{"id":27059,"date":"2022-05-05T07:43:09","date_gmt":"2022-05-05T12:43:09","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=27059"},"modified":"2022-05-05T07:43:10","modified_gmt":"2022-05-05T12:43:10","slug":"victimas-del-voyerismo-digital-por-que-cada-vez-hay-mas-cotillas-en-las-redes-sociales-papel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/victimas-del-voyerismo-digital-por-que-cada-vez-hay-mas-cotillas-en-las-redes-sociales-papel\/","title":{"rendered":"V\u00edctimas del voyerismo digital: por qu\u00e9 cada vez hay m\u00e1s cotillas en las redes sociales | Papel"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Mirar sin ser visto ha dejado de asociarse a observar algo que nos erotice. Hoy los &#8216;voyeurs&#8217; consumen contenido de otros pero no comparten nada de s\u00ed mismos. Son el reverso de los narcisistas<\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"910\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/16516862778897-910x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-27060\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/16516862778897-910x1024.jpg 910w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/16516862778897-267x300.jpg 267w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/16516862778897-768x864.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/16516862778897.jpg 990w\" sizes=\"(max-width: 910px) 100vw, 910px\" \/><figcaption><strong>ILUSTRACI\u00d3N: MERCEDES ALBIZUA<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-medium-font-size\">REBECA YANKE \/ PAPEL \/ EL MUNDO<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mar\u00eda del Carmen<\/strong>&nbsp;est\u00e1 haciendo alb\u00f3ndigas con tomate, la receta de su madre, de toda la vida celebrada por su marido e hijos, desde el quinto piso de una c\u00e9ntrica calle malague\u00f1a. Sus vecinos -cree ella- no lo saben, pero est\u00e1 cocinando en directo en&nbsp;TikTok, donde ya tiene m\u00e1s de 2.000 seguidores. Sue\u00f1a con un d\u00eda en el que sus marcas preferidas le manden productos con los que no parar de crear platos y que miles de personas lo vean a trav\u00e9s de su m\u00f3vil, en cualquier lugar del mundo. Hasta convertirse, por qu\u00e9 no, en un referente, en una&nbsp;<em>influencer<\/em>, en alguien conocido. Al fin y al cabo, as\u00ed le ha sucedido a mucha gente.<\/p>\n\n\n\n<p>En su directo gastron\u00f3mico acaba de entrar&nbsp;<strong>Leticia<\/strong>, que tambi\u00e9n hace alb\u00f3ndigas e incluso pan y pizza, porque durante el&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/historias\/2020\/12\/28\/5fe22bd5fc6c838a398b46a5.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">confinamiento&nbsp;<\/a>se sum\u00f3 a&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/historias\/2020\/08\/08\/5f2d517021efa05d628b45d0.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">la tendencia de amasar<\/a>. Pero jam\u00e1s se le ocurrir\u00eda grabarse mientras amasa, hornea o, directamente, come pan. Cocinar, y mostrarlo, comer, y mostrarlo, son s\u00f3lo dos tendencias -virales, si se quiere- de las redes sociales, como tambi\u00e9n lo son vestirse en p\u00fablico (ense\u00f1ar el&nbsp;<em>outfit<\/em>) o ponerse una diadema con orejas de gatito y narrar la&nbsp;<em>skincare routine<\/em>. La pantalla del m\u00f3vil es un espejo social y la investigaci\u00f3n psicol\u00f3gica y sociol\u00f3gica se ha centrado en analizar, tradicionalmente, a los que comparten contenido en redes sociales, hasta&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/historias\/2019\/04\/08\/5ca7475921efa036298b45ee.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">demostrar&nbsp;<\/a>que no s\u00f3lo aumentan el narcisismo en quienes ya eran narcisos sino tambi\u00e9n en los que no ten\u00edan rasgos de ello.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero lleg\u00f3 el momento de analizar m\u00e1s profundamente a los que miran y no cuentan -dicen los informes m\u00e1s recientes sobre voyerismo en las redes sociales- a los&nbsp;<strong>cotillas, mirones y hasta&nbsp;<\/strong><em><strong>stalkeadores<\/strong><\/em>. Una amplia tipolog\u00eda de personalidades entre pasivas y fisgonas en la que tambi\u00e9n se incluyen algunos&nbsp;<em>haters<\/em>, an\u00f3nimos y trolls que, en una suerte de viceversa, alerta:&nbsp;<strong>somos una sociedad de narcisos y cotillas que no paran de retroalimentarse<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>TikTok acaba de ponerlo en evidencia,&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/tecnologia\/2022\/04\/19\/625ed43d21efa0633f8b458c.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">activando en todo el mundo<\/a>&nbsp;la posibilidad de que sepamos qui\u00e9n nos mira, como ya hizo en su d\u00eda Instagram dejando que supi\u00e9ramos qui\u00e9n ve nuestras&nbsp;<em>stories<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2022\/05\/04\/16516862775453.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><em>No panic<\/em>. Porque voyerismo ya no es, o no es \u00fanicamente, una parafilia que consiste en observar a otros manteniendo relaciones sexuales (por simplificar) sino&nbsp;<strong>una suerte de \u00abrasgo personal com\u00fan que disfrutan todos los individuos normales en diferentes grados<\/strong>\u00bb, dice una investigaci\u00f3n sobre el asunto del<strong>&nbsp;Instituto Tecnol\u00f3gico de Rochester<\/strong>&nbsp;(Nueva York). Un fen\u00f3meno que comenz\u00f3 a expandirse a finales del siglo XX generando&nbsp;<strong>una \u00abcategor\u00eda expansiva de voyerismo aceptable; un comportamiento no sexual, inconsciente y personal en el mundo multimedia<\/strong>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El t\u00e9rmino en ingl\u00e9s se conoce como \u00ab<em>mediated voyeurism<\/em>\u00bb y lo acu\u00f1\u00f3 el investigador de la comunicaci\u00f3n&nbsp;<strong>Clay Calvert<\/strong>&nbsp;en 2000, precisamente. Escribi\u00f3 hasta un libro sobre ello,&nbsp;<em>Voyeur Nation<\/em>, y sus argumentos se repiten incansablemente en todas las investigaciones sobre este fen\u00f3meno posteriores. Hay hasta quien afirma que habr\u00edamos directamente saltado de la cultura pop a la&nbsp;<em>peep culture<\/em>, utilizando el t\u00e9rmino anglosaj\u00f3n para decir fisg\u00f3n o fisgonear.<\/p>\n\n\n\n<p>Es as\u00ed:&nbsp;<strong>hay quienes, por distintas razones, se pasan horas deslizando&nbsp;<\/strong><em><strong>timelines&nbsp;<\/strong><\/em><strong>sin decir esta boca es m\u00eda.<\/strong>&nbsp;Personas con cero publicaciones que sin embargo siguen, vigilan y, en ocasiones, controlan las de much\u00edsimas personas; an\u00f3nimas,&nbsp;<em>influencers&nbsp;<\/em>o&nbsp;<em>celebrities<\/em>, igual da. Pero no dicen ni p\u00edo. Luego est\u00e1n los que lo dicen todo, tanto que asusta. Pero&nbsp;<strong>uno y otro se complementan y se necesitan en el marem\u00e1gnum que supone vivir en digital<\/strong>. Son tambi\u00e9n la base de los estudios sociol\u00f3gicos en los que se basan las organizaciones y marcas para publicitarse, promocionarse, mostrarse y el etc\u00e9tera interminable de la vida de hoy.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00abNarcisismo y voyerismo son dos necesidades sociales que sirven como gratificadores vitales\u00bb, dice otro estudio.<\/strong>&nbsp;Y la psic\u00f3loga espa\u00f1ola&nbsp;<strong>Patricia D\u00edaz Saco<\/strong>&nbsp;atina un poco m\u00e1s en la descripci\u00f3n cuando menciona el t\u00e9rmino<strong>&nbsp;\u00abrealizaci\u00f3n personal vicaria\u00bb. Un \u00abvivir a trav\u00e9s de la vida de otros\u00bb.<\/strong>&nbsp;Otra curiosidad demostrada en las investigaciones es que tambi\u00e9n ambos fen\u00f3menos consiguen que<strong>&nbsp;tanto unos como otros se sienten superiores practic\u00e1ndolos<\/strong>. Creemos que mirar nos empodera. Y creemos que exhibirnos tambi\u00e9n. El peligro es el de siempre: que el ser humano tiende a compararse.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abPor supuesto que narcisismo y voyerismo son fen\u00f3menos equiparables\u00bb, dice rotundo&nbsp;<strong>Tom\u00e1s Chamorro<\/strong>, psic\u00f3logo estadounidense que trabaja en la&nbsp;<strong>Universidad de Columbia<\/strong>. \u00abPensemos en el mero hecho de que millones de personas pasan horas y horas fisgoneando a otras. Ahora nos parece algo natural o normal, estamos acostumbrados,&nbsp;<strong>y las redes sociales han legitimado el voyerismo de la misma manera que han normalizado y legitimado el&nbsp;<\/strong><a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/historias\/2019\/12\/06\/5dea346a21efa0be1f8b465c.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><strong>exhibicionismo<\/strong><\/a><strong>, la autorrevelaci\u00f3n inapropiada y la ilusi\u00f3n narcisista de que los dem\u00e1s est\u00e1n interesados en nuestro yo<\/strong>, sin censuras y sin filtros\u00bb, argumenta.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Chamorro el gran cambio, \u00abadem\u00e1s de que todo esto suceda a gran escala, es la inmediatez y la&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/espana\/2014\/12\/20\/5492d9b9e2704ec85e8b4587.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><strong>baj\u00edsima barrera de entrada a la intimidad de tanta gente<\/strong><\/a>; el hecho de que los cotillas son recompensados, no son espectadores pasivos sino miembros activos de un juego que les da m\u00e1s de lo que quieren, que usa su mirada y reacciones para filtrar y seleccionar contenido, que valora el conocimiento que obtienen a trav\u00e9s de estas actividades aparentemente no intelectuales&#8230;\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Lo mismo, pero desde otro \u00e1ngulo, sostienen los especialistas en medios y mensajes. \u00abDesde el punto de vista de las teor\u00edas de la comunicaci\u00f3n\u00bb, piensa el argentino&nbsp;<strong>Mariano Dagatti<\/strong>, \u00abla gran novedad no es tanto el narcisismo o el voyerismo sino los nuevos canales de visibilizaci\u00f3n de esas pr\u00e1cticas\u00bb. Dice Dagatti, citando a autores como Eliseo Dur\u00e1n, \u00abque ha sucedido una<em>&nbsp;revoluci\u00f3n del acceso<\/em>, la posibilidad de que usuarios, individuos y personas de toda \u00edndole puedan crear contenidos que circulen dentro del ecosistema medi\u00e1tico, algo que estaba limitado por las propias condiciones de acceso que ten\u00edan los individuos a la mediatizaci\u00f3n de sus contenidos en la esfera p\u00fablica\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda del Carmen con sus alb\u00f3ndigas, como Carlota con su ropa, creando&nbsp;<em>outfits&nbsp;<\/em>sin parar para cualquier tipo de&nbsp;<em>evento&nbsp;<\/em>aunque luego lo \u00fanico que haga es bajarse al bar de abajo a tomarse una ca\u00f1a. \u00abHoy, cualquiera de nosotros, con su celular o con su computadora, puede echar a andar un pensamiento por el circuito de Twitter, o por Facebook, o por TikTok o lo que sea\u00bb, se\u00f1ala Dagatti.<\/p>\n\n\n\n<p>Los investigadores reclaman mayor atenci\u00f3n hacia este nuevo fen\u00f3meno que hemos ido generando, pero tambi\u00e9n&nbsp;<strong>consideran fundamental que no caigamos en el error de considerar este cotilleo al extremo ya validado socialmente como algo intr\u00ednsecamente malo<\/strong>. Como de hecho tampoco hacemos con los narcisismos m\u00e1s extremos. Un ejemplo: la amiga de turno que se pasa el d\u00eda diciendo \u00ab<em>selfie<\/em>,&nbsp;<em>selfie<\/em>\u00bb y obligando a salir en la foto. Aunque ella sola se baste y se sobre. \u00abEs un comportamiento com\u00fan que sirve para entender a las masas\u00bb, se lee sobre todo este asunto en una investigaci\u00f3n de 2012:&nbsp;<em>Mediated voyeurism on social networking sites. The Possible social needs and potential motivations of the voyeurs<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>El informe tambi\u00e9n apunta que&nbsp;<strong>continuamente \u00abobservamos im\u00e1genes reveladoras e informaci\u00f3n sobre la vida aparentemente real de otras personas<\/strong>, a menudo aunque no siempre con fines de entretenimiento pero, frecuentemente, a expensas de la privacidad y la divulgaci\u00f3n a trav\u00e9s de los medios de comunicaci\u00f3n a internet\u00bb. Tan desparramado est\u00e1 el fen\u00f3meno -y tan en sombras al mismo tiempo, dadas las hist\u00f3ricas connotaciones negativas del t\u00e9rmino- que&nbsp;<strong>algunos autores sostienen que de alguna manera se ha democratizado la posibilidad de tener algo que decir<\/strong>, al tiempo que se validaba la acci\u00f3n de espiar eso que tengan que decir. De la cultura pop a la&nbsp;<em>peep culture<\/em>, como ya se ha dicho, es una tendencia propia del siglo XXI aunque comenzara en el anterior, con los&nbsp;<em>Gran Hermano<\/em>, los distintos tipos de&nbsp;<em>realities&nbsp;<\/em>m\u00e1s tarde, los blogs -miles de personas alrededor del mundo narrando sus vidas-&#8230; \u00abPasando de observar a famosos, artistas o&nbsp;<em>performers&nbsp;<\/em>a observarnos a nosotros mismos, a nuestros vecinos e incluso a completos extra\u00f1os en busca de entretenimiento, atenci\u00f3n o cualquier conexi\u00f3n\u00bb, concluye el estudio mencionado.<\/p>\n\n\n\n<p>Como si con el dedo metido en la aplicaci\u00f3n de turno, movi\u00e9ndolo de arriba a abajo, estuvi\u00e9ramos poniendo en pr\u00e1ctica un nuevo&nbsp;<em>zapping&nbsp;<\/em>no ya televisivo sino tecnol\u00f3gico, virtual, digital, multimedia. Todo a la vez. \u00abVivimos en una sociedad bajo la mirada de los dem\u00e1s y donde es f\u00e1cil mirar a los dem\u00e1s. Las personas pueden sentir la liberaci\u00f3n cat\u00e1rtica de la confesi\u00f3n, el atractivo y el peligro de los chismes y el eterno consuelo del ritual en el proceso de espiar\u00bb, prosigue Chamorro..<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Chamorro dice que \u00abhay un elemento de aburrimiento en todo esto\u00bb<\/strong>, dado que \u00aben lugar de otras actividades potenciales que la vida sol\u00eda ofrecernos -salir, interactuar, trabajar, leer- parece que es mucho m\u00e1s agradable mantenerse al d\u00eda con el desayuno del gato de nuestro vecino\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEl voyerismo tiene distintas finalidades\u00bb, resume el psic\u00f3logo&nbsp;<strong>Buenaventura del Charco<\/strong>: \u00abB\u00fasqueda de sensaci\u00f3n de control -yo observo desde mi seguridad y eso me da poder-, el morbo de hacer algo incorrecto; como mecanismo compensatorio (en quienes tambi\u00e9n se exhiben) o para tener una aproximaci\u00f3n a algo que se desea pero a lo que nos da miedo acercarnos\u00bb. \u00abAs\u00ed que nos quedamos con la sensaci\u00f3n que evoca en nosotros el observarlo, ver a una chica que no me atrevo a intentar ligarme,<strong>&nbsp;observar a alguien hacer algo que me atrae pero considero reprobable, ver a alguien a quien me gustar\u00eda parecerme pero me siento incapaz de lograrlo<\/strong>\u00bb, enumera este profesional.<\/p>\n\n\n\n<p>Fantasear, uno solo, en su sof\u00e1. Imaginar. O coger ideas de otros que nos puedan servir para mejorar nuestra vida. Todo esto ser\u00eda la parte positiva de un fen\u00f3meno que, seg\u00fan los expertos en psicolog\u00eda, obliga a los menos equilibrados a ser a\u00fan m\u00e1s cuidadosos si cabe, ahora no s\u00f3lo con lo que comparten en redes sino tambi\u00e9n con lo que miran. \u00abEs la ley de juicios comparativos: c\u00f3mo de guapo soy compar\u00e1ndome con el&nbsp;<em>influencer&nbsp;<\/em>de turno, qu\u00e9 deseamos pero no nos atrevemos a hacer,&nbsp;<strong>y el voyerismo como una v\u00e1lvula de escape<\/strong>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro ejemplo habitual:\u00a0<em>googlear\u00a0<\/em>el nombre de las personas que acabamos de conocer o que hemos o\u00eddo al vuelo. \u00abA medida que tratamos de ser inclusivos, todo aquello que queremos saber, aspecto, clase, raza, g\u00e9nero, atractivo, son precisamente todas las cosas que deber\u00edamos hacer todo lo posible por mantener en la esfera m\u00e1s privada de nuestras vidas\u00bb, alerta el psic\u00f3logo Tom\u00e1s Chamorro. Y culmina: \u00abLa plenitud que deja la curiosidad social es muy ef\u00edmera, despu\u00e9s de un tiempo necesitamos m\u00e1s. Estamos alimentando nuestra mente hambrienta con comida chatarra\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/historias\/2022\/05\/04\/6272b29a21efa09a1b8b4598.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mirar sin ser visto ha dejado de asociarse a observar algo que nos erotice. 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