{"id":24704,"date":"2022-03-28T07:53:08","date_gmt":"2022-03-28T13:53:08","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=24704"},"modified":"2022-03-28T07:53:10","modified_gmt":"2022-03-28T13:53:10","slug":"80-anos-sin-miguel-hernandez-el-rayo-que-revoluciono-la-poesia-el-espanol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/80-anos-sin-miguel-hernandez-el-rayo-que-revoluciono-la-poesia-el-espanol\/","title":{"rendered":"80 a\u00f1os sin Miguel Hern\u00e1ndez, el rayo que revolucion\u00f3 la poes\u00eda | El Espa\u00f1ol"},"content":{"rendered":"\n<p><em>El 28 de marzo de 1942 muri\u00f3 en la c\u00e1rcel de Alicante, a los 31 a\u00f1os, el poeta, pastor y soldado que imprimi\u00f3 sus versos en la historia de la literatura y se convirti\u00f3 en icono de la cultura popular<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/660444185_223041118_1706x960-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-24705\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/660444185_223041118_1706x960-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/660444185_223041118_1706x960-300x169.jpg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/660444185_223041118_1706x960-768x432.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/660444185_223041118_1706x960-1536x864.jpg 1536w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/660444185_223041118_1706x960.jpg 1706w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Miguel Hern\u00e1ndez lee subido en una escalera su eleg\u00eda a su amigo Ram\u00f3n Sij\u00e9. Orihuela (Alicante), 1936<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-medium-font-size\">T\u00daA BLESA \/ EL ESPA\u00d1OL<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_1\">\u201cTristes guerras \/ si no es amor la empresa. \/ Tristes, tristes. \/\/ Tristes armas \/ si no son las palabras. \/ Tristes, tristes\u201d. De triste actualidad estos versos, publicados en&nbsp;<em>Cancionero y romancero de ausencias<\/em>, que recoge poemas escritos entre 1938 y 1941. De actualidad tambi\u00e9n porque este 28 de marzo se cumplen&nbsp;<strong>ochenta a\u00f1os de la muerte de su autor: Miguel Hern\u00e1ndez.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_2\">Un poeta, uno de los grandes de la poes\u00eda contempor\u00e1nea, que en 1933 hab\u00eda publicado, tras algunos poemas en la prensa,&nbsp;<strong>un primer libro sorprendente,&nbsp;<em>Perito en lunas<\/em><\/strong>, sorprendente porque era el trabajo de un joven que hab\u00eda tenido una&nbsp;<strong>escasa formaci\u00f3n<\/strong>, bien que con calificaciones excelentes.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_3\">Nacido en Orihuela en 1910, hijo de una familia cuyo padre se dedicaba al ganado, fue sacado del colegio antes de cumplir los quince a\u00f1os para ser\u00a0<strong>pastor de cabras y ovejas<\/strong>. Solo su vocaci\u00f3n por la poes\u00eda y su tes\u00f3n explican que aquel pastorcillo fuese\u00a0<strong>lector voraz<\/strong>\u00a0aprovechando la puerta abierta de su biblioteca que le hab\u00eda ofrecido Luis Almarsa, vicario de la catedral. <\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_4\">La lectura de los cl\u00e1sicos le trajo a\u00a0<strong>G\u00f3ngora<\/strong>\u00a0y no se puede olvidar que en 1927 se hab\u00eda conmemorado el tercer centenario de la muerte del cordob\u00e9s y G\u00f3ngora hab\u00eda renacido para la poes\u00eda espa\u00f1ola. El acto de Sevilla, la edici\u00f3n de\u00a0<em>Soledades<\/em>\u00a0a cargo de D\u00e1maso Alonso, la antolog\u00eda en homenaje preparada por Gerardo Diego y\u00a0<em>Soledad tercera<\/em>, poema incluido en\u00a0<em>Cal y canto<\/em>\u00a0(1929, aunque con publicaciones anteriores) de Rafael Alberti, son solo algunos de los resultados m\u00e1s significativos de aquel renacimiento. De todos ellos, Alonso lo calific\u00f3 de \u201cep\u00edgono genial\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_4\"><a href=\"https:\/\/www.elespanol.com\/el-cultural\/arte\/20220314\/gran-entrevista-antonio-lopez-obsesion-muerte-dinero\/656434564_0.html\"><\/a><a href=\"https:\/\/www.elespanol.com\/el-cultural\/arte\/20220314\/gran-entrevista-antonio-lopez-obsesion-muerte-dinero\/656434564_0.html\"><strong>La gran entrevista a Antonio L\u00f3pez: \u00abOtros se obsesionan con la muerte, yo por el dinero\u00bb<\/strong>A sus 86 a\u00f1os, el pintor y escultor sigue en plena forma. Trabaja en el cuadro de una ventana de noche y prepara, emocionado, varios encargos de arte religioso<\/a><\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_5\">De G\u00f3ngora directamente y de ese nuevo ambiente surgen las octavas de&nbsp;<em>Perito en lunas<\/em>&nbsp;y tambi\u00e9n la distorsi\u00f3n de la sintaxis y un trabajo metaf\u00f3rico que lleva el discurso a una elevaci\u00f3n de la palabra que da en una especie de<strong>&nbsp;lenguaje cifrado<\/strong>. Y en cuanto a los temas, mayoritariamente r\u00fasticos, \u201coveja\u201d, \u201cpozo\u201d, \u201ctoro\u201d y tantos otros elementos de su realidad cotidiana, pero tambi\u00e9n \u201cnegros ahorcados por violaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_6\">Buscando el ambiente literario hab\u00eda viajado a Madrid con dinero prestado en 1931, regres\u00f3 al campo, pero en 1934 hace un nuevo intento,&nbsp;<strong>conoce a Lorca, a Aleixandre, luego a Neruda<\/strong>, y ese a\u00f1o publica \u00a1un auto sacramental! a la manera de Calder\u00f3n,&nbsp;<em>Qui\u00e9n te ha visto y qui\u00e9n te ve y sombra de lo que eras<\/em>, pero las nuevas lecturas le llevan a otros caminos.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_7\">En 1935, \u201cHerido por la pena\u201d de amor, publica&nbsp;<strong><em>El rayo que no cesa<\/em><\/strong>, donde se recoge la eleg\u00eda a su amigo de juventud Ram\u00f3n Sij\u00e9, uno de los poemas inolvidables de la lengua. El campo como retiro del enamorado, para quien el amor es \u201cun carn\u00edvoro cuchillo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_8\">La guerra espa\u00f1ola estalla, el poeta se alista en el Quinto Regimiento, recorre los frentes,<strong>&nbsp;recita a los soldados<\/strong>, escribe art\u00edculos y poemas en&nbsp;<em>El mono azul<\/em>,&nbsp;<em>Hora de Espa\u00f1a<\/em>&nbsp;y en 1937&nbsp;<strong>se casa con Josefina Manresa<\/strong>&nbsp;y ese mismo a\u00f1o&nbsp;<strong>viaja a Rusia<\/strong>. Los nuevos poemas dar\u00e1n lugar a&nbsp;<em>Viento del pueblo<\/em>, ese pueblo del que \u00e9l era uno m\u00e1s. Entre lo \u00e9pico y lo l\u00edrico, la tragedia de la muerte: \u201cMorir\u00e9 como el p\u00e1jaro: cantando\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_9\">La eleg\u00eda por la muerte de Garc\u00eda Lorca, la explotaci\u00f3n de los trabajadores, el hero\u00edsmo de tantos, \u201cCeniciento Mussolini\u201d, voz exaltada y su poes\u00eda \u201cimpura\u201d, en t\u00e9rminos juanramonianos, es&nbsp;<strong>pura poes\u00eda, potencia de la met\u00e1fora, sabidur\u00eda r\u00edtmica<\/strong>, etc., que se eleva sobre las circunstancias que la inspiran. \u201cAceituneros\u201d, \u201cCanci\u00f3n del esposo soldado\u201d, de nuevo hay que decir que son textos inolvidables.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_10\">Hern\u00e1ndez continu\u00f3 escribiendo poemas durante la guerra y en 1939 se imprimi\u00f3 y estuvo a punto de publicarse&nbsp;<em>El hombre acecha<\/em>, que el triunfo de los sublevados impidi\u00f3. El hombre, su maldad, aleja la vida: \u201cSe ha retirado el campo \/ al ver abalanzarse \/ crispadamente al hombre\u201d. La guerra, la muerte, vuelven a los poemas para decir \u201cY los pueblos se salvan por la fuerza que sopla \/ desde todos sus muertos. No es est\u00e9ril la muerte, sirve a un mundo mejor:&nbsp;<strong>\u201cPara la libertad sangro, lucho, pervivo, \/ para la libertad, mis ojos y mis manos.\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_11\">No ha de estar solo \u00e9l en esa lucha po\u00e9tica, ah\u00ed est\u00e1 \u201cLlamo a los poetas\u201d, donde se dirige a Neruda, Aleixandre, Alberti, Cernuda, Juan Ram\u00f3n y tantos otros: \u201cHablemos del trabajo, del amor sobre todo [\u2026] Dejemos el museo, la biblioteca, el aula \/ sin emoci\u00f3n, sin tierra, glacial, para otro tiempo [\u2026]&nbsp;<strong>Ah\u00ed est\u00e1 Federico: sent\u00e9monos al pie \/ de su herida, debajo del chorro asesinado.\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_12\">Con la derrota de la Rep\u00fablica, Hern\u00e1ndez intent\u00f3 librarse de la gran represi\u00f3n, pasa a Portugal, lo devuelven a Espa\u00f1a. Condenado a muerte, amigos, Coss\u00edo, Ridruejo, etc., consiguen que se conmute la pena, sale de la c\u00e1rcel, vuelve a Orihuela y es de nuevo detenido. M\u00e1s reclusi\u00f3n, penurias, enfermedades, la suerte est\u00e1 echada.&nbsp;<strong>El 28 de marzo de 1942 en el Reformatorio de Adultos de Alicante concluy\u00f3 la tragedia<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_13\">De los \u00faltimos a\u00f1os son los poemas de&nbsp;<em>Cancionero y romancero de ausencias<\/em>, all\u00ed&nbsp;<strong>el dolor por la muerte de su primer hijo<\/strong>, las famosas \u201cNanas de la cebolla\u201d, all\u00ed decirse a s\u00ed mismo \u201cHablo despu\u00e9s de muerto\u201d, la ausencia de la amada, all\u00ed rayos de esperanza y de desesperanza en sus \u00faltimos versos: \u201cOasis es tu boca \/ donde no he de beber\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_14\">Poes\u00eda excelente la de Miguel Hern\u00e1ndez, llena de emoci\u00f3n. Los estudios literarios lo repiten una y otra vez y, en las voces de Joan Manuel Serrat, Paco Ib\u00e1\u00f1ez. Enrique Morente y otros m\u00e1s,&nbsp;<strong>piezas indiscutibles de la cultura popular<\/strong>. Lo escribi\u00f3 Antonio Machado: \u201cHasta que el pueblo las canta, \/ las coplas, coplas no son\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Poemas de Miguel Hern\u00e1ndez<\/h3>\n\n\n\n<p><strong><em>XVIII [Pozo]<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Minera, \u00bfviva? luna, \u00bfmuerta? en ronda,<br>sin cantos, cuando en vilo est\u00e9 no tanto,<br>cuando se eleve al cubo, viva al canto,<br>y haya una mano que le corresponda.<br>Dentro de esa interior torre redonda,<br>subterr\u00e1neo quinqu\u00e9, ca\u00f1\u00f3n de canto,<br>el punto, \u00bfno?, del r\u00edo, sin acento<br>reloj parado, pide cuerda, viento.<\/p>\n\n\n\n<p>(De&nbsp;<em>Perito en lunas<\/em>)<\/p>\n\n\n\n<p>Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos,<br>que son dos hormigueros solitarios,<br>y son mis manos sin las tuyas varios<br>intratables espinos a manojos.<\/p>\n\n\n\n<p>No me encuentro los labios sin tus rojos,<br>que me llenan de dulce campanarios,<br>sin ti mis pensamientos son calvarios<br>criando cardos y agostando hinojos.<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00e9 qu\u00e9 es de mi oreja sin tu acento,<br>ni hacia qu\u00e9 polo yerro sin tu estrella,<br>y mi voz sin tu trato se afemina.<\/p>\n\n\n\n<p>Los olores persigo de tu viento<br>y la olvida imagen de tu huella,<br>que en ti principia, amor, y en ti termina.<\/p>\n\n\n\n<p>(De&nbsp;<em>El rayo que no cesa<\/em>)<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Vientos del pueblo me llevan<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Vientos del pueblo me llevan,<br>vientos del pueblo me arrastran,<br>me esparcen el coraz\u00f3n<br>y me avientan la garganta.<\/p>\n\n\n\n<p>Los bueyes doblan la frente,<br>impotentemente mansa,<br>delante de los castigos:<br>los leones la levantan<br>y al mismo tiempo castigan<br>con su clamorosa zarpa.<\/p>\n\n\n\n<p>No soy un de pueblo de bueyes,<br>que soy de un pueblo que embargan<br>yacimientos de leones,<br>desfiladeros de \u00e1guilas<br>y cordilleras de toros<br>con el orgullo en el asta.<br>Nunca medraron los bueyes<br>en los p\u00e1ramos de Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQui\u00e9n habl\u00f3 de echar un yugo<br>sobre el cuello de esta raza?<br>\u00bfQui\u00e9n ha puesto al hurac\u00e1n<br>jam\u00e1s ni yugos ni trabas,<br>ni qui\u00e9n al rayo detuvo<br>prisionero en una jaula?<\/p>\n\n\n\n<p>Asturianos de braveza,<br>vascos de piedra blindada,<br>valencianos de alegr\u00eda<br>y castellanos de alma,<br>labrados como la tierra<br>y airosos como las alas;<br>andaluces de rel\u00e1mpagos,<br>nacidos entre guitarras<br>y forjados en los yunques<br>torrenciales de las l\u00e1grimas;<br>extreme\u00f1os de centeno,<br>gallegos de lluvia y calma,<br>catalanes de firmeza,<br>aragoneses de casta,<br>murcianos de dinamita<br>frutalmente propagada,<br>leoneses, navarros, due\u00f1os<br>del hambre, el sudor y el hacha,<br>reyes de la miner\u00eda,<br>se\u00f1ores de la labranza,<br>hombres que entre las ra\u00edces,<br>como ra\u00edces gallardas,<br>vais de la vida a la muerte,<br>vais de la nada a la nada:<br>yugos os quieren poner<br>gentes de la hierba mala,<br>yugos que hab\u00e9is de dejar<br>rotos sobre sus espaldas.<\/p>\n\n\n\n<p>Crep\u00fasculo de los bueyes<br>est\u00e1 despuntando el alba.<\/p>\n\n\n\n<p>Los bueyes mueren vestidos<br>de humildad y olor de cuadra;<br>las \u00e1guilas, los leones<br>y los toros de arrogancia,<br>y detr\u00e1s de ellos, el cielo<br>ni se enturbia ni se acaba.<\/p>\n\n\n\n<p>La agon\u00eda de los bueyes<br>tiene peque\u00f1a la cara,<br>la del animal var\u00f3n<br>toda la creaci\u00f3n agranda.<\/p>\n\n\n\n<p>Si me muero, que me muera<br>con la cabeza muy alta.<br>Muerto y veinte veces muerto,<br>la boca contra la grama,<br>tendr\u00e9 apretados los dientes<br>y decidida la barba.<\/p>\n\n\n\n<p>Cantando espero a la muerte,<br>que hay ruise\u00f1ores que cantan<br>encima de los fusiles<br>y en medio de las batallas.<\/p>\n\n\n\n<p>(De&nbsp;<em>Viento del pueblo<\/em>)<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Canci\u00f3n \u00faltima<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pintada, no vac\u00eda:<br>pintada est\u00e1 mi casa<br>del color de las grandes<br>pasiones y desgracias.<\/p>\n\n\n\n<p>Regresar\u00e1 del llanto<br>adonde fue llevada<br>con su desierta mesa,<br>con su ruidosa cama.<\/p>\n\n\n\n<p>Florecer\u00e1n los besos<br>sobre las almohadas.<br>Y en torno de los cuerpos<br>elevar\u00e1 la s\u00e1bana<br>su intensa enredadera<br>nocturna, perfumada.<\/p>\n\n\n\n<p>El odio se amortigua<br>detr\u00e1s de la ventana.<br>Ser\u00e1 la garra suave.<\/p>\n\n\n\n<p>Dejadme la esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>(De&nbsp;<em>El hombre acecha<\/em>)<\/p>\n\n\n\n<p>El cementerio est\u00e1 cerca<br>de donde t\u00fa y yo dormimos,<br>entre nopales azules,<br>pitas azules y ni\u00f1os<br>que gritan v\u00edvidamente<br>si un muerto nubla el camino.<\/p>\n\n\n\n<p>De aqu\u00ed al cementerio, todo<br>en azul, dorado, l\u00edmpido.<br>Cuatro pasos y los muertos.<br>Cuatro pasos y los vivos.<\/p>\n\n\n\n<p>L\u00edmpido, azul y dorado<br>se hace all\u00ed remoto el hijo.<\/p>\n\n\n\n<p>(De\u00a0<em>Cancionero y romancero de ausencias<\/em>)<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: https:\/\/www.elespanol.com\/el-cultural\/letras\/poesia\/20220328\/anos-sin-miguel-hernandez-rayo-revoluciono-poesia\/660434012_0.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 28 de marzo de 1942 muri\u00f3 en la c\u00e1rcel de Alicante, a los 31 a\u00f1os, el poeta, pastor y 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