{"id":131766,"date":"2026-10-02T04:18:20","date_gmt":"2026-10-02T10:18:20","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=131766"},"modified":"2026-10-02T04:18:22","modified_gmt":"2026-10-02T10:18:22","slug":"opinion-tlatelolco-1968","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/opinion-tlatelolco-1968\/","title":{"rendered":"Opini\u00f3n | TLATELOLCO 1968"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background has-medium-font-size\"><strong>Memoria, derechos humanos y procesos de paz<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"791\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-01-at-01.12.08-791x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-131767\" style=\"aspect-ratio:0.7724617390044899;width:488px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-01-at-01.12.08-791x1024.jpeg 791w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-01-at-01.12.08-232x300.jpeg 232w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-01-at-01.12.08-768x994.jpeg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-01-at-01.12.08.jpeg 1102w\" sizes=\"(max-width: 791px) 100vw, 791px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5e56b28d8c233f09414e0241a1e34e50\"><em><strong>Por Luis Soriano Peregrina \/ Voz Ciudadana<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"http:\/\/@LuisSorianoVC\">@LuisSorianoVC<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Todos conocemos la frase: \u201c2 de octubre no se olvida\u201d. A casi seis d\u00e9cadas, vale preguntarnos qu\u00e9 significa realmente no olvidar.<\/p>\n\n\n\n<p>Tlatelolco no comenz\u00f3 aquella tarde. Detr\u00e1s hubo un movimiento que durante meses plante\u00f3 demandas al gobierno y rebas\u00f3 lo estudiantil. A\u00fan no habl\u00e1bamos de derechos humanos con la naturalidad de hoy, pero sus exigencias nos resultan familiares: libertad de expresi\u00f3n y reuni\u00f3n, l\u00edmites a la autoridad, legalidad y posibilidad de cuestionar al poder. En el fondo hab\u00eda tambi\u00e9n una exigencia que sigue siendo profundamente actual: que la autoridad escuchara antes de responder desde la fuerza.<\/p>\n\n\n\n<p>El 2 de octubre miles estaban reunidos en la Plaza de las Tres Culturas. La intervenci\u00f3n del Estado termin\u00f3 en una represi\u00f3n cuya dimensi\u00f3n tard\u00f3 a\u00f1os en conocerse y cuyo n\u00famero de v\u00edctimas sigue en discusi\u00f3n hist\u00f3rica. Es f\u00e1cil quedarnos en cifras, pero los derechos humanos obligan a recordar lo esencial: detr\u00e1s de cada n\u00famero hab\u00eda una persona. Estudiantes, profesores, trabajadores, padres y madres, con historia, familia y proyectos.<\/p>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed surge la dignidad como concepto clave. Si cada persona importa por existir, el poder no puede ejercerse de cualquier forma. El Estado puede usar leg\u00edtimamente la fuerza en ciertos casos, pero con l\u00edmites: debe sujetarse a la ley, justificar sus decisiones y responder por las consecuencias de sus actos. La pregunta que deja Tlatelolco es qu\u00e9 pasa cuando la autoridad deja de escuchar y ve a quien protesta o piensa distinto como amenaza.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde ah\u00ed llegamos a la corrupci\u00f3n, tema aparentemente lejano. Solemos reducirla a dinero y sobornos, pero tambi\u00e9n obliga a revisar c\u00f3mo se ejerce el poder y qu\u00e9 controles existen. No todo abuso de autoridad es jur\u00eddicamente corrupci\u00f3n; son fen\u00f3menos distintos y conviene no confundirlos. El punto com\u00fan es que los derechos humanos y la lucha contra la corrupci\u00f3n exigen instituciones que rindan cuentas: saber qui\u00e9n decidi\u00f3, por qu\u00e9, con qu\u00e9 facultades y qu\u00e9 pasa cuando se vulneran derechos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando eso falla aparece la impunidad, que no es solo falta de sanci\u00f3n, sino tambi\u00e9n la ausencia de verdad, las investigaciones que no llegan hasta el final y las responsabilidades que, con los a\u00f1os, terminan diluy\u00e9ndose. La corrupci\u00f3n del poder encuentra terreno f\u00e9rtil precisamente cuando desaparecen los controles y nadie tiene que explicar ni responder por sus decisiones.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso importa la memoria, no para mantener heridas ni heredar resentimientos, sino para entender qu\u00e9 fall\u00f3 y evitar que se repita. La memoria, entendida as\u00ed, no es nostalgia ni revancha. Es una herramienta de prevenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Y aqu\u00ed entran los procesos de paz. Paz no es ausencia de conflictos, porque ninguna sociedad est\u00e1 libre de ellos. Siempre habr\u00e1 diferencias pol\u00edticas, sociales y generacionales. El problema no es que existan, sino qu\u00e9 hacemos con ellas. Si la autoridad no escucha y descalificamos al distinto, el conflicto se acumula. Construir paz es abrir v\u00edas para procesar diferencias, dialogar, garantizar la manifestaci\u00f3n y tener instituciones que escuchen y se corrijan. Una sociedad democr\u00e1tica no se distingue porque todos piensen igual, sino porque ha construido mecanismos para que sus diferencias no terminen convirti\u00e9ndose en violencia.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e9xico no es el de 1968. Cambiaron instituciones, el marco constitucional y nuestra comprensi\u00f3n de los derechos humanos. En 2024, mediante el \u201cAcuerdo por el que se reconoce que la matanza estudiantil del 2 de octubre de 1968 constituy\u00f3 un crimen de lesa humanidad\u201d, publicado en el Diario Oficial de la Federaci\u00f3n el 2 de octubre de ese a\u00f1o, el Estado mexicano reconoci\u00f3 pol\u00edticamente esos hechos como constitutivos de un crimen de lesa humanidad y ofreci\u00f3 una disculpa p\u00fablica a las v\u00edctimas, sus familiares y la sociedad mexicana.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la memoria no es solo del gobierno; es de v\u00edctimas, familias, universidades, periodistas e investigadores, y de quienes nacimos despu\u00e9s con derecho a conocer la historia. Tambi\u00e9n pertenece a una sociedad que necesita comprender de d\u00f3nde viene para decidir qu\u00e9 cosas no est\u00e1 dispuesta a repetir.<\/p>\n\n\n\n<p>Decir \u201c2 de octubre no se olvida\u201d debe servir para prevenir en el presente: prevenir que el poder vuelva a ejercerse sin l\u00edmites, que la ausencia de controles favorezca la impunidad y que diferencias que pudieron procesarse mediante el di\u00e1logo encuentren en la violencia su desenlace.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero hay otra forma de olvidar que me preocupa: la rapidez con la que nuestra memoria p\u00fablica se acorta. A veces pareciera que, para denunciar los errores del presente, necesitamos borrar los del pasado; o que reconocer los abusos de ayer nos obliga a justificar los de hoy. Ninguna de las dos cosas tendr\u00eda sentido.<\/p>\n\n\n\n<p>No deber\u00edamos olvidar lo que signific\u00f3 para M\u00e9xico la llamada guerra contra el narcotr\u00e1fico durante el gobierno de Felipe Calder\u00f3n. Tampoco, quienes vivimos en Puebla, deber\u00edamos borrar de nuestra memoria los episodios de abuso del poder, represi\u00f3n o restricciones a la protesta que fueron denunciados durante los gobiernos de Rafael Moreno Valle y Luis Miguel Barbosa. Cada periodo tiene que analizarse por sus propios hechos y responsabilidades, sin equiparaciones autom\u00e1ticas. Recordar esos abusos no significa justificar los errores del presente, del mismo modo que se\u00f1alar lo que ocurre hoy tampoco exige borrar o idealizar lo sucedido en el pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>La memoria pierde buena parte de su valor cuando escogemos qu\u00e9 recordar dependiendo de qui\u00e9n gobierna, de nuestra cercan\u00eda con el poder o de nuestras simpat\u00edas pol\u00edticas. Los derechos humanos requieren exactamente lo contrario: conservar la capacidad de se\u00f1alar una vulneraci\u00f3n con independencia de qui\u00e9n la cometa.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto importa por lo que viene. Los riesgos no son solo pasado: guerras y normalizaci\u00f3n de la violencia contra civiles, expresiones del sionismo internacional que se traduzcan en pol\u00edticas o acciones vulneradoras de derechos humanos, disputa por territorios y recursos, procesos de privatizaci\u00f3n o gesti\u00f3n del agua que puedan comprometer su acceso como derecho humano, cambio clim\u00e1tico e inteligencia artificial sin controles. Y seguramente aparecer\u00e1n otros desaf\u00edos que hoy ni siquiera alcanzamos a dimensionar.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos parecen problemas diferentes, pero existe una pregunta que los atraviesa: \u00bfd\u00f3nde queda la persona cuando los intereses pol\u00edticos, econ\u00f3micos, territoriales o tecnol\u00f3gicos adquieren m\u00e1s peso que su dignidad?<\/p>\n\n\n\n<p>Necesitamos una memoria no selectiva, sin simpat\u00edas pol\u00edticas, que reconozca el abuso venga de donde venga. Esa quiz\u00e1 sea una de las lecciones que Tlatelolco todav\u00eda puede ofrecernos despu\u00e9s de casi seis d\u00e9cadas.<\/p>\n\n\n\n<p>No estuvimos en Tlatelolco, pero decidimos qu\u00e9 hacer con su memoria. Podemos convertir el 2 de octubre en una fecha que repetimos cada a\u00f1o o permitir que nos siga interrogando sobre la manera en que ejercemos el poder, enfrentamos nuestras diferencias y prevenimos las violencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Recordar no es mirar atr\u00e1s, es aprender para reconocer riesgos del presente y evitar violencias del futuro. Cuando la memoria nos permite hacer eso, deja de ser \u00fanicamente recuerdo: se convierte en prevenci\u00f3n. Y prevenir tambi\u00e9n es defender los derechos humanos, proteger la dignidad y construir paz.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><strong>+ OPINI\u00d3N: Las opiniones expresadas son responsabilidad del autor<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Memoria, derechos humanos y procesos de paz Por Luis Soriano Peregrina \/ Voz Ciudadana @LuisSorianoVC Todos conocemos la frase: \u201c2 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":131767,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[8,22],"tags":[53894,52033],"class_list":["post-131766","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias","category-opinion-invitada","tag-tlatelolco-68","tag-voz-ciudadana"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/131766","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=131766"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/131766\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":131768,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/131766\/revisions\/131768"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/131767"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=131766"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=131766"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=131766"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}