{"id":130425,"date":"2026-09-11T08:09:40","date_gmt":"2026-09-11T14:09:40","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=130425"},"modified":"2026-09-11T08:09:41","modified_gmt":"2026-09-11T14:09:41","slug":"los-consejos-de-un-monje-basados-en-los-pecados-capitales-contra-el-estres-laboral-y-la-adiccion-al-porno-papel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/los-consejos-de-un-monje-basados-en-los-pecados-capitales-contra-el-estres-laboral-y-la-adiccion-al-porno-papel\/","title":{"rendered":"Los consejos de un monje basados en los pecados capitales contra el estr\u00e9s laboral y la adicci\u00f3n al porno | PAPEL"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-background has-medium-font-size\" style=\"background-color:#00cad1ad\">Antes del mindfulness hubo monasterios. Eso sostiene el historiador Peter Jones en su obra &#8216;Autoayuda medieval&#8217;, un ensayo sobre c\u00f3mo nuestros religiosos se enfrentaron hace mil a\u00f1os a los mismos dilemas que nos inquietan hoy<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"910\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/17890644570378-910x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-130426\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/17890644570378-910x1024.jpeg 910w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/17890644570378-267x300.jpeg 267w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/17890644570378-768x864.jpeg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/17890644570378.jpeg 1200w\" sizes=\"(max-width: 910px) 100vw, 910px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0c36233fd947326aa4eae715ab55c873\"><strong>Jorge Ben\u00edtez \/ PAPEL<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El primer s\u00edntoma de la gentrificaci\u00f3n de un barrio es la apertura de un local de caf\u00e9 de especialidad, negocio de gran \u00e9xito gracias al p\u00fablico creciente que huye del torrefacto chamuscado en vaso de bar. La materia prima codiciada puede provenir de Colombia, Nicaragua o Etiop\u00eda, nacer de un cultivo ecol\u00f3gico y contar con un empaquetado sofisticado que rivaliza con el de un perfume. Su calidad no s\u00f3lo se mide en sabor, sino en otros factores que realmente nadie entiende salvo que ejerzas esa profesi\u00f3n nueva que es la de sumiller cafetero, en la que se habla de trazabilidad y de los grados de acidez como quien recita endecas\u00edlabos o m\u00e1s bien con la precisi\u00f3n del m\u00e9dico que te practica una colonoscopia. Otra de las caracter\u00edsticas m\u00e1s representativas de esta moda es que un vaso de este n\u00e9ctar con cafe\u00edna te lo cobran a precio de caviar iran\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Resulta que, para un monje medieval, el consumidor del caf\u00e9 premium, el morro fino del pijer\u00edo contempor\u00e1neo que tanto prolifera en nuestras ciudades como se\u00f1al de prosperidad, est\u00e1 m\u00e1s cerca de la gula que aquel que se come un cocido sin pesta\u00f1ear por orden de vuelcos o repite sin parar en un buf\u00e9 chino. La gula no es lo que creemos, ni como nos la ense\u00f1\u00f3&nbsp;<strong>David Fincher&nbsp;<\/strong>en&nbsp;<em>Seven<\/em>&nbsp;durante el primer crimen de la pel\u00edcula que representaba un obeso obligado a comer hasta reventar. En la Edad Media pocos privilegiados pod\u00edan permitirse el exceso de grasa y la pobreza cotidiana era el mejor Ozempic.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo una de las cinco definiciones de la gula recogida por los sabios de este tiempo se refiere a lo que entender\u00edamos hoy como glotoner\u00eda. Las otras cuatro se dirigen a censurar a quienes comen muy r\u00e1pido; a los que lo hacen en momentos inadecuados; a los que desprecian determinados alimentos y, por \u00faltimo, al obseso de las comidas ex\u00f3ticas, como le sucedi\u00f3 al rey Enrique I de Inglaterra, v\u00edctima mortal de un antojo de lamprea. Sepa entonces que para&nbsp;<strong>Gregorio Magno, Alain de Lille y Hugo de San V\u00edctor<\/strong>&nbsp;el chungo pecador es el que entra en una cafeter\u00eda cuqui y pide un caf\u00e9 de Burundi aderezado con notas de frutos rojos, c\u00edtricos y matices florales.<\/p>\n\n\n\n<p>La culpa de traducir estos pecados a la vibra contempor\u00e1nea es de Peter Jones. Este historiador medievalista ingl\u00e9s publica<em>&nbsp;Autoayuda medieval<\/em>&nbsp;(Ed. Reservoir Books), ensayo trufado con literatura de viajes, memorias y, sobre todo, mucha investigaci\u00f3n, en el que defiende el siguiente postulado:&nbsp;<strong>antes del mindfulness, hubo monasterios<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSent\u00ed la magia de estos textos sobre m\u00ed en una \u00e9poca muy dif\u00edcil; revisitar y descubrir todas estas obras me hizo encontrar muchas respuestas\u00bb, dice Jones, defensor de un periodo de la historia que injustamente es etiquetado como oscuro y culturalmente irrelevante por la cultura popular, cuando en \u00e9l nacieron las universidades y&nbsp;<strong>se revolucion\u00f3 la arquitectura, el urbanismo y el comercio.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background\">Para saber m\u00e1s<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e01-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2023\/11\/07\/16993780968373.gif\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Cultura.&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/cultura\/2023\/11\/08\/65450013e9cf4abe5e8b45c6.html\">Marco Aurelio, superstar: el multimillonario negocio de exprimir la filosof\u00eda del emperador romano<\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e01-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2025\/12\/18\/17660792120633.jpg\" alt=\"Jos\u00e9 Jer\u00f3nimo y Borja, con el alambique del siglo XIX del monasterio.\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Historias.&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/gastro\/2025\/12\/18\/69443d1dfdddff74258b45a6.html\">El secreto de la ginebra milenaria que destilan unos monjes de Navarra: \u00abEl alcohol no nos da de beber, pero nos da de comer\u00bb<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Las mejores historias, cr\u00f3nicas y reportajes en profundidad. Para entender la realidad sin l\u00edmite de espacio y tiempo.Correo electr\u00f3nico introducido:losperiodistas.com.mx@gmail.comCambiarApuntarme<\/p>\n\n\n\n<p>El encuentro con Jones es en el barrio de Chamber\u00ed de Madrid, ciudad en la que vive con su familia desde que es becario Marie Curie de la Universidad Complutense. Entiende y habla muy bien el espa\u00f1ol, pero ruega que la entrevista sea en ingl\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Este autor explora siglos de conocimiento pr\u00e1ctico sobre la depresi\u00f3n, el miedo, el duelo, el narcisismo y, entre otros latigazos de la salud mental, la ansiedad. Sin olvidar las tentaciones, claro. Las fuentes que ha consultado Jones en Roma, Londres, Oxford, Cambridge, Par\u00eds y Dubl\u00edn incluyen mapas, tratados de medicina, vidas de santos y poemas. En su investigaci\u00f3n dio con consejos y reflexiones para salir adelante en el devenir de la vida rescatando saberes perdidos que nada tiene que ver con la moral inflexible que atribuimos a un benedictino del siglo XII o a un aspirante normando a la santidad. Lo que se desprende de la obra es que sus protagonistas, como sus lectores, eran fieramente humanos. Se cuenta con detalle c\u00f3mo la teolog\u00eda de \u00e9lite llegaba a las clases populares mediante el relato oral en forma de cuentos u homil\u00edas y la devoci\u00f3n de nuestros ancestros por las listas para simplificar conceptos complejos. Tanta que describieron&nbsp;<strong>la soberbia en 12 pasos<\/strong>, al estilo de Alcoh\u00f3licos An\u00f3nimos; catalogaron las l\u00e1grimas en cinco tipos y hasta recopilaron seis se\u00f1ales de la envidia venenosa.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Autoayuda medieval<\/em>&nbsp;se forj\u00f3 en un lugar muy fr\u00edo, en el que durante el invierno se alcanzan los -25 bajo cero. La historia de esta adaptaci\u00f3n de la tinta g\u00f3tica al teclado del ordenador empieza a 6.000 kil\u00f3metros de Madrid, en Tium\u00e9n, cuando Jones acept\u00f3 una plaza de profesor en la universidad de esta ciudad siberiana a la que se mud\u00f3 con su mujer y su hijo de tres meses. La experiencia fue positiva en sus inicios. \u00abNos encantaban Siberia y Rusia\u00bb, reconoce Jones. Sin embargo, una mejor oportunidad laboral hizo que ella, irlandesa, decidiera instalarse en su pa\u00eds acompa\u00f1ada por su hijo. Parec\u00eda el momento del regreso familiar, pero Jones eligi\u00f3 quedarse. \u00abAmaba ser acad\u00e9mico de Historia y tem\u00eda que, si renunciaba, nunca m\u00e1s obtuviera una plaza en una universidad. Fue&nbsp;<strong>una decisi\u00f3n ego\u00edsta, que tom\u00e9 por seguir mi pasi\u00f3n de forma desaforada<\/strong>, que es la Historia medieval. Perseguimos lo que amamos y, un d\u00eda, nos damos cuenta de que nuestra obsesi\u00f3n, en realidad, nos ha hecho infelices\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue el estudio en profundidad de los siete pecados -soberbia, envidia, ira, pereza, avaricia, lujuria y la mencionada gula- lo que conform\u00f3 un curso para atraer a sus alumnos hacia su amor por la Edad Media lo que terminar\u00eda de sacarle del pozo de la depresi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEn la actualidad, cuando se mencionan los pecados capitales, se tiene la sensaci\u00f3n de que reflejan algo puritano y prohibitivo\u00bb, explica Jones. \u00abSuenan a algo as\u00ed como un sistema de castigo dise\u00f1ado para impedir que nos divirtamos, pero en la Edad Media no era as\u00ed. Esta lista se impuso como&nbsp;<strong>una forma de reflejar la personalidad humana<\/strong>, una herramienta, un espejo para comprender qui\u00e9nes somos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta categorizaci\u00f3n que gustaba tanto a los monjes la utiliza Jones, por ejemplo, para relacionar este c\u00f3digo de conducta con el culto pagano a la tecnolog\u00eda. El propio&nbsp;<strong>Reid Hoffman,&nbsp;<\/strong>cofundador de LinkedIn, propuso interpretar el papel de muchas de las redes sociales como mecanismos que activan impulsos psicol\u00f3gicos ancestrales.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que, seg\u00fan el canon de santos e intelectuales que convivieron con el feudalismo, Instagram representa la soberbia; Facebook, la envidia y el X de Musk heredero de Twitter, la ira. De pereza nos contamina el algoritmo de Netflix cuando elige qu\u00e9 serie ver; LinkedIn, la avaricia, y Yelp, la plataforma que permite valorar negocios y restaurantes, nos comunica con la gula. No es dif\u00edcil imaginar que<strong>&nbsp;Tinder plasma la lujuria<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abNuestros antepasados medievales si viajaran hasta la actualidad valorar\u00edan la tecnolog\u00eda como una forma de amplificar nuestro potencial y tambi\u00e9n para llevar estos pecados a los extremos\u00bb, cuenta Jones. \u00abCreo que&nbsp;<strong>la lecci\u00f3n de los siete pecados no consiste en erradicarlos.<\/strong>&nbsp;No se trata de vivir sin orgullo, sin ira ni envidia. Se trata de encauzarlos, de encontrar la manera de que funcionen a nuestro favor. En la Edad Media nadie abogaba por deshacerse completamente del ego. El propio Tom\u00e1s de Aquino consideraba que su supresi\u00f3n total, nos hac\u00eda pusil\u00e1nimes, d\u00e9biles de esp\u00edritu\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-ast-global-color-4-background-color has-background has-medium-font-size\"><strong><em>\u00abLa lecci\u00f3n de los siete pecados no consiste en erradicarlos. Se trata de encauzarlos, de encontrar la manera de que funcionen a nuestro favor\u00bb Peter Jones, historiador<\/em><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>La autoayuda en el siglo XXI importada del pasado ha estado en manos de los estoicos gracias a la publicidad de los magnates de Silicon Valley y de los influencers. Su personificaci\u00f3n m\u00e1s exitosa ha sido el emperador&nbsp;<strong>Marco Aurelio,<\/strong>&nbsp;que pas\u00f3 de salir en&nbsp;<em>Gladiator&nbsp;<\/em>a superestrella del mindfulness dos mil a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte. La explotaci\u00f3n pop de sus Meditaciones en reediciones, p\u00f3dcasts y memes son pruebas de ello. \u00bfTiene Marco Aurelio un sucesor en el Medievo con las cualidades para convertirse en el pensador de moda?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab<strong>No hay duda: Dante<\/strong>\u00bb, opina Jones. \u00abNadie mejor que \u00e9l entendi\u00f3 que no se puede ser perfecto ni que nadie lo es. En la Divina comedia \u00e9l es todos nosotros cuando llegamos a un punto en el que nos preguntamos cu\u00e1l es el sentido de la vida. Marco Aurelio es divertido, pero no creo que su lectura te cure y te haga sentirte espiritualmente realizado. Creo que sin embargo Dante es el autor que mejor ha escrito sobre c\u00f3mo salir de una crisis. La autoayuda medieval no consist\u00eda en leer un libro y sentirse mejor, se trata de leer un libro y encontrar un camino que pueda ayudarte, de forma progresiva, a mejorar\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Por las p\u00e1ginas de Autoayuda medieval aparecen personajes fascinantes como&nbsp;<strong>Margery Kempe,<\/strong>&nbsp;que tuvo 14 hijos y sufri\u00f3 una crisis terror\u00edfica de la que s\u00f3lo se recuper\u00f3 viajando y con una vida de devoci\u00f3n extrema; Evagrio P\u00f3ntico, el religioso popular por sus ense\u00f1anzas sobre la vida espiritual que encontr\u00f3 el camino tras arruinar una prometedora carrera pol\u00edtica por un esc\u00e1ndalo sexual y, entre otros, la m\u00edstica Isabel de Sch\u00f6nau, que vivi\u00f3 un periodo de su vida presa de la depresi\u00f3n como resultado de su ascetismo e ide\u00f3 una terapia para reconectarse con la religiosidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Conviene recalcar que aunque Jones dialogue con el presente con estos personajes la lucha contra el pecado de aquella era dej\u00f3 tanto comportamientos sofisticad\u00edsimos como otros muy disparatados. Eso se debe a ese gen medieval que a veces recurr\u00eda a desahogos que podr\u00edan definirse a nuestro juicio como extremos. Tenemos el caso de&nbsp;<strong>Catalina de Siena<\/strong>, dominica que elev\u00f3 el ayuno al l\u00edmite como forma de devoci\u00f3n y control espiritual -se alimentaba de hierbas y del pus de los enfermos de peste que cuidaba- y que en 2026 habr\u00eda estado m\u00e1s cerca de una cl\u00ednica para tratar la anorexia que de la canonizaci\u00f3n. O el abad Bernardo de Claraval, tambi\u00e9n santo, que cuando tuvo un pensamiento lujurioso hacia una se\u00f1orita decidi\u00f3 que lo mejor para rebajar el calent\u00f3n era tirarse a un lago helado en Borgo\u00f1a, lo que casi le cuesta la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfCu\u00e1l es el pecado capital que mejor le representa?<\/p>\n\n\n\n<p>-El orgullo.&nbsp;<strong>Soy terco y cerrado de mente.<\/strong>&nbsp;Hago lo m\u00edo y no siempre escucho a quienes me rodean&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Jones prosigue y hace un sincero examen de conciencia revisando la lista. Pecadillos, m\u00e1s bien, que, como pecadores que todos somos, protegemos ampar\u00e1ndole en la inviolabilidad del secreto de confesi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/historias\/2026\/09\/10\/6aa18fa2e9cf4a57768b4581.html\">https:\/\/www.elmundo.es\/papel\/historias\/2026\/09\/10\/6aa18fa2e9cf4a57768b4581.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antes del mindfulness hubo monasterios. 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