{"id":131240,"date":"2026-09-23T16:16:01","date_gmt":"2026-09-23T22:16:01","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=131240"},"modified":"2026-09-23T16:16:03","modified_gmt":"2026-09-23T22:16:03","slug":"opinion-mundanidad-espiritual-y-derechos-humanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/opinion-mundanidad-espiritual-y-derechos-humanos\/","title":{"rendered":"Opini\u00f3n | Mundanidad espiritual y derechos humanos"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/ea49e1bf-a625-4fad-a152-dcf351d8901b-1024x683.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-131241\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/ea49e1bf-a625-4fad-a152-dcf351d8901b-1024x683.jpeg 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/ea49e1bf-a625-4fad-a152-dcf351d8901b-300x200.jpeg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/ea49e1bf-a625-4fad-a152-dcf351d8901b-768x512.jpeg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/ea49e1bf-a625-4fad-a152-dcf351d8901b.jpeg 1536w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0771e1d8191fe451c75e62a0698f7481\"><strong><em>Por Luis Soriano Peregrina<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#LuisSorianoVC\">@LuisSorianoVC <\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Hay conceptos que nacen en un \u00e1mbito determinado y, con el tiempo, permiten comprender fen\u00f3menos que ocurren mucho m\u00e1s all\u00e1 de su origen. Eso sucede con la expresi\u00f3n \u201cmundanidad espiritual\u201d, utilizada por el Papa Francisco para advertir sobre una desviaci\u00f3n particularmente delicada: cuando aquello que deber\u00eda estar orientado al servicio termina utiliz\u00e1ndose para alcanzar poder, reconocimiento, privilegios o bienestar personal.<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa Francisco explic\u00f3 en Evangelii Gaudium que la mundanidad espiritual puede esconderse detr\u00e1s de apariencias de religiosidad e incluso de amor a la Iglesia, mientras en realidad se busca la gloria humana y el bienestar personal. La reflexi\u00f3n, aunque tiene un origen religioso, permite plantear una pregunta que tambi\u00e9n resulta pertinente en el campo de los derechos humanos: \u00bfqu\u00e9 ocurre cuando una causa leg\u00edtima deja de estar al servicio de las personas y comienza a servir a quienes hablan en su nombre?<\/p>\n\n\n\n<p>No se trata de cuestionar que una persona cambie de posici\u00f3n, reconozca errores, replantee sus convicciones o decida participar en una causa distinta. Las personas tienen derecho a cambiar y, tambi\u00e9n, a buscar nuevas oportunidades para contribuir a la vida p\u00fablica. Lo importante es la honestidad con la que se hace.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando existe una historia que explicar, lo correcto es hablarla con quienes corresponda, asumir las responsabilidades que sean necesarias y demostrar con hechos aquello que se pretende construir hacia adelante. Una nueva causa puede ser leg\u00edtima, pero no deber\u00eda convertirse en un escudo para evitar una conversaci\u00f3n pendiente.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto adquiere especial relevancia cuando hablamos de derechos humanos. Las causas sociales no pertenecen a una persona, a una organizaci\u00f3n, a un partido ni a una corriente ideol\u00f3gica. Pertenecen, en primer lugar, a las personas que viven las circunstancias que dieron origen a esas causas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso existe una diferencia profunda entre defender una causa y utilizarla.<\/p>\n\n\n\n<p>Defender los derechos humanos significa colocar en el centro a la persona y su dignidad y no a quien la representa. Una v\u00edctima no adquiere dignidad porque alguien la acompa\u00f1e, la incorpore a un programa social o programa de radio, la lleve a un evento o la coloque frente a una c\u00e1mara. Su dignidad existe antes de nuestra intervenci\u00f3n y permanece despu\u00e9s de que termina el discurso.<\/p>\n\n\n\n<p>El problema comienza cuando la causa social se busca capitalizar en favor de un individuo para generar mayor poder pol\u00edtico, econ\u00f3mico, institucional o se utiliza para limpiarse su imagen. Puede suceder de manera evidente o mucho m\u00e1s sutil. Basta con que la preocupaci\u00f3n por la causa termine subordinada a la necesidad de conservar una posici\u00f3n, obtener reconocimiento o construir una determinada imagen p\u00fablica, o aspirar a un cargo p\u00fablico o privado.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces ocurre algo que deber\u00edamos evitar: la persona deja de ser el centro y se convierte en un medio para alcanzar el objetivo.<\/p>\n\n\n\n<p>La pol\u00edtica tampoco est\u00e1 fuera de esta reflexi\u00f3n. Las causas de izquierda, de derecha, progresistas, conservadoras o de cualquier otra corriente pueden defender principios leg\u00edtimos y, al mismo tiempo, enfrentar la misma tentaci\u00f3n de convertirlos en instrumentos de beneficio particular. Ninguna etiqueta ideol\u00f3gica garantiza por s\u00ed misma la congruencia entre el discurso y la conducta.<\/p>\n\n\n\n<p>Una causa social conserva su valor cuando puede trascender a quienes temporalmente la representan, aunque existen casos donde las causas terminan secuestradas por liderazgos que ya no son vigentes en esas causas.<\/p>\n\n\n\n<p>La historia de las luchas por la igualdad, la justicia, la libertad y la dignidad humana demuestra que muchas transformaciones importantes surgieron de personas y movimientos que decidieron poner en cuesti\u00f3n privilegios y estructuras que parec\u00edan permanentes. El sentido de esas luchas se pierde cuando la causa termina reducida a una identidad, una consigna o una plataforma personal.<\/p>\n\n\n\n<p>Hablar de los pobres no modifica por s\u00ed mismo las condiciones de pobreza. Hablar de justicia no transforma autom\u00e1ticamente las instituciones. Hablar de derechos humanos no garantiza que una v\u00edctima obtenga justicia. Las palabras importan, pero adquieren verdadero significado cuando producen consecuencias en la vida de las personas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, quienes participamos en la defensa de los derechos humanos tambi\u00e9n tenemos que mirarnos constantemente al espejo y mirarnos a nosotros mismos. No estamos inmunes a aquello que criticamos. Tambi\u00e9n podemos caer en la tentaci\u00f3n de preocuparnos m\u00e1s por la imagen de la defensa que por el resultado de la defensa.<\/p>\n\n\n\n<p>Una fotograf\u00eda puede mostrar acompa\u00f1amiento y no necesariamente demuestra que una persona haya recuperado un derecho. Un discurso puede expresar solidaridad; no necesariamente resuelve una vulneraci\u00f3n. Un cargo puede otorgar capacidad de decisi\u00f3n; no necesariamente implica que esa capacidad se utilice para servir.<\/p>\n\n\n\n<p>La pregunta, entonces, no deber\u00eda ser qui\u00e9n tiene la mejor bandera, el discurso m\u00e1s convincente o la mayor visibilidad. Deber\u00eda ser qu\u00e9 sucede con las personas despu\u00e9s de nuestra intervenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ah\u00ed encuentro el verdadero sentido de recuperar la reflexi\u00f3n del Papa Francisco sobre la mundanidad espiritual. No como una acusaci\u00f3n dirigida a alguien en particular, sino como una advertencia que puede alcanzar a cualquiera que participe en una causa, especialmente cuando esa causa se relaciona con el poder, el reconocimiento o la representaci\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p>Una causa puede comenzar siendo profundamente humana y terminar subordinada a intereses personales si perdemos de vista para qu\u00e9 naci\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>En Voz Ciudadana por los Derechos Humanos hemos sostenido que la dignidad debe estar por encima de cualquier inter\u00e9s particular. Eso significa entender que los derechos humanos no son un instrumento para purificar pasados y tampoco son propiedad de quienes temporalmente los defienden.<\/p>\n\n\n\n<p>Son derechos de las personas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, si alguien cambia, que cambie. Si alguien reconoce errores, que los reconozca. Si alguien encuentra una nueva causa, que la defienda. Pero que lo haga con honestidad, sin esconder su inter\u00e9s detr\u00e1s de esa causa y sin utilizar el dolor, las necesidades o la dignidad de otras personas como una forma de resolver asuntos propios.<\/p>\n\n\n\n<p>La causa debe ser m\u00e1s importante que quien la encabeza.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez ah\u00ed se encuentre una de las diferencias fundamentales entre vivir una causa y utilizarla. Cuando la causa se vive, la persona permanece en el centro, incluso cuando nadie est\u00e1 mirando. Cuando la causa se utiliza, tarde o temprano el centro termina desplaz\u00e1ndose hacia quien la representa.<\/p>\n\n\n\n<p>Los derechos humanos no necesitan protagonistas. Necesitan personas dispuestas a defender la dignidad ajena, incluso cuando hacerlo no produzca reconocimiento alguno.<\/p>\n\n\n\n<p>Y esa exigencia tambi\u00e9n empieza por nosotros mismos.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><strong>+ OPINI\u00d3N: Las opiniones expresadas son responsabilidad del autor<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Luis Soriano Peregrina @LuisSorianoVC Hay conceptos que nacen en un \u00e1mbito determinado y, con el tiempo, permiten comprender fen\u00f3menos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":131241,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[8,22],"tags":[3712,715,52033],"class_list":["post-131240","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias","category-opinion-invitada","tag-derechos-humanos","tag-luis-soriano-peregrina","tag-voz-ciudadana"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/131240","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=131240"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/131240\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":131242,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/131240\/revisions\/131242"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/131241"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=131240"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=131240"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=131240"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}