{"id":29939,"date":"2022-06-14T07:42:43","date_gmt":"2022-06-14T12:42:43","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=29939"},"modified":"2022-06-14T07:42:45","modified_gmt":"2022-06-14T12:42:45","slug":"retrato-de-thomas-mann-desde-el-primer-amante-a-la-ultima-soledad-el-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/retrato-de-thomas-mann-desde-el-primer-amante-a-la-ultima-soledad-el-mundo\/","title":{"rendered":"Retrato de Thomas Mann, desde el primer amante a la \u00faltima soledad | El Mundo"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Colm T\u00f3ib\u00edn novela la vida del escritor alem\u00e1n en &#8216;El mago&#8217;.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"746\" height=\"839\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/16551278175867.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-29940\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/16551278175867.jpg 746w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/16551278175867-267x300.jpg 267w\" sizes=\"(max-width: 746px) 100vw, 746px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-medium-font-size\">LUIS ALEMANY \/ EL MUNDO<\/p>\n\n\n\n<p>Si la vida de\u00a0<strong>Thomas Mann<\/strong>\u00a0fuese una pieza de videoarte o el tr\u00e1iler de una pel\u00edcula, la obra podr\u00eda empezar con una imagen casi on\u00edrica y saturada de luz, una escena de iniciaci\u00f3n entre dos compa\u00f1eros de internado en un muelle de L\u00fcbeck que se han escapado de clase para cruzar la frontera entre la amistad y la sexualidad, pero que, al final, dan un paso atr\u00e1s, asustados por la transgresi\u00f3n. Entonces, empezar\u00eda a sonar la\u00a0<em>Octava Sinfon\u00eda\u00a0<\/em>de Mahler en alguno de sus tramos m\u00e1s perturbadores y la pel\u00edcula se convertir\u00eda en un crescendo de im\u00e1genes en collage: Venecia, Hitler, el Nobel, Davos, Heinrich Mann, Los \u00c1ngeles, Freud, los hijos, el sexo prohibido, el suicidio, la guerra&#8230; Y al final, en ese momento en el que\u00a0<strong>Mahler detiene el estruendo y retoma la melod\u00eda perdida<\/strong>, la imagen volver\u00eda a la dulzura de L\u00fcbeck.<\/p>\n\n\n\n<p>PARA SABER M\u00c1S<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2014\/11\/25\/14169446980694.jpg\" alt=\"Mann, entre Bruno Walter (izqda.) y Arturo Toscanini (dcha.)\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Literatura.&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/cultura\/2014\/11\/26\/5474dbb7ca4741bd158b457e.html\">Un m\u00fasico llamado Thomas Mann<\/a><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>REDACCI\u00d3N:P. URTEAGA&nbsp;Madrid<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/cultura\/2014\/11\/26\/5474dbb7ca4741bd158b457e.html\">Un m\u00fasico llamado Thomas Mann<\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2019\/07\/18\/15634779902915.jpg\" alt=\"Los hermanos Mann en enero de 1905.\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Literatura.&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/cultura\/literatura\/2019\/07\/19\/5d30c816fc6c83dd678b460b.html\">Hermanos Mann, \u00e1ngeles azules entre suicidas<\/a><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>REDACCI\u00d3N:LUIS ALEMANY<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/cultura\/literatura\/2019\/07\/19\/5d30c816fc6c83dd678b460b.html\">Hermanos Mann, \u00e1ngeles azules entre suicidas<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><em>El mago<\/em>, de Colm T\u00f3ib\u00edn (Lumen), es lo contrario a una pieza de videoarte o a una sinfon\u00eda de Mahler. Es un relato largo, fluido y de estilo casi invisible que relata la vida de Thomas Mann&nbsp;<strong>sin que una sola escena aparezca enfatizada, sin que ninguna idea se presente como un gran misterio&nbsp;<\/strong>desvelado. El misterio de Mann, el de&nbsp;<em>El Mago<\/em>, no fue su sexualidad, ni lo que su severidad escond\u00eda, ni su talento para la narraci\u00f3n. El misterio de Mann es algo tan nuclear en el personaje que ser\u00eda infantil desvelarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLo que me fascina de Mann es<strong>&nbsp;su condici\u00f3n fantasmag\u00f3rica<\/strong>. Hay relatos de muchas escenas de su vida familiar en las que el entraba en su casa y todo el mundo hac\u00eda ruido y tocaba m\u00fasica y bailaba, todo el mundo menos \u00e9l, que permanec\u00eda silencioso y callado. Thomas observaba, era una presencia fantasmag\u00f3rica. No gritaba, no discut\u00eda, no interrump\u00eda&#8230; Y eso era contradictorio con el poder que ten\u00eda cuando escrib\u00eda\u00bb, explica T\u00f3ib\u00edn desde Los \u00c1ngeles, la ciudad en la que el autor de&nbsp;<em>Doctor Fausto&nbsp;<\/em>se exili\u00f3 entre 1942 y 1952.<\/p>\n\n\n\n<p>La idea de que T\u00f3ib\u00edn, el autor de&nbsp;<em>Nora Webster&nbsp;<\/em>y de&nbsp;<em>Brooklyn<\/em>, novele la vida de Thomas Mann es irresistible pero no ins\u00f3lita. Hace 16 a\u00f1os, T\u00f3ibin public\u00f3 en Espa\u00f1a&nbsp;<em>The Master. Retrato del artista adulto&nbsp;<\/em>(Edhasa), su relato de Henry James. \u00abTanto Thomas Mann como Henry James&nbsp;<strong>fueron escritores que se crearon una imagen con la que presentarse ante el mundo<\/strong>. Mann se proyect\u00f3 como un acad\u00e9mico, un intelectual alem\u00e1n, una presencia s\u00f3lida&#8230; Despu\u00e9s de su muerte, el mundo descubri\u00f3 que su realidad estaba llena de grietas, que fue muy inestable, que se ve\u00eda a s\u00ed mismo como una&nbsp;<strong>presencia fr\u00e1gil<\/strong>. Su vida estaba llena de ambig\u00fcedades sexuales, pol\u00edticas y respecto al sentido que ten\u00eda de s\u00ed mismo\u00bb, explica T\u00f3ib\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p>La tentaci\u00f3n es empezar por la sexualidad. Primera escena, la de los muelles de L\u00fcbeck. Thomas Mann, un adolescente casi inaccesible para sus compa\u00f1eros, descubre la amistad en el hijo de un molinero, idealiza ese v\u00ednculo y lo romantiza. El d\u00eda de la escapada, declara su amor. no del todo claramente pero casi, y su amigo le contesta con un no pero s\u00ed pero no y un abrazo dif\u00edcil de interpretar. Despu\u00e9s llegan las vacaciones y la amistad se diluye. Segunda escena: cuando Mann estudia bachillerato y vive solo, de hu\u00e9sped en casa de un profesor, el hijo de este,&nbsp;<strong>un chico vulgar y desde\u00f1oso<\/strong>, lo convierte en su amante. La relaci\u00f3n es m\u00e1s bien brutal y est\u00e1 siempre al borde del descubrimiento y de la infamia. Si alguien fantasea con una historia que se llamase&nbsp;<em>Lo que no se cont\u00f3 de Los Buddenbrook,<\/em>&nbsp;aqu\u00ed tiene material.<\/p>\n\n\n\n<p>Tercera escena: M\u00fanich, un concierto de Wagner. Mann, a\u00fan un aspirante a escritor, est\u00e1 sentado en una butaca de segunda clase del auditorio. Su mirada se dirige a la platea, a&nbsp;<strong>Katia y Klaus Pringsheim, los m\u00e1s bellos miembros de la burgues\u00eda intelectual de la ciudad: guapos, cultos, divertidos, transgresores, jud\u00edos<\/strong>&#8230; Mann los ve con deseo, a los dos, al mismo tiempo. Katia detecta su mirada y entiende todo, los recovecos y la soledad de Thomas. Y, entonces, empieza el cortejo que termin\u00f3 en 50 a\u00f1os de matrimonio y seis hijos. \u00abMann mantuvo en secreto su sexualidad, su deseo y algunos encuentros. Pero&nbsp;<strong>su matrimonio no fue triste como suele ocurrir con los hombres homosexuales que viven con una mujer<\/strong>. Katia era una persona que estaba por delante de su tiempo. Ella era consciente de qui\u00e9n era su marido y lo quer\u00eda as\u00ed\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En realidad, la sexualidad de Mann no fue nunca tan secreta. Cuando conoci\u00f3 a Katia, escribi\u00f3 un cuento en el que explicaba muy claramente ese primer impulso de poliamor wagneriano. Y de&nbsp;<em>La muerte en Venecia&nbsp;<\/em>no hay que dar muchas explicaciones. Lo interesante es descubrir, con el relato de T\u00f3ib\u00edn, que esa sexualidad era parte de una imagen conflictiva que Mann ten\u00eda de s\u00ed mismo, la del portador de un&nbsp;<strong>gen maldito<\/strong>. Para empezar, porque su madre era una brasile\u00f1a cat\u00f3lica y expresiva, que desafiaba con su sola presencia las normas de L\u00fcbeck.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEsa es la esencia de la novela: la imagen de Mann del escritor burgu\u00e9s que controla su vida no era cierta. Mann, en realidad, era un hombre sensual e inestable. Incluso en su formaci\u00f3n intelectual hab\u00eda mucha inestabilidad.&nbsp;<strong>No fue a la universidad y no estuvo nunca en Par\u00eds, con lo f\u00e1cil que hubiese sido<\/strong>. Y como intelectual, era un gran lector pero era un lector pragm\u00e1tico: eleg\u00eda los libros que le interesaban para escribir\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El Mann de T\u00f3ib\u00edn es tambi\u00e9n un escritor de una facilidad insultante: pasa unos d\u00edas en Venecia y se trae&nbsp;<em>La muerte en Venecia&nbsp;<\/em><strong>como el que se trae un souvenir<\/strong>. Va a visitar a Katia a un sanatorio en los Alpes y escribe La monta\u00f1a m\u00e1gica porque esa era la consecuencia l\u00f3gica. \u00abEscribi\u00f3&nbsp;<em>Los Buddenbrook&nbsp;<\/em>somo si hubiese visto toda la historia en una fotograf\u00eda\u00bb explica su retratista.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, hay algo que no aparece en&nbsp;<em>El mago<\/em>: el retrato intelectual de Mann.&nbsp;<strong>No hay ni una sola l\u00ednea dedicada a explicar si le gustaba m\u00e1s Balzac que Tolstoi, qu\u00e9 pensaba de Goethe o de Oscar Wilde, por ejemplo<\/strong>. \u00abEsa parte la escrib\u00ed pero no funcion\u00f3, me desviaba de mi inter\u00e9s con su vida en la familia y quedaba aburrido. Elimin\u00e9 55.000 palabras al respecto\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Una sola duda, entonces:&nbsp;<strong>Mann era casi contempor\u00e1neo de Marinetti, de Picasso, de Joyce y de Le Corbusier<\/strong>. \u00bfNo le interes\u00f3 la revoluci\u00f3n intelectual de su generaci\u00f3n, la de las vanguardias? \u00abEmpez\u00f3 a interesarse por el modernismo muy tarde, en Am\u00e9rica, en 1940. En ese momento se enter\u00f3 de lo que hab\u00eda conseguido James Joyce, aunque no creo que lo leyera. No hay ninguna menci\u00f3n en sus diarios ni en sus cartas sobre Picasso ni sobre Marinetti. Freud s\u00ed le interes\u00f3 mucho.&nbsp;<strong>Schoenberg le fascin\u00f3 intelectualmente m\u00e1s que como un gozo de los sentidos<\/strong>. Su gusto se qued\u00f3 en Wagner y Mahler. En realidad, era un hombre alem\u00e1n del XIX que tuvo la mala suerte de vivir en el XX\u00bb.M\u00e1s en El Mundo<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/espana\/2022\/06\/14\/62a79588fc6c836c118b4590.html\">\u00a1Se\u00f1or Moreno, Juanma, di algo!<\/a><a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/album\/loc\/famosos\/2022\/06\/13\/62a6eaeee4d4d89b718b456f_1.html\">El lunes de los famosos, en im\u00e1genes<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La tendencia es ver en el destino de los hijos de Mann, autodestructivos, suicidas y adictos a la droga, una prueba de que esa mezcla de anacronismo, ocultamiento y severidad fue la semilla de un dolor insuperable. T\u00f3ib\u00edn no lo cree: sostiene que los hijos del novelista\u00a0<strong>fueron ni\u00f1os felices cuyas vidas quedaron destrozadas por el trauma del III Reich<\/strong>. Si padre, en cambio, hizo lo correcto: \u00abEn 1914 era un mon\u00e1rquico, proprusiano, conservador. Despu\u00e9s, se convirti\u00f3 en un gran dem\u00f3crata y se manifest\u00f3 con mucho valor contra Hitler\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: https:\/\/www.elmundo.es\/cultura\/literatura\/2022\/06\/14\/62a7344cfdddffa7978b4579.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Colm T\u00f3ib\u00edn novela la vida del escritor alem\u00e1n en &#8216;El mago&#8217;. 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