{"id":42391,"date":"2022-12-03T05:11:50","date_gmt":"2022-12-03T11:11:50","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=42391"},"modified":"2022-12-03T05:11:52","modified_gmt":"2022-12-03T11:11:52","slug":"quieren-juguetes-para-que-sus-hijos-entren-a-harvard-nos-hemos-equivocado-con-los-juguetes-the-guardian","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/quieren-juguetes-para-que-sus-hijos-entren-a-harvard-nos-hemos-equivocado-con-los-juguetes-the-guardian\/","title":{"rendered":"\u2018Quieren juguetes para que sus hijos entren a Harvard\u2019: \u00bfnos hemos equivocado con los juguetes? | The Guardian"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-luminous-vivid-amber-background-color has-background has-medium-font-size\">Durante d\u00e9cadas, hemos utilizado los juguetes para que los ni\u00f1os aprendan durante su tiempo de juego, y los juguetes han sido comercializados como herramientas para convertir a los ni\u00f1os en adultos pr\u00f3speros y productivos. \u00bfHa llegado el momento de reconsiderar la situaci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-style-default\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"614\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/juguetes_infancia-1024x614.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-42392\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/juguetes_infancia-1024x614.jpg 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/juguetes_infancia-300x180.jpg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/juguetes_infancia-768x461.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/juguetes_infancia.jpg 1480w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Ilustraci\u00f3n: Guardian Design\/Alamy<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-medium-font-size\">ALEX BLASDEL \/ THE GUARDIAN<\/p>\n\n\n\n<p>La semana en que mi hijo mayor termin\u00f3 la guarder\u00eda, decid\u00ed limpiar el cuarto de juegos en el que hab\u00eda pasado gran parte de su vida joven formando v\u00ednculos con objetos inanimados. Los juguetes le hicieron compa\u00f1\u00eda cada vez que otras tareas o distracciones nos ocupaban a su madre y a m\u00ed, y a lo largo de los a\u00f1os hab\u00edamos acumulado un n\u00famero verdaderamente rid\u00edculo de ellos. Mientras revisaba un mont\u00f3n tras otro, me sent\u00ed como si estuviera en el pozo de una inmensa excavaci\u00f3n arqueol\u00f3gica. No hab\u00eda considerado que fu\u00e9ramos unos padres particularmente prepotentes o indulgentes; sobre todo, quer\u00eda que mis hijos crecieran para ser econ\u00f3micamente independientes y vivir una vida sin nada peor que la infelicidad com\u00fan. Sin embargo,&nbsp;<strong>los artefactos que hab\u00eda en el yacimiento de nuestro cuarto de juegos contaban otra historia<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, un inventario parcial de lo que encontr\u00e9:&nbsp;<strong>13 rompecabezas&nbsp;<\/strong>de piso, incluyendo varios pensados para ense\u00f1ar el alfabeto. Dos juegos de fichas magn\u00e9ticas, junto con docenas de figuritas y carritos, para el juego constructivo e imaginario. Xil\u00f3fonos y panderos para fomentar la habilidad musical, y un pu\u00f1ado de pinturas para los dedos para inspirar la creatividad art\u00edstica. Cuatro juegos de l\u00f3gica y un juego de dados para practicar las matem\u00e1ticas. Un altavoz que puede reproducir a Mozart o versiones infantiles de la&nbsp;<em>Il\u00edada<\/em>&nbsp;y la&nbsp;<em>Odisea<\/em>. Un sinf\u00edn de Duplo. Y,<strong>&nbsp;para ense\u00f1ar a nuestros hijos a relajarse&nbsp;<\/strong>despu\u00e9s de la vigorosa tarde pedag\u00f3gica que estas otras cosas deb\u00edan facilitar, el Fisher-Price Meditation Mouse&#x2122;, un&nbsp;<strong>juguete electr\u00f3nico de peluche&nbsp;<\/strong>que ofrece ejercicios guiados de estiramiento y relajaci\u00f3n (texto publicitario: \u201cayude a su hijo a aprender a mantenerse relajado\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p>Es posible que nuestro c\u00famulo de juguetes haya sido extremo, pero no es en absoluto at\u00edpico. Las familias estadounidenses gastan, en promedio, aproximadamente\u00a0<strong>600 d\u00f3lares al a\u00f1o en juguetes<\/strong>; un ni\u00f1o t\u00edpico de 10 a\u00f1os en el Reino Unido puede haber pose\u00eddo<strong>\u00a0238 juguetes en su corta vida<\/strong>, que representan un total de aproximadamente 6 mil 500 libras. Esta abundancia es el reflejo de todo un mundo: del auge de los pl\u00e1sticos, los beb\u00e9s y la renta disponible en la posguerra, de los seres humanos en las f\u00e1bricas chinas y las agencias de mercadotecnia en Madison Avenue, de la negligencia no siempre benigna de los padres con carreras profesionales implacables o resacas o una aversi\u00f3n a pasar tiempo con otros seres emocionalmente vol\u00e1tiles. Por encima de todo, quiz\u00e1s, el exceso de juguetes revela una visi\u00f3n particular de la finalidad del juego y la infancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante los dos \u00faltimos siglos, los educadores, los psic\u00f3logos, las empresas de juguetes y los padres como nosotros hemos actuado, de forma impl\u00edcita o no, como si el prop\u00f3sito del juego fuera optimizar a los ni\u00f1os para la edad adulta. El modelo dominante de c\u00f3mo lograrlo ha sido la escuela, con sus actividades de&nbsp;<strong>lectura, escritura y c\u00e1lculo<\/strong>. Cuanto m\u00e1s aprendizaje de los libros pudi\u00e9ramos disfrazar de juego, y posteriormente atiborrar a nuestros hijos, mejor. Despu\u00e9s,&nbsp;<strong>con el auge de la neurociencia<\/strong>&nbsp;en la segunda mitad del siglo XX, se comercializaron y adquirieron cada vez m\u00e1s juguetes con el fin de crear mejores cerebros para formar adultos m\u00e1s competitivos y exitosos, para hacer Homo sapiens que fueran un poco m\u00e1s sapientes.<\/p>\n\n\n\n<p>La presi\u00f3n para hacerlo se ha notado con mayor intensidad en los ni\u00f1os m\u00e1s peque\u00f1os, de cinco a\u00f1os o menos, y en las \u00faltimas d\u00e9cadas el mercado nos ha otorgado marcas como Baby Einstein, Baby Genius y Fat Brain (eslogan: \u201cJuguetes que importan para su materia gris\u201d). En 2020, la amplia categor\u00eda de juguetes educativos generaba casi 65 mil millones de d\u00f3lares en todo el mundo, una cifra que se prev\u00e9 que se duplique en esta d\u00e9cada. Los juguetes que ense\u00f1an \u2013desde el<em>&nbsp;Speak &amp; Spell<\/em>&nbsp;y el&nbsp;<em>See \u2018n Say<\/em>&nbsp;hasta todo el grupo de&nbsp;<strong>juguetes que ense\u00f1an a codificar robots<\/strong>\u2013 impregnan ahora la vida de muchos j\u00f3venes. \u201cEsta generaci\u00f3n de padres pide que los juguetes proporcionen un producto final, y&nbsp;<strong>ese producto final es la prosperidad<\/strong>\u201c, me dijo Richard Gottlieb, un influyente consultor de la industria de los juguetes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cQuieren que los juguetes hagan que sus hijos entren a Harvard\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la versi\u00f3n del desarrollo infantil de \u201cba\u00f1ar al ni\u00f1o en el abecedario y el 123\u201d se ha visto amenazada recientemente. En su lugar, est\u00e1 surgiendo una perspectiva de la infancia y sus juguetes que es m\u00e1s arcaica e incluso an\u00e1rquica. \u201cEl modelo ha sido: \u2018Si tengo juguetes que hacen cosas escolares, entonces est\u00e1 bien&#8217;\u201d, me explic\u00f3 Alison Gopnik, una destacada psic\u00f3loga del desarrollo. \u201cPero eso en realidad va en contra de lo que nos dice la ciencia del desarrollo\u201d. El resultado de las Navidades y los cumplea\u00f1os es que los ni\u00f1os peque\u00f1os son mucho m\u00e1s sofisticados desde el punto de vista cognitivo de lo que suponen muchos juguetes que aparecen en la p\u00e1gina de resultados de Amazon o en las estanter\u00edas de Hamleys. Durante d\u00e9cadas,&nbsp;<strong>hemos entendido mal a nuestros hijos y a sus juguetes<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Un d\u00eda de este verano, visit\u00e9 la sede central de Fisher-Price, el mayor fabricante mundial de juguetes para ni\u00f1os menores de seis a\u00f1os, para observar c\u00f3mo<strong>&nbsp;las creencias sobre el desarrollo infantil&nbsp;<\/strong>quedan plasmadas en determinados juguetes. En el patio principal del edificio, vi a un empleado subirse a un gigantesco tobog\u00e1n en espiral de color rojo cereza desde un nivel superior hasta la planta baja.<\/p>\n\n\n\n<p>Esparcidos por los pasillos hab\u00eda ejemplos de los juguetes m\u00e1s conocidos y vendidos de la empresa, desde el cl\u00e1sico<strong>&nbsp;juguete apilable de anillos<\/strong>, que se vende desde 1960, hasta el Ultimate Learning Bot 4 en 1.<\/p>\n\n\n\n<p>La creaci\u00f3n de una l\u00ednea de juguetes suele requerir un par de a\u00f1os. En Fisher-Price, que es propiedad del conglomerado de juguetes Mattel, de 6 mil millones de d\u00f3lares, desde principios de la d\u00e9cada de 1990,&nbsp;<strong>las preocupaciones comerciales son, naturalmente, lo m\u00e1s importante<\/strong>. El proceso de dise\u00f1o comienza con un documento del departamento de mercadotecnia en el que se especifica cu\u00e1ntos productos diferentes se necesitan para la siguiente temporada, a qu\u00e9 precios y para qu\u00e9 puntos de venta y franquicias de licencias. Despu\u00e9s&nbsp;<strong>llegan los informes de tendencias<\/strong>, que ayudan a establecer las directrices de dise\u00f1o, desde la paleta de colores hasta la personalidad de cada juguete. Cada oferta debe ser \u201ctoyetic\u201d, que se traduce en espa\u00f1ol como \u201ccute\u201d y f\u00e1cil de comercializar.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/la-lista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/image-29-34.jpg?resize=800%2C480&amp;ssl=1\" alt=\"'Quieren juguetes para que sus hijos entren a Harvard': \u00bfnos hemos equivocado con los juguetes? - image-29-34-1280x768\" class=\"wp-image-297361\"\/><figcaption>Un LeapBuilders Store &amp; Go Dump Truck en la Feria del Juguete de Nueva York en 2020. Foto: Diane Bondareff\/AP<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>A finales de la d\u00e9cada de 2010, al dise\u00f1ar los Linkimals, una l\u00ednea sumamente popular de juguetes educativos en forma de extravagantes mam\u00edferos que supuestamente ense\u00f1an alfabetizaci\u00f3n b\u00e1sica, aritm\u00e9tica y los colores del arco iris, Fisher-Price consider\u00f3 muchos tipos de personajes. \u201cLas criaturas del bosque y poco convencionales empezaban a estar de moda\u201d, explic\u00f3 Dom Gubitosi, quien supervisa el dise\u00f1o de los juguetes para beb\u00e9s y ni\u00f1os peque\u00f1os de la empresa. \u201cLos padres estaban aburridos de los elefantes y los tigres\u201d. En la actualidad, la l\u00ednea incluye la nutria ABC, el castor Boppin\u2019 Beaver y la llama Lights &amp; Colors, aunque, lamentablemente, no existe el pangol\u00edn Patterns &amp; Prepositions. \u201cPor m\u00e1s que lo intentamos,<strong>&nbsp;no pudimos hacer que el pangol\u00edn fuera lo suficientemente bonito<\/strong>\u201c, coment\u00f3 Kevin Crane, el principal dise\u00f1ador de productos de Linkimals.<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso en la era de la venta en l\u00ednea, el momento decisivo en la vida de muchos juguetes del mercado de masas ocurre en los pasillos de las tiendas.&nbsp;<strong>Los ni\u00f1os comienzan a tomar sus propias decisiones&nbsp;<\/strong>de compra cuando entran a la escuela primaria, pero en el caso de los juguetes para ni\u00f1os de guarder\u00eda, los adultos siguen siendo, en general, los que realizan las compras. Para convencer a los adultos de que abran sus carteras \u2013o para incitar a los ni\u00f1os a sonsacar, suplicar, engatusar y ponerse furiosos hasta que los adultos abran sus carteras\u2013 la \u201cexperiencia en el estante\u201d de un juguete es crucial.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cPensamos mucho en qu\u00e9 ser\u00e1 el \u2018Pru\u00e9bame&#8217;\u201d, me coment\u00f3 un dise\u00f1ador de juguetes independiente que da licencias de ideas a Fisher-Price. Los Linkimals est\u00e1n dise\u00f1ados para atraer a los ni\u00f1os y a los padres utilizando frecuencias de radio para parlotear de un lado a otro y cantar al un\u00edsono canciones del abecedario. \u201cEl&nbsp;<strong>santo grial siempre fue tener juguetes que hablaran entre s\u00ed<\/strong>, y eso es lo que hicimos\u201d, me dijo Crane. \u201cEl consumidor que compr\u00f3 esto lo hizo en serio, porque experiment\u00f3 el aprendizaje, la magia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Un elemento crucial de esa \u201cmagia\u201d del abecedario es el contenido que se carga en los microchips que tienen los juguetes. Algunos de los Linkimals cuentan con m\u00e1s de 125 \u201ccanciones, sonidos, melod\u00edas y frases\u201d para educar al beb\u00e9. \u201cNo puedo decir cu\u00e1ntas canciones para contar hasta 10 he escrito\u201d, coment\u00f3 Cheralyn Paul, una productora de Fisher-Price que<strong>&nbsp;describi\u00f3 su trabajo&nbsp;<\/strong>como \u201cel guion de toda la experiencia electr\u00f3nica\u201d para los consumidores de preescolar.<\/p>\n\n\n\n<p>Las cortas melod\u00edas pegajosas que sal\u00edan de un altavoz met\u00e1lico en la parte trasera de uno de los Linkimals: \u201cHola-a, amigos, \u00bfc\u00f3mo est\u00e1n ho-oy? \u00bfEst\u00e1n listo-os para jugar? \u00a1Que la amistad i-ilumine el camino!\u201d, fueron en gran medida una creaci\u00f3n de Paul y de un dise\u00f1ador de sonido llamado Glen Tarachow, que tiene un segundo empleo como DJ de m\u00fasica tecno llamado Euphoreum y, bajo su propio nombre, como compositor de m\u00fasica minimalista, un ant\u00eddoto, quiz\u00e1s, para el audio carnavalesco que dise\u00f1a para Fisher-Price.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLlevamos la energ\u00eda\u201d, coment\u00f3 Tarachow sobre las composiciones de sus juguetes. \u201cSiempre decimos eso, \u00a1m\u00e1s energ\u00eda!\u201d. Seis meses despu\u00e9s, una de sus canciones infantiles de influencia house \u2013inspirada, seg\u00fan dijo, en las discotecas belgas\u2013 segu\u00eda atorment\u00e1ndome: \u201cTodo lo que veo son colores, colores alrededor. Todo lo que veo son colores, colores cuando salto. \u00a1SALTO!\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En diferentes \u00e9pocas y lugares, y muchas veces en el mismo lugar y al mismo tiempo, los a\u00f1os que transcurren entre el nacimiento y la pubertad han sido considerados un manantial de inocencia y descubrimientos, una mina de mano de obra barata y dispuesta, o un hechizo de pecado imprudente que deb\u00eda ser extirpado con el catecismo y el castigo con vara. Estas creencias conllevaban sentimientos contradictorios sobre el juego, esa actividad caracter\u00edstica de la infancia, y sus materiales comunes, los juguetes. Los juguetes de Fisher-Price fueron, en muchos sentidos,&nbsp;<strong>el paradigma de una visi\u00f3n de la juventud<\/strong>&nbsp;que empez\u00f3 a formarse hace varios cientos de a\u00f1os, pero que se hizo verdaderamente dominante en el transcurso del siglo pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>Se ha observado una notable variedad de especies, desde<strong>&nbsp;el pez nariz elefante hasta el drag\u00f3n de Komodo<\/strong>, que juguetean con objetos como ramitas, anillos y pelotas de pl\u00e1stico. Entre los de nuestra especie, el juego es omnipresente, y es posible que existan pruebas de la existencia de juguetes que se remontan al menos hasta el Paleol\u00edtico Superior tard\u00edo, entre los a\u00f1os 20 mil y 10 mil A.C., aunque es probable que los juguetes m\u00e1s comunes, como las mu\u00f1ecas de palitos y las peque\u00f1as lanzas de madera, hayan desaparecido por completo de los primeros registros arqueol\u00f3gicos. A partir de la Edad de Bronce, los juguetes aparecen con frecuencia, y muchas veces en tumbas y otros entornos que sugieren su estrecha relaci\u00f3n con lo que significa ser un ni\u00f1o. Un recipiente \u00e1tico del siglo V A.C., conservado en el Museo Metropolitano de Arte, representa a un ni\u00f1o a punto de cruzar el r\u00edo Estigia hacia el mundo de los muertos; extiende una mano hacia su madre viva, que no puede tomarla, y en la otra agarra el mango de un carro de juguete.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque el car\u00e1cter expl\u00edcitamente did\u00e1ctico de los juguetes modernos es relativamente novedoso en la historia de la humanidad, los juguetes siempre han parecido proporcionar un punto de apoyo en el camino hacia la madurez.&nbsp;<strong>Un juguete con forma de carnero<\/strong>&nbsp;de la ciudad de Tell Asmar, del III milenio A.C., probablemente alent\u00f3 a un ni\u00f1o mesopot\u00e1mico a practicar el gateo en el piso y posteriormente a caminar por el sendero; en el desierto de Kalahari, el arco y la flecha de tama\u00f1o infantil todav\u00eda ayudan a preparar al ni\u00f1o San para su eventual rol en la cacer\u00eda. Tras la propagaci\u00f3n del capitalismo y la \u00e9tica protestante a partir del siglo XVI, el juego en gran parte del mundo occidental fue mal visto salvo que fuera interpretado como una forma de trabajo f\u00edsica, mental y moralmente productivo.&nbsp;<strong>Los juguetes educativos&nbsp;<\/strong>como los que llenaban el cuarto de juegos de mi hijo surgieron m\u00e1s o menos de forma directa de ese tipo de entusiasmo moralizador y laborioso.<\/p>\n\n\n\n<p>A mediados del siglo XX, ese entusiasmo adquiri\u00f3 una dudosa justificaci\u00f3n neurocient\u00edfica. A partir de la d\u00e9cada de 1960, los investigadores que estudiaban ratas de laboratorio, gatos y macacos rhesus descubrieron que&nbsp;<strong>los mam\u00edferos necesitaban una estimulaci\u00f3n relevante en las primeras etapas de su vida para desarrollar facultades cruciales como la vista<\/strong>. Tambi\u00e9n descubrieron que las criaturas j\u00f3venes ten\u00edan una superabundancia de conexiones sin\u00e1pticas que se \u201cpodaban\u201d dr\u00e1sticamente a medida que se desarrollaban. Los animales criados en entornos en los que pod\u00edan interactuar con juguetes y otros miembros de su especie presentaban una mayor cantidad de sinapsis que aquellos criados de forma aislada.<\/p>\n\n\n\n<p>En sus propios t\u00e9rminos, se trataba de conocimientos innovadores sobre lo que ahora denominamos&nbsp;<strong>neuroplasticidad<\/strong>, es decir, el estudio de la forma en que el cerebro cambia con el tiempo. Sin embargo, los resultados fueron r\u00e1pidamente agrupados y extrapolados a los humanos de forma cient\u00edficamente infundada. Durante los 30 a\u00f1os siguientes, se arraig\u00f3 la creencia de que tenemos que estimular el cerebro de los ni\u00f1os peque\u00f1os mediante juguetes, el biling\u00fcismo y fragmentos de Bach intrauterino para asegurar que&nbsp;<strong>esos cerebros est\u00e1n formando y manteniendo el m\u00e1ximo n\u00famero de sinapsis<\/strong>, de manera que los ni\u00f1os puedan alcanzar su m\u00e1ximo potencial y evitar la monoton\u00eda, la miseria o incluso la criminalidad de por vida. A finales de los a\u00f1os 90, el escritor de neurociencia y financiador de investigaciones John T. Bruer lo denomin\u00f3 \u201cel mito de los tres primeros a\u00f1os\u201d.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/la-lista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/image-29-35.jpg?resize=800%2C480&amp;ssl=1\" alt=\"'Quieren juguetes para que sus hijos entren a Harvard': \u00bfnos hemos equivocado con los juguetes? - image-29-35-1280x768\" class=\"wp-image-297362\"\/><figcaption>DVDs educativos de Baby Einstein. Foto: Justin Sullivan\/Getty Images<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Todo lo que se ha dicho sobre las sinapsis ha otorgado una apariencia biol\u00f3gica a la ya extendida doctrina del \u201cdeterminismo infantil\u201d, es decir,&nbsp;<strong>la idea de que las experiencias tempranas moldean de forma irreversible el comportamiento&nbsp;<\/strong>y las capacidades de una persona. Esta idea ya estaba presente en mayor o menor medida en muchos sistemas psicol\u00f3gicos, desde el freudismo y la teor\u00eda del apego de John Bowlby hasta las etapas de desarrollo escalonado postuladas por Jean Piaget. Como dijo un psiquiatra infantil de Harvard al periodista Ronald Kotulak en 1996, \u201cexiste este proceso de formaci\u00f3n que se produce a una edad temprana, y al final de este proceso, ya sea a los dos, tres o cuatro a\u00f1os, b\u00e1sicamente has dise\u00f1ado un cerebro que probablemente no cambiar\u00e1 mucho m\u00e1s\u201d. Utiliza los juguetes para introducir el aprendizaje a una edad temprana, se\u00f1al\u00f3 el pensador, o la posibilidad de alcanzar el m\u00e1ximo desarrollo se cerrar\u00e1 para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>Es cierto que los grandes traumas y las privaciones extremas pueden causar da\u00f1os permanentes, a veces insuperables, en los ni\u00f1os peque\u00f1os. Tambi\u00e9n resulta que las experiencias tempranas positivas \u2013como el cuidado afectuoso\u2013 pueden mitigar ese da\u00f1o. Pero, a pesar de los esfuerzos de millones de padres comprometidos,&nbsp;<strong>no parece que sea posible convertir a los ni\u00f1os de tres a\u00f1os en genios regal\u00e1ndoles ukeleles de pl\u00e1stico por su cumplea\u00f1os<\/strong>, o incluso entren\u00e1ndolos en las escalas del viol\u00edn. (Es posible que se pueda fomentar en esos ni\u00f1os un perfeccionismo paralizante y un profundo sentimiento de incapacidad). Del mismo modo,<strong>&nbsp;no es necesario crecer con cientos de juguetes<\/strong>, ni hablar tres idiomas, para ser extraordinariamente brillante. (De hecho, uno puede aprender varios idiomas con un alto grado de fluidez en la infancia posterior y posteriormente).<\/p>\n\n\n\n<p>No todos esos matices han sido transmitidos a los padres. Ya a mediados de la d\u00e9cada de 1980, Brian Sutton-Smith, probablemente el m\u00e1s prol\u00edfico acad\u00e9mico del juego de la historia, pudo escribir \u201cTenemos pocas pruebas convincentes de que exista una conexi\u00f3n entre los juguetes, por s\u00ed mismos, y el rendimiento. Lo que resulta m\u00e1s evidente es que\u2026 hemos desarrollado de forma constante y progresiva la creencia de que existe una conexi\u00f3n entre los juguetes y el rendimiento\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A finales de la d\u00e9cada de 1990, cuando el mito de los tres primeros a\u00f1os impregnaba por completo la cultura estadounidense, el segmento de los juguetes educativos creci\u00f3 m\u00e1s r\u00e1pido que cualquier otra parte de la industria, y a un ritmo que duplicaba el de la econom\u00eda estadounidense en su conjunto. La compra de juguetes educativos se hab\u00eda convertido en \u201cun tipo de ritual m\u00e1gico de cuya pr\u00e1ctica se cree que garantiza el desarrollo \u00f3ptimo de ese lugar fecundo que es el&nbsp;<strong>cerebro infantil<\/strong>\u201c, escribi\u00f3 la especialista en comunicaci\u00f3n&nbsp;<strong>Majia Nadesan<\/strong>&nbsp;a principios de la d\u00e9cada de 2000. En aquel entonces, el mito se hab\u00eda apoderado de la sociedad en casi todos los niveles, desde la pol\u00edtica gubernamental hasta los pasillos de Toys \u201cR\u201d Us.<\/p>\n\n\n\n<p>En la sede de Fisher-Price, era dif\u00edcil no sentir que se estaba desperdiciando una cantidad extraordinaria de tiempo, esfuerzo y pilas alcalinas \u2013por no hablar de unas cuantas sinapsis\u2013 para crear m\u00e1quinas de Rube Goldberg para la canci\u00f3n del alfabeto. El d\u00eda que la visit\u00e9, un investigador con una m\u00e1scara quir\u00fargica negra colocaba un dispositivo de seguimiento ocular sobre la cabeza de un ni\u00f1o de 18 meses. Nos encontr\u00e1bamos en una parte de Fisher-Price llamada Play Lab, donde los expertos en educaci\u00f3n infantil utilizan nuevas tecnolog\u00edas, como el&nbsp;<em>software<\/em>&nbsp;de an\u00e1lisis de emociones&nbsp;<strong>\u201clector de rostros\u201d, para ayudar a dise\u00f1ar juguetes que satisfagan las \u201cnecesidades de desarrollo f\u00edsico<\/strong>, cognitivo, social y emocional\u201d de los ni\u00f1os. (Uno de los m\u00e1s recientes&nbsp;<em>slogans<\/em>&nbsp;de la empresa era \u201cEl mejor comienzo posible\u201d, que parece ser una buena manera de inyectar la urgencia de los tres primeros a\u00f1os directamente en las venas listas de los padres inseguros).<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez colocado el rastreador ocular, el ni\u00f1o estaba listo para comenzar su encuentro con el Smooth Moves Sloth&#x2122;, una caja electr\u00f3nica que emite luz y sonido de ocho pulgadas de altura de la l\u00ednea Linkimals.<strong>&nbsp;Dise\u00f1ado para captar la atenci\u00f3n de los ni\u00f1os<\/strong>&nbsp;con sus grandes ojos vac\u00edos y sonrientes y su cabeza que se balancea hipn\u00f3ticamente, el Sloth tiene el aspecto de un docente de guarder\u00eda alegremente aturdido. Un becario activ\u00f3 una de las rutinas del perezoso presionando un bot\u00f3n en su pie, y este entr\u00f3 en acci\u00f3n. \u201cHola, \u00bfqu\u00e9 pasa?\u201d, pregunt\u00f3 la criatura, sonando como un universitario californiano drogado transportado al frente de una clase. \u201cJajaja. \u00a1Vamos a cantar!\u201d.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/la-lista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/image-29-36.jpg?resize=760%2C760&amp;ssl=1\" alt=\"'Quieren juguetes para que sus hijos entren a Harvard': \u00bfnos hemos equivocado con los juguetes? - image-29-36\" class=\"wp-image-297364\"\/><figcaption>El Smooth Moves Sloth de Linkimals. Foto: Mattel<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Una mirada de alarma se apoder\u00f3 del ni\u00f1o y se alej\u00f3 del juguete sin apartar la vista de \u00e9l. Este tipo de reacciones son t\u00edpicas de los mam\u00edferos j\u00f3venes cuando se encuentran con objetos novedosos en su entorno; deben valorar si la entidad desconocida es peligrosa antes de que puedan contemplar la posibilidad de jugar con ella. Uno de los aspectos que buscan los investigadores del Play Lab son los distintos \u201c<strong>patrones de juego<\/strong>\u201c, un t\u00e9rmino que se utiliza en toda la industria para referirse a la forma en que los juguetes atraen a los ni\u00f1os: \u00bflos anima a gatear en el piso, les permite clasificar formas y apilar bloques? Fisher-Price afirma que el Sloth ha demostrado \u201creforzar las conexiones de aprendizaje temprano en los cerebros de los ni\u00f1os\u201d y que ense\u00f1a \u201cel abecedario y los numeros, los opuestos y los juegos\u201d. El ni\u00f1o se acerc\u00f3 al Sloth y despu\u00e9s se retir\u00f3 de nuevo, curioso, pero atento. Quiz\u00e1s estaba aprendiendo algo, pero no era, en ese momento, su abecedario\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La idea de que necesitamos juguetes electr\u00f3nicos para ense\u00f1ar a los ni\u00f1os a nombrar los colores o a contar hasta 10 es cuestionada por&nbsp;<strong>bastantes siglos de historia de la humanidad<\/strong>. No obstante, como la escuela ha sido la met\u00e1fora dominante del aprendizaje, los ni\u00f1os que a\u00fan no van a la escuela con frecuencia han sido considerados poco m\u00e1s que recipientes vac\u00edos a la espera de ser llenados. \u201cLa creencia convencional sobre los ni\u00f1os menores de cinco a\u00f1os era que no pasaban muchas cosas en ellos\u201d, coment\u00f3 Alison Gopnik, psic\u00f3loga del desarrollo. \u201cTodav\u00eda se escucha a la gente decir cosas como: \u2018Oh, los ni\u00f1os no pueden diferenciar entre la fantas\u00eda y la realidad\u2019, o \u2018No pueden pensar de forma l\u00f3gica\u2019, y todo eso\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En las d\u00e9cadas de 1970 y 1980, Gopnik y sus colegas de la Universidad de California en Berkeley, junto con otros investigadores, comenzaron a desarrollar mejores t\u00e9cnicas para evaluar el funcionamiento de las mentes en desarrollo. No se centraron en lo que dec\u00edan los ni\u00f1os, sino en lo que hac\u00edan en situaciones relacionadas con la creatividad y la resoluci\u00f3n de problemas. \u201cResult\u00f3 que incluso<strong>&nbsp;los beb\u00e9s m\u00e1s peque\u00f1os ya sab\u00edan m\u00e1s y aprend\u00edan m\u00e1s de lo que jam\u00e1s hubi\u00e9ramos pensado<\/strong>\u201c, prosigui\u00f3 Gopnik. \u201cSon extremadamente racionales y, en cierto modo, son mucho mejores en el aprendizaje inferencial\u201d \u2013utilizando informaci\u00f3n parcial para hacer generalizaciones precisas sobre un mundo desordenado\u2013 \u201cen comparaci\u00f3n con cualquier otra criatura que conozcamos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las iron\u00edas de muchos de los denominados juguetes educativos es que no ofrecen gran posibilidad de que los ni\u00f1os hagan o descubran cosas por s\u00ed mismos. Haces girar la flecha, jalas el cord\u00f3n, y un cerdo emite un sonido, fin de la historia. \u201cComo me gusta decirlo, los mejores juguetes son un 90% el ni\u00f1o y un 10% el juguete\u201d, explica Kathy Hirsh-Pasek, psic\u00f3loga de la Universidad del Temple, que ha dirigido algunas de las investigaciones m\u00e1s citadas sobre los efectos del juego en el desarrollo infantil. \u201cSi es un 90% el juguete y un 10% el ni\u00f1o, eso constituye un problema\u201d. (Sus comentarios me hicieron pensar en los Linkimals de Fisher-Price, que \u201cconectan, sincronizan, juegan y aprenden juntos\u201d, como indica el slogan, sin necesidad de un beb\u00e9).<\/p>\n\n\n\n<p>En lugar de jugar con juguetes educativos que dispensan informaci\u00f3n de la misma manera en que una feria dispensa algod\u00f3n de az\u00facar \u2013como si fuera una pelusa azucarada, fluorescente sin sustancia\u2013, los ni\u00f1os podr\u00edan explorar la fascinante complejidad del mundo.&nbsp;<strong>Podr\u00edan dedicar su tiempo a descubrir, antes de que puedan articular sus ideas<\/strong>, los fundamentos de la mec\u00e1nica newtoniana y la din\u00e1mica interpersonal. En el primer programa de investigaci\u00f3n de este tipo, un estudio de una d\u00e9cada del Center for Early Childhood Education de la Universidad Estatal del Este de Connecticut analiz\u00f3 los tipos de juego que provocan los distintos tipos de juguetes. \u201cEn 2010, cuando iniciamos esto, no exist\u00eda una gran cantidad de investigaciones sobre los juguetes\u201d, me dijo Julia DeLapp, que ahora dirige el centro.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de observar a los ni\u00f1os jugar con m\u00e1s de 100 tipos diferentes de juguetes, los investigadores llegaron a la conclusi\u00f3n de que los juguetes sencillos, abiertos y no realistas con m\u00faltiples piezas, como un surtido aleatorio de Lego, eran los que inspiraban un juego de mayor calidad. Mientras jugaban con estos juguetes, los ni\u00f1os eran \u201cm\u00e1s propensos a ser creativos, a involucrarse en la resoluci\u00f3n de problemas, a interactuar con sus pares y a usar el lenguaje\u201d, escribieron los investigadores. Los juguetes electr\u00f3nicos, no obstante, sol\u00edan limitar el juego de los ni\u00f1os: \u201c<strong>3<\/strong>a participar en muchas conversaciones relacionadas con la compra y la venta, pero una caja registradora de pl\u00e1stico que produc\u00eda sonidos cuando se presionaban los botones inspir\u00f3 a los ni\u00f1os a limitarse a presionar los botones de forma repetitiva\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Como resultado de estas investigaciones, cada vez se reconoce m\u00e1s que los mejores juguetes nuevos son los mejores juguetes antiguos, palos y bloques y mu\u00f1ecas y arena que no siguen rutinas preprogramadas, que no suscitan comportamientos predeterminados. \u201cNo creo que los juguetes electr\u00f3nicos sean un horror, pero lo que suele ocurrir en la industria es que en cierta manera exageramos los juguetes y nos adue\u00f1amos de la experiencia de los ni\u00f1os\u201d, se\u00f1al\u00f3 Hirsh-Pasek. \u201cEntonces, despu\u00e9s de que los ni\u00f1os juegan con el juguete una o dos veces, se interesan m\u00e1s por la caja\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y sin embargo, numerosos legisladores, fabricantes de juguetes y padres siguen subestimando dr\u00e1sticamente las capacidades cognitivas de los ni\u00f1os. Hace solo tres a\u00f1os, la Academia Estadounidense de Pediatr\u00eda consider\u00f3 necesario advertir contra \u201cla proliferaci\u00f3n de juguetes electr\u00f3nicos, de ruido y luz que estimulan los sentidos\u2026 que los padres pueden percibir como necesarios para el progreso del desarrollo a pesar de la falta de evidencia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El Ideo Play Lab, situado en una antigua f\u00e1brica de jarabes en el Mission District de San Francisco, podr\u00eda ser considerado como el primo segundo m\u00e1s urbano de Fisher-Price. Ideo, una empresa de dise\u00f1o y consultora famosa&nbsp;<strong>en el circuito de Ted Talk por intentar reinventar todo,<\/strong>&nbsp;desde el carrito de compras hasta la muerte, cuenta con una divisi\u00f3n de juguetes desde hace m\u00e1s de 30 a\u00f1os. \u201cNos gusta decir que el juego forma parte del ADN de Ideo\u201d, me explic\u00f3 Michelle Lee, una de las directoras del Play Lab, cuando nos encontr\u00e1bamos en la elegante sede de la empresa.<\/p>\n\n\n\n<p>En su espacio de trabajo abierto y soleado, un himno a la creatividad y la prosperidad que las personas creativas y adineradas de Silicon Valley y el \u00c1rea de la Bah\u00eda asocian con su regi\u00f3n natal, las lecciones de la reciente ciencia del desarrollo parec\u00edan estar filtr\u00e1ndose como una taza fresca de caf\u00e9 de un solo surtidor. A diferencia de lo que ocurre en&nbsp;<strong>Fisher-Price, los juguetes que ense\u00f1an a leer y escribir&nbsp;<\/strong>y los n\u00fameros se han vuelto menos solicitados por parte de las familias sobre las que el Ideo Play Lab realiza estudios de mercado. Ahora todo gira en torno al juego abierto y la creatividad. \u201cLa idea de que exista un pasillo entero en la jugueter\u00eda dedicado a ayudar a los padres a que sus hijos aprendan a leer a una edad temprana es una locura\u201d, se\u00f1al\u00f3 Adam Skaates, otro de los directores de Ideo Play Lab. Entre otras cosas, ese tipo de juguetes educativos se ha visto alterado por nuevas tecnolog\u00edas, destac\u00f3: \u201cLas tabletas pueden ofrecer esas experiencias de forma mucho m\u00e1s eficiente\u201d.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/la-lista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/image-29-37.jpg?resize=800%2C480&amp;ssl=1\" alt=\"'Quieren juguetes para que sus hijos entren a Harvard': \u00bfnos hemos equivocado con los juguetes? - image-29-37-1280x768\" class=\"wp-image-297365\"\/><figcaption>Un laboratorio de juegos de Fisher-Price. Foto: Mattel\/Fisher-Price<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>No me qued\u00f3 claro hasta qu\u00e9 punto el juego que ofrecen algunos de los juguetes m\u00e1s vendidos de Ideo es abierto o creativo \u2013muchas de sus ideas son compradas por los grandes fabricantes, como Fisher-Price, Mattel y Hasbro\u2013, sin embargo, los dise\u00f1adores de la empresa ten\u00edan una forma sofisticada de hablar sobre los patrones de juego que ofrecen sus juguetes. Los juegos de construcci\u00f3n ofrecen un juego de construcci\u00f3n y destrucci\u00f3n; los circuitos de canicas sirven para jugar con la f\u00edsica. Estaban particularmente orgullosos de&nbsp;<strong>un peque\u00f1o conejo de pl\u00e1stico con orejas suaves<\/strong>&nbsp;y peludas que mordisquea peque\u00f1os trozos de cartulina ilustrados con verduras y los defeca en pedacitos. Cuando me dijeron que esta encantadora y peque\u00f1a trituradora de papel era un buen ejemplo de \u201cnurturing play\u201d, casi me convencieron. Desde luego, era un buen ejemplo de su propio ingenio.<\/p>\n\n\n\n<p>Los dise\u00f1adores de Ideo comprendieron que el juego no siempre consiste en alcanzar los hitos del desarrollo.&nbsp;<strong>Vlasta Komorous-King, inventora de juguetes<\/strong>&nbsp;que ha trabajado en Ideo desde hace 15 a\u00f1os, cont\u00f3 una historia sobre haber observado a una ni\u00f1a que jugaba con una mu\u00f1eca. \u201cY cuando la mu\u00f1eca se enojaba, la ni\u00f1a le daba una marioneta para calmarla\u201d, explic\u00f3 Komorous-King. \u201cElla comprendi\u00f3 cu\u00e1n poderoso pod\u00eda ser un objeto en ese momento\u201d. Era el lado positivo de una an\u00e9cdota m\u00e1s desalentador que hab\u00eda le\u00eddo en alg\u00fan sitio sobre los efectos de los juguetes electr\u00f3nicos en la psique de los ni\u00f1os: un ni\u00f1o peque\u00f1o que se esforzaba y no lograba hacer pop\u00f3 en el ba\u00f1o le comentaba a su madre, desesperado: \u201cDebo necesitar pilas nuevas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de estos atisbos de que el juego puede tener otros significados, Ideo fue en muchos sentidos un santuario de la vieja \u00e9tica de que el juego tiene que ser productivo. \u201cCon demasiada frecuencia consideramos que el juego y el trabajo son antit\u00e9ticos, pero hacemos el mejor trabajo cuando combinamos ambos\u201d, se\u00f1al\u00f3 Lee<strong>. Adem\u00e1s de inventar juguetes,<\/strong>&nbsp;la empresa Ideo Play Lab intentaba vender el juego a todo tipo de compa\u00f1\u00edas como herramienta para mejorar sus resultados. No fue la primera vez que tuve la lamentable sensaci\u00f3n de que todo hab\u00eda sido absorbido por una \u00fanica l\u00f3gica general, que los juguetes y el juego y la infancia estaban completamente asimilados, y que ahora eran territorios conquistados en el proceso de conversi\u00f3n de todo en trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez que mi hijo mayor comenz\u00f3 a ir a la escuela primaria, los juguetes que quedaban en nuestro cuarto de juegos fueron dejados de lado en gran medida. Su tiempo libre disminuy\u00f3 r\u00e1pidamente. Ahora ten\u00eda que hacer tareas, practicar tenis y futbol, y 90 minutos de estudio extracurricular en nuestra sucursal local de&nbsp;<strong>Russian School of Mathematics<\/strong>. Al igual que un foco que titila, mi esposa y yo oscil\u00e1bamos entre la preocupaci\u00f3n de que lo estuvi\u00e9ramos sobrecargando y las prisas por inscribirlo en la lista de espera para las clases de mandar\u00edn y ajedrez. De vez en cuando, propon\u00eda instalar un taller de carpinter\u00eda en el garaje, o llevar a mi hijo y a sus amigos al bosque local las tardes de los mi\u00e9rcoles para que se divirtieran perdi\u00e9ndose y escalando \u00e1rboles.<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso en mis visiones de querubines con cabezas despeinadas brincando en fortalezas improvisadas en bosques de cien acres, actuando narrativas de alegr\u00eda rebelde entre bandas de camaradas reales e imaginarios, descubriendo sobre la marcha c\u00f3mo resolver problemas de ingenier\u00eda y emocionales, incluso en tales para\u00edsos se escond\u00edan los tipos de aspiraciones y ansiedades que hab\u00edan perseguido nuestro cuarto de juegos: c\u00f3mo preparar a los ni\u00f1os para un mundo que cada d\u00eda parece ser m\u00e1s incierto, desigual e inseguro, en el que, aparte de los privilegios intergeneracionales \u2013que, por supuesto, ten\u00edamos\u2013, la inteligencia y la creatividad parec\u00edan ser los mayores avales de la seguridad y la autonom\u00eda.&nbsp;<strong>El juego abierto result\u00f3 ser una forma m\u00e1s de intentar que mi hijo de seis a\u00f1os entrara a Harvard<\/strong>. Incluso la nueva ciencia del desarrollo parec\u00eda considerar a los ni\u00f1os en t\u00e9rminos que encajaban demasiado bien en el mercado: resulta que los ni\u00f1os ya son los mejores solucionadores de problemas, que poseen exactamente el tipo de pensamiento no lineal que requiere la econom\u00eda del conocimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>En los tiempos libres entre la escuela y las actividades de la tarde, cuando hab\u00eda completado su hoja de tareas y mientras yo limpiaba la cocina, mi hijo a veces fing\u00eda ser el propietario de un peque\u00f1o mostrador de helados que un amigo de la familia les compr\u00f3 a nuestros hijos la Navidad pasada, sirviendo porciones de madera de<strong>&nbsp;chocolate y vainilla con una cuchara de pl\u00e1stico&nbsp;<\/strong>de tama\u00f1o infantil. En esos momentos, me daba cuenta de que, en \u00faltima instancia, la l\u00f3gica de los juguetes era la l\u00f3gica del profesor suplente: mantener la atenci\u00f3n de los ni\u00f1os el tiempo suficiente para que no molesten a nadie ni destruyan nada, y tal vez impartir algunas lecciones b\u00e1sicas \u2013sobre letras, f\u00edsica o neoliberalismo\u2013 en el proceso.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa historia de los juguetes es la historia de ense\u00f1ar a los ni\u00f1os a preocuparse de forma \u00fatil y solitaria\u201d, escribi\u00f3 Brian Sutton-Smith, te\u00f3rico del juego, poco antes de su muerte en 2015. Si se eliminan las aspiraciones sociales y educativas que encarnan los juguetes, a\u00f1adi\u00f3, estos son, en \u00faltima instancia, regalos con un doble mensaje parad\u00f3jico: \u201cTe doy este juguete para formes un v\u00ednculo conmigo, ahora vete a jugar con \u00e9l t\u00fa solo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El d\u00eda antes de mi visita a Fisher-Price, manej\u00e9 una hora hacia el este desde Buffalo hasta el Strong National Museum of Play, ubicado en Rochester. Junto con los archivos de Sutton-Smith, aqu\u00ed se puede encontrar la mayor colecci\u00f3n del mundo de materiales relacionados con el juego, incluyendo aproximadamente medio mill\u00f3n de mu\u00f1ecas, juegos y otros juguetes. Pasar por las hileras de estanter\u00edas rodantes del Strong fue como estar en las entra\u00f1as del arca de No\u00e9, si el mundo antediluviano hubiera estado poblado por caballos mecedores, Pet Rocks y el Sr. y la Sra. Cara de Papa. Me sugiri\u00f3 que algo que les hab\u00edamos ense\u00f1ado a nuestros hijos con sus juguetes era el h\u00e1bito de la acumulaci\u00f3n material.<br>El Strong tambi\u00e9n alberga el National Toy Hall of Fame (Sal\u00f3n Nacional de la Fama del Juguete), que desde 1998 acoge a algunos de los juguetes m\u00e1s populares y perdurables de Estados Unidos, desde el palo, la manta y la caja de cart\u00f3n hasta la videoconsola Atari y la Barbie.<strong>&nbsp;Algunos de estos juguetes estaban expl\u00edcitamente relacionados con la creatividad&nbsp;<\/strong>y el desarrollo intelectual (el Erector Set, las crayolas de Crayola); otros estaban relacionados con la alegr\u00eda genuina, o eran refrescantemente indiferentes respecto a la p\u00e9rdida de tiempo (las burbujas, la Magic 8 Ball).<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras estaba en el Strong, me reun\u00ed con el vicepresidente del museo encargado de las colecciones, Christopher Bensch. Antes de incorporarse al museo, Bensch trabaj\u00f3 en un museo de arte en Utica, Nueva York, que contaba con una casa hist\u00f3rica al lado. \u201cEn el siglo XIX, fue el hogar de la familia m\u00e1s rica de la ciudad\u201d, explic\u00f3 Bensch. \u201cCada Navidad, las dos hijas que crecieron ah\u00ed recib\u00edan un diario, y en el diario escrib\u00edan todo lo dem\u00e1s que recib\u00edan por Navidad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cTen\u00edan todo el dinero en esta pr\u00f3spera ciudad industrial, y un a\u00f1o recibieron una casa de mu\u00f1ecas\u201d, continu\u00f3 Bensch, evocando una nevada fiesta de<strong>&nbsp;Yule de Nueva Inglaterra de una \u00e9poca pasada<\/strong>. \u201cPero en los a\u00f1os siguientes, recib\u00edan una naranja, un libro, un mueble para la casa de mu\u00f1ecas. No recib\u00edan toda la avalancha de bienes que cualquier ni\u00f1o espera recibir en los cumplea\u00f1os y las fiestas actuales, o que un padre piensa: \u2018Estoy siendo un delincuente si no les doy todo lo que existe&#8217;\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda algo parecido a una joya en la belleza y la sencillez de esta historia: una sola casa de mu\u00f1ecas, en un cuarto ordenado, atesorada y llena, armario por armario pintado, en el transcurso de muchos a\u00f1os. Yo deseaba para mi hijo algo de la frugalidad, algo de la tranquilidad que debieron haber compartido esas dos ni\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, de nuevo, ellas crecieron en otro mundo<a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/lifeandstyle\/2022\/nov\/24\/have-toys-got-too-brainy-how-playthings-became-teaching-aids-young-children\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">.<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: https:\/\/la-lista.com\/the-guardian\/2022\/12\/03\/quieren-juguetes-para-que-sus-hijos-entren-a-harvard-nos-hemos-equivocado-con-los-juguetes<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante d\u00e9cadas, hemos utilizado los juguetes para que los ni\u00f1os aprendan durante su tiempo de juego, y los juguetes han 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