\u00f3n por la higiene en un crucero es abrumadora.<\/p>\n\n\n\n<p>Nada pod\u00eda desentonar.&nbsp;<strong>El blanco de su carrocer\u00eda deb\u00eda brillar para ser el fondo de centenares de selfis de souvenir nost\u00e1lgico<\/strong>, de reci\u00e9n casados, de curiosos e incluso hasta de asombrados que s\u00f3lo quer\u00edan mostrar en las redes sociales el tama\u00f1o del MSC&nbsp;<em>Seashore&nbsp;<\/em>como si hubieran encontrado un megalod\u00f3n varado en la playa.<\/p>\n\n\n\n<p>El esfuerzo colectivo y discreto del brillo era, junto a la amabilidad, la imagen que se exig\u00eda a un servicio, formado por filipinos, indonesios, indios, latinoamericanos, keniatas, europeos y hasta isle\u00f1os de Mauricio.<\/p>\n\n\n\n<p>Las pocas groser\u00edas que encontr\u00e9 en el viaje siempre vinieron de los pasajeros, nunca de ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>He visto a una azafata cercada en su atril por una decena de espa\u00f1oles que quer\u00edan ver resuelto su acceso a internet de forma inmediata. Todos ten\u00edan un problema particular, un m\u00f3vil particular, un coeficiente intelectual particular. \u00abNo lo entiendo\u00bb, le dec\u00edan a esa joven que iba configurando todos los tel\u00e9fonos de un corrillo que no dejaba de crecer.&nbsp;<strong>El \u00abs\u00f3lo tengo una pregunta\u00bb era siempre la antesala de un discurso y cinco exigencias.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La conectividad es una cosa compleja en un barco. La red wifi es bromista y contar con un servicio fiable, que requiere de sat\u00e9lite, tiene un coste elevado. Era interesante que tanta gente proclamara en el pasillo que el objetivo de su viaje era relajarse, mientras muchos no estaban decididos a perder contacto con tierra firme. Y se lo hac\u00edan saber, a veces con malas formas, a aquella chica que los conectaba al mundo, como si el mundo los necesitara.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2023\/07\/31\/16908136580997.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n asist\u00ed a la canonizaci\u00f3n de una crupier que daba juego a un grupo de eslavos desaforados en la mesa del&nbsp;<em>blackjack<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Por sus montones y su aliento, calcul\u00e9 que cada uno de ellos manejaba varios miles de euros en fichas y media docena de copas.&nbsp;<strong>No hablaban ingl\u00e9s y no dejaban de dirigirse a la mujer en su propia idioma, que por supuesto no entend\u00eda.<\/strong>&nbsp;Le lanzaban de vez en cuando una ficha de propina para que, seg\u00fan el protocolo, ella hiciera sonar la campanilla de recepci\u00f3n como forma de agradecimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada vez que la o\u00edan, los eslavos aplaud\u00edan como perros de Pavlov.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando cruc\u00e9 por el casino horas despu\u00e9s, todav\u00eda estaban all\u00ed. Con menos dinero y m\u00e1s vasos vac\u00edos. \u00abSiga, siga que yo no le entiendo\u00bb, respond\u00eda la crupier en espa\u00f1ol cuando el m\u00e1s perjudicado le echaba un discurso balbuceante.<\/p>\n\n\n\n<p>Como ten\u00eda cinco fichas de cinco euros me un\u00ed a la mesa con ganas de saber si hab\u00eda recorrido. Los eslavos me recibieron con cortes\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Aguant\u00e9 dignamente el m\u00e1ximo tiempo posible, con la apuesta m\u00ednima de 10 euros, por lo que mi salida del juego era inminente.&nbsp;<strong>Bastaba perder dos rondas para abandonar la mesa.<\/strong>&nbsp;Pero tuve mucha suerte y logr\u00e9 aguantar, incluso logr\u00e9 tres 21 que me dieron combustible.<\/p>\n\n\n\n<p>-Yo tampoco les entiendo- le dije a la crupier, peruana. Ella sonri\u00f3 y sigui\u00f3 con su rictus profesional.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>La presentadora proclamaba: &#8216;No bingo, no money!&#8217;. Sonaba un fragmento del &#8216;Wannabe&#8217; de las Spice Girls y continuaba con el sorteo<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Aguant\u00e9 lo que pude, dopado por las interminables partidas en mi ni\u00f1ez al juego de las siete y media, que es el&nbsp;<em>blackjack&nbsp;<\/em>ib\u00e9rico, con mi abuela aragonesa. Cuando se acab\u00f3 el dinero, dese\u00e9 buena suerte a mis compa\u00f1eros de mesa y le di mi \u00faltima ficha de cinco euros a la crupier, que hizo sonar el timbre provocando otra ovaci\u00f3n. Los eslavos, que ya parec\u00edan vaporizados, a\u00fan resistir\u00edan hasta la madrugada.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos fueron algunos ejemplos de resiliencia que vi, pero si hubo un empleado de cara al p\u00fablico que realmente me fascin\u00f3 fue la presentadora del Mega Bingo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada vez que anunciaba un n\u00famero, que se trasladaba a una pantalla gigante, ella lanzaba la misma pregunta a la audiencia: \u00ab\u00bfBingo?\u00bb. Y esta contestaba al un\u00edsono: \u00ab\u00a1<em>Nooo<\/em>!\u00bb. Entonces la presentadora proclamaba: \u00ab<em>No bingo, no money<\/em>!\u00bb. Sonaba un fragmento del&nbsp;<em>Wannabe&nbsp;<\/em>de las Spice Girls y continuaba con el sorteo.<\/p>\n\n\n\n<p>Una peculiaridad del bingo del crucero es que estaba dise\u00f1ado para que los inexpertos no nos perdi\u00e9ramos. Los n\u00fameros de cada cart\u00f3n coincid\u00edan con una letra de la palabra BINGO para orientar su b\u00fasqueda y evitar confusiones. A m\u00ed lo que me m\u00e1s gustaba era cuando esta italiana de traje rojo y zapatillas blancas anunciaba la letra preliminar a lo Rafaella Carr\u00e0.&nbsp;<strong>Mi \u00e9xtasis de fan se produc\u00eda cada vez que, tras un silencio teatral, dec\u00eda: \u00abN de&#8230; Nutella\u00bb. Era maravillosa.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2023\/07\/31\/16908136533016.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>El premio eran 500 euros y hubo un grito tempranero que anunci\u00f3 victoria, pero result\u00f3 ser una falsa alarma. La supuesta ganadora hab\u00eda hecho l\u00ednea, que como se hab\u00eda dicho varias veces no era premiada. La presentadora hizo un chiste, se remang\u00f3 la chaqueta, sonaron de nuevo las Spice y la audiencia abuche\u00f3 a la impostora.<\/p>\n\n\n\n<p>-Imagina que te toca y tienes que salir -me dijo Santi, consumado binguero por tradici\u00f3n familiar.<\/p>\n\n\n\n<p>-Pues ya tendr\u00edamos reportaje.<\/p>\n\n\n\n<p>No ganamos ninguno de los dos. La joven que lo hizo sali\u00f3 a recoger su cheque con un entusiasmo decepcionante y un representante de la joyer\u00eda del barco le hizo entrega de un regalo.<\/p>\n\n\n\n<p>Empezaban a interesarme m\u00e1s los tripulantes que los pasajeros, lo que no s\u00e9 si era bueno.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los tripulantes de estos barcos representan lo que es la globalizaci\u00f3n, pero no s\u00f3lo econ\u00f3mica, sino marinera,&nbsp;<\/strong>que es mucho m\u00e1s antigua y data de la \u00e9poca de las grandes expediciones mar\u00edtimas. Sin embargo, un barco en s\u00ed nunca tiene un esp\u00edritu multinacional, sino que representa el de un lugar concreto, m\u00e1s all\u00e1 de su bandera o la ciudad de su registro.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Empezaban a interesarme m\u00e1s los tripulantes que los pasajeros, lo que no s\u00e9 si era bueno<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>El&nbsp;<em>MSC Seashore&nbsp;<\/em>era claramente italiano. Se ve\u00eda en el capit\u00e1n y el director de crucero, un hombre capaz de presentar un espect\u00e1culo dedicado a la canci\u00f3n rom\u00e1ntica con una chaqueta de lentejuelas y horas despu\u00e9s dirigirse al pasaje por megafon\u00eda con la voz de Jehov\u00e1 para anunciar las instrucciones de embarque.<\/p>\n\n\n\n<p>Confirm\u00e9 esta italianidad no al saber que la nave hab\u00eda sido construida en los astilleros Fincatieri de Trieste, sino cuando me di cuenta de que el ascensor omit\u00eda el acceso a la cubierta 17.&nbsp;<strong>En realidad, no es que la saltara, es que \u00e9sta no exist\u00eda.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Si dos italianos se secan con una misma toalla creen que terminar\u00e1n discutiendo, si la pareja deja el bolso sobre la cama es un aviso de que la pobreza llegar\u00e1 al hogar y si alguien se pone la camiseta del rev\u00e9s es que recibir\u00e1 una invitaci\u00f3n de forma inminente. Donde mejor palp\u00e9 el apego cultural por la fortuna del italiano es cuando vi el ritual de un fumador.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab<em>Sigaretta accesa a destra, scopata persa; sigaretta accesa a sinistra, scopata in vista<\/em>\u00bb [Cigarrillo encendido a la derecha, polvo perdido; cigarrillo encendido a la izquierda, polvo a la vista].<\/p>\n\n\n\n<p>Para un mayor entendimiento de la desaparici\u00f3n de la cubierta 17 recurr\u00ed al especialista Stuart Vyse y su libro&nbsp;<em>Believing in Magic: The Psychology of Superstition<\/em>, un manual de historia de la superstici\u00f3n.&nbsp;<strong>Sus p\u00e1ginas relatan que el temeroso de la&nbsp;<\/strong><em><strong>sfortuna<\/strong><\/em><strong>, mala suerte, evita casarse o hacer mudanza un d\u00eda 17. Es como nuestro 13, pero a lo bestia<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>El origen de este miedo podr\u00eda estar en su relaci\u00f3n con la muerte. Seg\u00fan Vyse, en la antigua Roma esta cifra -XVII en n\u00fameros romanos- es un anagrama de VIXI, que puede traducirse como \u00abhe vivido\u00bb. O lo que es lo mismo: \u00abHe muerto\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Por fortuna, el barco no parec\u00eda destinado a ning\u00fan percance mar\u00edtimo y contaba con un amuleto: la flamante Sof\u00eda Loren. La actriz era la madrina del&nbsp;<em>MSC Seashore<\/em>&nbsp;y la lanzadora del correspondiente botellazo de champ\u00e1n de la bienaventuranza.<\/p>\n\n\n\n<p>Los que s\u00ed me daban la impresi\u00f3n de que hab\u00edan sido condenados por la mala suerte eran los empleados del mostrador de atenci\u00f3n al pasajero, el lugar destinado a la resoluci\u00f3n de quejas, apuros y ruegos.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta cinco recepcionistas recib\u00edan el envite de una cola r\u00e1pida, que de vez en cuando se tensionaba por culpa de alg\u00fan listo. El m\u00e1s divertido que encontr\u00e9 fue un ni\u00f1o italiano que vest\u00eda una camiseta de la Universidad de North Carolina, la de Michael Jordan, y llevaba un crucifijo de pendiente. Con voz ronca le contaba un pego distinto al que ten\u00eda delante y en cinco fren\u00e9ticos minutos logr\u00f3 estar frente al mostrador. Desde mi lugar de observaci\u00f3n, no supe cu\u00e1l era su demanda, pero auguro a ese chaval gordito un extraordinario futuro como abogado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Entender un trato tan servicial y educado de los empleados resultaba complicado para alguien que conoce bien las ventanillas de los funcionarios de la Administraci\u00f3n.&nbsp;<\/strong>Para intentar procesarlo, m\u00e1s all\u00e1 del poder que tiene cualquier cliente que paga por un servicio, recurr\u00ed a mi memoria sentimental:&nbsp;<em>Vacaciones en el mar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Aquella serie de los a\u00f1os 70-80 ambientada en un crucero de lujo contaba en cada cap\u00edtulo con una trama pedorra que ninguno de ustedes recordar\u00e1. Pero quien escuche el tema musical de Jack Jones sentir\u00e1 una bofetada de nostalgia con un entusiasmo similar al mostrado por los eslavos cada vez que la crupier accionaba la campanilla.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que en el tel\u00e9fono m\u00f3vil se me ocurri\u00f3 ponerme la cabecera de la serie y lo entend\u00ed todo.&nbsp;<strong>Resultaba que en&nbsp;<\/strong><em><strong>Vacaciones en el ma<\/strong><\/em><strong>r hab\u00eda mucha verdad.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Me di cuenta de que en la presentaci\u00f3n aparec\u00edan primero los actores invitados de cada cap\u00edtulo, que eran siempre glorias mustias de Hollywood o actores prometedores que hac\u00edan sus primeros cameos. A continuaci\u00f3n, se daba paso al reparto fijo. Es decir, a la tripulaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero&nbsp;<em>Vacaciones en el mar<\/em>&nbsp;no era igual que el resto de las series, que unen el nombre del actor con el papel que interpreta: presentaba a sus protagonistas con el cargo que ocupaban en el barco. Eran su capit\u00e1n, su m\u00e9dico, su barman&#8230; La clave estaba en el posesivo de la tercera persona.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El telespectador era el pasajero y el pasajero, el cliente.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Como en<em>\u00a0Vacaciones en el mar,<\/em>\u00a0en cualquier otro crucero suced\u00eda lo mismo: esos chicos y chicas estaban para servirte. El cliente siempre tiene la raz\u00f3n, aunque no la tenga.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/historias\/2023\/07\/31\/64c7ae1be85ece9f638b457a.html\">https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/historias\/2023\/07\/31\/64c7ae1be85ece9f638b457a.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nuestro reportero prosigue sus vacaciones en el crucero, donde la higiene es obsesiva: no hay una sola colilla a la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":56119,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[17703,17816],"class_list":["post-56118","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias","tag-ciudades-flotantes","tag-megacrucerosmsc-seashore"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56118","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=56118"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56118\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":56120,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56118\/revisions\/56120"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/56119"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=56118"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=56118"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=56118"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}