{"id":131495,"date":"2026-09-27T04:06:53","date_gmt":"2026-09-27T10:06:53","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=131495"},"modified":"2026-09-27T04:06:55","modified_gmt":"2026-09-27T10:06:55","slug":"adelante-riete-de-los-mediums-puede-que-tengan-razon-en-algo-nyt","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/adelante-riete-de-los-mediums-puede-que-tengan-razon-en-algo-nyt\/","title":{"rendered":"Adelante, r\u00edete de los m\u00e9diums. Puede que tengan raz\u00f3n en algo | NYT"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/20wildman-image-superJumbo-1024x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-131496\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/20wildman-image-superJumbo-1024x1024.jpeg 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/20wildman-image-superJumbo-300x300.jpeg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/20wildman-image-superJumbo-150x150.jpeg 150w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/20wildman-image-superJumbo-768x768.jpeg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/20wildman-image-superJumbo-1536x1536.jpeg 1536w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/20wildman-image-superJumbo.jpeg 2048w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Credit&#8230;Lucia Catalini<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Por <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/by\/sarah-wildman\">Sarah Wildman<\/a> \/ The New York Times<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Sarah Wildman es editora s\u00e9nior de Opini\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2026\/09\/20\/opinion\/grief-mediums-ghosts-contact.html\">Read in English<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>A fines de la primavera de 2024, recib\u00ed un mensaje de texto inesperado de una prima. En la adultez, nuestros caminos rara vez se cruzan; ella vive a unos 2400 kil\u00f3metros de m\u00ed. Me preocupaba que me estuviera escribiendo con malas noticias, pero me asegur\u00f3 que no pasaba nada malo. Cuando hablamos esa noche, pregunt\u00f3 qu\u00e9 pensaba de los m\u00e9diums ps\u00edquicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sent\u00ed curiosidad, aunque era esc\u00e9ptica. Hab\u00eda hablado recientemente con una m\u00e9dium, dijo. En la sesi\u00f3n, nuestra abuela en com\u00fan y mi hija de 14 a\u00f1os, Orli, quien hab\u00eda muerto un a\u00f1o antes, hab\u00edan \u2014\u00bfde qu\u00e9 otra manera decirlo?\u2014 enviado mensajes. La m\u00e9dium le pregunt\u00f3 a mi prima: \u201c\u00bfQui\u00e9n es Sarah?\u201d. Orli, dijo, quer\u00eda que yo dejara de sentirme culpable. Pregunt\u00f3 por mi hija menor, usando su nombre.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El Times&nbsp;&nbsp;<\/strong>Una selecci\u00f3n de lecturas que no encontrar\u00e1s en otro lugar, con e\u00f1es y acentos. Get it sent to your inbox.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi prima y yo nos quedamos un rato al tel\u00e9fono, tratando de evaluar si esto podr\u00eda ser un enga\u00f1o; despu\u00e9s de todo, yo he escrito mucho sobre mi familia. Y, sin embargo, mi prima y yo no compartimos el apellido. Que yo sepa, ella nunca ha publicado nada sobre m\u00ed ni sobre Orli en redes sociales. Nunca hemos vivido en la misma ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, en realidad no quer\u00eda desmentirlo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Es f\u00e1cil, lo s\u00e9, descartar <\/strong>el alivio que una madre en duelo podr\u00eda encontrar al sentir la presencia de su hija perdida como algo, en el mejor de los casos, imaginado, o irreal.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero en a\u00f1os recientes, los investigadores han dedicado un esfuerzo considerable y serio a examinar el impacto psicol\u00f3gico de percibir a un ser querido perdido despu\u00e9s de su fallecimiento, y el papel positivo que eso puede tener en lo que los terapeutas del duelo describen como nuestra relaci\u00f3n continua con quienes hemos perdido. El contacto, a falta de una palabra mejor, puede ser sensorial, auditivo, visual, una sensaci\u00f3n de presencia, o un olor. Puede ser espont\u00e1neo, alcanzarse a trav\u00e9s de la meditaci\u00f3n o de terapia dirigida o incluso, a veces, a trav\u00e9s de m\u00e9diums que, como esta, ofrecen un conocimiento inexplicablemente espec\u00edfico. Las referencias a tales experiencias se remontan casi tan atr\u00e1s en la literatura como la palabra escrita y no est\u00e1n limitadas por la <a href=\"https:\/\/journals.sagepub.com\/doi\/10.1177\/1363461520962887\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">geograf\u00eda ni por la cultura<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos estudios sit\u00faan la proporci\u00f3n de personas que han percibido la presencia o las se\u00f1ales de sus seres queridos perdidos en torno al 60 por ciento. Los psic\u00f3logos comprensivos las llaman <a href=\"https:\/\/www.tandfonline.com\/doi\/full\/10.1080\/13576275.2026.2690491#abstract\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">experiencias sensoriales y cuasisensoriales de los fallecidos<\/a> o incluso \u201ccomunicaci\u00f3n <em>post mortem<\/em>\u201d. (Otros \u2014quiz\u00e1s menos comprensivos\u2014 las llaman \u201calucinaciones de duelo\u201d). Los terapeutas con los que habl\u00e9 para este ensayo no est\u00e1n tratando de determinar la veracidad de lo sobrenatural. Est\u00e1n intentando aprender c\u00f3mo percibir la presencia de los que ya no est\u00e1n puede ayudar a una persona en duelo a salir de sus momentos m\u00e1s oscuros.<\/p>\n\n\n\n<p>Resulta que preguntar si algo de esto es real o no, no es necesariamente la pregunta correcta. Una mejor pregunta podr\u00eda ser: \u00bfQu\u00e9 hacen estas experiencias preternaturales por las personas en duelo?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En un estudio tras otro, la sensaci\u00f3n de contacto<\/strong> con un ser querido fallecido desempe\u00f1a un papel bastante notable en el alivio del duelo. En una <a href=\"https:\/\/www.tandfonline.com\/doi\/full\/10.1080\/07481187.2026.2626550#d1e472\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">revisi\u00f3n de 14 estudios psicol\u00f3gicos<\/a> publicada recientemente que abarc\u00f3 siete pa\u00edses y m\u00e1s de 1900 participantes, los investigadores hallaron que la mayor\u00eda de quienes informaron haber sentido a su ser querido perdido hab\u00edan tenido alg\u00fan tipo de \u201cexperiencias emocionalmente reparadoras que contribuyeron a sobrellevar su duelo\u201d. Eso no me sorprende. Es la desoladora sensaci\u00f3n de que todo ha terminado lo que deja al doliente sin saber c\u00f3mo recomponerse.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque la experiencia generalmente suele reportarse como <a href=\"https:\/\/pmc.ncbi.nlm.nih.gov\/articles\/PMC3165003\/\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">abrumadoramente positiva<\/a>, muchas personas en duelo sienten una especie de verg\u00fcenza. En realidad, no quieren hablar de ello por miedo a que los desestimen o a que alguien disipe ese peque\u00f1o alivio \u2014incluso esa peque\u00f1a alegr\u00eda\u2014 que puede aportar la experiencia. Al menos un estudio hall\u00f3 que los profesionales de la salud mental podr\u00edan socavar lo bueno que proviene de tal sensaci\u00f3n al trivializar la experiencia.<\/p>\n\n\n\n<p>El estudio de estas ocurrencias y su impacto en el duelo ha estado durante mucho tiempo condicionado por exactamente lo que uno esperar\u00eda: la certeza de cient\u00edficos y esc\u00e9pticos de que todo esto \u2014m\u00e9diums, sensaciones, se\u00f1ales\u2014 podr\u00eda ser tan real como una tabla g\u00fcija de tienda de baratijas, una sesi\u00f3n de espiritismo del siglo XIX o, peor a\u00fan, un episodio psic\u00f3tico moment\u00e1neo. William James, el fil\u00f3sofo y psic\u00f3logo, quien simpatizaba con la idea, public\u00f3 un estudio sobre individuos mentalmente sanos en 1890 y not\u00f3 la peculiar insistencia de las \u201calucinaciones de los cuerdos\u201d. Sigmund Freud lo llam\u00f3 alguna vez \u201cpsicosis alucinatoria de deseo\u201d. El DSM-5-TR, la biblia diagn\u00f3stica de la psicolog\u00eda, tambi\u00e9n categoriza este fen\u00f3meno como \u201calucinaci\u00f3n\u201d, lo que, por definici\u00f3n, parece descartarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, los investigadores han reconocido desde hace tiempo cu\u00e1n generalizada es la experiencia. <a href=\"https:\/\/pmc.ncbi.nlm.nih.gov\/articles\/instance\/1799198\/pdf\/brmedj02669-0049.pdf\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">En 1971<\/a>, William Dewi Rees realiz\u00f3 un estudio con 227 viudas y 66 viudos en Gales en el que casi la mitad \u2014\u00a1la mitad!\u2014 report\u00f3 lo que se denomin\u00f3 \u201calucinaciones\u201d de su c\u00f3nyuge perdido. La mayor\u00eda de ellos no se lo hab\u00eda contado a nadie. Rees not\u00f3 que los episodios se consideraban \u201cnormales y \u00fatiles\u201d y aludi\u00f3 a una experiencia similar entre las viudas de Jap\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/med.virginia.edu\/perceptual-studies\/dops-staff\/kim-penberthy\/\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">J. Kim Penberthy<\/a>, profesora de psiquiatr\u00eda y ciencias neuroconductuales en la escuela de medicina de la Universidad de Virginia, me habl\u00f3 de un paciente que ella trat\u00f3, quien atravesaba un duelo profundo e intratable tras la muerte de su esposa. Lo atormentaba la idea de que ella no lo hab\u00eda amado. La terapia de conversaci\u00f3n no le hab\u00eda ofrecido consuelo. Penberthy ense\u00f1a meditaci\u00f3n en su terapia. Despu\u00e9s de una sesi\u00f3n, su paciente inform\u00f3 que hab\u00eda experimentado lo que describi\u00f3 como una visita de su esposa. (\u00c9l se hab\u00eda mostrado reacio al principio, dijo ella, a probar la meditaci\u00f3n \u201cporque pensaba que era charlataner\u00eda\u201d. Era abogado y su esposa hab\u00eda sido una cat\u00f3lica devota). El hombre de pronto inform\u00f3 sentir una profunda sensaci\u00f3n de paz, un \u00edntimo sentido de tranquilidad; ofrecido, le dijo a su terapeuta, por la propia esposa fallecida.<\/p>\n\n\n\n<p>Le pregunt\u00e9 si ella pensaba que la visita era real. Mi pregunta, dijo, era irrelevante. Lo que importaba era su impacto en la capacidad de este hombre para seguir adelante. \u201cVi un cambio casi inmediato en su relaci\u00f3n con su duelo\u201d, dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>Permitir que tal experiencia tenga lugar sin insistir en su verificaci\u00f3n es un buen ejemplo de los cambios recientes en el pensamiento terap\u00e9utico, me dijo <a href=\"https:\/\/www.drpablosabucedo.com\/\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">Pablo Sabucedo,<\/a> un psic\u00f3logo radicado en el Reino Unido. \u201cNo le estamos diciendo al paciente si esto es verdad o no. Somos esc\u00e9pticos al respecto y solo hacemos todo lo posible para ayudarles con lo que est\u00e1n atravesando\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos van un poco m\u00e1s all\u00e1. <a href=\"https:\/\/pubmed.ncbi.nlm.nih.gov\/41578177\/\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">El a\u00f1o pasado en Adelaida, Australia, 43 participantes<\/a> en un estudio controlado recibieron dos sesiones de 90 minutos de una terapia dirigida a corto plazo derivada del tratamiento de trauma conocido como Desensibilizaci\u00f3n y Reprocesamiento por Movimientos Oculares, o EMDR (por su sigla en ingl\u00e9s), llamada Comunicaci\u00f3n Post M\u00f3rtem Inducida. (Reconozco que solo este nombre podr\u00eda invitar al escepticismo). Los participantes recibieron estimulaci\u00f3n dirigida, lograda mediante golpecitos alternos, o sosteniendo timbres vibratorios, o siguiendo movimientos de mano dirigidos, y se les pidi\u00f3 que evocaran sus momentos m\u00e1s profundos de tristeza en relaci\u00f3n con sus seres queridos perdidos. Casi el 80 por ciento de los pacientes informaron que durante estas sesiones sintieron la presencia de los muertos, y casi todo ese grupo report\u00f3 posteriormente una notable disminuci\u00f3n de la tristeza. Tom Nehmy, el investigador principal, me dijo que era la herramienta m\u00e1s poderosa en t\u00e9rminos de velocidad y acci\u00f3n contra el duelo profundo que hab\u00eda visto en 20 a\u00f1os de trabajar con personas en duelo.<\/p>\n\n\n\n<p>Un psic\u00f3logo italiano, <a href=\"https:\/\/www.mdpi.com\/2624-8611\/6\/1\/12\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">Fabio D\u2019Antoni<\/a>, me escribi\u00f3 por correo electr\u00f3nico que ha observado que entre un 75 por ciento y un 79 por ciento de quienes prueban la IADC (por su sigla en ingl\u00e9s), o su siguiente versi\u00f3n, algo llamado Terapia de Duelo Basada en la Experiencia Reparadora, han sentido la presencia de un ser querido durante su sesi\u00f3n, y se han sentido mejor gracias a ello. D\u2019Antoni not\u00f3 que la experiencia se trata menos de encontrarse con algo paranormal y m\u00e1s de nuestra relaci\u00f3n con la muerte. Surge de una teor\u00eda terap\u00e9utica que postula que no terminamos una relaci\u00f3n en la muerte; la alteramos.<\/p>\n\n\n\n<p>D\u2019Antoni me dijo que la primera vez que inform\u00f3 a sus colegas de c\u00f3mo un paciente describi\u00f3 sentir la presencia percibida de un ser querido perdido, la experiencia fue \u201cminimizada, ridiculizada o relegada a la categor\u00eda de un \u2018brote psic\u00f3tico transitorio\u2019\u201d. Esa reacci\u00f3n hizo que en un principio no quisiera volver a examinar la idea. Ahora se pregunta por las oportunidades terap\u00e9uticas perdidas. Las \u201cdiscusiones dominantes\u201d en su campo, escribi\u00f3, \u201cfrecuentemente reducen estos encuentros extraordinarios a una opci\u00f3n binaria est\u00e9ril: o bien deben ser una prueba objetiva de la vida despu\u00e9s de la muerte, o son meramente \u2018fantas\u00edas cerebrales\u2019 o \u2018alucinaciones de duelo\u2019\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l piensa que m\u00e1s psic\u00f3logos deber\u00edan invertir en ver el poder cl\u00ednico de los eventos emocionales que ofrecen resoluci\u00f3n, y una sensaci\u00f3n de paz, sin tratar de justificarlo o insistir en que cada experiencia de este tipo es el producto de un cerebro en cortocircuito.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque Bob Ginsberg se describe a s\u00ed mismo como completamente de \u201chemisferio izquierdo\u201d, cuando su hija de 15 a\u00f1os, Bailey, muri\u00f3 en 2002, \u00e9l comenz\u00f3 a investigar a los m\u00e9diums y la comunicaci\u00f3n <em>post mortem<\/em>. Pero cuando \u00e9l o su esposa preguntaron por primera vez sobre tales cosas, fueron silenciados por terapeutas y coordinadores de grupos de duelo. Los Ginsberg establecieron m\u00e1s tarde la Forever Family Foundation, la cual ofrece tanto comunidad para otras personas en duelo, como una lista de m\u00e9diums que han evaluado.<\/p>\n\n\n\n<p>En una conversaci\u00f3n, Ginsberg me dijo que, aunque sospecha que un gran porcentaje de los m\u00e9diums no pueden ofrecer lo que prometen, ha tenido demasiadas experiencias inexplicables como para no creer en alguna forma de comunicaci\u00f3n continua con su hija, tanto a trav\u00e9s de m\u00e9diums como por su cuenta. Eso hace que su p\u00e9rdida sea un poco m\u00e1s f\u00e1cil de sobrellevar.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de que Ginsberg me habl\u00f3 de una serie de ocurrencias inexplicables, le ofrec\u00ed una m\u00eda. Una vez, estaba sentada en una cafeter\u00eda, describiendo a un amigo la falta de resoluci\u00f3n que sent\u00eda ante la muerte prematura de Orli. Cuando me levant\u00e9, la letra de la canci\u00f3n que sonaba mientras entraba al ba\u00f1o era \u201cEncuentra la manera de hacer las paces \/ con c\u00f3mo termina la historia\u201d. Era una canci\u00f3n de The Midnight que nunca hab\u00eda escuchado. Se sinti\u00f3 como magia.<\/p>\n\n\n\n<p>Les cont\u00e9 a varios de los investigadores con los que habl\u00e9 sobre instancias como esta que se sienten peculiarmente trascendentes. Podr\u00eda ser encontrarme con un zorro \u2014el animal que m\u00e1s asocio con Orli\u2014 cuando m\u00e1s quiero ver uno, o si las luces del techo parpadean en un momento muy espec\u00edfico de una conversaci\u00f3n. Cada experiencia individual suena mundana, o por lo menos f\u00e1cilmente descartable. Y sin embargo, al igual que los participantes en estos estudios, yo me siento reconfortada cuando suceden. Sentir a Orli, como sea que lo defina, si lo permito sin prejuicios, me permite sostener los pensamientos sobre mi hija con m\u00e1s alegr\u00eda que dolor, el sentimiento de que hay algo m\u00e1s all\u00e1 de la conclusi\u00f3n definitiva que supone la p\u00e9rdida. Un v\u00ednculo continuo, como dir\u00edan los terapeutas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero incluso al escribir esas palabras, dudo en dec\u00edrtelo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cHay una interconexi\u00f3n entre todos nosotros en formas que son verdaderamente m\u00e1gicas\u201d, me dijo Laura Lynne Jackson el oto\u00f1o pasado. Jackson es una conocida m\u00e9dium ps\u00edquica y autora superventas. \u201cY creo que se nos ense\u00f1a a no creer en ello, \u00bfverdad?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>En su libro m\u00e1s reciente, <em>Guided,<\/em> Jackson les dijo a los lectores que las personas en duelo pueden observar y escuchar en busca de se\u00f1ales o de una presencia continua, sin necesidad de un m\u00e9dium.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCreo que muy a menudo, cuando piensas en ps\u00edquicos y m\u00e9diums, te imaginas la t\u00edpica bola de cristal, turbantes y letreros de ne\u00f3n\u201d, dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo pensaba: seguramente hay gente que explota a sabiendas las vulnerabilidades de las personas en duelo. As\u00ed como en el siglo XIX y principios del XX, debe haber estafadores modernos, vendedores de promesas, que se alimentan de la desesperaci\u00f3n de quienes anhelan sentir que su v\u00ednculo con el ser querido no ha terminado.<\/p>\n\n\n\n<p>Y sin embargo, dijo Jackson, eso no deber\u00eda negar el trabajo de quienes operan de buena fe. Tampoco invalida la idea de que todos nosotros podr\u00edamos investigar una relaci\u00f3n continua con los fallecidos y beneficiarnos de ello.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cHe conocido personas aqu\u00ed que estaban atrapadas en el duelo y el trauma porque no hab\u00edan tenido una conversaci\u00f3n final que necesitaban con un ser querido, o hab\u00eda asuntos pendientes, o sent\u00edan que necesitaban el perd\u00f3n de esa persona. Y he visto sus vidas transformarse porque han decidido abrir esa puerta en su interior y estar en comunicaci\u00f3n con sus seres queridos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El representante de prensa de Jackson me dijo<\/strong> que cuando ella da una entrevista normalmente no ofrece tambi\u00e9n una lectura. Una parte de m\u00ed esperaba que lo hiciera de todos modos. \u00bfC\u00f3mo no iba a hacerlo?<\/p>\n\n\n\n<p>Justo antes de que termin\u00e1ramos nuestra llamada, me pregunt\u00f3: \u00bfOrli ten\u00eda un mu\u00f1eco de peluche extra\u00f1o? \u201cNo como un osito\u201d, agreg\u00f3. Me re\u00ed. Orli ten\u00eda un oso hormiguero de peluche del tama\u00f1o de una almohada, dije. Todav\u00eda est\u00e1 en su cama. Jackson mencion\u00f3 que sus propias se\u00f1ales espirituales son armadillos, cerdos hormigueros y osos hormigueros. Recibir una se\u00f1al de un animal tan inusual como este, dijo, era un gui\u00f1o para ambas por parte de Orli. Dijo que yo recibir\u00eda tal se\u00f1al y llegar\u00eda como una imagen.<\/p>\n\n\n\n<p>No le cont\u00e9 a nadie sobre esta conversaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Unas semanas despu\u00e9s, uno de mis viejos amigos de la universidad me envi\u00f3 un mensaje de texto de la nada. Resultaba ser el cumplea\u00f1os de Orli. \u201cAcabo de ver esto\u201d, escribi\u00f3. Adjunt\u00f3 una imagen de una hebilla de cintur\u00f3n que dijo que planeaba comprar. Coment\u00f3 que lo hab\u00eda hecho pensar en nosotras.<\/p>\n\n\n\n<p>En ella hab\u00eda un armadillo de lat\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2026\/09\/26\/espanol\/duelo-medium-muerte.html\">https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2026\/09\/26\/espanol\/duelo-medium-muerte.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Sarah Wildman \/ The New York Times Sarah Wildman es editora s\u00e9nior de Opini\u00f3n. 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