{"id":32797,"date":"2022-07-23T08:28:39","date_gmt":"2022-07-23T13:28:39","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=32797"},"modified":"2022-07-23T08:28:41","modified_gmt":"2022-07-23T13:28:41","slug":"la-espeluznante-historia-de-divine-y-el-efecto-valla-de-los-campos-de-refugiados-de-uganda-a-7-137-km-de-melilla-cronica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/la-espeluznante-historia-de-divine-y-el-efecto-valla-de-los-campos-de-refugiados-de-uganda-a-7-137-km-de-melilla-cronica\/","title":{"rendered":"La espeluznante historia de Divine&#8230; y el &#8216;efecto valla&#8217; de los campos de refugiados de Uganda, a 7.137 km de Melilla | Cr\u00f3nica"},"content":{"rendered":"\n<p><em>\u00abFui violada, y mis hermanas y mi madre&#8230; Y asesinaron a mi padre y a mi hermano\u00bb&#8230; Divine y su vida en los campamentos de refugiados africanos que impiden que el drama en Melilla sea a\u00fan mayor&#8230;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-style-default\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"990\" height=\"660\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/16569535047791.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-32798\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/16569535047791.jpg 990w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/16569535047791-300x200.jpg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/16569535047791-768x512.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 990px) 100vw, 990px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-medium-font-size\">MART\u00cdN MUCHA \/ Texto y Fotos \/ CR\u00d3NICA \/ El Mundo<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abTocaron la puerta de noche. Abri\u00f3 mi padre y le asesinaron. Despu\u00e9s a mi hermano. Violaron a mi madre, a mi hermana de 20 a\u00f1os, a m\u00ed, a mi hermana de 12&#8230;\u00bb. Varios d\u00edas despu\u00e9s de escucharla sigo recordando como si me contara su historia susurr\u00e1ndomela al o\u00eddo. Con los iris como si tuvieran una capa de roc\u00edo. Divine est\u00e1 all\u00ed, en un campamento de refugiados, en Uganda. Estamos muy cerca de la explosiva frontera con el Congo y Ruanda.&nbsp;<strong>La guerrilla M23 ha tomado el control de Bunagana, a s\u00f3lo 15 kil\u00f3metros,&nbsp;<\/strong>y han desplegado toda su muerte. Son olas de gente que llegan. Con sus dramas, sus miedos, sin nada. Los soldados est\u00e1n nerviosos a cada paso de los reci\u00e9n llegados. Los cachean. Les pasan detector de metales. Divine est\u00e1 en un rinc\u00f3n de una habitaci\u00f3n contando lo que pasa. De lo que huyen.<\/p>\n\n\n\n<p>Es lunes y lleg\u00f3 hace escasas horas. Es una adolescente que huy\u00f3 de la fatalidad por la ventana. Sin direcci\u00f3n. Con lo puesto. \u00abLa primera vez trat\u00e9 de correr. Me capturaron. Lo o\u00ed todo. Tres atacaron a mi madre. Otro a mi hermana, otro a m\u00ed, otro fue a por la peque\u00f1a. Del dolor, de la impotencia, era mi primera vez, me desmay\u00e9\u00bb. Al despertar lloraron juntas. Limpiaron y velaron sus muertos. Se hab\u00edan quedado completamente solas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por si se lo preguntan, ellas ten\u00edan un destino. La hermana mayor estaba estudiando para ser doctora y trabajando. Divine quer\u00eda ir a la universidad. Y est\u00e1 aqu\u00ed, entre familias enteras, sin saber si sus hermanas y su madre est\u00e1n vivas. \u00abDespu\u00e9s, nos cambiamos de casa. Yo apenas recordaba&#8230; Era ese hombre, con su pistola en mi cabeza, dici\u00e9ndome que no me mueva. Me tap\u00f3 los ojos&#8230;\u00bb. Pensaban seguir adelante, estaban juntas al menos. Pero&#8230;&nbsp;<strong>\u00abLos escuchamos de nuevo. Borrachos, los mismos soldados&#8230;\u00bb.<\/strong>&nbsp;El mismo ruido intentando forzar la puerta. Las hab\u00edan encontrado y quer\u00edan repetir, en el mejor de los casos. En el peor, convertirlas en esclavas. Y, quiz\u00e1s despu\u00e9s matarlas para que no quedaran testigos de su horror. Temblaban. Decidieron r\u00e1pido. Huyeron. En distintas direcciones, con el sonido de las botas escuch\u00e1ndose cerca. Divine corri\u00f3 y salt\u00f3. Durante horas.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00fan Divine no sabe si las otras mujeres de su familia est\u00e1n vivas. Ella -con su rostro ovalado, su nariz delgada y unos ojos abiertos, brillantes como el de un cisne- es ya parte del grupo de supervivientes, de los cientos y cientos que cruzan semana a semana la frontera entre Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo (RDC) y Uganda.&nbsp;<strong>Este \u00faltimo es un pa\u00eds de acogida, el m\u00e1s importante de \u00c1frica. Tiene entre 1,5 y 2 millones de refugiados.<\/strong>&nbsp;Es el gran parapeto de las olas migratorias, el que evita que el drama sea a\u00fan mayor en Melilla y Ceuta, en Canarias, en Lampedusa&#8230;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2022\/07\/04\/16569535059261.jpg\" alt=\"En la imagen que abre el reportaje, Divine ha relatado a 'Cr\u00f3nica' lo que est\u00e1n viviendo las mujeres que huyen del sadismo y torturas del M23. Busca a su familia. Sobre estas l\u00edneas, Noa (40 a\u00f1os), Esperanza (38) y sus hijos han escapado de la muerte.\"\/><figcaption>En la imagen que abre el reportaje, Divine ha relatado a &#8216;Cr\u00f3nica&#8217; lo que est\u00e1n viviendo las mujeres que huyen del sadismo y torturas del M23. Busca a su familia. Sobre estas l\u00edneas, Noa (40 a\u00f1os), Esperanza (38) y sus hijos han escapado de la muerte.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>En los campamentos donde est\u00e1 Divine hay un batall\u00f3n de organizaciones que se juegan el tipo para mantener algo tan b\u00e1sico como el agua potable. Con fondos de la Uni\u00f3n Europea, que ha invertido m\u00e1s de 250 millones en Uganda para sostener la ayuda humanitaria. Ya se han aprobado 1.810 millones para la zona del Cuerno de \u00c1frica y colindantes (Somalia, Etiop\u00eda, Kenia, Sud\u00e1n, Eritrea, Sud\u00e1n del Sur, Tanzania, Uganda y Yubuti). Y es posible ver los resultados, aqu\u00ed en Kisoro, a 15 kil\u00f3metros de<strong>&nbsp;la belleza m\u00e1s absoluta<\/strong>&nbsp;(el parque nacional del Gorila de Mgahinga) y el infierno, Bunagana&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p><em>Flashback<\/em>. Para llegar a Kisoro hay que tomar una avioneta desde Entebbe. Desde arriba se ve el Lago Victoria, que parece abarcar el horizonte. El cielo, la muerte, el tiempo lucen detenidos ante la Perla de \u00c1frica. Con las turbulencias uno vuelve a la consciencia de que hay que saber vivir en \u00c1frica. Y hay que saber morir tambi\u00e9n&#8230; Al aterrizar, el centro de recibimiento de Nyakabande tiene el mismo movimiento que un aeropuerto.&nbsp;<strong>Los afortunados llegan con alguna maleta; los menos, con lo puesto.<\/strong>&nbsp;Les hacen tests Covid, les duchan, les dan la comida y el agua que muchos no han probado en d\u00edas. El chillido de los lactantes retumba. \u00c9sta es otra guerra olvidada.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras escribo el reportaje, los M23 mataron a 17 personas a machetazos, cuatro de ellos ni\u00f1os inocentes.&nbsp;<strong>En esta triple frontera, hay intereses de la guerrilla, y los gobierno de RDC, Uganda y de Ruanda.&nbsp;<\/strong>Un equilibrio que se antoja imposible. Se repiten nombres de clanes: tutsis, hutus&#8230; Algunos reci\u00e9n llegados se rebelan, lanzan piedras a la carretera, los AK-47 se rastrillan. La polic\u00eda militar los arroja al suelo. Les apunta con sus armas. Llegan autobuses con m\u00e1s refugiados. Los ni\u00f1os dicen hola con las manos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEs impredecible la situaci\u00f3n en la frontera\u00bb, dicen las autoridades locales y coinciden con los representantes de la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur). Eso mientras&nbsp;<strong>por doquier hay letreros orientativos previniendo de la malaria y el \u00e9bola.&nbsp;<\/strong>En el campamento, se amontonan ante la llamada para la comida. Las ollas llegan a medir metro y medio de di\u00e1metro.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2022\/07\/04\/16569535037123.jpg\" alt=\"Miles de refugiados llegan desde la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo a Uganda, donde la guerrilla ha tomado la poblaci\u00f3n fronteriza de Bunagana. Un polvor\u00edn latente en el que tambi\u00e9n est\u00e1 involucrado Ruanda.\"\/><figcaption>Miles de refugiados llegan desde la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo a Uganda, donde la guerrilla ha tomado la poblaci\u00f3n fronteriza de Bunagana. Un polvor\u00edn latente en el que tambi\u00e9n est\u00e1 involucrado Ruanda.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>La familia de Noa y Esperanza, 40 y 38 a\u00f1os, est\u00e1n bajo un toldo. Ellos escaparon de las balas. \u00abNuestra aldea fue incendiada\u00bb. Aderina, Ester, Janet, sus peque\u00f1as, \u00abse libraron de ser violadas\u00bb. Tumushime, Mos, Yosua, de ser ni\u00f1os soldados. De eso huyeron.&nbsp;<strong>A\u00fan tienen cicatrices sin sanar.<\/strong>&nbsp;A una de las chiquillas le atropell\u00f3 una motocicleta. Eran agricultores y tuvieron que abandonar a sus cabras. \u00abHan destruido todo\u00bb. A\u00fan as\u00ed quieren volver. Es su esperanza. Su tierra, aunque est\u00e9 quemada.<\/p>\n\n\n\n<p>Dushime, 19 a\u00f1os, un jovenzuelo con iris marrones grandes, de metro setenta y cinco, luce una camiseta que dice \u00c1frica. El viene de cerca, de Jamba. Le ven\u00edan a reclutar. \u00abDurante la noche llegaron. Sonaron las balas\u00bb. Vinieron por comida y por \u00e9l&#8230;&nbsp;<strong>\u00abSi me hubieran atrapado no estar\u00eda vivo\u00bb. Lo \u00fanico que se llev\u00f3 fueron sus notas del colegio. Nos las ense\u00f1a. Es buen alumno<\/strong>. \u00abQuiero terminar y sacarme el diploma. Trabajar. Trabajar. Esa es mi oportunidad\u00bb. No tiene a nadie m\u00e1s en el campamento de refugiados.<\/p>\n\n\n\n<p>Rebecca, 48 a\u00f1os, est\u00e1 aqu\u00ed, en cambio, con ocho de los suyos. Recuerda dos cosas de su escapada: \u00abLa sangre\u00bb y c\u00f3mo cogi\u00f3 a sus peque\u00f1os sin dudar. Hubo una intensa pelea. Rememora a los muertos del camino, a los que cayeron por la metralla y las granadas.&nbsp;<strong>\u00abA un vecino con todo el rostro partido. Quemado. Es horrible\u00bb.<\/strong>&nbsp;Va a su carpa con paso raudo. Su nuevo hogar se sostiene con sogas y grandes clavos hundidos en las piedras volc\u00e1nicas.<\/p>\n\n\n\n<p>Martes. Viaje por medio pa\u00eds en una van que tiene protecciones de metal hasta en las luces traseras. El viaje de Kisoro a Nakivale es m\u00e1s largo de lo que pensaban los&nbsp;<em>fixers<\/em>. Comenzamos a las 7:45 y llegamos a las 14 horas.<strong>&nbsp;Un viaje entre volcanes y mutilados.&nbsp;<\/strong>Nos cruzamos con una grulla coronada, el p\u00e1jaro nacional. Parte del paisaje son las vacas de grandes cuernos. El conductor tiene que parar para refrescar los frenos con agua. Huele a pl\u00e1stico quemado.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay infames obst\u00e1culos a lo largo de la carretera. M\u00e1s mutilados, ni\u00f1os que caminan sin rumbo, motos sobrecargadas. Tres volcanes alineados, una nube en la cima de la m\u00e1s alta, como copo de algod\u00f3n o nieve&nbsp;<em>fake<\/em>.&nbsp;<strong>Llegamos a Nakivale, aqu\u00ed los refugiados son 129.386, sobre una poblaci\u00f3n de 138.380.&nbsp;<\/strong>De ellos, 75.148 provenientes de la RDC. El 78%, mujeres y ni\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Vuelven a comenzar en un nuevo pa\u00eds y les dan lo b\u00e1sico. Un palo largo para sostener la tienda de campa\u00f1a, la lona, una lampara solar, un bid\u00f3n para recolectar agua, kit de limpieza&#8230; Ropa, una prenda superior e inferior. Sonr\u00eden sorprendidos al ver que son de Zara, colaborador para vestirlos.&nbsp;<strong>Solomon selecciona una chaqueta azul y un pantal\u00f3n a juego.<\/strong>&nbsp;Luce elegante en medio del campo de cultivo donde levantar\u00e1 su casa.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2022\/07\/04\/16569535090343.jpg\" alt=\"Los recuerdos de su huida son espeluznantes: &quot;La sangre&quot;; &quot;la noche y las balas&quot;; los abusos antes y despu\u00e9s de comenzar; la tierra que amaban, quemada... &quot;Han destruido todo&quot;. Un pastor lanza una s\u00faplica contra las violaciones las violaciones\"\/><figcaption>Los recuerdos de su huida son espeluznantes: \u00abLa sangre\u00bb; \u00abla noche y las balas\u00bb; los abusos antes y despu\u00e9s de comenzar; la tierra que amaban, quemada&#8230; \u00abHan destruido todo\u00bb. Un pastor lanza una s\u00faplica contra las violaciones las violaciones<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Mi\u00e9rcoles. Nzanuhabwa y Zawadi viven junto con sus tres hijos en una vivienda de adobe de 1.80 metros de altura y<strong>&nbsp;no m\u00e1s de 35 metros cuadrados de superficie.<\/strong>&nbsp;Tienen s\u00f3lo una frase en la mente: \u00abNos mataban\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Ruhemura, 52 a\u00f1os, ha tenido que reaprender todo. Hasta a cuidar a sus tres nietos, hu\u00e9rfanos. Analfabeta, firma su documentaci\u00f3n con huella dactilar, pero&nbsp;<strong>ha aprendido a manejar sus finanzas con tarjeta de cr\u00e9dito.&nbsp;<\/strong>Para recibir la peque\u00f1a ayuda econ\u00f3mica que brinda DG-ECHO (Protecci\u00f3n Civil y Operaciones de Ayuda Humanitaria Europeas).<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfC\u00f3mo murieron los padres de sus nietos?<\/p>\n\n\n\n<p>-S\u00f3lo s\u00e9 que a \u00e9l le obligaron a cargar pesadas cargas para la guerrilla.&nbsp;<strong>Cuando estaba por acabar, le dispararon por la espalda.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">EFECTO VALLA: 7.137 KM. HASTA MELILLA<\/h2>\n\n\n\n<p>Es parte de la red de protecci\u00f3n que hace que aqu\u00ed todo tenga un orden tras el caos de la guerra. Es el efecto valla, a 7.137 km hasta Melilla.&nbsp;<strong>Esa peque\u00f1a inyecci\u00f3n econ\u00f3mica impide un \u00e9xodo mayor&#8230;<\/strong>&nbsp;No m\u00e1s de 30 euros mensuales. La abuela observa a los peque\u00f1ajos juguetear alrededor. Los patos graznan. El cielo de Uganda es azul verdoso.<\/p>\n\n\n\n<p>A 100 metros est\u00e1 Matanda. Ten\u00eda 16 a\u00f1os cuando huy\u00f3 de los disparos y la violencia. Pero a veces lo peor es lo que pasa en la ruta.&nbsp;<strong>\u00abEn el camino qued\u00e9 embarazada\u00bb.&nbsp;<\/strong>Abusaron de ella. Y aqu\u00ed est\u00e1. Ha construido su casa, trabaja y quiere seguir estudiando cuando pueda enviarla a la escuela. Aquel lugar donde ella era de las mejores de su clase&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQu\u00e9 te gustaba del cole?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>-\u00c1lgebra.<\/strong>&nbsp;Pero quiero ser enfermera. Puedo serlo. Lo s\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo dice mientras sostiene a su hija, que mira a la c\u00e1mara con una intensidad inusitada. Como pidi\u00e9ndole respuestas por estar d\u00f3nde est\u00e1. Hay una belleza inusitada en su manera de hacerlo.&nbsp;<strong>Tan emocional como triste.&nbsp;<\/strong>Tan aut\u00e9ntica como sentimental.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2022\/07\/04\/16569535080988.jpg\" alt=\"La esperanza para los que han escapado a veces s\u00f3lo es tener agua potable.\"\/><figcaption>La esperanza para los que han escapado a veces s\u00f3lo es tener agua potable.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Jueves. Gabriel Chimogomogo Balangaliza, 61 a\u00f1os, es cristiano pentecostal. Se sienta con nosotros para contar el gran drama de sus fieles. \u00abVengo a denunciar los abusos sexuales entre los refugiados\u00bb, dice para que se sepa. Que es un grav\u00edsimo problema denunciado por Amn\u00edstia Internacional. \u00abNo se puede negar\u00bb.&nbsp;<strong>Basta ver alrededor: adolescentes embarazadas, madres ni\u00f1as.<\/strong>&nbsp;\u00abSiento miedo\u00bb. Reza su salmo favorito, por ellas: \u00abDel Se\u00f1or es la tierra y cuanto la llena&#8230;\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta historia de abusos en Uganda tiene ra\u00edces desde las atrocidades del Ej\u00e9rcito de Resistencia del Se\u00f1or, del se\u00f1or de la guerra Joseph Kony, el terrorista sin piedad responsable del secuestro de m\u00e1s de 30.000 ni\u00f1os y ni\u00f1as. Ellos, soldados. Ellas, esclavas y prostituidas. Tan atroz como el carnicero Idi Am\u00edn&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Otra visita, m\u00e1s l\u00edmpida. El lugar del agua, una planta depuradora que funciona con energ\u00eda solar en Nakivale. Todo realizado con fondos europeos.&nbsp;<strong>Antes, 20.000 personas alrededor beb\u00edan un l\u00edquido amarillo repleto de minerales, que enfermaba.&nbsp;<\/strong>Nsenga Charles, 37 a\u00f1os: \u00abGracias por darnos agua, sin sabor a hierro\u00bb&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Viernes. Fin de la traves\u00eda. Vuelta a Entebbe y a Kampala. El caos perenne. Los funcionarios de la UE que desde all\u00ed piden que \u00abUganda vuelva al mapa\u00bb. Ya desde el vuelo de vuelta, sigo recordando los ojos de Divine. Buscamos a Kritsa, su hermana mayor, por Facebook, sin \u00e9xito.\u00a0<strong>La soledad es la mirada de ella.<\/strong>\u00a0Cont\u00e1ndome su violaci\u00f3n para que no se olvide. \u00abFui violada y mis hermanas y mi madre&#8230; y asesinaron a mi padre y mi hermano\u00bb. Esos ojos marrones apagados no se van. Ella prueba que la vida est\u00e1 por encima de todo. Y como esa soledad de estar sin absolutamente nadie tiene nombre, Divine.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: https:\/\/www.elmundo.es\/cronica\/2022\/07\/04\/62c31c63e4d4d8dc1b8b45ac.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abFui violada, y mis hermanas y mi madre&#8230; Y asesinaron a mi padre y a mi hermano\u00bb&#8230; Divine y su [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":32798,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[11550,3712,11549,11548],"class_list":["post-32797","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias","tag-bunagana","tag-derechos-humanos","tag-guerrilla-m23","tag-uganda"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32797","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=32797"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32797\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32799,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32797\/revisions\/32799"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/32798"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32797"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=32797"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=32797"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}