{"id":50198,"date":"2023-04-19T18:57:05","date_gmt":"2023-04-19T23:57:05","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=50198"},"modified":"2023-04-19T18:57:07","modified_gmt":"2023-04-19T23:57:07","slug":"octavio-paz-pensador-necesario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/octavio-paz-pensador-necesario\/","title":{"rendered":"Octavio Paz, pensador necesario"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Captura-de-Pantalla-2023-04-19-a-las-17.55.44-1024x894.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-50199\" width=\"625\" height=\"545\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Captura-de-Pantalla-2023-04-19-a-las-17.55.44-1024x894.jpg 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Captura-de-Pantalla-2023-04-19-a-las-17.55.44-300x262.jpg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Captura-de-Pantalla-2023-04-19-a-las-17.55.44-768x671.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Captura-de-Pantalla-2023-04-19-a-las-17.55.44-1536x1341.jpg 1536w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Captura-de-Pantalla-2023-04-19-a-las-17.55.44-2048x1788.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 625px) 100vw, 625px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color\" style=\"font-size:26px\"><strong><em>Por Dr. Fidencio Aguilar V\u00edquez<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>El poema nos revela lo que somos<br>y nos invita a ser eso que somos.<\/em><br><strong>O. Paz,&nbsp;<em>El arco y la lira<\/em><\/strong>, FCE, p. 41.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay<strong>&nbsp;pensadores<\/strong>&nbsp;que marcan el&nbsp;<strong>itinerario intelectual<\/strong>&nbsp;de una \u00e9poca y el camino personal de los estudiosos. En la b\u00fasqueda de uno mismo, por diversos motivos, tales personalidades hacen dar giros inesperados y trazan&nbsp;<strong>nuevos senderos<\/strong>&nbsp;en la b\u00fasqueda de&nbsp;<strong>s\u00ed mismo<\/strong>,&nbsp;<strong>de uno mismo<\/strong>.&nbsp;<strong>Octavio Paz<\/strong>&nbsp;es uno de ellos. Es uno de esos autores que, por sus ensayos, discursos o poemas, hacen que el lector \u2014o el oyente\u2014 encuentre en sus textos y palabras algo que ya llevaba dentro de s\u00ed. Es, como los&nbsp;<strong>autores cl\u00e1sicos<\/strong>, una&nbsp;<strong>suerte de espejo<\/strong>: permite que nos miremos a nosotros mismos. El espejo no es nuestro rostro, pero nos permite conocerlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Al&nbsp;<strong>Nobel mexicano<\/strong>&nbsp;se puede acceder por rutas generales o por senderos particulares. Su&nbsp;<strong>ensay\u00edstica<\/strong>&nbsp;sobre los asuntos de M\u00e9xico, de Am\u00e9rica o del globo, fue lo primero que llam\u00f3 mi atenci\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo un&nbsp;<strong>ser humano<\/strong>&nbsp;puede conocer y abordar cualquier tema que se le cruce? Eso ya nos habla de un ser especial, no s\u00f3lo erudito, sino culto, profundo, serio, de pensamiento de alta envergadura. Muy pocos son as\u00ed; me vienen a la mente&nbsp;<strong>Alberto Methol Ferr\u00e9<\/strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Manuel D\u00edaz Cid<\/strong>. Los tres, Paz, Methol y D\u00edaz Cid, han ensanchado sus entornos y nos han hecho descubrir cosas y mundos, y descubrirnos y situarnos a nosotros mismos en ellos.&nbsp;<strong>Hoy s\u00f3lo hablar\u00e9 del poeta<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Dec\u00eda yo que a Paz tambi\u00e9n se puede acceder por&nbsp;<strong>caminos particulares<\/strong>. Aunque me deslumbr\u00f3 inicialmente su ensay\u00edstica, poco a poco fui descubriendo su&nbsp;<strong>po\u00e9tica<\/strong>. En ella corrobor\u00e9 por qu\u00e9 nuestro Nobel prefer\u00eda, ante todo,&nbsp;<strong>ser poeta<\/strong>. No fue por los cientos de p\u00e1ginas en que escribi\u00f3 poemas ni por la magnitud de los mismos \u2014algunos ya cl\u00e1sicos y perennes\u2014, sino porque, como narra en diversos lugares de sus obras, desde&nbsp;<strong>adolescente hasta sus \u00faltimas horas<\/strong>&nbsp;segu\u00eda haciendo versos y componiendo poemas de amor, como escribe en&nbsp;<strong><em>La llama doble<\/em><\/strong>&nbsp;(1). Se trata de una tarea antropol\u00f3gica donde, al dibujar al mundo, el artista traza, al final de su vida, su propio rostro, como se narra en la&nbsp;<strong>entrevista \u201cSolo a dos voces\u201d<\/strong>&nbsp;(2).<\/p>\n\n\n\n<p>Si optamos por las v\u00edas generales en algunos de sus&nbsp;<strong>poemas<\/strong>&nbsp;podemos apreciar, como en&nbsp;<strong>\u201cPiedra de sol\u201d<\/strong>,&nbsp;una conjunci\u00f3n extra\u00f1a y arm\u00f3nica entre la historia universal, la historia de M\u00e9xico y la historia personal del poeta. La mitolog\u00eda cl\u00e1sica griega, en la figura de Pers\u00e9fone, se junta a la de las im\u00e1genes medievales, con el hada Melusina, y con los nombres de Laura o Isabel, en una composici\u00f3n de lugar que culmina en Mixcoac, una tarde de sol reflejante en los muros de piedras mexicanas. O bien, se\u00f1ala y hace vivir al lector la intensidad de la vida en el drama entre Abelardo y Elo\u00edsa, una historia entre los siglos XI y XII; intensidad que traduce en algunos versos: \u201cel mundo ya es visible por tu cuerpo.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Otros poemas, como&nbsp;<strong>\u201cBlanco\u201d<\/strong>, contienen premisas de&nbsp;<strong>cu\u00f1o filos\u00f3fico<\/strong>&nbsp;(sobre todo de la filosof\u00eda oriental, que conoci\u00f3 sobre todo en su estancia en la India). En este poema podemos apreciar una noci\u00f3n de&nbsp;<strong>\u2018esp\u00edritu\u2019&nbsp;<em>sui generis<\/em><\/strong>:&nbsp;<em>\u201cEl esp\u00edritu\/ es una invenci\u00f3n del cuerpo\/ El cuerpo\/ es una invenci\u00f3n del mundo\/ El mundo\/ es una invenci\u00f3n del esp\u00edritu\/ No&nbsp; S\u00ed.\u201d<\/em>&nbsp;En el&nbsp;<strong>mismo poema<\/strong>&nbsp;<strong>podemos leer<\/strong>:&nbsp;<em>\u201cNo y S\u00ed\/ dos s\u00edlabas enamoradas\/ Si el mundo es real\/ la palabra es irreal\/ Si es real la palabra\/ el mundo\/ es la grieta el resplandor el remolino\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El&nbsp;<strong>poeta<\/strong>&nbsp;mira lo que los&nbsp;<strong>humanos ordinarios<\/strong>&nbsp;somos&nbsp;<strong>incapaces de percibir<\/strong>, \u00bfeso es real o es una ilusi\u00f3n? Si es real, \u00bfqu\u00e9 tipo de realidad es? \u00bfAcaso una realidad tan honda y sustancial que nos hace ser lo que somos m\u00e1s all\u00e1 de lo aparente? Si es una ilusi\u00f3n, \u00bfpor qu\u00e9 tal ilusi\u00f3n nos hace vivir y sostener nuestra vida m\u00e1s all\u00e1 de este mundo y de esta realidad tan ef\u00edmera? \u00bfEs el enga\u00f1o del que el propio Plat\u00f3n trat\u00f3 de prevenirnos?<\/p>\n\n\n\n<p>Como quiera que sea la\u00a0<strong>palabra\u00a0<\/strong>es la\u00a0<strong>conexi\u00f3n<\/strong>\u00a0entre\u00a0<strong>nuestra condici\u00f3n<\/strong>\u00a0\u2014vivimos en este mundo hist\u00f3rico\u2014 y la \u201cotra orilla\u201d. Una orilla que se vislumbra en nuestro interior (muchas veces no sabemos qui\u00e9nes somos y nuestro verdadero yo se esconde tras el abismo de nuestra interioridad), en\u00a0<strong>nuestra vinculaci\u00f3n con el t\u00fa<\/strong>\u00a0(el otro semejante al yo, que tambi\u00e9n es un misterio) y el\u00a0<strong>Otro<\/strong>\u00a0al que aspiramos de manera sustancial (que, a mi modo de ver, en Paz, es el lenguaje, aunque en algunos momentos pareciera que se trata de Dios). La conciencia de esta\u00a0<strong>condici\u00f3n \u201cdislocada\u201d<\/strong>\u00a0del\u00a0<strong>ser humano<\/strong>\u00a0apart\u00f3 a \u00e9ste de su situaci\u00f3n \u201cnatural\u201d, se irgui\u00f3 sobre las cosas; pero al mismo tiempo el humano aspira a la unidad entre la\u00a0<strong>palabra y el objeto<\/strong>\u00a0designado por ella, una revoluci\u00f3n a la que aspira sin lograrlo. Mientras tanto, la\u00a0<strong>poes\u00eda, a trav\u00e9s del poema<\/strong>, \u201cseguir\u00e1 siendo uno de los propios recursos del hombre para ir, m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed mismo, al encuentro de lo que es profunda y originalmente.\u201d (3).<\/p>\n\n\n\n<p>Si optamos por las sendas particulares, casi se puede&nbsp;<strong>personalizar<\/strong>&nbsp;cualquier&nbsp;<strong>poema o texto<\/strong>&nbsp;de nuestro autor. Cuando escrib\u00eda yo algunas fichas sobre sus obras, me encontr\u00e9 una cita en la que s\u00f3lo anot\u00e9 unos n\u00fameros de p\u00e1ginas, 13 y 122, pero no la obra de que se trataba. La cita es la siguiente:&nbsp;<em>\u201cHora, tiempo vac\u00edo que por mis venas fluye; hora que crece, inmensa, no afuera sino adentro. Fluye, callado, el tiempo, al borde de m\u00ed mismo, sombra de m\u00ed, me miro: \u00bfsoy el mismo, soy otro? En silencio me escucho: escribo, borro, escribo y a filo de esta pausa me inventa una palabra.\u201d<\/em>&nbsp;<strong>\u00bfD\u00f3nde encontr\u00e9 este texto?<\/strong>&nbsp;Tendr\u00e9 que verificarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, muchas veces he pensado y sentido que&nbsp;<strong>escribir<\/strong>&nbsp;es una&nbsp;<strong>caminata interior<\/strong>. Quiz\u00e1 conocemos la ruta, pero no sabemos qu\u00e9 nos encontraremos cada vez que&nbsp;<strong>construimos<\/strong>&nbsp;p\u00e1rrafos, p\u00e1ginas y textos. A veces las&nbsp;<strong>palabras fluyen<\/strong>, otras veces avanzan lentamente y, muchas veces, la pantalla del ordenador o la p\u00e1gina del cuaderno permanecen no s\u00f3lo las horas, sino hasta d\u00edas enteros en blanco.&nbsp;<em>\u201cLa sabidur\u00eda no est\u00e1 ni en la fijeza ni en el cambio, sino en la dial\u00e9ctica entre ellos. Constante ir y venir: la sabidur\u00eda est\u00e1 en lo instant\u00e1neo. Es el tr\u00e1nsito. Pero apenas digo tr\u00e1nsito, se rompe el hechizo. El tr\u00e1nsito no es sabidur\u00eda sino un simple ir hacia\u2026 El tr\u00e1nsito se desvanece: s\u00f3lo as\u00ed es tr\u00e1nsito.\u201d<\/em>&nbsp;(4).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cPasado en claro\u201d<\/strong>&nbsp;es otro poema que me gust\u00f3 en lo personal. Desde los primeros pasos me ubic\u00f3 en una&nbsp;<strong>senda de interioridad<\/strong>&nbsp;(un poco similar a la de San Agust\u00edn en&nbsp;<strong><em>La verdadera religi\u00f3n<\/em><\/strong>, 39, 72):&nbsp;<em>\u201cO\u00eddos con el alma\/ pasos mentales (\u2026) \/ sin caminar caminan (\u2026) \/ el sol abre mi frente, \/ balc\u00f3n a voladero\/ dentro de m\u00ed.\u201d (5). Estos versos se\u00f1alan el camino y el caminante se vislumbra, pero no est\u00e1 del todo claro. Poco m\u00e1s adelante, el caminante aparece: \u201cNi all\u00e1 ni aqu\u00ed: por esa linde\/ de duda, transitada\/ s\u00f3lo por espejeos y vislumbres, \/ donde el lenguaje se desdice, \/ voy al encuentro de m\u00ed mismo.\u201d<\/em>&nbsp;(6).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero en ese encuentro no s\u00f3lo existe<strong>\u00a0tensi\u00f3n<\/strong>, sino que aparece el\u00a0<strong>v\u00e9rtigo<\/strong>. A veces nuestra\u00a0<strong>b\u00fasqueda de nosotros<\/strong>\u00a0mismo es angustiante y desesperada. No queremos ser nosotros mismos, aunque por impulso querr\u00edamos serlo. En los versos del 44 al 46 del poema, Paz escribe:\u00a0<em>\u201cDel otro lado est\u00e1 el vac\u00edo. \/ Patio inconcluso, amenazado\/ por la escritura y sus incertidumbres.\u201d (7).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>De los versos 336 al 342 del poema,&nbsp;<strong>Paz habla de su madre<\/strong>:&nbsp;<em>\u201cpan que yo cortaba\/ con su propio cuchillo cada d\u00eda.\u201d<\/em>&nbsp;Del 343 al 345 habla de los&nbsp;<strong>fresnos de su infancia<\/strong>:&nbsp;<em>le ense\u00f1aron \u201ca cantar cara al viento.\u201d<\/em>&nbsp;Su abuelo le ense\u00f1\u00f3&nbsp;<em>\u201ca sonre\u00edr en la ca\u00edda\/ y a repetir en los desastres: al hecho, pecho.\u201d<\/em>&nbsp;(versos 349 y 350). A&nbsp;<strong>su padre<\/strong>&nbsp;lo recuerda entre los versos 353 y 365, alcoh\u00f3lico, con su muerte tr\u00e1gica, arrollado por un tren:&nbsp;<em>\u201cLo encuentro ahora en sue\u00f1os, \/ esa borrosa patria de los muertos.\u201d&nbsp;<\/em>(8).<\/p>\n\n\n\n<p>Ese itinerario interior, cuando&nbsp;<strong>decidimos caminarlo hasta el fondo<\/strong>, nos identifica con ese&nbsp;<strong>yo profundo<\/strong>&nbsp;\u2014que coincide con nosotros mismos\u2014, pero que parece disolver nuestro yo:&nbsp;<em>\u201ccomo si yo y mi doble fuesen uno\/ y yo no fuese ya.\u201d<\/em>&nbsp;(versos 389-390). Aparece, entonces, la&nbsp;<strong>noci\u00f3n de algo enteramente nuevo<\/strong>: \u201cHay un estar tercero:&nbsp;<em>\/ el ser sin ser, la plenitud vac\u00eda, \/ hora sin horas y otros nombres\/ con que se muestra y se dispersa\/ en las confluencias del lenguaje\/ no la presencia: su presentimiento. \/ Los nombres que la nombran dicen: nada, \/ palabra de dos filos, palabra entre dos huecos.\u201d<\/em>&nbsp;(versos 537 al 544) (9). Y&nbsp;<strong>termina el poema<\/strong>:&nbsp;<em>\u201cSoy la sombra que arrojan mis palabras.\u201d<\/em>&nbsp;(verso 596) (10).<\/p>\n\n\n\n<p>En una&nbsp;<strong>entrevista<\/strong>, al preguntarle el entrevistador sobre&nbsp;<strong>qu\u00e9 buscaba en la poes\u00eda<\/strong>, Paz contesta:&nbsp;<em>\u201cMe busqu\u00e9 a m\u00ed mismo y siempre encontr\u00e9 a otro\u201d, refiri\u00e9ndose a \u201cPasado en claro\u201d<\/em>. Es, dice, la b\u00fasqueda del otro, que soy yo mismo, que es la otra, que son los otros (11). Tal b\u00fasqueda, como se aprecia en el poema, culmina y termina en ese&nbsp;<strong>\u201cestar tercero\u201d<\/strong>&nbsp;cuyo nombre es la nada. S\u00f3lo nos salva, o nos puede salvar, el lenguaje, esa dimensi\u00f3n transmundana y transhist\u00f3rica.&nbsp;<strong>Ciertamente es la palabra<\/strong>. En la tradici\u00f3n b\u00edblica la palabra estaba en Dios y la palabra era Dios. No estoy diciendo que Octavio Paz era creyente ni lo estoy cristianizando. Pero su po\u00e9tica ha ido al fondo y ha podido vislumbrar esa palabra, la&nbsp;<strong>revelaci\u00f3n de esa palabra<\/strong>&nbsp;en la&nbsp;<strong>belleza del lenguaje<\/strong>. \u00c9l fue fiel al lenguaje.<\/p>\n\n\n\n<p>A los que tenemos fe \u2014esa que le da forma a nuestra vida, pese a nuestras constantes infidelidades\u2014 a veces\u00a0<strong>nos falta ir al fondo<\/strong>\u00a0de\u00a0<strong>nosotros mismos<\/strong>; madurar en ella, ser libres a partir de ella y obedientes a ella, en el sentido de caminar fieles de su mano;\u00a0<strong>nos falta cierta valent\u00eda\u00a0<\/strong>o, bien, cierta creatividad para caminar los\u00a0<strong>senderos del ser<\/strong>, de la verdad, del bien, de la justicia y, cosa no menor, de la belleza. O al menos nos falta esa\u00a0<strong>b\u00fasqueda constante<\/strong>, a fondo, sincera, abierta, confiada.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos da miedo&nbsp;<strong>descubrir nuestro propio abismo<\/strong>, incluso, el silencio del que es la<strong>&nbsp;Palabra<\/strong>&nbsp;y se hace carne en nosotros y en medio de nosotros. Paz no tuvo miedo, aun palpando el abismo,&nbsp;<strong>su abismo<\/strong>. Puede ser un ejemplo de una&nbsp;<strong>interioridad<\/strong>&nbsp;que nos descubra a nosotros mismos. Sus poemas tambi\u00e9n pueden llevarnos a la memoria de nosotros mismos y a la esperanza de, al menos, vislumbrar qui\u00e9nes somos. Esa palabra que plantea como \u00faltimo t\u00e9rmino, nosotros la identificamos en el<strong>&nbsp;Resucitado<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas:<\/strong><br>1. O. Paz,&nbsp;<em>La llama doble. Amor y erotismo<\/em>, Seix Barral, Barcelona 1993\/ Planeta, M\u00e9xico 2014, pp. 5ss.<br>2. O. Paz, \u201cSolo a dos voces\u201d, entrevista con Juli\u00e1n R\u00edos en O. Paz,&nbsp;<em>Obras completas, 15, Miscel\u00e1nea III. Entrevistas<\/em>, Edici\u00f3n del autor, C\u00edrculo de lectores\/ Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico 2003, pp. 187ss.<br>3. O. Paz,&nbsp;<em>El arco y la lira. El poema. La revelaci\u00f3n po\u00e9tica. Poes\u00eda e historia<\/em>, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico 2008, p. 37.<br>4. O. Paz, \u201cEl mono gram\u00e1tico\u201d,&nbsp;<em>Obras completas, 11, Obra po\u00e9tica I (1935-1970)<\/em>, Edici\u00f3n del autor, C\u00edrculo de lectores\/ Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico 2006, p. 468.<br>5. O. Paz, \u201cPasado en claro\u201d,&nbsp;<em>Obras completas, 12, Obra po\u00e9tica II (1969-1998)<\/em>, Edici\u00f3n del autor, C\u00edrculo de lectores\/ Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico 2004, p. 75.<br>6.&nbsp;<em>Ib.<\/em>, p. 76.<br>7. \u00cd<em>dem.<\/em><br>8.&nbsp;<em>Ib.<\/em>, p. 84.<br>9.&nbsp;<em>Ib.<\/em>, p. 89.<br>10.&nbsp;<em>Ib.<\/em>, p. 91.<br>11. O. Paz, \u201cPoes\u00eda, pintura, m\u00fasica, etc\u00e9tera\u201d, entrevista con Manuel Ulacia,&nbsp;<em>Obras completas, 15<\/em>, op. cit., p. 143.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Dr. Fidencio Aguilar V\u00edquez El poema nos revela lo que somosy nos invita a ser eso que somos.O. 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