{"id":131393,"date":"2026-09-25T20:14:36","date_gmt":"2026-09-26T02:14:36","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=131393"},"modified":"2026-09-25T20:14:39","modified_gmt":"2026-09-26T02:14:39","slug":"opinion-que-me-llamen-vieja","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/opinion-que-me-llamen-vieja\/","title":{"rendered":"Opini\u00f3n | Que me llamen vieja"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background has-medium-font-size\" style=\"text-decoration:underline\">ENTREPANES<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"797\" height=\"960\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Alejandra-Fonseca-.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-122899\" style=\"aspect-ratio:0.8302200083022001;width:344px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Alejandra-Fonseca-.jpg 797w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Alejandra-Fonseca--249x300.jpg 249w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Alejandra-Fonseca--768x925.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 797px) 100vw, 797px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d48adb06976c7bb2d6ad14fc2dc29508\"><strong><em>Por Alejandra Fonseca<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Le\u00ed la respuesta que el escritor espa\u00f1ol Arturo P\u00e9rez-Reverte le firm\u00f3 a un joven que intent\u00f3 insultarlo y descalificar en redes sociales con un \u201c\u00a1Ya c\u00e1llate viejo!\u201d. P\u00e9rez-Reverte respondi\u00f3 desde sus casi 75 a\u00f1os, hablando de las cicatrices, las p\u00e9rdidas, los errores y todo aquello que solamente puede aprenderse cuando uno ha vivido suficiente. <a href=\"https:\/\/www.zendalibros.com\/perez-reverte-nos-llaman-viejos-companeros\/?fbclid=IwY2xjawUiIOVleHRuA2FlbQIxMQBwZG9mBXNydGMGYXBwX2lkDDM1MDY4NTUzMTcyOAABHklUQvFVzrB5kL4uM9j2eM0zOakZLjjDUCOZ6G_kBuY4u0v13zyL6Q5H8YXG_aem_QGXdw0TUkCq0RKvdNqcXzg&amp;sfnsn=scwspwa.\">Nos llaman viejos, compa\u00f1eros \u2013 Arturo P\u00e9rez-Reverte (zendalibros.com)<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Yo tengo <strong>70. Y la palabra <\/strong><em><strong>vieja<\/strong><\/em><strong> me elev\u00f3 de la mejor manera.<\/strong> No como insulto, sino como pregunta: <em>\u00bfQu\u00e9 significa ser <\/em><strong><em>vieja<\/em><\/strong><em>?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Durante a\u00f1os nos ense\u00f1aron a huir de esa palabra porque: \u201cHay que parecer joven, pensar joven, vestirse joven. Sentirse joven\u201d. Como si cumplir a\u00f1os fuera una enfermedad que hubiera que evitar y disimular. Como si envejecer fuera ir perdiendo valor.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Y quiz\u00e1 por eso pasamos tanto tiempo tratando de demostrar que todav\u00eda podemos, que somos atractivos, interesantes y tenemos proyectos. Que a\u00fan podemos enamorarnos y empezar de nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero un d\u00eda llegas a los <strong>70 y algo cambia<\/strong>. O al menos a m\u00ed me est\u00e1 transformando: no me importa demostrar que todav\u00eda puedo. Al contrario, me pregunto: <strong>\u00bfQu\u00e9 quiero hacer con todo lo que ya s\u00e9?<\/strong> Porque hay cosas que no aprend\u00ed leyendo libros: tuve que vivirlas, todas y cada una de ellas, \u00a1hasta el cascajo!<\/p>\n\n\n\n<p>Desde ni\u00f1a tuve una sensaci\u00f3n dif\u00edcil de explicar: que estaba en el lugar equivocado. Despu\u00e9s de la muerte de Moncho, esa sensaci\u00f3n cal\u00f3 m\u00e1s. Durante mucho tiempo estuve convencida de que hab\u00eda nacido, no s\u00f3lo en el lugar, sino en la familia equivocada. Que, de alguna manera, yo hab\u00eda ca\u00eddo en este mundo por error: y a destiempo. Como si hubiera llegado antes de que alguien me estuviera esperando. Y entonces emprend\u00ed, sin saberlo, una b\u00fasqueda que me acompa\u00f1ar\u00eda durante d\u00e9cadas: <strong>encontrar mi lugar en el mundo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pens\u00e9 que alg\u00fan d\u00eda descubrir\u00eda d\u00f3nde pertenezco y llegar\u00eda al lugar exacto, hecho a la medida. Que habr\u00eda un sitio, unas personas, respuestas e incluso una explicaci\u00f3n que finalmente hiciera que todo encajara.<\/p>\n\n\n\n<p>Busqu\u00e9 afuera, busqu\u00e9 en las personas, en ideas, en libros. En Dios\u2026 Hasta que me encontr\u00e9 en m\u00ed. Y contin\u00fao buscando m\u00ed configuraci\u00f3n. Pero a los 70, empiezo a sospechar algo que la ni\u00f1a que fui, jam\u00e1s habr\u00eda imaginado: <strong>nunca estuve perdida: solamente estaba buscando mi casa y mi familia en el lugar equivocado.<\/strong> Porque hay cosas que no pude aprender leyendo libros, tuve que vivirlas.<\/p>\n\n\n\n<p>Aprend\u00ed que no todas las personas que amas saben amarte. Que puedes pasar a\u00f1os intentando que alguien te vea y terminar descubriendo que el problema nunca fue que no fueras visible.<\/p>\n\n\n\n<p>Aprend\u00ed que hay p\u00e9rdidas que no se superan, sino que aprendes a caminar con ellas. Que algunas preguntas te acompa\u00f1an toda la vida y descubres que no fueron hechas para tener respuesta; que puedes pasar d\u00e9cadas buscando a Dios afuera y un d\u00eda, sin sospecharlo, reconoces que siempre estuvo en el lugar al que menos mirabas: <strong>dentro de ti.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Aprend\u00ed tambi\u00e9n que tener raz\u00f3n puede ser una forma bastante sofisticada de perder, y que no todas las batallas merecen ser peleadas: que hay que elegir. Que algunas personas no necesitan una explicaci\u00f3n: necesitan distancia. Y que el silencio, ese que alguna vez confund\u00ed con derrota, puede convertirse, con los a\u00f1os, en <strong>una de las formas m\u00e1s elegantes de libertad.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A los veinte quer\u00eda respuestas. A los treinta quer\u00eda certezas. A los cuarenta quer\u00eda entender. Ahora s\u00f3lo <em>quiero estar:<\/em> <strong>estar en mi vida; estar en mi cuerpo y mis capacidades aunque no sean las de antes.<\/strong> Aspiro a habitar mis d\u00edas, mis preguntas; habitar todo aquello que todav\u00eda me conmueve: estar con mi hijo, con mi familia, mis amigos y mis <em>perrinis,<\/em> \u00a1mi mejor compa\u00f1\u00eda!<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 eso sea lo que los a\u00f1os me han empezado a ense\u00f1ar: que la vida no consiste en finalmente llegar a alguna parte; consiste en <strong>aprender a residir en el lugar que habitas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tengo <strong>70 a\u00f1os. Y ya no me averg\u00fcenza decirlo.<\/strong> Porque hay algo profundamente absurdo en la manera en que hablamos de la vejez: decimos: <em>se hizo viejo,<\/em> como si hubiera cometido un delito, como si llegar hasta aqu\u00ed fuera una desgracia, y no lo es. Porque \u00bfqu\u00e9 otra cosa son los a\u00f1os sino la evidencia de que estamos aqu\u00ed, que seguimos aqu\u00ed y que aqu\u00ed hemos estado, en la vida?<\/p>\n\n\n\n<p>Amamos. Nos equivocamos. Nos rompieron el coraz\u00f3n. Rompimos corazones. Perdimos gente. Nos perdimos nosotros mismos. Y volvimos a encontrarnos. O no.<\/p>\n\n\n\n<p>Tuvimos miedo. Fuimos valientes. Fuimos cobardes. Nos equivocamos de camino. Y algunas veces, milagrosamente, acertamos.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo eso est\u00e1 aqu\u00ed: <strong>en el cuerpo, en la memoria, en la manera en que miramos.<\/strong> En la manera en que callamos, en aquello que ya no necesitamos explicar.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso no me molesta que me llamen <em>vieja<\/em>. Me molestar\u00eda m\u00e1s llegar a esta edad y seguir siendo exactamente la misma mujer que fui a los veinte. Porque entonces, \u00bfpara qu\u00e9 sirven los a\u00f1os? No quiero juventud. Quiero <em>sabidur\u00eda<\/em>, quiero <em>profundidad<\/em>. Quiero <em>autenticidad<\/em>. No quiero empezar de cero. <strong>Hoy quiero empezar desde todo lo vivido.<\/strong> No quiero tener todas las respuestas. Quiero conservar la capacidad de hacerme preguntas. Todav\u00eda quiero aprender; quiero escribir: quiero enamorarme de una idea, de una historia, de una conversaci\u00f3n, de una ma\u00f1ana o un atardecer cualquiera. Me cautiva la vida maravillosa que mi hijo ha creado y construido por su propio m\u00e9rito. Todav\u00eda quiero descubrir cosas sobre m\u00ed que no sab\u00eda apenas ayer.<\/p>\n\n\n\n<p>Y no quiero que me digan que <strong><em>me veo m\u00e1s joven<\/em><\/strong>. No me interesa ni necesito favores. <strong>Quiero estar y verme en m\u00ed, tal y como soy:<\/strong> con mis arrugas, mis historias, mis p\u00e9rdidas. Con mis contradicciones, mis silencios y todo aquello que todav\u00eda no s\u00e9 resolver. Porque cada una de esas cosas me pertenece. Y sobre todo: no quiero que la edad me quite algo que considero mucho m\u00e1s valioso que la juventud: <em>la capacidad de asombro<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces s\u00ed: <strong>\u00a1Que me llamen vieja!<\/strong> y no me arrepiento de nada. Y s\u00ed, eso significa que ya he vivido lo suficiente como para saber que no tengo que demostrarle a nadie qui\u00e9n soy, que s\u00e9 hablar claro cuando tengo que hacerlo, y que ya aprend\u00ed a callar, <strong><em>a dejar ir, dejar pasar<\/em><\/strong> lo que ahora s\u00e9 que no importa y tampoco puedo cambiar.<\/p>\n\n\n\n<p>Que me llamen vieja: <strong>Envejecer no consiste en apagarse. Consiste en dejar de gastar luz tratando de iluminar a otros, y empezar, por fin, a iluminar el lugar donde una vive.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A mi edad, tengo mi lugar en el mundo, y empiezo a comprender que no ten\u00eda que encontrar otro. Ten\u00eda que encontrarme a m\u00ed misma, tal y como soy. Y yo apenas estoy aprendiendo a llegar a m\u00ed: lo que es un comienzo y un fin. Porque cada una de mis cosas me pertenece.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>No quiero quitarme a\u00f1os.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Quiero hacerme cargo de ellos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"mailto:alefonse@hotmail.com\">alefonse@hotmail.com<\/a><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><strong>+ OPINI\u00d3N: Las opiniones expresadas son responsabilidad del autor<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ENTREPANES Por Alejandra Fonseca Le\u00ed la respuesta que el escritor espa\u00f1ol Arturo P\u00e9rez-Reverte le firm\u00f3 a un joven que intent\u00f3 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