{"id":43630,"date":"2022-12-25T09:46:29","date_gmt":"2022-12-25T15:46:29","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=43630"},"modified":"2022-12-25T09:46:31","modified_gmt":"2022-12-25T15:46:31","slug":"como-volver-al-imperio-del-yo-a-veces-damos-por-sentada-la-idea-de-que-uno-es-dueno-de-su-destino-papel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/como-volver-al-imperio-del-yo-a-veces-damos-por-sentada-la-idea-de-que-uno-es-dueno-de-su-destino-papel\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo volver al imperio del yo: \u00abA veces damos por sentada la idea de que uno es due\u00f1o de su destino\u00bb | Papel"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-light-green-cyan-background-color has-background has-medium-font-size\">Artistas e intelectuales como Goethe, Schiller, Hegel o Novalis reivindicaron el libre albedr\u00edo desde la peque\u00f1a localidad alemana de Jena. Andrea Wulf cuenta su historia en &#8216;Magn\u00edficos rebeldes&#8217; (Taurus), uno de los libros del a\u00f1o <\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"910\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/16716435945553-910x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-43631\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/16716435945553-910x1024.jpg 910w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/16716435945553-267x300.jpg 267w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/16716435945553-768x864.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/16716435945553.jpg 990w\" sizes=\"(max-width: 910px) 100vw, 910px\" \/><figcaption>&#8216;El caminante sobre el mar de nubes&#8217; (1818), del pintor alem\u00e1n Caspar David Friedrich, es una obra cumbre del Romanticismo<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-medium-font-size\">IRENE HDEZ. VELAZCO \/ PAPEL<\/p>\n\n\n\n<p>En la peque\u00f1a ciudad alemana de Jena, situada en el ducado de Sajonia-Weimar, a unos 240 kil\u00f3metros al sudoeste de Berl\u00edn, tuvo lugar entre 1794 y 1806 una revoluci\u00f3n que cambi\u00f3 el mundo. Una insurrecci\u00f3n que todav\u00eda hoy vertebra poderosamente nuestra manera de pensar.<\/p>\n\n\n\n<p>Embriagados por la Revoluci\u00f3n Francesa, un reducido grupo de novelistas, cr\u00edticos literarios, poetas, fil\u00f3sofos, ensayistas, escritores, traductores y dramaturgos abraz\u00f3 en aquella localidad a orillas del r\u00edo Saale una nueva forma de entender el mundo que ten\u00eda su epicentro en el&nbsp;<strong>concepto del&nbsp;<\/strong><em><strong>yo<\/strong><\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquellos&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/la-lectura\/2022\/12\/07\/6386783ee4d4d8832f8b45a0.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">rebeldes<\/a>&nbsp;defend\u00edan nada menos que el&nbsp;<strong>libre albedr\u00edo<\/strong>, la capacidad de cada uno de llevar las riendas de su propia vida, de ser due\u00f1o de su destino. Toda una subversi\u00f3n en un mundo en el que las monarqu\u00edas absolutas y la religi\u00f3n controlaban numerosos aspectos de la vida de las personas, en el que se aceptaba sin rechistar que los seres humanos eran meros engranajes de la maquinaria divina, en el que se consideraba que fuerzas externas y ajenas a uno mismo eran las que determinaban su existencia.<\/p>\n\n\n\n<p>En s\u00f3lo 12 a\u00f1os, los hombres y mujeres del&nbsp;<strong>C\u00edrculo de Jena<\/strong>&nbsp;colocaron los pilares que dieron al traste con esas ideas e inauguraron el&nbsp;<em>yo<\/em>&nbsp;de la modernidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquella apasionante aventura filos\u00f3fica tuvo como protagonistas, entre otros, a los poetas&nbsp;<strong>Goethe, Schiller<\/strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Novalis<\/strong>; a los fil\u00f3sofos&nbsp;<strong>Fichte<\/strong>,&nbsp;<strong>Schelling&nbsp;<\/strong>y&nbsp;<strong>Hegel<\/strong>; a los hermanos&nbsp;<strong>Schlegel<\/strong>, al cient\u00edfico&nbsp;<strong>Alexander von Humboldt<\/strong>&nbsp;o a la escritora&nbsp;<strong>Caroline B\u00f6hmer-Schlegel-Schelling<\/strong>. A todos ellos les un\u00eda una misma obsesi\u00f3n: ser libres.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora, la historiadora&nbsp;<strong>Andrea Wulf&nbsp;<\/strong>analiza ese fruct\u00edfero periodo que cambi\u00f3 el mundo en su libro&nbsp;<a href=\"https:\/\/amzn.to\/3BPCGOo\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>Magn\u00edficos rebeldes. Los primeros rom\u00e1nticos y la invenci\u00f3n del Yo<\/em><\/a>&nbsp;(Taurus), que se ha colado en las listas de lo mejor del a\u00f1o en medio mundo. Este ensayo de casi 600 p\u00e1ginas no s\u00f3lo examina las ideas que enterraron el determinismo y encumbraron el libre albedr\u00edo, sino tambi\u00e9n las vidas exuberantes de los protagonistas de ese terremoto en el mundo del pensamiento: sus peleas \u00e9picas, sus historias de amor apasionadas, sus penas desgarradas&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab<strong>Aquellas personas situaron el&nbsp;<\/strong><em><strong>yo<\/strong><\/em><strong>&nbsp;en el centro de su pensamiento, y esa era una idea muy nueva<\/strong>. El libre albedr\u00edo y la autodeterminaci\u00f3n se convirtieron en el centro de su trabajo, de sus vidas, pero tambi\u00e9n de su pensamiento. En Jena dio comienzo el&nbsp;<em>yo<\/em>&nbsp;moderno, con todas sus ventajas y desventajas\u00bb, asegura Wulf.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La pandemia ha sido en ese sentido un gran ejemplo de como el &#8216;yo&#8217; individual convive con el colectivo <strong>ANDREA WULF<\/strong><\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Ya entonces hubo quien critic\u00f3 a esos pensadores por su defensa del&nbsp;<em>yo<\/em>&nbsp;y los tach\u00f3 de ego\u00edstas y narcisistas. Pero la autora rechaza de plano esos reproches: \u00abFichte nunca pretendi\u00f3 una celebraci\u00f3n narcisista del&nbsp;<em>yo<\/em>, todo lo contrario. Siempre dijo que la libertad y el libre albedr\u00edo iban acompa\u00f1adas de responsabilidades y obligaciones morales. La pandemia ha sido en ese sentido un gran ejemplo de como el&nbsp;<em>yo<\/em>&nbsp;individual convive con el colectivo: millones de personas nos confinamos en casa y dejamos de ver a familiares y amigos por el bien de la sociedad,&nbsp;<strong>sabiendo que en ese momento eso era m\u00e1s importante que nuestra libertad individual<\/strong>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquellos&nbsp;<strong>primeros rom\u00e1nticos<\/strong>&nbsp;-entre los que hab\u00eda varias mujeres, como la extraordinaria Caroline Schlegel, quien a finales del siglo XVIII llev\u00f3 a la pr\u00e1ctica las ideas sobre el nuevo&nbsp;<em>yo<\/em>&nbsp;y se hizo due\u00f1a de su destino- tambi\u00e9n&nbsp;<strong>apostaban por la imaginaci\u00f3n y llegaron a declararla la facultad m\u00e1s importante de la mente<\/strong>. Pero eso no quiere decir que desde\u00f1aran el pensamiento racional. \u00abMuchos de ellos, como Novalis, eran poetas y tambi\u00e9n cient\u00edficos. Y Alexander von Humboldt [a quien Wulf ya le dedic\u00f3 su bestseller&nbsp;<a href=\"https:\/\/amzn.to\/3YEzmiL\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>La invenci\u00f3n de la naturaleza<\/em><\/a>&nbsp;en 2016 ] era un cient\u00edfico que escrib\u00eda sobre la naturaleza como un poeta\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Los del C\u00edrculo de Jena predicaban asimismo la&nbsp;<strong>unidad del ser humano<\/strong>&nbsp;-a nivel f\u00edsico, pero tambi\u00e9n emocional y psicol\u00f3gico-&nbsp;<strong>con la naturaleza<\/strong>, a la que consideraban un organismo vivo. \u00abEse aspecto emocional es algo que frecuentemente olvidamos hoy cuando hablamos de cambio clim\u00e1tico\u00bb, dice Wulf. \u00abNo estoy para nada en contra del pensamiento cient\u00edfico, pero el aspecto emocional es lo que nos hace proteger lo que amamos.&nbsp;<strong>Necesitamos poetas, cineastas y escritores que nos comuniquen lo que est\u00e1 ocurriendo con la naturaleza<\/strong>&nbsp;para que nos ayude a cambiar nuestro comportamiento\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, sobre todo, fueron aquellos primeros rom\u00e1nticos los que desarrollaron el concepto del<em>&nbsp;yo<\/em>&nbsp;tal y como lo conocemos hoy en d\u00eda. \u00ab<strong>A veces nos olvidamos de ellos porque damos por sentada la idea de que uno es due\u00f1o de su destino<\/strong>&nbsp;y tenemos completamente interiorizado el&nbsp;<em>yo&nbsp;<\/em>aut\u00f3nomo que defend\u00eda el fil\u00f3sofo Johann Gottlieb Fichte. Pero en un momento en que nuestras&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/historias\/2022\/02\/26\/62191a79fdddff3f278b45a2.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">democracias se est\u00e1n viendo horadadas por m\u00faltiples factores<\/a>&nbsp;-desde las interferencias cibern\u00e9ticas rusas en elecciones democr\u00e1ticas hasta el tsunami de noticias- es muy importante volver a ese momento en el que el libre albedr\u00edo y la autodeterminaci\u00f3n nacieron con tanto esfuerzo y recordar lo que ahora est\u00e1 en peligro y c\u00f3mo somos&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/historias\/2022\/03\/12\/622a504a21efa0404f8b45de.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">manipulados por mentirosos y populistas<\/a>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Hablando de populismos: el propio Fichte, uno de los padres del nuevo concepto de individualidad, empez\u00f3 tras la victoria de Napole\u00f3n en la batalla de Jena a interesarse por un&nbsp;<em>yo<\/em>&nbsp;m\u00e1s grande: el colectivo. B\u00e1sicamente, tom\u00f3 el concepto del&nbsp;<em>Ich<\/em>&nbsp;[el&nbsp;<em>yo<\/em>&nbsp;germano] y lo aplic\u00f3 a la naci\u00f3n alemana, abriendo as\u00ed el camino a los&nbsp;<strong>nacionalismos modernos<\/strong>. \u00abSe trataba de una idea peligrosa que ser\u00eda llevada al extremo por los nazis\u00bb, admite Wulf. \u00abPero Fichte en realidad no hablaba de eso, sino de una&nbsp;<strong>naci\u00f3n cultural<\/strong>&nbsp;en un tiempo en el que, no nos olvidemos, Alemania estaba formada por muchas naciones que lo que ten\u00edan en com\u00fan era la lengua. Sus ideas fueron utilizadas despu\u00e9s en un modo terrible, pero no creo que \u00e9l pretendiera eso\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2022\/12\/21\/16716436395252.jpg\" alt=\"La historiadora Andrea Wulf, autora de 'Magn\u00edficos rebeldes. Los primeros rom\u00e1nticos y la invenci\u00f3n del Yo'.\"\/><figcaption>La historiadora Andrea Wulf, autora de &#8216;Magn\u00edficos rebeldes. Los primeros rom\u00e1nticos y la invenci\u00f3n del Yo&#8217;.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Pero, \u00bfpor qu\u00e9 Jena? \u00bfQu\u00e9 hizo esa peque\u00f1a y desconocida ciudad para acoger tal revoluci\u00f3n del pensamiento?<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que tener en cuenta varios factores. Para empezar, a finales del siglo XVIII Alemania no era una naci\u00f3n unificada, sino un mosaico de distintos estados, y eso hac\u00eda que la&nbsp;<strong>censura<\/strong>&nbsp;no fuera tan f\u00e9rrea ya que cada estado ten\u00eda sus propias leyes. Adem\u00e1s, los alemanes eran lectores voraces: su mercado editorial era entonces cinco veces mayor que el ingl\u00e9s y hab\u00eda m\u00e1s autores alemanes que de cualquier otra nacionalidad, as\u00ed que las ideas circulaban intensamente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abPero lo m\u00e1s extraordinario de Jena era la&nbsp;<strong>universidad<\/strong>, que depend\u00eda de cuatro ducados sajones pero que en realidad no gobernaba nadie, y eso atrajo a un gran n\u00famero de pensadores y mentes liberales\u00bb, se\u00f1ala Wulf. \u00abCualquiera que hubiera tenido problemas con las autoridades en otro estado iba a Jena porque<strong>&nbsp;all\u00ed pod\u00eda ense\u00f1ar libremente<\/strong>. Friedrich Schiller, por ejemplo, acudi\u00f3 all\u00ed despu\u00e9s de que fuera arrestado en su estado natal\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Y no s\u00f3lo eso: cuando la autora llev\u00f3 a cabo su investigaci\u00f3n, descubri\u00f3 que la cuarta parte de los ni\u00f1os que nac\u00edan entonces en Jena lo hac\u00edan&nbsp;<strong>fuera del matrimonio<\/strong>. \u00abDefinitivamente, algo estaba pasando en esa peque\u00f1a ciudad de unos 4.500 habitantes\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde esa localidad, la revoluci\u00f3n en el pensamiento emprendida por esos primeros rom\u00e1nticos se extendi\u00f3 por el mundo. Y eso que el primer libro que acabar\u00eda extendiendo por toda Europa las ideas del C\u00edrculo de Jena fue destruido antes de que llegara a difundirse. Lo escribi\u00f3&nbsp;<strong>Madame de St\u00e4el<\/strong>&nbsp;en Par\u00eds en 1810 y llevaba por t\u00edtulo&nbsp;<em>Alemania<\/em>. Napole\u00f3n, al saber que Madame de St\u00e4el se refer\u00eda a Alemania como una naci\u00f3n de poetas y pensadores profundos y dedicaba al pa\u00eds enemigo de Francia encendidas alabanzas, se indign\u00f3 y orden\u00f3 la destrucci\u00f3n de todos los ejemplares -10.000- y de las planchas de imprenta originales.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la mujer m\u00e1s incomparable de la historia (tal y como la defini\u00f3&nbsp;<strong>Stendhal<\/strong>) se sali\u00f3 con la suya: a pesar de que Napole\u00f3n dict\u00f3 contra ella una orden de arresto domiciliario que la imped\u00eda abandonar el castillo de Coppet, logr\u00f3 sacar de all\u00ed de contrabando las pruebas originales de Alemania. Cuando finalmente el libro se public\u00f3 traducido al ingl\u00e9s en octubre de 1813, la primera edici\u00f3n se agot\u00f3 en tres d\u00edas y se convirti\u00f3 en un&nbsp;<strong>superventas internacional<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Las ideas de aquellos j\u00f3venes rebeldes -muchos de los cuales, al hacerse mayores, se volvieron conservadores- se expandieron as\u00ed desde la peque\u00f1a ciudad de Jena por el resto del mundo. \u00abCreo que sus ideas ya flotaban en el ambiente, pero ellos las dieron forma y las pulieron de un modo magn\u00edfico, muchas veces a trav\u00e9s de poemas, y eso explicar\u00eda en parte el \u00e9xito internacional que tuvo su pensamiento\u00bb, explica la autora de&nbsp;<em>Magn\u00edficos Rebeldes<\/em>. \u00abAcababa de tener lugar la Revoluci\u00f3n Francesa, as\u00ed que hab\u00eda un sustrato muy f\u00e9rtil para sus ideas,&nbsp;<strong>cada vez m\u00e1s personas se daban cuenta de que no necesitaban un rey absoluto que gobernara sus vidas<\/strong>. Y, por otro lado, al ser un grupo trabajaban juntos, sumando esfuerzos\u00bb,<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, si los del C\u00edrculo de Jena resucitaran y vieran c\u00f3mo hoy, en la era de las redes sociales, sus ideas han acabado impulsando&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/historias\/2019\/06\/06\/5cf7f56921efa0c2528b4671.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">selfis y el egocentrismo<\/a>&nbsp;m\u00e1s absoluto, estar\u00edan espantados: \u00ab<strong>No liberaron el&nbsp;<\/strong><em><strong>yo<\/strong><\/em><strong>&nbsp;para que acabara convertido en este egocentrismo<\/strong>, su intenci\u00f3n era crear una sociedad mejor. Nos hemos desviado mucho de sus ideas originales. En mi libro intento recordarnos el sentido original del libre albedr\u00edo y del&nbsp;<em>yo&nbsp;<\/em>de esos primeros rom\u00e1nticos, que no ten\u00eda nada que ver con que el mundo gire alrededor de uno mismo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Wulf tiene claro con qu\u00e9 tres ideas le gustar\u00eda que se quedaran los lectores al terminar su libro: \u00abLa primera es que la libertad personal conlleva responsabilidades, que tenemos un deber moral hacia la sociedad. Y la otras dos son que tambi\u00e9n que estamos unidos a la naturaleza y que la imaginaci\u00f3n tiene una importancia enorme\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><\/h2>\n\n\n\n<p><em><strong>Magn\u00edficos rebeldes. Los primeros rom\u00e1nticos y la invenci\u00f3n del Yo<\/strong><\/em>, de Andrea Wulf y publicado por Taurus, ya est\u00e1 a la venta. Puede adquirirlo\u00a0<a href=\"https:\/\/amzn.to\/3BPCGOo\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">aqu\u00ed<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/historias\/2022\/12\/21\/63a30d51e4d4d858788b4587.html\">https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/historias\/2022\/12\/21\/63a30d51e4d4d858788b4587.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Artistas e intelectuales como Goethe, Schiller, Hegel o Novalis reivindicaron el libre albedr\u00edo desde la peque\u00f1a localidad alemana de Jena. 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