{"id":1941,"date":"2020-12-05T05:03:51","date_gmt":"2020-12-05T11:03:51","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=1941"},"modified":"2020-12-05T05:03:51","modified_gmt":"2020-12-05T11:03:51","slug":"40-anos-del-asesinato-de-lennon-el-dia-que-mataron-un-sueno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/40-anos-del-asesinato-de-lennon-el-dia-que-mataron-un-sueno\/","title":{"rendered":"40 a\u00f1os del asesinato de Lennon: El d\u00eda que mataron un sue\u00f1o"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"font-size:18px\"><em>Reconstrucci\u00f3n paso a paso de la jornada en la que desapareci\u00f3 el mito, colof\u00f3n cruel de la utop\u00eda de los sesenta<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-medium-font-size\">LUIS VENTOSO\/ ABC<\/p>\n\n\n\n<p>El&nbsp;<strong>8 de diciembre de 1980&nbsp;<\/strong>amaneci\u00f3 inusualmente templado y luminoso en Nueva York, metr\u00f3poli donde el fr\u00edo muerde. Como cada d\u00eda, John Winston Lennon, cuarent\u00f3n desde hace solo dos meses, se ha despertado a las seis de la ma\u00f1ana mirando al vecino Central Park desde sus ventanas del Dakota, en el&nbsp;<strong>Upper West Side<\/strong>&nbsp;de Manhattan. Es un curioso edificio de estilo g\u00f3tico alem\u00e1n, rematado en 1884 y ahora patrimonio hist\u00f3rico. All\u00ed vive con la artista japonesa Yoko Ono desde 1973, cuando le compraron un apartamento al actor&nbsp;<strong>Robert Ryan<\/strong>, hartos de vivir en un loft bohemio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El Dakota posee solera y misterio, con sus techos de 4,3 metros y su historial de inquilinos de cach\u00e9, desde\u00a0<strong>Lauren Bacall\u00a0<\/strong>a\u00a0<strong>Leonard Bernstein<\/strong>, pasando por\u00a0<strong>Judy Garland o\u00a0<\/strong>el inquietante Boris Karloff. La vecina de al lado es la cantante de soul Roberta Flack, que se lleva bien con Yoko y es reservada con las singularidades de la pareja (por ejemplo, su adicci\u00f3n al tarot). Pero algunos vecinos del Dakota albergan reservas hacia los Lennon-Ono por su avidez inmobiliaria. Han ido colonizando el edificio y hoy son due\u00f1os de cinco de sus apartamentos: los dos del s\u00e9ptimo piso, donde viven; uno que hace de almac\u00e9n, el estudio de ella y otro para invitados. Yoko, hija de un banquero japon\u00e9s, se ha revelado como una inversora habilidosa. El matrimonio posee una gran cartera inmobiliaria y granjas de vacas lecheras. Lennon dej\u00f3 al morir una fortuna de\u00a0<strong>235 millones de d\u00f3lares\u00a0<\/strong>de entonces.<\/p>\n\n\n\n<p>John inicia al alba su rutina diaria, que horas despu\u00e9s \u00e9l mismo detallar\u00e1 en una entrevista para una radio: \u00abMe levanto siempre a las seis.&nbsp;<strong>Voy a la cocina y me hago un caf\u00e9<\/strong>. Toso un poco y cojo un pitillo. Los peri\u00f3dicos llegan a las siete y Sean [su hijo de cinco a\u00f1os] se despierta a las 7.20. Superviso su desayuno, porque ya no cocino m\u00e1s, acab\u00e9 harto, pero vigilo qu\u00e9 come. Yoko pasa rumbo a su oficina y le hago un expreso. Luego holgazaneo hasta las nueve. Me aseguro de que Sean y su nanny Helen no vean anuncios en la tele, prefiero que le ponga Barrio S\u00e9samo. Despu\u00e9s ellos salen y yo vuelvo a mi habitaci\u00f3n, el dormitorio, donde tengo todo lo m\u00edo, los instrumentos, los discos&#8230; Me gusta que todo pueda hacerse en la cama, como a Hugh Hefner. A partir de ah\u00ed h<strong>ago lo que me da la gana<\/strong>: estar en casa o salir, leer, escribir&#8230;\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Lennon&nbsp;<strong>lleg\u00f3 a Estados Unidos en 1971<\/strong>, escapando de la agobiante losa de su fama en Inglaterra y del shock de la ruptura de The Beatles, de la que le cost\u00f3 a\u00f1os recuperarse, si es que lleg\u00f3 a hacerlo alguna vez. Su activismo pacifista lo convirti\u00f3 en sospechoso para el Gobierno de Nixon. El informe del FBI sobre \u00e9l ocupaba&nbsp;<strong>281 p\u00e1ginas<\/strong>. Solo obtuvo el permiso de residencia definitivo tres a\u00f1os antes de ser asesinado.<\/p>\n\n\n\n<p>Diciembre sonr\u00ede. John est\u00e1 de buen humor. Por fin parece haber dejado atr\u00e1s sus tormentos interiores. Su obra de regreso a la m\u00fasica \u00abtras cinco a\u00f1os sin coger la guitarra\u00bb,&nbsp;<strong>\u00abDouble Fantasy\u00bb<\/strong>, no ha sido muy bien tratada por la cr\u00edtica (una firma se\u00f1era la ha tachado de \u00abesterilidad autoindulgente\u00bb). Pero ah\u00ed est\u00e1: disco de oro. Semeja adem\u00e1s la promesa de que pronto llegar\u00e1n obras mejores: \u00abDe repente, y perdonad la expresi\u00f3n, es como si me hubiese entrado una diarrea creativa\u00bb, se r\u00ede John en la entrevista de solo unas horas despu\u00e9s. \u00abEstoy&nbsp;<strong>recuperando aquella ilusi\u00f3n<\/strong>&nbsp;por la m\u00fasica que ten\u00eda de chaval\u00bb. Traza planes a largo plazo: \u00abMi trabajo no estar\u00e1 hecho hasta que est\u00e9 muerto y enterrado y espero que sea dentro de mucho, mucho tiempo\u00bb, comenta solo ocho horas antes de recibir los cuatro disparos de Chapman.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static3.abc.es\/media\/cultura\/2020\/12\/05\/mark-chapman-kCYB--510x349@abc.jpg\" alt=\"Mark Chapman, asesino de Lennon, en la ficha al cumplirse 30 a\u00f1os de reclusi\u00f3n\"\/><figcaption>Mark Chapman, asesino de Lennon, en la ficha al cumplirse 30 a\u00f1os de reclusi\u00f3n<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Los&nbsp;<strong>a\u00f1os setenta de Lennon<\/strong>&nbsp;han resultado err\u00e1ticos, en lo art\u00edstico y lo personal. Sin el acicate de la competencia con McCartney ha grabado alg\u00fan disco brillante, como \u00abImagine\u00bb o \u00abPlastic Ono Band\u00bb, pero ha dejado tambi\u00e9n mediocridades autoindulgentes.<\/p>\n\n\n\n<p>En el&nbsp;<strong>oto\u00f1o de 1973<\/strong>&nbsp;se separ\u00f3 de Yoko, incapaces de entenderse. De manera ins\u00f3lita, ella le seleccion\u00f3 a su nueva amante: May Pang, de 23 a\u00f1os, una neoyorquina atractiva de ancestros chinos, que trabajaba de secretaria de ambos. May objet\u00f3 que John era su jefe. Pero Yoko insisti\u00f3: \u00abYo arreglar\u00e9 todo\u00bb. Con su bendici\u00f3n, Lennon y Pang se mudan a Los \u00c1ngeles, donde el artista vivir\u00e1 dieciocho meses de alcohol y coca\u00edna sin tasa, que llamar\u00e1 socarronamente su \u00abFin de Semana Perdido\u00bb. Una furia gamberra y autodestructiva en la que lo secundan salvajes como Harry Nilsson o Keith Moon. Pero en febrero de 1975 ya est\u00e1 de vuelta en Nueva York y con Yoko. En octubre nacer\u00e1 su hijo Sean. Comienza su lustro de reclusi\u00f3n y vida familiar: \u00abMe dediqu\u00e9&nbsp;<strong>a hornear el pan y cuidar al ni\u00f1o<\/strong>\u00bb. Pero en estas postrimer\u00edas de 1980, Lennon ha vuelto a la m\u00fasica, en parte espoleado por el nuevo disco de su amigo-rival, \u00abMcCartney II\u00bb, que lo ha sorprendido.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan su asistente personal en los a\u00f1os de reclusi\u00f3n, John era un lector voraz y un fallido explorador espiritual, al que le faltaba paciencia para la meditaci\u00f3n: \u00abEn realidad viv\u00eda en permanente&nbsp;<strong>estado de autocastigo<\/strong>\u00bb. Incapaz de sobrellevar la fama, prefiri\u00f3 quedarse dentro de casa. Tampoco ten\u00eda amigos de verdad, \u00absolo se ten\u00edan el uno al otro\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Son las diez de la ma\u00f1ana. Normalmente a estas horas John baja al vecino\u00a0<strong>Caf\u00e9 La Fortuna<\/strong>, pero los lunes cierran. As\u00ed que sale a cortarse el pelo en una barber\u00eda vecina. Le dejan un estilillo que evoca a aquel teddy boy revoltoso que en su adolescencia en Liverpool fund\u00f3 The Quarrymen. Son d\u00edas intensos de promoci\u00f3n. A las once llega al Dakota la superfot\u00f3grafa Annie Leibovitz para una sesi\u00f3n para \u00abRolling Stone\u00bb. Lennon posa desnudo y en posici\u00f3n fetal abrazado a una\u00a0<strong>Yoko enlutada<\/strong>. \u00abHas captado perfectamente nuestra relaci\u00f3n\u00bb, comenta satisfecho a la fot\u00f3grafa. Lennon apodaba a Yoko \u00abMother\u00bb, traumatizado de por vida por la ausencia en su ni\u00f1ez de su madre, Julia.<\/p>\n\n\n\n<p>A las doce menos cuarto del mediod\u00eda llega a las puertas del Dakota el fot\u00f3grafo aficionado&nbsp;<strong>Paul Goresh<\/strong>, que zascandilea por all\u00ed muchas ma\u00f1anas y goza ya de la confianza de John. Pronto aparece un tipo raro, de rostro ovalado y ani\u00f1ado, gafas y flequillo, vestido con un abrigo largo y con gorro de pieles: \u00abMi nombre es&nbsp;<strong>Mark Chapman<\/strong>&nbsp;y vengo de Haw\u00e1i\u00bb, se presenta educadamente al fot\u00f3grafo. Pero cuando el otro le pregunta d\u00f3nde est\u00e1 hospedado se encoleriza con \u00e9l en una furia extempor\u00e1nea.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Un plan confuso<\/h3>\n\n\n\n<p>Mark Chapman, un&nbsp;<strong>guarda jurado de 25 a\u00f1os<\/strong>&nbsp;que arrastra problemas psicol\u00f3gicos, tiene tres obsesiones: los Beatles y Lennon, su fe cristiana y \u00abEl guardi\u00e1n entre el centeno\u00bb, la obra de Salinger sobre la iniciaci\u00f3n de un adolescente, con cuyo protagonista se identifica. Criado en un suburbio de Atlanta, hijo de un militar que maltrataba a su mujer, ha trabajado como instructor en campamentos, ha sido cooperante para una oeneg\u00e9 baptista, mozo en un hospital&#8230; Un trotamundos. En ocasiones resultaba un empleado cumplidor y bien visto. En otras lo acababan despidiendo por su psique alterada y sus efusiones beodas y drogotas.<\/p>\n\n\n\n<p>Chapman lleva tres d\u00edas en Nueva York y tres meses planificando un asesinato que lo convierta en una celebridad. Su plan es confuso. Maneja como v\u00edctimas potenciales al m\u00fasico&nbsp;<strong>Todd Rundgren<\/strong>, a&nbsp;<strong>Jacqueline Kennedy<\/strong>,&nbsp;<strong>Ronald Reagan<\/strong>&#8230; Antes de volar a Nueva York desde Haw\u00e1i ense\u00f1a un rev\u00f3lver a su mujer, una agente de viajes de ancestros japoneses, y le anuncia que va a matar a Lennon. Ella no avisa a la polic\u00eda ni a los servicios sociales. El 6 de diciembre, ya en Manhattan, se hospeda en un albergue del YMCA y sopesa suicidarse arroj\u00e1ndose desde la Estatua de la Libertad. El d\u00eda 7, acosa al cantante&nbsp;<strong>James Taylor&nbsp;<\/strong>y toma un taxi al Greenwich Village, cont\u00e1ndole al conductor que es ingeniero de sonido y que viene de grabar una larga sesi\u00f3n con Lennon y McCartney. Esa noche se muda al Sheraton y se regala una cena cara, como si estuviese gratific\u00e1ndose por lo que har\u00e1 al d\u00eda siguiente. Tambi\u00e9n telefonea a su mujer. Hablan de su relaci\u00f3n con Dios y c\u00f3mo superar sus problemas.<\/p>\n\n\n\n<p>A las 12.40 del mediod\u00eda llega al Dakota un equipo de la radio RKO de San Francisco para entrevistar a Lennon. Los acoge con efusividad y&nbsp;<strong>charlan durante tres horas<\/strong>. Les cuenta que no ha votado en su vida, porque desconf\u00eda de los pol\u00edticos y \u00abhay tanto conservador en la izquierda como en la derecha\u00bb; que Yoko lo retir\u00f3 del az\u00facar, que antes de conocerla en 1969 \u00abno sab\u00eda como tratar a una mujer de verdad, solo a grupis\u00bb&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>A las cuatro de la tarde John y Yoko salen del Dakota con los entrevistadores. Su coche no llega y John pregunta a los periodistas si lo pueden acercar al estudio de grabaci\u00f3n en su coche de paso que van al aeropuerto. Chapman se acerca a Lennon y le tiende un LP de \u00abDouble Fantasy\u00bb sin decir palabra. \u00ab<strong>\u00bfQuieres que te lo firme?<\/strong>\u00bb. El asesino asiente con la cabeza. John deja una r\u00fabrica r\u00e1pida, al tiempo que mira al fot\u00f3grafo Goresh dirigi\u00e9ndole una mueca de perplejidad por la rareza de Chapman. Ya en el coche, los periodistas preguntan a Lennon por McCartney, al que no ve desde 1976 y con el que tras la disoluci\u00f3n de los Beatles se cruz\u00f3 duras ofensas: \u00abBueno, es como mi hermano y le quiero. Las familias tenemos nuestros altibajos y peleas, pero al final yo har\u00eda cualquier cosa por \u00e9l, y creo que \u00e9l por mi\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>A las cinco de la tarde est\u00e1n ya en los estudios Record Plant para grabar una composici\u00f3n de Yoko,&nbsp;<strong>\u00abCaminando sobre el hielo\u00bb<\/strong>. \u00abSer\u00e1 tu primer n\u00famero uno\u00bb, la anima \u00e9l. Lennon aporta su guitarra, lo \u00faltimo que grabar\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>A las diez y media de la noche retornan en su limusina. Yoko propone ir a cenar algo a Stage Deli. Pero John responde que prefiere llegar a casa antes de que Sean se duerma. La noche est\u00e1 tan templada que en lugar de introducir la berlina en el espacioso vest\u00edbulo porticado del Dakota se bajan en el arc\u00e9n de la 72 nd Street.&nbsp;<strong>Son las 10.45<\/strong>. Ya en el hall, se acerca Chapman, todav\u00eda con su \u00e1lbum firmado, y susurra: \u00abMr. Lennon\u00bb. Adoptando una postura de combate, dispara entonces cinco tiros con su revolver del 38, con la munici\u00f3n m\u00e1s letal: balas \u00abhollow point\u00bb, dise\u00f1adas para provocar el m\u00e1ximo destrozo interno. Lennon recibe cuatro disparos. Tres en la zona izquierda de la parte alta de la espalda y otro en el brazo izquierdo. Le perforan el pulm\u00f3n izquierdo y la arteria subclavia. Da seis pasos hacia la garita del conserje y se desploma.&nbsp;<strong>\u00ab\u00a1Han disparado a John!\u00bb<\/strong>, grita Yoko. El portero telefonea a la polic\u00eda e intenta hacerle un torniquete. Le quita sus gafas. Lo arropa con su chaqueta. Al lado de John ha ca\u00eddo el casete con la grabaci\u00f3n de esta tarde que llevaba en su bolsillo. Chapman, imp\u00e1vido, finge leer \u00abEl guardi\u00e1n entre el centeno\u00bb. La polic\u00eda llega en minutos y lo detiene sin resistencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Intento sin fruto<\/h3>\n\n\n\n<p>Se llevan a John en volandas sin esperar a una ambulancia. De su boca emana sangre. Lo tienden en el asiento trasero del coche patrulla. A las once llegan al hospital m\u00e1s cercado, el Roosevelt. Los m\u00e9dicos lo llevan a la sala de reanimaci\u00f3n, todav\u00eda sin reconocerlo. El doctor Lyn de cuidados intensivos lo intenta todo, llega a masajear con sus manos el coraz\u00f3n de Lennon, se le aplican transfusiones&#8230; Los da\u00f1os en las arterias hacen est\u00e9ril todo esfuerzo.&nbsp;<strong>A las 11.15 lo declaran muerto<\/strong>. Extra\u00f1amente, un instante despu\u00e9s en el hilo musical del hospital suena una canci\u00f3n de The Beatles,&nbsp;<strong>\u00abAll my loving\u00bb<\/strong>. Los sanitarios lloran al saber que es Lennon. \u00ab\u00a1Me est\u00e1is mintiendo! \u00a1No os creo!\u00bb, Yoko se niega a asumirlo. Una enfermera le trae el anillo nupcial de John. Ella solo pide una cosa: \u00abMi hijo Sean tal vez est\u00e9 despierto. Por favor, que no vea la tele. Tengo que cont\u00e1rselo yo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Miles de admiradores se agolpan esa madrugada frente al Dakota. Personas de todos los credos y naciones hacen vigilias por Lennon. El asesinato crea una conmoci\u00f3n equiparable a los de Luther King o JFK. Es como si Chapman, en su locura, hubiese liquidado finalmente la utop\u00eda hermosa de los sesenta, el sue\u00f1o que encarnaron The Beatles, y del que Lennon fue su alma rebelde. \u00abSiempre fui diferente a los dem\u00e1s, desde la guarder\u00eda. Ve\u00eda cosas que otros no ve\u00edan\u00bb. Mark Chapman fue condenado a cadena perpetua revisable y sometido a tratamiento psiqui\u00e1trico. En la actualidad&nbsp;<strong>tiene 65 a\u00f1os y est\u00e1 encarcelado&nbsp;<\/strong>en una prisi\u00f3n de B\u00fafalo. A instancias de Yoko Ono, se le ha negado once veces la libertad condicional, la \u00faltima el mes pasado. En la vista pidi\u00f3 \u00abperd\u00f3n por un acto despreciable\u00bb y explic\u00f3 que su m\u00f3vil fue \u00abla gloria\u00bb. \u00abMe merezco la pena de muerte. No tengo excusa\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Lennon sigue con nosotros. Para entender la dimensi\u00f3n de su genio basta con escuchar los 5 minutos 30 segundos de\u00a0<strong>\u00abA Day In The Life\u00bb<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: https:\/\/www.abc.es\/cultura\/musica\/abci-40-anos-asesinato-lennon-mataron-sueno-202012042102_video.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reconstrucci\u00f3n paso a paso de la jornada en la que desapareci\u00f3 el mito, colof\u00f3n cruel de la utop\u00eda de los [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1942,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-1941","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1941","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1941"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1941\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1943,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1941\/revisions\/1943"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1942"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1941"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1941"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1941"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}