{"id":2825,"date":"2020-12-29T10:30:43","date_gmt":"2020-12-29T16:30:43","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=2825"},"modified":"2020-12-29T10:30:43","modified_gmt":"2020-12-29T16:30:43","slug":"adios-al-gran-disenador-pierre-cardin-yo-queria-sacar-mis-creaciones-a-la-calle-celebrities-y-princesas-me-daban-igual-vanity-fair","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/adios-al-gran-disenador-pierre-cardin-yo-queria-sacar-mis-creaciones-a-la-calle-celebrities-y-princesas-me-daban-igual-vanity-fair\/","title":{"rendered":"Adi\u00f3s al gran dise\u00f1ador Pierre Cardin: \u00abYo quer\u00eda sacar mis creaciones a la calle, celebrities y princesas me daban igual\u00bb | Vanity Fair"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"font-size:18px\"><em>El legendario Pierre Cardin, pionero del pr\u00eat-\u00e0-porter, ha fallecido a los 98 a\u00f1os. En 2015 nos recibi\u00f3 en Par\u00eds para hablarnos de sus or\u00edgenes, su paso por Dior, la vez que su amigo Dal\u00ed le pidi\u00f3 un pu\u00f1ado de hormigas. Recuperamos la entrevista.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-medium-font-size\">VERA VERCOVITZ \/ VANITY FAIR<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-pale-pink-background-color has-background\" style=\"font-size:24px\">\u00abFidel Castro era muy agradable e inteligente; un tipo sociable y cultivado&#8230; y tambi\u00e9n ten\u00eda buenos vinos en su bodega, no crea\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Era 1951 y Carlos de Beistegui, un magnate mexicano de origen vasco, decidi\u00f3 celebrar una gran fiesta en su palazzo de Venecia. Ser\u00eda la primera despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial, y con ella tratar\u00eda de recuperar el esplendor de los famosos bailes de m\u00e1scaras de anta\u00f1o. Invit\u00f3 a toda la jet set internacional. Desde el Aga Khan, hasta estrellas de Hollywood como Orson Welles, pasando por multimillonarias como Barbara Hutton.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cA m\u00ed, que por entonces trabajaba en Christian Dior, me propusieron elaborar los disfraces de muchos de los invitados.&nbsp;<strong>Pas\u00e9 casi un a\u00f1o involucrado en el proyecto, pero cuando llegu\u00e9 a Venecia me quedaba el encargo m\u00e1s delirante<\/strong>. Mi amigo Salvador Dal\u00ed me dijo: \u2018Pierre, necesito un pu\u00f1ado de hormigas\u2019. Como comprender\u00e1 no resultaba f\u00e1cil encontrar esos bichitos en el centro de Venecia, as\u00ed que me tuve que ir al campo. Cuando volv\u00ed con una caja llena, Dal\u00ed las meti\u00f3 en unas gafas con doble cristal y se pas\u00f3 toda la noche con esos animalitos recorriendo inquietos su mirada\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy soy yo quien se siente hormiga ante la mirada afilada de Pierre Cardin (Italia, 1922) . Es un se\u00f1or que camina con pasos cortos mientras se apoya en el brazo de su sobrino Rodrigo Basilicati, un hombre corpulento de 40 a\u00f1os. Al presentarse ha lanzado un poderoso: \u201c<strong>\u00a1Hola! Me gusta mucho Espa\u00f1a<\/strong>&nbsp;\u201d, en un espa\u00f1ol perfecto y ha extendido levemente el brazo para estrechar mec\u00e1nicamente nuestras manos.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de su llegada, uno de sus asistentes me ha aleccionado con complicidad. \u201cLe gusta la gente con car\u00e1cter y decidida. Es mejor no mostrarse excesivamente complaciente. Le encanta hablar de su pasi\u00f3n, el cine. Mejor deje el tema de las gafas para el final. Presume de mantenerse activo a su edad. De hecho, hoy es domingo y ha decidido trabajar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Con \u201cel tema de las gafas\u201d se refiere al modelo Evolution de gafas Pierre Cardin, que el dise\u00f1ador ha realizado con el grupo italiano Safilo. Con ellos lleva a\u00f1os colaborando. Nos sentamos alrededor de una mesa.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/aws.revistavanityfair.es\/prod\/designs\/v1\/assets\/655x437\/51991.jpg\" alt=\"pierre cardin\" title=\"pierre cardin\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>\u00a9 PABLO ZAMORA<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u2014No descansa ni los domingos.<\/strong><br>\u2014Bueno, estoy aqu\u00ed por ustedes. Me hubiera quedado encantado en mi casa del sur de Francia, as\u00ed que hablemos de las gafas.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay algo inquietante en esa mirada que Pierre Cardin me dirige una y otra vez tras responder lac\u00f3nicamente a mis preguntas. Quiz\u00e1 est\u00e9 cansado, tiene 94 a\u00f1os, o sencillamente no le apetece hablar. \u201c<strong>De eso ya hace muchos a\u00f1os\u201d; \u201cUsted no hab\u00eda nacido<\/strong>\u00a0\u201d; \u201cHe conocido a todo el mundo\u201d. Solo a veces, de forma aleatoria, decide explayarse sobre alguna de las peripecias de su vida. Entonces explota en una risita af\u00f3nica y el ambiente se relaja. Pero de repente parece recordar qui\u00e9n es, y vuelve a meterse en la piel de Pierre Cardin, uno de los dise\u00f1adores m\u00e1s importantes del siglo XX, contempor\u00e1neo de Christian Dior, Yves Saint Laurent, Balenciaga.<\/p>\n\n\n\n<p>El inventor del&nbsp;<em>pr\u00eat \u00e0 porter<\/em>, el primer costurero de occidente en hacer negocios con oriente, uno de los hombres m\u00e1s acaudalados de Francia (seg\u00fan la revista francesa Challenges.fr ocupa el puesto 148 con una fortuna de 400 millones de euros) y el \u00fanico costurero que a\u00fan es due\u00f1o de su marca. En definitiva, un se\u00f1or mayor, divo y rico que contesta como le da la gana.<\/p>\n\n\n\n<p>Pierre Cardin naci\u00f3 en Venecia en una enorme finca rodeada de vi\u00f1edos. Su padre, Alexandre, era un terrateniente que explotaba sus propiedades y dirig\u00eda un pr\u00f3spero negocio de hielo para conservar alimentos. Su madre, Mar\u00eda, se dedic\u00f3 a criar a sus nueve hijos. Se pod\u00eda decir que era una familia acomodada hasta que lleg\u00f3 la Primera Guerra Mundial: \u201cEntonces se arruinaron y mis padres decidieron emigrar a Francia\u201d, recuerda el dise\u00f1ador. Con ocho a\u00f1os descubri\u00f3 su atracci\u00f3n por la moda cuando una amiga le prest\u00f3 su mu\u00f1eca y \u00e9l le cosi\u00f3 un vestido con unos trapos viejos de su madre. Desde entonces creci\u00f3 con una idea fija en la cabeza: instalarse en Par\u00eds y convertirse en dise\u00f1ador.<\/p>\n\n\n\n<p>Realiz\u00f3 su primer intento a los 17 a\u00f1os cuando se subi\u00f3 a su bicicleta dispuesto a recorrer los 500 kil\u00f3metros que le separaban de la capital. Pero cuando apenas llevaba unas horas de viaje se encontr\u00f3 con un obst\u00e1culo insalvable: un control militar. Era el a\u00f1o 1940 y Francia estaba ocupada por los nazis. Resignado, emprendi\u00f3 el camino de vuelta. Pero a su paso por Vichy, sede del nuevo gobierno durante la invasi\u00f3n, decidi\u00f3 quedarse a vivir en la ciudad. \u201cPas\u00e9 all\u00ed toda la guerra trabajando de contable para la Cruz Roja. Fue una \u00e9poca de mucha miseria, pero he de reconocer que a m\u00ed no me fue mal\u201d.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/aws.revistavanityfair.es\/prod\/designs\/v1\/assets\/655x432\/51995.jpg\" alt=\"pierre cardin\" title=\"pierre cardin\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>\u00a9 PABLO ZAMORA<\/p>\n\n\n\n<p>Esa frase podr\u00eda resumir el leitmotiv de su vida. A Cardin, efectivamente, no le ha ido mal. Podr\u00eda cenar en su propio restaurante (Maxim\u2019s) , asistir a su propio teatro (Espace Cardin) y visitar su propio museo. A punto estuvo de tener su propio rascacielos en Venecia, pero las autoridades paralizaron el proyecto en 2012: \u201cPura envidia\u201d, asegura displicente. El edificio donde realizamos la entrevista, una elegante construcci\u00f3n del siglo XVIII en pleno coraz\u00f3n de Par\u00eds, es de su propiedad. Est\u00e1 flanqueado por otros dos inmuebles igual de grandes, igual de elegantes e igualmente suyos. \u201cCreo m\u00e1s en el ladrillo que en los bancos. Prefiero invertir en algo caro que s\u00e9 que ma\u00f1ana podr\u00e9 vender a\u00fan m\u00e1s caro\u201d. Y con ese criterio compr\u00f3 Maxim\u2019s en 1984, por entonces, el restaurante m\u00e1s glamuroso del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u2014\u00bfC\u00f3mo era Pierre Cardin con 20 a\u00f1os?<\/strong><br>\u2014Un principiante. Un chico ambicioso que trabaj\u00f3 mucho para tener \u00e9xito.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u2014Defina su car\u00e1cter.<\/strong><br>\u2014Soy extravagante. No soy nada conservador. Si lo fuese nunca habr\u00eda tomado tantas decisiones arriesgadas en mi vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Cardin lleg\u00f3 por fin a Par\u00eds en un g\u00e9lido invierno de 1945 con un tesoro en el bolsillo. El contacto para trabajar en Chez Paquin, la casa de moda m\u00e1s importante de la ciudad. Iba recomendado por la condesa de La Cambredette, una arist\u00f3crata de 50 a\u00f1os con quien hab\u00eda entablado amistad en Vichy. Enseguida demostr\u00f3 que controlaba su oficio como nadie. No solo dibujaba, cortaba y cos\u00eda estupendamente, tambi\u00e9n sab\u00eda aprovechar estupendamente cualquier oportunidad. La primera le lleg\u00f3 a trav\u00e9s del dramaturgo Jean Cocteau, quien le pidi\u00f3 que realizara el vestuario de su pel\u00edcula La bella y la bestia. <\/p>\n\n\n\n<p>La segunda, de la mano de Christian Dior: trabajar con \u00e9l en la boutique que estaba a punto de abrir. \u201cEmpezamos de cero. No ten\u00edamos ni planchas. Fui yo mismo a comprarlas\u201d, recuerda. Pero Cardin no hab\u00eda nacido para ser el segundo de nadie. Tras unos a\u00f1os decidi\u00f3 abrir su propio atelier. \u201c<strong>El d\u00eda de la inauguraci\u00f3n Dior me envi\u00f3 un ramo de rosas rojas. Con \u00e9l aprend\u00ed lo que es la verdadera elegancia<\/strong>&nbsp;\u201d. En solo cinco a\u00f1os se hab\u00eda convertido en el modisto favorito del mundo del cine, se hab\u00eda hecho \u00edntimo de artistas como Bu\u00f1uel y Dal\u00ed y Christian Dior lo hab\u00eda propuesto como costurero oficial de uno de los eventos del siglo: el baile de m\u00e1scaras de Carlos de Beistegui.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/aws.revistavanityfair.es\/prod\/designs\/v1\/assets\/655x437\/51997.jpg\" alt=\"pierre cardin\" title=\"pierre cardin\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>\u00a9 PABLO ZAMORA<\/p>\n\n\n\n<p>La elegancia cl\u00e1sica, en su sentido m\u00e1s estricto, no es precisamente el adjetivo que mejor define el trabajo de Pierre Cardin. En sus dise\u00f1os predominan las figuras geom\u00e9tricas, las rayas, los c\u00edrculos y los tri\u00e1ngulos, y utiliza materiales como la fibra o el vinilo. En 1954 su robe bulle da la vuelta al mundo y en los sesenta dise\u00f1ar\u00eda los trajes con cuello Mao de los Beatles. \u201c<strong>Mi objetivo era que mi nombre y mis creaciones estuvieran en la calle. Las celebrities y las princesas me daban un poco igual<\/strong>. Cenaba con ellas, por supuesto, pero no las ve\u00eda con mis dise\u00f1os. Hubieran estado rid\u00edculas\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>En 1959 decide conquistar literalmente la calle. Adi\u00f3s a los encorsetados salones de alta costura. Concibe la primera colecci\u00f3n pr\u00eat \u00e0 porter y la vende \u00a1en unos grandes almacenes! El esc\u00e1ndalo fue may\u00fasculo. La vieja guardia se le echa encima. Lo expulsan de la C\u00e1mara Sindical de la Alta Costura (en la que hab\u00eda ingresado unos a\u00f1os antes y en la que volver\u00eda a ingresar unos a\u00f1os despu\u00e9s) , y lo acusan de estar solo interesado en hacer caja.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u2014\u00bfC\u00f3mo vivi\u00f3 aquellas cr\u00edticas?<\/strong><br>\u2014Yo soy independiente. No me ocupo de los dem\u00e1s. Ya tengo bastante con ocuparme de m\u00ed. Solo me interesa lo que yo hago.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u2014\u00bfHa sido un revolucionario para el mundo del moda?<\/strong><br>\u2014Contestatario de las ideas recibidas. Hac\u00eda trajes de mujer y de hombre. Era el \u00fanico que hac\u00eda moda para hombre.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 tom\u00f3 esa decisi\u00f3n?<\/strong><br>\u2014Me di cuenta de que era un mercado por explotar. Yo quiero ser el primero. Prefiero ser el primero que el segundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y si hay un mercado por explotar, ah\u00ed est\u00e1 Pierre Cardin. Cuando Jap\u00f3n era solo un pa\u00eds lejano arrasado por dos bombas at\u00f3micas, cogi\u00f3 un avi\u00f3n y decidi\u00f3 investigarlo. \u201cNo hab\u00eda nada. Un grano de arroz ya era una comida. Estaba lejos, lejos, lejos\u2026 Contaba los d\u00edas, las horas, los minutos para volver a Par\u00eds\u201d, recuerda. A Jap\u00f3n le siguieron China, Rusia, India\u2026 No viajaba solo. Le acompa\u00f1aban su socio e \u00edntimo amigo Andr\u00e9 Oliver, su directora de moda, madame Alfan, casada con el embajador de Francia en Estados Unidos e \u00edntima amiga de Jackie Kennedy, y un mont\u00f3n de maniqu\u00eds. All\u00ed donde aterrizaba lo recib\u00edan con honores de jefe de Estado. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/aws.revistavanityfair.es\/prod\/designs\/v1\/assets\/655x551\/52000.jpg\" alt=\"pierre cardin\" title=\"pierre cardin\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>\u00a9 PABLO ZAMORA<\/p>\n\n\n\n<p>En Rusia organiz\u00f3 un desfile para Raisa Gorbachov: \u201cUna mujer encantadora\u201d. En India present\u00f3 la colecci\u00f3n ante Indira Gandhi. Organiz\u00f3 un desfile en el desierto de Gobi, y otro en Alaska. \u201cHe conocido a todos los grandes jefes de Estado. Mandela, Fidel Castro, Gorbachov&#8230;\u201d, asegura con orgullo. \u201c<strong>Y tambi\u00e9n ha conocido a Putin<\/strong>\u201d, apunta en un susurro su asesor. \u201cEs verdad. \u00c9l firm\u00f3 los primeros contratos que hice con Rusia.&nbsp;<strong>Era joven, ten\u00eda 25 a\u00f1os. Fue \u00e9l mismo quien me lo record\u00f3. Me dijo: \u2018Le conozco desde su primer contrato\u2019. Con la ayuda de un traductor, evidentemente<\/strong>&nbsp;\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero vender lujo por el mundo no resultaba barato. Las tasas de aduana eran excesivas y los precios terminaban siendo prohibitivos. As\u00ed que Cardin ide\u00f3 un sistema de licencias que, para su \u00e9poca, dejar\u00eda at\u00f3nito a cualquier gur\u00fa del marketing del siglo XXI. Los empresarios locales fabricar\u00edan sus productos a cambio de una licencia. En poco tiempo todo tipo de art\u00edculos Pierre Cardin invadieron todo tipo de mercados en todo tipo de pa\u00edses.&nbsp;<strong>Desde camisas, polos y cinturones, pasando por toallas, vajillas, muebles, chocolate, agua\u2026 \u00a1y hasta latas de sardinas! Hubo una \u00e9poca en la que uno pod\u00eda vestirse, comer y amueblar su casa solo con productos Pierre Cardin<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de cenar en cualquiera de los 18 Maxim\u2019s que se abrieron por el mundo. La invasi\u00f3n fue tan brutal que su marca se empez\u00f3 a devaluar. Sus coet\u00e1neos lo despreciaban. \u201cPor qu\u00e9 no una licencia para papel de v\u00e1ter\u201d, suger\u00edan las malas lenguas. \u201cEs un exc\u00e9ntrico. Un chiflado. Solo le interesa el dinero\u201d, a\u00f1ad\u00edan. Pero \u00e9l, a\u00fan hoy, presume de aquella jugada. \u201cTodos dec\u00edan que mi marca iba a desaparecer en dos a\u00f1os. Hoy soy el \u00fanico dise\u00f1ador del mundo que mantiene la propiedad de su firma al cien por cien\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u2014Estuvo a punto de hacer negocios con Fidel Castro.<\/strong><br>\u2014S\u00ed, quer\u00eda que le otorgara una licencia para comercializar sus puros bajo la marca Maxim\u2019s.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u2014\u00bfY qu\u00e9 pas\u00f3?<\/strong><br>\u2014Not\u00e9 algo raro. Quer\u00eda utilizarme en su pol\u00edtica respecto a Estados Unidos. No quise seguir.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u2014\u00bfComo era Fidel?<\/strong><br>\u2014Muy agradable e inteligente; un tipo sociable y cultivado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u2014Negocios entre un capitalista y un comunista\u2026<\/strong><br>\u2014\u00c9l tambi\u00e9n ten\u00eda buenos vinos en su bodega, no crea.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/aws.revistavanityfair.es\/prod\/designs\/v1\/assets\/655x492\/52002.jpg\" alt=\"pierre cardin\" title=\"pierre cardin\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>\u00a9 PABLO ZAMORA<\/p>\n\n\n\n<p>No necesit\u00f3 a Castro para hacerse millonario. Todo lo que nos rodea es suyo. Los enormes salones, los muebles robustos y el coqueto museo con obras de art d\u00e9co situado en el \u00faltimo piso y abierto al p\u00fablico. M\u00e1s tarde, cuando el dise\u00f1ador se haya marchado con un ins\u00f3lito \u201c\u00a1Hasta la pr\u00f3xima!\u201d, su sobrino nos dar\u00e1 una vuelta por este laber\u00edntico edificio de estancias vac\u00edas y aire decadente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<strong>Lo alquilamos para fiestas de gente joven. Ayer justo celebraron una. Hab\u00eda una cola enorme que rodeaba el edificio<\/strong>&nbsp;\u201d, cuenta. Resulta extra\u00f1o imaginar los salones del restaurante m\u00e1s glamuroso del siglo XX, donde cenaban Onasssis, los Kennedy y Orson Welles, invadido por j\u00f3venes barbudos con pantalones pitillo. \u201cEsta es su mesa\u201d, explica Rodrigo mientras se\u00f1ala una esquina de Maxim\u2019s. \u201cMuchas noches viene a cenar aqu\u00ed\u201d, asegura. Su t\u00edo tiene la costumbre de controlar en persona cada rama de su negocio. No hay papel que no pase por sus manos. Firma los cheques, controla las cuentas. Incluso decide algunos de los platos de la carta. \u201cAl primero que me tiene que gustar es a m\u00ed, que soy el due\u00f1o\u201d, repite.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde hace 15 a\u00f1os, organiza en Lacoste, al sur de Francia, un festival de danza, cine y teatro, tres disciplinas por las que siempre ha sentido debilidad. All\u00ed compr\u00f3 y rehabilit\u00f3 el castillo que perteneci\u00f3 al marqu\u00e9s de Sade. \u201cHe vivido la dolce vita, pero la de verdad\u201d, bromea, y se levanta para hacer las fotos. Mientras espera las \u00f3rdenes del fot\u00f3grafo y se prueba las gafas que ha dise\u00f1ado para Safilo, comenta con aparente ingenuidad: \u201c\u00bfUsted es muy joven, no? A m\u00ed me hac\u00eda fotos Cartier Bresson\u201d. Y mira impert\u00e9rrito a la c\u00e1mara con las gafas de sol puestas.<\/p>\n\n\n\n<p>Su vida ha sido de pel\u00edcula. Su relaci\u00f3n con la actriz Jeanne Moreau les convirti\u00f3 en una de las parejas m\u00e1s perseguidas de la \u00e9poca, y muchas de las grandes estrellas de Hollywood, como Lauren Bacall, Jean Seberg o Mia Farrow, han desfilado para \u00e9l. \u201cY tambi\u00e9n Sharon Stone\u201d, susurra de nuevo su asistente. \u201cAh, s\u00ed. Me lo cont\u00f3 hace poco en Nueva York. Le dije que me acordaba, claro, pero es mentira. He tenido tantas maniqu\u00eds\u2026\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u2014\u00bfLe hubiera gustado ser actor?<\/strong><br>\u2014Lo fui. Hice un papel protagonista junto a Jeanne Moreau [Joanna Francesa, 1973].<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u2014\u00bfLe gust\u00f3?<\/strong><br>\u2014No. Fue un rollo. Se perd\u00eda mucho tiempo. Horas y horas para rodar tres minutos. Yo soy muy activo.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de despedirnos le recuerdo una an\u00e9cdota sobre su biograf\u00eda. Cuando viv\u00eda en Vichy, su amiga la condesa de La Cambredette, una reconocida vidente, le ech\u00f3 las cartas antes de despedirse y le augur\u00f3 una vida llena de \u00e9xitos y fama. \u201c\u00bfQu\u00e9 pens\u00f3 entonces? \u00bfLa crey\u00f3?\u201d, le pregunto. \u201c<strong>En absoluto. Pens\u00e9 que estaba loca<\/strong>&nbsp;\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em>*Reportaje originalmente publicado en el n\u00famero 87 de Vanity Fair<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: https:\/\/www.revistavanityfair.es\/lujo\/moda\/articulos\/pierre-cardin-biografia-entrevista\/21617<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El legendario Pierre Cardin, pionero del pr\u00eat-\u00e0-porter, ha fallecido a los 98 a\u00f1os. 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