{"id":53485,"date":"2023-06-21T01:28:42","date_gmt":"2023-06-21T06:28:42","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=53485"},"modified":"2023-06-21T01:28:44","modified_gmt":"2023-06-21T06:28:44","slug":"mitos-y-verdades-del-no-tan-brutal-sexo-medieval-la-lectura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/mitos-y-verdades-del-no-tan-brutal-sexo-medieval-la-lectura\/","title":{"rendered":"Mitos y verdades del (no tan) brutal sexo medieval | La Lectura"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-background has-medium-font-size\" style=\"background-color:#ea5eee\">Falsas creencias, pr\u00e1cticas sorprendentes y r\u00edgida legalidad son algunas de las claves de la sexualidad del Medievo que Katherine Harvey explora en &#8216;Los fuegos de la lujuria&#8217;, donde nos advierte de nuestra mirada distorsionada a esa \u00e9poca<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"918\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/16868510158228-918x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-53486\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/16868510158228-918x1024.jpeg 918w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/16868510158228-269x300.jpeg 269w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/16868510158228-768x856.jpeg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/16868510158228.jpeg 990w\" sizes=\"(max-width: 918px) 100vw, 918px\" \/><figcaption>Capitel de la Colegiata rom\u00e1nica de San Pedro de Cervatos (Cantabria).<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-medium-font-size\"><strong>ANDR\u00c9S SEOANE \/ LA LECTURA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A la hora de evocar el Medievo quien m\u00e1s y quien menos piensa en suciedad, violencia, superstici\u00f3n y todo tipo de horrores y brutalidades.&nbsp;<strong>Estos prejuicios se aplican a todos los aspectos de la vida y el sexo no iba a ser una excepci\u00f3n. O s\u00ed<\/strong>. Porque&nbsp;como defiende la investigadora y profesora brit\u00e1nica Katherine Harvey (Guildford, 1987) no debemos creer para nada lo que nos han contado. En su apasionante y divertido ensayo&nbsp;<em>Los fuegos de la lujuria<\/em>&nbsp;(\u00c1tico de los Libros)&nbsp;<strong>la autora se zambulle en la sexualidad medieval rompiendo estereotipos y falsos mitos, detallando sorprendentes pr\u00e1cticas<\/strong>&nbsp;y destacando las grandes diferencias y los muchos parecidos que guarda con la actual.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2023\/06\/15\/16868510176213.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Los fuegos de la lujuria<\/h2>\n\n\n\n<p>Katherine Harvey<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-cyan-bluish-gray-background-color has-background\">Traducci\u00f3n de Joan Eloi Roca. \u00c1tico de los Libros. 352 p\u00e1ginas. 22,90 \u20ac<br><a href=\"https:\/\/amzn.to\/3Nwu7hx\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Puedes comprarlo aqu\u00ed<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPrimeras v\u00edctimas de sus rigurosos estudios?&nbsp;<strong>No existieron ni el famoso derecho de pernada ni el cintur\u00f3n de castidad, que hemos visto reproducidos hasta la nausea en series, pel\u00edculas y novelas hist\u00f3ricas<\/strong>, de&nbsp;<em>El c\u00f3digo Da Vinci<\/em>&nbsp;a&nbsp;<em>Juego de Tronos<\/em>. \u00abMuchos de estos mitos tienen una larga historia. Por ejemplo,&nbsp;<strong>la creencia de que los se\u00f1ores medievales ten\u00edan derecho a arrebatar la virginidad a una novia en su noche de bodas se remonta al menos al siglo XVIII y aparece en la \u00f3pera de Mozart&nbsp;<\/strong><em><strong>Las bodas de F\u00edgaro, de 1786<\/strong><\/em>. Y el del cintur\u00f3n de castidad es igualmente antiguo y falso. Creo que surgen de una tendencia m\u00e1s amplia a ver la Europa medieval como atrasada: violenta, supersticiosa, ignorante&#8230;\u00bb, explica Harvey.<\/p>\n\n\n\n<p>Una visi\u00f3n que sustenta \u00ablas nociones modernas de nuestra superioridad sobre nuestros antepasados, que contribuye a generar en nosotros una sensaci\u00f3n de suficiencia, de que hoy todo est\u00e1 bien. Y&nbsp;<strong>esto lo perpet\u00faa la ficci\u00f3n, pues por desgracia, hay mucha m\u00e1s gente que ve series como&nbsp;<\/strong><em><strong>Juego de Tronos<\/strong><\/em><strong>&nbsp;que personas que leen ensayos sobre historia medieval&#8230;<\/strong>&nbsp;Y, a menudo, las situaciones de la ficci\u00f3n se presentan como si fueran representaciones exactas, incluso cuando no lo son\u00bb denuncia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">DE PECADOS Y MUJERES INSACIABLES<\/h2>\n\n\n\n<p><strong>Entonces, \u00bfc\u00f3mo era realmente el sexo medieval?<\/strong>&nbsp;M\u00e1s all\u00e1 de la obvia similitud fisiol\u00f3gica, pues nuestros cuerpos son iguales a los de un ser humano medieval, Harvey destaca que \u00abel sexo es, en muchos sentidos, una construcci\u00f3n social: lo que hacemos y sentimos al respecto y lo que los dem\u00e1s sienten sobre ello viene determinado por el mundo en que habitamos\u00bb. Por ejemplo, apunta que la mayor\u00eda de los medievales no habr\u00edan compartido nuestra opini\u00f3n de que lo que hacen los adultos en privado no es asunto de nadie m\u00e1s. \u00ab<strong>En la Edad Media hab\u00eda mucha presi\u00f3n -de la Iglesia, de los tribunales y de la sociedad en general- para comportarse seg\u00fan ciertas normas<\/strong>: evitar las relaciones prematrimoniales, ser fiel al propio c\u00f3nyuge, tener una vida sexual m\u00e1s bien prosaica&#8230;\u00bb, detalla.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abCualquier relaci\u00f3n sexual no reproductiva era un pecado en potencia, y eso parece haber afectado al comportamiento de la gente corriente:<strong>&nbsp;las referencias al sexo oral son muy escasas, y aunque el sexo anal se menciona con m\u00e1s frecuencia, era claramente una pr\u00e1ctica tab\u00fa<\/strong>. Que alguien se involucrase en pr\u00e1cticas sexuales &#8216;err\u00f3neas&#8217; no era s\u00f3lo un pecado individual, sino un problema para toda la comunidad, ya que pod\u00eda causar desorden social o enfadar a Dios. Y, por supuesto,&nbsp;<strong>la abstinencia sexual (incluida la virginidad) se consideraba algo positivo<\/strong>\u00ab, explica.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2023\/06\/15\/16868510329659.jpg\" alt=\"Ilustraci\u00f3n del 'Lais de Mar\u00eda de Francia', siglo XII.\"\/><figcaption>Ilustraci\u00f3n del &#8216;Lais de Mar\u00eda de Francia&#8217;, siglo XII.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>La religi\u00f3n, desde luego, fue determinante. La historia de Ad\u00e1n y Eva estaba en el centro de la concepci\u00f3n medieval del sexo: a causa de la Ca\u00edda, el sexo se convirti\u00f3 en una fuente de pecado. Pero, seg\u00fan la historiadora, \u00ab<strong>no debemos dejarnos llevar por la idea de que la Iglesia medieval se opon\u00eda totalmente al sexo<\/strong>. La mayor\u00eda de los medievales se casaban, y, a finales de la Edad Media, la Iglesia estaba dispuesta a admitir que era algo bueno: salvaba las almas de quienes eran incapaces de abstenerse de por vida y produc\u00eda descendencia cristiana\u00bb.&nbsp;<strong>Eso s\u00ed, la obsesi\u00f3n por el pecado gener\u00f3 pr\u00e1cticas e ideas muy curiosas. Entre ellas, el coito interfemoral (en la que se coloca el pene entre los muslos)<\/strong>&nbsp;es probablemente la que m\u00e1s nos sorprende: parece que se utilizaba como m\u00e9todo anticonceptivo. Y tambi\u00e9n&nbsp;<strong>aparece mucho en los relatos de relaciones homosexuales: algunos hombres parecen haber cre\u00eddo que era menos pecaminoso que el sexo anal<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro aspecto chocante que comenta Harvey es que en la Edad Media \u00ab<strong>las mujeres eran consideradas el sexo m\u00e1s lujurioso, al contrario de lo que se cree en la actualidad. La literatura medieval est\u00e1 repleta de mujeres insaciables que se quejan de que sus maridos no pueden satisfacerlas, aceptan amantes y se involucran en todo tipo de travesuras sexuales<\/strong>\u00ab. Sin embargo, fuera de las historias, la realidad era distinta. \u00abLa preocupaci\u00f3n por la legitimidad de los herederos significaba que la sexualidad femenina estaba sujeta a un escrutinio considerable, sobre todo entre las \u00e9lites, para las que hab\u00eda m\u00e1s en juego. En el mercado matrimonial, se valoraba a las mujeres j\u00f3venes por su pureza sexual y fertilidad percibida.<strong>&nbsp;El adulterio femenino estaba sujeto a una enorme desaprobaci\u00f3n, aunque es, de nuevo, un mito que la sociedad medieval aprobara el asesinato de las esposas ad\u00falteras<\/strong>. Por supuesto, ocurr\u00eda a veces, especialmente en las culturas del honor del sur de Europa, pero se condenaba ampliamente\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">ECOS EN EL PRESENTE<\/h2>\n\n\n\n<p>Fuera de la moral, queda abordar la parte pr\u00e1ctica del asunto. \u00ab<strong>Hay que recordar que la intimidad era un bien escaso en la Edad Media. Mucha gente habitaba en viviendas de una sola habitaci\u00f3n y muy cerca de sus vecinos<\/strong>. He visto casos en los tribunales en los que los testigos describen haber o\u00eddo cosas, haber mirado a trav\u00e9s de las ventanas o incluso haberse asomado por agujeros en las paredes.&nbsp;<strong>Esto, efectivamente, puede haber limitado la libertad de las parejas para experimentar&#8230;<\/strong>\u00ab, reflexiona la autora.<\/p>\n\n\n\n<p>Y no s\u00f3lo la religi\u00f3n, tambi\u00e9n la medicina, a trav\u00e9s de la teor\u00eda humoral (vigente en todo el Medievo), ten\u00eda mucho que decir. \u00ab<strong>Mantener relaciones se consideraba parte de un estilo de vida saludable, algo bueno para la salud f\u00edsica y mental del individuo<\/strong>. Como se pensaba que ambos sexos liberaban semillas durante el coito, la abstinencia era potencialmente peligrosa: significaba que se acumulaban fluidos en el cuerpo, lo que pod\u00eda causar enfermedades graves, e incluso la muerte\u00bb, explica la autora, que ahonda en que \u00abcomo la opini\u00f3n generalizada era que ambos integrantes de la pareja deb\u00edan producir semillas (y, por tanto, experimentaban orgasmos),&nbsp;<strong>se hablaba mucho de los preliminares, las posturas y el placer<\/strong>\u00ab.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2023\/06\/15\/16868510343300.jpg\" alt=\"Miniatura del 'Corbacho' o 'Reprobaci\u00f3n del amor mundano', del Arcipreste de Talavera, 1438.\"\/><figcaption>Miniatura del &#8216;Corbacho&#8217; o &#8216;Reprobaci\u00f3n del amor mundano&#8217;, del Arcipreste de Talavera, 1438.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s,&nbsp;<strong>los m\u00e9dicos daban consejos sobre la manera de conseguir que el beb\u00e9 fuera ni\u00f1o o ni\u00f1a o los momentos que deb\u00edan evitarse las relaciones, como la menstruaci\u00f3n<\/strong>&nbsp;(\u00abpues ello dar\u00eda lugar a una descendencia enfermiza\u00bb) o durante una tormenta (\u00ablo que podr\u00eda provocar anomal\u00edas en el feto: una mujer que concibi\u00f3 en esas circunstancias supuestamente dio a luz un sapo\u00bb). Algunos incluso ofrec\u00edan consejos sobre anticoncepci\u00f3n: \u00ab<strong>El&nbsp;<\/strong><em><strong>coitus interruptus<\/strong><\/em><strong>&nbsp;parece haber sido muy practicado, junto con t\u00e9cnicas como saltar o estornudar despu\u00e9s del sexo, o untar los genitales con l\u00edquidos resbaladizos<\/strong>&nbsp;como el aceite. Otras opciones eran comer ruibarbo, llevar un amuleto hecho con los test\u00edculos de una comadreja macho o tragarse una abeja\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Pr\u00e1cticas todas ellas que nos acercan a una conclusi\u00f3n a medio camino entre el optimismo y la reflexi\u00f3n. \u00abPor supuesto, las cosas han mejorado mucho: el desarrollo de m\u00e9todos anticonceptivos y abortivos eficaces y el reconocimiento de los derechos LGBT son s\u00f3lo dos ejemplos\u00bb. Sin embargo,&nbsp;<strong>en el mundo a\u00fan permanecen demasiados vestigios medievales. \u00abEl fetiche de la virginidad es un ejemplo; otro es nuestra forma de tratar los casos de violaci\u00f3n y agresi\u00f3n sexual<\/strong>. Al igual que nuestros antepasados medievales, nos horrorizan estos delitos pero, como ellos, tenemos unos \u00edndices muy bajos de denuncias y condenas.&nbsp;<strong>Y la persecuci\u00f3n por motivos de sexualidad contin\u00faa siendo un problema muy real en muchas partes del mundo\u00bb, concluye.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/la-lectura\/2023\/06\/16\/648b4ea921efa007798b45fa.html\">https:\/\/www.elmundo.es\/la-lectura\/2023\/06\/16\/648b4ea921efa007798b45fa.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Falsas creencias, pr\u00e1cticas sorprendentes y r\u00edgida legalidad son algunas de las claves de la sexualidad del Medievo que Katherine Harvey [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-53485","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53485","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=53485"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53485\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":53488,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53485\/revisions\/53488"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=53485"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=53485"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=53485"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}