{"id":54049,"date":"2023-07-03T09:38:31","date_gmt":"2023-07-03T14:38:31","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=54049"},"modified":"2023-07-03T09:38:33","modified_gmt":"2023-07-03T14:38:33","slug":"las-partituras-magicas-de-los-jesuitas-el-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/las-partituras-magicas-de-los-jesuitas-el-mundo\/","title":{"rendered":"Las partituras &#8216;m\u00e1gicas&#8217; de los jesuitas | El Mundo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-background has-medium-font-size\" style=\"background-color:#d3f34e\">Los indios de Moxos las copiaron durante siglos, aunque ya no las entend\u00edan bien. Un nuevo documental de L\u00f3pez Linares pone el foco en esas partituras milagrosas, y en el trabajo de rescate que ha realizado una pareja de buscadores incansables. Tienen tambi\u00e9n la Escuela de M\u00fasica de San Ignacio de Moxos y un grupo que gira por los festivales m\u00e1s prestigiosos del mundo y graba discos<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-style-default\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"910\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/16874729496759-910x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-54050\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/16874729496759-910x1024.jpg 910w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/16874729496759-267x300.jpg 267w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/16874729496759-768x864.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/16874729496759.jpg 990w\" sizes=\"(max-width: 910px) 100vw, 910px\" \/><figcaption>Marcial Fabricano muestra las partituras recuperadas en San Jos\u00e9 de Angosta, del r\u00edo Ichoa | <strong>To\u00f1o Puertas<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-medium-font-size\"><strong>JULIO VALDE\u00d3N \/ EL MUNDO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En 2006 el anciano&nbsp;<strong>Nemesio Guaji<\/strong>&nbsp;ten\u00eda 84 a\u00f1os y estaba ciego. En San Antonio del Imose, una remota aldea TIPNI (<strong>Territorio Ind\u00edgena Parque Nacional Isiboro Secure<\/strong>), territorio de los pueblos moxe\u00f1o, yacar\u00e9 y chim\u00e1n, conoc\u00edan bien su car\u00e1cter hura\u00f1o.&nbsp;Tambi\u00e9n lo reverenciaban. En las ceremonias religiosas de la comunidad sonaba imponente el sonido de su viol\u00edn, fabricado con cedro. Su capacidad para hacer segundas voces al coro de sus vecinos era tambi\u00e9n legendaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Fallecido en 2011, a los 89 a\u00f1os, Nemesio fue m\u00e1s que un m\u00fasico capaz de poner en pie una polifon\u00eda barroca en el lugar m\u00e1s insospechado del mundo, en los bosques h\u00famedos que habitan el \u00e1guila harp\u00eda, el jaguar y el caim\u00e1n negro. Nemesio&nbsp;<strong>era adem\u00e1s, sobre todo, el custodio del \u00faltimo tesoro que dejaron los jesuitas<\/strong>, expulsados 25 de junio de 1776: miles de partituras, algunas originales, as\u00ed como cuadernos con textos religiosos en lat\u00edn, espa\u00f1ol y trinitiario, copiadas durante d\u00e9cadas por los ind\u00edgenas para preservarlas de la humedad y los insectos, transcripciones de compositores barrocos, como Antonio Vivaldi, as\u00ed como de m\u00fasicos locales, an\u00f3nimos, a los que rescataron del olvido.<\/p>\n\n\n\n<p>Los descubridores de ese legado, responsables de que hoy descanse en el Archivo Misional de Moxos, son un periodista espa\u00f1ol,<strong>&nbsp;To\u00f1o Puertas<\/strong>, que lleva en la regi\u00f3n desde 2004, cuando lleg\u00f3 para investigar sobre el milagro de las partituras en la Amazon\u00eda, y una m\u00fasica boliviana,&nbsp;<strong>Raquel Maldonado<\/strong>, que lleg\u00f3 en 2005. Juntos tomaron entonces las riendas de la peque\u00f1a escuela que hab\u00eda creado, a\u00f1os antes, la religiosa&nbsp;<strong>Mar\u00eda Jes\u00fas Cherri<\/strong>. De paso lanzaron el&nbsp;<strong>Ensamble Moxos<\/strong>, un conjunto de m\u00fasica sacra, sincr\u00e9tica, que hoy gira por todo el mundo y que dirige la propia Raquel. El centro, rebautizado como&nbsp;<strong>Escuela de M\u00fasica de San Ignacio<\/strong>, ha multiplicado en menos de dos d\u00e9cadas el n\u00famero de alumnos, transformando las vidas de cientos de j\u00f3venes de los pueblos ind\u00edgenas. Por ejemplo la del hoy violinista profesional Cacho, al que la hermana Cherri invit\u00f3 cuando era un ni\u00f1o a tomar clases de m\u00fasica en su casa. \u00abAh\u00ed\u00bb, evoca Raquel, \u00able entreg\u00f3 unas peque\u00f1as flautas yamaha, en calidad de pr\u00e9stamo, dici\u00e9ndole que si lograba tocar las melod\u00edas propuestas, ella se las regalar\u00eda. Durmi\u00f3 esa noche con la flauta debajo de la almohada, fue el primer regalo de la vida. De ah\u00ed en adelante todo fue mejorando, se hizo nuestro primer violinista con 14 a\u00f1itos y actualmente es profesional y profesor de la escuela\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2023\/06\/23\/16874729467128.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Convencidos de que&nbsp;<strong>la m\u00fasica les ayudar\u00eda en las tareas de evangelizaci\u00f3n<\/strong>, los jesuitas de los siglos XVII y XVIII, firmes aliados de los pueblos nativos frente a los traficantes de esclavos, les ense\u00f1aron a leer solfeo y a cantar en espa\u00f1ol y en lat\u00edn. Fue su otra gran misi\u00f3n. Formaron instrumentistas, maestros de capilla, coros y &#8216;luthiers&#8217;. Compartieron con ellos la buena nueva de&nbsp;<strong>Handel<\/strong>&nbsp;y<strong>&nbsp;Bach<\/strong>. En poco tiempo, entre el guirigay de los monos aulladores y los loros, sonaba un trueno de motetes y pasiones, conciertos &#8216;grossos&#8217;, sonatas y oratorios, con ni\u00f1os y j\u00f3venes concentrados en sus instrumentos. Capaces de tocar con la destreza y eficacia de los estudiantes del mejor conservatorio europeo.<\/p>\n\n\n\n<p>En templos como la catedral de Sucre y en el Archivo Nacional de Bolivia se conservan varios libros de coros y villancicos de la \u00e9poca. El legado escrito creci\u00f3 de forma exponencial a partir de 1972, gracias al trabajo pionero de gente como el jesuita&nbsp;<strong>Hans Roth<\/strong>, que&nbsp;<strong>descubri\u00f3 miles de partituras&nbsp;<\/strong>y decenas de instrumentos musicales escondidos tras una pared falsa en la iglesia de San Rafael de Chiquitos. Apenas un a\u00f1o m\u00e1s tarde, en Moxos, aparecieron otras tantas partituras, muchas de ellas de compositores an\u00f3nimos.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras tanto&nbsp;<strong>los indios moxos y trinitarios segu\u00edan interpretando las obras de car\u00e1cter lit\u00fargico<\/strong>, inspiradas en el barroco misional, combinando obras de los escritores cl\u00e1sicos con aportaciones propias. En 1990 la Unesco declar\u00f3 Patrimonio de la Humanidad Chiquitos y otras localidades cercanas. Pero el puzzle estaba lejos de completarse. Hab\u00eda muchas m\u00e1s partituras por encontrar. Y una tradici\u00f3n musiquera que proteger y alimentar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abHablo de esto en mi pr\u00f3ximo documental (https:\/\/hispanoamericalapelicula.org\/)\u00bb, comenta&nbsp;<strong>Jos\u00e9 Luis L\u00f3pez Linares<\/strong>, \u00abaunque los ind\u00edgenas, con el tiempo, dejaron de leer las partituras, siguieron copi\u00e1ndolas, porque con el clima tremendo de la selva se deterioraron, y adem\u00e1s manten\u00edan la tradici\u00f3n de aprender a tocar el viol\u00edn de o\u00eddo. De alguna manera es la m\u00fasica popular de la selva, demostrando que&nbsp;<strong>es mucho m\u00e1s lo que nos une que lo que nos separa<\/strong>. Te vas al sitio m\u00e1s perdido de la Amazon\u00eda y encuentras a gente que toca el viol\u00edn\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre las joyas preservadas por los copistas nativos est\u00e1n no s\u00f3lo las transcripciones de algunos de los compositores barrocos m\u00e1s conocidos, como el citado Vivaldi, sino tambi\u00e9n las de artistas tan misteriosos como&nbsp;<strong>Domenico Zipoli<\/strong>, un jesuita, disc\u00edpulo de&nbsp;<strong>Scarlatti<\/strong>, del que se hab\u00eda perdido la pista dos siglos antes, cuando desapareci\u00f3 de la escena europea para establecerse en C\u00f3rdoba, capital de las misiones jesu\u00edticas del Paraguay, y donde ahora sabemos, gracias a las partituras perdidas y encontradas, que sigui\u00f3 escribiendo durante los \u00faltimos ocho a\u00f1os de su vida.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2023\/06\/23\/16874729520458.jpg\" alt=\"Osvaldo Noe y Marcelo Guaji  en Nueva Natividad, con las partituras de sus abuelos.\"\/><figcaption>Osvaldo Noe y Marcelo Guaji en Nueva Natividad, con las partituras de sus abuelos.<strong>To\u00f1o Puertas<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>\u00abYo ven\u00eda de la Paz, era muy &#8216;citadina&#8217;, no me hab\u00eda ensuciado los pies en la vida\u00bb, recuerda Raquel Maldonado, \u00abcuando me ofrecieron el trabajo, dije que s\u00ed sin preocuparme ni de d\u00f3nde era. Cre\u00eda que era el San Ignacio del Departamento de Santa Cruz, San Ignacio de Velasco, pero era San Ignacio de Moxos, y bueno, yo no andaba muy bien de geograf\u00eda. Recuerdo que cuando se lo dije a mis padres me miraron y dijeron, mmm, vas mal\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Raquel y To\u00f1o recabaron informaci\u00f3n entre los ind\u00edgenas y los religiosos.&nbsp;<strong>El primero en impulsar la b\u00fasqueda fue otro jesuita, contempor\u00e1neo<\/strong>,<strong>&nbsp;Enrique Jord\u00e1<\/strong>, que \u00abaprovech\u00f3 su carisma entre el pueblo cuyas reivindicaciones abraz\u00f3 y por el que lleg\u00f3 a exponer su vida, para empezar a rescatar el legado musical de sus antepasados y recopilarlo en un incipiente archivo\u00bb. A\u00f1ade Raquel que \u00abexist\u00eda la certeza de que muchas partituras hab\u00edan desaparecido en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Sobre las que a\u00fan sobreviv\u00edan, pesaba la amenaza de extinci\u00f3n por el fallecimiento de los ancianos que con celo las guardaban\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Empezaron as\u00ed las expediciones de rescate por las peque\u00f1as comunidades<\/strong>&nbsp;desperdigadas junto a los r\u00edos Isiboro, S\u00e9cure, Ichoa y sus afluentes, directas herederas, recuerdan Raquel y To\u00f1o, de los buscadores de la Santa Loma, un movimiento indigenista y m\u00edstico que durante d\u00e9cadas \u00abpersigui\u00f3 el sue\u00f1o de la tierra prometida que Dios tiene reservada para el pueblo moxe\u00f1o en alg\u00fan lugar de la selva\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Viajaban en canoa, \u00fanica forma de desplazarse por la selva y las pampas<\/strong>. Cargados con un motor, combustible, una computadora, una impresora y un esc\u00e1ner. Algunas comunidades se hab\u00edan alejado unos cinco kil\u00f3metros de la orilla del r\u00edo, con lo que los viajeros deb\u00edan hacer la \u00faltima parte del trayecto a pie, con todo el material precariamente sostenido sobre las cabezas. \u00abAl principio\u00bb, rememora Raquel, \u00abyo iba sorteando charquitos de agua, para no mojarme el zapato, pero eso fueron los primeros 500 metros. Luego hubo que pasar los &#8216;yoyomos&#8217;, campos inundados, con el agua pantanosa a la cintura, pisando qui\u00e9n sabe qu\u00e9 cosa durante una hora\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Peleaban para mantener vivo tanto el legado de la hermana Cherri<\/strong>, con su proyecto pedag\u00f3gico y su escuela, que multiplicaron, como el sue\u00f1o del \u00abentra\u00f1able misionero valenciano\u00bb, que entendi\u00f3 que \u00absi emprend\u00eda esa particular cruzada, al final s\u00f3lo quedar\u00edan vagos testimonios de lo que fue una \u00e9poca de esplendor que convirti\u00f3 la selva en m\u00fasica\u00bb. Cuando empezaron sus viajes con el saco de dormir, la impresora y la mosquitera, el Archivo Misional de Moxos contaba ya con 2.650 p\u00e1ginas de m\u00fasica, pero con el tiempo fueron capaces de multiplicar la colecci\u00f3n por cuatro.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2023\/06\/23\/16875406363967.jpg\" alt=\"Raquel Maldonado, directora de la Escuela de M\u00fasica de San Ignacio y del Ensamble Moxos\"\/><figcaption>Raquel Maldonado, directora de la Escuela de M\u00fasica de San Ignacio y del Ensamble Moxos<strong>To\u00f1o Puertas<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Fue entonces que conocieron a Nemesio Guaji. Viv\u00eda en una de las aldeas m\u00e1s lejanas e inaccesibles del parque nacional Isiboro Secure. Les honr\u00f3 con su amistad. Un d\u00eda les cont\u00f3 que durante mucho tiempo no supo c\u00f3mo tocar el viol\u00edn. Lo hab\u00eda conseguido de un violinista de la etnia yuracar\u00e9.&nbsp;<strong>En su desesperaci\u00f3n por entender y sacar alg\u00fan sonido de aquel instrumento rez\u00f3 una noche a un santito<\/strong>&nbsp;que ten\u00eda en su mesa de noche. \u00abSe durmi\u00f3 llorando de frustraci\u00f3n y esa misma noche so\u00f1\u00f3 con el santo (San Antonio, patr\u00f3n de su comunidad), que le ense\u00f1\u00f3 las primeras pisadas del viol\u00edn, y esas fueron sus primeras y pr\u00e1cticamente \u00fanicas clases para empezar a tocar los cantos religiosos\u00bb. Al d\u00eda le oyeron cantar con otro m\u00fasico, en la capilla de su comunidad, un canto llano en lat\u00edn a dos voces haciendo una segunda voz.&nbsp;<strong>\u00abSegu\u00eda acompa\u00f1\u00e1ndose de su viol\u00edn estando casi ciego\u00bb. La belleza de la m\u00fasica los dej\u00f3 noqueados<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Todav\u00eda m\u00e1s emocionante fue el momento en que les permiti\u00f3 acceder al tesoro, un 18 de junio de 2006.&nbsp;<strong>Un viejo ba\u00fal, con m\u00e1s de 2.500 partituras, que hab\u00edan sido de Manuel Esp\u00edritu Mahe<\/strong>, \u00faltimo maestro de capilla de San Lorenzo de Moxos. Meses m\u00e1s tarde Raquel y To\u00f1o dieron con otra colecci\u00f3n apabullante. Hab\u00eda pertenecido a<strong>&nbsp;Modesto Noe<\/strong>, excombatiente de la guerra del Chaco, entre Paraguay y Bolivia, de 1932 a 1935, espoleada por las petroleras Standard Oil y Shell. L\u00edder anticolonialista, seguidor de los movimientos &#8216;lomasante\u00f1os&#8217;, \u00abentre sus escasas pertenencias escond\u00eda celosamente escond\u00eda celosamente algunas partituras de incalculable valor cultural\u00bb. Parte de la colecci\u00f3n hab\u00eda sido rescatada por el padre Enrique, mientras que el resto fue recuperada por Raquel y To\u00f1o entre los nietos de Noe. Hoy tambi\u00e9n est\u00e1 custodiada en la parroquia de San Ignacio de Moxos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2023\/06\/23\/16874729446371.jpg\" alt=\"Miguel Guzm\u00e1n y Nelvy Vela, de Ensamble Moxos.\"\/><figcaption>Miguel Guzm\u00e1n y Nelvy Vela, de Ensamble Moxos.<strong>Fernando de la Era<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Hubo quien acus\u00f3 a la escuela de neocolonialista<\/strong>. De perpetuar un legado de aculturaci\u00f3n y dominio.<strong>&nbsp;No entend\u00edan, dir\u00e1 Raquel, que este legado fu\u00e9 conservado por decisi\u00f3n de los propios ind\u00edgenas<\/strong>. \u00abA partir de la expulsi\u00f3n\u00bb, a\u00f1ade, \u00abse quedaron solos a merced de gobernadores explotadores, luego los nuevos colonos de la \u00e9poca republicana que les despojaron de sus tierras y los esclavizaron para la explotaci\u00f3n de la goma; el pa\u00eds s\u00f3lo se acord\u00f3 de este territorio salvaje para las elecciones y para llevarlos a la guerra. Sentenciados a su completa desaparici\u00f3n y enajenaci\u00f3n cultural, se aferrarnos a su espiritualidad y a su m\u00fasica como armas de supervivencia cultural. Y si bien el origen de esta m\u00fasica viene de un proceso de dominaci\u00f3n, hoy el viol\u00edn es parte de su identidad ind\u00edgena. Se apropiaron de esta m\u00fasica y sus creencias desde su perspectiva\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00abLa labor de esta gente es algo extraordinario\u00bb<\/strong>, a\u00f1ade L\u00f3pez Linares, \u00abpor eso quer\u00edamos contarlo en la pel\u00edcula. Algunas partituras estaban ya en las parroquias, pero otras hab\u00eda que ir a buscarlas, viajando durante d\u00edas por la selva, con un grupo electr\u00f3geno, negociando para que les dejasen verlas. Y esta gente ahora hace giras mundiales, ahora estar\u00e1n mes y medio por Europa, son unos m\u00fasicos extraordinarios, y la m\u00fasica es una maravilla, con muchas composiciones escritas all\u00ed a partir de esa herencia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una herencia reformulada y viva gracias al extraordinario Ensamble Moxos<\/strong>. Porque los clavecines, los violines y las violas, las flautas y las percusiones todav\u00eda suenan en las tierras de lo que fue el virreinato del Per\u00fa, en esa esquina tropical de Bolivia y Paraguay, remozados por los m\u00fasicos que dirigen Raquel y To\u00f1o, volcados todos ellos en la recuperaci\u00f3n del milagro de los jesuitas que hace tres siglos viajaron a estas tierras para evangelizar gracias al magnetismo de una m\u00fasica m\u00e1s viva que nunca.<strong>\u00a0Fue la otra misi\u00f3n de los jesuitas, la semilla de la que ha brotado todo<\/strong>. Una misi\u00f3n que sigue, y de la nunca pudieron ser expulsados.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/cronica\/2023\/06\/30\/6494cbc321efa046078b458e.html\">https:\/\/www.elmundo.es\/cronica\/2023\/06\/30\/6494cbc321efa046078b458e.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los indios de Moxos las copiaron durante siglos, aunque ya no las entend\u00edan bien. 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