{"id":17019,"date":"2021-12-05T11:16:55","date_gmt":"2021-12-05T17:16:55","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=17019"},"modified":"2021-12-05T11:16:56","modified_gmt":"2021-12-05T17:16:56","slug":"roxana-upress","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/roxana-upress\/","title":{"rendered":"Roxana | Upress"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"font-size:18px\"><em>Alas de la Memoria es un espacio de creaci\u00f3n literaria de la Facultad de Humanidades a cargo del Dr. No\u00e9 Blancas.\u00a0\u00a0ALAS DE LA MEMORIA y el cuento que a continuaci\u00f3n comparte, fue el ganador al primer lugar del Tercer Certamen de Cuento \u00abAlas de la Memoria\u00bb, efectuado en 2021.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"700\" height=\"540\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/INDIGO700.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-17020\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/INDIGO700.jpeg 700w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/INDIGO700-300x231.jpeg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-medium-font-size\">JOSEL\u00cdN DANED CONTRERAS MAC\u00cdAS \/ UPRESS<\/p>\n\n\n\n<p>Los vecinos ten\u00edan fiesta. A ambos lados de su casa se escuchaban voces, risas y m\u00fasica. Se pregunt\u00f3 qu\u00e9 canci\u00f3n ser\u00eda la siguiente en el karaoke cuando se le escap\u00f3 la primera l\u00e1grima. Se dijo a s\u00ed misma que la felicidad de los dem\u00e1s no ten\u00eda por qu\u00e9 hacerla sentir m\u00e1s miserable de lo que ya era. En realidad (ya que estamos hablando de eso), no ten\u00eda del todo claro c\u00f3mo se sent\u00eda. Aj\u00e1, se sent\u00eda triste, llevaba un rato as\u00ed, pero esto era algo m\u00e1s, \u00bfexactamente qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Qui\u00e9n sabe \u2013se contest\u00f3 en voz alta mientras se sorb\u00eda la nariz. Qu\u00e9 rid\u00edcula. Como si alguien la fuera a escuchar. Nadie estaba ah\u00ed, en la azotea. S\u00f3lo Cam (siempre Cam), \u00bfy qu\u00e9 le iba a contestar? Pues nada, porque los perros no hablan.<\/p>\n\n\n\n<p>Rechin\u00f3 los dientes (una ma\u00f1a muy desagradable, si me lo preguntan) y apret\u00f3 los pu\u00f1os de su camisa gris de manga larga. Le gustaba mucho el gris. Y el blanco y el negro. Y cuando se sent\u00eda bien, el azul \u00edndigo. La hac\u00eda sentir viva, enorme, respirable. Bien raro, pienso yo, pero ella dec\u00eda que era porque no se puede confiar en nadie, y mucho menos en tu cerebro y coraz\u00f3n. \u201cPar de hip\u00f3critas traicioneros\u201d, se quejaba (porque siempre se estaba quejando de algo), toda enojada. Uno puede manipular al otro a placer y viceversa, qu\u00e9 corrupto. Pero los pulmones no. No obedecen a ninguno de los dos (bueno, claro que s\u00ed, pero de eso no se trata. Gea en sus ratos libres se cre\u00eda poeta). Dec\u00eda que cuando uno est\u00e1 feliz incluso respira mejor. Libre y en paz.<\/p>\n\n\n\n<p>No termino de comprender el momento en el que todo se cay\u00f3, porque su vida no iba tan mal. Quiz\u00e1 haya sido en el mayo pasado: estaba cruzada de piernas sobre su cama (recuerdo muy bien la cobija, era una lila de lana), se estaba pintando las u\u00f1as de un azul met\u00e1lico cuando su madre entr\u00f3 a su cuarto. A\u00fan no hab\u00eda puertas en las habitaciones porque se acababan de mudar, la casa era amplia y ten\u00eda un vitral de colores que la hac\u00edan sentir feliz cada que sub\u00eda las escaleras (a brincos de conejo). Ven\u00eda con la nariz roja y el r\u00edmel corrido seco en las ojeras. Le dijo que se iba a ir. Que lo hab\u00eda pensado y que lo mejor era dejarlos (a ella y a su pap\u00e1) por el bien de todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Jam\u00e1s hab\u00eda pensado que se fuera a ir. Ten\u00eda muchos a\u00f1os que estaban en la misma situaci\u00f3n, tantos que ya era una costumbre vivir as\u00ed: a secas, sin sal, sin lim\u00f3n. Pero nunca hab\u00eda reparado en que podr\u00eda terminarse. Esa sobriedad era todo lo que conoc\u00eda, a lo que su espina dorsal estaba abrazada. S\u00ed, no era algo que le gustara, pero le gustaba mucho menos el cambio (\u201cel cambio\u201d qu\u00e9 horror). El simple pensamiento hac\u00eda que Gea se rascara la parte de atr\u00e1s del hombro izquierdo, un tic nervioso que s\u00f3lo ten\u00eda cuando algo le daba ansiedad (porque siempre estaba preocupada). Le dejaba costras porque en todo momento se encontraba en guardia, con las manos y mente preparadas, por si acaso. Y a cada rato lo mostraba. Por ejemplo, cuando com\u00eda sopa: le soplaba a la cuchara incluso sabiendo que estaba fr\u00eda, porque no fuera a ser que en una de esas se fuera a quemar la lengua.<\/p>\n\n\n\n<p>Uy, y si el cambio le daba miedo, el dolor le daba pavor. Cualquier tipo de dolor, desde los raspones, los piquetes de mosco y las inyecciones (prefer\u00eda mil veces tomar medicamentos que dejarse picar la carne con una inyecci\u00f3n; por eso mismo casi no se enfermaba), hasta el dolor emocional: en amistades, en la escuela (era una perfeccionista, el rechazo de sus trabajos le resultaba pernicioso) y en el amor (ni lo mande Dios), porque, en realidad, en su casa ya ten\u00eda suficiente de eso, \u00bfpara qu\u00e9 sufrir de m\u00e1s?<\/p>\n\n\n\n<p>Su madre no le dijo cu\u00e1ndo iba a irse, pero que era seguro que lo har\u00eda. Lloraron juntas, porque por mucho tiempo no sabr\u00eda de ella, o, al menos, hasta que estuviese mejor y regresara (qui\u00e9n sabe cu\u00e1ndo). A pesar de sus declaraciones nunca lo hizo, no se fue. Pero Gea siempre lo estaba esperando. Viv\u00eda con el miedo constante de llegar un d\u00eda de la escuela y encontrar el cl\u00f3set vac\u00edo y la cama desordenada. Era como el cuento de la&nbsp;<em>Migala<\/em>, acech\u00e1ndola.<\/p>\n\n\n\n<p>Le encantaba pensar que en otra vida habr\u00eda sido Roxana y no Gea. Donde Roxana no habr\u00eda encontrado unos mensajes medio raros en el tel\u00e9fono de su padre, y su madre despu\u00e9s se hubiese dado cuenta de que les estaban poniendo los cuernos. A las dos, aunque suene descabellado. Porque Gea (bueno, Roxana) le hab\u00eda llorado mucho (no tanto como su madre, que le hab\u00eda regalado la vida entera a ese hombre) cuando se hab\u00eda enterado. Ten\u00eda 13 a\u00f1os, y cuando lo tuvo de frente le reclam\u00f3 en medio de hipos, sollozos y l\u00e1grimas: \u201c\u00bfQu\u00e9 no ten\u00edas aqu\u00ed todo lo que necesitabas?\u201d. Porque no pod\u00eda concebir que el amor que le daban no fuese suficiente para llenarlo, \u00bfpues qu\u00e9 m\u00e1s quer\u00eda? \u201cUna puta rubia con los dientes chuecos y la falda a media nalga\u201d, escuch\u00f3 una vez a su madre gritarle a Don Genaro (as\u00ed se llamaba su pap\u00e1).<\/p>\n\n\n\n<p>En fin, que luego de muchos gritos y sesiones de l\u00e1grimas de parte de los tres se perdonaron (o eso pensaban). Y al principio, todo funcion\u00f3 un poco, pero despu\u00e9s ya no. Ahora casi no se hablaban. No quer\u00eda decir que su padre fuera malo, era un buen hombre (era su pap\u00e1 \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s iba a pensar de \u00e9l?) que hab\u00eda cometido errores. \u201cVaya errores\u201d, dec\u00eda siempre Loren, su mejor amigo. Y al pensar en \u00e9l, a Gea le dolieron las costillas (ay,&nbsp;<em>Loren<\/em>. Ese es otro tema).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero bueno, finalmente, hac\u00eda una semana se hab\u00eda ido. Y dej\u00f3 el cl\u00f3set vac\u00edo y la cama desordenada. Ella sab\u00eda que era lo mejor, y no pod\u00eda ir con ella, porque su peso las romper\u00eda a las dos. No le hab\u00eda contado a nadie que sab\u00eda que se iba a ir, y no ten\u00eda a qui\u00e9n contarle ya que lo hab\u00eda hecho, porque s\u00f3lo ten\u00eda a Loren, y ahora \u00e9l tambi\u00e9n se hab\u00eda ido.<\/p>\n\n\n\n<p>Pod\u00eda comparar el recuerdo de Loren con su sabor menos preferido de refresco. Decid\u00eda pensar en \u00e9l cuando no ten\u00eda nada m\u00e1s en qu\u00e9 pensar. Cuando el libro que estaba leyendo le parec\u00eda aburrido o cuando no pod\u00eda conciliar el sue\u00f1o despu\u00e9s de dar muchas vueltas sobre la cama, de madrugada. S\u00f3lo entonces se daba permiso de pensarlo. Muy en el fondo de su mente se preguntaba si realmente segu\u00eda este procedimiento deliberadamente o lo hac\u00eda de manera consciente. Si era no decidido poner pensamientos encima de \u00e9l, ocult\u00e1ndolo de la superficie, donde pod\u00eda aparecer en cualquier momento.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuese de una u otra forma, en aquellos minutos de desatada libertad mental, se preguntaba si \u00e9l la extra\u00f1aba de la manera en que ella lo hac\u00eda. Si pon\u00eda tanto esfuerzo para evitar que su nombre saltara a mitad de la cena (al nombre \u201cLoren\u201d le gustaba aparecer en medio de un bocado y otro) o amanecer malhumorado por haber so\u00f1ado con ella la noche anterior (Bueno, eso era imposible, porque \u00e9l no so\u00f1aba).<\/p>\n\n\n\n<p>En ese momento, comenz\u00f3 a llover y baj\u00f3 r\u00e1pido las escaleras con Cam en brazos. Gea detestaba la lluvia porque la hac\u00eda sentirse m\u00e1s sola de lo que en realidad estaba (ten\u00eda a Cam \u00bfno?). Su padre no estaba en casa, le hab\u00eda llamado unas horas atr\u00e1s y hab\u00eda dicho que ten\u00eda trabajo y que llegar\u00eda de madrugada. Como no ten\u00eda hambre, decidi\u00f3 dormir temprano e ir a lavarse los dientes, una actividad sencilla e inofensiva \u00bfverdad?<\/p>\n\n\n\n<p>El peso masivo del recuerdo de Loren y de su madre la golpe\u00f3 mientras cepillaba sus dientes. Aplast\u00f3 su pecho como la lluvia que reci\u00e9n hab\u00eda ca\u00eddo y la abraz\u00f3 dolorosamente, estrujando sus huesos, contrayendo el ox\u00edgeno en sus pulmones. Por un momento pens\u00f3 que podr\u00eda darle un ataque card\u00edaco. En realidad, lo dese\u00f3. Dese\u00f3 morir en una \u00faltima punzada de dolor, porque as\u00ed, al menos, sabr\u00eda que no existir\u00eda ninguna m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>El detonante fue la memoria de un beso, \u201c\u00a1EL BESO!\u201d porque (en palabras de Gea) \u201cla bes\u00f3 como si fuese un libro\u201d, y ella los adoraba. \u201cComo si fuese de papel, y la ropa de cart\u00f3n\u201d. Un d\u00eda antes de las vacaciones de verano. A medio beso, Loren hab\u00eda dicho: \u201cDile al universo que se calle tantito\u201d, porque sab\u00eda que en la mente de Gea volaban muchos pensamientos, como siempre. Qu\u00e9 bien la conoc\u00eda. Y claro, en el momento ella se sinti\u00f3 rozando el para\u00edso con la punta de los dedos, pero despu\u00e9s entr\u00f3 en p\u00e1nico (porque qu\u00e9 tal si no la quer\u00eda tanto como ella a \u00e9l; porque si no fue suficiente para su propio padre, \u00bfqu\u00e9 esperanzas ten\u00eda de que alguien la quisiera?), y le dijo que no estaba enamorada de \u00e9l (la mentira m\u00e1s grande de su vida). Loren se molest\u00f3 (porque \u00e9l siempre lo hab\u00eda estado de ella) y discutieron y, en alg\u00fan momento, entre el enojo y el coraz\u00f3n roto, Loren hab\u00eda dicho que no la necesitaba (la mentira m\u00e1s grande de su vida).<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que all\u00ed estaba ella, semanas despu\u00e9s, llorando mientras se cepillaba los dientes. Enjuag\u00f3 su boca a mitad de un sollozo y camin\u00f3 sosteni\u00e9ndose de las paredes hasta llegar a su habitaci\u00f3n, donde se recost\u00f3 de espaldas sobre su cama, subi\u00f3 las rodillas a la altura del pecho y se abraz\u00f3 a sus piernas. Se meci\u00f3 (o lo que sea que haya hecho mientras las l\u00e1grimas mojaban la cobija, ahora era una azul) suavemente y se repiti\u00f3 m\u00e1s de 20 veces que estaba bien. Despu\u00e9s de varios minutos pudo respirar mejor, y pens\u00f3 en cu\u00e1n maravillosa era esa posici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Loren era su lugar seguro, donde iba cuando sent\u00eda que las cosas iban mal. Sab\u00eda que le sobar\u00eda la herida, le dar\u00eda un beso frente y entonces las cosas estar\u00edan mejor. \u00bfQu\u00e9 iba a hacer ahora que su \u201clugar\u201d ya no estaba? Construirse uno, de mente y tejidos y huesos. De lo que encontrara. Antes de que su madre se fuera hab\u00eda pensado en contarle de Loren, pero no estaba lista para aceptar que en realidad se hab\u00eda ido, como si fuese un cuento de terror y, en cuanto lo dijera en voz alta, se har\u00eda realidad. Pero ahora, no estaban ni su madre ni Loren. No hab\u00eda caricias de ment\u00f3n y mucho menos besos en la frente.<\/p>\n\n\n\n<p>A menudo fantaseaba en c\u00f3mo ser\u00eda su reencuentro. Podr\u00eda terminar de dos maneras: con ella corriendo a sus brazos (a sus abrazos infinitos), sollozando y untando sus mocos en la sudadera gris de Loren. Como escena de pel\u00edcula: tomarlo de los hombros y decirle (con voz gangosa, por los mocos. Muy poco rom\u00e1ntico): \u201cB\u00e9same los p\u00e1rpados hasta que se les olvide cu\u00e1nto te lloraron\u201d. O, la versi\u00f3n \u201cdura\u201d (la que se cre\u00eda capaz de hacer. Aunque ni de broma le iba a salir) donde lo encontrar\u00eda por la ciudad, lo mirar\u00eda con frialdad, y pasar\u00eda de largo junto a \u00e9l. No le dirigir\u00eda la palabra y se alejar\u00eda a paso seguro: con sus converse blancos y su camisa azul de botones.<\/p>\n\n\n\n<p>Abrazada a Cam sobre su cama, pens\u00f3 en que ser\u00eda bueno intentar dormir. Tambi\u00e9n en que el cachorro era una de las pocas razones por las que segu\u00eda cuerda (o algo as\u00ed). Dese\u00f3 navegar profundamente en su subconsciente armada de una pala, as\u00ed podr\u00eda desenterrar todos los recuerdos (como si fueran flores. Qu\u00e9 l\u00e1stima, a ella le encantaban) y dejar de llorar. Aunque no se cre\u00eda capaz de destruirlos o tirarlos a la basura (un bote imaginario que se encontraba en la esquina de su mente, a veces tiraba ah\u00ed malas ideas, o malas decisiones), ni tampoco de ponerlos en un florero, porque le doler\u00edan mucho. As\u00ed que la mejor opci\u00f3n era guardarlas en una cajita y esperar a que marchitaran por causas naturales y falta de sol.<\/p>\n\n\n\n<p>Dese\u00f3 tambi\u00e9n poseer esa habilidad de no poder so\u00f1ar, porque as\u00ed, al menos, podr\u00eda evitar encontrarse con su madre o con Loren (o con sus recuerdos) en alg\u00fan pasillo, en alg\u00fan sue\u00f1o. Y ah\u00ed, tal vez, incluso podr\u00eda ser Roxana.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: https:\/\/upress.mx\/secciones\/arte-y-cultura\/8538-roxana<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alas de la Memoria es un espacio de creaci\u00f3n literaria de la Facultad de Humanidades a cargo del Dr. No\u00e9 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":17020,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[5890,3879],"class_list":["post-17019","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias","tag-alas-de-la-memoria","tag-upaep"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17019","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17019"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17019\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17021,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17019\/revisions\/17021"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/17020"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17019"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17019"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17019"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}