{"id":53105,"date":"2023-06-13T12:32:03","date_gmt":"2023-06-13T17:32:03","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=53105"},"modified":"2023-06-13T12:32:05","modified_gmt":"2023-06-13T17:32:05","slug":"las-confesiones-de-la-ingeniera-que-filtro-las-miserias-de-facebook-mark-zuckerberg-debe-ir-a-la-carcel-papel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/las-confesiones-de-la-ingeniera-que-filtro-las-miserias-de-facebook-mark-zuckerberg-debe-ir-a-la-carcel-papel\/","title":{"rendered":"Las confesiones de la ingeniera que filtr\u00f3 las miserias de Facebook: \u00abMark Zuckerberg debe ir a la c\u00e1rcel\u00bb | Papel"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-background has-medium-font-size\" style=\"background-color:#b9b4f2\">Frances Haugen vuelve con un libro en el que cuenta su experiencia en la empresa, exige que se regulen las redes&#8230; y pide a su CEO que dimita de una vez. \u00abEst\u00e1 rodeado por un grupo peque\u00f1\u00edsimo de personas cuyo \u00fanico trabajo es blindarle de la realidad y manipularle\u00bb<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-style-default\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"788\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/16863313218661-788x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-53106\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/16863313218661-788x1024.jpg 788w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/16863313218661-231x300.jpg 231w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/16863313218661-768x998.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/16863313218661.jpg 990w\" sizes=\"(max-width: 788px) 100vw, 788px\" \/><figcaption><strong>ILUSTRACI\u00d3N: JOSETXU L. PI\u00d1EIRO<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-medium-font-size\"><strong>GONZALO SU\u00c1REZ \/ PAPEL<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Eran las diez en punto de la ma\u00f1ana del 5 de octubre de 2021 cuando&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/cronica\/2021\/10\/09\/61606fad21efa0de498b461f.html\"><strong>Frances Haugen<\/strong><\/a>&nbsp;entr\u00f3 en la sala de audiencias del Senado de Estados Unidos. Cuando se apag\u00f3 el barullo de los flashes de los fot\u00f3grafos, la joven ingeniera se acomod\u00f3 ante los micr\u00f3fonos y se quit\u00f3 la mascarilla. Luego, con voz firme, solt\u00f3 las 48 palabras exactas que cambiaron para siempre el debate sobre las redes sociales a escala mundial:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/cronica\/2021\/10\/09\/61606fad21efa0de498b461f.html\">Me llamo Frances Haugen<\/a>. Antes trabajaba en&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/e\/fa\/facebook.html\">Facebook<\/a>. Me incorpor\u00e9 a la empresa porque pensaba que tiene el potencial de sacar lo mejor de nosotros. Pero hoy estoy aqu\u00ed porque creo que&nbsp;<strong>los productos de Facebook perjudican a los ni\u00f1os, inflaman la divisi\u00f3n pol\u00edtica y debilitan nuestra democracia<\/strong>&#8230;\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Su discurso apenas dur\u00f3 cinco minutos, pero el impacto fue colosal. Justo antes de que Haugen&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/historias\/2021\/10\/06\/615c9e80fc6c83a5508b45dd.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">desvelara las miserias internas de Facebook,<\/a>&nbsp;cada acci\u00f3n val\u00eda 378 d\u00f3lares. Un a\u00f1o m\u00e1s tarde, en noviembre de 2022, la cotizaci\u00f3n se hab\u00eda desplomado hasta los 90 d\u00f3lares. El gigante tecnol\u00f3gico, due\u00f1o tambi\u00e9n de&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/e\/in\/instagram.html\"><strong>Instagram&nbsp;<\/strong><\/a>y&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/e\/wh\/whatsapp.html\"><strong>WhatsApp<\/strong><\/a>, hab\u00eda perdido el 75% de su valor en bolsa&#8230; y en gran parte se deb\u00eda a la decisi\u00f3n de esta ingeniera de 37 a\u00f1os de robar 22.000 documentos secretos de la empresa y difundirlos a la opini\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p>Eran los llamados\u00a0<em>Papeles de Facebook<\/em>. Y, desde ese preciso momento, la filtradora Haugen se convirti\u00f3 en la enemiga n\u00famero uno del todopoderoso<strong>\u00a0Mark Zuckerberg<\/strong>, fundador de Facebook.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-cyan-bluish-gray-background-color has-background\">PARA SABER M\u00c1S<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2021\/10\/05\/16334577297801.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Facebook &#8216;ya no me gusta&#8217;.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/historias\/2021\/10\/06\/615c9e80fc6c83a5508b45dd.html\">C\u00f3mo Zuckerberg pas\u00f3 de aspirante a la Casa Blanca a supervillano global<\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2022\/12\/27\/16721593069819.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Encu\u00e9ntrame en LinkedIn.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/historias\/2022\/12\/27\/63aad3edfc6c839d528b45c3.html\">Por qu\u00e9 la red social m\u00e1s aburrida tambi\u00e9n es la m\u00e1s popular<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab\u00a1Oh, Dios m\u00edo, qu\u00e9 mal lo pas\u00e9!\u00bb<\/strong>, recuerda ahora Haugen desde el sal\u00f3n de su casa de San Juan (Puerto Rico), donde reside ahora. \u00abMe sent\u00eda diminuta ante todos esos senadores, aunque luego vi en las fotos que estaban a la misma altura que yo. Pas\u00e9 unos d\u00edas muy tensos. Filtrar documentos y comparecer ante el Senado no era mi plan A, ni B, ni C: si acaso, era el plan H, J, o K&#8230; \u00a1Pero no me dejaron otra opci\u00f3n!\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde aquella aparici\u00f3n ante el Senado, Haugen se ha erigido en la voz m\u00e1s influyente contra los excesos de las redes sociales. Y, este mi\u00e9rcoles, llega su asalto definitivo con la publicaci\u00f3n mundial de&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.amazon.es\/verdad-sobre-Facebook-Deusto\/dp\/8423435970?&amp;linkCode=ll1&amp;tag=papel_elmundo-21&amp;linkId=2e61fe63eafac7f166cb7527aabbb8df&amp;language=es_ES&amp;ref_=as_li_ss_tl\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em><strong>La verdad sobre Facebook<\/strong><\/em><\/a>&nbsp;(Editorial Deusto). Se trata de un libro-bomba en el que relata su fulgurante carrera en Silicon Valley&#8230; y por qu\u00e9 decidi\u00f3 rebelarse contra las mismas empresas que la hab\u00edan convertido en una pr\u00f3spera ejecutiva tecnol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00abFacebook moldea por completo nuestra percepci\u00f3n del mundo a trav\u00e9s de un algoritmo que decide la informaci\u00f3n a la que accedemos\u00bb<\/strong>, denuncia al otro lado de la pantalla con un timbre de voz que oscila entre la exasperaci\u00f3n y el entusiasmo. \u00abIncluso la minor\u00eda que no usa redes se ve impactada por la inmensa mayor\u00eda que s\u00ed lo hace. Una empresa con una influencia tan salvaje sobre tanta gente -sobre sus pensamientos, sus sentimientos y sus conductas m\u00e1s \u00edntimas- requiere un control estricto por parte de las autoridades\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-pale-cyan-blue-background-color has-background\"><strong><em>S\u00f3lo un pu\u00f1ado de ejecutivos sabe exactamente c\u00f3mo funcionan sus algoritmos y el efecto perverso que tienen sobre nuestras sociedades<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando las empresas tabaqueras ocultaron los da\u00f1os de sus productos sobre los fumadores, el gobierno intervino para proteger al consumidor. Cuando las automovil\u00edsticas causaron miles de muertos con su reticencia a invertir en medidas de seguridad, las autoridades les obligaron a instalar cinturones. Cuando las farmac\u00e9uticas facilitaron la crisis de los opioides con sus malas pr\u00e1cticas, los tribunales restringieron la venta de sus drogas e intentaron meter a sus ejecutivos en prisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Haugen propone una iniciativa similar con las redes sociales, aunque la escala del problema y la dificultad de arreglarlo sean exponencialmente superiores. \u00abCon los coches y los cigarrillos, los cient\u00edficos pod\u00edan hacer experimentos independientes y demostrar los da\u00f1os que provocaban\u00bb, explica. \u00abLas redes, en cambio, funcionan en la opacidad m\u00e1s absoluta, porque la experiencia de cada usuario es \u00fanica e irrepetible. S\u00f3lo un pu\u00f1ado de ejecutivos sabe exactamente c\u00f3mo funcionan sus algoritmos y el efecto perverso que tienen sobre nuestras sociedades. As\u00ed que el primer paso es sencillo:&nbsp;<strong>necesitamos transparencia, transparencia y m\u00e1s transparenci<\/strong>a\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfCree que hay que procesar a Mark Zuckerberg?<\/p>\n\n\n\n<p>-La respuesta corta es que s\u00ed: debe ir a prisi\u00f3n. La respuesta larga es algo m\u00e1s compleja&#8230;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2023\/06\/09\/16863313271039.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Dejemos que Haugen se tome su tiempo y, mientras tanto, aprovechemos para recordar todo lo que ocurri\u00f3 antes de aquella ma\u00f1ana en la que destap\u00f3 los sucios secretos de Facebook ante un pu\u00f1ado de senadores. Nacida en Iowa en 1984, Frances siempre una alumna ejemplar: sac\u00f3 matr\u00edcula en el instituto, estudi\u00f3 Ingenier\u00eda en el Olin College de Massachusets y redonde\u00f3 su formaci\u00f3n con un MBA de Harvard. De all\u00ed salt\u00f3 a la industria tecnol\u00f3gica, donde fue encadenando trabajos por las empresas m\u00e1s punteras: Google, Yelp, Pinterest&#8230;&nbsp;<strong>Hasta que, a finales de 2018, recibi\u00f3 una llamada de Facebook: \u00bfestar\u00eda interesada en un puesto de m\u00e1xima responsabilidad en la empresa?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En aquel momento, la compa\u00f1\u00eda de Mark Zuckerberg ya sufr\u00eda una aguda crisis reputacional tras esc\u00e1ndalos como el de&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/2018\/03\/20\/5aafa72f22601dd23b8b4656.html\"><strong>Cambridge Analytica<\/strong><\/a>. Haugen tambi\u00e9n hab\u00eda perdido a un amigo \u00edntimo que se enred\u00f3 en una espiral de conspiranoia por culpa de su adicci\u00f3n a los grupos de Facebook. As\u00ed que s\u00f3lo puso una condici\u00f3n para aceptar el puesto: dedicar su tiempo a combatir la difusi\u00f3n de<em>&nbsp;fake news<\/em>. En cuesti\u00f3n de d\u00edas, recibi\u00f3 una oferta formal para ocupar un cargo con un nombre tan rimbombante como difusas eran sus competencias: \u00abManager de Producto de Integridad C\u00edvica\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Haugen ten\u00eda un sueldo envidiable, una oficina de ensue\u00f1o&#8230; y exactamente cero poder para cambiar las cosas.<strong>&nbsp;\u00abEnseguida me qued\u00f3 claro que era una trabajadora-florero\u00bb<\/strong>, relata. \u00abFacebook quer\u00eda fingir que se estaba tomando en serio el problema de la desinformaci\u00f3n, pero no ten\u00edan ninguna intenci\u00f3n de cortar el flujo de noticias falsas. Bastaba con que el tr\u00e1fico cayera un 1% para que los accionistas empezaran a hacer preguntas inc\u00f3modas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras el desenga\u00f1o, lleg\u00f3 la desesperaci\u00f3n y, finalmente, la venganza. Fotografi\u00f3 22.000 documentos secretos de los servidores de la empresa y los puso a disposici\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica, primero a trav\u00e9s del<em><strong>&nbsp;Wall Street Journal<\/strong><\/em>&nbsp;y despu\u00e9s ante el Senado.<\/p>\n\n\n\n<p>Muy en resumen, la filtraci\u00f3n de Haugen demostr\u00f3 que los m\u00e1ximos ejecutivos de Facebook eran plenamente conscientes del gigantesco da\u00f1o que sus productos provocaban en la capacidad de atenci\u00f3n, las ideas pol\u00edticas y la salud mental de sus usuarios, especialmente los m\u00e1s j\u00f3venes y vulnerables. Pero, ante el riesgo de que sus ingresos menguaran, tomaron una decisi\u00f3n radical: no hacer absolutamente nada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEn mi tiempo all\u00ed, vi c\u00f3mo Facebook se enfrentaba a todo tipo de conflictos entre sus beneficios y nuestra seguridad\u00bb, denunci\u00f3 la filtradora al Senado. \u00abEn todo momento, resolvi\u00f3 esos dilemas a favor de su cuenta de resultados. El resultado ha sido m\u00e1s polarizaci\u00f3n, m\u00e1s da\u00f1os, m\u00e1s mentiras y m\u00e1s amenazas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Tarde o temprano, alguien pondr\u00e1 a Mark en una tesitura: o deja la empresa o se arriesga a pasar una larga temporada en prisi\u00f3n<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Ya de vuelta al apartamento de Haugen, la ingeniera a\u00fan sopesa los pros y los contras de procesar al creador de Facebook: \u00abLa prioridad debe ser quitarle el control de la empresa. Tarde o temprano, alguien pondr\u00e1 a Mark en una tesitura: o deja la empresa o se arriesga a pasar una larga temporada en prisi\u00f3n. Corremos el peligro de que acepte ir a los tribunales, salga absuelto y se crea que tiene un cheque en blanco para seguir haciendo cosas malvadas. Por todo esto, creo que la estrategia m\u00e1s inteligente es darle una salida digna cuanto antes\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>-\u00bfEs Zuckerberg tan malvado como lo pinta?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-En realidad, soy una firme partidaria de crear un movimiento<em>&nbsp;Free Mark<\/em>&nbsp;inspirado en el de Britney Spears (se r\u00ede). En serio, Mark lleva siendo CEO desde los 19 a\u00f1os y no ha tenido la oportunidad de madurar como un adulto normal. Deber\u00eda hacer como Bill Gates: apartarse de la gesti\u00f3n de su empresa y reinventarse como fil\u00e1ntropo. Que intente curar la ceguera infantil o lo que le apetezc a, pero que deje a un adulto al mando de la empresa.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>-\u00bfCree que es consciente del da\u00f1o que hace Facebook?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-Mark est\u00e1 rodeado por un grupo peque\u00f1\u00edsimo de personas cuyo \u00fanico trabajo es blindarle de la realidad y manipularle para que haga cualquier cosa que optimice los resultados de la empresa. En realidad su vida es tr\u00e1gica: no puede salir a la calle sin que la gente le insulte, se pasa la mitad del a\u00f1o en un complejo amurallado en una isla perdida de Hawai, dedica 10 horas al d\u00eda a vagar por su propio metaverso&#8230; Zuckerberg ha acabado atrapado por su propia criatura, as\u00ed que debemos ofrecerle una alternativa aceptable y que se vaya de una vez.<\/p>\n\n\n\n<p>Nada indica que el CEO de Facebook, que controla por completo la compa\u00f1\u00eda pese a que s\u00f3lo posee el 13,6% de las acciones, vaya a aceptar su consejo de retirarse antes de tiempo. As\u00ed que, mientras tanto, Haugen encabeza docenas de iniciativas para reformar las redes sociales desde fuera.&nbsp;<strong>Su obsesi\u00f3n, asegura, es conseguir acceso al algoritmo de recomendaciones, la&nbsp;<\/strong><em><strong>salsa secreta<\/strong><\/em><strong>&nbsp;de la red social.<\/strong>&nbsp;S\u00f3lo as\u00ed se podr\u00e1 entender c\u00f3mo una app que pretend\u00eda conectar a miles de millones de personas y derrumbar todas las dictaduras del planeta se haya convertido en queroseno para la polarizaci\u00f3n pol\u00edtica, la degradaci\u00f3n de la atenci\u00f3n y la crisis de salud mental de los adolescentes.<\/p>\n\n\n\n<p>El punto de inflexi\u00f3n se produjo justo antes de que Haugen aterrizara en Facebook. El negocio ya estaba implantado en todo el mundo, as\u00ed que la \u00fanica forma de mantener su vertiginoso crecimiento era que los clientes pasaran cada vez m\u00e1s tiempo enganchados. Y lo hicieron priorizando los contenidos que aumentaban la interacci\u00f3n<strong>: m\u00e1s&nbsp;<\/strong><em><strong>likes<\/strong><\/em><strong>, m\u00e1s&nbsp;<\/strong><em><strong>shares&nbsp;<\/strong><\/em><strong>y m\u00e1s&nbsp;<\/strong><em><strong>emojis<\/strong><\/em><strong>.<\/strong>&nbsp;Ya no te limitar\u00edas a ver fotos del gatito de tu prima y de la barbacoa de tu cu\u00f1ado, sino el contenido m\u00e1s extremo, m\u00e1s angustioso y m\u00e1s polarizador que se generara en toda la red.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo crucial es que todo esto ocurri\u00f3 de forma simult\u00e1nea en cientos de millones de burbujas perfectamente aisladas. No hay dos&nbsp;<em>facebooks&nbsp;<\/em>iguales: cada uno est\u00e1 perfectamente individualizado para masajear la visceralidad de su due\u00f1o. Y, de paso, cada burbuja es totalmente opaca al exterior, lo que permite que la red utilice a sus usuarios como cobayas de un gigantesco experimento social sin que ninguna autoridad fiscalice su comportamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abMientras Facebook opere en la oscuridad y blinde sus datos del escrutinio p\u00fablico, no rendir\u00e1 cuentas a la sociedad\u00bb, insiste. \u00abSi los incentivos no cambian, ellos no van a cambiar. Si les dejamos en paz, seguir\u00e1n tomando decisiones que da\u00f1en el bienestar com\u00fan. Nuestro bienestar com\u00fan\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>-\u00bfDeben los algoritmos ser propiedad p\u00fablica como defienden algunos expertos?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-Me da igual si los algoritmos son p\u00fablicos o privados: lo crucial es que sean transparentes. Una analog\u00eda clara son las listas de morosos: aunque muchas sean privadas, tenemos el derecho a acceder a ellas y modificar los datos que sean err\u00f3neos. El algoritmo tiene un poder sobre nosotros muy superior, un poder abrumador, as\u00ed de deber\u00edamos tener el derecho a conocer todo lo que sabe sobre nosotros, c\u00f3mo lo utiliza y modificar lo que no nos interesa.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Igual que ahora resulta inconcebible un coche sin cintur\u00f3n, se ver\u00e1 este tiempo como una aberraci\u00f3n hist\u00f3rica<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Por eso, si Haugen fuera presidenta por un d\u00eda, tiene clar\u00edsima su segunda medida (la primera, evidentemente, ser\u00eda destituir a Zuckerbeg): \u00abObligar\u00eda a Facebook a publicar regularmente los 10.000 contenidos m\u00e1s compartidos en cada pa\u00eds. As\u00ed se respetar\u00eda la privacidad de las comunicaciones, pues no se sabr\u00eda qu\u00e9 usuario ha le\u00eddo qu\u00e9, pero se podr\u00eda seguir el hilo de la conversaci\u00f3n p\u00faiblica y detectar qu\u00e9 tendencias preocupantes se est\u00e1n cociendo bajo el radar. Son medidas muy simples, pero con una eficacia tremenda\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Haugen no cree en la libertad absolut\u00edsima con la que operan las actuales redes, pero tampoco en la regulaci\u00f3n draconiana que proponen pa\u00edses como China. Prefiere medidas concretas, indirectas y centradas en los usuarios m\u00e1s vulnerables, como reducir la velocidad las apps de los adolescentes cuando se acerque la hora de dormir. O forzar a que los 2.900 millones de usuarios diarios de los productos de la empresa tengan que leer los contenidos antes de poder compartirlos por Facebook, Instagram o WhatsApp.&nbsp;<strong>\u00abSe trata de crear un poco de fricci\u00f3n en un ecosistema que funciona demasiado r\u00e1pido\u00bb, insiste.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n hace campa\u00f1a para regular el derecho al olvido de los usuarios con problemas de salud mental, especialmente los adolescentes. \u00abAhora mismo, un chaval con anorexia o pulsiones suicidas s\u00f3lo puede cerrar su cuenta de Instagram o Facebook y perder todos sus contactos\u00bb, cuenta. \u00abHacer algo as\u00ed resulta casi imposible de asumir en la adolescencia, cuando los amigos son el centro del universo. Pero, si no lo hace, el algoritmo le reconocer\u00e1 y le seguir\u00e1 recomendando contenidos que fomenten su enfermedad. Es una espiral atroz que debemos parar\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En el \u00e1mbito dom\u00e9stico, propone dos medidas. La primera, predicar con el ejemplo:&nbsp;<strong>\u00abNo podemos aleccionar a nuestros hijos si nos pasamos la vida pegados al tel\u00e9fono m\u00f3vil\u00bb<\/strong>. Y la segunda, realizar una compra masiva de despertadores anal\u00f3gicos: \u00abA las nueve de la noche, el tel\u00e9fono de los hijos debe estar carg\u00e1ndose en el dormitorio de los padres para que haya un momento de desconexi\u00f3n antes del descanso nocturno\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya han pasado tres cuartos de hora cuando Haugen pide que cerremos la charla: un periodista finland\u00e9s aguarda su turno para entrevistarla sobre su libro. Pero, antes de despedirse, quiere lanza un mensaje de cierto optimismo ante el tremendismo que destila parte de su ensayo y para ello retoma su analog\u00eda con la industria del tabaco y del autom\u00f3vil: \u00abIgual que ahora nos resulta inconcebible que se fume en un colegio o que se venda un coche sin cintur\u00f3n, dentro de unos a\u00f1os se ver\u00e1 este tiempo como una aberraci\u00f3n hist\u00f3rica y habremos aprendido a convivir con las nuevas tecnolog\u00edas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>-\u00bfA qu\u00e9 se refiere?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-Nuestros hijos nos mirar\u00e1n con cara de asco y preguntar\u00e1n: &#8216;\u00bfDej\u00e1bais que los ni\u00f1os de ocho a\u00f1os estuvieran en redes sociales?&#8217;. O &#8216;\u00bfde verdad hab\u00eda chavales de 12 a\u00f1os que usaban el tel\u00e9fono sin l\u00edmite?&#8217;. Estamos llevando a cabo un gigantesco experimento social que le est\u00e1 costando la vida a un mont\u00f3n de gente. Tenemos que pararlo y tenemos que pararlo ya.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>&#8216;La verdad sobre Facebook&#8217;,\u00a0<\/strong>de Frances Haugen, sale a la venta el 14 de junio.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.amazon.es\/verdad-sobre-Facebook-Deusto\/dp\/8423435970?&amp;linkCode=ll1&amp;tag=papel_elmundo-21&amp;linkId=2e61fe63eafac7f166cb7527aabbb8df&amp;language=es_ES&amp;ref_=as_li_ss_tl\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><strong>Puedes comprarlo aqu\u00ed<\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/historias\/2023\/06\/10\/64835f9021efa073398b45b1.html\">https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/historias\/2023\/06\/10\/64835f9021efa073398b45b1.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Frances Haugen vuelve con un libro en el que cuenta su experiencia en la empresa, exige que se regulen las [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":53106,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center 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