{"id":14646,"date":"2021-10-17T08:54:53","date_gmt":"2021-10-17T13:54:53","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=14646"},"modified":"2021-10-17T08:54:55","modified_gmt":"2021-10-17T13:54:55","slug":"la-teoria-de-la-fuga-de-laboratorio-detras-de-la-lucha-por-descubrir-los-origenes-de-la-covid-19-vanity-fair","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/la-teoria-de-la-fuga-de-laboratorio-detras-de-la-lucha-por-descubrir-los-origenes-de-la-covid-19-vanity-fair\/","title":{"rendered":"La teor\u00eda de la fuga de laboratorio: detr\u00e1s de la lucha por descubrir los or\u00edgenes de la Covid-19 | Vanity Fair"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"font-size:18px\"><em>A lo largo de 2020 la teor\u00eda de que el COVID-19 hab\u00eda escapado de un laboratorio parec\u00eda descabellada. Ponemos la lupa en la hip\u00f3tesis de quienes se atrevieron a luchar por la transparencia y aseguran que la pol\u00edtica t\u00f3xica y los intereses ocultos nos han impedido conocer la verdad.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Captura-de-Pantalla-2021-10-17-a-las-8.43.35-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-14647\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Captura-de-Pantalla-2021-10-17-a-las-8.43.35-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Captura-de-Pantalla-2021-10-17-a-las-8.43.35-300x169.jpg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Captura-de-Pantalla-2021-10-17-a-las-8.43.35-768x432.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Captura-de-Pantalla-2021-10-17-a-las-8.43.35-1536x864.jpg 1536w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Captura-de-Pantalla-2021-10-17-a-las-8.43.35.jpg 1946w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>CARMEN CASADO<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-medium-font-size\">KATHERINE EBAN \/ VANITY FAIR<\/p>\n\n\n\n<p><strong>I. UN GRUPO LLAMADO DRASTIC<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Gilles Demaneuf<\/strong>&nbsp;es cient\u00edfico de datos en el Banco de Nueva Zelanda, en Auckland. Hace 10 a\u00f1os le diagnosticaron asperger, algo que considera una ventaja. \u201cSe me da muy bien encontrar patrones en los datos cuando los dem\u00e1s no ven nada\u201d, declara. A principios de la primavera de 2020, mientras se impon\u00eda el confinamiento en ciudades de todo el mundo, Demaneuf, de 52 a\u00f1os, empez\u00f3 a leer informaci\u00f3n sobre los or\u00edgenes del SARS-CoV-2, el virus que causa el&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/tags\/coronavirus\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">COVID-19<\/a>. Imperaba la teor\u00eda de que este hab\u00eda saltado de los murci\u00e9lagos a otra especie, antes de pasar a los humanos en un mercado de China, en el que hab\u00edan aparecido algunos de los primeros casos a finales de 2019. El Mercado Mayorista de Marisco de Huanan, ubicado en la ciudad de Wuhan, era un complejo compuesto por diversos mercados en los que se vend\u00eda marisco, carne, fruta y verdura. En unos pocos puestos se vend\u00edan tambi\u00e9n animales salvajes y vivos: una posible fuente del virus.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, esa no era la \u00fanica teor\u00eda. En Wuhan se encuentra asimismo el laboratorio de investigaci\u00f3n de coronavirus m\u00e1s importante de China, que alberga una de las colecciones<br>m\u00e1s grandes del mundo de muestras de murci\u00e9lagos y de cepas de virus de estos animales.\u00a0<strong>Shi Zhengli<\/strong>, la principal investigadora en coronavirus del Instituto de Virolog\u00eda de Wuhan, fue una de las primeras personas en descubrir que los murci\u00e9lagos peque\u00f1os de herradura eran reservorios naturales del SARS-CoV, el virus que provoc\u00f3 una epidemia letal en 2002. Despu\u00e9s del SARS, los murci\u00e9lagos se convirtieron en un destacado objeto de estudio para vir\u00f3logos de todo el mundo, y, en China, Shi pas\u00f3 a ser conocida como la \u201cmujer murci\u00e9lago\u201d por su audacia a la hora de explorar las cuevas de estos animales para recoger muestras. En fechas m\u00e1s recientes, Shi y sus colegas han llevado a cabo experimentos de primer nivel en los cuales han aumentado la capacidad de infecci\u00f3n de ciertos pat\u00f3genos. Esas investigaciones, denominadas \u201cde ganancia de funci\u00f3n\u201d,<br>han originado una fuerte pol\u00e9mica entre los vir\u00f3logos.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunas personas consideraron natural preguntar si el virus que ha causado&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/tags\/el-otro-lado-del-coronavirus\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">la pandemia global<\/a>&nbsp;hab\u00eda escapado, de alg\u00fan modo, de uno de los laboratorios de Instituto de Virolog\u00eda de<br>Wuhan, una posibilidad que Shi ha rechazado con vehemencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El 19 de febrero de 2020,&nbsp;<em>The Lancet<\/em>, una de las revistas m\u00e9dicas m\u00e1s respetadas y prestigiosas del mundo, public\u00f3 un comunicado en el que se negaba de forma rotunda la hip\u00f3tesis de la fuga de laboratorio. Firmado por 27 cient\u00edficos, en \u00e9l se expresaba \u201cla solidaridad con todos los cient\u00edficos y profesionales de la salud de China\u201d, y se afirmaba lo siguiente: \u201cNos unimos para condenar con firmeza las teor\u00edas conspirativas que insin\u00faan que el COVID-19 no tiene un origen natural\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese comunicado de\u00a0<em>The Lancet<\/em>\u00a0sirvi\u00f3 para zanjar el debate sobre los or\u00edgenes del COVID-19 antes de que este empezara. Seg\u00fan Demaneuf, que lo sigui\u00f3 desde un segundo plano, aquello fue como si \u201chubieran clavado el comunicado en las puertas de la iglesia\u201d, estableciendo as\u00ed que la teor\u00eda del origen natural era la versi\u00f3n ortodoxa. \u201cTodo el mundo se sinti\u00f3 intimidado. Eso marc\u00f3 el tono\u201d. A Demaneuf, ese comunicado le pareci\u00f3 \u201ctotalmente anticient\u00edfico\u201d. Pens\u00f3 que en \u00e9l no hab\u00eda pruebas ni informaci\u00f3n. De modo que decidi\u00f3 iniciar su propia investigaci\u00f3n siguiendo el m\u00e9todo \u201capropiado\u201d, sin tener la menor idea de qu\u00e9 hallar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Empez\u00f3 a buscar patrones en los datos disponibles, y no tard\u00f3 en encontrar uno. Se dec\u00eda que los laboratorios chinos estaban perfectamente aislados, que en ellos se llevaban a cabo pr\u00e1cticas de seguridad equivalentes a las de los centros estadounidenses. Pero Demaneuf no tard\u00f3 en enterarse de que se hab\u00edan producido cuatro fugas relacionadas con el SARS desde 2004, dos de ellas en destacados laboratorios de Pek\u00edn. Debido a la falta de espacio, un virus del SARS vivo, que no se hab\u00eda desactivado bien, hab\u00eda sido trasladado al frigor\u00edfico de un pasillo. Entonces, un estudiante de doctorado lo examin\u00f3 en la sala del microscopio electr\u00f3nico y provoc\u00f3 un brote. Demaneuf public\u00f3 sus hallazgos en Medium. Para entonces ya hab\u00eda comenzado a colaborar con otro hombre que hac\u00eda investigaciones por su cuenta,&nbsp;<strong>Rodolphe de Maistre<\/strong>, un director de proyectos de laboratorio radicado en Par\u00eds que hab\u00eda trabajado en China; De Maistre se hab\u00eda entregado a la tarea de desmontar la idea de que el Instituto de Virolog\u00eda de Wuhan fuese siquiera un \u201claboratorio\u201d. En realidad, este centro albergaba numerosos laboratorios que trabajaban con coronavirus. Solo uno observaba el m\u00e1s alto protocolo de bioseguridad: el nivel BSL-4, en el que los investigadores deben llevar un traje presurizado de cuerpo entero con ox\u00edgeno independiente. Otros ten\u00edan el nivel BSL-3 e incluso el BSL-2, que es de una seguridad m\u00e1s o menos equivalente a la de la consulta de un dentista estadounidense.<\/p>\n\n\n\n<p>PUBLICIDADhttps:\/\/e1acedb1ca3f99bfa23ecb19f279dcb6.safeframe.googlesyndication.com\/safeframe\/1-0-38\/html\/container.html<\/p>\n\n\n\n<p>Tras ponerse en contacto por Internet, Demaneuf y De Maistre empezaron a crear una lista exhaustiva de laboratorios de investigaci\u00f3n en China. Cuando publicaron sus hallazgos en&nbsp;<em>Twitter<\/em>, conocieron a otras personas de todo el mundo. Algunas eran innovadores cient\u00edficos de prestigiosos institutos de investigaci\u00f3n. Otras, aficionados a la ciencia. Entre todos formaron un grupo llamado DRASTIC, acr\u00f3nimo de Decentralized Radical Autonomous Search Team Investigating COVID-19 [Grupo de Investigaci\u00f3n Radical, Aut\u00f3noma y Descentralizada sobre el COVID-19], cuyo objetivo declarado consist\u00eda en resolver el enigma del origen de esta enfermedad.<\/p>\n\n\n\n<p>En ciertos momentos daba la impresi\u00f3n de que, aparte de ellos, las \u00fanicas personas que se planteaban la teor\u00eda de la fuga de laboratorio eran chalados o manipuladores pol\u00edticos. Por ejemplo, Steve Bannon, antiguo asesor del presidente&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/tags\/donald-trump\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><strong>Donald Trump<\/strong><\/a>, se ali\u00f3 con un exiliado multimillonario chino llamado&nbsp;<strong>Guo Wengui<\/strong>&nbsp;para promover la idea de que China hab\u00eda desarrollado la enfermedad como arma bacteriol\u00f3gica y que la hab\u00eda propagado adrede por el mundo. Para<br>demostrarlo, pasearon por las plataformas medi\u00e1ticas de derechas a una cient\u00edfica de Hong Kong, hasta que la evidente falta de conocimientos cient\u00edficos de esta mujer dio al traste con la farsa.<\/p>\n\n\n\n<p>Al tener en un extremo a unos personajes estrafalarios y poco cre\u00edbles y, en el otro, a unos expertos que los desde\u00f1aban, los investigadores de DRASTIC sent\u00edan con frecuencia que estaban solos y a la intemperie, mientras se ocupaban del misterio m\u00e1s urgente del planeta. Pero no estaban solos. No obstante, los investigadores del Gobierno estadounidense que se estaban planteando las mismas preguntas trabajaban en un entorno tan politizado y hostil al debate abierto como cualquier c\u00e1mara de resonancia de Twitter. Cuando el propio Trump lanz\u00f3 la hip\u00f3tesis de la fuga de laboratorio en abril de 2020, el talante divisivo del mandatario complic\u00f3 a\u00fan m\u00e1s las cosas, no menos, para aquellos que buscaban la verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa gente de DRASTIC est\u00e1 llevando a cabo una investigaci\u00f3n mejor que la del Gobierno estadounidense\u201d, afirma David Asher, exinvestigador s\u00e9nior contratado por el Departamento de Estado.<\/p>\n\n\n\n<p>La pregunta es: \u00bfpor qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/media.revistavanityfair.es\/photos\/6169716611fd01d0ae69fc82\/master\/w_1600%2Cc_limit\/04CORONAVIRUS-VANITYFAIR-holasoyka-PERFIL.jpg\" alt=\"La teora de la fuga de laboratorio detrs de la lucha por descubrir los orgenes de la Covid19\"\/><figcaption>CARMEN CASADO<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>II. \u201cLA CAJA DE PANDORA\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Desde el 1 de diciembre de 2019 el virus SARS-CoV-2 que causa el COVID-19 ha infectado a m\u00e1s de 170 millones de personas en todo el mundo y matado a m\u00e1s de tres millones y medio. Hoy en d\u00eda todav\u00eda no sabemos c\u00f3mo o por qu\u00e9 este nuevo coronavirus apareci\u00f3 de repente entre la poblaci\u00f3n humana. Contestar a esta pregunta no solo constituye una tarea acad\u00e9mica: si no sabemos de d\u00f3nde sali\u00f3, tampoco podemos estar seguros de si estamos tomando las medidas necesarias para prevenir que vuelva a suceder algo semejante.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, tras el comunicado de&nbsp;<em>The Lancet<\/em>&nbsp;y en medio del clima enrarecido causado por el racismo t\u00f3xico de Trump, que alent\u00f3 una inquietante oleada de violencia contra las personas de origen asi\u00e1tico en Estados Unidos, una posible respuesta a esta important\u00edsima pregunta ni siquiera fue considerada seriamente hasta la primavera de 2021.<\/p>\n\n\n\n<p>A puerta cerrada, no obstante, los expertos en seguridad nacional y en salud p\u00fablica, y funcionarios de un amplio abanico de departamentos del Ejecutivo, se enfrentaban en unas batallas cruciales para decidir lo que se pod\u00eda investigar y dar a conocer p\u00fablicamente y lo que no.<\/p>\n\n\n\n<p>Una investigaci\u00f3n de&nbsp;<em>Vanity Fair<\/em>&nbsp;de varios meses, diversas entrevistas con m\u00e1s de cuarenta personas y la revisi\u00f3n de cientos de p\u00e1ginas de documentos del Gobierno de Estados Unidos (entre los que se encuentran memorandos internos, actas de reuniones y correspondencia electr\u00f3nica), han puesto de manifiesto que los conflictos de intereses, en parte debidos a las cuantiosas becas gubernamentales que apoyan pol\u00e9micos experimentos en virolog\u00eda, han entorcepecido en todo momento las pesquisas estadounidenses sobre el origen del COVID-19. Seg\u00fan han contado ciertos funcionarios que quer\u00edan exigir transparencia al Gobierno chino, en una reuni\u00f3n del Departamento de Estado algunos colegas les pidieron expl\u00edcitamente que no examinaran los experimentos de ganancia de funci\u00f3n del Instituto de Virolog\u00eda de Wuhan, porque eso pondr\u00eda un indeseado foco de atenci\u00f3n sobre la financiaci\u00f3n<br>que el Gobierno estadounidense dedicaba a dicho centro.<\/p>\n\n\n\n<p>Un un memorando interno obtenido por&nbsp;<em>Vanity Fair<\/em>,&nbsp;<strong>Thomas DiNanno<\/strong>, antiguo vicesecretario interino de la Oficina para el Control de Armas, Verificaci\u00f3n y Cumplimiento del Departamento de Estado, escribi\u00f3 que ciertos empleados de dos oficinas, la suya y la Oficina de Seguridad Internacional y No Proliferaci\u00f3n, \u201cavisaron\u201d a los l\u00edderes de dichas oficinas de que \u201cno llevaran a cabo una investigaci\u00f3n sobre el origen del COVID-19\u201d, porque esto \u201cabrir\u00eda la caja de Pandora si se prosegu\u00eda con el tema\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Existen motivos para dudar de la hip\u00f3tesis de la fuga de laboratorio. Hay una larga historia de saltos naturales entre especies que han provocado epidemias, incluso cuando los animales que han servido de correa de transmisi\u00f3n para un virus han estado sin identificar meses, un virus han estado sin identificar meses, y hasta a\u00f1os; algunos expertos vir\u00f3logos dicen que las supuestas peculiaridades de la secuencia del SARS-CoV-2 se han hallado en la naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, a lo largo de casi todo el a\u00f1o pasado, la idea de la fuga no solo se consider\u00f3 improbable o incluso inexacta, sino tambi\u00e9n descabellada moralmente. A finales de marzo,&nbsp;<strong>Robert Redfield<\/strong>, exdirector del Centro de Control y Prevenci\u00f3n de Enfermedades, recibi\u00f3 amenazas de muerte de otros cient\u00edficos despu\u00e9s de declarar en la CNN que cre\u00eda que el COVID-19 se hab\u00eda originado en un laboratorio. \u201cMe amenazaron y me marginaron por proponer otra hip\u00f3tesis\u201d, declara Redfield a&nbsp;<em>Vanity Fair<\/em>. \u201cDe los pol\u00edticos me lo esperaba. No de personas que se dedican a la ciencia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez que Trump ya no est\u00e1 en el cargo, deber\u00eda ser posible rechazar sus ideas xen\u00f3fobas y, al mismo tiempo, preguntar por qu\u00e9, en todo el mundo, se inici\u00f3 la epidemia en una ciudad con un laboratorio en el que se guardan una de las m\u00e1s extensas colecciones mundiales de virus de murci\u00e9lagos; un centro en el que se llevan a cabo algunos de los experimentos m\u00e1s agresivos.<\/p>\n\n\n\n<p>El doctor\u00a0<strong>Richard Ebright<\/strong>, decano de Qu\u00edmica y de Biolog\u00eda Qu\u00edmica de la Universidad de Rutgers, asegura que, desde que supo de la existencia de un nuevo coronavirus relacionado con los murci\u00e9lagos que hab\u00eda causado un brote en Wuhan, tard\u00f3 \u201cun nanosegundo o una mil\u00e9sima de segundo\u201d en plantearse la posibilidad de que hubiera un v\u00ednculo con el Instituto de Virolog\u00eda de esa ciudad. Solo otros dos laboratorios del mundo, uno en Galveston, Texas, y otro en Chapell Hill, Carolina del Norte, llevaban a cabo investigaciones similares. \u201cNo hablamos de una docena de ciudades\u201d, a\u00f1ade Ebright. \u201cSon tres lugares\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s sali\u00f3 a la luz que el comunicado de&nbsp;<em>The Lancet<\/em>&nbsp;no solo lo hab\u00eda firmado sino tambi\u00e9n promovido un zo\u00f3logo llamado&nbsp;<strong>Peter Daszak<\/strong>, que ha distribuido las becas del Gobierno estadounidense y se las ha concedido a centros en los que se llevan a cabo experimentos de ganancia de funci\u00f3n, entre ellos del instituto de Wuhan.&nbsp;<strong>David Asher<\/strong>, miembro s\u00e9nior del Hudson<br>Institute, dirigi\u00f3 la investigaci\u00f3n diaria del Departamento de Estado sobre el origen del COVID-19 y asegura que enseguida estuvo claro que \u201chay un enorme papeleo relacionado con la ganancia de funci\u00f3n\u201d dentro del Gobierno federal.<\/p>\n\n\n\n<p>A medida que van pasando los meses sin que aparezca el animal intermedio que demuestre la teor\u00eda natural, las preguntas de aquellos que dudan con fundamento se han hecho m\u00e1s perentorias. Seg\u00fan un exfuncionario federal de Sanidad, la situaci\u00f3n se reduce a lo siguiente: un instituto \u201cfinanciado con dinero estadounidense intenta ense\u00f1ar a un virus de murci\u00e9lago c\u00f3mo infectar c\u00e9lulas humanas, y entonces aparece un virus\u201d en la misma ciudad en la que se encuentra ese centro. \u201cNo es intelectualmente honesto no considerar la hip\u00f3tesis\u201d de una fuga de laboratorio. Y si tenemos en cuenta la agresividad con que China ha bloqueado una investigaci\u00f3n transparente, as\u00ed como la tendencia del Gobierno de ese pa\u00eds a mentir, despistar y aplastar la disidencia, es justo preguntarse si&nbsp;<strong>Shi Zhengli<\/strong>, la investigadora principal en coronavirus del instituto de Wuhan, tendr\u00eda la libertad de informar de una fuga en su laboratorio si quisiera.<\/p>\n\n\n\n<p>El 26 de mayo el presidente&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/tags\/joe-biden\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Joe Biden<\/a>&nbsp;anunci\u00f3 que los expertos en inteligencia hab\u00edan acabado \u201ccoincidiendo en torno a dos hip\u00f3tesis probables\u201d, y pidi\u00f3 una conclusi\u00f3n m\u00e1s definitiva al cabo de 90 d\u00edas. En su declaraci\u00f3n, a\u00f1adi\u00f3: \u201cEl hecho de que no pudi\u00e9ramos desplazar sobre el terreno a nuestros inspectores en esos primeros meses ser\u00e1 siempre un obst\u00e1culo para cualquier investigaci\u00f3n sobre el origen del COVID-19\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese no fue el \u00fanico fracaso. En palabras de&nbsp;<strong>David Feith<\/strong>, antiguo vicesecretario de Estado interino de la oficina de Asia Oriental, \u201ctiene gran importancia el hecho de que ciertas partes del Gobierno estadounidense no mostraron la curiosidad que muchos de nosotros pensamos que deb\u00edan haber mostrado\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/media.revistavanityfair.es\/photos\/6169723711fd01d0ae69fc86\/master\/w_1600%2Cc_limit\/05CORONAVIRUS-VANITYFAIR-holasoyka-PERFIL.jpg\" alt=\"La teora de la fuga de laboratorio detrs de la lucha por descubrir los orgenes de la Covid19\"\/><figcaption>CARMEN CASADO<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>III. \u201cAQUELLO PAREC\u00cdA UNA OPERACI\u00d3N DE ENCUBRIMIENTO\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El 9 de diciembre de 2020 en torno a una docena de empleados de distintas oficinas del Departamento de Estado se reunieron en una sala de conferencias, situada en el barrio washingtoniano de Foggy Bottom, para hablar de una inminente misi\u00f3n de investigaci\u00f3n en Wuhan, parcialmente organizada por la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud. El grupo coincidi\u00f3 en<br>la necesidad de presionar a China para que este pa\u00eds permitiera el desarrollo de una investigaci\u00f3n profunda, cre\u00edble y transparente. La conversaci\u00f3n se centr\u00f3 entonces en la cuesti\u00f3n m\u00e1s sensible: \u00bfqu\u00e9 deber\u00eda decir en p\u00fablico el Gobierno estadounidense sobre el Instituto de Virolog\u00eda de Wuhan?<\/p>\n\n\n\n<p>Unas pocas personas de la oficina para el Control de Armas, Verificaci\u00f3n y Cumplimiento del Departamento de Estado llevaban meses estudiando ese instituto chino. Poco antes, el grupo hab\u00eda conseguido datos clasificados seg\u00fan los cuales tres investigadores de ese centro, que llevaban a cabo experimentos de ganancia de funci\u00f3n con muestras de coronavirus, hab\u00edan enfermado en el oto\u00f1o de 2019, antes de la fecha en la que se sab\u00eda iniciado el brote de COVID-19.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras los funcionarios de la reuni\u00f3n debat\u00edan lo que se pod\u00eda contar a la opini\u00f3n p\u00fablica,&nbsp;<strong>Christopher Park<\/strong>, director del Grupo de Pol\u00edticas Biol\u00f3gicas de la Oficina de Seguridad Internacional y No Proliferaci\u00f3n, dependiente del Departamento de Estado, les aconsej\u00f3 que no dijeran nada que pudiera indicar que el Gobierno estadounidense participaba en las investigaciones sobre ganancia de funci\u00f3n, seg\u00fan documentos de dicha reuni\u00f3n que ha obtenido&nbsp;<em>Vanity Fair<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos de los asistentes se quedaron \u201cabsolutamente estupefactos\u201d, asegura un funcionario conocedor de la situaci\u00f3n. Que un integrante del Gobierno estadounidense pudiera \u201cdefender una idea que va tan claramente en contra de la transparencia, teniendo en cuenta la cat\u00e1strofe que estaba ocurriendo, fue&#8230; algo sorprendente e inquietante\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Park, que en 2017 hab\u00eda participado en el levantamiento de una moratoria del Gobierno estadounidense sobre la financiaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n en ganancia de funci\u00f3n, no fue el \u00fanico oficial que advirti\u00f3 a los investigadores del Departamento de Estado que no deb\u00edan fisgar en cuestiones sensibles. Cuando el grupo examin\u00f3 la hip\u00f3tesis de la fuga de laboratorio, entre otras posibilidades, a sus miembros les recomendaron repetidamente que no abrieran \u201cla caja de Pandora\u201d, seg\u00fan cuatro exintegrantes del Departamento de Estado. Refiri\u00e9ndose a aquellas advertencias, DiNanno declara: \u201cAquello parec\u00eda una operaci\u00f3n de encubrimiento, y yo no pensaba formar parte de ella\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se le han pedido declaraciones, Park ha negado haber sugerido que los legisladores ocultaran informaci\u00f3n a la opini\u00f3n p\u00fablica. \u201cNo creo que nadie sintiera de veras que le estaban instando a no presentar datos\u201d, afirma, y a\u00f1ade que \u201csupone un salto enorme e injustificable dar a entender que ese tipo de experimentos [implica] que est\u00e1 ocurriendo algo turbio\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>IV. UNA \u201cRESPUESTA DE ANTICUERPOS\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Dentro del Gobierno estadounidense hab\u00eda dos equipos principales que trataban de descubrir los or\u00edgenes del COVID-19: uno en el Departamento de Estado y otro bajo la direcci\u00f3n del Consejo de Seguridad Nacional. En un primer momento, nadie del Departamento de Estado mostr\u00f3 gran inter\u00e9s por los laboratorios de Wuhan, pero s\u00ed que les preocupaba mucho el modo en que, aparentemente, China hab\u00eda encubierto la gravedad del brote. El Gobierno de ese pa\u00eds hab\u00eda cerrado el mercado de Huanan, hab\u00eda ordenado que se destruyeran muestras de laboratorio, hab\u00eda exigido el derecho de revisar cualquier investigaci\u00f3n cient\u00edfica sobre el COVID-19 antes de<br>que se publicasen los datos, y hab\u00eda expulsado a un equipo de periodistas del&nbsp;<em>Wall Street Journal<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>En enero de 2020 un oftalm\u00f3logo de Wuhan llamado&nbsp;<strong>Li Wenliang<\/strong>, que hab\u00eda tratado de avisar a sus colegas de que aquella neumon\u00eda pod\u00eda ser un tipo de SARS, fue citado por la polic\u00eda; lo acusaron de perturbar el orden social y lo obligaron a redactar un documento para corregir sus afirmaciones. Wenliang muri\u00f3 de COVID-19 el mes siguiente, cuando la opini\u00f3n p\u00fablica china ya lo consideraba a la vez un h\u00e9roe y un delator.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras iban surgiendo las preguntas sobre los m\u00e9todos de coerci\u00f3n y represi\u00f3n del Gobierno chino,\u00a0<strong>Miles Yu<\/strong>, el principal estratega sobre China del Departamento de Estado, destac\u00f3 que el instituto de Wuhan hab\u00eda permanecido pr\u00e1cticamente en silencio. Yu, que habla el mandar\u00edn con fluidez, empez\u00f3 a hacer una copia de todo lo que aparec\u00eda en la web del instituto y a crear un carpeta de preguntas sobre los experimentos de este centro. En abril le entreg\u00f3 esta carpeta a\u00a0<strong>Mike Pompeo<\/strong>, el secretario de Estado, que a su vez exigi\u00f3 p\u00fablicamente que se permitiera el acceso a los laboratorios de Wuhan.<\/p>\n\n\n\n<p>No est\u00e1 claro si la carpeta de Yu lleg\u00f3 a Trump o no. Pero el 30 de abril de 2020 la Oficina del Director de Inteligencia Nacional difundi\u00f3 un comunicado cuyo objetivo aparente era frenar el creciente furor que causaba la teor\u00eda de la fuga de laboratorio. En \u00e9l se dec\u00eda que las agencias de inteligencia \u201ccoincid\u00edan con el amplio consenso cient\u00edfico a la hora de pensar que el virus del COVID-19 no se cre\u00f3 artificialmente ni se modific\u00f3 gen\u00e9ticamente\u201d, pero que seguir\u00edan estudian do \u201csi el brote se inici\u00f3 a trav\u00e9s del contacto con animales infectados, o si fue producto de un accidente ocurrido en un laboratorio de Wuhan\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Cundi\u00f3 un verdadero p\u00e1nico\u201d, recuerda el exasesor interino de seguridad nacional&nbsp;<strong>Matthew Pottinger<\/strong>. \u201cA los funcionarios les lleg\u00f3 una avalancha de preguntas. Alguien tom\u00f3 la desafortunada decisi\u00f3n de decir: \u2018B\u00e1sicamente no sabemos nada, as\u00ed que vamos a lanzar un comunicado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, el bombardero en jefe intervino. En una rueda de prensa celebrada horas despu\u00e9s, Trump contradijo a sus propios oficiales de inteligencia y asegur\u00f3 que hab\u00eda visto informaci\u00f3n clasificada seg\u00fan la cual el virus proced\u00eda del Instituto de Virolog\u00eda de Wuhan. Cuando le preguntaron qu\u00e9 pruebas hab\u00eda, contest\u00f3: \u201cNo se lo puedo decir. No se me permite\u201d. La prematura declaraci\u00f3n de Trump supuso un palo en las ruedas para cualquiera que buscase una respuesta sincera a la cuesti\u00f3n de la procedencia del COVID-19. Pottinger se\u00f1ala que hubo una \u201crespuesta de anticuerpos\u201d dentro del Gobierno, seg\u00fan la cual cualquier debate sobre un posible origen de laboratorio pas\u00f3 a quedar asociado con una postura nativista y destructiva. Ese fuerte rechazo se extendi\u00f3 a la comunidad cient\u00edfica internacional, cuyo \u201cangustioso silencio\u201d frustr\u00f3 a Yu, que<br>recuerda: \u201cTodo aquel que se atreviera a alzar la voz ser\u00eda condenado al ostracismo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>V. \u201cDEMASIADO PELIGROSOS PARA LLEVARLOS A CABO\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La idea de una fuga de laboratorio no la tuvieron los oficiales del Consejo de Seguridad a partir de lo que dec\u00edan los trumpistas m\u00e1s ac\u00e9rrimos, sino por lo que contaban los usuarios chinos de las redes sociales, que empezaron a expresar sus sospechas ya en enero de 2020. A continuaci\u00f3n, en febrero, un art\u00edculo de investigaci\u00f3n del que eran coautores dos cient\u00edficos chinos, que formaban parte de dos universidades distintas de Wuhan, apareci\u00f3 en Internet antes de ser publicado. En \u00e9l se abordaba una cuesti\u00f3n fundamental: \u00bfc\u00f3mo hab\u00eda llegado un nuevo coronavirus de murci\u00e9lago a una importante metr\u00f3polis de 11 millones de personas, en el centro de China, en medio del invierno, cuando casi todos los murci\u00e9lagos est\u00e1n hibernando; c\u00f3mo era posible que el virus hubiera convertido un mercado donde no se vend\u00edan estos animales en el epicentro de un brote?<\/p>\n\n\n\n<p>El art\u00edculo propon\u00eda una respuesta: \u201cRastreamos la zona en torno al mercado de marisco e identificamos dos labora torios en los que se llevan a cabo investigaciones sobre coronavirus de murci\u00e9lagos\u201d. El primero era el Centro para el Control y Prevenci\u00f3n de Enfermedades de Wuhan, situado a escasos 280 metros del mercado de Huanan; un centro donde se sab\u00eda que se guardaban cientos de muestras de murci\u00e9lagos. El segundo era el Instituto de Virolog\u00eda de Wuhan.<br>El art\u00edculo llegaba a una conclusi\u00f3n asombrosamente rotunda sobre el COVID-19: \u201cEl coronavirus asesino seguramente se origin\u00f3 en un laboratorio de Wuhan\u201d. El texto se esfum\u00f3 al poco de aparecer en Internet, pero antes de eso los funcionarios del Gobierno estadounidense tomaron<br>nota de su contenido.<\/p>\n\n\n\n<p>Para entonces, Pottinger le hab\u00eda dado el visto bueno a un equipo centrado en los or\u00edgenes del COVID-19, dirigido por el grupo directivo del Consejo de Seguridad que supervisaba los temas relacionados con las armas de destrucci\u00f3n masiva. Pottinger, experiodista y experto en Asia desde hac\u00eda tiempo, cre\u00f3 intencionadamente un grupo peque\u00f1o debido a la gran cantidad de personas dentro del Gobierno \u201cque descartaban completamente la posibilidad de una fuga de laboratorio\u201d, seg\u00fan explica. Adem\u00e1s, muchos expertos destacados hab\u00edan recibido o aprobado fondos dirigidos a la investigaci\u00f3n en ganancia de funci\u00f3n. Esa posici\u00f3n \u201cde conflicto\u201d, a\u00f1ade Pottinger, pod\u00eda \u201ccontaminar la posibilidad de lograr una investigaci\u00f3n imparcial\u201d.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras revisaba tanto fuentes p\u00fablicas como informaci\u00f3n clasificada, el equipo no tard\u00f3 en hallar un art\u00edculo de investigaci\u00f3n de 2015, firmado por Shi Zengli y&nbsp;<strong>Ralph Baric<\/strong>, epidemi\u00f3logo<br>de la Universidad de Carolina de Norte, en el que estos demostraban que la prote\u00edna de la esp\u00edcula de un nuevo coronavirus pod\u00eda infectar las c\u00e9lulas humanas. Recurriendo a ratones como sujetos de prueba, insertaron la prote\u00edna de un virus de un murci\u00e9lago rufo de herradura chino en la estructura molecular de un virus del SARS de 2002, creando as\u00ed un pat\u00f3geno nuevo e infeccioso.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese experimento de ganancia de funci\u00f3n era tan arriesgado que los propios autores avisaron del peligro con las siguientes palabras: \u201cEs posible que los comit\u00e9s de revisi\u00f3n cient\u00edfica consideren que estudios similares [&#8230;] ser\u00edan demasiado peligrosos para llevarlos a cabo\u201d. De hecho, el estudio estaba pensado para crear inquietud, para prevenir al mundo del \u201criesgo potencial de la reaparici\u00f3n del SARS-CoV a partir de ciertos virus que circulan en la actualidad entre poblaciones de murci\u00e9lagos\u201d. En los agradecimientos del art\u00edculo se mencionaba la financiaci\u00f3n recibida de los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos y de una ONG llamada EcoHealth Alliance, que les hab\u00eda dedicado parte de una beca de la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos. EcoHealth Alliance la dirige&nbsp;<strong>Peter Daszak<\/strong>, el zo\u00f3logo que hab\u00eda contribuido a<br>organizar el comunicado de The Lancet.<\/p>\n\n\n\n<p>Que un virus gen\u00e9ticamente modificado hubiera podido escapar del instituto de Wuhan era una posibilidad alarmante. Pero tambi\u00e9n era posible que un virus natural, recogido sobre el terreno, escapase de un laboratorio. Los investigadores del Consejo de Seguridad hallaron pruebas claras de que los laboratorios chinos no eran tan seguros como los presentaban. La propia Shi hab\u00eda reconocido en p\u00fablico que, hasta la pandemia, toda la investigaci\u00f3n en coronavirus de su equipo (parte de ella utilizando virus vivos semejantes al SARS) se hab\u00eda llevado a cabo en laboratorios de nivel BSL-3 o incluso BSL-2. En 2018 una delegaci\u00f3n de diplom\u00e1ticos estadounidenses inform\u00f3 de que la escasez de t\u00e9cnicos muy formados y de protocolos claros en el nuevo Instituto de Virolog\u00eda de Wuhan. amenazaba la seguridad de sus operaciones. Esos problemas no hab\u00edan impedido que la direcci\u00f3n del centro afirmase que ese organismo estaba \u201clisto para realizar investigaciones en pat\u00f3genos de clase 4 (P4), entre los cuales se encuentran los virus m\u00e1s virulentos que plantean un alto riesgo de transmisi\u00f3n entre personas mediante aerosoles\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El 14 de febrero de 2020, para sorpresa de los funcionarios del Consejo de Seguridad, el presidente chino Xi Jinping anunci\u00f3 un plan para aprobar con rapidez una nueva ley de bioseguridad para reforzar las medidas de prevenci\u00f3n en los laboratorios del pa\u00eds. \u00bfSe deb\u00eda aquello a la existencia de datos confidenciales? \u201cEn las primeras semanas de la pandemia no parec\u00eda una locura plantearse si aquello hab\u00eda salido de un laboratorio\u201d, dice Pottinger. Por lo visto, a Shi tampoco le pareci\u00f3 una locura. En un art\u00edculo de&nbsp;<em>Scientific American<\/em>&nbsp;publicado por primera vez en marzo de 2020, en el que entrevistaron a la cient\u00edfica, esta cont\u00f3 c\u00f3mo hab\u00eda sido su laboratorio, el primero en secuenciar el virus, en esas terribles primeras semanas. En el texto tambi\u00e9n se narraba lo siguiente:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Shi revis\u00f3 fren\u00e9ticamente los registros de su laboratorio de los \u00faltimos a\u00f1os, por si encontraba una manipulaci\u00f3n incorrecta de materiales experimentales, sobre todo al deshacerse de ellos. Shi suspir\u00f3 aliviada al obtener los resultados: ninguna de las secuencias coincid\u00eda con las de los virus cuyas muestras su equipo hab\u00eda extra\u00eddo de cuevas de murci\u00e9lagos. \u201cEso me quit\u00f3 un peso de encima\u201d, cuenta la cient\u00edfica. \u201cLlevaba d\u00edas sin pegar ojo\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Mientras en el Consejo localizaban estas pruebas inconexas, los vir\u00f3logos del Gobierno estadounidense que los asesoraban destacaron un estudio presentado en abril de 2020. Once de sus 23 coautores trabajaban para la Academia de Ciencias M\u00e9dicas Militares, el instituto de investigaci\u00f3n m\u00e9dica del Ej\u00e9rcito chino. Utilizando la tecnolog\u00eda de edici\u00f3n gen\u00e9tica denominada CISPR, los investigadores hab\u00edan creado unos ratones con pulmones humanizados y despu\u00e9s hab\u00edan estudiado si eran susceptibles al SARS-CoV-2.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando los funcionarios del Consejo fueron retrocediendo en el tiempo, a partir de la fecha de publicaci\u00f3n, para establecer la cronolog\u00eda del estudio, les qued\u00f3 claro que esos ratones se hab\u00edan creado en alg\u00fan momento del verano de 2019, antes incluso de que se iniciara la pandemia. Esos funcionarios se plantearon una pregunta: \u00bfhab\u00edan estado los militares chinos infectando a modelos de ratones humanizados con ciertos virus para ver cu\u00e1l podr\u00eda ser infeccioso para los seres humanos? Creyendo que hab\u00edan descubierto pruebas importantes que sustentaban la hip\u00f3tesis de la fuga de laboratorio, los investigadores del Consejo empezaron a ponerse en contacto con otras agencias. \u201cLa reacci\u00f3n fue muy negativa\u201d, asegura\u00a0<strong>Anthony Ruggiero<\/strong>, el director s\u00e9nior de contraproliferaci\u00f3n y biodefensa en el Consejo de Seguridad. \u201cNo nos hicieron caso\u201d.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><strong>VI. OBSESIONADO CON LA PRECISI\u00d3N<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En el verano de 2020 Gilles Demaneuf estuvo empleando hasta cuatro horas diarias para investigar los or\u00edgenes del COVID-19. Empez\u00f3 a recibir llamadas an\u00f3nimas y a notar cierta actividad extra\u00f1a en su ordenador, cosa que atribuy\u00f3 a la vigilancia del Gobierno chino. \u201cNo cabe duda de que nos est\u00e1n espiando\u201d, afirma. Demaneuf pas\u00f3 a trabajar con las plataformas encriptadas&nbsp;<em>Signal<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>ProtonMail<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Al publicar sus hallazgos, los investigadores de DRASTIC consiguieron nuevos aliados. Uno de los m\u00e1s importantes fue Jamie Metzl, que el 16 de abril hab\u00eda iniciado un blog que se hab\u00eda convertido en la p\u00e1gina esencial para estudiar la hip\u00f3tesis de la fuga. Metzl es miembro del comit\u00e9 asesor de la OMS para la edici\u00f3n del genoma humano, y durante la Administraci\u00f3n Clinton fue director de asuntos multilaterales del Consejo de Seguridad Nacional. En su primera publicaci\u00f3n dej\u00f3 claro que no contaba con pruebas definitivas y puntualiz\u00f3: \u201cDe ning\u00fan modo quiero apoyar ni promover ninguna actividad que pueda considerarse injusta, mendaz, nacionalista, racista, tendenciosa o sesgada en alg\u00fan sentido\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El 11 de diciembre de 2020 Demaneuf (obsesionado con la precisi\u00f3n) se puso en contacto con Metzl para avisarle de que hab\u00eda un error en su blog. Seg\u00fan le indic\u00f3 Demaneuf, la fuga del SARS ocurrida en 2004 en un laboratorio de Pek\u00edn hab\u00eda causado 11 infecciones, no 4. A Demaneuf le \u201cimpresion\u00f3\u201d la inmediata disposici\u00f3n de Metzl para corregir la informaci\u00f3n. \u201cA partir de ese momento empezamos a colaborar\u201d. Metzl, a su vez, estaba en contacto con el Paris Group, un colectivo de m\u00e1s de 30 esc\u00e9pticos expertos cient\u00edficos que se ve\u00edan por&nbsp;<em>Zoom<\/em>&nbsp;una vez al mes, momento en que manten\u00edan reuniones de varias horas para hablar de las pruebas que iban surgiendo.&nbsp;<strong>Alina Chan<\/strong>, una joven bi\u00f3loga molecular y miembro de posdoctorado del Broad Institute del MIT y de Harvard, descubri\u00f3 que en las primeras secuencias del virus se ve\u00edan muy pocas evidencias de mutaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Si el pat\u00f3geno hubiera saltado de animales a humanos, lo l\u00f3gico habr\u00eda sido ver numerosas adaptaciones, como sucedi\u00f3 en el brote de SARS de 2002. A Chan le pareci\u00f3 que el SARS-CoV-2 ya estaba \u201cpreadaptado para la transmisi\u00f3n entre humanos\u201d, seg\u00fan escribi\u00f3 en una prepublicaci\u00f3n de mayo de 2020. unque quiz\u00e1 el descubrimiento m\u00e1s inquietante fue el que hizo un an\u00f3nimo investigador de DRASTIC, conocido en Twitter con el usuario\u00a0<em>@TheSeeker268<\/em>. Resulta que\u00a0<em>The Seeker<\/em>\u00a0es un joven exprofesor de Ciencias de la India, que hab\u00eda estado introduciendo palabras clave en la Infraestructura Nacional China para el Conocimiento, una web que contiene art\u00edculos de 2.000 publicaciones chinas, y metiendo los resultados en Google Translate. Un d\u00eda de ese mes de mayo el exprofesor descubri\u00f3 una tesis de 2013, escrita por un estudiante de doctorado de la localidad china de Kunming. Esa tesis ofrec\u00eda una extraordinaria visi\u00f3n de la galer\u00eda de una mina atestada de murci\u00e9lagos, en la provincia de Yunnan, y planteaba serias cuestiones sobre aquello que Shi no hab\u00eda llegado a mencionar en sus desmentidos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>VII. LOS MINEROS DE MOJIANG<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En 2012 a seis mineros de las frondosas monta\u00f1as del condado de Mojiang, en la provincia meridional de Yunnan, se les encomend\u00f3 una tarea nada envidiable: sacar con palas una gruesa capa de heces de murci\u00e9lago que ocupaba el suelo de la galer\u00eda de una mina. Tras semanas de trabajo, los mineros enfermaron gravemente y fueron enviados al hospital de la Universidad de Medicina de Kunming, la capital de Yunnan. Sus s\u00edntomas, que eran tos, fiebre y dificultad para respirar, hicieron que saltaran las alarmas en un pa\u00eds que ya hab\u00eda sufrido un brote del virus del SARS una d\u00e9cada antes.<\/p>\n\n\n\n<p>El hospital llam\u00f3 a un neum\u00f3logo,&nbsp;<strong>Zhong Nanshan<\/strong>, que hab\u00eda desempe\u00f1ado un papel muy relevante en el tratamiento de los pacientes de SARS. Zhong, seg\u00fan esta tesis de doctorado de 2013, sospech\u00f3 enseguida que se hallaba frente a una infecci\u00f3n viral. Pregunt\u00f3 qu\u00e9 tipo de murci\u00e9lago hab\u00eda producido el guano. La respuesta: el murci\u00e9lago rufo de herradura, la misma especie implicada en el primer brote de SARS. Al cabo de unos meses, tres de los seis mineros hab\u00edan muerto. El primero en hacerlo fue el de m\u00e1s edad, de 63 a\u00f1os. \u201cLa enfermedad era grave y devastadora\u201d, se\u00f1alaba la tesis, que acababa concluyendo: \u201cEl murci\u00e9lago que hizo que los seis pacientes enfermaran fue el murci\u00e9lago chino rufo de herradura\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se enviaron muestras de sangre al Instituto de Virolog\u00eda de Wuhan, donde descubrieron que en ellas hab\u00eda anticuerpos contra el SARS, seg\u00fan documentaba una posterior tesis china. Pero hab\u00eda un misterio en el centro de ese diagn\u00f3stico. Los coronavirus de murci\u00e9lago no eran conocidos por perjudicar a los humanos. \u00bfQu\u00e9 hab\u00eda cambiado tanto en las cepas de la cueva? Para descubrirlo, equipos de investigadores de toda China y de otros lugares se desplazaron a la mina abandonada para recoger muestras de virus de murci\u00e9lagos, musara\u00f1as y ratas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En un estudio de Nature de 2013, Shi inform\u00f3 de un hallazgo clave: ciertos virus de murci\u00e9lago presentaban la capacidad en potencia de infectar a humanos sin saltar antes a un animal intermedio. Al aislar por primera vez un virus vivo de murci\u00e9lago semejante al SARS, su equipo vio que este pod\u00eda entrar en las c\u00e9lulas humanas con una prote\u00edna llamada el receptor ACE2. En estudios posteriores de 2014 y 2016, Shi y sus colegas siguieron estudiando las muestras de virus de murci\u00e9lago recogidas en la mina, con la esperanza de dilucidar cu\u00e1l hab\u00eda infectado a los trabajadores. Los animales estaban repletos de coronavirus, pero solo uno se parec\u00eda mucho al del SARS. Los investigadores lo denominaron RaBtCov\/4991.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El 3 de febrero de 2020, mientras la epidemia de coronavirus ya se extend\u00eda fuera de China, Shi y varios colegas publicaron un art\u00edculo en el que explicaban que el c\u00f3digo gen\u00e9tico del virus SARS-CoV-2 era id\u00e9ntico casi en un 80% al del SARS-CoV, el causante de la epidemia de 2002. Pero a\u00f1ad\u00edan que era id\u00e9ntico en un 96,2% a la secuencia del coronavirus que ellos pose\u00edan y que hab\u00edan denominado RaTG13, previamente detectado en \u201cla provincia de Yunnan\u201d. Concluyeron que el RaTG13 era el pariente m\u00e1s cercano que se conoc\u00eda del SARS-CoV-2.<\/p>\n\n\n\n<p>En los meses siguientes, mientras los investigadores de todo el mundo buscaban cualquier virus conocido de murci\u00e9lago que pudiera ser uno de los progenitores del SARS-CoV-2, Shi ofreci\u00f3 versiones cambiantes y a veces contradictorias sobre la procedencia del RaTG13. Varios equipos, incluido un grupo de investigadores de DRASTIC, no tardaron en darse cuenta de que el RaTG13 presentaba una apariencia id\u00e9ntica a la del RaBtCoV\/4991, el virus de la galer\u00eda en la que los mineros hab\u00edan enfermado en 2012 de lo que parec\u00eda ser COVID-19.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>En julio, a medida que se acumulaban las preguntas, Shi declar\u00f3 en la revista&nbsp;<em>Science<\/em>&nbsp;que su laboratorio hab\u00eda renombrado la muestra por motivos de claridad. Pero a los esc\u00e9pticos ese ejercicio de cambio de nombre se les antoj\u00f3 un esfuerzo por ocultar el v\u00ednculo entre la muestra y la mina de Mojiang. Sus preguntas se multiplicaron en el mes posterior, cuando Shi, Daszak y sus colegas publicaron un recuento de los 630 nuevos coronavirus de los que hab\u00edan obtenido muestras entre 2010 y 2015. Al revisar los datos suplementarios, los investigadores de DRASTIC se quedaron conmocionados al ver otros ocho virus de la mina de Mojiang estrechamente vinculados al RaTG13, pero que no hab\u00edan sido destacados en ese recuento. Alina Chan, del Broad Institute, declara que esa omisi\u00f3n la dej\u00f3 \u201canonadada\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En octubre de 2020, a medida que las preguntas sobre la mina de Mojiang se iban intensificando, un equipo de periodistas de la BBC trat\u00f3 de acceder a ese lugar. Los siguieron unos polic\u00edas de paisano y se encontraron con la carretera bloqueada por un cami\u00f3n averiado. Shi, que para entonces ya se enfrentaba a un escrutinio creciente por parte de las corporaciones de prensa mundiales, dijo en la\u00a0<em>BBC<\/em>: \u201cAcabo de descargarme la tesis del m\u00e1ster del alumno del Hospital Universitario de Kunming\u2026 Las conclusiones no se basan ni en la evidencia ni en la l\u00f3gica. Pero la emplean los te\u00f3ricos de la conspiraci\u00f3n para ponerme en duda\u201d.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><strong>VIII. EL DEBATE SOBRE LA GANANCIA DE FUNCI\u00d3N<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El 3 de enero de 2020&nbsp;<strong>Robert Redfield<\/strong>, director del Centro de Control de Enfermedades, recibi\u00f3 una llamada de su hom\u00f3logo&nbsp;<strong>George Fu Gao<\/strong>, director del Centro de Control y Prevenci\u00f3n de Enfermedades de China. Gao le habl\u00f3 de la aparici\u00f3n de una neumon\u00eda nueva y misteriosa, que aparentemente se limitaba a las personas expuestas en un mercado de Wuhan. Gao le asegur\u00f3 que no hab\u00eda transmisi\u00f3n entre humanos, cuenta Redfield, que, aun as\u00ed, le inst\u00f3 a que llevara a cabo test de forma m\u00e1s amplia. Esa labor desemboc\u00f3 en una segunda y llorosa llamada. Gao reconoci\u00f3 que muchos de los casos no guardaban relaci\u00f3n alguna con el mercado. Parec\u00eda que el virus saltaba de persona en persona, un escenario mucho m\u00e1s aterrador.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Redfield pens\u00f3 enseguida en el Instituto de Virolog\u00eda de Wuhan. Un equipo de especialistas pod\u00eda descartarlo como origen del brote en pocas semanas si les hac\u00eda test a los investigadores del centro para buscar anticuerpos. Redfield se ofreci\u00f3 a enviar ayuda en varias ocasiones, pero los funcionarios chinos no aceptaron su propuesta. Redfield, vir\u00f3logo de formaci\u00f3n, sospechaba del instituto de Wuhan en parte porque llevaba a\u00f1os inmerso en la lucha relativa a la investigaci\u00f3n en ganancia de funci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El debate se apoder\u00f3 de la comunidad de virolog\u00eda en 2011, despu\u00e9s de que&nbsp;<strong>Ron Fouchier<\/strong>, un investigador de R\u00f3terdam, en los Pa\u00edses Bajos, anunciase que hab\u00eda modificado gen\u00e9ticamente la cepa H5N1 de la gripe aviar para que fuese transmisible entre hurones, que gen\u00e9ticamente est\u00e1n m\u00e1s cerca de los humanos que los ratones. Fouchier asegur\u00f3 que \u201cseguramente es uno de los virus m\u00e1s peligrosos que se pueden crear\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En el subsiguiente esc\u00e1ndalo, los cient\u00edficos discutieron acaloradamente sobre los riesgos y los beneficios de un experimento semejante. Los que lo apoyaban dec\u00edan que pod\u00eda ayudar a prevenir pandemias (al destacar los posibles riesgos) y acelerar el desarrollo de vacunas. Los cr\u00edticos sosten\u00edan que crear pat\u00f3genos que no exist\u00edan en la naturaleza supon\u00eda un riesgo porque pod\u00edan escapar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En octubre de 2014 la Administraci\u00f3n Obama impuso una moratoria a nueva financiaci\u00f3n para los proyectos de investigaci\u00f3n de ganancia de funci\u00f3n que pudieran hacer que los virus de la gripe, el MERS o el SARS fueran m\u00e1s virulentos o transmisibles. Pero la moratoria inclu\u00eda una excepci\u00f3n para los casos considerados \u201curgentemente necesarios para proteger la salud p\u00fablica o la seguridad nacional\u201d.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>En el primer a\u00f1o de la Administraci\u00f3n Trump la moratoria se levant\u00f3 y se sustituy\u00f3 por un sistema de revisi\u00f3n llamado el Marco HHS P3CO (las siglas inglesas de Cuidado y Vigilancia de Posibles Pat\u00f3genos Pand\u00e9micos), cuya misi\u00f3n consist\u00eda en garantizar la seguridad de cualquier investigaci\u00f3n semejante en el departamento federal o en cualquier agencia que la financiase. Esto provoc\u00f3 que el proceso de revisi\u00f3n estuviera envuelto en un halo de misterio. \u201cLos nombres de los analistas no se difunden, y los detalles de los experimentos que hay que considerar se mantienen casi completamente en secreto\u201d, afirma&nbsp;<strong>Marc Lipsitch<\/strong>, epidemi\u00f3logo de Harvard. (Un portavoz del Instituto Nacional de Salud ha declarado a&nbsp;<em>Vanity Fair<\/em>&nbsp;que \u201cla informaci\u00f3n sobre solicitudes individuales que a\u00fan no han recibido financiaci\u00f3n no se hace p\u00fablica para preservar la confidencialidad\u201d).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En el Instituto de Salud, que conced\u00eda fondos para ese tipo de investigaciones, el marco P3CO fue recibido mayoritariamente con escepticismo y sorna, seg\u00fan un funcionario de la agencia: \u201cSi proh\u00edbes los experimentos de ganancia de funci\u00f3n, suprimes toda la virolog\u00eda\u201d. Este hombre a\u00f1ade: \u201cDesde la moratoria, todo el mundo se ha dedicado a hacer la vista gorda y esos experimentos se han realizado de todos modos\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>EcoHealth Alliance, la ONG con sede en Nueva York dirigida por Daszak, tiene el encomiable objetivo de impedir que surjan enfermedades emergentes mediante la protecci\u00f3n de los ecosistemas. En mayo de 2014, cinco meses antes de que se anunciara la moratoria de la investigaci\u00f3n en ganancia de funci\u00f3n, EcoHealth consigui\u00f3 una beca del Instituto Nacional de las Alergias y Enfermedades Infecciosas de unos 3.700.000 d\u00f3lares [unos 3.115.000 euros], que el organismo dedic\u00f3 en parte a varias entidades dedicadas a recoger muestras de murci\u00e9lagos, y a realizar experimentos de ganancia de funci\u00f3n para ver qu\u00e9 virus animales podr\u00edan acabar saltando a los humanos. Esa beca no se suspendi\u00f3 bajo la moratoria ni con el marco P3CO.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En 2018 EcoHealth Alliance ya obten\u00eda hasta 15 millones de d\u00f3lares al a\u00f1o [unos 12.600.000 euros] de una serie de agencias federales, entre las que se encontraban el Departamento de Defensa, el Departamento de Seguridad Interior y la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional, seg\u00fan los documentos de exenci\u00f3n de impuestos presentados en la Oficina de Organizaciones Ben\u00e9ficas del fiscal general de Nueva York. Tambi\u00e9n Shi Zhengli declara haber recibido becas del Gobierno estadounidense, por valor de m\u00e1s de 1.200.000 d\u00f3lares [en torno a 1.010.000 euros], en su curr\u00edculum: 665.000 d\u00f3lares [unos 560.000 euros] del Instituto Nacional de Salud entre 2014 y 2019, y 559.500 d\u00f3lares [470.000 euros] en el mismo periodo por parte de USAID. Al menos una parte de esos fondos lleg\u00f3 a trav\u00e9s de EcoHealth Alliance.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La costumbre de EcoHealth Alliance de dividir grandes becas gubernamentales en otras becas menores para laboratorios e instituciones individuales le otorg\u00f3 un gran peso a la ONG en el campo de la virolog\u00eda. Las sumas en juego le permiten \u201ccomprar mucha omert\u00e0\u201d de los laboratorios a los que apoya, seg\u00fan&nbsp;<strong>Richard Ebright<\/strong>, de Rutgers. (EcoHealth Alliance y Daszak no han querido hacer declaraciones).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando la pandemia comenz\u00f3 a arrasar, la colaboraci\u00f3n entre EcoHealth Alliance y el Instituto de Wuhan acab\u00f3 en el punto de mira de la Administraci\u00f3n Trump. En una conferencia de prensa sobre el COVID-19, celebrada en la Casa Blanca el 17 de abril de 2020, un periodista de la derechista plataforma medi\u00e1tica\u00a0<em>Newsmax<\/em>, que suele promover teor\u00edas conspirativas, le hizo a Trump una pregunta, err\u00f3nea desde el punto de vista de los hechos, sobre una beca de 3.700.000 d\u00f3lares [unos 3.115.000 euros] que el Instituto de Salud le hab\u00eda concedido a un laboratorio de nivel BSL-4 en China. \u201c\u00bfPara qu\u00e9 le da Estados Unidos una beca as\u00ed a China?\u201d, inquiri\u00f3 el periodista. Trump contest\u00f3: \u201cAnularemos pronto esa beca\u201d, y a\u00f1adi\u00f3: \u201cA saber qui\u00e9n era presidente entonces\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Una semana despu\u00e9s un funcionario del Instituto de Salud notific\u00f3 a Daszak por escrito que su beca se hab\u00eda anulado. La orden proced\u00eda de la Casa Blanca, seg\u00fan declar\u00f3 posteriormente&nbsp;<strong>Anthony Fauci<\/strong>&nbsp;ante un comit\u00e9 del Congreso. La decisi\u00f3n levant\u00f3 una gran polvareda: 81 premios Nobel de Ciencia criticaron la decisi\u00f3n en una carta abierta a los responsables de salud de Trump, y el programa&nbsp;<em>60 Minutes<\/em>&nbsp;retransmiti\u00f3 un reportaje sobre la miope politizaci\u00f3n de la ciencia por parte de la Administraci\u00f3n Trump.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Daszak, de 55 a\u00f1os y nacido en Gran Breta\u00f1a, parec\u00eda ser v\u00edctima de un ataque pol\u00edtico, orquestado para culpar de la pandemia a China, a Fauci y a los cient\u00edficos en general, mientras se alejaba la atenci\u00f3n de la ca\u00f3tica reacci\u00f3n de la Administraci\u00f3n Trump. \u201cDaszak es en esencia un ser humano maravilloso y decente\u201d, afirma un funcionario del Instituto de Salud. \u201cMe apena much\u00edsimo ver lo que le ha pasado\u201d. En julio el Instituto intent\u00f3 dar marcha atr\u00e1s, volvi\u00f3 a conceder la beca pero suspendi\u00f3 las actividades de investigaci\u00f3n hasta que EcoHealth Alliance cumpliera siete condiciones, algunas de las cuales escapaban al alcance de la ONG y parec\u00edan adentrarse en terrenos descabellados. Entre ellas se ped\u00eda que se diera informaci\u00f3n sobre la \u201caparente desaparici\u00f3n\u201d de un investigador del instituto de Wuhan, del que en las redes sociales se rumoreaba que era el paciente cero.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero los oficiales de Trump, aficionados a las conspiraciones, no eran los \u00fanicos que miraban con desconfianza a Daszak. Ebright compar\u00f3 el modelo de investigaci\u00f3n de Daszak (llevar muestras de una zona remota a otra urbana, despu\u00e9s secuenciarlas, cultivar virus e intentar modificarlos gen\u00e9ticamente para ver si pueden volverse m\u00e1s virulentos) con \u201cbuscar una fuga de gas con una cerilla encendida\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No tard\u00f3 en saberse, a partir de unos correos electr\u00f3nicos que obtuvo un grupo dedicado a la libertad de informaci\u00f3n, llamado U.S. Right to Know, que Daszak no solo hab\u00eda firmado sino tambi\u00e9n organizado el influyente comunicado de The Lancet, con la intenci\u00f3n de ocultar su papel y dar la impresi\u00f3n de que exist\u00eda unanimidad cient\u00edfica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En un correo electr\u00f3nico con el t\u00edtulo de \u201c\u00a1No hace falta que firmes el \u2018comunicado\u2019, Ralph!\u201d, Daszak cont\u00f3 a dos cient\u00edficos, incluido Ralph Baric de la UNC, que \u00e9l hab\u00eda colaborado con Shi en un experimento de ganancia de funci\u00f3n que hab\u00eda creado un coronavirus capaz de infectar c\u00e9lulas humanas: \u201cNi t\u00fa, ni \u00e9l ni yo deber\u00edamos firmar este comunicado, para que no aparezcamos demasiado vinculados a \u00e9l y que no tenga un efecto contraproducente\u201d. Daszak a\u00f1ad\u00eda: \u201cLuego lo sacaremos de forma que no se relacione con nuestra colaboraci\u00f3n, para subrayar que se trata de una voz independiente\u201d. Baric accedi\u00f3 y respondi\u00f3: \u201cSi no, parece que lo hacemos por inter\u00e9s propio y perdemos impacto\u201d. Baric no firm\u00f3.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de Daszak, al menos otros seis firmantes hab\u00edan trabajado en EcoHealth Alliance o hab\u00edan recibido fondos de este organismo. El comunicado acababa con una declaraci\u00f3n de objetividad: \u201cDeclaramos que no existen intereses personales\u201d. Daszak se moviliz\u00f3 tan deprisa por un motivo, apunta\u00a0<strong>Jamie Metzl<\/strong>, del comit\u00e9 asesor de la OMS: \u201cSi el origen era zoon\u00f3tico, aquello validaba el trabajo de toda su vida. Pero si la pandemia se hab\u00eda originado en una fuga de laboratorio, esto pod\u00eda suponer para la virolog\u00eda lo que los accidentes de Three Mile Island y de Chern\u00f3bil supusieron para la ciencia nuclear\u201d. Aquello pod\u00eda acarrear un freno indefinido, en forma de moratorias y de restricciones de financiaci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><strong>IX. DUELO DE MEMORANDOS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En el oto\u00f1o de 2020 al equipo del Departamento de Estado le lleg\u00f3 un soplo de una fuente extranjera: era probable que hubiera informaci\u00f3n clave dentro de los propios archivos de la inteligencia estadounidense a\u00fan sin analizar. En noviembre esa pista hizo que se descubriera informaci\u00f3n clasificada que era \u201cabsolutamente fascinante y asombrosa\u201d, en palabras de un exfuncionario de dicho Departamento.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Tres investigadores del instituto de Wuhan, todos relacionados con la investigaci\u00f3n de ganancia de funci\u00f3n con coronavirus, hab\u00edan enfermado en noviembre de 2019 y, por lo visto, hab\u00edan acudido al hospital con s\u00edntomas similares a los de la COVID-19, seg\u00fan declaran a&nbsp;<em>Vanity Fair<\/em>&nbsp;tres funcionarios gubernamentales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque no est\u00e1 claro qu\u00e9 les caus\u00f3 su enfermedad, \u201cestas personas no eran conserjes del centro\u201d, dice el exoficial del Departamento de Estado. \u201cEran investigadores en activo. Las fechas eran unas de las partes m\u00e1s interesantes de la imagen, porque coinciden justo con el momento indicado, si fue este el origen\u201d. La reacci\u00f3n dentro del Departamento fue la de decir: \u201c\u00a1Hostia! Seguramente deber\u00edamos cont\u00e1rselo a los jefes\u201d, rememora un exoficial s\u00e9nior.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Un analista de inteligencia que colaboraba con el investigador&nbsp;<strong>David Asher<\/strong>&nbsp;present\u00f3 un informe en el que explicaba por qu\u00e9 la hip\u00f3tesis de la fuga de laboratorio era plausible. La hab\u00edan planteado en el mes de mayo unos investigadores del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, que lleva a cabo experimentos de seguridad nacional para el Departamento de Energ\u00eda. Pero parec\u00eda que el informe hab\u00eda quedado enterrado en el sistema de informaci\u00f3n clasificada. Ahora los funcionarios empezaban a sospechar que alguien estaba ocultando material que sustentaba la explicaci\u00f3n de la fuga. \u201c\u00bfPor qu\u00e9 mi colaborador ha tenido que revisar tantos documentos\u201d, se pregunt\u00f3 el vicesecretario interino DiNanno.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La frustraci\u00f3n de los oficiales aument\u00f3 en diciembre, cuando al fin presentaron la informaci\u00f3n a&nbsp;<strong>Chris Ford<\/strong>, subsecretario interino de Control de Armas y Seguridad Internacional, que reaccion\u00f3 tan mal a sus pesquisas que les pareci\u00f3 estar ante un funcionario con prejuicios y empe\u00f1ado en blanquear las malas pr\u00e1cticas de China. Pero Ford, que siempre ha adoptado una postura dura frente a China, le asegura a&nbsp;<em>Vanity Fair<\/em>&nbsp;que, para \u00e9l, su trabajo consist\u00eda en proteger la integridad de cualquier investigaci\u00f3n sobre los or\u00edgenes del COVID-19 que fuera responsabilidad suya. Defender \u201ccosas que nos hicieran parecer una panda de chalados\u201d tendr\u00eda un efecto contraproducente, seg\u00fan cre\u00eda. Su hostilidad obedec\u00eda a otro motivo. Ya conoc\u00eda la investigaci\u00f3n, por lo que le hab\u00edan contado colegas de otras agencias, no el equipo en s\u00ed, y ese secretismo le dio \u201cuna sensaci\u00f3n de desconfianza\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se pregunt\u00f3 si alguien habr\u00eda iniciado una investigaci\u00f3n no supervisada con el objetivo de conseguir un resultado deseado. No era el \u00fanico preocupado. Tal como declara un oficial s\u00e9nior del Gobierno que conoce la investigaci\u00f3n del Departamento de Estado, \u201caquello lo estaban escribiendo para ciertos personajes poco recomendables de la Administraci\u00f3n Trump\u201d. Tras escuchar los hallazgos de los investigadores, un experto en armas bacteriol\u00f3gicas del Departamento de Estado \u201cpens\u00f3 que estaban locos\u201d, seg\u00fan rememora Ford.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, el equipo del Departamento cre\u00eda que era Ford quien trataba de imponer una conclusi\u00f3n predeterminada: que el COVID-19 ten\u00eda un origen natural. Una semana despu\u00e9s, uno de sus integrantes asisti\u00f3 a la reuni\u00f3n en la que Chistopher Park, que trabajaba con Ford, supuestamente pidi\u00f3 a los presentes que no le dieran publicidad a la financiaci\u00f3n estadounidense de la investigaci\u00f3n en ganancia de funci\u00f3n. Mientras crec\u00eda la desconfianza, el equipo del Departamento de Estado reuni\u00f3 a una comisi\u00f3n de expertos para que estudiara en secreto la hip\u00f3tesis de la fuga de laboratorio. Se trataba de intentar desmontar la teor\u00eda y ver si aguantaba. El comit\u00e9 se reuni\u00f3 en la tarde del 7 de enero, un d\u00eda despu\u00e9s de la insurrecci\u00f3n del Capitolio. Para entonces, Ford ya hab\u00eda anunciado que pensaba dimitir.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Veintinueve personas participaron en una videollamada segura que dur\u00f3 tres horas, seg\u00fan las actas de la reuni\u00f3n obtenidas por Vanity Fair. Entre los cient\u00edficos expertos estaban Ralph Baric, Alina Chan y\u00a0<strong>David Relman<\/strong>, microbi\u00f3logo de Stanford. Asher invit\u00f3 a\u00a0<strong>Steven Quay<\/strong>, un especialista en c\u00e1ncer de mama que hab\u00eda fundado una empresa biofarmac\u00e9utica, a que presentara un an\u00e1lisis estad\u00edstico en el que se calculaba la probabilidad de un origen de laboratorio y la de uno natural.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Al desmenuzar el an\u00e1lisis de Quay, Baric se percat\u00f3 de que en los c\u00e1lculos no se ten\u00edan en cuenta muchas secuencias de coronavirus de murci\u00e9lago que existen en la naturaleza, pero que a\u00fan se desconocen. Cuando un asesor del Departamento de Estado le pregunt\u00f3 a Quay si alguna vez hab\u00eda llevado a cabo un an\u00e1lisis semejante, este contest\u00f3 que \u201csiempre hay una primera vez para todo\u201d, seg\u00fan las actas. Aunque pusieron en duda las conclusiones de Quay, los cient\u00edficos vieron otros motivos para recelar del origen en un laboratorio. Parte de la misi\u00f3n del instituto de Wuhan consist\u00eda en tomar muestras del mundo natural y dar avisos tempranos sobre \u201cvirus capaces de afectar a los humanos\u201d, seg\u00fan Relman. Las infecciones en 2012 de los seis mineros \u201cmerec\u00edan un titular destacado cuando se produjeron\u201d. Sin embargo, la OMS no hab\u00eda sido informada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Baric a\u00f1adi\u00f3 que, si el SARS-CoV-2 hab\u00eda salido de un \u201cpotente reservorio animal\u201d, era esperable haber visto \u201cm\u00faltiples episodios de introducci\u00f3n\u201d, en vez de un solo brote, aunque avis\u00f3 que esto no demostraba \u201cque el origen fuera una fuga de laboratorio\u201d. Lo cual llev\u00f3 a Asher a preguntar: \u201c\u00bfEsto no se podr\u00eda haber creado en parte mediante bioingenier\u00eda?\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ford se qued\u00f3 tan inquieto que no durmi\u00f3 en toda la noche para resumir lo que le preocupaba. A la ma\u00f1ana siguiente, envi\u00f3 un memor\u00e1ndum de cuatro p\u00e1ginas a varios oficiales del Departamento de Estado en el que criticaba la \u201cfalta de datos\u201d de la comisi\u00f3n. A\u00f1adi\u00f3: \u201cTambi\u00e9n os recomendar\u00eda que no insinuaseis que hay algo inherentemente sospechoso (y que indica actividades de guerra biol\u00f3gica) en la participaci\u00f3n del Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n Popular (ELP) en los proyectos clasificados del Instituto de Virolog\u00eda de Wuhan [\u2026], puesto que el Ej\u00e9rcito estadounidense lleva muchos a\u00f1os muy implicado en investigaciones con virus en nuestro pa\u00eds\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente, el 9 de enero, Di-Nanno mand\u00f3 otro memor\u00e1ndum de cinco p\u00e1ginas, para rebatir el de Ford. En \u00e9l acusaba a Ford de dar una imagen falsa de la labor del comit\u00e9 y enumeraba los obst\u00e1culos con que se hab\u00eda topado su equipo: \u201caprensi\u00f3n y desprecio\u201d por parte del personal t\u00e9cnico; avisos de que no se investigara el origen del COVID-19 por miedo a abrir \u201cla caja de Pandora\u201d; y una \u201cabsoluta falta de respuesta a los informes y las presentaciones\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Un a\u00f1o entero de recelos mutuos hab\u00eda quedado finalmente plasmado en un duelo de memorandos. Los investigadores del Departamento de Estado insistieron, decididos a lograr desclasificar informaci\u00f3n que las agencias de inteligencia hab\u00edan vetado. El 15 de enero, cinco d\u00edas antes de la toma de posesi\u00f3n de Biden, el Departamento difundi\u00f3 una hoja informativa en la que se revelaban datos esenciales: que varios investigadores del Instituto de Wuhan hab\u00edan enfermado con unos s\u00edntomas similares a los del COVID-19 en el oto\u00f1o de 2019, antes del primer caso identificado; y que, en ese centro, algunos investiga- dores hab\u00edan colaborado en proyectos secretos con el Ej\u00e9rcito chino y hab\u00edan \u201crealizado investigaciones clasificadas, incluidos experimentos de laboratorio en animales, para el Ej\u00e9rcito chino al menos desde 2017\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese comunicado defend\u00eda que exist\u00edan unas \u201csospechas muy fundadas\u201d, en palabras de un exoficial del Departamento de Estado, y la Administraci\u00f3n Biden no ha dado marcha atr\u00e1s respecto a esta postura. \u201cMe sent\u00ed muy satisfecho al ver c\u00f3mo se produc\u00eda la declaraci\u00f3n de Pompeo\u201d, dice Ford, que esboz\u00f3 en persona un borrador de la hoja informativa. \u201cMe alivi\u00f3 mucho que estuvieran utilizando datos de verdad, que hab\u00edan sido ocultados y despu\u00e9s revelados\u201d.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/media.revistavanityfair.es\/photos\/61697279c9be2a01f380c201\/master\/w_1600%2Cc_limit\/06CORONAVIRUS-VANITYFAIR-holasoyka-PERFIL.jpg\" alt=\"La teora de la fuga de laboratorio detrs de la lucha por descubrir los orgenes de la Covid19\"\/><figcaption>CARMEN CASADO<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>X. INVESTIGACI\u00d3N EN WUHAN<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A principios de julio de 2020 la OMS pidi\u00f3 al Gobierno estadounidense que recomendara a algunos expertos para una misi\u00f3n de investigaci\u00f3n en Wuhan. Las dudas sobre la independencia de la OMS frente a China, el secretismo de este pa\u00eds y el azote de la pandemia hab\u00edan convertido esa esperada misi\u00f3n en un campo de minas de rencillas y sospechas internacionales. El Gobierno estadounidense dio los nombres de tres expertos. Ninguno fue elegido. Solo un representante de Estados Unidos pas\u00f3 la criba: Peter Daszak.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el principio hab\u00eda quedado claro que China iba a controlar qui\u00e9n pod\u00eda acudir y lo que se iba a ver. En julio, la OMS mand\u00f3 a los pa\u00edses miembros un borrador de los t\u00e9rminos en los que se producir\u00eda la misi\u00f3n titulado \u201cVersi\u00f3n final acordada entre la OMS y China\u201d, lo que insinuaba que este pa\u00eds hab\u00eda aprobado previamente el contenido. Parte de la culpa la ten\u00eda la Administraci\u00f3n Trump, que no hab\u00eda luchado contra el control de China sobre la misi\u00f3n cuando esta se estaba preparando dos meses antes. La resoluci\u00f3n, creada en el organismo de toma de decisiones de la OMS \u2014la Asamblea Mundial de la Salud\u2014, no ped\u00eda una investigaci\u00f3n plena sobre el origen de la pandemia, sino una misi\u00f3n \u201cpara identificar la fuente zoon\u00f3tica del virus\u201d. \u201cMientras la Administraci\u00f3n [Trump] se dedicaba a perder el tiempo, estaban pasando cosas muy importantes entorno a la OMS, y Estados Unidos no tuvo voz\u201d, afirma Metzl.<\/p>\n\n\n\n<p>El 14 de enero de 2021 Daszak y otros 12 expertos internacionales llegaron a Wuhan, donde se reunieron con 17 expertos chinos y un s\u00e9quito de acompa\u00f1antes del Gobierno. La investigaci\u00f3n fue m\u00e1s propaganda que estudio. El equipo no vio casi ning\u00fan dato en bruto, solo el an\u00e1lisis que con los datos hab\u00edan hecho las autoridades chinas. Hicieron una visita al Instituto de Virolog\u00eda de Wuhan, donde se vieron con Shi Zhengli. Una petici\u00f3n obvia habr\u00eda sido acceder a la base de datos del centro, con unas 22.000 muestras y secuencias de virus, que se hab\u00eda retirado de Internet. En un evento celebrado en Londres el 10 de marzo a Daszak le preguntaron si el grupo hab\u00eda hecho esa petici\u00f3n. Este contest\u00f3 que no hac\u00eda falta: Shi hab\u00eda asegurado que el instituto hab\u00eda retirado la base de datos porque, durante la pandemia, hab\u00eda sufrido intentos de ataques inform\u00e1ticos. \u201cAlgo absoluta- mente razonable\u201d, prosigui\u00f3. \u201cComo ya saben, gran parte de esa labor se ha llevado a cabo junto a EcoHealth Alliance [&#8230;]. En resumidas cuentas, sabemos lo que hay en esas bases de datos. No hay evidencias en ellas de ning\u00fan virus m\u00e1s pr\u00f3ximo al SARS-CoV-2 que el RaTG13\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo cierto es que la base de datos se hab\u00eda retirado de Internet el 12 de septiembre de 2019, tres meses antes del inicio oficial de la pandemia, un detalle que descubrieron Gilles Demaneuf y dos colegas suyos de DRASTIC.<\/p>\n\n\n\n<p>Los expertos chinos e internacionales concluyeron la misi\u00f3n con un voto a mano alzada sobre cu\u00e1l de los or\u00edgenes parec\u00eda m\u00e1s probable. Transmisi\u00f3n directa de murci\u00e9lago a humano: entre posible y probable. Transmisi\u00f3n mediante un animal intermedio: entre probable y muy probable. Transmisi\u00f3n por un accidente de laboratorio: sumamente improbable.<\/p>\n\n\n\n<p>El 30 de marzo de 2021, se public\u00f3 el informe de la misi\u00f3n, de 120 p\u00e1ginas. La discusi\u00f3n sobre la fuga de laboratorio ocupaba menos de dos. El informe contaba que Shi hab\u00eda rechazado las teor\u00edas de la conspiraci\u00f3n y que le hab\u00eda dicho al grupo de expertos visitantes que \u201cno se hab\u00eda conocido ning\u00fan caso de enfermedades inusuales, no se hab\u00eda diagnosticado ninguna, y todos los empleados hab\u00edan dado negativo en los an\u00e1lisis de anticuerpos contra el SARS-CoV-2. La declaraci\u00f3n de la cient\u00edfica contradec\u00eda de manera frontal los hallazgos resumidos en la hoja informativa del Departamento de Estado del 15 de enero. \u201cAquello fue una mentira intencionada de personas que saben que no es verdad\u201d, asegura un exoficial de seguridad nacional, refiri\u00e9ndose a la afirmaci\u00f3n de Shi.<\/p>\n\n\n\n<p>Un an\u00e1lisis interno del Gobierno estadounidense que examina el informe de la misi\u00f3n, y que&nbsp;<em>Vanity Fair<\/em>&nbsp;ha obtenido, lo considera inexacto e incluso contradictorio. Al examinar los cuatro or\u00edgenes posibles, seg\u00fan el an\u00e1lisis, el informe \u201cno incluye una descripci\u00f3n de c\u00f3mo se han generado esas hip\u00f3tesis, ni de c\u00f3mo se iba a comprobar ni c\u00f3mo se iba a tomar la decisi\u00f3n, entre todas ellas, de que una es m\u00e1s probable que las otras\u201d. El documento a\u00f1ade que la posibilidad del incidente en el laboratorio solo hab\u00eda recibido una atenci\u00f3n \u201csuperficial\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El cr\u00edtico m\u00e1s sorprendente del informe fue el director de la OMS, el et\u00edope&nbsp;<strong>Tedros Adhanom Ghebreyesus<\/strong>, que pareci\u00f3 reconocer las carencias del informe en un evento con la prensa el mismo d\u00eda de su lanzamiento. \u201cEn lo que respecta a la OMS, todas las hip\u00f3tesis siguen sobre la mesa\u201d, declar\u00f3. \u201cA\u00fan no hemos encontrado la fuente del virus, y debemos seguir avanzando por el camino que marca la ciencia\u201d. Su declaraci\u00f3n reflejaba una \u201cvalent\u00eda descomunal\u201d, asegura Metzl. (La OMS ha rechazado la posibilidad de que Tedros sea entrevistado).<\/p>\n\n\n\n<p>Para entonces, una coalici\u00f3n internacional de unas dos docenas de cient\u00edficos, entre ellos Demaneuf y Elbright, hab\u00edan encontrado una forma de esquivar lo que Metzl denomina un \u201cmuro de rechazo\u201d por parte de las revistas cient\u00edficas. Siguiendo el consejo de Metzl, empezaron a publicar cartas abiertas. La segunda de estas, difundida el 7 de abril, ped\u00eda una investigaci\u00f3n completa sobre el origen del COVID-19. Los peri\u00f3dicos de Estados Unidos se hicieron amplio eco de ella. Un n\u00famero cada vez mayor de personas exig\u00eda saber qu\u00e9 hab\u00eda pasado exactamente en el interior del Instituto de Virolog\u00eda de Wuhan. \u00bfEran ciertas las afirmaciones de la hoja informativa del Departamento de Estado en la que se hablaba de investigadores enfermos y de experimentos militares?<\/p>\n\n\n\n<p>Metzl hab\u00eda conseguido preguntar directamente a Shi una semana antes de que se publicase el informe de la misi\u00f3n. En una conferencia por Internet de Shi, organizada por la Facultad de Medicina de Rutgers, Metzl inquiri\u00f3 si esta conoc\u00eda plenamente todas las investigaciones que se realizaban en el instituto de Wuhan y todos los virus que se albergaban en este, y si el Gobierno estadounidense acertaba al decir que se hab\u00edan desarrollado investigaciones militares clasificadas. Shi respondi\u00f3: \u201cNos han llegado rumores de que se dice que en nuestro laboratorio tenemos no s\u00e9 qu\u00e9 proyecto, con el Ej\u00e9rcito, bla, bla, bla, rumores as\u00ed. Pero no es cierto\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los mayores argumentos para rechazar la teor\u00eda de la fuga de laboratorio part\u00eda de la suposici\u00f3n que el instituto de Wuhan no estaba ocultando muestras de ciertos virus que son primos m\u00e1s cercanos del SARS-CoV-2. En opini\u00f3n de Metzl, si Shi ment\u00eda sobre la implicaci\u00f3n militar, sobre cualquier otro tema todo era posible.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>XI. DENTRO DEL INSTITUTO DE VIROLOG\u00cdA DE WUHAN<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En enero de 2019 el instituto de Wuhan difundi\u00f3 un comunicado de prensa en el que se celebraba la elecci\u00f3n de Shi como miembro de la prestigiosa Academia Estadounidense de Microbiolog\u00eda, el \u00faltimo hito en una brillante carrera cient\u00edfica. Shi era un personaje fijo en las conferencias internacionales de virolog\u00eda, gracias a su trabajo \u201cinnovador\u201d, seg\u00fan&nbsp;<strong>James LeDuc<\/strong>, director desde hace a\u00f1os del Laboratorio Nacional de Galveston, en Texas, de nivel BSL-4. En los encuentros internacionales que LeDuc ha ayudado a organizar, Shi era una asistente regular, as\u00ed como Baric. \u201cEs una persona encantadora, que habla con total fluidez ingl\u00e9s y franc\u00e9s\u201d, cuenta LeDuc.<\/p>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente su equipo se convirti\u00f3 en uno de los primeros en secuenciar e identificar el pat\u00f3geno: un nuevo coronavirus relacionado con el SARS. El 21 de enero la eligieron para que liderase el Grupo de Expertos de Investigaci\u00f3n Cient\u00edfica de Emergencia sobre el COVID-19 para la Provincia de Hubei. En un pa\u00eds que exalta a sus cient\u00edficos, Shi hab\u00eda alcanzado la cumbre. Pero pag\u00f3 un precio por su ascenso. Hay motivos para creer que apenas ha podido decir lo que piensa, ni seguir una senda cient\u00edfica que se aparte de las directrices del partido chino. Aunque Shi ten\u00eda previsto compartir muestras aisladas del virus con su amigo LeDuc, los funcionarios de Pek\u00edn se lo impidieron. A mediados de enero, un equipo de cient\u00edficos militares dirigidos por el principal experto chino en virolog\u00eda y bioqu\u00edmica, el teniente general Chen Wei, comenz\u00f3 a operar dentro del instituto de Wuhan.<\/p>\n\n\n\n<p>Con extra\u00f1as teor\u00edas conspirativas y dudas leg\u00edtimas girando en torno a ella, Shi comenz\u00f3 a reprender a los cr\u00edticos. \u201cYo, Shi Zhengli, juro por mi vida que esto no tiene nada que ver con nuestro laboratorio\u201d, escribi\u00f3 en febrero en una publicaci\u00f3n de WeChat, la popular red social china. \u201cVoy a darles un consejo a los que creen en feos rumores medi\u00e1ticos y los difunden: cerrad vuestras sucias bocas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque, por el modo en que Shi ha hablado de \u00e9l, el Instituto de Wuhan parece un&nbsp;<em>hub<\/em>&nbsp;internacional acosado por acusaciones falsas, la hoja informativa de enero del Departamento de Estado presenta otro retrato: el de un centro en el que se realizan investigaciones militares clasificadas y en el que estas se ocultan, cosa que Shi niega. Sin embargo, un antiguo oficial de seguridad nacional que revisaba material clasificado estadounidense le dice a&nbsp;<em>Vanity Fair<\/em>&nbsp;que, dentro del Instituto de Wuhan, los investigadores militares y civiles est\u00e1n \u201cllevando a cabo experimentos con animales en el mismo pu\u00f1etero espacio\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque eso de por s\u00ed no demuestra la existencia de una fuga, las supuestas mentiras de Shi al respecto son \u201cabsolutamente relevantes\u201d, declara un exfuncionario del Departamento de Estado. \u201cQue esto lo hayan mantenido en secreto dice mucho de la honestidad y de la credibilidad del centro\u201d. (Ni Shi ni el director del Instituto de Virolog\u00eda de Wuhan han respondido a las m\u00faltiples peticiones para que den su versi\u00f3n, hechas por correo electr\u00f3nico y por tel\u00e9fono).<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras los oficiales del Consejo de Seguridad indagaban en las colaboraciones entre el Instituto de Wuhan y los cient\u00edficos militares (una pr\u00e1ctica que se remonta a hace 20 a\u00f1os, en virtud de la cual hay 51 art\u00edculos conjuntos), tambi\u00e9n se fijaron en un libro de cuya existencia hab\u00eda alertado un estudiante universitario de Hong Kong. Escrito por un equipo de 18 autores y editores, 11 de los cuales trabajaban en la Universidad de Medicina de las Fuerzas A\u00e9reas de China, el libro,&nbsp;<em>Unnatural Origin of SARS and New Species of Man-Ma- de Viruses as Genetic Bioweapons<\/em>&nbsp;[El origen no natural del SARS y nuevas especies de virus creados por el hombre como armas biol\u00f3gicas gen\u00e9ticas], explora cuestiones relacionadas con el desarrollo de la posibilidad de crear armas biol\u00f3gicas.<\/p>\n\n\n\n<p>La obra conten\u00eda unos alarmantes consejos pr\u00e1cticos sobre este campo: \u201cLos ataques por aerosoles con armas biol\u00f3gicas se realizan mejor al alba, al anochecer, de noche o con nubes porque los rayos ultravioletas pueden da\u00f1ar los pat\u00f3genos\u201d. Uno de los editores del libro ha colaborado en 12 art\u00edculos cient\u00edficos con investigadores del centro de Wuhan.<\/p>\n\n\n\n<p>En abril de 2021, en un art\u00edculo de la revista&nbsp;<em>Infectious Diseases &amp; Immunity<\/em>, Shi recurri\u00f3 a la estrategia habitual para contrarrestar la nube de sospecha que la rodea: habl\u00f3 de la existencia de un consenso cient\u00edfico, tal como se hab\u00eda hecho en el comunicado de&nbsp;<em>The Lancet<\/em>. \u201cLa comunidad cient\u00edfica rechaza con vehemencia esas especulaciones no demostradas y capciosas, y acepta en general que el SARS-CoV-2 tiene un origen natural\u201d, escribi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el art\u00edculo de Shi no sirvi\u00f3 para acallar nada. El 14 de mayo, en un comunicado publicado en la revista&nbsp;<em>Science<\/em>, 18 destacados cient\u00edficos pidieron una investigaci\u00f3n \u201ctransparente y objetiva\u201d sobre los or\u00edgenes del COVID-19, explicando que \u201cdebemos tomarnos en serio las hip\u00f3tesis tanto de un salto natural como el de uno ocurrido en un laboratorio\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre los firmantes se encontraba Ralph Baric. Quince meses antes, este hab\u00eda obrado con discreci\u00f3n para ayudar a que Peter Daszak orquestara el comunicado de\u00a0<em>The Lancet<\/em>. El consenso cient\u00edfico hab\u00eda quedado hecho a\u00f1icos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>XII. SALIENDO A LA LUZ<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En la primavera de 2021, el debate sobre los or\u00edgenes del COVID-19 se hab\u00eda vuelto tan nocivo que volaban amenazas de muerte en ambas direcciones.<\/p>\n\n\n\n<p>En una entrevista de la CNN del 26 de marzo, Redfield, el exdirector del Centro de Control, reconoci\u00f3 algo con sinceridad: \u201cSigo pensando que la etiolog\u00eda m\u00e1s probable de este pat\u00f3geno en Wuhan es que saliera de un laboratorio, es decir, que escapara de ah\u00ed\u201d. Redfield a\u00f1adi\u00f3 que cre\u00eda que la fuga hab\u00eda sido un accidente, no intencionada. Despu\u00e9s de que se emitiera la entrevista, su buz\u00f3n de entrada se llen\u00f3 de amenazas de muerte. La inquina no solo proced\u00eda de desconocidos que consideraban que mostraba muy poco tacto en la cuesti\u00f3n racial, sino tambi\u00e9n de destacados cient\u00edficos, algunos de los cuales hab\u00edan sido amigos suyos. Uno le dijo que deber\u00eda \u201cestirar la pata\u201d. A Daszak tambi\u00e9n le empezaron a llegar amenazas de muerte, algunas de adeptos a las teor\u00edas conspirativas de QAnon [una de las principales teor\u00edas de la conspiraci\u00f3n de la extrema derecha estadounidense].<\/p>\n\n\n\n<p>Entretanto, dentro del Gobierno estadounidense la hip\u00f3tesis de la fuga de laboratorio hab\u00eda sobrevivido a la transici\u00f3n entre Trump y Biden. El 15 de abril&nbsp;<strong>Avril Haines<\/strong>, directora de Inteligencia Nacional, le dijo al Comit\u00e9 de Inteligencia del Congreso que se estaban sopesando dos \u201cteor\u00edas plausibles\u201d: la del accidente de laboratorio y la de la aparici\u00f3n natural. Aun as\u00ed, el debate sobre la fuga se limit\u00f3 casi exclusivamente a las plataformas medi\u00e1ticas de derecha a lo largo de abril, alegremente alentadas por el presentador&nbsp;<strong>Tucker Carlson<\/strong>&nbsp;y escrupulosamente evitadas por casi todos los medios generalistas.<\/p>\n\n\n\n<p>La situaci\u00f3n empez\u00f3 a cambiar el 2 de mayo, cuando\u00a0<strong>Nicholas Wade<\/strong>, antiguo redactor de Ciencia del peri\u00f3dico\u00a0<em>The New York Times<\/em>, conocido por haber escrito un pol\u00e9mico libro sobre la cuesti\u00f3n racial, public\u00f3 un largo ensayo en\u00a0<em>Medium<\/em>. En \u00e9l analizaba los indicios cient\u00edficos que apuntan a una fuga de laboratorio y tambi\u00e9n los que la desmienten, y criticaba duramente a los medios de comunicaci\u00f3n por no haber informado sobre ambas tesis enfrentadas. Wade dedicaba toda una secci\u00f3n al \u201csitio de la hendidura del furin\u201d, un segmento distintivo del c\u00f3digo gen\u00e9tico del SARS-CoV-2 que vuelve al virus m\u00e1s infeccioso al permitirle que entre con eficiencia en las c\u00e9lulas humanas. Dentro de la comunidad cient\u00edfica, un detalle del texto llam\u00f3 poderosamente la atenci\u00f3n. Wade citaba a uno de los microbi\u00f3logos m\u00e1s famosos del mundo, David Baltimore, que dec\u00eda creer que el sitio de la hendidura del furin era \u201cla mayor pista sobre el origen del virus\u201d. Baltimore, galardonado con el Nobel, no pod\u00eda parecerse menos a Steve Bannon y a los te\u00f3ricos de la conspiraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Con un n\u00famero cada vez mayor de preguntas, el director del Instituto de Salud,&nbsp;<strong>Francis Collins<\/strong>, difundi\u00f3 un comunicado el 19 de mayo, en el que se afirmaba que \u201cni el Instituto Nacional de la Salud ni el de Alergias y Enfermedades han aprobado jam\u00e1s ninguna beca para sufragar investigaci\u00f3n alguna de \u2018ganancia de funci\u00f3n\u2019 en coronavirus, que podr\u00eda haber aumentado su transmisibilidad o letalidad para los humanos\u201d. El 24 del mismo mes, la Asamblea Mundial de la Salud inaugur\u00f3 su conferencia anual. En las semanas anteriores a su inicio, sali\u00f3 a la luz toda una serie de informaciones de primer nivel, entre ellas dos reportajes en la primera plana de&nbsp;<em>The Wall Street Journal<\/em>. De forma escasamente sorprendente, el Gobierno chino se puso a la defensiva en la conferencia y asegur\u00f3 que ya no iba a participar en ninguna investigaci\u00f3n dentro de sus fronteras. El 28 de mayo, dos d\u00edas despu\u00e9s de que Biden anunciase que hab\u00eda pedido un informe de inteligencia en un plazo de 90 d\u00edas, el Senado aprob\u00f3 por unanimidad una resoluci\u00f3n, que Jamie Metzl hab\u00eda ayudado a redactar, en la que se reclamaba que la OMS llevase a cabo una investigaci\u00f3n exhaustiva sobre los or\u00edgenes del virus.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero \u00bfllegaremos a conocer la verdad?&nbsp;<strong>David Relman<\/strong>, de Stanford, ha estado pidiendo unas pesquisas similares a las de la comisi\u00f3n del 11-S para examinar la fuente del COVID-19. Aunque Relman a\u00f1ade que el 11-S se desarroll\u00f3 en un d\u00eda, mientras que \u201cen esto ha habido much\u00edsimos episodios distintos, consecuencias y reacciones en todo el mundo. Lo cual lo convierte en un problema de 100 dimensiones\u201d. El mayor problema es la gran cantidad de tiempo que ha transcurrido. \u201cCada d\u00eda que pasa el mundo envejece, las cosas se mueven y las se\u00f1ales biol\u00f3gicas se degradan\u201d, prosigue Relman.<\/p>\n\n\n\n<p>Es evidente que China tiene una responsabilidad por haber entorpecido la labor de los investigadores. Si lo ha hecho por pura costumbre autoritaria o porque ten\u00eda una fuga de laboratorio que ocultar, es algo que se desconoce, y quiz\u00e1 siempre sea as\u00ed. Los Estados Unidos tambi\u00e9n merecen la atribuci\u00f3n de una parte importante de culpa. Por su ins\u00f3lito recurso a la mentira y sus provocaciones racistas, Trump y sus aliados perdieron toda credibilidad. Y la pr\u00e1ctica de financiar investigaciones arriesgadas a trav\u00e9s de fragmentaciones de dinero, como las de EcoHealth Alliance, implicaron a destacados vir\u00f3logos en conflictos de inter\u00e9s justo en el momento en que m\u00e1s se necesitaban sus conocimientos. Ahora, al menos, parece que existe la posibilidad de que haya una investigaci\u00f3n equilibrada, como la que Demaneuf y Metzl quer\u00edan desde el principio. \u201cTen\u00edamos que haber creado un espacio en el que se hubieran podido considerar todas las hip\u00f3tesis\u201d, arguye Metzl.<\/p>\n\n\n\n<p>Si la explicaci\u00f3n de la fuga de laboratorio resulta ser cierta, es posible que la historia reconozca que fueron Demaneuf y otros esc\u00e9pticos quienes destaparon las cuestiones esenciales, aunque ellos no tienen la menor intenci\u00f3n de abandonar. Ahora est\u00e1n inmersos en el examen de los planos de construcci\u00f3n del Instituto de Virolog\u00eda de Wuhan, su tr\u00e1fico de aguas residuales y el de sus tel\u00e9fonos m\u00f3viles. La idea que impulsa a\u00a0<strong>Virginie Courtier<\/strong>, cofundadora del Paris Group, es sencilla: \u201cHay preguntas sin contestar y unos cuantos seres humanos conocen las respuestas\u201d, afirma.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: https:\/\/www.revistavanityfair.es\/articulos\/coronavirus-covid-19-origen-teoria-fuga-laboratorio<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A lo largo de 2020 la teor\u00eda de que el COVID-19 hab\u00eda escapado de un laboratorio parec\u00eda descabellada. 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