{"id":25782,"date":"2022-04-15T10:44:41","date_gmt":"2022-04-15T15:44:41","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=25782"},"modified":"2022-04-15T10:49:44","modified_gmt":"2022-04-15T15:49:44","slug":"viernes-santo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/viernes-santo\/","title":{"rendered":"Viernes Santo | Las 33 crucifixiones, tantas como los a\u00f1os de Cristo, del carpintero Ruben | Cr\u00f3nica"},"content":{"rendered":"\n<h1 class=\"wp-block-heading\" id=\"H1_js_625791dbfdddff419e8b458c\"> <\/h1>\n\n\n\n<p><em>La penitente historia del carpintero que sobrevivi\u00f3 a una ca\u00edda imposible y desde 1985 no para de clavarse en la cruz cada Viernes Santo. Tiene sus propios clavos y una historia que en su tierra, Filipinas, hay una docena de personas m\u00e1s que imitan. Este a\u00f1o el &#8216;Poncio Pilatos&#8217; de su pueblo ha prohibido toda crucifixi\u00f3n so pena de detenci\u00f3n y multa<\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"990\" height=\"660\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/16499054440702.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-25783\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/16499054440702.jpg 990w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/16499054440702-300x200.jpg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/16499054440702-768x512.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 990px) 100vw, 990px\" \/><figcaption>Ruben Enaje con sus clavos que usa en cada crucifixi\u00f3n.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-medium-font-size\">LUCAS DE LA CAL \/ Corresponsal Asia \/ CR\u00d3NICA \/ EL MUNDO<\/p>\n\n\n\n<p>La penitencia de&nbsp;<strong>Ruben Enaje&nbsp;<\/strong>comenz\u00f3 tras sobrevivir a una ca\u00edda desde un tercer piso. Estaba puliendo la barandilla de un balc\u00f3n cuando el suelo se hundi\u00f3. Cay\u00f3 sobre una pila de escombros. Pero se levant\u00f3 sin ning\u00fan rasgu\u00f1o. Este devoto cat\u00f3lico se&nbsp;comprometi\u00f3 entonces con Dios a que har\u00eda un gran sacrificio para pagar el \u00abmilagro\u00bb de tener una segunda vida:&nbsp;<strong>ser crucificado en la cruz como Jesucristo<\/strong>&nbsp;. As\u00ed hizo. Literalmente.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora lleva tantas clavadas en su cuerpo como a\u00f1os cumpli\u00f3 Jes\u00fas. Y ah\u00ed se quedar\u00e1 de momento, pues el Poncio Pilatos de su tierra, San Pedro Cutud, un pueblo de Filipinas, ha dado orden de detener a todo aquel que participe este a\u00f1o en un doloroso ritual que hasta la propia iglesia filipina no aprueba.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es la historia de un carpintero, como Jes\u00fas. La de un hombre de 61 a\u00f1os que, debido a un accidente laboral, ha revivido la Pasi\u00f3n de Cristo en su propia piel hasta 33 veces desde 1985.&nbsp;<strong>La de un peregrino del Calvario que guarda cada a\u00f1o sus clavos especiales en alcohol<\/strong>, esperando a que llegue el Viernes Santo en el que echarse a sus espaldas la pesada cruz de madera de 37 kilos y caminar 1,7 kil\u00f3metros hasta la cima de la colina donde ser\u00e1 crucificado.<\/p>\n\n\n\n<p>Tres d\u00e9cadas de penitencia que comienza con una corona de espinas que se pone en la cabeza. Est\u00e1 hecha con makabuhay, una enredadera que crece en climas tropicales y que se utiliza en p\u00f3cimas de medicina herbal. Las gotas de sangre le caen sobre la t\u00fanica blanca ro\u00edda que lleva y se mezclan con las de sudor. Las temperaturas suben hasta los 42 grados. Una muchedumbre de fieles lo sigue vitoreando cada paso, acompa\u00f1ando con rezos la senda del Calvario. Por el camino, Rub\u00e9n se encuentra con otros hombres encapuchados que se golpean la espalda con l\u00e1tigos toscos y pedazos afilados de bamb\u00fa.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2022\/04\/14\/16499054497739.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Un grupo de centuriones con capas rojas espera a Ruben en la cima de la colina, justo delante de un enorme campo de arroz. Nada m\u00e1s llegar, empieza a burlarse de \u00e9l. Lo insultan. Lo escupen. Lo tiran al terreno arenoso. Uno de ellos lo abofetea con la palma de la mano derecha bien abierta. Otro coge un l\u00e1tigo y empieza a fustigarle. Hasta cinco latigazos en la espalda. Luego, le rasgan la ropa para dejar su torso desnudo y lo postran sobre la cruz, que permanece inclinada.<\/p>\n\n\n\n<p>Los oficiales de la antigua Roma utilizan clavos de acero de tres pulgadas de largo empapados en alcohol. Dos en la mano y dos en los pies. Se necesitan dos golpes de martillo para perforar el clavo a trav\u00e9s de las manos en la madera. En los pies, son tres los golpes de martillo que se dan para que queden planos.&nbsp;<strong>Rub\u00e9n apenas grita<\/strong>. Soporta el dolor cerrando los ojos, respirando fuerte y rezando en silencio.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2022\/04\/14\/16499054441096.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Cuando la cruz se levanta en posici\u00f3n vertical, Ruben alza la vista y ve a miles de personas alrededor que lo est\u00e1n observando. Al frente de la caballer\u00eda romana hay un centuri\u00f3n chapado en oro y subido a un carro. Los caballos levantan la arena manchada de sangre. Durante los primeros minutos, Rub\u00e9n se siente mareado.&nbsp;<strong>Cuando nota que se va a desmayar, vuelve a cerrar los ojos y reza un Padrenuestro<\/strong>&nbsp;. El poco de viento fresco que sopla le alivia un poco.<\/p>\n\n\n\n<p>La crucifixi\u00f3n dura hasta 15 minutos. Los centuriones lo bajan con cuidado, sacando despacio los clavos que dejan en un frasco de alcohol para desinfectarlos. Ruben se levanta de inmediato. Asombrosamente, puede caminar con apenas una peque\u00f1a cojera y llegar a la peque\u00f1a tienda donde los m\u00e9dicos limpian y desinfectan sus heridas. Descansa sentado en un taburete 10 minutos, observando las otras crucifixiones. Despu\u00e9s, vuelva a casa andando, como si nada hubiera ocurrido.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2022\/04\/14\/16499054493423.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>La pandemia ha dejado a Ruben dos a\u00f1os sin su particular Calvario. Estaba listo para retomar el viernes el V\u00eda Crucis en San Pedro Cutud, un empobrecido pueblo de la localidad de San Fernando, en Filipinas. Todo estaba preparado. Pero las autoridades filipinas al final&nbsp;<strong>han decidido a \u00faltima hora cancelar de nuevo los rituales<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abProhibimos la crucifixi\u00f3n, autoflagelaci\u00f3n y cualquier acto de imitaci\u00f3n del sufrimiento de Jesucristo durante la Semana Santa\u00bb, reza la advertencia firmada por el alcalde de la ciudad,&nbsp;<strong>Edwin Santiago<\/strong>. Todo aquel que se salte la orden ejecutiva, ser\u00e1 detenido y multado con 5.000 pesos (90 euros). Ruben ha decidido que volver\u00e1 a la colina de las crucifixiones. Pero solo se postrar\u00e1 de rodillas para rezar.<\/p>\n\n\n\n<p>El Jesucristo filipino se cr\u00edo en una cuna Kapampangan, el sexto grupo etnoling\u00fc\u00edstico m\u00e1s grande del pa\u00eds. Se ha ganado la vida fabricando vallas publicitarias y pintando casas. Desde peque\u00f1o fue un devoto cristiano que no dud\u00f3 en sumarse a un ritual que se lleva realizando desde 1961, cuando un grupo de feligreses decidieron recrear una versi\u00f3n de la Pasi\u00f3n de Cristo escrita por un dramaturgo local en la d\u00e9cada de 1950.<\/p>\n\n\n\n<p>Un curandero del pueblo,&nbsp;<strong>Antonio A\u00f1osa<\/strong>, fue el primero en ser clavado en la cruz. Los l\u00edderes cat\u00f3licos de Filipinas, la \u00fanica naci\u00f3n predominantemente cristiana en el Sudeste Asi\u00e1tico -el 86% de la poblaci\u00f3n confiesa el catolicismo-, condenan la pr\u00e1ctica. Tambi\u00e9n los funcionarios locales.<\/p>\n\n\n\n<p>Son muchas las comunidades cristianas de todo el mundo que recrean la Pasi\u00f3n de Cristo, incluida la interpretaci\u00f3n de papeles clave en la epopeya b\u00edblica, con el acarreo de cruces y la narraci\u00f3n de historias. Pero en San Pedro Cutud dieron un paso m\u00e1s realista y sangriento, recreando literalmente el dolor de Jesucristo. Una tradici\u00f3n que se permite y&nbsp;<strong>atrae a grandes multitudes cada a\u00f1o hambrientas de ver las sangrientas exhibiciones.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ruben no es el unico crucificado en la colina de San Pedro Cutud. Hasta dos docenas de hombres al a\u00f1o (y ocasionalmente algunas mujeres) se someten a este ritual. Otro de los veteranos que siempre acompa\u00f1a al carpintero es el pescador Willy Salvador , de 65 a\u00f1os, que lleva 15 clav\u00e1ndose en la cruz de madera. Y cada a\u00f1o se suman nuevos voluntarios. Son penitentes que, imitando el sufrimiento de Cristo, hunden en sus manos y pies clavos reales, mientras que otros llevan pesadas cruces o se arrastran por un suelo de hormig\u00f3n caliente terminando con los codos y rodillas ensangrentadas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2022\/04\/14\/16499054471673.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n est\u00e1n los&nbsp;<em>mandarame<\/em>&nbsp;, nombre que reciben quienes azotan sus espaldas. Lo hacen, seg\u00fan cuentan, para limpiar sus pecados o como agradecimiento a Dios despu\u00e9s de recibir una ayuda que considera \u00abdivina y milagrosa\u00bb. La flagelaci\u00f3n y la crucifixi\u00f3n sol\u00edan atraer hasta 50.000 peregrinos y espectadores antes de la pandemia.<\/p>\n\n\n\n<p>El carpintero es el devoto filipino m\u00e1s antiguo de esta dolorosa tradici\u00f3n cuaresmal. \u00abMe desmay\u00e9 una vez en la cruz, pero eso fue en los primeros cinco a\u00f1os de voluntariado, debido al calor y la asfixia. Durante todo el espect\u00e1culo, siento la presencia de Jesucristo que me hace sentir c\u00f3modo y hace que el dolor sea soportable\u00bb, cuenta Ruben. \u00abMi cuerpo est\u00e1 envejecido y cansado. Ya no puedo llevar la cruz de madera como antes y&nbsp;<strong>apenas puedo soportar el dolor f\u00edsico de mi penitencia<\/strong>\u00bb. Pero Ruben quiere volver a ser crucificado por \u00faltima vez cuando la pandemia d\u00e9 tregua.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abTodo comenz\u00f3 en 1985, cuando me ca\u00ed del tercer piso de un edificio y escap\u00e9 milagrosamente de la muerte. En ese momento, hice un voto a Dios de que har\u00eda un sacrificio para pagar mi segunda vida. Quer\u00eda hacer eso recreando el acto de la crucifixi\u00f3n como acci\u00f3n de gracias. Un a\u00f1o despu\u00e9s de mi accidente, me un\u00ed al Senakulo (escenificaci\u00f3n de la crucifixi\u00f3n), donde llev\u00e9 la cruz al Burol (Cerro de la Crucifixi\u00f3n)\u00bb, explica Ruben<\/p>\n\n\n\n<p>Senakulo, en Filipinas, es una celebraci\u00f3n nacional que lleva el nombre del lugar donde se llev\u00f3 a cabo, seg\u00fan los escritos b\u00edblicos, la \u00daltima Cena. \u00abLa crucifixi\u00f3n es como una obra de teatro con el director y algunos actores actuando como centuriones mientras que hay otros que hacen de espectadores y unos pocos elegidos como Jesucristo.&nbsp;<strong>Tuve el honor de hacer de Cristo despu\u00e9s de 15 a\u00f1os de crucifixiones<\/strong>, cuando ya era un devoto con experiencia\u00bb, relata el carpintero, que sustituy\u00f3 en el papel a un vendedor de pescado ahumado llamado Chito Sangalang, quien fue el protagonista del ritual desde 1986 a 2001.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>EL ENCARGO A SU CU\u00d1ADO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ruben confiesa que hace una d\u00e9cada encarg\u00f3 a su cu\u00f1ado que le preparara sus propios dos pares de clavos, empapados todo el a\u00f1o en alcohol dentro de una botella de vidrio esperando a que llegue el gran d\u00eda. \u00abHe estado viendo la recreaci\u00f3n desde que era un ni\u00f1o.&nbsp;<strong>Mi padre era parte del ritual y se autoflagelaba<\/strong>, y yo ve\u00eda a otras personas hacer lo mismo. Empec\u00e9 a llevar la cruz cuando ten\u00eda 20 a\u00f1os, y he estado representando la crucifixi\u00f3n clav\u00e1ndome en la cruz desde que ten\u00eda 26 a\u00f1os\u00bb, contin\u00faa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abMientras llevo la cruz y me clavan en ella, todo lo que hago es seguir orando, pedir perd\u00f3n y dar gracias por todas las bendiciones que he recibido durante todo el a\u00f1o. Mantengo la corona puesta hasta que termina el espect\u00e1culo. Las cicatrices de los picos se muestran en mi frente durante d\u00edas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Su esposa&nbsp;<strong>Juanita&nbsp;<\/strong>le cura las heridas despu\u00e9s de cada crucifixi\u00f3n. Ruben tiene con ella cuatro hijos, tres varones y una mujer, que es la menor de los hermanos. Ella es la que le acompa\u00f1a, da agua y vela por \u00e9l durante los casi dos kil\u00f3metros en los que tiene que llevar la cruz hasta la colina.<\/p>\n\n\n\n<p>El alcalde de San Pedro Cutud ha enviado a seis polic\u00edas a custodiar durante toda la Semana Santa la colina donde se celebra el Senakulo. No quiere que nadie se salte la prohibici\u00f3n. Desde las iglesias filipinas celebran que la pandemia haya retrasado otro a\u00f1o m\u00e1s la brutal escenificaci\u00f3n de cada Viernes Santo. Muchos sacerdotes piden a sus feligreses en los sermones que no acudan ni celebren esos rituales. Pero el espect\u00e1culo en el que se han convertido las crucifixiones ahora va m\u00e1s all\u00e1 de la fe o penitencia. Tambi\u00e9n es turismo y dinero bienvenido en un pueblo de pescadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Eran muchos los curiosos filipinos de otras partes del pa\u00eds y turistas extranjeros que viajaban a San Pedro Cutud para ver a Ruben Enaje y al resto de actores sangrar en la cruz. Pero este a\u00f1o los clavos del carpintero continuar\u00e1n sumergidos en el bote de alcohol.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: https:\/\/www.elmundo.es\/cronica\/2022\/04\/15\/625791dbfdddff419e8b458c.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La penitente historia del carpintero que sobrevivi\u00f3 a una ca\u00edda imposible y desde 1985 no para de clavarse en la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":25783,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[9568,9571,9569,9570],"class_list":["post-25782","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias","tag-crucifixion","tag-filipinas","tag-ruben-enaje","tag-san-pedro-cutud"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25782","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25782"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25782\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":25785,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25782\/revisions\/25785"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/25783"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25782"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25782"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25782"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}