{"id":35154,"date":"2022-08-23T09:09:26","date_gmt":"2022-08-23T14:09:26","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=35154"},"modified":"2022-08-23T09:09:28","modified_gmt":"2022-08-23T14:09:28","slug":"cuantos-imperios-cayeron-por-un-virus-la-razon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/cuantos-imperios-cayeron-por-un-virus-la-razon\/","title":{"rendered":"\u00bfCu\u00e1ntos imperios cayeron por un virus? | La Raz\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El Instituto Max Planck de Antropolog\u00eda Evolutiva ha descubierto microorganismos virulentos en restos humanos de m\u00e1s de 4.000 a\u00f1os de antig\u00fcedad<\/h2>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-style-default\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"600\" height=\"400\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/ZPRSWH6NDRCEDEQPH54SHR4VPQ.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-35155\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/ZPRSWH6NDRCEDEQPH54SHR4VPQ.jpg 600w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/ZPRSWH6NDRCEDEQPH54SHR4VPQ-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><figcaption><strong>En esta obra, \u00abLa Peste en Atenas\u00bb, pintada por el artista Michiel Sweerts, se muestra la devastaci\u00f3n de una epidemia que afect\u00f3 a la ciudad en el a\u00f1o 430 a. C.<\/strong>\u00a0FOTO:\u00a0DANIELTUBAU\u00a0LA RAZ\u00d3N<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-medium-font-size\">IGNACIO CRESPO \/ LA RAZ\u00d3N<\/p>\n\n\n\n<p>Hay muchos mundos que se escapan a nuestros ojos,&nbsp;<strong>fragmentos de la realidad que existen al margen de nuestros sentidos<\/strong>. Planetas m\u00e1s all\u00e1 del sistema solar, corrientes de hierro fundido serpenteando en el centro de la Tierra y, por supuesto,&nbsp;<strong>toda una selva de&nbsp;<\/strong><a href=\"https:\/\/www.larazon.es\/ciencia\/20210304\/x3vxeafd7bgotgwl6vusodl6z4.html\"><strong>microorganismos&nbsp;<\/strong><\/a><strong>que, en el fondo, dominan este mundo<\/strong>. Normalmente, entendemos por&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.larazon.es\/ciencia\/20210304\/x3vxeafd7bgotgwl6vusodl6z4.html\">microorganismos&nbsp;<\/a>a todos los seres vivos compuestos por una sola<strong>&nbsp;<\/strong><a href=\"https:\/\/www.larazon.es\/ciencia\/20200801\/ipofygqwwnga7ahvd3mgqu26pe.html\"><strong>c\u00e9lula<\/strong><\/a>. Eso significa que los microorganismos pueden ser&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.larazon.es\/ciencia\/20200801\/ipofygqwwnga7ahvd3mgqu26pe.html\"><strong>bacterias<\/strong><\/a><strong>,&nbsp;<\/strong>arqueobacterias, diminutas algas, hongos y protozoos\u2026<strong>&nbsp;<\/strong>Sin embargo, hay otros diminutos entes biol\u00f3gicos que solemos relacionar con todos estos: los virus. Puede que no est\u00e9n vivos (o s\u00ed, eso es otro tema), pero&nbsp;<strong>es innegable que forma parte bastante importante de los&nbsp;<\/strong><a href=\"https:\/\/www.larazon.es\/ciencia\/20210304\/x3vxeafd7bgotgwl6vusodl6z4.html\"><strong>ecosistemas&nbsp;<\/strong><\/a><a href=\"https:\/\/www.larazon.es\/ciencia\/20210304\/x3vxeafd7bgotgwl6vusodl6z4.html\"><strong>microbianos<\/strong><\/a>, ya sea como \u201cpredador\u201d de bacterias o incluso como mensajeros capaces de transportar informaci\u00f3n gen\u00e9tica de un microorganismo a otro.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin ir m\u00e1s lejos, calculamos que nuestros cuerpos dan cobijo a casi 40 mil millones de bacterias.&nbsp;<strong>Eso es algo m\u00e1s del n\u00famero de&nbsp;<\/strong><a href=\"https:\/\/www.larazon.es\/ciencia\/20200801\/ipofygqwwnga7ahvd3mgqu26pe.html\"><strong>c\u00e9lulas&nbsp;<\/strong><\/a><strong>humanas que nos componen<\/strong>. Si no fuera por la enorme diferencia de tama\u00f1o entre ellas, podr\u00edamos sentirnos m\u00e1s bacteria que humano. El ser m\u00e1s abundante de los oc\u00e9anos no es un pez ni un crust\u00e1ceo, ni siquiera un alga, son unos virus llamados bacteri\u00f3fagos y que, como su nombre indican, se dedican a alimentarse de bacterias.&nbsp;<strong>Vivimos en un mundo dominado en secreto por lo&nbsp;<\/strong><a href=\"https:\/\/www.larazon.es\/ciencia\/20210304\/x3vxeafd7bgotgwl6vusodl6z4.html\"><strong>microsc\u00f3pico&nbsp;<\/strong><\/a>y, en este contexto, todav\u00eda nos preguntamos c\u00f3mo es posible que algo tan diminuto sea capaz de doblegar a toda una civilizaci\u00f3n, ya sea con la&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.larazon.es\/ciencia\/20210304\/x3vxeafd7bgotgwl6vusodl6z4.html\">pandemia&nbsp;<\/a>de coronavirus, la peste o el c\u00f3lera. Porque, aunque nos cueste aceptarlo, el coronavirus puede haber dejado huellas imborrables en nuestra sociedad, cicatrices como las que seguimos arrastrando de tantas otras pandemias y epidemias que asolaron a nuestros antepasados.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Destructores de imperios<\/h3>\n\n\n\n<p>Habr\u00e1 quien, tal vez, piense que exageramos al hablar de las consecuencias sociales e incluso hist\u00f3ricas del coronavirus, que la zozobra responsable de estos peque\u00f1os entes es pasajera, que no puede durar demasiado.&nbsp;<strong>Y, como de costumbre, la mejor manera de predecir el futuro suele ser echar la vista al pasado<\/strong>. Porque, si lo pensamos, unos cuantos cap\u00edtulos de nuestra historia se han escrito con la tinta de estos&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.larazon.es\/ciencia\/20210304\/x3vxeafd7bgotgwl6vusodl6z4.html\">microorganismos<\/a>. Aunque, posiblemente, la mejor manera de explicarlo sea con el ejemplo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Es muy posible que al pensar en&nbsp;<\/strong><a href=\"https:\/\/www.larazon.es\/ciencia\/20210304\/x3vxeafd7bgotgwl6vusodl6z4.html\"><strong>epidemias&nbsp;<\/strong><\/a><strong>que han marcado la historia, nos venga a la mente la peste bub\u00f3nica.<\/strong>&nbsp;Aunque todo son variantes de la bacteria&nbsp;<em>Yersinia pestis<\/em>, no todas las pestes son iguales. Cuando hablamos de la peste, con may\u00fasculas, solemos referirnos a la bub\u00f3nica, la cual tuvo su mayor brote hacia finales de la Edad Media, en el siglo XIV.&nbsp;<strong>La peste bub\u00f3nica se transmit\u00eda por la picadura de las pulgas&nbsp;<\/strong>y daba lugar a una serie de signos muy caracter\u00edsticos, como los bubones de los que recibe el nombre, bultos en axilas, ingles y otras zonas donde podemos encontrar ganglios linf\u00e1ticos. Otras formas de peste se contra\u00edan por inhalaci\u00f3n, como la neum\u00f3nica y, aunque se debe tambi\u00e9n a la&nbsp;<em>Yersinia pestis<\/em>, no debemos confundirlas entre s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.larazon.es\/resizer\/1oMJ6KF1uEJrc-nEuw3O9jz0PrA=\/600x0\/smart\/filters:format(jpg)\/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com\/larazon\/HZNRJ6S4T5FD3FGNOPQKHZR55Q.jpg\" alt=\"El Palacio de Cnosos, en Creta, fue destruido por el fuego\"\/><figcaption>El Palacio de Cnosos, en Creta, fue destruido por el fuego&nbsp;FOTO:&nbsp;DREAMSTIME&nbsp;LA RAZ\u00d3N<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Se calcula que ese brote medieval mat\u00f3 en torno a un tercio de la poblaci\u00f3n europea, unos 25 millones de personas. Sin lugar a duda, fue una de las mayores cat\u00e1strofes a las que la humanidad se ha enfrentado y sigui\u00f3 dando coletazos durante un par de siglos, tiempo durante el que se sucedieron las cuarentenas y el miedo.<strong>&nbsp;<\/strong>Sin embargo, junto con los estragos tambi\u00e9n lleg\u00f3 cierta bonanza. Los precios de los alimentos b\u00e1sicos bajaron y algunos grupos sociales prosperaron, la peste dej\u00f3 nichos vac\u00edos sobre los que construir. Comenzamos a ver c\u00f3mo las epidemias moldean nuestra sociedad y, de hecho, no era la primera vez que la peste hac\u00eda esto.&nbsp;<strong>El primer&nbsp;<\/strong><a href=\"https:\/\/www.larazon.es\/ciencia\/20210304\/x3vxeafd7bgotgwl6vusodl6z4.html\"><strong>brote&nbsp;<\/strong><\/a><strong>de peste bub\u00f3nica se conoce como la peste de Justiniano y fue a mediados del siglo VI.&nbsp;<\/strong>Algunos historiadores consideran que, junto con otros problemas, esta pandemia que asol\u00f3 desde Siria hasta Irlanda supuso un factor decisivo para el colapso del Imperio Romano Oriental, que, sin embargo, todav\u00eda sobrevivir\u00eda nueve siglos m\u00e1s.&nbsp;<strong>La peste bub\u00f3nica volver\u00eda en un tercer brote en los siglos XIX y XX y mat\u00f3 a casi 15 millones de personas, la mayor\u00eda en la India.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La historia interminable<\/h3>\n\n\n\n<p>Ha habido muchos casos como estos y puede que otro de los m\u00e1s famosos fuera la peste de Atenas, que de peste tuvo poco. A finales del siglo V a.C. un brote de lo que posiblemente era una fiebre tifoidea<strong>&nbsp;<\/strong>(producida por&nbsp;<em>Salmonella typhi<\/em>)<strong>&nbsp;se col\u00f3 entre las murallas atenienses en un momento especialmente vulnerable.&nbsp;<\/strong>Estaban siendo asediados por los Espartanos y, en esas condiciones de hacinamiento, hambre y debilidad, la epidemia hizo mella en ellos, matando a una tercera parte de los habitantes de Atenas. Posiblemente, este&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.larazon.es\/ciencia\/20210304\/x3vxeafd7bgotgwl6vusodl6z4.html\">microorganismo&nbsp;<\/a>fue determinante en la derrota de Atenas frente a Esparta y, por lo tanto, clave en la ca\u00edda en desgracia de Atenas, que, por culpa del brote, acababa de perder a su m\u00e1s insigne l\u00edder de todo el \u00c1tica. Si nos ponemos po\u00e9ticos, podemos hablar incluso de una especie de efecto mariposa por el que, brotes de distintas enfermedades, han magnificado su impacto social al afectar a la econom\u00eda, la pol\u00edtica e incluso las creencias individuales.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ahora hemos hablado de dos de los tres&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.larazon.es\/ciencia\/20210304\/x3vxeafd7bgotgwl6vusodl6z4.html\">microorganismos&nbsp;<\/a>que m\u00e1s estragos han causado en nuestra especie (al menos mediante&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.larazon.es\/ciencia\/20200801\/ipofygqwwnga7ahvd3mgqu26pe.html\">brotes&nbsp;<\/a>concretos) y, precisamente una investigaci\u00f3n recientemente publicada, nos habla de sus or\u00edgenes. El Instituto Max Planck de Antropolog\u00eda Evolutiva de Alemania ha estado analizando restos humanos de hace m\u00e1s de 4000 a\u00f1os de antig\u00fcedad. Concretamente, se trata de esqueletos de un antiguo cementerio cretense y, tras estudiar el ADN que permanec\u00eda en ellos, han descubierto algo inquietante. En aquellos restos hab\u00eda material gen\u00e9tico antiguo de nuestras dos protagonistas: la&nbsp;<em>Yersinia pestis<\/em>&nbsp;y la&nbsp;<em>Salmonella typhi<\/em>.&nbsp;<strong>No son los indicios m\u00e1s antiguos que tenemos de estos&nbsp;<\/strong><a href=\"https:\/\/www.larazon.es\/ciencia\/20210304\/x3vxeafd7bgotgwl6vusodl6z4.html\"><strong>microorganismos<\/strong><\/a><strong>, por ejemplo, sospechamos que ya hab\u00eda variantes de peste en el neol\u00edtico, pero lo que nos sugieren estos resultados es algo ligeramente diferente.<\/strong>Un total de 32 individuos hallados durante el an\u00e1lisis presentaban restos de las bacterias<\/p>\n\n\n\n<p>La presencia de estas&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.larazon.es\/ciencia\/20210304\/x3vxeafd7bgotgwl6vusodl6z4.html\">bacterias&nbsp;<\/a>era inesperada y, dado que se han encontrado no en uno, sino en 32 individuos hallados en la cueva cretense de Hagios Charalambos, parece justificado empezar a especular con un posible brote de peste y fiebre tifoidea. No sabemos c\u00f3mo de virulentas podr\u00edan ser esas antiguas variantes, pero sabemos que coinciden con un periodo de declive en la cultura minoica que, hasta ahora, hab\u00eda sido relativamente oscuro. Posiblemente, la ca\u00edda de la civilizaci\u00f3n minoica se deba a m\u00e1s factores, como la llegada de otros pueblos a las islas del Egeo, pero ser\u00eda razonable que una epidemia hubiera formado parte de una especie de tormenta perfecta.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u00bfY por qu\u00e9 no nos extinguen?<\/h3>\n\n\n\n<p>Y, aunque nos cueste entenderlas como tal, en el pasado reciente hemos vivido casos incluso m\u00e1s graves, como puede ser la epidemia de polio de 1916 (27 mil afectados), la gripe de 1918 (500 millones de muertos), la gripe aviar de mediados del siglo pasado (1 mill\u00f3n de muertos), la gripe porcina de 2009, el \u00e9bola de 2014, el zika de 2015 y, por supuesto, una de las m\u00e1s ignoradas a pesar de su importancia, la pandemia de VIH, causante del SIDA, y que ya parece haberse cobrado a 35 millones de personas, un 40% m\u00e1s de los que extermin\u00f3 el segundo brote de peste bub\u00f3nica.&nbsp;<strong>Las&nbsp;<\/strong><a href=\"https:\/\/www.larazon.es\/ciencia\/20210304\/x3vxeafd7bgotgwl6vusodl6z4.html\"><strong>epidemias&nbsp;<\/strong><\/a><strong>han sido algo consustancial a la vida en comunidad y, ahora que las comunidades son globales, las pandemias parecen estar ganando cuerpo.&nbsp;<\/strong>La pregunta, por lo tanto, es por qu\u00e9 no ha aparecido todav\u00eda un microorganismo tan eficaz que nos extinga.<\/p>\n\n\n\n<p>Los motivos son varios, pero para entenderlos podemos imaginar, en lugar de un microorganismo, un predador cualquiera. Imaginemos un animal cazador que evolucione para hacerse m\u00e1s eficiente, es de esperar que sus presas tambi\u00e9n evolucionen para sobrevivir mejor a sus armas, por lo que es dif\u00edcil que llegara a perfeccionarse tanto que dejara completamente vulnerables a quienes depreda.&nbsp;<strong>Algo parecido pasa en nuestro caso, con las&nbsp;<\/strong><a href=\"https:\/\/www.larazon.es\/ciencia\/20210304\/x3vxeafd7bgotgwl6vusodl6z4.html\"><strong>infecciones&nbsp;<\/strong><\/a><strong>para las cuales vamos desarrollando protecciones, tanto innatas como adquiridas<\/strong>&nbsp;(por ejemplo, la inmunidad).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, imaginemos que la presa no pudiera adaptarse. Ni siquiera en esta situaci\u00f3n ser\u00eda razonable pensar que el predador pudiera volverse tan eficiente como la exterminar por completo a su presa, ser\u00eda equivalente a comerse todas plantas y semillas de una granja de una sentada en lugar de moderarse y destinar parte del excedente a la nueva cosecha. Los&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.larazon.es\/ciencia\/20200801\/ipofygqwwnga7ahvd3mgqu26pe.html\">microorganismos&nbsp;<\/a>pat\u00f3genos no pueden exterminar de un plumazo a sus hospedadores o se quedar\u00edan sin formas de subsistir. Por ese motivo, tienden a encontrar un equilibrio por el cual, cuanto m\u00e1s graves son los s\u00edntomas, m\u00e1s lento avanzan y menos contagiosas son y viceversa (aunque, por supuesto, hay muchas excepciones).&nbsp;<strong>En eso consiste nuestra extra\u00f1a relaci\u00f3n con el mundo&nbsp;<\/strong><a href=\"https:\/\/www.larazon.es\/ciencia\/20210304\/x3vxeafd7bgotgwl6vusodl6z4.html\"><strong>microsc\u00f3pico<\/strong><\/a><strong>.&nbsp;<\/strong>Nos dejan vivir para que ellos prosperen pero, de vez en cuando, los acontecimientos se desatan y nos recuerdan qui\u00e9n est\u00e1 realmente al mando.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">QUE NO TE LA CUELEN:<\/h3>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Hay textos cient\u00edficos que consideran a los virus parte de los microorganismos, al menos en cuanto a lo que la disciplina de la microbiolog\u00eda se refiere, independientemente de que los identifiquen como seres vivos o no.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">REFERENCIAS (MLA):<\/h3>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Gunnar U. Neumann et al, Ancient Yersinia pestis and Salmonella enterica genomes from Bronze Age Crete, Current Biology (2022). DOI: 10.1016\/j.cub.2022.06.094<\/li><li><a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1016\/j.coviro.2017.06.005\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">\u00bb Viruses as vectors of horizontal transfer of genetic material in eukaryotes\u201d Current Opinion in Virology (2017) https:\/\/doi.org\/10.1016\/j.coviro.2017.06.005.<\/a><\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Fuente: https:\/\/www.larazon.es\/cultura\/20220823\/nwyab7mzj5ernewaipbgefcrkq.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Instituto Max Planck de Antropolog\u00eda Evolutiva ha descubierto microorganismos virulentos en restos humanos de m\u00e1s de 4.000 a\u00f1os de 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