{"id":53310,"date":"2023-06-17T09:42:43","date_gmt":"2023-06-17T14:42:43","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=53310"},"modified":"2023-06-17T09:42:45","modified_gmt":"2023-06-17T14:42:45","slug":"la-neurociencia-confirma-que-existe-el-sindrome-de-stendhal-y-no-solo-en-florencia-la-lectura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/la-neurociencia-confirma-que-existe-el-sindrome-de-stendhal-y-no-solo-en-florencia-la-lectura\/","title":{"rendered":"La neurociencia confirma que existe el S\u00edndrome de Stendhal (y no s\u00f3lo en Florencia) | La Lectura"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-background has-medium-font-size\" style=\"background-color:#2edcf8\">La turbaci\u00f3n que sinti\u00f3 el escritor franc\u00e9s en la ciudad italiana no fue un arrebato metaf\u00edsico: la neuroest\u00e9tica constata las reacciones f\u00edsicas que los est\u00edmulos est\u00e9ticos provocan en el cerebro<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-style-default\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"910\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/16868201957939-910x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-53311\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/16868201957939-910x1024.jpg 910w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/16868201957939-267x300.jpg 267w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/16868201957939-768x864.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/16868201957939.jpg 990w\" sizes=\"(max-width: 910px) 100vw, 910px\" \/><figcaption>Ilustraciones: Alberto Culebro<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-medium-font-size\"><strong>REBECA YANKE \/ LA LECTURA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Sucedi\u00f3 el 22 de enero de 1817. En su visita a la bas\u00edlica florentina<strong>&nbsp;Santa Croce<\/strong>,&nbsp;<strong>Henri Beyl<\/strong>e, conocido en la literatura universal con el seud\u00f3nimo de&nbsp;<strong>Stendhal<\/strong>, experimenta \u00abesa emoci\u00f3n en la que se concentran las sensaciones celestiales y los sentimientos pasionales\u00bb. La turbaci\u00f3n deriva en s\u00edntomas f\u00edsicos. Lo describe en&nbsp;<em>Roma, N\u00e1poles y Florencia&nbsp;<\/em>(Pre-textos, 2005) y en&nbsp;<em>Memorias de un viajero<\/em>&nbsp;(1836). \u00abMientras me alejaba de la bas\u00edlica, mis latidos comenzaron a ser irregulares, la vida se me escapaba, caminaba con miedo a desvanecerme\u00bb. Sin saberlo, el escritor franc\u00e9s, autor de obras como&nbsp;<em>Rojo y negro<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>La cartuja de Parma<\/em>, daba nombre a un&nbsp;<strong>cuadro psicosom\u00e1tico desencadenado por lo que se podr\u00eda llamar una \u00absobredosis\u00bb de belleza<\/strong>: el s\u00edndrome de Stendhal.<\/p>\n\n\n\n<p>Y no hay que ser un rom\u00e1ntico decimon\u00f3nico para experimentarlo. Puede ocurrir en un concierto de&nbsp;<strong>Bruce Springsteen<\/strong>, o en uno de&nbsp;<strong>Beethoven<\/strong>; ante un cuadro que dese\u00e1bamos tener enfrente &#8211;<em>El nacimiento de Venus<\/em>,&nbsp;<em>La joven de la perla<\/em>, igual da-, ante una puesta de sol, en una visita como peregrino a&nbsp;<strong>Jerusal\u00e9n&nbsp;<\/strong>y tambi\u00e9n ante el hoy denostado, cosas de la cancelaci\u00f3n cultural,&nbsp;<em>David&nbsp;<\/em>de&nbsp;<strong>Miguel \u00c1ngel<\/strong>. La belleza (o su apreciaci\u00f3n) ha sido hist\u00f3ricamente pasto de literatos y poetas. Esto es: gente especialmente sensible. Tambi\u00e9n de los fil\u00f3sofos, que tienen una disciplina espec\u00edfica, la est\u00e9tica, para analizar por qu\u00e9 algo es hermoso (por art\u00edstico), o lo contrario. Hasta&nbsp;<strong>Rousseau&nbsp;<\/strong>se preocup\u00f3 de ella. \u00abSi quitaseis de nuestros corazones el amor a lo bello, nos quitar\u00edais el encanto de vivir\u00bb, dej\u00f3 escrito.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la raz\u00f3n de este reportaje no es realizar una historiograf\u00eda de la belleza sino explicar\u00a0<strong>el cambio sucedido desde 2000<\/strong>: dos d\u00e9cadas en las que los cient\u00edficos,<strong>\u00a0gracias a las nuevas t\u00e9cnicas de neuroimagen cerebral<\/strong>, han podido constatar la base f\u00edsica del s\u00edndrome de Stendhal y<strong>\u00a0las reacciones que la experiencia est\u00e9tica provoca en \u00e1reas concretas del cerebro<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">NEUROEST\u00c9TICA<\/h2>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 dice exactamente la neurociencia actual sobre la percepci\u00f3n de la belleza? Habr\u00eda que empezar precisamente por usar el t\u00e9rmino exacto de la disciplina en liza, que ser\u00eda la neuroest\u00e9tica, resalta&nbsp;<strong>Marcos Nadal Roberts<\/strong>, investigador del&nbsp;<strong>Grupo de Evoluci\u00f3n y Cognici\u00f3n Humana y profesor de Psicolog\u00eda de la Universitat de les Illes Balears<\/strong>. El \u00abestudio cient\u00edfico del arte de la est\u00e9tica\u00bb, al que Nadal se dedica desde hace d\u00e9cadas, comenz\u00f3 pocos a\u00f1os despu\u00e9s de que Stendhal experimentara el stendhalazo. \u00abSe inicia a finales del siglo XIX, alrededor de 1875, en el campo de la psicolog\u00eda. De hecho,&nbsp;<strong>Wilhelm Wundt<\/strong>, el fundador de lo que se conoce como est\u00e9tica experimental, es quien crea la psicolog\u00eda cient\u00edfica. Y ya entonces hubo estudios de neur\u00f3logos sobre lesiones que generan problemas en la apreciaci\u00f3n o producci\u00f3n de la m\u00fasica\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2023\/06\/15\/16868202422095.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Aunque parezca que el t\u00e9rmino s\u00edndrome de Stendhal convive con nosotros desde siempre, no fue hasta 1977 cuando se gest\u00f3:&nbsp;<strong>Graziella Magherini<\/strong>, psiquiatra italiana, comenz\u00f3 entonces una investigaci\u00f3n en la que se describe este s\u00edndrome en \u00ab106 pacientes a lo largo de 20 a\u00f1os de observaci\u00f3n\u00bb. \u00abTras su visita a Florencia -museos, galer\u00edas-&nbsp;<strong>muchos pacientes experimentaron mareos, palpitaciones, alucinaciones, desorientaci\u00f3n, despersonalizaci\u00f3n, agotamiento<\/strong>\u00bb, escribe. Lo mismo que hab\u00eda sentido Stendhal siglo y medio antes en la capilla de la Santa Croce, ante los frescos&nbsp;<strong>Giotto<\/strong>, los cuadros de&nbsp;<strong>Francheschini&nbsp;<\/strong>y las tumbas de&nbsp;<strong>Maquiavelo<\/strong>,&nbsp;<strong>Galileo&nbsp;<\/strong>y Miguel \u00c1ngel. De ah\u00ed que se hable tambi\u00e9n del s\u00edndrome de Florencia. No hace mucho, en 2018, en esa ciudad se registr\u00f3 un&nbsp;<em>stendhalazo&nbsp;<\/em>notorio: un turista brit\u00e1nico sufri\u00f3 un infarto mientras observaba&nbsp;<em>El nacimiento de Venus&nbsp;<\/em>en la&nbsp;<strong>Galer\u00eda de los Uffizi<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab<strong>Estamos hablando de una respuesta f\u00edsica y cognitiva ante un est\u00edmulo art\u00edstico que nos impacta profundamente, nos saca de contexto y produce s\u00edntomas similares a un ataque de ansiedad<\/strong>, con taquicardias, subidas de tensi\u00f3n, sudoraci\u00f3n, mareos, desvanecimientos&#8230;\u00bb, explica&nbsp;<strong>Jes\u00fas Porta<\/strong>, vicepresidente de la&nbsp;<strong>Sociedad Espa\u00f1ola de Neurolog\u00eda<\/strong>&nbsp;(SEN). \u00ab\u00bfY por qu\u00e9 se produce esto en el cerebro humano? Probablemente porque durante la evoluci\u00f3n hemos sublimado lo bello y tenemos reacciones a est\u00edmulos que nos impresionan. Un stendhal ser\u00eda una serie de s\u00edntomas producidos porque el cerebro reacciona como si estuviera ante una situaci\u00f3n de alerta\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Otros intelectuales han narrado episodios de sobrecogimiento:<strong>&nbsp;Sigmund Freud<\/strong>&nbsp;lo sinti\u00f3 ante la Acr\u00f3polis de&nbsp;<strong>Atenas&nbsp;<\/strong>y&nbsp;<strong>Fi\u00f3dor Dostoievski<\/strong>&nbsp;qued\u00f3 paralizado al ver el Cristo de&nbsp;<strong>Holbein&nbsp;<\/strong>en&nbsp;<strong>Basilea&nbsp;<\/strong>(Suiza). La cient\u00edfica&nbsp;<strong>Deborah Garc\u00eda Bello<\/strong>, autora del ensayo&nbsp;<em>La qu\u00edmica de lo bello&nbsp;<\/em>(Paid\u00f3s, 2023), admit\u00eda en una entrevista reciente con&nbsp;<em>La Lectura<\/em>&nbsp;haber vivido su propio impacto ante&nbsp;<strong>un eclipse, tras el que estuvo llorando horas \u00abcon l\u00e1grimas como uvas\u00bb.<\/strong>&nbsp;Aunque se permite desconfiar de que con los hechos probados por la ciencia pueda elaborarse una teor\u00eda concluyente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abA partir del a\u00f1o 2000, el desarrollo de la neurociencia permite tener una informaci\u00f3n que hace posible el estudio, entre otros asuntos, de la experiencia est\u00e9tica y de lo sublime\u00bb, responde el psic\u00f3logo Marcos Nadal, que desde hace dos meses participa como ponente en el ciclo&nbsp;<em>La l\u00f3gica de la belleza<\/em>, organizado por<strong>&nbsp;Fundaci\u00f3n \u00abla Caixa\u00bb<\/strong>&nbsp;en varias ciudades espa\u00f1olas. Desde 2004, a\u00f1ade, ha habido \u00abuna explosi\u00f3n de art\u00edculos y trabajos sobre neuroimagen. Ahora ya es imposible seguir todas las investigaciones que se publican en esta l\u00ednea\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">REGIONES CEREBRALES<\/h2>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan el doctor Porta, tantos trabajos han permitido determinar que la experiencia de la belleza depende de una red de regiones del cerebro. \u00abSe activa el&nbsp;<strong>l\u00f3bulo prefrontal<\/strong>, que es donde se halla nuestra capacidad de control, y tambi\u00e9n el&nbsp;<strong>hipot\u00e1lamo<\/strong>, que es donde se encuentran nuestras emociones, pero lo m\u00e1s importante es el resultado de todas esas acciones en distintas regiones cerebrales, su interacci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Nadal lo confirma.<strong>&nbsp;Y al l\u00f3bulo prefrontal y al hipot\u00e1lamo suma el llamado \u00abn\u00facleo accumbens\u00bb,<\/strong>&nbsp;que se encarga de predecir las experiencias placenteras y los estados de placer. \u00abSi te gusta mucho el chocolate, como a m\u00ed, cuando sabes que llega tu hora de tomar una onza est\u00e1 funcionando el n\u00facleo accumbens, que se une al c\u00f3rtex prefrontal, encargado de transmitir a esas otras regiones las sensaciones corporales ligadas al placer\u00bb. Por si fuera poco, \u00abhay una regi\u00f3n del c\u00f3rtex, la zona orbitofrontal, que calcula cu\u00e1nto te gusta algo en un determinado momento y en un determinado contexto\u00bb. No es igual el placer de una primera onza de chocolate que la n\u00famero 18, que puede producir hasta asco.<\/p>\n\n\n\n<p>Eso s\u00ed, Jes\u00fas Porta destaca que tambi\u00e9n la importancia de otro factor: \u00ab<strong>La personalidad previa, las expectativas y la predisposici\u00f3n del individuo<\/strong>, la idea de dejarse llevar o de ponerse a tiro\u00bb. Y el hecho de ser extremadamente sensible, como Stendhal.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">NEUR\u00d3LOGOS SENSIBLES<\/h2>\n\n\n\n<p>El vicepresidente de la Sociedad Espa\u00f1ola de Neurolog\u00eda (SEN) tambi\u00e9n aporta una an\u00e9cdota que da cuenta de \u00abeste punto de inflexi\u00f3n en relaci\u00f3n al estudio de la belleza, en el que han entrado de lleno las ciencias neurol\u00f3gicas\u00bb. Y que tuvo lugar, d\u00f3nde si no, en Florencia, donde la SEN celebr\u00f3 en 2008 el&nbsp;<strong>III Curso de Neurohistoria<\/strong>. \u00abAl finalizar el curso, se entreg\u00f3 a los neur\u00f3logos participantes una encuesta para evaluar si durante los talleres pr\u00e1cticos hab\u00edan experimentado s\u00edntomas compatibles con los descritos en el s\u00edndrome de Stendhal (SS). Se cumplimentaron 48 encuestas. El 25% de los encuestados consider\u00f3 que hab\u00eda experimentado una forma parcial de SS. No se identificaron crisis de p\u00e1nico ni alteraciones del pensamiento, pero fue frecuente la influencia del arte en los afectos, principalmente en el placer (83%) y la emoci\u00f3n (62%)\u00bb. Las comillas pertenecen al estudio de 2010 S\u00edndrome de Stendhal: origen, naturaleza y presentaci\u00f3n en un grupo de neur\u00f3logos. Est\u00e1 claro que lo hermoso ya no es coto ni de los fil\u00f3sofos ni de los poetas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2023\/06\/15\/16868202451581.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"has-cyan-bluish-gray-background-color has-background wp-block-heading\">ROMA, N\u00c1POLES, FLORENCIA<\/h2>\n\n\n\n<p>HENRI BEYLE &#8216;STENDHAL&#8217;<\/p>\n\n\n\n<p>Trad. de Jorge Bergua Cavero.<\/p>\n\n\n\n<p>Pre-Textos. 420 p\u00e1ginas<\/p>\n\n\n\n<p>25 euros<\/p>\n\n\n\n<p>Resulta clarificador, tambi\u00e9n, otro trabajo, titulado&nbsp;<em>S\u00edndrome de Stendhal, entre el psicoan\u00e1lisis y la neurociencia<\/em>, elaborado en 2014 por investigadores italianos y dedicado a Graziella Magherini, la psiquiatra que describi\u00f3 por primera vez esta sintomatolog\u00eda. Tras desglosar los hallazgos cient\u00edficos hasta ese momento y describir las respuestas cerebrales, concluyen que \u00abse puede sostener como plausible, desde el punto de vista neurobiol\u00f3gico, el s\u00edndrome de Stendhal y hasta la idea de ensimismamiento que produce, que no es un proceso puramente metaf\u00edsico, introspectivo o intuitivo, sino que dispone de una&nbsp;<strong>base material precisa y definible en el cerebro, en \u00e1reas concretas que convergen en acciones, emociones y sensaciones corp\u00f3reas\u00bb.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>O como dir\u00eda\u00a0<strong>Lope de Vega<\/strong>\u00a0de una forma mucho m\u00e1s po\u00e9tica:\u00a0<strong>\u00abQuien lo prob\u00f3, lo sabe\u00bb<\/strong>. Quien vivi\u00f3 en sus carnes el s\u00edndrome de Stendhal, s\u00fabito impacto, deleite mental, rabiosa taquicardia (por ejemplo) es capaz de contarlo y, probablemente, emocionarse otra vez, aunque no tanto como entonces. Y si no lo ha vivido, tal vez podr\u00eda usted un d\u00eda ponerse a tiro ante un cielo de\u00a0<strong>Vel\u00e1zquez<\/strong>. O las cataratas del Ni\u00e1gara. O la misma Florencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/la-lectura\/2023\/06\/16\/648ad52b21efa0b9618b4598.html\">https:\/\/www.elmundo.es\/la-lectura\/2023\/06\/16\/648ad52b21efa0b9618b4598.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La turbaci\u00f3n que sinti\u00f3 el escritor franc\u00e9s en la ciudad italiana no fue un arrebato metaf\u00edsico: la neuroest\u00e9tica constata las [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":53311,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[17004,17003],"class_list":["post-53310","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias","tag-rebeca-yanke","tag-sindrome-de-stendhal"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53310","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=53310"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53310\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":53312,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53310\/revisions\/53312"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/53311"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=53310"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=53310"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=53310"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}