{"id":29778,"date":"2022-06-12T07:43:33","date_gmt":"2022-06-12T12:43:33","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=29778"},"modified":"2022-06-12T07:43:36","modified_gmt":"2022-06-12T12:43:36","slug":"la-librera-de-el-cairo-una-historia-fabulosa-sin-final-feliz-el-confidencial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/la-librera-de-el-cairo-una-historia-fabulosa-sin-final-feliz-el-confidencial\/","title":{"rendered":"La librera de El Cairo, una historia fabulosa&#8230; sin final feliz | El Confidencial"},"content":{"rendered":"\n<p><em>La emocionante historia de tres mujeres que fundaron la librer\u00eda Diwan en la capital de Egipto que finalmente no pudo resistir el empuje del fundamentalismo<\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/f.elconfidencial.com_original_3ff_74f_1d8_3ff74f1d8a83c07a2e7e6fc2a0a4007e-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-29779\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/f.elconfidencial.com_original_3ff_74f_1d8_3ff74f1d8a83c07a2e7e6fc2a0a4007e-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/f.elconfidencial.com_original_3ff_74f_1d8_3ff74f1d8a83c07a2e7e6fc2a0a4007e-300x225.jpg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/f.elconfidencial.com_original_3ff_74f_1d8_3ff74f1d8a83c07a2e7e6fc2a0a4007e-768x576.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/f.elconfidencial.com_original_3ff_74f_1d8_3ff74f1d8a83c07a2e7e6fc2a0a4007e.jpg 1200w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Nadia Wassef (Foto: Andrew Mason)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-medium-font-size\">NADIA WASSEF \/ EL CONFIDENCIAL<\/p>\n\n\n\n<p>Ten\u00eda siete a\u00f1os cuando los miembros de los Hermanos Musulmanes asesinaron a&nbsp;<strong>Anuar al Sadat<\/strong>, y su vicepresidente,&nbsp;<strong>Hosni Mubarak<\/strong>, asumi\u00f3 el poder en 1981. Era&nbsp;<strong>una antigua librera de treinta y siete a\u00f1os con diez librer\u00edas<\/strong>, 150 empleados, dos m\u00e1steres, un exmarido (de aqu\u00ed en adelante denominado N\u00famero Uno), un segundo marido (N\u00famero Dos) y dos hijas cuando Mubarak fue destituido en 2011.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero nuestra historia empieza mucho antes de la Revoluci\u00f3n egipcia y antes de la serie de levantamientos conocidos como la Primavera \u00c1rabe. Durante buena parte de mi vida he vivido en Zamalek, una isla en un r\u00edo rodeada por un desierto: coordenadas 30\u00ba N, 31\u00ba E. Zamalek, un distrito del oeste de El Cairo, se recuesta en medio del Nilo. Cuenta la leyenda que El Cairo debe su nombre al planeta Marte, Al Najm Al Qahir, que se alz\u00f3 el d\u00eda de la fundaci\u00f3n de la ciudad.&nbsp;<strong>Se la conoce como al Qahira, \u2018vencedora\u2019.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En la arteria principal, peatonal y vial, de Zamalek, la calle 26 de Julio, se alzan dos edificios gemelos llamados las mansiones Baehler. Sus techos altos, patios y florituras de estuco sugieren un pasado glorioso. Los compresores de aire acondicionado se aferran a las barandillas de los balcones, los cables sueltos recogen la suciedad y los restos de papel, y la colada cuelga en medio del calor. Una serie de negocios bordean la calle: Nouby, el anti-cuario; Cilantro, la cafeter\u00eda; Thomas Pizza; el Banco de Alejandr\u00eda, y la tienda acristalada de la esquina, Diwan, la librer\u00eda que creamos mi hermana Hind y yo en marzo de 2002. A\u00f1os despu\u00e9s,\u00a0<strong>Hind y yo abrimos diecis\u00e9is tiendas (y cerramos seis) por todo Egipto<\/strong>, pero cada una de ellas emula el aspecto y el ambiente de esta, nuestro buque insignia, nuestra primog\u00e9nita.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" width=\"731\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Captura-de-Pantalla-2022-06-12-a-las-7.40.44-731x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-29780\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Captura-de-Pantalla-2022-06-12-a-las-7.40.44-731x1024.jpg 731w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Captura-de-Pantalla-2022-06-12-a-las-7.40.44-214x300.jpg 214w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Captura-de-Pantalla-2022-06-12-a-las-7.40.44-768x1075.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Captura-de-Pantalla-2022-06-12-a-las-7.40.44-1097x1536.jpg 1097w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Captura-de-Pantalla-2022-06-12-a-las-7.40.44.jpg 1120w\" sizes=\"(max-width: 731px) 100vw, 731px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Hind y yo concebimos Diwan una noche de 2001, mientras cen\u00e1bamos con nuestros viejos amigos Ziad, Nihal y su por entonces marido, Ali. Alguien plante\u00f3 la pregunta: si pudieras hacer algo, \u00bfqu\u00e9 har\u00edas?<strong>&nbsp;Hind y yo respondimos lo mismo. Abrir\u00edamos una librer\u00eda, la primera de su tipo en El Cairo.&nbsp;<\/strong>Nuestro padre hab\u00eda fallecido hac\u00eda poco a causa de una cruel enfermedad de las neuronas motoras. Como lectoras de toda la vida, hab\u00edamos recurrido a los libros en busca de consuelo, pero nuestra ciudad carec\u00eda de librer\u00edas modernas. En Egipto, al final del milenio, publicar, distribuir y vender libros fue perdiendo fuelle tras d\u00e9cadas de un socialismo que hab\u00eda salido mal. Empezando con el Gobierno de Gamal Abdel Nasser, el segundo presi-dente de Egipto, pasando por Anuar al Sadat (el tercero) y luego Hosni Mubarak (el cuarto), la incapacidad del Estado para abordar la explosi\u00f3n demogr\u00e1fica llev\u00f3 al analfabetismo, la corrupci\u00f3n y a una reducci\u00f3n de las infraestructuras.<\/p>\n\n\n\n<p>Los escritores pasaron a ser funcionarios p\u00fablicos; la literatura fue v\u00edctima de muchas muertes lentas y burocr\u00e1ticas sucesivas<\/p>\n\n\n\n<p>En un intento por contener la disidencia, cada r\u00e9gimen pol\u00edtico se hab\u00eda hecho con el control de la producci\u00f3n cultural. Los escritores pasaron a ser funcionarios p\u00fablicos; la literatura fue v\u00edctima de muchas muertes lentas y burocr\u00e1ticas sucesivas. Pocos en Egipto parec\u00edan interesados en leer o escribir.&nbsp;<strong>Abrir una librer\u00eda en este momento de atrofia cultural parec\u00eda imposible, y del todo necesario<\/strong>. Para nuestro asombro, nuestros compa\u00f1eros de cena ten\u00edan el mismo inter\u00e9s. Esa noche, nos convertimos en cinco socios: Ziad, Ali, Nihal, Hind y yo. Durante los meses siguientes, hablamos, establecimos contactos e hicimos planes sin cesar. Entonces Hind, Nihal y yo nos pusimos a trabajar. Y fue gracias a ese esfuerzo conjunto por lo que nos convertimos en hermanas por elecci\u00f3n, las tres mujeres de Diwan.<\/p>\n\n\n\n<p>Como personas, Hind, Nihal y yo no pod\u00edamos haber sido m\u00e1s distintas. Hind es reservada y sumamente leal, Nihal es espiritual y generosa, y yo soy una emprendedora. Como socias,<strong>&nbsp;intentamos ser una versi\u00f3n mejor de nosotras mismas, con m\u00e1s fallos que aciertos<\/strong>. Dividimos el trabajo en funci\u00f3n de las preferencias y las pasiones: a Hind y a m\u00ed se nos daban mejor los libros, y a Nihal se le daba mejor la gente. Estas divisiones nunca estaban bien definidas. Todas encontramos en la lengua un denominador com\u00fan. Dedicamos nuestra atenci\u00f3n y nuestro trabajo a las palabras. Nos sent\u00edamos orgullosas de la cultura egipcia y est\u00e1bamos deseosas de compartirla. No ten\u00edamos un plan de negocio ni almac\u00e9n, ni tampoco miedo. No nos pesaba nuestra falta de preparaci\u00f3n, y desconoc\u00edamos todos los problemas que se avecinaban. \u00c9ramos j\u00f3venes; yo ten\u00eda veintisiete; Hind, treinta, y Nihal, cuarenta. Durante las dos d\u00e9cadas siguientes, nos dar\u00edamos la mano mutuamente al pasar por matrimonios, divorcios, nacimientos y muertes. Afrontar\u00edamos las dificultades que conlleva dirigir un negocio en una sociedad patriarcal: sorteando el acoso y la discriminaci\u00f3n, engatusando a los d\u00e9spotas bur\u00f3cratas y&nbsp;<strong>convirti\u00e9ndonos casi en expertas en las leyes de censura egipcias durante el proceso<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Nada de reliquias<\/h2>\n\n\n\n<p>Desde el principio, sab\u00edamos que nuestra librer\u00eda no pod\u00eda ser una reliquia del pasado.&nbsp;<strong>Deb\u00eda tener una finalidad deliberada<\/strong>. Cada aspecto ten\u00eda que ser intencionado, empezando por el nombre. Una tarde, nuestra madre, Faiza, escuchaba amablemente mientras Hind y yo hac\u00edamos frente a este dilema. Apenas impresionada por nuestras sugerencias, y con ganas de volver a su almuerzo, propuso \u00abDiwan\u00bb. Mencion\u00f3 sus traducciones: una colecci\u00f3n de poemas en persa y \u00e1rabe; un lugar de encuentro; una casa de invitados; un sof\u00e1, y una publicaci\u00f3n. El diwani es un tipo de caligraf\u00eda \u00e1rabe. Hizo una pausa, luego a\u00f1adi\u00f3 que la palabra funciona fon\u00e9ticamente en \u00e1rabe, ingl\u00e9s y franc\u00e9s. Volvi\u00f3 al plato que ten\u00eda delante.&nbsp;<strong>Dej\u00f3 que nos march\u00e1ramos<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Diwan se concibi\u00f3 como una reacci\u00f3n a un mundo que hab\u00eda dejado de preocuparse por la palabra escrita<\/p>\n\n\n\n<p>Fortalecidas por nuestro nombre, fuimos a hablar con Nermine Hammam, una dise\u00f1adora gr\u00e1fica conocida tambi\u00e9n como Minou, para que nos ayudara a crear nuestra marca. Ten\u00eda un humor r\u00e1pido y mordaz, mostraba las enc\u00edas al sonre\u00edr, omnisciente. Minou nos pidi\u00f3 a Hind, a Nihal y a m\u00ed que le describi\u00e9ramos Diwan como si fuese una persona.&nbsp;<strong>Le dijimos que \u00abera\u00bb una persona y esta era su historia<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>Diwan se concibi\u00f3 como una reacci\u00f3n a un mundo que hab\u00eda dejado de preocuparse por la palabra escrita. Naci\u00f3 el 8 de marzo de 2002, coincidiendo con el D\u00eda Internacional de la Mujer. Es m\u00e1s grande que el espacio que ocupa. Acoge y respeta a los dem\u00e1s con todas sus diferencias. Como una buena anfitriona, invita a los clientes a quedarse un poco m\u00e1s en su cafeter\u00eda. En principio, es antitabaco; sabe que muchos lugares de su patria no lo son, pero est\u00e1 decidida a representarla mejor.&nbsp;<strong>Tiene unos ideales m\u00e1s nobles de lo que se lo permite su entorno.<\/strong>&nbsp;Es honesta, pero no castigar\u00e1 a los ladrones. Es sincera, e insiste en deshacerse de quienes no lo son. No le gustan los n\u00fameros. No le gusta el mundo binario que la rodea, y est\u00e1 decidida a cambiarlo, con un libro a la vez. Cree que norte y sur, este y oeste son t\u00e9rminos restrictivos, as\u00ed que ofrece libros en \u00e1rabe, ingl\u00e9s, franc\u00e9s y alem\u00e1n. Une gente e ideas.<\/p>\n\n\n\n<p>Minou<strong>&nbsp;traslad\u00f3 nuestra descripci\u00f3n a un logotipo<\/strong>. Escribi\u00f3 D-I-W-A en una tipograf\u00eda negra extravagante y a\u00f1adi\u00f3 la N en \u00e1rabe. Esta \u00faltima letra \u2014 un gui\u00f1o a nuun al niswa y nuun al inath\u2014 indica el g\u00e9nero femenino de los adjetivos, los verbos y los sustantivos. Minou rode\u00f3 toda la palabra con tashkeel, signos diacr\u00edticos.<\/p>\n\n\n\n<p>La bolsa de Diwan se convirti\u00f3 en un s\u00edmbolo de nivel cultural en las calles de El Cairo<\/p>\n\n\n\n<p>Minou no solo dise\u00f1\u00f3 un logotipo; cre\u00f3 una marca que pod\u00eda crecer y cambiar. Invent\u00f3 maneras de difundir Diwan: bolsas, marcap\u00e1ginas, tarjetas, velas, papel de regalo, bol\u00edgrafos, l\u00e1pices y papel pintado. La bolsa de Diwan se convirti\u00f3 en un s\u00edmbolo de nivel cultural en las calles de El Cairo. A\u00f1os despu\u00e9s, cuando divisaba una de nuestras bolsas en una calle de Londres o en el metro de Nueva York,&nbsp;<strong>la sensaci\u00f3n era emocionante.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Durante los dos a\u00f1os posteriores a la revoluci\u00f3n, cuando los Hermanos Musulmanes llegaron al poder,&nbsp;<strong>El Cairo se transform\u00f3 en algo casi irreconocible y empec\u00e9 a pensar en la posibilidad de marcharme<\/strong>. Las perspectivas eran muy dolorosas, pero tras varios a\u00f1os dirigiendo Diwan en el caos posrevolucionario, empec\u00e9 a quedarme sin energ\u00eda. Hab\u00eda comenzado a darme cuenta de que si permanec\u00eda en El Cairo, solo existir\u00eda en relaci\u00f3n con mis librer\u00edas. Nunca podr\u00eda liberarme de m\u00ed misma. Y despu\u00e9s de catorce a\u00f1os de entregarme en cuerpo y alma a la tienda, ten\u00eda que trazar una l\u00ednea en la arena: renunci\u00e9 a mis funciones como una de las directoras de Diwan. Tras una breve temporada en Dub\u00e1i con N\u00famero Dos, Zein (ahora tiene diecis\u00e9is), Layla (catorce) y yo nos mudamos a Londres. Como ya no dirig\u00eda Diwan \u2014 Nihal se qued\u00f3 a su cargo\u2014, en mi mente regresaba a aquellos a\u00f1os, sintiendo una mezcla de nostalgia y alivio.<\/p>\n\n\n\n<p>Hind, mi alma gemela y mi salvadora, nunca habla de esa \u00e9poca; ha elegido el silencio por encima del recuerdo.<\/p>\n\n\n\n<p>Diwan era mi carta de amor a Egipto. Era parte de, y aliment\u00f3, mi b\u00fasqueda de m\u00ed misma, mi El Cairo, mi pa\u00eds. Y este libro es mi carta de amor a Diwan. Cada cap\u00edtulo traza una secci\u00f3n de la librer\u00eda, desde la cafeter\u00eda a la secci\u00f3n de Autoayuda, y la gente que la frecuentaba: los compa\u00f1eros, los habituales, los espor\u00e1dicos, los ladrones, los amigos y la familia que consideraba a Diwan su hogar. Aquellos de nosotros que escribimos cartas de amor sabemos que sus prop\u00f3sitos son imposibles. Intentamos convertir, y fracasamos, lo fundamental en et\u00e9reo. Luchamos contra el final inevitable, sabiendo que todo es pasajero.&nbsp;<strong>Optamos por mostrarnos agradecidos por el tiempo, por breve que sea.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>*Pen\u00ednsula publica\u00a0<a href=\"https:\/\/www.amazon.es\/dp\/8411000842?tag=ec-3440262-21\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">&#8216;La librera de El Cairo&#8217;\u00a0<\/a>, de Nadia Yassef, el 15 de junio.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: https:\/\/www.elconfidencial.com\/cultura\/2022-06-12\/la-librera-de-el-cairo_3440262\/<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La emocionante historia de tres mujeres que fundaron la librer\u00eda Diwan en la capital de Egipto que finalmente no pudo 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