{"id":25440,"date":"2022-04-10T10:24:58","date_gmt":"2022-04-10T15:24:58","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=25440"},"modified":"2022-04-10T10:24:59","modified_gmt":"2022-04-10T15:24:59","slug":"meditacion-zen-yoga-reclusion-en-monasterios-crece-la-huida-del-ruido-eps","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/meditacion-zen-yoga-reclusion-en-monasterios-crece-la-huida-del-ruido-eps\/","title":{"rendered":"Meditaci\u00f3n, zen, yoga, reclusi\u00f3n en monasterios&#8230; crece la huida del ruido | EPS"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Retiros de meditaci\u00f3n sin palabras ni gestos, \u2018mindfulness\u2019, zen, yoga, reclusi\u00f3n en monasterios, alejamiento en lugares aislados\u2026 Viaje a un fen\u00f3meno social que crece d\u00eda a d\u00eda, acompa\u00f1ado de toda una explosi\u00f3n editorial.<\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/-thKIX3fEShj2DZCj--kR8n8lsk=\/414x0\/filters:focal(2365x1865:2375x1875)\/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com\/prisa\/XDJ7PF5U6FF7FKHIFOQQCRUDGM.jpg\" alt=\"Mirador del convento de Santa Mar\u00eda de Jes\u00fas, en Sevilla, fundado en 1502 y perteneciente a la orden de las clarisas.\" width=\"825\" height=\"592\"\/><figcaption>Mirador del convento de Santa Mar\u00eda de Jes\u00fas, en Sevilla, fundado en 1502 y perteneciente a la orden de las clarisas. JOS\u00c9 MANUEL BALLESTER<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/nCL4ijVDufeWf4qPwJXBd0L4nSE=\/100x100\/s3.amazonaws.com\/arc-authors\/prisa\/9e2bcf5d-91c5-42d2-823a-b06560cd715a.jpg\" alt=\"Borja Hermoso\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/elpais.com\/autor\/borja-hermoso\/#?rel=author_top\">BORJA HERMOSO<\/a> EPS \/ EL PA\u00cdS<\/p>\n\n\n\n<p>Algo hay que no encaja en la misteriosa frontera entre el ruido y el silencio. Entre el ruido con o sin sonido de nuestras sociedades y el silencio \u00edntimo o compartido de quien pretende otra realidad. Este texto no resolver\u00e1 el puzle, as\u00ed que el lector \u00e1vido de respuestas y al\u00e9rgico a las interrogantes \u2014pura ant\u00edtesis del proceso filos\u00f3fico\u2014 puede dejarlo aqu\u00ed, y har\u00e1 bien. Se perder\u00e1, eso s\u00ed, un pu\u00f1ado de experiencias de vida que ilustran el \u00fanico tel\u00f3n de fondo posible: la duda, lo insondable. Otra posibilidad hubiera sido dejar en blanco todas estas p\u00e1ginas. Quiz\u00e1 ser\u00eda lo suyo, en homenaje al silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>Infinidad de creyentes de diferentes religiones o b\u00fasquedas espirituales y multitud de agn\u00f3sticos y ateos coinciden hoy en el hartazgo del guirigay ruidoso. Tambi\u00e9n en la necesidad de buscar el silencio como medicina de males f\u00edsicos, mentales y espirituales a trav\u00e9s de pr\u00e1cticas como la meditaci\u00f3n de ra\u00edz cristiana, budista o hinduista, el zen, el yoga, el&nbsp;<em>mindfulness<\/em>, el encierro temporal en monasterios, los propios retiros de silencio y hasta el aislamiento voluntario durante a\u00f1os en lugares alejados. Aqu\u00ed juegan el partido igual los aspirantes a la trascendencia que los paganos irreductibles. De acuerdo, hace m\u00e1s de 1.400 a\u00f1os que muri\u00f3&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.soria.es\/turismo\/san-saturio\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Saturio<\/a>, aquel anacoreta visigodo de familia rica que se retir\u00f3 a la vida contemplativa y silenciosa en una h\u00fameda cueva a orillas del Duero en Soria. No parece necesario llegar a tanto: como el bueno de Saturio solo hubo uno, pues menudo era, hasta acab\u00f3 en santo.https:\/\/imasdk.googleapis.com\/js\/core\/bridge3.509.0_en.html#goog_561459214<\/p>\n\n\n\n<p>La oferta en torno al tema del silencio es hoy asombrosamente amplia, incluido un aut\u00e9ntico bum editorial con decenas de t\u00edtulos sobre la materia inundando las librer\u00edas. Y, como no puede ser de otra forma, hay de todo: desde aut\u00e9nticos militantes de la ayuda al otro hasta los oportunistas de la \u00faltima hora, pasando por dudosos profesionales del altruismo y una inacabable tipolog\u00eda. Este es un viaje subjetivo, solo uno entre los cientos posibles. Un viaje en busca de quienes van en su busca. En busca del silencio.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/BxllgM5mfa1rwDhRsh3ntLnghmo=\/414x0\/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com\/prisa\/P5O44BS5MJF7JAVGDSHG3WJ2EY.jpg\" alt=\"Una vista en penumbra de una estancia de la catedral de Segovia. \"\/><figcaption>Una vista en penumbra de una estancia de la catedral de Segovia.JOS\u00c9 MANUEL BALLESTER<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Visitando a los Amigos del Desierto.&nbsp;<strong>Un retiro de silencio y meditaci\u00f3n<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Se acaba la tarde de un viernes de marzo cuando llegamos a&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.ermitasanthonorat.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sant Honorat, el centro espiritual de los misioneros del Sagrado Coraz\u00f3n en Randa, al sur de Mallorca,<\/a>&nbsp;en la monta\u00f1a. El destino del viaje es uno de los numerosos retiros de silencio y meditaci\u00f3n que organiza al a\u00f1o la red&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.amigosdeldesierto.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Amigos del Desierto<\/a>, fundada en 2014 por el sacerdote y escritor&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2017\/02\/13\/actualidad\/1487009276_418090.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Pablo d\u2019Ors<\/a>&nbsp;y con presencia en Espa\u00f1a, M\u00e9xico, Estados Unidos, Argentina e Italia. Cada a\u00f1o, m\u00e1s de 600 personas acuden a retiros de silencio como este.<\/p>\n\n\n\n<p>El objetivo: poner en valor y afrontar algunas m\u00e1ximas. Por ejemplo, dos de las que el insigne pensador, profesor y escritor&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2016\/06\/29\/babelia\/1467214901_163889.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">George Steiner pronunci\u00f3 hace seis a\u00f1os en una amplia entrevista con EL PA\u00cdS<\/a>. Una: \u201cNo hay que tener miedo al silencio, solo el silencio nos ense\u00f1a a hallar en nosotros lo esencial\u201d. Dos: \u201cLos j\u00f3venes ya no tienen tiempo de tener tiempo\u201d. O cualquiera de las muchas que el propio D\u2019Ors plasm\u00f3 en su&nbsp;<em>Biograf\u00eda del silencio<\/em>&nbsp;(editado por Siruela, primero, y por Galaxia Gutenberg, despu\u00e9s), librito breve e inmenso y uno de los m\u00e1s ins\u00f3litos superventas editoriales de los \u00faltimos tiempos (cerca de 300.000 ejemplares vendidos en 41 ediciones): \u201cPensamos mucho la vida pero la vivimos poco\u201d. \u201cMirar algo no lo cambia, pero nos cambia a nosotros\u201d. \u201cMeditar ayuda a no tomarse a s\u00ed mismo tan en serio\u201d. \u201cEse oc\u00e9ano oscuro y luminoso que es el silencio\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que hasta el hechizante paraje de Sant Honorat se han acercado Tomeu, Ver\u00f3nica, Alex, Marcello, Nazareth, Juli\u00e1n, Jaume y los dem\u00e1s. Veinticinco personas de todo pelaje y condici\u00f3n (el m\u00e1s joven, un chico mallorqu\u00edn que viene desde Austria, debe de tener 25 a\u00f1os y la de m\u00e1s edad es una se\u00f1ora encantadora de Palma de 90 a\u00f1os) dispuestas a callarse \u2014a callarnos\u2014 durante 40 horas y a mirarse \u2014a mirarnos\u2014 por dentro.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo ello al m\u00f3dico precio de 170 euros, todo incluido: habitaci\u00f3n individual y espartana con vistas de quitar el hipo, comidas con productos de la huerta que podr\u00edan figurar en la carta de un restaurante vegetariano de alto standing, sesiones de meditaci\u00f3n, sesiones de gimnasia, charlas y puestas en com\u00fan. Y todo bajo la sabia y serena batuta de cuatro monitores o maestros meditadores, Mar\u00eda Pilar, Cristina, Miguel y Rafa: una secretaria de juzgado, un profesor, una directora de colegio y un juez que hacen esto&nbsp;<em>gratis et amore&nbsp;<\/em>sacando el tiempo de debajo de las piedras y recorriendo Espa\u00f1a para formar a nuevos&nbsp;<em>silenciosos<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Doce sesiones de meditaci\u00f3n de 25 minutos cada una, de rodillas \u2014con el culo pegado a una banqueta de madera y haci\u00e9ndote cisco los empeines, que quedan aplastados contra el suelo\u2014 , o en postura de yoga, o simplemente sentados en una silla. Soy el \u00fanico de los 25 que nunca antes ha meditado. Se nota. De los tres \u201canclajes\u201d necesarios para poder meditar \u2014las manos, la respiraci\u00f3n y recitar un mantra\u2014 solo tengo sitio para dos. El mantra se resiste.<\/p>\n\n\n\n<p>Surgen las interrogantes. \u00bfHay que meditar como se es, o hay que escapar de c\u00f3mo se es para poder meditar? \u00bfC\u00f3mo vaciar la cabeza de lo utilitario, el devaneo y la elucubraci\u00f3n y c\u00f3mo hacer sitio a lo esencial? Por cierto, \u00bfqu\u00e9 es lo esencial? \u00bfC\u00f3mo se respira bien? \u00bfCu\u00e1l es el objetivo de meditar en silencio? Respuesta de uno de los maestros: \u201cNo esperar que nada pase\u2026 porque ya est\u00e1 pasando\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Ni una palabra. Nada de miradas. Gestualidad cero, incluidas las comidas. No estamos aqu\u00ed para ser simp\u00e1ticos. Movimientos lentos. No estamos aqu\u00ed para el espasmo y la prisa. Proscrito el m\u00f3vil. No estamos aqu\u00ed para seguir enganchados al mundanal ruido. Nada de libros. No estamos aqu\u00ed para leer. Solo una libreta y un bol\u00edgrafo para anotar pautas de postura y respiraci\u00f3n, recomendaciones \u2014espirituales o no\u2014 y l\u00edneas de pensamiento sugeridas por los monitores.<\/p>\n\n\n\n<p>Y el silencio. Bueno, es un decir. Nada como un retiro de silencio para comprobar que el silencio total no existe. Pasar\u00e1 un avi\u00f3n. Ladrar\u00e1 un perro lejano. El canto de los p\u00e1jaros. El estruendo del viento en los cristales. El crujido de la madera del techo. La respiraci\u00f3n acompasada de tu meditador o meditadora de al lado, con quien a veces acabas sincroniz\u00e1ndote. Crepitar\u00e1 la le\u00f1a en la chimenea. Sonar\u00e1 un gong. Fin de la sesi\u00f3n. Volver\u00e1s a casa entusiasta, dubitativo o esc\u00e9ptico. El silencio es libre. Tambi\u00e9n su impacto en cada cual. El silencio tambi\u00e9n es miedo. Te lleva a lo desconocido.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/7cTuHNP8SKmY9bveaBd04FeZ-fw=\/414x0\/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com\/prisa\/OKBRQKHZRFB2FF2VDZXBCAHTYY.jpg\" alt=\"Claustro de la abad\u00eda benedictina de Santo Domingo de Silos (Burgos), una joya del rom\u00e1nico espa\u00f1ol.\"\/><figcaption>Claustro de la abad\u00eda benedictina de Santo Domingo de Silos (Burgos), una joya del rom\u00e1nico espa\u00f1ol.JOS\u00c9 MANUEL BALLESTER<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Viaje a la quietud benedictina.&nbsp;<strong>Tres d\u00edas en el monasterio de Silos<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Murci\u00e9lagos revolotean fren\u00e9ticos por entre las arcadas del claustro rom\u00e1nico. Son las 21.20, acaba de terminar el tiempo de la cena en la&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.abadiadesilos.es\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">abad\u00eda benedictina de Santo Domingo de Silos<\/a>&nbsp;(Burgos) y tres o cuatro sombras deambulan congeladas alrededor del cipr\u00e9s centenario que cantara Gerardo Diego. \u201cEnhiesto surtidor de sombra y sue\u00f1o\u201d. Enseguida empezar\u00e1n las Completas y, con ellas, se cerrar\u00e1 el agotador ciclo de oficios religiosos que cada d\u00eda concelebran los 23 monjes de Silos y sus invitados for\u00e1neos en la hospeder\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Por 40 euros, el hu\u00e9sped (en Silos solo hombres) tiene derecho a pensi\u00f3n completa e ilimitadas dosis de paz\u2026 siempre que la busque. El hermano Mois\u00e9s, el hospedero, tan solo pide cuatro cosas: quedarse un m\u00ednimo de tres noches y un m\u00e1ximo de siete, no utilizar la abad\u00eda como un mero hotel desde el que hacer turismo, no meter ruido y estar en silencio salvo en situaciones imprescindibles, y ser puntual en las comidas y \u2014si se acude\u2014 en los actos religiosos. No siempre se cumple el reglamento, especialmente en los puntos 2 y 3. \u201cHoy no comemos aqu\u00ed, nos vamos de turismo y a comer un corderito a Covarrubias\u201d o \u201cVamos al pueblo a echar un caf\u00e9 y lo que venga\u201d son frases que pod\u00edan escucharse durante la estancia reciente que sirvi\u00f3 de base a esta historia. Pero son excepciones.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.abadiadesilos.es\/hospederia\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Las habitaciones<\/a>&nbsp;\u2014y en concreto esta 202, de nombre Santa Virila\u2014 son espacios perfectos para la pr\u00e1ctica del silencio. Tambi\u00e9n el claustro, los pasillos, la huerta y la iglesia, donde solo el<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=tCw90A5Dc_4\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">&nbsp;canto gregoriano de los monjes<\/a>, puro suspiro acompasado de 1.500 a\u00f1os de antig\u00fcedad, irrumpe como banda sonora. Una banda sonora, recu\u00e9rdese, que en 1993 coron\u00f3 las listas de \u00e9xitos discogr\u00e1ficos con m\u00e1s de 160.000 discos vendidos. Escucharlo en directo en las vigilias (seis de la ma\u00f1ana), sentado en el propio coro cuando te invita a hacerlo uno de los monjes (como ha ocurrido hoy), es un raro privilegio.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta aqu\u00ed vienen estudiantes en plenas oposiciones, ejecutivos de empresa en busca de limpieza mental (\u201cvengo al menos una vez al a\u00f1o y paso una semana, y me largo con las pilas cargadas hasta arriba\u201d, asegura uno de ellos, que prefiere no decir su nombre), aficionados al rom\u00e1nico, simples curiosos y cat\u00f3licos practicantes que encuentran aqu\u00ed un contexto perfecto. \u201cAqu\u00ed el silencio impresiona cuando pasas la primera noche\u2026, es algo que se oye\u201d, explica Toni, de Villena (Alicante), en esta su segunda estancia en Silos y despu\u00e9s de cuatro caminos de Santiago en soledad y silencio absolutos. Apenas una hora despu\u00e9s, durante el oficio de sexta, un autob\u00fas entero del Imserso irrumpir\u00e1 en la iglesia de la abad\u00eda entre murmullos, primero, y conversaciones en voz alta, despu\u00e9s. La ingrata sensaci\u00f3n en ese momento es que, en lugar de en un templo de silencio, estamos en un Corte Ingl\u00e9s del \u201cturismo espiritual\u201d. \u201cEl Imserso es que es temible\u201d, lamentar\u00e1 en el comedor el hermano Mois\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/nB2n7L7At5eoO8ZhWwj9K11qq-k=\/414x0\/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com\/prisa\/P22RYVKT3FAYXEVKT5ZDTWEMRM.jpg\" alt=\"Una de las celdas en la hospeder\u00eda del monasterio jer\u00f3nimo de Santa Mar\u00eda del Parral, en Segovia.\"\/><figcaption>Una de las celdas en la hospeder\u00eda del monasterio jer\u00f3nimo de Santa Mar\u00eda del Parral, en Segovia.JOS\u00c9 MANUEL BALLESTER<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Siete a\u00f1os en soledad.&nbsp;<strong>Arturo, el ermita\u00f1o de Santa B\u00e1rbara<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Arturo Rigol, barcelon\u00e9s de 63 a\u00f1os, lleva siete viviendo solo aqu\u00ed arriba, en una de las monta\u00f1as que rodean Alca\u00f1iz (Teruel). Es el ermita\u00f1o de&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.fqll.es\/catalogo_detalle.php?id=1446\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Santa B\u00e1rbara<\/a>&nbsp;y vive en silencio, exceptuando las contadas escapadas que hace al pueblo a por provisiones o al m\u00e9dico. Tras dar no pocos tumbos, hace siete a\u00f1os se enter\u00f3 a trav\u00e9s de un amigo de que se hab\u00eda muerto el anterior ermita\u00f1o y de que buscaban otro. \u201cY vine enseguida y me cogieron\u201d, explica mientras rodeamos la ermita en un d\u00eda gris plomo que amenaza aguacero y ha tra\u00eddo un cierzo que taladra los huesos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cYo no soy creyente, y me considero libertario. \u00a1No anarquista, \u00bfeh?, que si no estar\u00eda poniendo bombas!\u201d. Arturo escap\u00f3 de una vida digamos azarosa y acab\u00f3 en Santa B\u00e1rbara, donde arregla la ermita, cuida la hierba y ayuda en todo lo que puede cuando sube la romer\u00eda de San Salvador, en junio, o la de Santa B\u00e1rbara, en diciembre, y tambi\u00e9n cuando se re\u00fanen aqu\u00ed los quintos de Alca\u00f1iz. El resto del tiempo est\u00e1 aqu\u00ed arriba, con la \u00fanica compa\u00f1\u00eda de su propio yo y de sus perros&nbsp;<em>Popo<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>Zen<\/em>, en medio del monte, rodeado de zorros, tejones y liebres. Arturo es un ermita\u00f1o. Y, si nos atenemos a la definici\u00f3n de la RAE, tambi\u00e9n un anacoreta: \u201cPersona que vive en lugar solitario, entregada enteramente a la contemplaci\u00f3n y a la penitencia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Y en medio de tanto silencio, \u00bfa qu\u00e9 se dedica?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014A la contemplaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY qu\u00e9 se dice usted? \u00bfHabla mucho consigo mismo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Muchoooo\u2026, pero ya estaba acostumbrado porque hab\u00eda practicado meditaci\u00f3n zen hace a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfEl silencio ayuda?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014El silencio claro que ayuda, te ayuda a encontrarte a ti mismo. Yo aqu\u00ed solo discuto conmigo. Y claro, siempre tengo raz\u00f3n, \u00a1ja, ja, ja, ja! Pero oye, a veces tambi\u00e9n es complicado, no siempre es f\u00e1cil. Por ejemplo, despu\u00e9s de la pandemia y del confinamiento me cost\u00f3 mucho volver a estar solo\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Arturo vivi\u00f3 10 a\u00f1os en Venezuela y all\u00ed trabaj\u00f3, se cas\u00f3 y tuvo a su hija, Joana, de 33 a\u00f1os, que es dise\u00f1adora, vive en nueva York y a la que no ve desde hace 15. La ver\u00e1 ahora, con motivo de la Barcelona Fashion Week, en la que ella participa. Tambi\u00e9n tiene dos nietos, a los que no conoce. Supuestamente los conocer\u00e1 en diciembre. \u201cMe tiemblan las piernas solo de pensarlo\u201d. Su mujer muri\u00f3 de una pulmon\u00eda cuando ten\u00eda 37 a\u00f1os. Arturo y la ni\u00f1a se la encontraron muerta en la cama.<\/p>\n\n\n\n<p>El anacoreta de Santa B\u00e1rbara da un abrazo. Luego vuelve. Al silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>Vuelta a Alca\u00f1iz por un camino de cabras, coche hasta Zaragoza y AVE Zaragoza-Madrid. Qu\u00e9 curioso. En el&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.renfe.com\/es\/es\/viajar\/el-viaje\/a-bordo\/coche-en-silencio\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">\u201ccoche en silencio\u201d que oferta Renfe,&nbsp;<\/a>el jaleo es ol\u00edmpico. Tres veintea\u00f1eros comentan euf\u00f3ricos el fin de semana que han pasado en Barcelona. El se\u00f1or de al lado habla durante unos 20 minutos de no se sabe qu\u00e9 demonios de venta de materiales. Cuando se le regala una mirada de abierta perplejidad, responde con otra de amenazante interrogaci\u00f3n. Estar\u00eda genial aplicarles, si existiera, la \u201cm\u00e1quina romperruidos\u201d que se invent\u00f3 el escritor&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/eps\/2021-12-04\/jose-angel-gonzalez-sainz-en-espana-no-estamos-creando-ciudadanos-estamos-creando-antagonistas.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Jos\u00e9 \u00c1ngel Gonz\u00e1lez Sainz en su libro&nbsp;<em>La vida peque\u00f1a. El arte de la fuga<\/em>.<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Nadie protesta en el tren. Coche en silencio. Definitivamente, este pa\u00eds no tiene remedio. Pero sigamos el viaje.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">La periodista hiperactiva que hizo \u2018clac\u2019.&nbsp;<strong>Una conversaci\u00f3n con Mar Cabra<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>El 28 de junio de 2020, la periodista Mar Cabra, que gan\u00f3 un Premio Pulitzer gracias a su labor de coordinaci\u00f3n en la investigaci\u00f3n y publicaci\u00f3n de los llamados&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elconfidencial.com\/comunicacion\/2017-04-11\/pulitzer-papeles-panama-premio-trabajo-equipo_1365635\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>Papeles de Panam\u00e1<\/em><\/a>&nbsp;en el seno del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigaci\u00f3n (ICIJ), escribi\u00f3 un art\u00edculo en EL PA\u00cdS. Su t\u00edtulo:&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/tecnologia\/2020-06-27\/cuando-la-mente-cae-esclava-de-la-tecnologia.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>Cuando la mente cae esclava de la tecnolog\u00eda<\/em><\/a>. En \u00e9l relat\u00f3 su particular v\u00eda crucis como consecuencia de lo que llama sin tapujos \u201cmi adicci\u00f3n a la tecnolog\u00eda\u201d. Era el proleg\u00f3meno de la nueva vida de Mar Cabra, que decidi\u00f3, si no apagar el interruptor, s\u00ed modularlo hasta el punto de cambiar de vida. Dej\u00f3 Madrid y se fue a vivir a Aguadulce (Almer\u00eda). Del ruido al silencio. De la tormenta perfecta a la meditaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, con la perspectiva del paso del tiempo y del radical cambio de usos y costumbres en su vida, Mar Cabra recuerda as\u00ed lo ocurrido: \u201cDe repente mi cuerpo me empez\u00f3 a enviar se\u00f1ales, perd\u00ed un ovario, empec\u00e9 con problemas de tiroides\u2026, y en mitad de unas vacaciones de verano me dije: \u2018Esto no puede seguir as\u00ed, tengo que parar esta rueda\u2019. Yo ya hab\u00eda empezado a hacer meditaci\u00f3n y hab\u00eda iniciado un camino m\u00e1s hacia el silencio. Empec\u00e9 a irme todos los meses de retiro de silencio y meditaci\u00f3n. Era como cuando sales del agua y tus pulmones hacen \u2018\u00a1aaaahhh!\u2019. Pero cuando publicamos los papeles todo volvi\u00f3 a ser una locura. Estaba todo el d\u00eda en televisi\u00f3n, daba charlas, viajaba sin parar\u2026, estaba otra vez metida en una inercia peligrosa. Entonces, un d\u00eda me permit\u00ed una hora de silencio mientras me ba\u00f1aba y ah\u00ed s\u00ed, ya sent\u00ed que ten\u00eda que parar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien mantiene una importante actividad profesional, puede decirse que Mar Cabra cambi\u00f3 de vida. \u201cS\u00ed, me quit\u00e9 de en medio y empec\u00e9 un camino de redescubrimiento en el que el silencio y la meditaci\u00f3n fueron claves. Si no hubiera parado, habr\u00eda tenido consecuencias mucho peores para mi salud. Creo que no estamos siendo conscientes del da\u00f1o que este ritmo y este ruido est\u00e1n provocando en nuestra salud mental y f\u00edsica\u201d.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/DktJaAfE9EXx6GHaR-bnNAch-wI=\/414x0\/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com\/prisa\/BJAVLOWM2JAC3GLN5W3SGMCFAE.jpg\" alt=\"Exteriores de un monasterio tao\u00edsta en los montes Wudang, en China.\"\/><figcaption>Exteriores de un monasterio tao\u00edsta en los montes Wudang, en China.JOS\u00c9 MANUEL BALLESTER<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Salud, bienestar, meditaci\u00f3n y compasi\u00f3n.&nbsp;<strong>Natalia Mart\u00edn Cantero y la \u201cindustria del ruido\u201d<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Periodista especializada en temas de salud, psicolog\u00eda y bienestar,&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.univision.com\/temas\/natalia-martin-cantero\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Natalia Mart\u00edn Cantero<\/a>&nbsp;se dedica desde hace m\u00e1s de 20 a\u00f1os a recibir e impartir clases y sesiones de yoga y meditaci\u00f3n, y es instructora de entrenamiento y cultivo de la compasi\u00f3n para la Universidad de Stanford (EE UU), disciplina que a\u00fana ense\u00f1anzas de mindfulness, estudios cient\u00edficos y disciplinas de compasi\u00f3n y autocompasi\u00f3n. Desde hace a\u00f1os acude con regularidad a&nbsp;<a href=\"https:\/\/plumvillage.org\/es\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Plum Village<\/a>, el centro budista del monje Thich Nhat Hanh (el maestro zen vietnamita fallecido en enero y considerado por muchos como el monje budista m\u00e1s influyente despu\u00e9s del Dal\u00e1i Lama), en el suroeste franc\u00e9s, a cuya comunidad pertenece.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl silencio\u201d, reflexiona, \u201ces la piedra angular de cualquier tradici\u00f3n contemplativa. El \u2018noble silencio\u2019 se refiere tanto a la forma f\u00edsica del no hablar como al silencio interior\u2026 y a la escucha, que son dos caras de la misma moneda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus fuertes convicciones incluyen un escepticismo militante y una acerada cr\u00edtica a lo que considera \u201cun gran oportunismo actual en torno a las cuestiones del mindfulness y la meditaci\u00f3n\u201d. \u00bfHay una industria del silencio? \u201cM\u00e1s bien lo que yo creo que hay es una industria del ruido\u201d, aclara, \u201cy para contrarrestar esto hay personas que ofrecen constantemente f\u00f3rmulas y m\u00e1s f\u00f3rmulas y venden muy bien lo suyo, pero yo creo que el silencio no tiene nada que ver con eso\u201d. De hecho, con la pandemia han surgido, seg\u00fan su opini\u00f3n, \u201cmuchos oportunistas y muchos cantama\u00f1anas que se aprovechan de c\u00f3mo est\u00e1 la gente, y se ha creado, es cierto, una industria de la contemplaci\u00f3n y una competencia feroz por el p\u00fablico\u201d. Natalia Mart\u00edn Cantero lo tiene as\u00ed de claro: \u201cAqu\u00ed todo est\u00e1 a la venta\u2026, y el silencio tambi\u00e9n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las v\u00edas de escape en busca del silencio que hoy causan verdadero furor en la oferta de ciertos establecimientos hoteleros de lujo son los denominados \u201cba\u00f1os de bosque\u201d. Parece un invento reciente y sin embargo\u2026 \u201cYo viv\u00ed en San Francisco y me fui de all\u00ed en 2008. Y por aquel entonces ya hab\u00eda hoteles, escuelas y centros que ofrec\u00edan a la gente irse al campo a ver crecer el trigo, y pagabas tu buen dinerito por ello\u201d, recuerda Natalia Mart\u00edn Cantero.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/TUUBdMDKyCKhsy_vbcUXyc-eZ5c=\/414x0\/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com\/prisa\/ZCO7I25KZZF3JLZIHCRCGBYJPQ.jpg\" alt=\"Blanca Portillo, en el ensayo general del mon\u00f3logo 'Silencio', dirigido por Juan Mayorga.\"\/><figcaption>Blanca Portillo, en el ensayo general del mon\u00f3logo &#8216;Silencio&#8217;, dirigido por Juan Mayorga.V\u00cdCTOR SAINZ<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Cuando el \u2018Silencio\u2019 sube a escena.&nbsp;<strong>Juan Mayorga y Blanca Portillo: sin palabras<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Todas las personas que han participado en este reportaje coinciden en lamentar que nunca conceptos como el silencio, la escucha o la atenci\u00f3n \u2014\u00adde este \u00faltimo, la escritora y pensadora&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/ideas\/2021-06-24\/para-hablar-de-dios-despues-de-auschwitz-hay-que-escuchar-las-palabras-de-simone-weil.html?event_log=oklogin\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Simone Weil<\/a>&nbsp;hizo una verdadera profesi\u00f3n de fe\u2014 han estado tan arrinconados\u2026, casi mal vistos. Consecuencia en la vida pr\u00e1ctica: alguien callado es, antes que prudente o educado, alguien sospechoso. O soso. O cobarde. Frente a eso se sit\u00faa el 90% de la clase tertuliana y nos situamos, en general, ampl\u00edsimas parcelas de los medios de comunicaci\u00f3n. \u201cHay una cultura de la invasi\u00f3n, un horror vacui que hace que el tiempo de silencio, de espera y de escucha sean tiempos perdidos\u2026, es una cultura del narcisismo y de la exhibici\u00f3n\u201d, explica el dramaturgo&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/icon\/2022-01-14\/juan-mayorga-escribo-para-ese-chaval-de-16-anos-que-encontro-en-el-teatro-un-lugar-donde-lo-respetaban.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Juan Mayorga<\/a>, que ciment\u00f3 en el silencio su discurso de ingreso en la RAE y, a partir de ah\u00ed, escribi\u00f3 el mon\u00f3logo&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.teatroespanol.es\/silencio\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>Silencio<\/em>, que interpreta Blanca Portillo&nbsp;<\/a>y que triunfa por toda Espa\u00f1a tras haberlo hecho en el Teatro Espa\u00f1ol de Madrid.<\/p>\n\n\n\n<p>Si se piensa en el silencio, es obligatorio pensar en lo no dicho, y en este punto Mayorga alude a&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/2011\/12\/26\/opinion\/1324854010_850215.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Walter Benjamin y su teor\u00eda de la traducci\u00f3n y de lo no traducible (<em>La tarea del traductor<\/em>)<\/a>. \u201c\u00c9l viene a decir que lo importante en una traducci\u00f3n es precisamente lo intraducible en la lengua de partida, que desaf\u00eda a la lengua de llegada a extenderse y a ahondarse. Eso a lo que atiende fundamentalmente es a lo que no comprendemos del otro y, por tanto, requiere una actitud especialmente hospitalaria, y la actitud hospitalaria por antonomasia es la de la escucha, pero claro, eso requiere un esfuerzo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Una met\u00e1fora eficaz \u2014y no precisamente confortable para el espectador\u2014 del valor apisonador que puede encerrar el silencio son esos cuatro minutos y medio que Blanca Portillo interpreta asombrosamente en la obra de Juan Mayorga, y que aluden a una composici\u00f3n (\u00bfno-composici\u00f3n?) del m\u00fasico John Cage titulada&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=TOgrWX5_dS4\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>4\u2032 33\u2033.&nbsp;<\/em><\/a>Una actriz callada en el escenario durante 4\u2032 33\u2033. As\u00ed describe Portillo este reto: \u201cSe trata de compartir 4 minutos y 33 segundos de silencio con el p\u00fablico de un teatro, cosa que no suele ocurrir normalmente. Eso se convierte en una comuni\u00f3n. Y claro, hay gente que se siente inc\u00f3moda. En una funci\u00f3n, un se\u00f1or grit\u00f3: \u2018\u00a1\u00a1\u00a1\u00bfCu\u00e1nto queda?!!!\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Claramente hay en esa escena un ingrediente de provocaci\u00f3n, tambi\u00e9n de aviso a navegantes: \u201cTiene mucho de provocaci\u00f3n, claro que s\u00ed, es poner la atenci\u00f3n sobre nuestra falta de silencio. Pero a partir de esa escena de cuatro minutos y medio, te puedo asegurar que los siguientes silencios que se producen en el teatro son infinitamente m\u00e1s profundos que los que se han producido anteriormente. El p\u00fablico entra en otro estado\u201d. Palabra de Blanca Portillo, que confiesa al final de la conversaci\u00f3n: \u201cEstoy deseando hacer un retiro de silencio\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">El cine.&nbsp;<strong>Una banda sonora callada<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>El crecimiento de la seducci\u00f3n del silencio en nuestros d\u00edas es exponencial\u2026, pero la cosa viene de lejos. Miles y miles de creyentes, ateos, agn\u00f3sticos y mediopensionistas cayeron rendidos en 2005 ante la belleza inquietante de una pel\u00edcula como&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=L6ylj1TlXTI\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>El gran silencio<\/em>.<\/a>&nbsp;El director alem\u00e1n Philip Gr\u00f6ning la rod\u00f3 en el monasterio cartujo de la&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2020\/12\/28\/espanol\/monjes-chartreuse.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Grande Chartreuse, en los Alpes franceses<\/a>. Pudo hacerlo 16 a\u00f1os despu\u00e9s de haber pedido permiso a los monjes, que le respondieron: \u201cEs demasiado pronto, ya le llamaremos\u201d. El documental, de casi tres horas, permaneci\u00f3 durante meses en un cine de Madrid y gan\u00f3 el Premio del Cine Europeo al Mejor Documental. La pel\u00edcula tiene, por incre\u00edble que parezca, una banda sonora editada en disco: pisadas en la nieve, el murmullo de una lumbre, el trabajo en la celda, las risas del monje en el tiempo de recreo. La banda sonora del silencio.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">GU\u00cdA DE LECTURA<\/h3>\n\n\n\n<p><strong>Biograf\u00eda del silencio<\/strong>\u00a0Pablo D&#8217;Ors (Siruela y Galaxia Gutenberg).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El silencio. Aproximaciones<\/strong>\u00a0David Le Breton (Sequitur)<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La vida peque\u00f1a. El arte de la fuga<\/strong>\u00a0J. \u00c1. Gonz\u00e1lez Sainz (Anagrama)<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Viaje al silencio<\/strong>\u00a0Sara Maitland (Alba)<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Yoga<\/strong>\u00a0Emmanuel Carr\u00e8re (Anagrama)<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ensayos sobre el silencio<\/strong>\u00a0Marcela Labra\u00f1a (Siruela)<\/p>\n\n\n\n<p><strong>No sufrir compa\u00f1\u00eda. Escritos m\u00edsticos sobre el silencio<\/strong>\u00a0Ram\u00f3n Andr\u00e9s (Acantilado)<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Manual de escapolog\u00eda<\/strong>\u00a0Antonio Pau (Trotta)<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En busca del silencio. La atenci\u00f3n plena en un mundo ruidoso<\/strong>\u00a0Adam Ford (Siruela)<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: https:\/\/elpais.com\/eps\/2022-04-10\/en-busca-del-silencio.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Retiros de meditaci\u00f3n sin palabras ni gestos, \u2018mindfulness\u2019, zen, yoga, reclusi\u00f3n en monasterios, alejamiento en lugares aislados\u2026 Viaje a un [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":25442,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[9435,9438,9434,9436,9437],"class_list":["post-25440","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias","tag-meditaciones","tag-mindfulness","tag-silencio","tag-yoga","tag-zen"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25440","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25440"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25440\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":25443,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25440\/revisions\/25443"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/25442"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25440"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25440"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25440"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}