{"id":22089,"date":"2022-02-23T06:56:20","date_gmt":"2022-02-23T12:56:20","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=22089"},"modified":"2022-02-23T06:56:22","modified_gmt":"2022-02-23T12:56:22","slug":"el-fascismo-tambien-fue-latinoamericano-el-pais","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/el-fascismo-tambien-fue-latinoamericano-el-pais\/","title":{"rendered":"El fascismo tambi\u00e9n fue latinoamericano | El Pa\u00eds"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"font-size:18px\"><em>Tres nuevos libros revisan c\u00f3mo mutaron en el continente las ideolog\u00edas de extrema derecha, las promesas de revoluci\u00f3n y el arte pol\u00edtico en el siglo XX<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"767\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/G2KWEA47AVAW3IYV4YKXA7OZRE-1024x767.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-22090\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/G2KWEA47AVAW3IYV4YKXA7OZRE-1024x767.jpeg 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/G2KWEA47AVAW3IYV4YKXA7OZRE-300x225.jpeg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/G2KWEA47AVAW3IYV4YKXA7OZRE-768x575.jpeg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/G2KWEA47AVAW3IYV4YKXA7OZRE-1536x1150.jpeg 1536w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/G2KWEA47AVAW3IYV4YKXA7OZRE.jpeg 1960w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Miembros del movimiento mexicano Los Camisas Doradas saludan con el pu\u00f1o cerrado en Ciudad de M\u00e9xico, en 1939. GEORGE RINHART (GETTY IMAGES)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-medium-font-size\">CAMILA OSORIO \/ EL PA\u00cdS<\/p>\n\n\n\n<p>En 1922, a\u00f1o en que Mussolini lleg\u00f3 a primer ministro en Italia, en Colombia se fundaba un grupo reaccionario y anticomunista llamado Los Leopardos que beb\u00eda de las ideas del Duce. En 1933, cuando Hitler consolidaba su r\u00e9gimen totalitario, en M\u00e9xico se fundaban Los Camisas Doradas, un movimiento antisemita y antichino que se inspiraba en el nacionalsocialismo del&nbsp;<em>f\u00fchrer<\/em>. En Brasil, en 1932, naci\u00f3 el grupo fascista m\u00e1s grande de Am\u00e9rica Latina, la Acci\u00f3n Integralista Brasile\u00f1a, con miles de militantes que utilizaban la letra griega sigma (\u2211) como su equivalente a la esv\u00e1stica nazi y se un\u00edan bajo el lema \u201cDios, Patria y Familia\u201d. Imitando a los nazis, los fascistas brasile\u00f1os levantaban el brazo derecho para saludarse. A diferencia de los alemanes, a\u00f1ad\u00edan algo extra al saludo: \u00a1<em>Anau\u00ea<\/em>!, una palabra ind\u00edgena tup\u00ed que significa algo parecido a \u201ceres mi camarada\u201d; una palabra corta para se\u00f1alar que los fascistas de Iberoam\u00e9rica ser\u00edan parecidos a sus amigos europeos, pero no del todo iguales. El fascismo latinoamericano hablaba su propio lenguaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Recientemente, se han publicado tres nuevos libros sobre las ideas pol\u00edticas que viajaron por Am\u00e9rica Latina en el siglo XX, del fascismo al comunismo, y sobre c\u00f3mo se metamorfosearon por el continente.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.amazon.fr\/Fascismos-iberoamericanos-Alianza-Ensayo-Spanish-ebook\/dp\/B09RBDNXPY\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>Fascismos iberoamericanos<\/em><\/a>\u00a0(Alianza Editorial) es un libro de ensayos acad\u00e9micos compilados por los historiadores Gabriela de Lima Grecco y Leandro Pereira Gon\u00e7alves que explica c\u00f3mo se transform\u00f3 el fascismo en 12 pa\u00edses.\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2021-11-26\/la-revolucion-como-jamas-la-conto-hugo-chavez.html\"><em>El \u00e1rbol de las revoluciones<\/em><\/a>(Turner),\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/noticias\/rafael-rojas\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">del historiador Rafael Rojas<\/a>, examina c\u00f3mo se transform\u00f3 el concepto de revoluci\u00f3n mirando 10 casos en el continente. Y luego est\u00e1\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/babelia\/2022-02-02\/delirio-americano-escritores-y-artistas-al-servicio-del-poder.html\"><em>Delirio americano<\/em><\/a>(Taurus), del antrop\u00f3logo y ensayista Carlos Gran\u00e9s, sobre c\u00f3mo las propuestas de cambio, que prometieron tanto la derecha como la izquierda en el siglo XX, mutaron en el mundo art\u00edstico hasta transformar utop\u00edas culturales en pesadillas sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 sirve un espejo retrovisor a la hora de analizar la historia de las ideas pol\u00edticas de Am\u00e9rica Latina? Los tres libros parecen indicar, primero, que todo pasado fue peor. Pero tambi\u00e9n advierten de que ese pasado, como un eco, puede volver a escucharse en cualquier esquina iberoamericana en el siglo XXI.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Las distintas caras del fascismo<\/h2>\n\n\n\n<p>\u201cTradicionalmente, los estudios historiogr\u00e1ficos sobre el fascismo se han desarrollado desde una perspectiva bastante euroc\u00e9ntrica\u201d, explican por correo electr\u00f3nico los compiladores de&nbsp;<em>Fascismos iberoamericanos<\/em>. \u201cComo ha argumentado el historiador [argentino] Federico Finchelstein, es muy curioso que, por ejemplo, los estudiosos de la historia europea se muestren dispuestos a estudiar la circulaci\u00f3n mundial del liberalismo y del comunismo, pero no la del fen\u00f3meno fascista\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La palabra fascista se utiliza como una \u201cmu\u00f1eca de trapo\u201d actualmente, se\u00f1ala el pr\u00f3logo, pero durante mucho tiempo los europeos dec\u00edan que solo deb\u00eda aplicarse a los reg\u00edmenes de Mussolini y Hitler. Ese sesgo acad\u00e9mico ha implicado ignorar, por ejemplo, que&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2017\/02\/08\/actualidad\/1486545154_412290.html\">Franco se apoy\u00f3 en La Falange<\/a>, y que el falangismo espa\u00f1ol tuvo contacto con varios movimientos fascistas sudamericanos. Y soslayar tambi\u00e9n las extra\u00f1as mutaciones del movimiento fascista en pa\u00edses como Bolivia, M\u00e9xico o Brasil.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre el caso brasile\u00f1o, cuentan los compiladores que \u201calgunos elementos particulares despiertan inter\u00e9s, como el car\u00e1cter multi\u00e9tnico del movimiento en este pa\u00eds, a partir de una propuesta de mestizaje \u00e9tnico-racial que ve\u00eda en la mezcla de razas un factor positivo e, incluso, superior frente a la idea de raza pura de la Alemania nazi\u201d.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/usT9v_yLc0AHfV4hBfIPRL3BHf8=\/414x0\/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com\/prisa\/NR4C7J54ERFLZMVJGZB2GVZXAM.jpg\" alt=\"El grupo Acci\u00f3n Integralista Brasile\u00f1a en R\u00edo de Janeiro en 1935.\"\/><figcaption>El grupo Acci\u00f3n Integralista Brasile\u00f1a en R\u00edo de Janeiro en 1935.KEYSTONE-FRANCE (GETTY IMAGES)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><em>Fascismos iberoamericanos<\/em>&nbsp;se enfoca en la primera mitad del siglo XX, pero los editores ven una l\u00ednea, un eco, entre ese pasado y la pol\u00edtica del siglo XXI. \u201cEn Brasil,&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/noticias\/jair-messias-bolsonaro\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Jair Bolsonaro<\/a>, adem\u00e1s de contar con el apoyo de grupos neofascistas, recurre al aparato simb\u00f3lico y discursivo de la Acci\u00f3n Integralista Brasile\u00f1a\u201d, explican. \u201cCon el lema \u2018Dios, patria y familia\u2019, los integralistas movilizaron a miles de militantes en Brasil y sobre esa memoria se solidifica la extrema derecha brasile\u00f1a, as\u00ed como en otros pa\u00edses latinos que se inspiran en el pasado fascista\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Las distintas caras de la revoluci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>El fascismo, tanto en Europa como en Am\u00e9rica Latina, se autodefin\u00eda como un movimiento \u201crevolucionario\u201d, una palabra que con frecuencia hoy se asocia a los movimientos de izquierda. El siglo XX empez\u00f3 con una crisis del liberalismo y si el comunismo sovi\u00e9tico promet\u00eda una revoluci\u00f3n desde la clase (los obreros al poder), el fascismo promet\u00eda una revoluci\u00f3n desde el imaginario de naci\u00f3n (los arios al poder en Alemania). \u201cM\u00e9xico para los mexicanos\u201d, promet\u00edan los Camisas Doradas, tambi\u00e9n a principios de siglo, pero los acad\u00e9micos europeos no escuchaban.<\/p>\n\n\n\n<p>Rafael Rojas, historiador cubano-mexicano, public\u00f3 a finales del a\u00f1o pasado&nbsp;<em>El \u00e1rbol de las revoluciones<\/em>&nbsp;(Turner), que revisa 10 revoluciones en Am\u00e9rica Latina para entender c\u00f3mo ese concepto, tan utilizado en discursos pol\u00edticos, ha cambiado de significado hasta ser casi irreconocible. Al concepto de revoluci\u00f3n se han subido pol\u00edticos de la izquierda, de la derecha, populistas y nacionalistas.<\/p>\n\n\n\n<p>En M\u00e9xico en 1910, explica Rojas, se cambi\u00f3 la idea de revoluci\u00f3n en el continente: pas\u00f3 de ser sin\u00f3nimo de \u201cruptura\u201d a ser \u201cinsurrecci\u00f3n popular\u201d, una revuelta desde abajo que promet\u00eda revertir el orden social y pol\u00edtico. La cubana, a partir de 1961, cambi\u00f3 el imaginario de nuevo, y a\u00f1adi\u00f3 que revoluci\u00f3n era sin\u00f3nimo del cambio del sistema econ\u00f3mico y fin del capitalismo. \u00bfFueron tambi\u00e9n Per\u00f3n, C\u00e1rdenas o Ch\u00e1vez revolucionarios? Revoluciones prometieron, claro, pero ninguna igual a la otra.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLo que yo observo en mi libro es que las revoluciones y los populismos que triunfan lo hacen desde una perspectiva nacional popular, y no necesariamente de clase\u201d, explica Rojas, aclarando que si bien algunos intelectuales mantuvieron el ideario cercano al concepto de clase, otros pol\u00edticos aprovecharon para acercarlo a la idea de naci\u00f3n. \u201cLas derechas varguistas y peronistas, en Brasil y Argentina, aunque tienen su origen en golpes militares, se apropian del concepto de revoluci\u00f3n dentro de una sinton\u00eda inicial con el fascismo que tienen estos populismos cl\u00e1sicos en su arranque\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Rojas es optimista cuando mira el presente: los derrocamientos guerrilleros y los golpes militares que promet\u00edan revoluciones son menos frecuentes hoy que en el siglo XXI, y desde la ca\u00edda del muro de Berl\u00edn las democracias latinoamericanas se han mantenido \u2014con excepciones\u2014 relativamente estables. Pero eso no quita que el concepto de revoluci\u00f3n, como transformaci\u00f3n profunda de la sociedad, no se siga usando en el continente.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/BegcgWjlYNE2ppOLtgrF83xoZmY=\/414x0\/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com\/prisa\/UY3SI7AQVVDYTKJKB3AISMQX4Y.jpg\" alt=\" Juan Domingo Per\u00f3n en 1950 durante un discurso presidencial.\"\/><figcaption>Juan Domingo Per\u00f3n en 1950 durante un discurso presidencial.UNIVERSAL HISTORY ARCHIVE (GETTY IMAGES)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>\u201cEn el libro he reaccionado contra el uso indiscriminado de la palabra revoluci\u00f3n y su transformaci\u00f3n en un conjunto de iconos o emblemas del poder, como pas\u00f3 en M\u00e9xico o en Cuba\u201d, explica Rojas. \u201cEn el caso de M\u00e9xico, incluso en los a\u00f1os 60, 70, o 80, hasta en la \u00e9poca de [Carlos] Salinas, todav\u00eda los presidentes hablaban en nombre de larevoluci\u00f3n. Y en Cuba a\u00fan dicen que \u2018la revoluci\u00f3n sigue en pie\u201c. El PRI mexicano, un partido que se asocia con la vieja pol\u00edtica y la corrupci\u00f3n, sigue cargando en sus siglas con la erre de revoluci\u00f3n, como si fuera un viejo adorno.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Todas las caras del delirio latinoamericano<\/h2>\n\n\n\n<p>M\u00e1s cercano al ensayo que al libro acad\u00e9mico, el antrop\u00f3logo y ensayista Carlos Gran\u00e9s p\u00fablica&nbsp;<em>Delirio americano.&nbsp;<\/em>En esta obra se detiene en c\u00f3mo pol\u00edticos y artistas del siglo XX consolidaron juntos ideas pol\u00edticas desde el arte y el ejecutivo, pero en ese regateo perdieron la noci\u00f3n de qu\u00e9 es la realidad y qu\u00e9 es ficci\u00f3n. \u201cTocqueville dec\u00eda que aquello que era virtud en un escritor pod\u00eda ser un vicio terrible en un pol\u00edtico, y desde que le\u00ed esa frase me qued\u00f3 sonando que algo as\u00ed nos hab\u00eda pasado en Am\u00e9rica Latina\u201d, explica Gran\u00e9s. \u201cPens\u00e9 que hab\u00edamos privilegiado la imaginaci\u00f3n desbordada, la fantas\u00eda, el anhelo ut\u00f3pico \u2014que yo resumo en la palabra delirio\u2014, y que ese mismo elemento hab\u00eda seducido por igual a pol\u00edticos y artistas. Mientras que en el campo de la cultura eso dio unos resultados espectaculares, en el de la pol\u00edtica m\u00e1s bien nos condujo una y otra vez al cataclismo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Gran\u00e9s expone decenas de ejemplos de la forma en que el delirio viaj\u00f3 de los libros a la pol\u00edtica. El escritor cubano Jos\u00e9 Mart\u00ed, primer ejemplo del libro, arranc\u00f3 escribiendo textos que inspiraron a todo el continente sobre la identidad latinoamericana y el antiimperialismo, pero termin\u00f3 asesinado en el momento que decidi\u00f3 tomar las armas para hacer de sus escritos una realidad. Era un hombre de letras, no de armas, pero inspir\u00f3 a muchos luego a intentar borrar la frontera entre las dos. En otra esquina est\u00e1 el mexicano Jos\u00e9 Vasconcelos, que impuls\u00f3 a los muralistas a que retrataran los imaginarios de la revoluci\u00f3n mexicana de 1910, pero que en su b\u00fasqueda de la identidad mexicana termin\u00f3 mucho m\u00e1s cercano al nazismo que a la izquierda. Una cosa era Vasconcelos escribiendo sobre \u201cla raza c\u00f3smica\u201d, y otra muy distinta (y m\u00e1s peligrosa) intentar convertir ese concepto racial en pol\u00edtica p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p>Volviendo al fascismo, dice Gran\u00e9s, \u201clos j\u00f3venes poetas que se ven seducidos por estas ideas no saben a qu\u00e9 est\u00e1n jugando: todo suena muy noble, muy reivindicativo, todo empieza por la b\u00fasqueda de una identidad latinoamericana\u201d. All\u00ed est\u00e1 en primera fila el poeta Leopoldo Lugones, argentino que exaltaba la imagen heroica del gaucho y cuyas met\u00e1foras eran aplaudidas por Jorge Luis Borges, pero que termin\u00f3 ligado a La Guardia Argentina, otro grupo fascista. O el poeta boliviano \u00d3scar \u00danzaga, reivindicador de los grupos ind\u00edgenas aimara, pero tambi\u00e9n fundador de la Falange Socialista Boliviana en 1937. \u201cEn un principio Am\u00e9rica Latina no fue fascista por culpa de los militares, ni comunista por culpa de los obreros\u201d, escribe Garc\u00e9s en su libro. \u201cEl fascismo y el comunismo hab\u00edan sido el delirio de los poetas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El verdadero delirio pol\u00edtico es \u00e9ste: revoluci\u00f3n, fascismo o identidad son conceptos complejos y amplios que se usan en la pol\u00edtica actual. Si se pierde el foco, pueden terminar acercando a los pa\u00edses a la violencia m\u00e1s que a una sociedad justa. Como otro ejemplo del delirio, Garc\u00e9s menciona al l\u00edder pol\u00edtico colombiano Jorge Eli\u00e9cer Gait\u00e1n, asesinado a mitad del siglo XX. En su figura, cuenta Gran\u00e9s, \u201cse proyectaban muchos fantasmas: para los comunistas colombianos era un fascista; para los liberales individualistas, un populista; para los liberales indoamericanistas, uno de los suyos\u201d. \u00c9l pod\u00eda ser todos esos fantasmas y precisamente en esa confusi\u00f3n, con su asesinato, explot\u00f3 un horrible episodio de violencia<a href=\"https:\/\/elpais.com\/internacional\/2018\/04\/08\/colombia\/1523216245_924526.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">&nbsp;llamado El Bogotazo<\/a>. Un evento, visto desde ahora, parecido al delirio.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/plus.elpais.com\/newsletters\/lnp\/1\/346\">Suscr\u00edbase aqu\u00ed<\/a>\u00a0a la\u00a0<em>newsletter<\/em>\u00a0de EL PA\u00cdS Am\u00e9rica y reciba todas las claves informativas de la actualidad de la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: https:\/\/elpais.com\/cultura\/2022-02-23\/el-fascismo-tambien-fue-latinoamericano.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tres nuevos libros revisan c\u00f3mo mutaron en el continente las ideolog\u00edas de extrema derecha, las promesas de revoluci\u00f3n y el 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